Experiencia de sinodalidad

¿Experiencia de sinodalidad en la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe? 

¿Por Consuelo Vélez 

Finalizada la Primera Asamblea Eclesial nos preguntamos: ¿Qué se logró en ese evento y que queda de aquí en adelante? Para los que participaron directamente en ella les queda una experiencia positiva de encuentro, esperanza, optimismo, gratitud por haber tenido esa oportunidad de estar en primera fila pensando y soñando con una Iglesia distinta. Así lo expresaron muchos de los participantes y se sienten animados para responder a los doce desafíos pastorales que la Asamblea presentó al final de la misma. Dichos desafíos destacaron la necesidad de reconocer el protagonismo de los jóvenes, de las mujeres, del laicado, de los pueblos originarios y afrodescendientes, escuchar el clamor de los pobres, excluidos, descartados, de las víctimas de las injusticias sociales, dar prioridad a una ecología integral y renovar la experiencia de Iglesia como Pueblo de Dios, erradicando el clericalismo y formando en la sinodalidad a todo el pueblo de Dios. 

Pero también el desarrollo de la Asamblea mostró las dificultades de hacer un proceso verdaderamente sinodal. Aunque Francisco afirme que la sinodalidad es la forma de ser y de actuar de la Iglesia en este milenio, más valdría decir que es la forma que debe aprender a vivir porque hace mucho no es esa la praxis eclesial

Una mirada de conjunto nos permite ver que la preeminencia de lo clerical fue notoriaCasi todos los discursos, ponencias y agradecimientos giraron en torno del clero para el clero. Yo esperaba que se destacará mucho más la presencia de la vida religiosa, del laicado, especialmente de los jóvenes, por supuesto de las mujeres, y que se viera una configuración entre los participantes de mayor pluralidad étnica y cultural. Sí hubo gestos, especialmente en los momentos de oración, que rompieron la hegemonía de lo que siempre se hace. Pero las principales celebraciones no contaron con ninguna novedad: un altar lleno de clérigos y un laicado con las pocas participaciones que le son permitidas en la liturgia tal y como hoy la tenemos. 

Pero donde veo que sí se pueden notar avances en la sinodalidad es en aquellas voces que se levantaron a lo largo de la Asamblea para hacer caer en cuenta que algo no estaba funcionando como se esperaba.  

De lo que tuve conocimiento, la Conferencia de Religiosos/as del Perú, envió una carta a la Asamblea Eclesial demandando una metodología en continuidad con el proceso de escucha: “Súbitamente experimentamos que este proceso se frenó para dar paso a una lista de afirmaciones, sensatas y razonables, pero que no corresponden al proceso desarrollado, a lo vivido anteriormente desde la convocatoria de esta I Asamblea Eclesial. De manera particular, queremos llamar la atención a lo ocurrido entre el segundo y el tercer día. En muchas conversaciones de grupo del miércoles hubo voces absortas por el descarrilamiento que tuvo lugar en la redacción de la síntesis. Es como si el proceso de escucha hubiera culminado con la premura de arribar a las cuarenta y tantas afirmaciones y estas quedaron descarriladas de todo lo vivido en las etapas previas. ¿qué ocurrió?”. Fue una interpelación muy clara, directa y oportuna. 

En un sentido parecido, los asambleístas de Chile también expresaron disconformidad porque en la Asamblea no se le dio el puesto que se debía a la crisis de abusos en la Iglesia. En su comunicado también expresan la falta de continuidad entre el proceso de escucha y lo que se comenzó a hacer en la Asamblea. Parecía que el Documento para el discernimiento no hubiera sido el punto de partida, sino que comenzaran todo de nuevo. 

Pero tal vez lo más significativo fue la comunicación de los jóvenes quienes también expresaron sus sentimientos y reflexiones sobre el camino que habían hecho. Primero reconocieron todo lo positivo que supuso la Asamblea y su experiencia en ella, pero expresaron de manera muy clara lo que habían notado a lo largo de la misma: “hemos notado que muchos mayores quieren liderar y no nos dejan soñar. De 1000 asambleístas es inadmisible que sólo 82 sean jóvenes laicos (menores de 35 años) (…) ha faltado que se nos involucre en los espacios de planificación y toma de decisiones de esta Asamblea (…) existen dificultades para participar como: (…) la anulación de la voz juvenil en algunos grupos de discernimiento. (…) Pareciera que a veces se pidiera la integración de las voces jóvenes de manera infantil o demandante (…) el aporte de los jóvenes queda condicionado al discernimiento, proyecciones y decisiones de alguien más y pierde la vida que hay detrás. Reiteramos, el camino recorrido hasta ahora es muy bonito, pero todavía no hemos superado pasar la estructura episcopal en la que los discursos y espacios se conceden a obispos y presbíteros, las voces de los laicos, las mujeres, los jóvenes y los religiosos no han sido escuchadas”. 

De otras apreciaciones que leí en las redes sociales de personas que habían participado, supe que algunos clérigos quedaron molestos con algunas de las intervenciones porque claramente se pedía que el clero dejara su protagonismo y también que algunos invocaban que no deberían levantarse críticas para “no romper la sinodalidad”. Este último comentario es muy interesante porque es algo que es necesario reflexionar. A veces se cree que, para vivir la comunión, la sinodalidad, el amor fraterno, etc., se ha de abandonar la actitud crítica y aceptar las cosas como son, sin exigir nada, sin denunciar nada, sin pedir nada.  

A los que se atreven a levantar la voz se les mira con recelo y se les acusa de entorpecer los procesos. Personalmente creo que es todo lo contrario y que si podemos rescatar algo de sinodalidad en esta Asamblea Eclesial son los testimonios que acabé de señalar porque son esas voces las que en verdad confrontan el ser y actuar de la Iglesia y son ellas las que contribuyen decisivamente a que algún día, la sinodalidad sea una experiencia más real en la Iglesia

En conclusión, ¿qué queda de esta Asamblea? Ojalá que los episcopados asuman estos desafíos y se preocupen por responder a ellos, pero, sobre todo, ojalá que reflexionen sobre lo que quedó evidente que no fue sinodalidad para que sean capaces de una conversión y las siguientes experiencias puedan seguir abriendo caminos en esa dirección. No es un camino fácil, pero sin duda es lo que “Dios quiere para la Iglesia” y ya que se habló tanto en la Asamblea de “desborde del Espíritu”, que ese desborde se note en una actitud de conversión de fondo, acogiendo las voces que se levantan para mostrar qué las cosas no están funcionando como deberían porque es en esas voces donde el camino de la sinodalidad comienza a ser posible

El Papa en el campo de refugiados de Moria

El Papa más radical (evangélicamente hablando) sacude conciencias desde Lesbos 

El corresponsal vaticano de Vida Nueva analiza el discurso de Francisco a los refugiados del campamento de Moria 

Ha permanecido en la isla pocas horas, pero Francisco no las olvidará: ha estrechado tantas manos, ha visto tantos ojos tristes, ha besado a cuantos niños se le acercaban, ha compartido muchas esperanzas y ha pronunciado uno de sus discursos más radicales sobre el problema de la crisis migratoria. 

En el campamento de Moria –uno de los más grandes de la isla de Lesbos (Grecia)– la jornada comenzó muy pronto, apenas despuntada el alba; todas las medidas de seguridad ya estaban en marcha desde días antes, pero se intensificaron en vísperas de la llegada del Papa; los 2.500 “residentes” –la mayoría de ellos afganos, pero también provenientes de otros países africanos o asiáticos– se habían endomingado dentro de sus modestísimas posibilidades. A la entrada de las tiendas donde unos 50 de ellos iban a poder asistir al encuentro con Jorge Mario Bergoglio eran entrevistados por periodistas que querían saber las circunstancias de su viaje, los planes de vida o de supervivencia, las pérdidas dejadas atrás con dolor y tristeza. 

La ciudad de Mitilene –capital de la isla del mar egeo– ha mostrado una cierta indiferencia ante la segunda venida de tan ilustre huésped (acompañado, por cierto, por la presidente de la República helénica), ya que soportan, en buena parte, los inconvenientes de la vecindad con el eufemísticamente llamado Centro de recepción e identificación de Refugiados; hay que reconocerles, sin embargo, que no han protagonizado ninguna marcha de rechazo o de xenofobia. A la entrada pudimos incluso ver una pancarta de bienvenida a Francisco. 

“Superemos la parálisis del miedo, la indiferencia que mata” 

El discurso papal no tiene desperdicio. Yo escogería esta frase: “Superemos la parálisis del miedo, la indiferencia que mata, el cínico desinterés que con guantes de seda condena a muerte a quienes son marginados. Enfrentémonos desde su raíz al pensamiento dominante, que gira en torno al propio yo, a los propios egoísmos personales y nacionales que se convierten en medida y criterio de todo”. 

Hablando frente a las costas del Mediterráneo ha dicho: “No dejemos que el ‘mare nostrum’ se convierta en un desolador ‘mare mortuum’ (mar de muertos) ni que este lugar de encuentro se vuelva en un escenario de conflictos. No permitamos que este ‘mar de los recuerdos’ se transforme en el ‘mar del olvido’. Les suplico, detengamos este naufragio de civilización”. 

La mano de Cáritas en Calais

La mano de Cáritas a 1.200 eritreos, afganos y sudaneses en Calais para salvarlos de la muerte 

La entidad caritativa De la Iglesia francesa agradece el llamamiento del papa Francisco en el ángelus ante la realidad de la inmigración 

Refugiados en Calais

27 personas han muerto en los últimos días intentando cruzar el tramo de mar entre Francia e Inglaterra en una lancha. Este drama ha movilizado a los políticos de los países vecinos y el papa Francisco en el ángelus del 28 de noviembre ha hecho un nuevo llamamiento sobre la realidad migratoria. Por ello, desde Secours Catholique – Caritas Francia, Juliette Delaplace, su responsable, ha agradecido al pontífice sus palabras mientras empezaron en mejorar la situación en Calais. 

 
Humanidad prohibida 

Mientras se redobla la vigilancia en el canal, desde Caristias recuerda que “en Calais hay no menos de 16 resoluciones que prohíben a las asociaciones distribuir alimentos y bebidas“. “Creemos en lo que hacemos, creemos en la caridad, en la fraternidad”, así que las palabras del Papa “dan fuerza, confianza y esperanza”, señalaba la responsable. En esta población costera hay 1.200 personas, hombres, mujeres y menores no acompañados, procedentes principalmente de Sudán, Eritrea y Afganistán, que “viven a diario en una situación extremadamente difícil”, según explica Delaplace a los medios vaticanos. 

“Hay personas que me dicen: ‘Cada día estoy más débil física y moralmente’ o que dicen: ‘Ya estoy medio muerto’“, relata la responsable de Secours Catholique. Y es que la situación va acompaña de desalojos de los campamentos,  robo de sus pertenencias personales o de las tiendas que tienen o de sus sacos de dormir. Estas condiciones de supervivencia pesan sobre su moral, apuntan desde el terreno. 

Primera Asamblea Eclesial de América latina y El Caribe

 Pedro Pierre 

Este domingo pasado concluyó en México la Primera Asamblea Eclesial de América Latina. Hasta la fecha se habían 5 Conferencias Episcopal Latinoamericanas: la primera en 1955 y la última en 2007. Así lo quiso el papa Francisco para avanzar en una reforma profunda de la Iglesia Católica, en la línea del Concilio Vaticano 2°. Hasta ahora, las Conferencias Episcopales Continentales y los Sínodos con el papa en Roma eran reuniones exclusivas de obispos. 

El Concilio Vaticano 2° definió la Iglesia como “Pueblo de Dios”. El papa Francisco quiere confirmar esta definición conciliar y la propuesta del Sínodo sobre la Amazonía celebrado en Roma en 2019 que abogan por una Iglesia sinodal, o sea, de un caminar juntos en la igualdad y las responsabilidades compartidas. 

Para avanzar en este camino el papa Francisco instituyó una “Conferencia Eclesial de la Amazonía” que agrupa a 9 países que participan de la Selva amazónica. Esta Conferencia Eclesial se empeña a poner en marcha los sueños del papa Francisco para una Iglesia sinodal, es decir, donde todas las y los bautizados están llamados a participar y decidir. La Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe marca un paso más: sentarse entre todas y todos los bautizados: seglares, religiosas y religiosas, diáconos, sacerdotes y obispos, en la misma mesa vestidos sólo de la túnica blanca de su bautismo para conformar una nueva manera de ser Iglesia. Estas novedades abren al paso a un Sínodo que tendrá lugar en Roma en 2023. 

Recogerá las experiencias y los nuevos caminos de una Iglesia sinodal, que se están dando en las Américas. La temática de este Sínodo ya se está analizando en todos los países: “Hacia una Iglesia sinodal: participación, comunión y misión”. El propósito del papa Francisco es claro: “La Iglesia del tercer milenio será sinodal”. Estamos en un tiempo de sueños, esperanzas y compromisos para fortalecer el seguimiento de Jesucristo y la construcción del Reino afín de hacer un mundo más fraterno y justo y más amigable con la naturaleza. 

En cuanto a la Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, es la gran novedad para el continente y una gran esperanza para la iglesia católica en su conjunto. Como lo decía el papa Juan Pablo 2°, “América Latina es el continente de la esperanza” tanto para la Iglesia como para la sociedad en su conjunto. El tema de esta Asamblea era: “Todas somos discípulos misioneros en salida”, es decir, todas y todos los bautizados somos ‘discípulos’ de Jesucristo y ‘misioneros’ del Reino al servicio de una transformación social y eclesial. La Asamblea tenía una doble dimensión: por una parte, era ‘presencial’ con un centenar de participantes y, por otra, ‘virtual’ al nivel de todo el continente. 

El gran logro de esta Asamblea es de haber confirmado el camino sinodal de la Iglesia, declarando que “la sinodalidad pertenece a la esencia de la Iglesia”. Esta sinodalidad existe ya en diversos espacios y nos invita a multiplicarlos. La Asamblea tuvo sus falencias que fueron señalados por los mismos asambleístas: las 2/3ª partes de los participantes eran varones como también los obispos, sacerdotes y religiosos/as, los jóvenes llegando sólo al 8%; el trabajo de secretaría no siempre recogía el sentir y los aportes de los participantes; se denunció el miedo y el ‘freno’ que representaban estas 2/3ª partes de clérigos parte para enfrentar los desafíos y los necesarios cambios estructurales. 

Con todo esta primera Asamblea abrió dos caminos decisivos: Un camino de conversión y otro de confirmación. El primer camino de conversión es para la institución católica. Esta tiene que sustituir su carácter clerical por el eclesial. Tiene que ser “una Iglesia en salida” hacia su misión bautismal, o sea, volver a reconocer y dar a los bautizados los derechos y las responsabilidades que les corresponden, en particular a las mujeres, los jóvenes, los indígenas y los afrodescendientes. 

Tiene que despojarse de su poder jerárquico poniéndose al servicio del Pueblo de Dios que es el verdadero encargado de la misión de Jesús. Insiste en que ir al encuentro de Jesucristo como discípulos de él y convertirse en misioneros del Reino es convertirse a los pobres, a su causa y a su camino. Allí está la actualización de la verdadera opción por los pobres que hizo el mismo Jesús de Nazaret. Actualmente los grandes protagonistas de esta sinodalidad son las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). 

El segundo camino que abre la Asamblea Eclesial es confirmar y ampliar las vivencias sinodales de las Comunidades Eclesiales de Base y grupos afines que nacieron antes del Concilio Vaticano 2°, fueron señaladas por él mismo Concilio como un “signo de los tiempos”, es decir, obra del Espíritu Santo. Estas CEBs son la Iglesia de los Pobres soñada por el papa Juan 23. Fueron ‘bautizadas’ la Conferencia Episcopal de Medellín en 1968 como “primer y fundamental núcleo eclesial”, luego ‘confirmadas’ en la Conferencia de Puebla en 1979. 

La Conferencia de Aparecida en 2007, al afirmar que “la Iglesia necesita un fuerte remezón”, vuelve a asumirlas como “célula inicial de estructuración eclesial, focos de fe, de evangelización y transformación social” porque “retoman la experiencia de las primeras Comunidades cristianas”. Por todo eso esta primera Asamblea Eclesial de México insiste en sus conclusiones a “promover más decididamente las comunidades eclesiales de base y pequeñas comunidades como una experiencia de Iglesia sinodal”. 

La Asamblea Eclesial abre una nueva etapa en la renovación de la Iglesia hacia más democracia y equidad. Si estamos seguros que “los cambios vienen de abajo”, confirmémonos los cristianos en el camino abierto por los pobres en la Comunidades Eclesiales de Base y grupos afines para ser “la Buena Nueva del nuevo milenio” … Buena Nueva de una Iglesia al servicio de la construcción efectiva de un mundo más justo y fraterno. 

La Buena Noticia del Dgo 2º Adviento-C

Vino la palabra de Dios sobre Juan… en el desierto

Preparad el camino del Señor

Lucas 3, 1-6

Todos verán la salvación de Dios

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

Actualización de la Palabra

¿UN ADVIENTO MÁS O UNA NUEVA OPORTUNIDAD? 

Written by José Enrique Galarreta 

Lc 3, 1-6 

Los dos primeros capítulos de Lucas se dedican al «evangelio de la infancia». En éste tercero comienza la vida pública de Jesús, introducida por la predicación de Juan Bautista. 

Lucas hace una presentación «histórica», intentando precisar la fecha exacta de la aparición del Bautista en el Jordán. A pesar de ello, los datos son menos precisos de lo que parece, aunque a través de ellos podemos fijar estos sucesos hacia el año 28 de nuestra era, con un margen de error de un año más o menos. 

La intención de Lucas sin embargo no es preferentemente histórico-cronológica, sino la de presentar a Jesús a través del anuncio de Juan. El Bautista, en éste y en los otros evangelios, es el precursor, el que anuncia que la llegada del Salvador es ya inminente. 

Y se presenta al Salvador con las mismas palabras que los antiguos profetas (Isaías, Baruc…) anunciaban la restauración de Israel. Jesús es presentado por tanto por medio de un profeta, como «El que había de venir, el que esperábamos, el salvador de Israel». 

En estos capítulos de los evangelios (Mateo 3, Marcos 1, Lucas 3, Juan 1) encontramos, como casi siempre en los evangelios, un suceso que ocurrió (apareció un profeta llamado Juan que bautizaba con un bautismo de penitencia) y la interpretación que da la fe del evangelista (su función era preparar el camino de Jesús, que es «el que esperábamos, el Salvador»). 

Pero estaría muy bien no descontextuar este fragmento (cosa que hace la liturgia sin escrúpulo alguno constantemente). Los evangelios del Bautista dan un mensaje completo y amplio, que apenas se vislumbra en este trocito. (1) 

Fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. 

Juan, hijo del sacerdote Zacarías, no es sacerdote. Vive en el desierto, quizá en el entorno de Qumran; lleva una vida austera, alimentado y vestido con lo que el desierto le da, que es bien poco. La Palabra de Dios no sale del Templo. El Precursor es un don nadie que vive en el desierto; como aquél a quien el Precursor anuncia. 

La Palabra de Dios fue dirigida; de nuevo, una vez más. Porque la Palabra es incansable. Toda esa larguísima trayectoria que es la historia de Israel narrada en la Escritura no es más que la crónica de la constante, incansable presencia de la Palabra. 

También es la crónica de las respuestas –buenas y malas– del pueblo a la Palabra. La Palabra que no cesa. La Palabra que es aceptada y rechazada. La Palabra que es entendida y malentendida. Pero siempre, la peregrinación humana acompañada por la Palabra. 

Podríamos decir que éste es el dogma básico, la creencia más profunda de Israel: Dios está ahí, acompañando el peregrinar del pueblo: Dios es Palabra para iluminar el camino. 

En la larga peregrinación del pueblo, la Palabra fue a veces bien, a veces mal correspondida. Pero, antes de eso, la Palabra fue entendida como aquellas personas pudieron entender. Palabra por Palabra, tan Palabra de Dios es «amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo» como «amad a vuestros enemigos». Tan Palabra de Dios es «ojo por ojo y diente por diente» como «poned la otra mejilla». Tan Palabra de Dios es el mandato de las guerras de exterminio como la negativa de Jesús a identificarse con un Mesías davídico. Palabras de Dios contradictorias. 

También Juan Bautista fue Palabra para su tiempo: una Palabra que resonaba con los más puros acentos de los profetas alarmistas. «Ya está el hacha puesta a la raid del árbol», ya está aquí el día de la venganza del Poderoso, temblad, arrepentíos para escapar al castigo inminente. Una terrible Palabra de Dios, como tantas otras antes, como tantas otras después. 

Esta Palabra fue recibida de manera diversa: mucha gente, gente normal, soldados, publicanos, acudían a Juan. Quedaban impresionados, cambiaban de vida, salían de sus pecados. Otra gente, letrados y fariseos, le pedían cuentas: «¿con qué autoridad hablas así, pues no eres el Mesías, ni siquiera un Profeta?». 

Mucha gente normal, pecadora normal, reconoció en Juan La Palabra y estuvieron dispuestos a cambiar de vida. Gente importante, experta en La Palabra, recelaron de Juan y le pidieron garantías; no estaban dispuestos a cambiar de vida: ellos ya tenían la Palabra, y no estaban dispuestos a que un don nadie sin cualificación oficial alguna les anunciara nada de parte de nadie. 

Con Jesús pasará lo mismo. La Palabra vino a los suyos, pero los suyos no la recibieron. Es el argumento principal del cuarto evangelio: y ya lo había sido de Marcos: hay que creer en este Mesías, no en el que os habíais imaginado. ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro? Evidentemente, esperaban a otro, y por tanto, no era Jesús el que había de venir. 

Sorprendentemente, la Palabra/Jesús es fuertemente discordante con la Palabra/Juan. El austero penitente amenazante tiene poco que ver con el conversador de sobremesa que trae Buenas Noticias. El Dios que empuña el hacha vengadora tiene poco que ver con el padre del hijo pródigo. 

Pero tendrán algo en común: las dos Palabras serán aceptadas por los mismos y rechazadas por los mismos. Sea como sea la Palabra, por los mismos es aceptada y por los mismos es rechazada. Y, sin duda, por la misma razón; porque YO conozco de sobra la Palabra, porque ¿quién es ése para decirme a MÍ, la Palabra? 

En conclusión, en la larga peregrinación de la humanidad hacia la plenitud soñada por el Padre Creador, el Padre es Palabra, permanentemente presente en la aventura de los que caminan hacia la cumbre que es ser hijos. 

La Palabra es siempre luz, luz cada vez más intensa, de manera que una luz vista desde la oscuridad es luz, y vista desde más luz es casi oscuridad. Es la única manera que tenemos de leer como luz las oscuridades del antiguo testamento. Fueron luz en un momento de tinieblas: son tinieblas vistas desde Jesús. 

Hacemos mal en acudir a las velas cuando resplandece la luz del sol. Hacemos mal en recurrir a las velas de las antiguas palabras cuando podemos vivir al sol de Jesús. Ni la Alianza ni la promesa ni el Pueblo Elegido ni los Sacrificios ni el Templo ni el Juicio del Terrible, ni Yahvé justiciero… son más que velas de mortecino resplandor, que fueron quizá útiles para un pueblo en su caminar a tientas. 

Juan Bautista es la última de esas vacilantes candelas. Y lo dijo Jesús: el más grande de los profetas, pero el más pequeño del Reino es mayor que él. Y nosotros estamos en el Reino, porque en la noche de Navidad va a salir el sol, ante el cual todas las candelillas anteriores parecen estar apagadas. 

Pero a lo largo de la historia, las personas se han comportado igual ante la palabra, fuera modesta vela parpadeante o radiante sol de mediodía. Todas las historias de los profetas de la Vieja Ley y del Reino se parecen: Palabra de Dios aceptada por gente vulgar y rechazada por sabios, santos y poderosos. 

Los profetas oficiales rechazando a Jeremías, los ricos y los reyes riéndose e incluso dando muerte a los portadores de la Palabra. Juan Bautista acosado por los escribas y fariseos y asesinado por Herodes, Jesús, igualmente acosado por escribas, fariseos y sacerdotes, y entregado a la muerte a mano de los poderes políticos. 

Y siempre por la misma razón de fondo, una actitud: estar a la espera de la Palabra, necesitar la Palabra, desear la Palabra, o, por el contrario, estar seguro, no necesitar ninguna palabra. Actitud que es la manifestación de otra más interior: estar insatisfecho, desear mejorar, estar dispuesto a cambiar. o, por el contrario, estar satisfecho, no estar dispuesto a cambiar. 

Impresiona mucho comprobar cómo toda historia religiosa, de antes y de ahora, repite como calcos las mismas actitudes vitales; por esa razón, las situaciones y los personajes que aparecen en los evangelios se convierten en paradigmas extra-temporales; nos reconocemos a nosotros mismos en los personajes y en las situaciones. 

Por eso, la palabra clave del Adviento «viene el Señor» puede ser una Gran Noticia o un tópico. Y que sea una cosa o la otra podrá servirnos para conocer a qué bando pertenecemos: si esperamos la Palabra para mejorar o la encajamos sin más en el catálogo de las cosas ya conocidas para no cambiar. 

¿Un Adviento más? ¿Una Navidad más? ¿Una nueva oportunidad? 

Como cuando nieva sobre un charco, que los copos se disuelven nada más tocar el agua. Como un paisaje nevado atravesado por un torrente. El torrente, inmune a la nevada. Nuestra vida, charco estancado quizá, palabra largamente conocida y estancada, que imposibilita recibir cualquier novedad… o torrente de múltiples actividades, deseos… incapaz de recibir palabra alguna. 

Adviento: no una «época litúrgica», sino una dimensión básica de la vida: estar atentos a la Palabra, porque viene, siempre viene, continuamente, porque Dios es incansable, porque el Amor es incansable. 

Estamos a las puertas del invierno: es bueno contemplar los árboles muertos. Parecen piedras, irremisiblemente perdidos para la vida. La contemplación del invierno debería llevarnos a pensar que el final de todo es la muerte, que la vejez no tiene remedio, que los grandes árboles helados e inmóviles han llegado a término. Pero nosotros sabemos que hay primavera, porque la hemos visto. De esas medio-piedras brotarán pequeños milagros verdes. Esos escalofriantes manojos de palos desnudos se vestirán de hojas resplandecientes. 

¿Quién soy yo? ¿Tengo el alma vieja, definitivamente resignada al invierno? ¿Estoy convencido de que en mi vida ya no va a pasar nada? 

Estaría muy bien re-leer despacio la parábola del sembrador: Dios es el incansable sembrador. Puedo estar seguro de que habrá siembra, habrá Palabra. De que la hay. Pensar en mis piedras, en mis zarzas. Y no resignarme a ellas. A veces parece que nos gusta vivir tranquilamente resignados a la esterilidad, como si las zarzas nos protegieran de algo temible…. 

Estaría muy bien re-leer la parábola de la levadura. Y atreverse a entrar dentro de nosotros mismos, sin piedad y sin miedo, descubriendo nuestros íntimos miedos, abriendo las puertas que tenemos quizá largo tiempo selladas… Y al entrar en la última morada, donde no esperamos encontrar más que lo más oscuro de nosotros mismos, encontrarnos con Dios/levadura, dispuesto a fermentar la masa, desde dentro, en silencio. 

Adviento: tiempo de agradecer. Porque siempre está ahí, porque no se cansa. Porque el amor de Dios es paciente, porque la semilla se sigue derramando, aunque haya caído tantas veces en el camino y se la hayan llevado los pájaros. Porque la levadura, pequeña y desconocida, tiene poder para fermentar hasta treinta medidas de harina… 

Cristina Inogés

Camino sinodal antídoto contra la exclusión de la mujer en la Iglesia 

Cristina Inogés Sanz (España)

 Por Ary Waldir Ramos Díaz –  

La meditación de una mujer laica teóloga española sorprende en el Aula del Sínodo, marco del discurso del Papa  

“Enseñadnos a ser mejores cristianos! ¡Enseñadnos a recuperar la esencia de la comunidad cristiana que es la comunión, no la exclusión!”. Cristina Inogés Sanz (España), anticipó el discurso del Papa Francisco en el Aula del Sínodo.  

El Sínodo sobre la Sinodalidad inició con detalles que no son del todo obvios. Cristina Inogés Sanz (España) fue la encargada de pronunciar una meditación antes de la alocución del papa Francisco. 

Se trata de una mujer católica, que se formó en la Facultad de Teología Protestante de Madrid, SEUT, porque no obtuvo la autorización pertinente para estudiar teología en el seminario de su diócesis.  

Precisamente, en su mensaje, anterior al de la teóloga autora del libro “No quiero ser sacerdote,  mujeres al borde de la Iglesia” (2021, ed. PPC), el papa Francisco indicó que la Iglesia ha avanzado  en la participación del laicado en la Iglesia, pero, señaló, que todavía nos cuesta, y en particular señaló la exclusión “de las mujeres, que a menudo siguen quedando al margen. ¡La participación de todos es un compromiso eclesial irrenunciable!”. 

“Estamos ante ti, Dios nuestro, como una Iglesia herida, profundamente herida. Hemos hecho mucho daño a muchas personas, y nos lo hemos hecho a nosotros mismos. Venimos desde hace siglos confiando más en nuestros egos que en tu Palabra”, meditó Cristina Inogés Sanz de frente al papa Francisco y ante 200 personas convocadas para participar en el momento de reflexión para el inicio del camino del Sínodo este sábado 9 de octubre de 2021.  

Sin miedo a cometer errores 

“No tenemos que tener miedo a reconocer los errores cometidos. Pedro, sobre quién dijiste que edificarías la Iglesia, no comenzó bien su misión. Te negó tres veces; luego, fue al sepulcro, lo vio vacío, volvió con los demás, pero no anunció tu resurrección. Esto, que era fruto del miedo que sentía en esos momentos, se tornó decisión, fuerza y fe para cumplir el mandato que le habías dado cuando recibió la fuerza del Espíritu Santo”, ha añadido.  

La teóloga laica indicó que la fidelidad a la Iglesia exige cambiar. “La fidelidad al mandato misionero recibido del mismo Jesús, la fidelidad a nuestra Iglesia, exige que se viva un cambio y, ese cambio, puede suponer una revolución. A este respecto, conviene recordar las palabras del teólogo ortodoxo Olivier Clément, cuando decía que: “A lo largo de la historia las revoluciones que han resultado más creativas, son las que nacieron de la transformación del corazón”.  

Transformación del corazón 

“A esta transformación del corazón estamos llamados en este Sínodo. Todo el pueblo de Dios está convocado, por primera vez, a participar en un Sínodo de los obispos. También están invitados a hacernos llegar su voz, su reflexión, sus preocupaciones, y su dolor, todos aquellos a los que un día no supimos escuchar y se fueron y no los echamos de menos. ¡Enseñadnos a ser mejores cristianos! ¡Enseñadnos a recuperar la esencia de la comunidad cristiana que es la comunión, no la exclusión!”, ha añadido.  

“Ese mismo Jesús que no nos dejó normas ni estructuras sobre cómo ser Iglesia, sí nos dejo una forma de vida con la que construir esa Iglesia llamada a ser refugio seguro para todos”, explicó en su meditación.  

Ella considera la Iglesia un “lugar de encuentro y diálogo intercultural, espacio de creatividad teológica y pastoral con la que afrontar los desafíos a los que nos enfrentamos. En definitiva ser la Iglesia-Hogar que todos añoramos”.  

La Iglesia un lugar de encuentro 

Por último, meditó sobre una sinodalidad que significa “creer en el que es el primero y el último, en el que murió y, sobre todo, en el que resucitó, porque algunas veces se nos olvida que nosotros creemos en alguien que está vivo. ¡Vivo! Y camina a nuestro lado para aprender de Él y con Él a ser servidores unos de otros, porque servicio y sinodalidad van de la mano”.  

Caber recordar que la teologa española invitada al Sínodo, en su obra antes mencionaba, explicaba el miedo de los hombres –en este caso, de Iglesia– a las mujeres por tres cuestiones: miedo a lo desconocido, miedo a las propias reacciones y miedo a compartir espacios y lugares. «No todos los hombres de Iglesia tienen miedo, pero sí una gran mayoría”, sostiene Inogés. 

A tal propósito, el Papa había indicado en su discurso de hoy: “Si falta una participación real de todo el Pueblo de Dios, los discursos sobre la comunión corren el riesgo de permanecer como intenciones piadosas

PUEBLO HONDUREÑO HA ELEGIDO EL SOCIALISMO

Cardenal Madariaga y Xiomara Castro

 Noviembre ha sido un mes de muchas elecciones ( Chile, Venezuela, Honduras) 

Llamaron mucha la atencion las de Venezuela y las de Honduras. En los dos casos estaban en juego el socialismo versus el neoliberalismo. 

En el caso de Honduras, el cardenal Maradiaga se hizo muy presente en la iglesia para llamar al pueblo de no dejarse llevar por ideologias (socialismo) puras promesas sin mañanas. 

Importa recordar que Xiomara Castro es la esposa del ex-presidente Manuel Zelaya, vivtima del golpe de Estado de junio 2009. Golpe de estado sostenido por el cardenal Maradiaga. 

Por | Oscar Fortin 

Las elecciones del 28 de noviembre, en Honduras, nos revelan un pueblo soberano e independiente, capaz de tomar por si mismo, sus propias decisiones. Los llamados del cardenal Maradiaga, al no dejarse engañar por las ideologías, no dieron resultados. Desde los tiempos del golpe de estado de junio 2009, el pueblo ha tomado madurez y sabe, mejor que muchos otros, el camino a seguir para lograr los intereses del pueblo entero.  Sabe también los verdaderos intereses de los que tratan manipularlo.  

El tiempo en que el Pueblo se dejaba manipular, tanto por los políticos que por los episcopados, ya ha pasado. Fue el caso del Pueblo venezolano como fue, ahora, el caso del Pueblo hondureño. Un hecho que las instituciones y personalidades implicadas deben tomar en cuenta. Si ellos siguen respetados no son por lo tanto mas creíbles en sus reclamos políticos.  

Lo que mas recomiendo es profundizar la doctrina social de la Iglesia. Tenemos las encíclicas del Papa Juan XX111, las del papa Pablo II, y las del Papa J.P. II y del Papa Francisco, en su Evangelio Gaudium. De eso, obispos y sacerdotes deben ser enterados y capaces  de darla a conocer a los pueblos y políticos. 

Importa que el Vatican con los episcopados se dediquen mas a la doctrina social de la Iglesia que a la defenza del neo-liberalismo y que esten mas cerca de sus pueblos que de las oligarquias nacionales y interncacionales que alimentan el  capitalisme salvaje. 

Con el socialisme del siglo xxi ,promovido por Chavez, quize hacer una comparacion de este con el pensamiento social del Papa Juan XXIII. Vean por su cuenta. 

https://www.religiondigital.org/humanismo_de_jesus/Papa-Juan-XXIII-Socialismo-XXI_7_1840385968.html

Sinodalidad

 

El término “sinodalidad”, con su significado etimológico de “marchar juntos”, evoca una práctica de gestión eclesial que equivale al concepto político de “democracia” y cuya concreción práctica en la Iglesia fue siempre y sigue siendo bastante problemática. Desde los primeros siglos se designan con las palabras “sínodo” y “concilio” las asambleas eclesiásticas convocadas en diversos niveles (diocesano, provincial o regional, patriarcal, universal) para discernir las cuestiones doctrinales, litúrgicas, canónicas y pastorales que se van presentando periódicamente.

En octubre de 2023 tendrá lugar un Sínodo de Obispos para tratar el tema: ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’, a convocatoria del papa Francisco. El papa Francisco ha manifestado muchas veces la importancia que tiene el que el Obispo de Roma, los obispos, los pastores, los religiosos y el conjunto de los bautizados laicos avancen juntos y de la mano: ‘El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio’.

Es curioso y significativo el hecho de que el tema del Sínodo sea el concepto mismo de la Sinodalidad, es decir, una asamblea para debatir el concepto mismo de asamblearismo. El hecho de que el Concilio Vaticano II pretendió la promoción de la comunión eclesial, de la colegialidad episcopal, de la conciencia y del ejercicio sinodal… denota que ese asamblearismo eclesial había faltado totalmente durante siglos. Eso, y también el hecho de que actualmente se esté publicando en los medios informativos abundante material sobre el sínodo y la sinodalidad indica que la práctica de ese asamblearismo fue muy escaso y restrictivo en la institución eclesial hasta el punto de que muchos católicos no sepan de qué va ese tema.

Lo entenderemos mejor si consideramos que ese concepto es en la Iglesia el equivalente al concepto “democracia” en la sociedad laica. Se trata de la participación de los miembros de un colectivo en los asuntos que atañen al conjunto del colectivo. Y ahora veremos que como miembros de la Iglesia tenemos en esta institución muchos menos derechos de los que tenemos como ciudadanos en la sociedad laica. Veamos la normativa de funcionamiento de los procesos sinodales y conciliares que prescribe el Código de Derecho Canónico. El concilio y el sínodo de obispos… está sometido directamente a la autoridad del Romano Pontífice, a quien corresponde:

  1. convocar el sínodo, cuantas veces le parezca oportuno, y determinar el lugar en el que deben celebrarse las reuniones;
  2. ratificar la elección de aquellos miembros que han de ser elegidos según la norma del derecho peculiar, y designar y nombrar a los demás miembros;
  3. determinar con la antelación oportuna a la celebración del sínodo, según el derecho peculiar, los temas que deben tratarse en él;
  4. establecer el orden del día;
  5. presidir el sínodo personalmente o por medio de otros;
  6. clausurar el sínodo, trasladarlo, suspenderlo y disolverlo.

Además, la asamblea está integrada exclusivamente por obispos, a los que se añade algunos miembros de institutos religiosos clericales con rango equivalente al episcopal. Cuando el Romano Pontífice clausura la asamblea del sínodo de los obispos cesa la función que se le había confiado. La asamblea del sínodo queda suspendida ipso iure, cuando, una vez convocada o durante su celebración, se produce la vacante de la Sede Apostólica; y asimismo se suspende la función confiada a los miembros en ella hasta que el nuevo Pontífice declare disuelta la asamblea o decrete su continuación. Pero, sobre todo, hay que añadir que las decisiones del sínodo o concilio pueden o no ser aceptadas y aplicadas por el papa, o por el obispo convocante en el caso de los sínodos diocesanos. De hecho, en el caso del Concilio Vaticano II se excluyó a priori entrar en la temática del dogma y de la estructura jerárquica, y el papa Pablo VI detrajo de la temática conciliar el asunto del celibato eclesiástico. Además, muchas disposiciones de este concilio quedaron suspendidas durante los dos pontificados anteriores al actual. La convocatoria del próximo sínodo es una decisión del papa Francisco intentando corregir esa anomalía.

O sea que los concilios y los sínodos no son asambleas decisorias sino consultivas. La Iglesia es esencialmente autoritaria, y el papa tiene un rol de monarca absolutista. Si lo comparamos con el funcionamiento de la sociedad civil, es como si un rey pudiera convocar y desconvocar a voluntad el Parlamento, imponerle qué temas podría tratar o no, y aceptar o no las decisiones de los parlamentarios, que además no serían elegidos por los ciudadanos sino por el rey mismo, como ocurre con los obispos que son elegidos por el papa.

En teoría, una Iglesia sinodal es una Iglesia participativa y corresponsable. En el ejercicio de la sinodalidad está llamado a articular la participación de todos, según la vocación de cada uno, con la autoridad conferida por Cristo al Colegio de los Obispos presididos por el Papa. La participación se funda sobre el hecho de que todos los fieles están habilitados y son llamados para que cada uno ponga al servicio de los demás los respectivos dones recibidos del Espíritu Santo. La autoridad de los pastores es un don específico del Espíritu de Cristo Cabeza para la edificación de todo el Cuerpo, no una función delegada y representativa del pueblo.

Es una teoría contradictoria: por una parte, dice que “la Iglesia sinodal es participativa y corresponsable” …” llamada a articular la participación de todos”, y después habla de una “autoridad conferida por Cristo a los obispos y el papa” … autoridad que no es “una función delegada y representativa del pueblo”. En nombre de una autoridad que pretende haber recibido de Cristo, la jerarquía eclesial convoca asambleas de las que está excluida la base eclesial y cuyas decisiones pueden o no ser aceptadas por la autoridad convocante. No es extraño que los laicos no hayamos oído ni una palabra en las parroquias sobre las 29 Asambleas del Sínodo de Obispos que se dice han tenido lugar desde 1965.

Y ahora parece que en los últimos años el papa Francisco ha querido dotar de una nueva dimensión al Sínodo de los Obispos, implicando a todo el Pueblo de Dios: no solo obispos, sino sacerdotes, religiosos/as, laicos, hombres y mujeres de todas las edades. El hecho de que el tema del sínodo convocado sea precisamente la sinodalidad, ¿significa que la institución se va a examinar a sí misma y revisar la normativa de las asambleas sinodales y conciliares, y todo el funcionamiento interno para democratizarlo? Se percibe en algunos ámbitos eclesiales esperanza y expectación a ese respecto. Esperemos que el proceso no se salde con otra frustración. La credibilidad de la Iglesia católica está muy dañada y no puede permitirse otro fracaso en este terreno.

El Papa en Chipre

«No hay ni debe haber muros en la Iglesia católica, es la convivencia de la diversidad» 

Francisco, en la catedral maronita de Nicosia Vatican News 

El Papa agradeció a la Iglesia chipriota por ser «lugar de encuentro, diálogo y aprendizaje del arte de construir puentes» 

«Ninguno de nosotros estamos llamados al proselitismo, estamos llamados a la misericordia. Las raíces de nuestra misericordia están en el Señor. Su misericordia no defrauda. ¿Quién hace la unidad? El Espíritu Santo. El que quiera entender, que entienda. El Espíritu Santo es el espíritu de la armonía» 

«Queridos hermanos y hermanas, necesitamos una Iglesia paciente. Una Iglesia que no se deja turbar y desconcertar por los cambios, sino que acoge serenamente la novedad y discierne las situaciones a la luz del Evangelio» 

«No sirve ser impulsivos y agresivos, nostálgicos o quejumbrosos, es mejor seguir adelante leyendo los signos de los tiempos y también los signos de la crisis» 

«Cuando hay una paz rigorista, no es de Dios. Yo sospecho de aquellos que no discuten nunca, algo esconden, siempre» 

«Esta es la fraternidad en la Iglesia, se puede discutir sobre visiones, sensibilidades e ideas diferentes. Y decirse las  cosas en la cara con sinceridad en ciertos casos ayuda, es ocasión de crecimiento y de cambio. Pero  recordemos siempre que no se discute para hacerse la guerra, para imponerse, sino para expresar y vivir la  vitalidad del Espíritu, que es amor y comunión. Se discute, pero seguimos siendo hermanos» 

«Con su fraternidad pueden recordar a todos, a toda Europa, que para construir un futuro digno del hombre es necesario trabajar juntos,  superar las divisiones, derribar los muros y cultivar el sueño de la unidad. Necesitamos acogernos e  integrarnos, caminar juntos, ser todos hermanos y hermanas» 

Por Jesús Bastante 

«No hay ni debe haber muros en la Iglesia católica». El Papa quiso dejar clara su intención de trabajar por romper muros de exclusión, en el interior de la Iglesia y de cara al exterior, en su primer discurso a su llegada a Chipre. Un lugar del mundo que, aún hoy, simboliza la separación. Un país partido en dos, una Iglesia también diversa. Y con necesidad de «paciencia y fraternidad», las dos claves que, tomando el ejemplo del apóstol Bernabé, recomendó Bergoglio. 

El primer encuentro oficial del Papa a su llegada a Nicosia (a una hora del aeropuerto de Lárnaca) fue con los sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, catequistas, asociaciones y movimientos eclesiales de Chipre, en la catedral maronita de Nuestra Señora de las Gracias, a la que llegó en un pequeño Fiat oscuro. 

Antes que Francisco, tomaron la palabra el patriarca maronita, cardenal Béchara Rai, y que habló de «la expectativa de una reunificación» entre los dos pueblos de la isla, dividida desde 1974; y dos religiosas, una franciscana del Sagrado Corazón, que hizo una encendida crítica de la invasión turca de aquel año; y la otra de la orden de las josefinas, quien destacó el trabajo de la Iglesia por los más desfavorecidos, descartados, excluidos. 

El arte de construir puentes 

En su discurso, Bergoglio mostró su alegría por llegar a este país de frontera, al tiempo que agradeció a la Iglesia chipriota por ser «lugar de encuentro, diálogo y aprendizaje del arte de construir puentes«. 

Siguiendo las huellas del apóstol Bernabé, «hijo de este pueblo, discípulo enamorado de Jesús, intrépido anunciador del Evangelio  que, pasando por las nacientes comunidades cristianas, veía cómo actuaba la gracia de Dios y se alegraba de ello», Francisco afirmó llegar con su mismo deseo: «Ver la gracia de Dios obrando en su Iglesia y en su tierra, alegrándome con ustedes por las maravillas que el Señor obra y exhortándolos a perseverar siempre, sin cansarse, sin desanimarse nunca».   

«Los miro y veo la riqueza de su diversidad», apuntó el Papa, quien quiso saludar a la Iglesia maronita, «que en el curso de los siglos  ha llegado en varias ocasiones a la isla y que, a menudo atravesando muchas pruebas, ha perseverado en la fe». 

«Deseo de paz» para el Líbano 

En este momento, mostró su preocupación «por la crisis» en el Líbano. «Noto el sufrimiento de un pueblo cansado y probado por la violencia y el dolor». «Llevo a mi oración el deseo de paz  que sube desde el corazón de ese país. Les agradezco lo que hacen aquí en Chipre», prosiguió, agradeciendo a los maronitas ser como los cedros del Líbano, que «surge desde las raíces y crece lentamente». «Ustedes son estas raíces, trasplantadas en Chipre para difundir la  fragancia y la belleza del Evangelio. ¡Gracias!». 

Francisco también saludó a la Iglesia latina, «presente aquí por milenios, que ha visto crecer en el tiempo, junto a sus hijos, el entusiasmo de la fe y que hoy, gracias a la presencia de tantos hermanos y hermanas migrantes, se presenta como un pueblo ‘multicolor’, un auténtico lugar de encuentro entre etnias y culturas diferentes».  

«Este rostro de la Iglesia refleja el rol de Chipre en el continente europeo: una tierra de campos dorados, una isla acariciada por las olas del mar, pero sobre todo una historia que es cruce de pueblos y mosaico de encuentros», glosó Bergoglio. «Así es también la Iglesia: católica, es decir, universal, espacio abierto en el que  todos son acogidos y alcanzados por la misericordia de Dios y su invitación a amar». 

«Ninguno de nosotros estamos llamados al proselitismo, estamos llamados a la misericordia. Las raíces de nuestra misericordia están en el Señor. Su misericordia no defrauda. ¿Quién hace la unidad? El Espíritu Santo. El que quiera entender, que entienda. El Espíritu Santo es el espíritu de la armonía», improvisó. 

«Así es también la Iglesia: católica, es decir, universal, espacio abierto en el que  todos son acogidos y alcanzados por la misericordia de Dios y su invitación a amar» 

Y es que, insistió, «no hay ni debe haber muros en la Iglesia católica, es una casa común, es el lugar de las relaciones, es la convivencia de la  diversidad».  

Paciencia para no juzgar 

Regresando a San Bernabé, el Papa quiso retomar dos palabras de su vida y misión. «La primera palabra es paciencia. Se habla de Bernabé como de un gran hombre de fe y de equilibrio,  que fue elegido por la Iglesia de Jerusalén —se puede decir la Iglesia madre— como la persona más idónea  para visitar una nueva comunidad, la de Antioquía, que estaba compuesta por diversas personas que se habían convertido recientemente del paganismo». 

De hecho, fue enviado «casi como un explorador«, encontrándose «personas que provenían de otro mundo, de otra cultura y sensibilidad religiosa», con «una fe llena de entusiasmo, pero todavía frágil». La actitud de Bernabé fue «de gran paciencia», de «entrar en la vida de personas hasta ese momento desconocidas, la paciencia de acoger la novedad sin juzgarla apresuradamente, la paciencia del discernimiento, que sabe captar los signos de la obra de Dios en todas partes, la paciencia de “estudiar” otras culturas y tradiciones». En una palabra, «la paciencia del acompañamiento».   

«[Bernabé] no sofocó la fe frágil de los recién llegados con actitudes estrictas, inflexibles, o con requerimientos demasiado exigentes en cuanto a la observancia  de los preceptos. Los acompañaba, los tomaba de la mano, dialogaba con ellos». Eso también ha de suceder hoy.  

«Queridos hermanos y hermanas, necesitamos una Iglesia paciente», proclamó el Papa. «Una Iglesia que no se deja turbar y desconcertar por los cambios, sino que acoge serenamente la novedad y discierne las situaciones a la luz del Evangelio», como el drama de la migración, que precisa «cultivar una mirada paciente y atenta, a ser signos visibles y creíbles de la paciencia de Dios que nunca deja a nadie fuera de casa, privado de su tierno abrazo». 

«La Iglesia en Chipre tiene estos brazos abiertos: acoge, integra y acompaña. Es un mensaje importante también para la Iglesia en toda Europa, marcada por la crisis de fe. No sirve ser impulsivos y agresivos, nostálgicos o quejumbrosos, es mejor seguir adelante leyendo los signos de los tiempos y también los signos de la crisis», recalcó Bergoglio, que prosiguió. 

«Es necesario volver a comenzar y anunciar el Evangelio con paciencia, sobre todo a las nuevas generaciones» 

«Es necesario volver a comenzar y anunciar el Evangelio con paciencia, sobre todo a las nuevas generaciones», dijo, dirigiéndose a los obispos: «Sean pastores pacientes en la cercanía, no se cansen nunca de buscar a Dios en la oración; a los sacerdotes, en el encuentro; a los hermanos de otras confesiones cristianas, con respeto y solicitud; y a los fieles, allí donde viven». 

A los sacerdotes, les pidió ser «pacientes con los fieles, siempre dispuestos a animarlos, ministros incansables del perdón y de la misericordia de Dios. Nunca jueces  severos, siempre padres amorosos» porque «la obra que el Señor realiza en la vida de cada persona es una historia  sagrada, dejémonos apasionar por ella». 

«Tomar consigo» al otro 

«En la multiforme variedad de su pueblo, paciencia significa también tener oídos y corazón para acoger sensibilidades espirituales diferentes, modos de expresar la fe distintos y  culturas diversas. La Iglesia no quiere uniformar, sino integrar con paciencia. Es lo que deseamos hacer  con la gracia de Dios en el itinerario sinodal: la oración paciente, la escucha paciente de una Iglesia dócil a  Dios y abierta al hombre», culminó.  

La segunda palabra tiene que ver con el encuentro de Bernabé con Pablo de Tarso. «Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a la comunidad, contó lo que le había sucedido y  respondió por él». Ese ‘tomar consigo’, «es una actitud de amistad y de compartir la vida». «Significa hacerse cargo de la historia del otro, darse tiempo para conocerlo sin etiquetarlo, cargarlo  sobre los hombros cuando está cansado o herido, como hace el buen samaritano. Esto se  llama fraternidad, y es la segunda palabra»

Viaje de el Papa a Grecia y a Turquía

Un refugiado en Lesbos pide a Francisco que «intente hacer algo para que podamos vivir en libertad»  «Si pudiera hablar con el papa cuando venga a Kara Tepe le pediría que intente hacer algo para que podamos vivir en libertad», asegura 

Francisco visitará el domingo el campo provisional de Kara Tepé, donde al igual que en 2016 tendrá oportunidad de ver de cerca cómo viven los refugiados en Grecia 

Fahim llegó en enero de 2020 a Grecia desde Afganistán.Su solicitud fue rechazada como la de muchos otros, a pesar de pertenecer a una minoría perseguida como los hazara 

Fahim pasa las horas ayudando donde puede a las ONG que operan en el campo, como traductor o repartiendo comida. Aún así «no deja de ser un campo y un campo nunca es bueno», reconoce 

29.11.2021 | RD/EFE 

«Si pudiera hablar con el papa cuando venga a Kara Tepe le pediría que intente hacer algo para que podamos vivir en libertad«. Quien pronuncia estas palabras es Fahim Sharifi, un afgano de 19 años que lleva casi dos años atrapado en el campo de refugiados de la isla griega de Lesbos. 

Francisco visitará el domingo el campo provisional de Kara Tepé, donde al igual que en 2016 tendrá oportunidad de ver de cerca cómo viven los refugiados en Grecia, seis años después de comienzo de la crisis migratoria. 

Lo hará esta vez en un nuevo campo, más higiénico, seguro y ordenado que el de Moria -arrasado por un incendio en septiembre de 2020- pero en el que los residentes apenas tienen libertad de movimiento, supuestamente debido a la pandemia. 

Fahim llegó en enero de 2020 a Grecia desde Afganistán. En aquella época apenas ningún afgano tenía posibilidades de obtener asilo en Grecia, así que su solicitud fue rechazada como la de muchos otros, y todo a pesar de pertenecer a una minoría perseguida como los hazara. 

En una entrevista telefónica con Efe, Fahim explica que el nuevo campo es mucho mejor que Moria, donde al final vivían hacinadas cerca de 13.000 personas. 

«En Moria la falta de seguridad era tremenda, todo era horrible. Aquí hay seguridad, hay mucha policía que controla que no pase nada, todo es mejor, pero mentalmente la gente no está bien. Hay mucha gente con depresión, no hay esperanza, porque llevamos mucho tiempo aquí y apenas podemos salir», dice. 

«Todo es mejor, pero mentalmente la gente no está bien» 

El campo de Kara Tepé está dividido en cuatro áreas, con casas contenedor para familias y personas vulnerables, pero también con cerca de medio millar de enormes carpas de ACNUR, subdivididas en 16 salas con capacidad cada una para 8 personas. 

Aunque a diferencia de Moria no falta el agua -hay lavabos, duchas y lavaderos para la ropa- el terreno situado junto al mar es un área desangelada, sin apenas árboles bajo los que buscar algo de sombra en los tórridos veranos. 

En invierno solo las casas contenedores tienen calefacción, carpas como las de Fahim están a expensas del frío. «Sobre todo por la noche hace muchísimo frío, no hay calefactores y no se pueden colocar por peligro a que haya un incendio», explica. 

El nuevo campamento alberga actualmente a cerca de 2.300 personas, de las que ahora en torno al 70 % son afganas. 

Moria era un infierno, pero los refugiados podían moverse libremente. De Kara Tepé solo se puede salir una a dos veces por semana durante un máximo de tres horas

Las autoridades arguyen que eso se hace por la pandemia, pero el resto de la población de Lesbos no está sujeto a confinamiento ninguno, denuncia la organización de asistencia Legal Centre Lesvos. 

El Gobierno ya ha estrenado en las islas varios campos de nuevo diseño -en Lesbos estará previsiblemente listo en un año- y la filosofía es la misma en todos: máxima vigilancia y permisos de salida de solo unas horas al día. 

«En mi caso tampoco tiene mucho sentido salir, porque al no estar vacunado apenas puedo ir a ninguna parte. No me han puesto la vacuna, porque sin número de seguridad social no te la ponen, y a mi el número no me lo dan porque no tengo derecho a asilo» 

Fahim pasa las horas ayudando donde puede a las ONG que operan en el campo, como traductor o repartiendo comida. 

Es uno de los once voluntarios internos que tiene la ONG griega Home for All, creada hace siete años por Nikos y Katerina Katsouri, un matrimonio que optó por dar un vuelco a su vida al ver la miseria que pasan los refugiados. 

Así convirtieron su restaurante en un lugar de encuentro para los migrantes. En su cocina preparan cada día con ayuda de voluntarios un millar de platos para personas con necesidades especiales, como diabéticos o alérgicos. 

No solo ayudan a los refugiados, sino también a familias griegas necesitadas, lo que es especialmente simbólico en un momento en que la población de la isla se siente superada por la crisis migratoria. 

«En el campo, nosotros vamos de tienda en tienda, de caseta en caseta para llevar nuestros platos. Así evitamos que la gente tenga que hacer esas colas tan indignas. Además, aprovechamos para charlar un rato con las personas que nos abren sus casas y sus corazones», explica Nikos a Efe. 

A pesar de que también él cree que Kara Tepé es mucho mejor que Moria, reconoce que «no deja de ser un campo y un campo nunca es bueno»

«Lo que queremos es poder vivir en libertad. Sin molestar a nadie, simplemente poder trabajar para ganarnos nuestro sustento», reclama Fahim. 

Una reflexión a propósito del próximo sínodo 

Por Marco de Carlo Hernández 

Hace algunos meses conocí a un extraordinario personaje, que ahora es mi amigo, y que no me alcanzaría este espacio para describir: gran conversador, bohemio, honesto, en pocas palabras una persona íntegra y feliz. Mi amigo José Luis es muy bueno en lo que hace, pero es el primero que oigo que dice: “yo no sé hacer esto, por eso lo hago con cuidado”, a pesar de que es un experto en el tema. Y él mismo lo dice bien, no se trata de una falsa humildad, sino de mantener los pies en la tierra y disfrutar de lo que uno sabe y le gusta hacer, cuidando los detalles. En una ocasión le pregunté cuál podría decir que es su secreto, y acercándose a mí, como si se tratara de una cosa muy privada, me dijo: a cada cosa hay que darle su tiempo. 

Esta anécdota a propósito de que en estos días llegó a mí el vademecum preparatorio para el Sínodo de los Obispos al que ha convocado el papa Francisco para el mes de octubre del 2023. Se trata de una reunión representativa de todos los obispos del mundo para tratar temas específicos. El documento, a pesar de los descuidos en la ortografía, me parece muy esperanzador. Me alienta muchísimo leer que la Iglesia quiere escuchar a todos, especialmente a los más alejados para, en esas voces, escuchar el clamor del pueblo de Dios y a Dios mismo. Algo muy necesario y oportuno en la iglesia del siglo XXI. Su proyección y objetivos son muy loables, las figuras bíblicas muy evocadoras y me parece que ofrece una gran inspiración. Les invito a todos a informase del tema y buscar lo que esta maravillosa invitación implica para todos. 

El mismo documento señala que el objetivo principal es escuchar, inclusive es la herramienta indispensable para la sinodalidad, que es el tema central del sínodo; pero lamentablemente, la escucha es algo de lo que cada vez más carecemos en la sociedad y en la Iglesia en la que vivimos. Desde que como humanidad comenzamos a grabar lo que escuchamos, primero en papiros y libros, luego en audios y ahora en videos, hemos perdido la capacidad de escuchar con atención; además ahora mismo vivimos en medio de una gigantesca cacofonía global, el estilo de vida moderna nos llena de mensajes que inundan de ruido toda nuestra vida ofreciéndonos cosas innecesarias, estilos de vida insostenibles y modelos a seguir que muchas veces son inhumanos. En este escenario nadie escucha a nadie. Entonces nos volvemos una sociedad impaciente, ya no queremos oratoria (rollo como coloquialmente se llama) sino fragmentos, videos de 20 segundos que me cuenten una pequeña parte de la historia antes de ‘swipear’ (termino anglosajón que de forma práctica significa pasar a otra historia si no me atrapa en los primeros cuatro segundos) y la conversación se ha desplazado por la transmisión personal breve de lo que puede significar un emoji. 

Nos hemos vuelto tan insensibles a la escucha que los medios de comunicación tienen que gritarnos con sus titulares aquello que desean atrapará nuestra atención, porque no prestamos atención a lo que no se destaca dentro de todo el ruido. Y este es un problema fundamental al que el itinerario de la preparación al sínodo no le está dando su tiempo. Es tan fundamental porque la capacidad de escucha consciente implica el entendimiento. Un mundo donde no hay escucha consciente es un lugar tenebroso y violento. Si esto lo transportamos a la Iglesia, el escenario será el mismo. 

La ciencia ha descubierto que en las estructuras de comunicación, pasamos casi el 60% del tiempo escuchando, pero solo retenemos el 25% de eso que escuchamos, lo que se traduce en un 16.6%. Y es que este ejercicio de escuchar se trata del significado que podemos extraer de aquello que escuchamos, es decir, en realidad es un proceso mental que obedece a patrones que lo hacen más o menos eficaz; por ejemplo, cuando se le llama a alguien por su nombre pone más atención en la escucha. Pero lo más importante del escuchar es la intención, aunque de intenciones no se vive, dice el refrán. Y es que según el itinerario ofrecido por el vademecum, el próximo abril se termina la etapa de escucha a los más alejados, es decir, en 5 meses, y estoy muy seguro que muchos de ustedes aún no han oído hablar del sínodo ni saben qué pretende. En pocas palabras, tiene una gran intención, pero no veo ninguna estrategia, ni estructura, ni recursos reales para lograr sus objetivos, y como generalmente pasa, los mismos de siempre, la gente de una iglesia para gente de iglesia, terminará imponiendo sus mismas opiniones sin realizar el ejercicio que se pretende. 

La escucha tiene una importancia fundamental porque además nos ubica en el espacio tiempo; escuchar el presente es ubicarnos en un aquí y ahora, reflejando la realidad, pero también contiene una narrativa que nos conecta con todo, el pasado y el futuro. De hecho en el documento se invita a todos a imaginar la Iglesia ideal; un ejercicio que, en las diócesis donde se ha impuesto la metodología prospectiva, ya conocemos, y que mientras no se haga con verdadera intención, no da resultados reales. 

Cinco requisitos 

Podría enumerar cinco requisitos para una escucha consciente. Primero el silencio, pero no un silencio violento utilizado como castigo, porque la indiferencia puede ser más dolorosa que un grito, sino un silencio intencionado para entender al otro, escuchar su necesidad real; segundo, aprender a escuchar al otro en medio de tanto ruido, o pasar de las expresiones violentas y ruidosas a escuchar la verdadera necesidad; tercero, conectar con la propia necesidad, disfrutar el ejercicio de escucha consciente y empática que tengo con aquel que estoy escuchando; cuarto, modificar las posturas de escucha, de una escucha activa a una pasiva y paciente, de una reducida, aquella donde solo escucho lo que me interesa, a una extendida, de una crítica a una postura empática; finalmente un acrónimo: ARCI (aceptar, reconocer, contestar, interrogar). Aceptar es encontrase con el otro y entender que detrás de su dolor existe una necesidad no cubierta; reconocer es agradecer que el otro hable, que se tome ese tiempo para decir lo que siente; contestar es replicar lo que me acaba de decir para, con mis palabras, esta misma persona se escuche y confirme qué eso es lo que siente; interrogar si es así como se siente o reformular lo expresado a modo de llegar a su necesidad auténtica. 

Todos, pero especialmente como Iglesia, necesitamos escuchar conscientemente para un crecimiento pleno, para conectarnos en la realidad presente, en el espacio y tiempo que vivimos, para entendernos los unos a los otros y realmente hacer una conexión espiritual como lo expresa la intención del sínodo en el vademecum. De no hacerlo así, este ejercicio de escucha global que se pretende, entrará en un terreno muy resbaladizo quedándose muy lejos de su intención y seguiremos, los que hemos sido empujados al borde del camino, los despreciados y excluidos, los que hemos sido vetados y tenemos que vivir en las periferias, contemplando una jerarquía sorda, ciega y muda que no refleja la compasión y misericordia que predicó Nuestro Señor Jesucristo. 

Quiero terminar pidiéndote, querida (o) lectora (or), hagas un ejercicio; pregunta a cinco personas, de esas que están más alejadas de la Iglesia o de la fe, si saben lo que es un sínodo o han escuchado que se va realizar uno. Y te invito a que te expreses, a que utilices tus redes sociales, tus estados de WhatsApp, o cualquier otro medio que tengas a tu alcance para decir qué Iglesia del siglo XXI sueñas ver. Utilicemos el hashtag #PreguntameAMi o #QuieroEstaIglesia o cualquier otro. Hagamos resonar nuestra voz para ser escuchados y contribuir a la paz, inclusión y compasión evangélica que deberíamos vivir. 

MIEDO A LA REVUELTA DE LA ESPAÑA VACIADA

Asamblea de Priego

Por Fernando Casas Mínguez 

Cuando se habla de la gran transformación que ha tenido lugar en nuestro país, se menciona la consolidación de la democracia, el Estado de las autonomías, las políticas del Estado del bienestar (en materia de salud, igualdad de género, dependencia), el ingreso en la Unión Europea, los cambios en las costumbres y valores, la modernización económica, la transformación tecnológica y, en fin, que España se ha convertido en un país europeo y desarrollado. No obstante, estos cambios ocurridos durante las últimas cuatro décadas, no llegaron a una parte importante del país: la España Vaciada. 

 La democracia española se organizó de arriba abajo, centrada en la participación a través de los partidos políticos y las elecciones. Durante años la política en nuestro país ha sido excesivamente institucional, propiciando la debilidad de la sociedad civil, cuyo espacio ocuparon los partidos. Como organizaciones volcadas en la búsqueda de votos, (cuantos más mejor) los partidos han prestado poca atención a la despoblación de la España Vaciada (con pocos votantes).  

 Cuando a partir del 15M la sociedad civil irrumpe en la vida política, la sociedad se hace más activa, comprometida, participativa, formula demandas y exige respuestas ante los retos de futuro. Se generaliza en España una concepción de lo público como ámbito de responsabilidad colectiva y proliferan todo tipo de asociaciones.   

 Este interés por la cosa pública, este afán por participar en los asuntos colectivos es resultado de un cambio radical, de una ilusión por actuar para la mejora de la sociedad. Es este espíritu el que inspira la aparición de la Revuelta de la España Vaciada.   

 La España Vaciada es mucho más que un grito de indignación. Es un programa abierto, creado por 140 personas, de 80 asociaciones, pertenecientes a 30 provincias, que mediante el trabajo en redes presenta su Modelo de Desarrollo Sostenible. Un Modelo que propone se implementen, mediante un Pacto de Estado, las 101 medidas dirigidas a que se cumplan los compromisos de igualdad, justicia y derechos fundamentales, reconocidos por nuestra Constitución.  

 Las propuestas persiguen acabar con las deficientes condiciones de vida existente en los 3.403 municipios de España en riesgo de desaparición. Unas condiciones tan inaceptables, que las personas no tienen el derecho fundamental a elegir libremente su residencia, porque no pueden vivir con dignidad en sus pueblos y se les fuerza, en contra de su voluntad, a irse a otro lugar.  

 Entre las medidas incluidas en el Pacto de Estado se encuentran destinar el 1% PIB contra la despoblación; declarar estratégico el sector agroalimentario y forestal; aprobar una discriminación positiva en los impuestos; recuperar el tren, como elemento vertebrador del territorio; que las zonas rurales dispongan de buena conexión a Internet; tener garantizado el acceso a servicios sanitarios, educativos, sociales y de seguridad ciudadana en desplazamientos de menos de 30 minutos; contar con un parque público de viviendas de alquiler; dar una perspectiva de género a las políticas; promover unas instalaciones comunitarias de energías renovables que generen empleo, respeten el paisaje y favorezcan el autoabastecimiento.   

 En vez de debatir sobre el Pacto, los poderes públicos se dedican a alentar la codicia, a costa de las zonas despobladas. El discurso del poder gira en torno a “crear oportunidades donde no existen”. Así que los gobiernos de las Comunidades deshabitadas, como Castilla-La Mancha, dan subvenciones y simplifican los trámites para la expansión de la ganadería intensiva, en contra de los pueblos; desmantelan el servicio público de ferrocarril, en nombre de una “movilidad sensible a la demanda “; abren escombreras tecnológicas a las que se llama economía circular; y emprenden la instalación de grandes infraestructuras de energías renovables con un nocivo impacto ecológico.   

 A la vista de las desafortunadas respuestas promovidas, las asociaciones integrantes de la España Vaciada han considerado que los partidos existentes no les representan, ni tienen voluntad para comprometerse seriamente en adoptar medidas contra la despoblación y el desequilibrio territorial. Por ello acuerdan en Priego (Cuenca), dar el salto a la política institucional, creando una agrupación que concurra a las elecciones.     

 Según los sondeos, una mayoría de los españoles considera que la aparición de una plataforma centrada en la defensa de los intereses de la España Vaciada sería positiva para el panorama político nacional.   

 Sin embargo, los representantes de los partidos gobernantes y sus aliados, en el Estado y las comunidades autónomas, (con la excepción de los nacionalistas), han expresado una especie de horror instintivo ante la posibilidad de que las plataformas de la Revuelta se presenten a las elecciones.   

 Así que el miedo ante el eventual proyecto de participación de la España Vaciada, ha ocasionado que secretarias sin horizontes y aclamados secretarios provinciales de los partidos, hayan asumido con entusiasmo la tarea de censores. Haciendo alarde de una proverbial ignorancia y con escasa sensibilidad democrática, estos cargos dedican sus alegatos, en congresos, encuentros y en los medios de comunicación, a atacar al coordinador provincial de Cuenca Ahora y a criticar superficialmente el programa de la Revuelta, dando ostensibles muestras de su profundo desconocimiento del Modelo de desarrollo, propuesto por la España Vaciada. 

El Adviento del Arzobispo de Lima

Monseñor Castillo: «Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse» 

Monseñor Castillo 

En el inicio del Tiempo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar las distracciones que nos impiden vivir una fe de ‘ojos abiertos’ 

También recalcó que debemos superar la idea de que la fe cristiana es solo para rezar y no para actuar: «Nuestra fe cristiana no es una fe de personas ‘dormidas’ que cierran los ojos a la realidad 

«Hace años Pablo Neruda escribió: ’20 Poemas de amor y una canción desesperada’. Ahora podríamos decir que tenemos 20 canciones de desesperación y solamente un poema de amor, que es el Evangeli» 

El Arzobispo de Lima expresó su solidaridad con todas las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 en la región de Amazonas 

29.11.2021 

(Arzobispado de Lima).- En el inicio del Tiempo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar las distracciones que nos impiden vivir una fe de ‘ojos abiertos’, especialmente en esta época de crisis donde nos sentimos tentados a desesperarnos y tomar decisiones inmediatas sin profundizar las cosas. 

También recalcó que debemos superar la idea de que la fe cristiana es solo para rezar y no para actuar: «Eso también es distraerse, porque es pensar que Dios no tiene relación con nuestra historia, y que yo tengo que salvar mi “almita” y no me importan los demás. Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse. La Iglesia, por eso, es corazón de su pueblo, es guía desde el corazón de la gente, no fuera de la gente. Y requiere, por parte de todos nosotros, un esfuerzo para que, desde ese corazón, lleguemos a la entraña más grande de misericordia», comentó. 

Homilía completa de Monseñor Carlos Castillo 

Monseñor Castillo inició su homilía recordando que el camino del Adviento requiere de nosotros la apertura y la búsqueda del Señor para encontrarlo a través de las señales y los signos que Él nos hace percibir. Por eso nos llama a estar atentos y despiertos: 

«Nuestra fe cristiana no es una fe de personas ‘dormidas’ que cierran los ojos a la realidad. El cristianismo profesa una fe de ojos ‘abiertos’, atentos a la presencia de Dios en la historia, en los acontecimientos, en los problemas», ha señalado el Arzobispo. 

Actuar sin desesperación, con capacidad de paciencia e inteligencia 

En el Evangelio de hoy (Lucas 21, 25-28. 34-36), Jesús recurre a una serie de imágenes para alertarnos y explicarnos que en tiempos de crisis estamos tentados a la desesperación y las soluciones inmediatas sin profundizar las cosas. Por eso, cuando el Señor advierte que el sol, la luna y las estrellas caerán, se está refiriendo a la caída de los referentes y los sistemas aparentemente ‘perfectos’ que se rigen a espaldas del bien común y deciden en base a las razones más superficiales y frívolas de la vida. 

¿Y de qué manera podemos salir de las situaciones complejas? Jesús nos llama a estar vigilantes, orando en todo tiempo para ‘escapar’ de la crisis, en el sentido de encontrar salidas a los problemas: «Todo problema es un nudo que se puede desatar, pero requiere nuestra capacidad de paciencia, profundidad e inteligencia, para que las cosas se solucionen», recalcó el Obispo de Lima. 

«Hace años Pablo Neruda escribió: ’20 Poemas de amor y una canción desesperada’. Ahora podríamos decir que las cosas están al revés y tenemos 20 canciones de desesperación y solamente un poema de amor, que es el Evangelio y todo lo que tenemos dentro como humanos y nos hace sensibles para poder superar situaciones de conflicto», afirmó Monseñor Castillo. 

Una fe cristiana de ‘ojos abiertos’ para enfrentar los tiempos de crisis 

Monseñor Carlos indicó que para estar atentos y vigilantes, nuestra fe cristiana debe tener los ‘ojos abiertos’, porque permiten que el ser humano identifique la presencia del Hijo del Hombre que llega sobre la nube a decirnos: “Levántense, alcen la cabeza, se acerca vuestra liberación”. 

En ese sentido, el Arzobispo Castillo se remontó a la historia del pueblo de Israel para explicar cómo la diáspora judía exiliada durante seis siglos – especialmente los profetas y los reyes – aprendió con paciencia a desarrollar una madurez profunda que permitía encontrar dónde podía haber soluciones, es decir, salidas. 

«Si no queremos que nuestro pueblo desaparezca, no insistamos en que las soluciones ya están hechas y que sería cuestión de que ‘yo tengo la razón y voy a resolver con una barita mágica las cosas’. En este momento, en el mundo no hay posibilidad de solucionar esta gran crisis de las ‘estrellas’, de los referentes, si es que no construimos primero y bien a nuestras personas y a nuestros pueblos. Eso requiere auto-educarnos y ayudarnos mutuamente a reconocer que no tenemos soluciones, que los sistemas han fracasado, especialmente aquellos que se proponen como las únicas soluciones de un momento a otro», reflexionó el prelado. 

Nuestro pueblo está necesitado de escucha, como lo ha hecho la Asamblea Eclesial en esta semana, y está necesitado también de interpretar adecuadamente lo que se escucha para poderlo ir orientando. 
Aprender a reconocer los signos del amor que hay en la realidad. 

Finalmente, Monseñor Castillo explicó el signifcado detrás de las palabras de Jesús: “Lean los signos y distingan que, sobre la nube, viene el Hijo del Hombre”. ¿Y quién es el Hijo del Hombre? Es aquel en quien Dios quiso meterse en nuestra historia y vivirla hondamente: Jesús. Y ese Jesús al cual amamos a través de nuestra fe, que nos ha dado su amor gratuitamente, el don de creer y de confiar, nos ama a pesar de nuestros pecados y es capaz de morir para no dar la imagen ni la convicción de que Dios es otra cosa, sino que es amor y solo amor. 

La solución a los problemas tiene un fundamento: aprender a reconocer los signos del amor que hay en la realidad, que son los signos de Jesús viviente en la gente. 

Carlos Castillo recalcó que estamos llamados a estar vigilantes en este momento de crisis, no distraídos: «Jesús pone aquí como ejemplo de distracción al exceso de comida, borracheras y preocupaciones de la vida. Pero hay muchas más distracciones, por ejemplo, la idea de que la fe cristiana es solo para rezar, no para actuar. Eso también es distraerse, porque es pensar que Dios no tiene relación con nuestra historia, y que yo tengo que salvar mi “almita” y no me importan los demás. Hay un catolicismo egoísta que tiene que superarse», precisó. 

Terremoto en el Amazonas: Actuar solidariamente. 

El Arzobispo de Lima expresó su solidaridad con todas las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 en la región de Amazonas: «Desde aquí quiero pedir que todos veamos la manera de compartir medicinas, frazadas, carpas y todo tipo de ayuda, porque muchos se han quedado sin casa»

La Iglesia extremeña respalda a los agricultores

El Equipo diocesano de Pastoral Rural misionera ha hecho público un comunicado ante las protestas de los trabajadores 

Las asociaciones agrarias de Extremadura han convocado, para el jueves 2 de diciembre, una gran manifestación en Mérida. Su objetivo: protestar por los bajos precios de sus productos, los elevados costes de producción y los exigentes requisitos medioambientales que cada vez es más difícil mantener con su producción y los continuos recortes en las ayudas que percibe el medio rural. Y la Iglesia se ha posicionado de su lado. 

De hecho, el equipo diocesano de Pastoral Rural misionera de la Diócesis de Mérida-Badajoz se ha posicionado ha hecho público un comunicado en el que subrayan que buscan hacerse “eco del clamor de nuestros pueblos, menguantes y privados, cada vez más, de servicios y de oportunidades”. 

“En efecto, una mirada al mundo agrario nos muestra una subida de los suministros básicos (luz, gasoil, fertilizantes, fitosanitarios, transporte, agua…), junto a la imposibilidad de repercutir en el precio del producto estos factores, o el de la subida del salario mínimo interprofesional”, explican. “A esto se suma la carencia, cada vez más perentoria, de mano de obra especializada; y, en algunos casos, de relevo generacional”. 

Escuchar la voz de los agricultores 

Desde la Iglesia extremeña consideran, de hecho, que “es preciso escuchar la voz de aquellos que nos hablan de que ser agricultor o ganadero es una ‘profesión de riesgo’, asfixiada por la burocracia, marcada por una falta de estímulos y emprendimiento, en el contexto de la crisis climática que cada vez afecta más”. 

“Consideramos que la voz de nuestros profesionales agropecuarios es una llamada de atención que se alza muy razonadamente y que exige, desde la fidelidad a nuestra tierra, empobrecida y muchas veces olvidada, una escucha atenta y unas respuestas ágiles, urgentes, efectivas y proporcionadas”, asevera la Diócesis. 

Del mismo modo, el equipo diocesano se ha mostrado consciente de que el futuro del sector primario es “el futuro de Extremadura”; y ese futuro pasa “por un resurgir del mundo rural y de sus productores, unos precios justos, una reducción de intermediarios y una política agraria adecuada, sostenible y circular”. “Esperamos que se introduzca una cultura del diálogo y de la búsqueda en común de soluciones que permita un desarrollo armónico y en paz”, añaden. 

Presidenciales en Honduras

La izquierdista Xiomara Castro proclama su victoria 

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Xiomara Castro

Honduras bascula hacia la izquierda. Con resultados aún parciales, los seguidores de Xiomara Castro han salido a las calles a celebrar su victoria en las presidenciales. 

Xiomara Castro llama a la reconciliación 

Xiomara Castro, candidata del partido de izquierda Libertad y Refundación (Libre) y esposa del depuesto expresidente Manuel Zelaya, ha hecho un llamamiento a la reconciliación. 

«Vamos a formar un Gobierno de reconciliación en nuestro país. Un Gobierno de paz y un Gobierno de justicia. Vamos a iniciar un proceso en toda Honduras para garantizar una democracia participativa, una democracia directa». 

Con casi el 40 % de los votos escrutados, Xiomara Castro obtenía más del 53 % de las papeletas, frente al 34% de su principal rival, el alcalde de Tegucigalpa, Nasry Asfura, del oficialista Partido Nacional. 

¿Regreso de la izquierda doce años después de la salida de Manuel Zelaya? 

De confirmarse estos resultados, la victoria de Castro acabaría con 12 años de Gobierno conservador en Honduras y devolvería a la izquierda al poder por primera vez desde que Manuel Zelaya fue depuesto por un golpe de Estado en 2009. 

La participación en estas elecciones, del 68 %, ha sido histórica. Los comicios se han celebrado sin incidentes significativos, pero en un contexto muy tenso, con el actual presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, haciendo frente a las sospechas de narcotráfico, mientras del país, sacudido por los efectos económicos de la pandemia y los desastres naturales, siguen saliendo olas de migrantes hacia Estados Unidos. 

El P. Neto Barrera

Padre Rafael Ernesto Barrera Motto, Sacerdote diocesano

Mons. Romero en su Diario Personal escribió los siguiente: 

“MARTES, 28 de noviembre de 1978 

Se celebró reunión de Senado en el hospital de la Divina Providencia y por la tarde reunión de pastoral en el Arzobispado. Pero este día fue turbado de manera dramática y trágica, por la muerte violenta del padre Rafael Ernesto Barrera, a quien lo dieron por muerto en una fingida refriega de los cuerpos de seguridad contra una casa de la Colonia de la Divina Providencia, donde el padre Neto fue encontrado muerto de balas, pero que, según conjeturas, ya fue llevado muerto a aquel lugar. Pueden verse, a este respecto, los diversos boletines que la comisión investigadora elaboró y en que se desmintieron varios aspectos de la información oficial. 

Por la noche, el cadáver del padre Neto fue velado en la iglesia de Mejicanos, donde es párroco, su hermano, el padre Manuel Barrera.” FIN 

UN DIA COMO HOY 28 de noviembre de 1978 mueren combatiendo el sacerdote y guerrillero Rafael Ernesto Barrera Motto de seudónimo Felipe, junto a los obreros Valentín Martínez Piche y Rafael Santos Ortiz. Una cuarta persona que estaba en la misma residencia, y que fue identificada como José Isidro Paz Portillo, se entregó a los cuerpos de seguridad, quienes el 13 de diciembre entregaron un comunicado en el que dice que José Isidro Paz Portillo murió en el enfrentamiento, a pesar que fue fotografiado sentado en la acera dando declaraciones, luego de haberse rendido en la colonia Divina Providencia. Ernesto Barrera Motto trabajó en Soyapango, era párroco en Ciudad Delgado, en San Salvador. Todos eran militantes de las FPL. (FUENTE: Secretaría Nacional de Memoria Histórica del FMLN SNMHfmln) 

A continuación, algunos datos tomados del libro “Testigos de la fe en El Salvador”: 

SU VIDA: 

Neto nace el 27 de octubre de 1948, en el cantón Istagua, jurisdicción de San Pedro Perulapán, departamento de Cuscatlán, en el seno de una familia cristiana. Fueron sus padres don Manuel Barrera y doña María Motto de Barrera, quienes procrearon once hijos entre los cuales Neto era el asuro, el último de todos. 

Neto estudió la primaria en San Martín y el Bachillerato en el Seminario Menor del Arzobispado. Desde estudiante trabajó en colaboración con el padre Juan Regal de origen belga en el movimiento de la Juventud Obrera Cristiana -JOC-, y desde entonces consagró su sacerdocio al mundo obrero. 

“Antes de ser ordenado y luego de haber finalizado sus estudios de teología, estuvo un tiempo en trabajo pastoral para asegurar su determinación de ser sacerdote y a la vez cobrar más experiencia pastoral en el sector obrero” 

Fue ordenado sacerdote por Mons. Luis Chávez y González el 25 de noviembre de 1974, cuando cumplió 26 años de edad y fue asesinado y resucitó el 28 de noviembre de 1978. Tenía 29 años de vida y cuatro de haber sido ordenado sacerdote. 

Se dedicó de lleno a la pastoral obrera. Desde su parroquia San Sebastián, en ciudad Delgado, trabajó para crear conciencia de clase entre obreros, dentro del proyecto del Reino de Dios. Por encargo de monseñor Romero, buscó establecer diálogo con los sindicatos a partir de la posición de la Iglesia. 

El padre Neto trabajó con dedicación, esmero y preocupación. Prueba de ello es el recuerdo que niños, jóvenes y adultos tienen de él en la parroquia San Sebastián. Lo catalogaron de peligroso por su gran sensibilidad social y porque arriesgaba sus intereses personales; pero los obreros que buscan un cambio social y que trabajan por instaurar el Reino de Dios entre los hombres, recuerdan a Neto como una persona alegre, entusiasta y con sentido profundo de solidaridad para todos. El padre Ernesto Barrera realizó su trabajo pastoral en situaciones de conflicto y de riesgo, pues con su acompañamiento rompió moldes tradicionales de pastoral, que hasta su tiempo habían hecho sus colegas sacerdotes. Realmente, él asumió la responsabilidad de éstos con los obreros, y con ello, hace presencia de Iglesia viva.  

Su aporte específico de acompañamiento a los obreros, es un signo cualificado de cual debe ser el papel de la Iglesia y de los cristianos en el ámbito del mundo obrero, que por razones históricas y por la falta de olfato evangelizador, la Iglesia no supo estar en los cambios de época y se apoltronó en una visión pastoral de parroquia al estilo tradicional y conservador, que se aplicó en épocas preconciliares. Por lo que el esfuerzo del padre Neto fue, en su mayoría, incomprendido y sigue sin ser aceptado por muchos miembros de la Iglesia que, como dice don Pedro Casaldáliga, viven tiempos de involución y de retroceso. 

RELACION CON MONSEÑOR ROMERO: 

Ernesto Barrera, como sacerdote joven, inició su trabajo pastoral con la Juventud Obrera Cristiana -JOC-. Lo anterior fue como el preámbulo de su compromiso con los obreros. Por ello, a Neto, en el martirologio salvadoreño del siglo pasado, se le identifica con la Opción por los obreros. Esta opción permitió que la relación con monseñor Romero fuera cercana y constante, desde una pastoral de acompañamiento, en evangelizar al mundo obrero en todo su significado, es decir, en anunciarles la buena nueva del evangelio y apoyar sus justas demandas laborales y sindicales, tal como lo propone la Iglesia en su doctrina social. 

El padre Ernesto Barrera siempre mantuvo informado a Mons. Romero de todos sus movimientos y asimismo, a sus compañeros sacerdotes, que tenían sintonía con sus preocupaciones por el mundo obrero; tanto es así, que pedía mayor organización para que la Iglesia se hiciera presente en el ámbito obrero. Es por ello que, cuando al padre Neto lo vincularon con una organización política, Mons. Romero salió a defenderlo, en su condición sacerdotal y su interés por trabajar con los obreros, desde una visión cristiana que, sobre todo, ve y siente a las personas que sufren las consecuencias del pecado social. El padre Neto, un día antes que lo mataran, había compartido en una reunión con compañeros sacerdotes lo siguiente: “Invité a Mons. Romero a que participara en una convivencia con obreros este fin de semana allá en Ayagualo”….(10 de diciembre de 1978.) 

En el periódico Orientación del 10 de diciembre de 1978, en la pag. 8, en un artículo sobre la vida y labor del P. Neto, se hace alusión a este aspecto y se lee lo siguiente: 

“Pero no dejó nunca su diálogo con el obispo. Y no siempre fue fácil. Las leyes litúrgicas, las susceptibilidades, las miradas suspicaces de los eternos prudentes, la imagen de la Iglesia…Pero ahí estaba Neto cada vez que el obispo le pedía una explicación, cada vez que tenía algo que informar o podía darse una mala interpretación de algunos hechos. El mismo obispo le encomendará el diálogo con unos sindicatos. Cumplió con su trabajo y fue a informar y a dar su juicio sobre el mismo al Arzobispado. 

Tenía pendiente una invitación al arzobispo para una convivencia para una convivencia con obreros el fin de semana en Ayagualo. Estaba preocupado de si el obispo comprendería el lenguaje directo y crítico de los trabajadores conscientes. Quedamos en que podría ser una reunión para mutuo conocimiento en un clima de información.” 

SU MUERTE: 

El día en que mataron a Neto Barrera, éste había salido de la parroquia de San Sebastián, acompañado de Valentín, quien le colaboraba en la parroquia, para comprar madera para unos pupitres que necesitaba en la escuela parroquial. 

La información que dieron los medios acerca de su muerte fue muy contradictoria y con total falta de verdad. Esto lo prueban las investigaciones que el Arzobispado realizó, para determinar lo que realmente pasó en la colonia La Providencia, donde Neto murió. Informaron que fue torturado y luego ejecutado con un tiro en la cabeza, según informe forense. 

Otra evidencia que nos confirma tal realidad, es el hecho que el señor José Isidro Portillo Paz, uno de los cuatro muertos del martes 28 de noviembre, fue capturado vivo y salió por sus propios pies de la casa. Después de haberse presentado a los reporteros y televidentes, fue asesinado por los mismos cuerpos de seguridad cuando estaba en su poder, a consecuencia de un balazo en el cráneo que le destruyó la masa encefálica. Junto con el padre Neto mataron a los obreros Rafael Santos Ortíz y Valentín Martínez Piche. 

Es obvio que quienes los mataron, quisieron descartar toda evidencia de la verdad de los hechos, pues, según las investigaciones de Tutela Legal del Arzobispado y tal como lo afirmó el mismo Mons. Romero, lo asesinaron los cuerpos de seguridad, dentro del contexto de persecución a la Iglesia, por su trabajo de acompañamiento a los obreros en una pastoral de frontera, tal como él solía llamar a su opción pastoral. 

Mons. Romero, como pastor de la iglesia particular de la Arquidiócesis, tuvo claro que su papel en estas circunstancias era acompañar y animar; es por ello que cuando consultó a un buen grupo de sacerdotes sobre cual era la postura que debía tomar ante el cobarde asesinato del padre Neto, asistir o no a su entierro, Mons. Romero, después de escuchar y reflexionar, solo pensó que haría lo que la madre de Neto hubiera hecho y, a partir de ahí, tomó la decisión de celebrar la misa y enterrar a Neto en la Iglesia parroquial de Mejicanos. Esto indica que Mons. Romero, asumió el papel que siempre a de tomar la Iglesia, es decir, como madre, quiere y ama a todos sus hijos. 

Sobre este hecho, en su homilía habitual de los domingos, Mons. Romero dijo lo siguiente: 

“Fue salvajemente torturado antes de ser asesinado con otros compañeros. Tenemos evidencia de que el P. Neto Barrera no murió en una confrontación armada, como la policía lo dijo, sino que él fue torturado y después balaceado mortalmente a quemarropa, Acuso a la policía de su asesinato.” (Mons. Romero. Homilías 1978, Tomo VI. Pag.15) 

Terremoto en Perú

Al menos 12 heridos y 1.670 damnificados por el fuerte terremoto de 7,5 grados en Perú 

 El presidente de Perú, Pedro Castillo, visita la zona. (EFE/Aldair Mejia)El balance de daños por el terremoto de 7,5 grados de magnitud en la escala de Richter ocurrido este domingo en Perú se elevó a 12 heridos leves y a 1.670 damnificados, cuyas casas han quedado destruidas, según el último reporte ofrecido por el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN). 

Los daños se registran en nueve de las veinticinco regiones de Perú, aunque la mayoría se concentran en el norteño departamento de Amazonas, donde se ubicó el epicentro, a 98 kilómetros al este de la localidad de Santa María de Nieva. Dada la proximidad del epicentro del terremoto con Ecuador, también se registraron daños en viviendas en los cantones ecuatorianos de Zamora y Loja, con varios inmuebles afectados y una iglesia colapsada. 

El epicentro ha sido fijado a 98 kilómetros al este de la localidad de Santa María de Nieva, en la provincia de Condorcanqui 

Hasta el momento, en Perú, se contabilizan 13 viviendas destruidas, 305 inmuebles inhabitables con daños irreparables y otras 860 casas con desperfectos como rajaduras. Asimismo, hay un centro de salud destruido y otros 32 registran daños, igual que trece escuelas y quince iglesias, entre ellas el templo de La Jalca Grande, una construcción de la época colonial cuyo campanario se vino abajo. 

Allí también se han registrado algunas de las imágenes más impactantes de la jornada como el rescate de un hombre que había quedado atrapado bajo los escombros de su casa. A esa zona llegó en la tarde el presidente de Perú, Pedro Castillo, para conocer de primera mano el alcance de los daños y coordinar las acciones de emergencia por parte del Gobierno y la ayuda hacia los damnificados. 

«No descansaremos hasta que la población tenga la seguridad de estar en sus hogares tranquilos. Me encuentro con los ministros en el lugar de los hechos, gestionando la reconstrucción de las zonas más afectadas», manifestó en redes sociales Castillo. 

«No descansaremos hasta que la población tenga la seguridad de estar en sus hogares tranquilos» 

El movimiento telúrico también dejó más de 1,5 kilómetros de carreteras destruidas en distintos puntos, así como más de 5 kilómetros afectados por derrumbes y corrimientos de tierra que han bloqueado algunas de las principales vías de comunicación de la Amazonía peruana, como la carretera Fernando Belaúnde Terry

A esta hora aún no se ha podido restablecer por completo el fluido eléctrico en las provincias donde quedó cortado tras el sismo, como la amazónica Yurimaguas, en Loreto, y Chachapoyas, en Amazonas. 

El terremoto también causó daños en piezas prehispánicas de cerámica y en fardos funerarios que albergaba el Museo Departamental de San Martín. Mientras tanto el Gobierno evalúa si declara la emergencia en algunas de las provincias más afectadas, el Ejército desplegó cinco unidades de militares en las regiones de Cajamarca y Amazonas para atender a la población afectada, retirar escombros y desbloquear carreteras, informó el Ministerio de Defensa en un comunicado. 

 Proporcionado por El Confidencial Edificios derruidos tras el terremoto en Perú. (EFE)Edificios derruidos tras el terremoto en Perú. (EFE) 

Al mismo tiempo, siete aeronaves entre aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea y del Ejército han sido movilizadas para atender la emergencia. El terremoto se originó a las 5:52 hora local (10:52 GMT) a una gran profundidad terrestre de 131 kilómetros, lo que redujo su poder de destrucción en la superficie, pero amplificó el alcance de su onda sísmica a una amplia área geográfica que abarcó gran parte de Sudamérica e hizo que se sintiese hasta en Lima, Quito y Leticia (Colombia). 

Desde Colombia, donde de momento no se registran daños, su presidente, Iván Duque, expresó este domingo su solidaridad con Perú y ofreció ayuda en caso de que sea requerida. También ofreció su apoyo a Perú el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, así como el Gobierno de Venezuela, de la mano de su ministro de Relaciones Exteriores, Félix Plasencia. 

Metodología de la etapa diocesana del Sínodo

Written by África de la Cruz Tomé 

Actualmente, los equipos sinodales diocesanos están diseñando los procedimientos y los materiales con los que se va a trabajar en las parroquias. Su objetivo es lograr una participación lo más amplia posible de toda la comunidad. Creyentes y no creyentes, practicantes e indiferentes, los de siempre y los de nunca, los de dentro y los de fuera. Lograr este objetivo es de máxima necesidad. El nivel de participación en este momento de consulta y escucha mutua y del Espíritu es de capital importancia. Por eso es un momento exigente y exige una planificación primorosa. Va de suyo que sin participación no hay sinodalidad posible. Para esta tarea, los equipos sinodales diocesanos cuentan con las directrices y materiales que la Secretaría General del Sínodo les ha facilitado. Pero ellos deben hacer las adaptaciones pertinentes a sus complementos circunstanciales. Los equipos diocesanos tienen que tener en mente que el diseño o metodología elegidos sirvan al propósito perseguido: facilitar el aprendizaje experiencial de una Iglesia sinodal. Aprendizaje activo, aprender a ser y a actuar de otro modo en la Iglesia actuando de otro modo. De la pasividad a la actividad, tomando iniciativas y responsabilidades. Aprender a ser y actuar sinodalmente “sinodeando”. 

Mientras llegan las propuestas y los materiales elaborados por los equipos diocesanos, nosotros podemos ir reflexionando sobre nuestras experiencias pasadas de participación y colaboración en nuestra parroquia y decidiendo el grado de implicación y asunción de responsabilidades que queremos asumir en este Sínodo. Para ayudarnos en estas tareas voy a presentar el resumen de la metodología propuesta por la Secretaría del Sínodo para esta fase del proceso sinodal. Para saber más podemos consultar en el Documento Preparatorio (página 31): La Sinodalidad en acción: Pistas para la consulta al pueblo de Dios y en el Vademecum (página 65) Metodología para el Proceso Sinodal Diocesano. Y para los que quieran saber todavía más pueden consultar en la página web de la Secretaria General del Sínodo (synod.va) la riqueza de materiales allí colgados. 

Pregunta fundamental de la consultaUna Iglesia sinodal, al anunciar el Evangelio, “camina junta”, ¿Cómo está sucediendo este “caminar juntos” hoy en su Iglesia local? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro “caminar juntos”. 

Al responder esta pregunta se nos invita a: Recordar nuestras experiencias de comunión, participación y misión compartida en nuestras parroquias y diócesis. Esta pregunta apela a la “sinodalidad vivida” en el pasado y apunta a nuestras propuestas de futuro. En segundo lugar, a releer estas experiencias en profundidad (analizando sus aspectos positivos y los negativos y lo aprendido con ellas). A partir de este análisis de lo vivido, escuchar lo que el Espíritu nos inspira para crecer, mejorar en sinodalidad parroquial y diocesana. En resumen: se trata de evaluar críticamente nuestra realidad actual y proponer caminos de mejora. 

A partir de la pregunta fundamental, el Vademecum, presenta diez temas o campos que ayudan a profundizar y concretar, un poco, la pregunta fundamentas de esta consulta sinodal. Sobre estos diez campos (no necesariamente sobre todos) los equipos diocesanos tienen que hacer preguntas cada vez más concretas y contextualizadas. Los Campos o temas ahora marcados son aspectos nucleares de nuestra vida comunitaria parroquial, diocesana y eclesial. Voy a hacer un pequeño comentario para “traducir” los títulos utilizados y clarificar un poco el contenido encerrado en ellos: 

1.- Compañeros de viaje. En la parroquia y en la sociedad, como seres sociales que somos por naturaleza, nos agrupamos, nos asociamos. No somos islas. En este tema se nos pide analizar y evaluar cómo son los grupos parroquiales, cómo funcionan y cómo podríamos mejorarlos. Categorías importantes de este análisis so: Inclusión-exclusión; Abiertos-cerrados. 

2.- Escucha. En esta fase de consulta para saber el pensar de los parroquianos, la escucha recíproca y al Espíritu es el primer paso. Todos tenemos algo que aprender de los otros y todos tenemos una experiencia que puede ser útil para los otros. La exigencia o criterio de medida de esta dimensión es: Escuchar con humildad en actitud de acogida universal y de respeto incondicional. A todos y siempre. 

3.- Hablar claro. Todos estamos invitados a participar en este Sínodo. Cuanto más amplia sea la participación mejor cumplirás este Sínodo su finalidad. Además de la cantidad aquí ahora hablamos de calidad de la participación. Todos tenemos algo valioso que aportar. El Espíritu habla a través de nosotros, de todos. Además de hablar claro, la calidad de la participación exige hablar con libertad, responsabilidad, verdad, valentía y caridad. 

4.-Celebración. El Sínodo es un proceso espiritual. Es el Espíritu de Dios el protagonista principal en todos los momentos de este Sínodo. La vida espiritual de la comunidad parroquial y diocesana se alimenta de la escucha de la Palabra, la celebración de la Eucaristía y el compromiso social compartido. Celebrar es recordar la acción del Espíritu de Dios en la Historia y en nuestra vida personal y comunitaria. Recordar y Vivir. En este campo se nos pide revisar nuestra oración comunitaria y nuestra celebraciones litúrgicas. Reflexionar para revitalizar. 

5.- Compartir la responsabilidad de nuestra misión común. La misión de la Iglesia es evangelizar, hacer discípulos-seguidores de Jesús y continuadores de su proyecto: el Reinado de Dios en la tierra. Esta es la misión de todos los bautizados. A ella estamos convocados todos según nuestra vocación, capacidad y formación. En este punto tendremos que analizar las oportunidades de participación que hoy se dan y pensar en las que sería oportuno pedir. Si la misión es común la responsabilidad debe ser corresponsabilidad compartida. 

6.-El diálogo en la Iglesia y en la sociedad. El Papa Francisco nos pide, constantemente, apertura, diálogo, compartir, comunicar. Iglesia en salida y con transparencia, con humildad y sencillez. Diálogo ad intra y ad extra. Entre nosotros y con la gente de fuera, con la cultura, la política, los intelectuales, la Ciencia, los medios de comunicación, los alejados, las periferias. Nos pide construir puentes y derribar muros. Muros de incomunicación, repliegue y ausencia. 

7.- Ecumenismo. El diálogo entre cristianos bautizados de diferentes confesiones y el diálogo con creyentes de otros credos y religiones forma parte de la sinodalidad a la que en futuro caminamos. En el hoy debemos analizar el estado de la cuestión a nivel personal y comunitario. Con la esperanza de que de ese análisis puedan salir propuestas de mejora de las relaciones entre creyentes, mejores en la común-unión y espiritualidad. El mundo nos necesita. 

8.- Autoridad y participación. Una Iglesia sinodal es participativa y corresponsable. Este aserto es contradictorio con el ejercicio de la autoridad tal como lo sufrimos hoy en la Iglesia en todos sus estamentos. Frente al autoritarismo (aquí mando yo y tu obedeces o te marchas) los signos de los tiempos y las Ciencias Sociales van en la dirección contraria: la libertad de la persona, su autonomía y responsabilidad son los valores dominantes sobre los que se organiza la convivencia humana. El ejercicio de la autoridad compartida, el trabajo en equipo, el reparto de responsabilidades, la participación en el proceso de toma de decisiones, ejecución y rendimiento de cuentas son exigencias coherentes con los tiempos que nos toca vivir. En este tema y el siguiente la Iglesia, todos tenemos mucho que aprender, 

9.- Discernir y decidir. Todo lo dicho en el apartado anterior es pertinente a éste. Porque el discernir y decidir son tareas, entre otras, que visibilizan y concretizan el ejercicio de la autoridad y la participación. Discernir para decidir. Es muy importante la participación de todos en todos los momentos del proceso de decisión: Todos analizando, discerniendo, making y taking las decisiones. Porque sobre lo que a todos incumbe, todos tiene que decidir. En este campo, en un proceso sinodal, de escucha recíproca de todos y todos al Espíritu, hay que discernir entre todos lo que el Espíritu, a través de toda la comunidad, inspiras. El Espíritu no sopla en el aire, sopla en todos los corazones. 

10.- Formación en la Sinodalidad. La sinodalidad implica una conversión personal y estructural. La sinodalidad es un modo de ser y actuar. Todo cambio de mentalidad e institucional exige una actitud positiva al cambio, una formación específica y aprendizaje continuado. No se nos regala. La sinodalidad se aprende con motivación y entrenamiento. Por su naturaleza, exige un aprendizaje activo. Aprender a hacer haciendo. A ser sinodal se aprende ejercitando, actuando sinodalmente. Participar, desde el principio, en las actividades programadas para esta primer a etapa diocesana es una buena ocasión de aprender a ser más sinodales. 

Espero que estas aclaraciones sobre los diez campos o temas que desarrollan y concretizan un poco la Pregunta Fundamental nos ayuden a reflexionar sobre lo que se nos pide en este Sínodo y nos motiven a participar con entusiasmo y pasión en él. 

En la próxima “entrega” seleccionaré, entre las variadas propuestas de preguntas específicas para los diez temas señalados, algunos ejemplos que nos ayuden a saber qué podemos hacer nosotros en este momento del Sínodo sobre Sinodalidad. 

El legado de Rutilio (8)

La Misión en Aguilares: 1ª Etapa

El P. Rutilio Grande, primer sacerdote asesinado en El Salvador.En estos días se ha abierto en Roma el proceso de beatificación.

  

Para organizar la Misión, la Parroquia se dividió en sectores: 10 en la ciudad y 15 en el campo, haciendo una invitación general de la Misión a toda la Parroquia 

La Misión duraría 15 días durante los cuales el misionero y sus colaboradores permanecerían en su zona conviviendo con la gente del sector. 

Un día de Misión comprendía visitas familiares a domicilio; después levantaban una ficha antropológica cuyos temas utilizaban luego como temas generadores, que serían descodificados a partir de textos del Evangelio. 

En las primeras horas de la tarde se tenían reuniones con los niños y más tarde con los adultos. El objetivo de estas reuniones era procurar dejar en la gente un esquema rudimentario para que ellos continuaran con la celebración de la Palabra de Dios. 

Así se logró desde el principio un inicio de autoevangelización, un inicio de comunidad y un inicio de auto-selección de Delegados de la Palabra. 

La parte central de la sesión de adultos consistía en una repetida lectura por diversos lectores de un texto del Evangelio. Entre las lecturas se hacían preguntas, sugerencias y anotaciones. Luego se invitaba a la gente a dividirse en grupos de 8 ó 10 personas para dialogar sobre el texto. Se nombraba un lector, un animador del grupo y un relator para comunicar en la reunión plenaria los resultados del grupo. 

 En la reunión plenaria, el sacerdote o un colaborador fijaba por escrito en un papelógrafo y sintetizaba lo que comunicaban los relatores, devolviendo a los participantes en forma de cuestionamiento los puntos más significativos para profundizarlos en el diálogo. 

Posteriormente, ya noche, el equipo evaluaba el día y planificaba lo del día siguiente.                       Uno de los puntos vitales de estas reuniones fue la auto-selección de los líderes, pues de ello dependía la realización de una Iglesia integrada por ellos mismos. El proceso misional tendía a integrar y desarrollar las tres dimensiones de evangelización, comunidad y liderazgo. El equipo asumió que el primer empujón le correspondía al sacerdote, pero una vez estimulado el movimiento, los agentes de pastoral y las mismas comunidades debían continuarlo quedando el sacerdote como acompañante y animador en el crecimiento de la fe. La penúltima noche se hacía la elección de los Delegados, sugeridos por la comunidad. Los nombrados expresaban su disponibilidad explicando los pro y los contra según lo cual la Comunidad les daba su voto. 

Los Delegados tenían la función de servir de eslabón entre la Comunidad y la Parroquia. Con los nuevos Delegados se tenía una reunión para instruirles sobre sus nuevas obligaciones, proporcionarles criterios y esquemas mínimos para animar y organizar sus reuniones. 

En la última celebración se tenían los bautizos y matrimonios dentro de una ceremonia sugestiva en la cual se enfatizaba el compromiso del bautismo. Se les dejaba ejemplares del Nuevo Testamento y se les confirmaba para continuar en la Misión. 

El período posterior a la Misión se caracterizó por el acompañamiento a las comunidades. Un sacerdote asumió la responsabilidad de las comunidades del campo y otro las de la ciudad de Aguilares. La tarea de ellos era la de visitar periódicamente las diversas comunidades, asistiendo a sus reuniones, disipando las dudas que hubiera y evaluando la vida comunitaria. 

Aquí ayudaron mucho los colaboradores foráneos, unos 20, que jugaron un papel insustituible en el arranque de las comunidades.Este grupo de colaboradores estaba integrado por estudiantes jesuitas, universitarios y seminaristas. Esta colaboración se consideró temporal y supletoria. 

El 10 de junio de 1973, Fiesta de Pentecostés, marcó el nacimiento de la Comunidad cristiana y el fin de la primera etapa de la Misión. 

Este nacimiento se celebró con una gran concentración en Aguilares para pedir y celebrar el espíritu nuevo. Se recibieron las diversas delegaciones de las comunidades con sus carteles que traían textos alusivos del Evangelio. Después se tuvo la Eucaristía animada por los conjuntos musicales de las diversas comunidades. Fue algo masivo, creativo e insospechado, que asombró a los habitantes de la ciudad.. 

La homilía la tuvo Rutilio, en la que dio ánimos y disipó las dudas más comunes, respondiendo a las acusaciones de protestantismo, de olvidar lo espiritual, de comunismo, de política, etc. 

A continuación se proclamaron los principios del equipo misionero, dedicado a anunciar el Evangelio limpia y simplemente, sin otros intereses personales. También dejaron bien claro que no se administrarían los sacramentos si no estaban suficientemente preparados. Y aclararon que no tenían nada que ver con agrupaciones políticas de ninguna clase. La política del equipo sería anunciar el Evangelio, el cual abarcaba todas las actividades del hombre destinado por Dios a transformar el mundo. Por tanto denunciarían toda clase de injusticias y atropellos contra la persona humana, vinieran de donde vinieran. Después de la Misa se tuvo una fiesta popular de carácter cultural y religioso. De aquí nacería la Fiesta del Maíz. 

 Los resultados de aquella primera etapa misional eran palpables. Los campesinos habían descubierto el Evangelio y se les había abierto el apetito por la palabra, la cual comentaban haciendo aplicaciones a su modo. Pronto llegaron a unir el Evangelio con su propia situación de miseria e injusticia. Comenzaron a emerger de su conciencia mágica, dándose cuenta de que la voluntad de Dios no era mantener las cosas como estaban. Tomaron confianza en sí mismos perdiendo complejos bastante generalizados de vergüenza e incapacidad y descubrieron que tenían una palabra y podían opinar. Fueron capaces de discernir lo prioritario de lo secundario en su religiosidad. Tomaron conciencia de que sus males radicaban en su desunión y comenzaron a adquirir sentido de lo comunitario. Comenzaron a reunirse y a movilizarse buscando qué podían hacer para realizar el plan de Dios aquí y ahora. 

Al final de la 1ª Etapa se organizaron 10 comunidades urbanas y 27 rurales con un total aproximado de 300 animadores, quienes dirigían rotativamente las celebraciones. 

El equipo tuvo un período de reflexión para codificar, globalizar y evaluar las experiencias de la primera etapa. A partir de allí decidió trabajar en la línea del acompañamiento y profundización del Evangelio en las Comunidades y en la preparación cualitativa de los Delegados y animadores. 

  

Entrevista a L. Boff

Leonardo Boff: «El problema es el capitalismo» pero los líderes evitan decirlo 

 ¿Bolsonaro? «Seguirá adelante con la deforestación mintiendo a Brasil y al mundo, de esto no hay duda». Cómo el sistema actual condena a muerte al «gran pobre» que es el planeta devastado. 

Claudia Fanti 

EDICIÓN DEL 04.11.2021-Il Manifesto 

El grito de la indígena brasilera Txai Suruí, hija de uno de los líderes más respetados de su país, Almir Suruí, ha resonado en la apertura de la COP 26: «Mi padre me ha enseñado que debemos escuchar a las estrellas, la luna, los animales, los árboles. Hoy el clima está cambiando, los animales están desapareciendo, los ríos mueren, nuestras plantas no florecen como antes. La Tierra nos está diciendo que no tenemos más tiempo». 

¿Pero es demasiado tarde para cambiar?  Se lo hemos preguntado a Leonardo Boff, uno de los padres de la Teología de la Liberación, la de los pobres y del «gran pobre» que es nuestro planeta devastado y herido,  cuyo doble – y conjunto – grito ha ocupado el centro de toda su reflexión.  

Bolsonaro está entre los firmantes del acuerdo sobre la deforestación alcanzado en la Cop 26. ¿El triunfo de la hipocresía? 

Nada mínimamente creíble puede venir del gobierno Bolsonaro: con él las mentiras han pasado a ser política de estado. Solo ha dicho la verdad en un punto: «Mi gobierno ha venido para destruir todo y volver a empezar de cero». Es una pena que este reinicio sea en nombre del oscurantismo y del negacionismo científico, ya sea sobre la Covid o sobre la Amazonia. Su opción económica va exactamente en dirección opuesta a la de la preservación ecológica: Bolsonaro ha favorecido la extracción de madera, la minería dentro de las zonas indígenas y la destrucción de la selva para dar paso al monocultivo de soja y a la ganadería. Sólo de enero a septiembre, la Amazonia perdió 8.939 km² de bosque, un 39% más que en el mismo periodo de 2020 y el peor índice de los últimos 10 años. Su adhesión al plan de reducción de las emisiones de metano en un 30% para 2030 es pura retórica. De hecho, no hay duda de que continuará el camino de la deforestación, y seguirá mintiendo a Brasil y al mundo. 
 
 

¿La Amazonia podrá sobrevivir a otros 10 años de deforestación? 

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DENUNCIAR ESTE ANÚNCIOPRIVACIDADE 

 Antônio Nobre, gran especialista en la Amazonia, afirma que al ritmo actual de destrucción, y con una tasa de deforestación cercana ya al 20%, en 10 años podría alcanzarse el punto de no retorno, con el inicio de un proceso de transformación de la selva en una sabana apenas interrumpida por algunos bosques. El bosque es exuberante pero con un suelo pobre en humus: no es el suelo el que alimenta a los árboles, sino al contrario. El suelo es sólo el soporte físico de una complicada red de raíces. Las plantas se entrelazan a través de las raíces y se apoyan mutuamente en la base, formando un inmenso equilibrio rítmico. Todo el bosque se mueve y danza. Por esta razón, cuando una planta es derribada, arrastra a muchas otras con ella. 
 
 
 

¿Todavía estamos a tiempo de intervenir? 

Los líderes mundiales han evitado cuidadosamente tocar el verdadero problema: el capitalismo. Si no cambiamos nuestro modelo de producción y consumo, no detendremos el calentamiento global, y llegaremos  a 2030 con un aumento de la temperatura de más de un grado y medio. Las consecuencias son bien conocidas: muchas especies no podrán adaptarse y se extinguirán, habrá grandes catástrofes medioambientales y millones de refugiados climáticos, huyendo de las tierras que ya no se pueden cultivar, cruzarán desesperadamente las fronteras de los Estados, desencadenando conflictos políticos. Y con el calentamiento vendrán otros virus más peligrosos, con la posible desaparición de millones de seres humanos. Incluso ahora, los científicos del clima dicen que ya no hay tiempo. Con el dióxido de carbono ya acumulado en la atmósfera, que permanecerá allí durante 100-120 años, más el metano, que es 80 veces más dañino que el CO2, los eventos extremos serán inevitables. Y la ciencia y la tecnología podrán mitigar los efectos catastróficos, pero no evitarlos. 

¿Usted siempre ha afirmado que sin un cambio real en nuestra relación con la naturaleza no tendremos ninguna posibilidad. ¿Está la humanidad preparada para este paso? 

El sistema capitalista no ofrece las condiciones para hacer cambios estructurales, es decir para desarrollar otro paradigma de producción más amigable con la naturaleza y capaz de superar la desigualdad social. Su lógica interna es siempre asegurar primero el beneficio, sacrificando la naturaleza y las vidas humanas. De este sistema no podemos esperar nada. Las experiencias que vienen de abajo son las que nos ofrecen la esperanza de una alternativa: desde el buen vivir de los pueblos indígenas hasta el ecosocialismo de base y el biorregionalismo, que pretende satisfacer las necesidades materiales respetando las posibilidades y los límites de cada ecosistema local, creando al mismo tiempo las condiciones para la generación de bienes espirituales, como el sentido de la justicia, la solidaridad, la compasión, el amor y el cuidado de todo lo que vive

IGNACIO ELLACURÍA, TEÓLOGO Y MÁRTIR. 

Ignacio Ëllacuría

 Han sido pocos los hombres de Dios que han impactado mi vida, pero uno de ellos ha sido Ignacio Ellacuría. Tengo muy vivo en mi memoria la última vez que nos vimos. Hace más de treinta años en los pasillos del colegio La Salle de Santiago se cruzaron nuestras miradas y pude ver en su mirada tierna la mirada de un Santo que luchó sin temer, la mirada de un hombre que decidió seguir a Dios hasta dar la vida por los más desfavorecidos del Salvador. 

Una mirada limpia y tierna como la de Ignacio Ellacuría que no se olvide con el paso de los años sólo es posible si, en todo, primero mantenemos los ojos fijos en Jesús. Sólo en Cristo podemos vivir la radicalidad de nuestra vida cristiana, porque es Él quien nos da la fuerza para hacerlo; es Él quien nos acompaña a través de la misericordia del Corazón de Dios. 

Para algunos jerarcas aliados con la oligarquía y el poder político, el asesinato se debió a que los jesuitas se habían alejado de su misión pastoral y se habían implicado en la actividad política del lado de los guerrilleros revolucionarios. “¡Se lo tenían merecido!” 

Pero  Ignacio Ellacuría afirmaba que la causa de la guerra no era la agresión comunista, sino la enorme desigualdad social. Por tanto, la paz solo llegaría si cesaba la explotación de los pobres, que constituían el 70 % de los salvadoreños. Algunos obispos, como Marco René Revelo -auxiliar de Romero en el momento de su muerte­ o el salesiano Pedro Arnoldo Aparicio, rechazaban ese análisis porque, decían, justificaba a la guerrilla y fomentaba el odio. 

Con Pedro Arrupe como superior general, la Compañía de Jesús había actualizado su misión afirmando la unión inseparable de la fe y la justicia. El sacrificio de los jesuitas de la UCA confirmó un augurio de Arrupe formulado en 1975 en la Congregación General 32: «No trabajaremos en la promoción de la justicia sin pagar un precio». 

Jon Sobrino, compañero de las víctimas, que se libró de la muerte por encontrarse fuera de El Salvador, piensa de manera muy diferente: los mataron “porque analizaron la realidad y sus causas con objetividad. Dijeron la verdad del país con sus publicaciones y declaraciones públicas. Desenmascararon la mentira y practicaron la denuncia profética. Por ser conciencia crítica de una sociedad de pecado y conciencia creativa de una sociedad distinta, la utopía del reino de Dios entre los pobres. ¡Y eso no se perdona!”. 

Ellacuría lo mataron, responde Eduardo Galeano, “por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su “poder de profecía’”. 

Martirio, en la tradición de la palabra griega, significa testimonio. Y así podemos decir que para un cristiano el camino va por las huellas de este testimonio de Jesús para dar testimonio de Él. ¡Un testimonio que muchas veces termina con el sacrificio de la vida! 

El martirio no es objeto de una elección voluntarista, que se asemeja a un sacrificio humano. Sin embargo, el martirio debe seguir siendo una opción posible y concebible cuando se trata de permanecer fieles al Señor; puede convertirse en un signo de nuestro apego al Señor, cueste lo que cueste. Igual que el profeta Jeremías, Ignacio Ellacuría  es la figura del creyente que no busca primero satisfacer a las personas que le rodean, sino que se preocupa ante todo de su fidelidad a la radicalidad de la Palabra de Dios. 

Este es también el mensaje del Evangelio, donde Cristo compara su misión con un fuego que debe quemarlo todo. Todos los que se adhieren a esta misión son atrapados por este fuego. Y este fuego es tal que deja huellas indelebles; el mensaje de Jesús implica una elección radical. Este mensaje debe convertirse en nuestra nueva identidad, incluso más allá del vínculo de sangre. Es este fuego el que debe caracterizarnos en todo, y convertirse en nuestro signo de reconocimiento. 

La palabra «amor» ha sido tan utilizada que ya no dice mucho. Debemos, pues, comprender que el verdadero amor -en el fondo, el único amor verdadero- es aquel que se pone en acción, que está dispuesto a sacrificarse por el bien de los demás. Recordemos al mismo Jesús: «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Así pues, el único criterio que puede dar sentido a nuestros sacrificios, incluso a la posibilidad del martirio, es este amor sin límites, que encuentra su fuente en el propio amor de Dios por nosotros. 

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos», dijo Jesús. Así que no es novedad que dar la vida por los demás te introduce en el Amor, que es eterno. 

Afirma el papa francisco: «El heroico ofrecimiento de la vida, sugerido y sostenido por la caridad, expresa una verdadera, plena y ejemplar imitación de Cristo y, por lo tanto, es merecedor de aquella admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a aquellos que voluntariamente han aceptado el martirio de sangre o han ejercido en grado heroico las virtudes cristianas». «Son dignos de especial consideración y honor aquellos cristianos que, siguiendo más de cerca las huellas y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás y han perseverado hasta la muerte en este propósito» añade 

¡Dar la vida por los demás es una heroicidad del amor. Es la mejor expresión de la lealtad al ser humano! 

Cristo, con su ejemplo y muerte en la cruz, nos dice: «no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos». (Juan 15, 13). Y cuando dice «amigos» se refiere a todos, porque para Él no hay enemigos. El dio la vida por nosotros. 

Amar al prójimo como a uno mismo no es nada fácil, porque requiere «dar la vida», darse a los demás, a todos. Y se nos exhorta a hacerlo como si nos lo diésemos a nosotros mismos. Ahí está la cuestión: porque darse para uno mismo no cuesta; darse a unos pocos tampoco; darse a «los tuyos, menos, pero darse a todos cuesta, porque no tratamos ni queremos a todos igual. 

Por tanto, ser cristiano, seguir a Cristo es «dar la vida» por los demás. Es llevar el mensaje de amor de Cristo a otros manifestando un «amor total». El amor es el verdadero mensaje. 

“La única manera de predicar la cruz al pueblo crucificado es convertirse en uno de los crucificados” Jon Sobrino 

Testimoniar a Cristo es la esencia de la Iglesia que, de otro modo, acabaría siendo sólo una estéril «universidad de la religión» impermeable a la acción del Espíritu Santo. 

La meditación sobre la fuerza del testimonio surgió del pasaje de los Hechos de los apóstoles (7, 51-8,1) que relata el martirio de Esteban. A sus perseguidores, que no creían, Esteban dijo: «Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos. Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo». Y precisamente estas palabras de una forma u otra, las había dicho Jesús, incluso literalmente: como eran vuestros padres así sois vosotros; ¿hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran?» 

Los Hechos de los apóstoles puntualizan que Esteban estaba lleno del Espíritu Santo. Y, en efecto, no se puede dar testimonio sin la presencia del Espíritu Santo en nosotros. En los momentos difíciles, cuando tenemos que elegir la senda justa, cuando tenemos que decir que “no” a tantas cosas que tal vez intentan seducirnos, está la oración al Espíritu Santo: es Él quien nos hace fuertes para caminar por la senda del testimonio. 

El catecismo de la Iglesia católica dice: El deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia, los impulsa a actuar como testigos del Evangelio y de las obligaciones que de él se derivan. Este testimonio es transmisión de la fe en palabras y obras. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad (cf Mt 18, 16): «Todos […] los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Espíritu Santo que les ha fortalecido con la confirmación» (AG 11). El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza. “Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas me será dado llegar a Dios” (San Ignacio de Antioquía, Epístola ad Romanos, 4, 1). 

Hemos perdido a un gran siervo de Dios, pero nos quedan sus escritos, sus mensajes y reflexiones… Y a través de ellos podemos  descubrir las profundas verdades que nos deja este hombre ejemplar, pastor, siervo, profeta y visionario. Dios le dará la recompensa a tan digno ministro del Evangelio. 

Sacerdotes célibes y sacerdotes casados 

El papa con un grupo de sacerdotes casados 

«Con motivo de la renuncia del obispo de Solsona, Xavier Novell, vuelve a estar sobre la mesa el debate, siempre pendiente y siempre candente, sobre el celibato de los sacerdotes» 

«El P. Manel Nin, monje de Montserrat y exarca para los católicos bizantinos de Grecia, recordaba en un artículo suyo que ‘las Iglesias Católicas Bizantinas tienen el doble clero, casado y célibe'» 

«El Vaticano II, en el decreto sobre los presbíteros, dice que el celibato ‘no se exige por la naturaleza misma del sacerdocio’, ya que no es ningún dogma de fe» 

«El papa Francisco, en mayo de 2.014 dijo en relación a los presbíteros, que ‘el celibato no es un dogma de fe, es una regla de vida’ y ‘en no ser un dogma de fe, la puerta está abierta'» 

«En 2019, el Sínodo de la Amazonia abrió la puerta a la ordenación de hombres casados, por 128 votos a favor y 41 en contra. Como ha dicho el teólogo José Mª Castillo, ‘Jesús instituyó la Eucaristía, pero no el celibato’ 

Por Josep Miquel Bausset 

Con motivo de la renuncia del obispo de Solsona, Xavier Novell, vuelve a estar sobre la mesa el debate, siempre pendiente y siempre candente, sobre el celibatode los sacerdotes

Cabe recordar que el Vaticano II, en el decreto sobre los presbíteros, dice que el celibato “no se exige por la naturaleza misma del sacerdocio”, ya que no es ningún dogma de fe. Aún más: el Oriente cristiano, tanto católico como ortodoxo, “además de aquellos que escogen el celibato, hay también presbíteros casados”. 

El P. Manel Nin, monje de Montserrat y exarca para los católicos bizantinos de Grecia, que fue padre espiritual (1.996-1.999) y rector (1.999- 2.016) del Pontificio Colegio Griego de Roma, recordaba en un artículo suyo, (Catalunya Religió, 17 de febrero de 2.021), que “las Iglesias Católicas Bizantinas tienen el doble clero, casado y célibe”

No es que los sacerdotes se casen, sino que los seminaristas que se han casado, son ordenados presbíteros. Así por ejemplo, en Hungría y en Ucrania, “el 99% del clero está casado”, mientras que en otros países los sacerdotes casados son el 75%, el 50% o el 30%. 

El P. Manel Nin, debido al tiempo que pasó en el Colegio Griego, decía que, en su etapa como padre espiritual y rector, había conocido “sacerdotes casados, óptimos sacerdotes y óptimos padres de familia” y también “presbíteros célibes, óptimos”. Y por eso, “el tema de abrir la Iglesia Católica Latina a ordenar hombres casados”, el P. Manel “la ensancharía diciendo: abrir la Iglesia Católica Latina a los presbíteros célibes y a los presbíteros casados”. 

También el papa Francisco, en mayo de 2.014, de vuelta del viaje de Tierra Santa, dijo en relación a los presbíteros, que “el celibato no es un dogma de fe, es una regla de vida” y “en no ser un dogma de fe, la puerta está abierta”

El papa también recordó que “la Iglesia católica tiene presbíteros casados en los ritos orientales”, los sacerdotes católicos de las Iglesias Orientales (maronitas, armenios, melquitas o coptos), en plena comunión con Roma, que mantienen el carácter optativo del celibato de los presbíteros. 

Como he dicho antes, el Concilio Vaticano II, en el Decreto sobre los presbíteros, dice que el celibato “no se exige por la naturaleza misma del sacerdocio, como aparece por la práctica de la Iglesia primitiva, y por la tradición de las Iglesias orientales, donde además de aquellos que escogen el celibato, hay también presbíteros casados”. De hecho, la Iglesia primitiva no tenía el celibato como condición sine qua non para ser ordenado. 

Así, la primera Carta a Timoteo, cuando habla de los requisitos para ser elegido obispo, dice que el ordenado ha de ser “marido de una sola mujer” (1Tm 3:2) y la Carta a Tito, por lo que se refiere a los presbíteros, dice también que el ordenado “sea irreprensible, marido de una sola mujer” (Tt 1:6) 

¿Podría haber un nuevo replanteamiento del celibato presbiteral con el papa Francisco? De hecho, no es solo el papa quien deja la puerta abierta para hablar de este tema. El cardenal brasileño Claudio Hummes (que le dijo a Bergoglio en el conclave: 

 “Acuérdate de los pobres”), afirmó también, que “el celibato no es parte del dogma de la Iglesia y la cuestión está abierta a discusión”. Y aún, el que fue obispo de Lleida, Joan Piris, también dijo que “el celibato se puede revisar”, aunque consideraba que este tema no era una cuestión fundamental. 

Además, en octubre de 2.019, el Sínodo de la Amazonia abrió la puerta a la ordenación de hombres casados, por 128 votos a favor y 41 en contra. Y es que si las Iglesias Orientales tienen el celibato opcional para los presbíteros, ¿porque no puede ser también así en la Iglesia Latina? Y si los diáconos, llamados permanentes pueden estar casados y los presbíteros anglicanos que han pasado a la Iglesia católica también lo son ¿no lo pueden ser también los presbíteros de la Iglesia Romana? 

También el P. Xavier Poch, superior del monasterio del Miracle, decía, muy acertadamente, por lo que respecta al celibato de los presbíteros que se habría de “reconducir la norma actual hacia la opcionalidad” (Regió 7, 26 de septiembre de 2.021). 

Es diferente el caso de los religiosos y de los monjes, donde desde los inicios del monaquismo y de la vida consagrada, el celibato es un aspecto que nos “identifica y nos configura como modelo de vida”. 

Finalmente cabe recordar que en la homilía del 12 de mayo de 2.014, el papa Francisco decía: “¿Quién soy yo para poner trabas?¿Quién somos nosotros para cerrar puertas? Es el Espíritu quien hace que la Iglesia camine. Cada vez más, más allá de los límites, más adelante”. 

Y es que, como ha dicho el teólogo José Mª Castillo, “Jesús instituyó la Eucaristía, pero no el celibato” 

El legado de Rutilio (9)

 

La Misión en Aguilares: 2ª Etapa

Para la 2ª Etapa el equipo propuso tres grandes líneas de acción: la primera sería la codificación y la transformación de la pastoral tradicional del sacramento y culto, sin suprimir ni ahogar los valores implícitos, pero insistiendo en una mayor responsabilidad y participación en la vida sacramental. El método sería co-creativo entre la parroquia y las comunidades evitando actitudes paternalistas y también evitando el clericalismo. Se trataría de hallar una solución al problema del mantenimiento económico de los sacerdotes. Se desligaría el aspecto económico de la administración de los sacramentos.

La segunda línea de acción tendería al crecimiento de las comunidades vivas, no tanto cuantitativa sino cualitativamente. En orden a lograr esto se prestaría especial atención a los Delegados de las comunidades insistiendo en la formación y diversificación de las funciones.

La tercera línea sería la promoción de nuevos centros en la ciudad de Aguilares, pero sin caer en el activismo desesperado ni empleando personas ajenas a la comunidad.

Los Delegados constituyeron la plataforma operativa que dinamizó e hizo crecer a las comunidades. El equipo pretendió la sustitución y desplazamiento de funciones dejando a los delegados lo que hasta el momento había sido propio del sacerdote o colaborador. Fue la etapa de los cursos y cursillos.

El nervio fundamental de estos cursos era la Palabra de Dios. Se daba un doble movimiento, de la realidad concreta a la Palabra de Dios y desde ésta nuevamente a la realidad.

Al diversificarse las funciones y servicios de los Delegados se loes fue convocando periódicamente para instruirlos en sus nuevas responsabilidades. El objetivo de estos cursos más específicos fue el compartir experiencias, resolver problemas y dar formación. Las funciones atribuidas a los Delegados fueron las siguientes: iniciación al bautismo, catequesis infantil, encargados de jóvenes, coordinadores y secretarios de reuniones, equipos volantes, preparación al matrimonio, etc

También se dieron cursos para la base buscando una mayor participación de las comunidades. Los temas tratados a esos niveles más amplios fueron: alfabetización, relación hombre-tierra, cooperativismo y formación permanente en general.

Esta segunda etapa estuvo jalonada por celebraciones de suma importancia dentro del acontecer parroquial. La primera fue la celebración de las bodas de oro sacerdotales del Arzobispo Mons. Luis Chavez. En esa ceremonia el Arzobispo confirmó a los Delegados en su misión apostólica. Rutilio presentó a las representaciones de los Delegados de la Palabra de las comunidades del campo y de la ciudad como el mejor homenaje al Arzobispo en la Eucaristía pidiéndole que les confirmara en su misión:   “y lo hacen en medio de esta Eucaristía compartida, porque en sus luchas por sembrar el Evangelio, ellos anhelan juntamente con nosotros un mundo más humano y más justo en el que todos los salvadoreños podamos compartir los bienes, sentados a a la mesa común de la creación, tal como haremos en esta mesa de la Eucaristía”…

Después el Arzobispo tomó la profesión de fe a los Delegados y la aceptación de sus compromisos. A continuación les confirmó en sus funciones comunitarias y los bendijo.

Otra celebración clave tuvo lugar el 15 de agosto de 1976, con ocasión del Tercer Festival del Maíz. El maíz fue el tema símbolo de lo campesino, de su vida y ahora de su celebración. Desde la base salieron las determinaciones y criterios para hacer de la fiesta algo original y diferente. Los criterios fundamentales del festival fueron: todo sería comunitario, nada individual; el dinero no sería determinante y sería una fiesta de denuncia y esperanza. Cada comunidad trajo una carga de elotes para hacer el atole. La preparación y distribución era comunitaria. Cada comunidad presentaba el mejor elote, el mejor adorno de maíz, la mejor canción cantando al trabajo y a la cosecha del maíz.  También presentaba a su madrina considerando los servicios y trabajos por la comunidad. Ella fueron las responsables de todo el trabajo femenino de la fiesta y ellas presentaron al público los aportes de las diversas comunidades al festival.

El punto central de aquel festival fue la homilía de Rutilio donde hizo denuncias y anuncios de gran trascendencia para la vida de la parroquia.

En una primera parte proclamó el magníficat como algo explosivo por las denuncias y anuncios que contenía: El Magníficat denunciaba a aquellos que no tenían temor de Dios, “…porque hay gente por ahí muy de gran colmillo, que no le tienen temor a Dios…y cuáles son esos que no le tienen temor a Dios? Los que han denunciado nuestro Padre y Hermano, los que se levantan por la mañana persignándose: en el nombre del café, en el nombre del café, en el nombre del café…en el nombre de la caña, en el nombre de la caña, en el nombre de la caña; lo he dicho otras veces, pero hay que repetirlo hasta la saciedad. Dios con su brazo había destrepado a los poderosos y a los autosuficientes, y a los humildes los “trepó”, a los que tenían hambre los llenó de bienes, “y a los ricos perversos que no quieren atol para todos, sino para ellos nada más, que quieren el gran guacalón para ellos, pero no quieren compartirlo con los hermanos en esta eucaristía de la fraternidad”…

En la segunda parte, Rutilio denunció los peligros de las organizaciones campesinas y les recordó sus compromisos cristianos. Felicitó a los campesinos porque el Evangelio estaba estrechamente unido a sus vidas; los campesinos habían “bajado” el Evangelio y esto era motivo de alegría y de mutuas felicitaciones. Y volvió a un tema muy querido para él: la Eucaristía como quinta esencia de la fe comprometida, como un servicio al mundo.

Finalmente Rutilio anunció que el equipo misionero estaba a punto de hacer un paro en su trabajo para evaluar lo realizado desde el inicio del proceso.

El equipo misionero había optado por iniciar su experiencia a partir de la fe, pero conscientes de que en cuanto meta última debían buscar la liberación del hombre total, la cual tendría que pasar bien que mal por las mediaciones, en concreto por la politización. Como equipo sacerdotal quisieron encontrar una alternativa válida entre el sacramentalizador y el politizador. Trataron de resolver la crisis de identidad personal entre la amplia gama de alternativas dejadas entre los dos extremos. Jesucristo había sido un líder religioso, y precisamente ahí estaba su especificidad, pero con los ojos bien abiertos a las realidades de su tiempo, a las cuales enfocó desde la perspectiva religiosa.

La especificidad de la misión sacerdotal radicaba en la promoción de la fe en medio del pueblo, en el anuncio del plan y juicio de Dios sobre la realidad. El sacerdote, en conciencia, estaba obligado a conocer profundamente su propia realidad. La misión sacerdotal, por tanto, tenía una clara vertiente en lo temporal y en lo político.

Así pues, el equipo proclamó que ni pretendía quitar al pueblo el Evangelio, dejándole solo la Cuma, ni adormecerlo en su religiosidad al abrigo y en nombre del mismo Evangelio. Como equipo dijeron buscar “poner levadura en la masa, no dar el pan”.

Los campesinos, al descubrir que Dios era el Padre de todos, que todos los hombres eran hermanos y que los hermanos no podían vivir en desigualdad, y darse cuenta de construir la igualdad –no esperarla pasivamente- era construir el Reino de Dios y que ello estaba en relación directa con el mundo de opresión y explotación de sus relaciones de vida y trabajo, espontáneamente comenzaron a demandar reivindicaciones salariales en las haciendas vecinas.

Claves del camino sinodal

Antonio Spadaro: «Poner a la Iglesia en estado sinodal significa volverla inquieta, incómoda y tensa» 

Si hubo un tiempo en que una determinada latinitas o romanitas constituía y modelaba la formación de los obispos, hoy la diversidad emerge en todos los niveles. Y esto, lejos de ser un problema, es un recurso, pues la comunión eclesial se realiza a través de la vida real de los pueblos y de las culturas 

Imaginar la Iglesia como una construcción de piezas de Lego diferentes, que se encajan unas con otras en un punto preciso, sería una imagen mecánica de la comunión. Resulta mejor pensarla como una relación sinfónica, de notas diferentes que en conjunto dan vida a una composición 

Poner a la Iglesia en estado sinodal significa volverla inquieta, incómoda, tensa por la agitación del soplo divino, al que ciertamente no le gustan las safe zones, las áreas protegidas: sopla donde quiere 

20.11.2021 | Antonio Spadaro 

La Civiltà – El lanzamiento del Sínodo sobre la sinodalidad el 9 de octubre pasado, nos invita a preguntarnos qué significa ser Iglesia hoy y cuál es su sentido en la historia. Es la pregunta que está también en la base del Camino Sinodal que está iniciando la Iglesia italiana, y de los que están en marcha o comenzando en Alemania, Australia e Irlanda. 

Quienes han seguido las Asambleas del Sínodo de los Obispos de los últimos años, seguramente se dieron cuenta de la gran diversidad que ha surgido en la vida de la Iglesia Católica. Si hubo un tiempo en que una determinada latinitas o romanitas constituía y modelaba la formación de los obispos —que, entre otras cosas, entendían al menos un poco de italiano—, hoy la diversidad emerge con fuerza en todos los niveles: mentalidad, idioma, enfoque de los temas. Y esto, lejos de ser un problema, es un recurso, pues la comunión eclesial se realiza a través de la vida real de los pueblos y de las culturas. En un mundo fracturado como el nuestro, se trata de una profecía. 

No debemos imaginar la Iglesia como una construcción de piezas de Lego diferentes, que se encajan unas con otras en un punto preciso. Esta sería una imagen mecánica de la comunión. Resulta mejor pensarla como una relación sinfónica, de notas diferentes que en conjunto dan vida a una composición. Si tuviéramos que seguir con esta imagen, diría que no se trata de una sinfonía en la que las partes ya están escritas y asignadas, sino de un concierto de jazz, en el que se toca siguiendo la inspiración compartida en el momento. 

Quien haya participado de los recientes Sínodos de los obispos, habrá percibido las tensiones que surgían al interior de la Asamblea, pero también el clima espiritual en el cual, por lo general ocurrían. El Pontífice ha insistido siempre en el hecho de que el Sínodo no es una asamblea parlamentaria, en la que se discute y se vota por mayoría o minoría. El protagonista, en realidad, es el Espíritu Santo, que «mueve y atrae», como escribe San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales. El Sínodo es una experiencia de discernimiento espiritual, que busca la voluntad de Dios en su Iglesia. 

Que esta visión del Sínodo es también una visión de la Iglesia, es algo que está fuera de cuestión. Hay toda una eclesiología – que ha madurado con los años gracias al Concilio Vaticano II – que hoy se está desplegando. 

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Para ello se necesita de una gran capacidad de escucha. Escuchar a Dios, en la oración, en la liturgia, en el ejercicio espiritual; escuchar a la comunidad eclesial en el trato y en el debate sobre las experiencias (porque es en base a la experiencia que se puede discernir, no en base a ideas): escuchar al mundo, porque Dios está siempre presente inspirando, moviendo, agitando: tenemos la oportunidad de convertirnos en «una Iglesia que no se separa de la vida», como dijo Francisco en su saludo a los participantes que intervinieron al inicio del camino sinodal (9 de octubre). El Papa lo ha sintetizado de la siguiente forma: «Han venido por muchos caminos y de muchas Iglesias, llevando cada uno en el corazón preguntas y esperanzas, y estoy seguro de que el Espíritu nos guiará y nos dará la gracia para seguir adelante juntos, para escucharnos recíprocamente y para comenzar un discernimiento en nuestro tiempo, siendo solidarios con las fatigas y los deseos de la humanidad». Poner a la Iglesia en estado sinodal significa volverla inquieta, incómoda, tensa por la agitación del soplo divino, al que ciertamente no le gustan las safe zones, las áreas protegidas: sopla donde quiere. 

La peor manera de hacer sínodo sería, entonces, seguir el modelo de las conferencias, de los congresos, de la «semanas» de reflexión, y pensar que de esa forma todo podría proceder de manera ordenada, cosméticamente. Otra tentación es preocuparse demasiado de la «máquina sinodal», para que todo funcione como estaba previsto. 

Si no se siente el vértigo, si no se experimenta el terremoto, si no está presente la duda metódica – no la duda escéptica –, la percepción de la sorpresa incómoda, entonces quizá no haya sínodo. Si el Espíritu Santo está en acción – afirmó una vez Francisco –, entonces «dale un puntapié a la mesa». La imagen es acertada, porque alude implícitamente a Mt 21,12, cuando Jesús «volcó las mesas» de los mercaderes del templo. 

Historia de una Iglesia plural

 

Cettina Militello 
La afinidad electiva supone una relación entre iguales. Por esta razón, solo hemos sabido de las grandes historias de amistades y de enemistades entre hombres. Y, sin embargo, con mucha más frecuencia, las afinidades electivas han unido los destinos de hombres y mujeres en la Iglesia. Han sido propiciadas por una misma sensibilidad, una misma herencia de conocimientos, una misma condición social y una idéntica pasión eclesial. 

En el mundo antiguo, la amistad entre hombres y mujeres era impensable. El punto de inflexión cristiano, la pertenencia común a Cristo y el mismo compromiso con su cuerpo que es la Iglesia, rompen este tabú para que la amistad y la afinidad que superen el prejuicio ligado a la disparidad, culturalmente insuperable, que determina la diferencia sexual. 

En la historia de la Iglesia transitan parejas formadas por hombres y mujeres que comparten la misma fe, el mismo celo y la misma elección de vida. A veces, el liderazgo pertenece a las mujeres; a veces mantienen de cara al compañero “espiritual” una actitud consonante al sentir común dejando patente la “inferioridad” del otro. 

En ocasiones, lo común es que en la relación se produzca una subversión de esta jerarquía debido normalmente a que uno de los dos es varón, marido, presbítero u obispo, alguien “naturalmente” adjunto al ejercicio de la “autoridad”. Pero son muchos de estos hombres los que dan su lugar a las mujeres, mujeres que además han tenido enorme influencia en ellos. Así, estos hombres rompen con los prejuicios y experimentan un seguimiento de Cristo más fuerte y radical. 

Amistades de parejas 

Lo que llamamos “parejas ascéticas”, –el vínculo familiar facilita la relación entre los sexos–, están formadas por madre e hijo, hermana y hermano, esposa y esposo, incluso suegra y yerno (como la curiosa relación entre Sulpicio Severo y Básula, madre de su esposa que murió prematuramente). 

Y, a veces, la relación matrimonial evoluciona hacia la continencia, apoyando la idea de que la castidad por el Reino vale mucho más que la experiencia nupcial. Pero también encontramos amistades completamente desvinculadas de la unión familiar y que están enraizadas en una vocación común y un servicio eclesial. 

Es un elenco que se ha ido nutriendo desde la edad apostólica y martirial. Lo que demuestra que las mujeres siempre han estado presentes en la Iglesia y han sabido dar su lugar al parentesco de sangre, así como tejer otras nuevas relaciones en la perspectiva de una amistad más allá de los prejuicios, más allá de la desigualdad y más allá de la minoría que han constituido. 

Mónica y Agustín

Ya la Passio Perpetuae et Felicitatis muestra al catequista Saturo junto a la primera, y los apócrifos Acta Pauli et Teclae colocan junto al Apóstol a esta extraordinaria figura femenina que hace propios su estilo y su misión. Más adelante, cenáculos familiares elitistas muestran cómo estar ligados por lazos de sangre se convierte en pretexto para un vínculo diferente e intenso, que genera fe e introduce la audacia de la experiencia mística, como sucedió con Mónica y su hijo Agustín. En Oriente, Macrina, además de hermana, se torna compañera en la elección de vida y se dedica a los hermanos Basilio y Gregorio. 

Uniones históricas 

Parejas como las de Melania “la joven” y Piniano y Terasia y Paulino de Nola vivieron una relación transformada en clave ascética debido a sus dificultades para procrear. El ímpetu fundacional de Melania o el de Paulino serían impensables sin la presencia activa y cómplice de quienes compartieron sus vidas. 

El mismo compromiso, que encaminado a la inteligencia de la Escritura también en sus aspectos técnico-hermenéuticos, une a Jerónimo y a Paula quien lo sigue a Tierra Santa y le ayuda con sus transcripciones y revisiones, quizá, incluso de la Vulgata. 

Parejas como Crisóstomo y Olimpia están marcadas por el compromiso ministerial. Les une el servicio a la Iglesia de Constantinopla. Los dramáticos hechos de sus vidas los marcan y constituyen la piedra angular de las cartas que se dirigen. 

Y más tarde en el tiempo encontramos otras parejas fraternales como Benito y Escolástica. Otras son electivas como Radegonda y Venanzio Fortunato. En el segundo milenio tenemos a Francisco y Clara; Catalina de Siena y Raimundo de Capua; Francisco de Sales y Juana de Chantal, Teresa de Ávila y Juan de la Cruz, y gigantes de la caridad como Luisa de Marillac y Vicente de Paúl. 

Luisa de Marillac y Vicente de Paul

En el siglo pasado, encontramos una idealidad concreta compartida en Adrienne von Speyr y Hans Urs von Balthasar; en Romana Guarnieri y Giuseppe De Luca; en Raïssa Oumançoff y Jacques Maritain; en Armida Barelli y Agostino Gemelli … 

A menudo, la relación amistosa evoluciona hacia un amor mutuo y apasionado, respetando la elección de la vida. Otras, por el contrario, es la relación conyugal la que evoluciona hacia la amistad, dándole un nuevo valor al que no le falta ni la complicidad ni el cariño mutuos. El caso más claro del amor como confesión extrema que sella la relación lo tenemos en el Epitafio que escribió Jerónimo a la muerte de Paula donde se define a sí mismo como “un anciano decadente que ama”. 

Mujeres que cuentan 

Un sentimiento similar lo encontramos en Francisco de Sales que pone fin a los escrúpulos de su interlocutora diciéndole que no se pregunte cuál es el verdadero nombre de su relación porque lo que importa es que viene de Dios y con eso basta. Una experiencia similar une a Romana Guarnieri y Giuseppe De Luca. 

En la historia de la comunidad eclesial, las mujeres que mencionamos cuentan y son realmente muchas. Son fundadoras de experiencias de vida innovadoras (Macrina, Escolástica, Clara, Juana de Chantal). Son compañeras en el ejercicio de un ministerio (Paula, Olimpia, Adrienne von Speyr, Armida Barelli). Son místicas que interpelan (Catalina de Siena). Son interlocutoras en la producción intelectual, también vista como un ministerio o una fuerte contribución para repensar y redefinir la fe (Vittoria Colonna, Romana Guarnieri, Raïssa Maritain). 

La historia también nos deja mujeres derrotadas. Para ellas, el amor que luego se convierte en un diálogo amistoso tiene el sabor amargo de una relación mutilada. El caso más evidente es el de Eloísa y Abelardo. Pero sabemos cuánto se eleva Eloísa sobre su maestro/ amante/esposo frágil y herido, hasta el punto de que durante mucho tiempo se le negó la autoría de sus escritos por ser, ¡demasiado cultos como para ser atribuidos a una mujer! 

Sin rastro de escritos 

Sí, porque sobre la escritura hay un matiz agridulce. Desde el primer milenio, no hay escritos de mujeres que den fe de estos lazos de amistad. Paulino siempre pone en el comienzo de sus cartas Therasia et Paulinus peccatores, pero realmente no sabemos si las escribió junto con su esposa / hermana. 

No tenemos nada de las mujeres del Aventino; ni nos ha llegado ninguna carta de Paula ni de las demás interlocutoras de Jerónimo. Y solo tenemos las cartas de Crisóstomo, no las de Olimpia… Aunque el tono de las que hemos recibido habla de la estatura de las destinatarias. El testimonio escrito está presente y aumenta en el segundo milenio. 

Mientras que Juana de Chantal destruyó las cartas que dirigió al confesor / padre / amigo –que al final se dice hijo–, de Clara, Catalina, Victoria Colonna, Romana Guarnieri, Raïssa Maritain, Armida Barelli, Adrienne von Speyr y de otras, tenemos cartas y escritos muy diferentes en estilo y contenido que dan fe de su calado intelectual y de su pasión por la Iglesia. 

La afinidad electiva y la amistad testimonian así, con diferentes tonalidades, el compromiso incesante por una Iglesia en la que hombres y mujeres pueden trabajar codo con codo.