El espíritu tridentino sigue presente

El Espíritu tridentino anida todavía en la Iglesia Católica 

Antonio Moreno de la Fuente  

Tiene toda la razón Faustino Castaño, miembro de las Comunidades de Base de Gijón y del Foro Gaspar García Laviana, al calificar de Espíritu tridentino a la práctica de muchos sacerdotes en sus Parroquias, muy frecuente aún,  de ignorar totalmente a los fieles durante la Misa.  “El celebrante hace todo: consagra, predica, a veces incluso realiza todas las lecturas de la celebración. No hay sitio ni necesidad de la participación de la comunidad. A los fieles basta con que asistan y escuchen en silencio lo que se les diga desde el presbiterio. Esta jerarquía tiene tanta fe en la eficacia de la liturgia que realiza, que incluso bautiza a niños  de corta edad que no pueden entender lo que se está haciendo. El rol de los fieles católicos en los actos litúrgicos es el mismo que el de los bebés en su bautizo; no hace falta que entiendan nada”

Y cierto, esta es una de las patologías del catolicismo romano: confiar absolutamente en la mediación, en el sacerdocio, en el sacramento, en los ritos y en afirmar de ellos su virtud objetiva, el que obran por si mismo, “ex opere operato”, sin participación personal.  Leonardo Boff lo expone bien claro en su obra: Iglesia: carisma y poder. Ensayos de eclesiología militante (Santander: Sal Terrae, 2ª ed.,1984, pp.147-164) ), que no gustaba nada al Cardenal Ratzinger.  “El catolicismo es un principio de encarnación del cristianismo, decía. Es concreción histórica del Evangelio. Es objetivación de la fe cristiana”. El catolicismo es un movimiento dialéctico de afirmación de la identidad cristiana y de su no identidad. La palabra sacramentum (sacramento) expresa bien ese proceso dialéctico de afirmación y negación de la identidad cristiana . Sacramentum es la traducción de la palabra griega Mysterion.  El catolicismo es el sacramentum del cristianismo, que expresa la Ley fundamental de la  economía de la salvación, el Misterio, la relación de lo divino con lo humano.   Mediante el sacramento se afirma la identidad cristiana: en la mediación está presente la gracia, el don gratuito de la divinidad.  Pero mediante el sacramento se afirma también la no-identidad: Dios y su gracia no están fatalmente atados a tal o cual expresión sacramental. La gracia, el don gratuito de la divinidad puede darse fuera de los sacramentos. En el cristianismo romano (catolicismo) se afirma preferentemente la identidad sacramental. Afirma valerosamente la encarnación de lo divino en lo humano, en el acto sacramental. En cambio, el cristianismo protestante afirma no menos valerosamente la no-identidad, es decir, la libertad de lo divino, del Evangelio, la desvinculación con los esquemas de este mundo. Boff tiene unas paginas iluminadoras describiendo cómo se fue concretizando el cristianismo según el catolicismo y el protestantismo evangélico. 

Pues bien, si la identidad católica radica en la sacramentalidad, en la asunción de la mediación en que llega a nosotros Cristo y el Evangelio, de aquí se deduce que en el catolicismo se valora sobremanera la institución, la jerarquía,  la doctrina, la Ley, el Derecho, el rito, los sacramentos, en definitiva, las mediaciones del cristianismo. Pero de aquí provienen también sus patologías: su dogmatismo, su autoritarismo, su ritualismo. Se adora a Jesús, se venera a los santos, se reza a la Virgen, pero se hace como si fuera un rito mágico y  no se insiste en que hay que seguirles e imitarles, en la propia responsabilidad. Le basta con hacer el rito, el sacramento, sin importarle la interioridad de la personas, su propia participación y responsabilidad. Se afirma la ortodoxia y se olvida la ortopraxis. El catolicismo romano no es suficientemente negativo, es decir, crítico. Ensalza lo ritual, lo cúltico, lo institucional y  menosprecia  la interioridad, la responsabilidad personal, las verdades naturales, la justicia. Compró con su culto a los Reyes, a los grandes señores injustos de la sociedad, justificándolos y legitimándoles por sus limosnas y no denunció sus crímenes, su explotación, el descarte de los pequeños, de la mujer, de los inservibles, de los proletarios. El catolicismo romano con frecuencia confunde espiritualidad con religión. Se transforma en una Religión ritual, vacía de sentido, alienante, merecedora de las críticas protestante, marxista y también de todos los que, desde dentro de la Iglesia,  defiendan el carácter responsable de la persona humana, hagan una crítica sana contra estas patologías del catolicismo y promuevan la participación activa, personal y responsable de los fieles. 

Quiero citar dos momentos de esa crítica sana que se dieron entre nosotros y que están, por desgracia,  olvidados. El primero es la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes que se celebro en Madrid, del 13 al 18 de septiembre de 1971, hace ahora 50 años. En sus ponencias  se trató de superar el modelo del catolicismo de Cristiandad, que se implantó en nuestro país durante la dictadura franquista, estableciendo una nueva relación entre Iglesia y Estado, con plena independencia de la Iglesia respecto a cualquier sistema político y la renuncia al Concordato de 1953, que representaba dicho modelo. Se rechazaba, por lo mismo, la presencia de obispos en las Cortes franquistas, de capellanías en órganos oficiales, se defendía la independencia económica de la Iglesia del Estado, renunciando a la dotación del clero. Se reclamaba el ejercicio de los derecho humanos: de expresión, de asociación y reunión, sindical y política, participación de todos los ciudadanos en la gestión y control de los asuntos públicos etc., etc., La Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes quiso reformar a la Iglesia institucional española de su tiempo, pero fracasó por la oposición del sector integrista de la sociedad española, particularmente por influjo del Opus Dei. 

La segunda no menos interesante fue la Asamblea conjunta de Cristianos de Vallecas, que se desarrolló desde el 27 de marzo de 1974 hasta el 24 de marzo de 1975, bajo la dirección del obispo auxiliar de Madrid, D. Alberto Iniesta. En palabras del obispo Iniesta, la Asamblea: “Buscaba una plataforma y unas reglas de juego para que el Pueblo de Dios ejerciera su corresponsabilidad, de acuerdo con los principios del Vaticano II…Se trataba de convocar a los cristianos de esta parte de la diócesis para que, a la luz del Espíritu Santo…consideráramos los problemas propios de esta comunidad humana con la que convivimos, buscáramos un tipo de comunidad cristiana que sea lo más adecuado posible a esos problemas y tomemos los compromisos que podamos y debamos tomar“ (¡Creo en Dios Padre!:  El Credo que ha dado sentido a mi vida. Bilbao: Desclée de Brouwer, 1975, 126-140)Según Iniesta la Asamblea ponía en práctica dos principios, un tanto olvidados por la Iglesia jerárquica: por parte del obispo primero, el de la no directividad, renunciando al criterio paternalista de los absolutismos más o menos ilustrados, haciéndolo todo para el pueblo, pero sin el pueblo (p.132).  Y,  por parte de los cristianos, el llamado el sentido de los fieles (sensus fidelium), la posibilidad de que: “el Pueblo de Dios reflexiona desde su propia experiencia humana y con su propia fe existencial y concreta, mirando además al mundo que le rodea, mirándole con esperanza, con fe, con amor” (p.133). 

Como conclusión de este comentario, solo se me ocurre pronosticar que, hoy nos encontraríamos en una situación diversa en nuestro país, si nuestra Iglesia jerárquica no hubiera abortado la Asamblea conjunta de 1971 y la Iglesia popular hubiera seguido con valentía las orientaciones de la Asamblea conjunta de Cristianos de Vallecas

Una Plaza para Guille

“Donde la vida, pongo el fuego”. Guillermo Sotillos
“Donde la vida, pongo el fuego”. Guillermo Sotillos

por Raúl Molina  

Querido Guillermo: 

Madrid ya tiene una plaza con tu nombre. 

Un lugar de encuentro que lleva tu nombre: un buen homenaje para aquel que se empeñó en ser, él mismo, lugar de encuentro. 

Sé que trabajaste por sacar adelante a los chicos más desfavorecidos de tu escuela; sé que denunciaste el injustificable maltrato que damos a los que llegan a este país en busca de esperanza; sé que estuviste con el sur y evidenciaste los atropellos de la ambición económica en aquellos países que tanto amabas; sé que acompañaste a muchos desvalidos; sé que siempre supiste empaparte de la riqueza del diferente; sé que te esforzaste por sembrar en el corazón de otros esas ganas de luchar por un mundo más justo, más fraterno. 

 
Te hubiera gustado leer al papa Francisco cuando escribió sobre “una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite” (FT 1). 

Un canto a las misericordias del Señor 

Pero hoy quiero salir a tu plaza para anunciar que el Poderoso hizo obras grandes en ti y que por eso te felicitarán todas las generaciones (Lc 1); y que tu vida fue un canto a “las misericordias del Señor” (Sal 89); y que te mereces ser llamado “hijo de Dios porque trabajaste por la paz” (Mt 5). 

Creíste, y pudiste “llegar a reconocer que Dios ama a cada ser humano con un amor infinito y que ‘con ello le confiere una dignidad infinita’” (FT 8). 

La gloria de nuestro Dios, ese Dios que supiste encontrar en cada hermano que hallaste herido en el camino, se hizo patente en tu mirada clara y sonriente, en tus cuentos, en tu hacerte niño, en tu que por mí no quede, y, ahora, en tu recuerdo. 

Nos ayudaste a comprender que “la religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción y mantenerse incontaminado del mundo” (St 1, 27). 

Supiste sacudirte el polvo. 

Gracias Guille. 

Kichi apoya al Papa Francisco

El alcalde de Cádiz aplaude la petición de un salario universal y una reducción de la jornada laboral lanzada por el líder de la Iglesia Católica 

El alcalde de Cádiz, José María González Kichi. / JULIO GONZÁLEZ 

Posiblemente el Papa Francisco no sea el líder de referencia para un político como José María González, aunque en su día fuera catequista; y muy difícilmente en el Vaticano sabrán quién es Kichi y qué defiende o apoya en la administración que gobierna o en el terreno político por el que deambula en las redes sociales, por muy activo que sea. Pero el alcalde de Cádiz y el obispo de Roma han unido sus caminos. Un camino que ha marcado el Papa y en el que rápidamente se ha apoyado Kichi, para de paso asestar otro revés a esa derecha a la que siempre tiene tan presente. 

El motivo de esta extraña conexión entre Kichi y el Papa se debe a la última tormenta desatada por el líder de la Iglesia Católica, que en una comparecencia el sábado con motivo del encuentro mundial de movimientos populares hizo temblar los cimientos del sistema económico y laboral del mundo de hoy con dos propuestas (entre otra serie de planteamientos y peticiones) tan claras como valientes: el establecimiento de un salario universal “para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida”, y la reducción de la jornada laboral para aumentar la contratación, porque “no puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo”. 

“A ver si así la derecha lo intenta comprender…”, asestaba González en redes sociales instantes después de que los medios nacionales se hicieran eco de ese último mensaje del Papa llamando a la conciencia de gobiernos, empresas y grandes agentes económicos, laborales y sociales a nivel mundial. Una rápida politización de las palabras de Francisco que se pueden relacionar directamente con el debate que en España generó la creación del Ingreso Mínimo Vital por parte del actual Gobierno de Pedro Sánchez. 

Esta unión del dirigente gaditano con el de Roma, este ‘retuiteo’ entre Kichi y el Papa se une en el tiempo a otro reciente escrito enviado desde el Vaticano, en esta ocasión a México y el aniversario de su independencia, en el que de alguna forma Francisco pedía perdón por los errores y abusos cometidos durante la colonización. Algo que recuerda a ese polémico escrito que el alcalde de Cádiz hizo público un 12 de octubre (nada más llegar a la Alcaldía en 2015) en contra de la fiesta nacional. 

Son representantes de mundos bien distintos, les separa una distancia abismal; pero el Papa tiene en Cádiz un valedor de sus palabras y, en concreto, de esos últimos reclamos al mundo para instaurar un salario universal y para reducir la jornada laboral. Las cosas del Espíritu Santo. 

El Papa critica la imposición de un único modelo cultural

El Papa:”Cuántos errores se han realizado en la historia de la evangelización queriendo imponer un solo modelo cultural” 

El Papa durante una de las Audiencias Generales 

El Papa ha vuelto ha lamentar los errores cometidos por la Iglesia católica durante la evangelización durante la Audiencia General de este miércoles. “Cuántos errores fueron cometidos en la historia de la evangelización a través de la imposición de un único modelo cultural. 

ROMA, 13 (EUROPA PRESS) 

La uniformidad como regla de vida no es Cristiana. La unidad, sí; la uniformidad, no”, ha señalado. 

Francisco ha lamentado que “a veces, se recurrió incluso a la violencia para que ese punto de vista prevaleciese”. “Pensemos en las guerras. De esta manera, la Iglesia se privó de la riqueza de muchas expresiones locales, que llevan consigo tradiciones culturales de pueblos enteros”, ha reflexionado. 

En este sentido, ha instado a ser capaces de anunciar la Buena Noticia de Cristo Salvador respetando “lo que de bueno y verdadero existe en las culturas”. “No es algo fácil”, ha reconocido el Papa, que ha señalado que “son muchas las tentaciones de querer imponer el propio modelo de vida como si fuera el más evolucionado y el más atractivo”. 

El Papa ha dedicado la catequesis a la libertad cristiana a partir del comentario sobre la Carta a los Gálatas y el papel de San Pablo. “Acoger la fe conlleva para él renunciar no al corazón de las culturas y de las tradiciones, sino solo a lo que puede obstaculizar la novedad y la pureza del Evangelio”, ha considerado. Así, ha arremetido contra los “fundamentalistas” que no se abren “a acoger a cada pueblo y cultura”. 

Además, el Papa ha señalado que la crítica en relación a toda novedad evangélica no es solo de hoy en día “sino que tiene una larga historia a las espaldas”. Por ello, ha afirmado que a San Pablo lo atacaban “sosteniendo que él había tomado esta posición por oportunismo pastoral, es decir para “gustar a todos, minimizando las exigencias recibidas de su más estricta tradición religiosa”. 

En este sentido, ha pedido que sea respetada el origen cultural de cada persona, incluyéndolo en un espacio de libertad que no sea restringido por alguna imposición dada por una sola cultura predominante. “Este es el sentido de llamarnos católicos, de hablar de Iglesia católica: no es una denominación sociológica para distinguirnos de otros cristianos”, ha dicho. 

POLÉMICA EN ESPAÑA 

El Pontífice se refiere de nuevo a los pecados de la evangelización, después de que sus palabras con motivo del bicentenario de la independencia de México generaran polémica en España al identificarse con la Conquista de América. Entonces, Francisco recordó los pecados “personales y sociales” que la Iglesia cometió durante la evangelización de ese país. 

Sus palabras fueron respondidas por políticos españoles como Isabel Díaz Ayuso, que las calificó de “sorprendentes” y defendidas por otras como la portavoz de Más Madrid, Mónica García. Los obispos españoles, por su parte, aseguraron que el Papa no se refería a la conquista de América con sus palabras y animaron a Ayuso a leer la misiva de forma íntegra. 

Mientas, el nuncio apostólico de Su Santidad en España, Bernardito Auza, aseguró a Europa Press que no había “ninguna novedad” en la carta y precisó que “no es una crítica a quienes hicieron la evangelización o la colonización” pues “no se refiere a cosas específicas” sino que es “una llamada a reconocer los errores de todos”. “Verdaderamente, si uno lee el mensaje del Papa, no hay elementos nuevos, pienso que las palabras de Juan Pablo II son todavía más fuertes”, subrayó. 

Precisamente, el Papa envió este martes un mensaje al Rey Felipe VI con motivo del Día de la Hispanidad, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que expresa su “afecto” a la Familia Real, al Gobierno y a todo el pueblo español y pide que el país tenga “fortaleza” para afrontar las consecuencias de la pandemia de la Covid-19 “con espíritu solidario y fraterno”. 

Pensiones “justas y suficientes”

Miles de personas de toda España reclaman en Madrid unas pensiones “justas y suficientes” 

(I-D) Los portavoces nacionales de COESPE ESTATAL, Ramón Franquesa; Conchita Ribera y Ciriaco García, encabezan la concentración de pensionistas por el centro de Madrid.(I-D) Los portavoces nacionales de COESPE ESTATAL, Ramón Franquesa; Conchita Ribera y Ciriaco García, encabezan la concentración de pensionistas por el centro de Madrid. Carlos Luján / Europa Press 

Europa Press 

Pensionistas de toda España, convocados por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Publico de Pensiones (Coespe), se han manifestado este sábado en Madrid para reclamar unas pensiones “justas y suficientes” y protestar contra el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, y su reforma, que el mes pasado superó su primer examen en el Pleno del Congreso tras rechazarse la enmienda de totalidad planteada por el PP. 

Durante el debate parlamentario, Escrivá, presentó su reforma como algo “no de partido ni de Gobierno”, sino “de país”, que nace del acuerdo parlamentario del Pacto de Toledo y también con el consenso de los principales sindicatos, patronales y organizaciones de autónomos, “tras una década sin consenso”. 

Según Coespe, con esta nueva concentración quieren defender unas pensiones públicas “justas y suficientes” y unos servicios públicos de “calidad”, así como mostrar su oposición al Pacto de Toledo y la inminente reforma de las pensiones del ministro José Luis Escrivá. Entre otras peticiones están unas pensiones “dignas” de 1.084 euros tal y como establece la Carta Social Europea, una auditoría de las cuentas de la Seguridad Social y acabar con la brecha de género o adelantar la edad de jubilación. 

En la marcha ha estado presente Unidas Podemos, en concreto, el diputado en el Congreso, Javier Sánchez, que ha destacado que en esta legislatura han dado algunos “pasos importantes” para garantizar unas pensiones dignas, ya que han conseguido “revalorizarlas al IPC y derogar el factor de sostenibilidad”, aunque, ha dicho, tienen “claro” “que no es suficiente”. 

“Hay que subir las mínimas y las no contributivas de forma que alcancen como mínimo la cuantía del SMI. Desde Unidas Podemos tenemos muy claro que no vamos a permitir ningún retroceso en el sistema público de pensiones”, ha añadido. 

La marcha ha comenzado en el Congreso de los Diputados y ha terminado en la Puerta del Sol. 

Un proceso sinodal sin precedentes

Lo presentan como el mayor proceso de consulta democrática en la historia de la Iglesia católica. 

La gran consulta que impulsa el Papa en la Iglesia y cómo puede cambiar uno de los poderes más antiguos del mundo 

Unos 1.300 millones de católicos están llamados a expresarse sobre el futuro de la Iglesia en un proceso que durará dos años 

 Fuente:   El Comercio Eslovenia,  

 El papa Francisco puso en marcha este fin de semana un proceso que puede cambiar el futuro de una institución que, a lo largo de los siglos, se ha convertido en símbolo de una rígida jerarquía, conservadurismo y poca transparencia. 

 El Sumo Pontífice urgió a los católicos a “no quedarse encerrados en sus certezas”, sino “escucharse los unos a los otros” al presentar la iniciativa en la misa de este domingo en la Basílica de San Pedro. 

“¿Estamos preparados para la aventura de este viaje? ¿O nos da miedo lo desconocido, prefiriendo refugiarnos en las excusas habituales: ‘es inútil’ o ‘siempre lo hemos hecho así’?”, planteó. 

Francisco quiere que durante los próximos dos años, la gran mayoría de los 1.300 millones que se declaran católicos en el mundo sean escuchados sobre el futuro de la Iglesia. 

Para ello cuenta con los impulsos de las comunidades locales en una primera fase, asambleas regionales en la siguiente etapa y, finalmente, el Sínodo de los Obispos previsto para 2023 en el Vaticano. 

Asuntos que han salido a la luz más recientemente, como una mayor participación femenina en la toma de decisiones de la Iglesia y una mayor aceptación de los grupos aún marginados por el catolicismo tradicional, serán algunos de los temas que presumiblemente aparecerán en este proceso de consulta pública, el más grande jamás celebrado en la historia del catolicismo

Además, Francisco debe aprovechar este momento para consolidar un compromiso claro de su pontificado con las reformas. 

Al definir que el próximo sínodo tendrá como tema la propia sinodalidad —el modo de ser y de actuar de la Iglesia—, se inspira en el modo de vida de los primeros cristianos, cuyas decisiones fueron tomadas de manera colegiada. 

Por supuesto, esto no significa que la Iglesia católica haya abrazado la democracia. 

Las decisiones continúan como de costumbre: respetando la jerarquía tradicional. La consulta pública será democrática, pero el Papa tendrá la última palabra. 

Si tiene éxito, la institución habrá dado un paso importante. 

Para los especialistas consultados por BBC News Brasil, la llamada sinodalidad puede dejar de ser un método para convertirse en una forma de pensar. 

Lo que significa que el modelo llevado al extremo por Francisco difícilmente puede dejarse de lado, incluso cuando sea otro el papa. 

 La voz del pueblo 

Lo que comienza este fin de semana es un proceso de sinodalidad que pretende estar abierto a escuchar a todos los católicos que quieran expresarse en los próximos dos años. 

Los 1.300 millones de católicos representan la mitad de los cristianos del mundo. 

El actual pontífice demuestra una vez más, y de forma contundente, que cree en una Iglesia que escucha los deseos de los cristianos. De todo el mundo. 

Esta futura reunión de obispos, por lo tanto, no se limitará a conferencias dirigidas por religiosos dentro de los muros del Vaticano. 

¿Radical? “Es el mayor sínodo, la mayor experiencia de sinodalidad que se haya hecho jamás en la Iglesia”, comenta Filipe Domingues, doctor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. 

“La propuesta es amplia, pretende que todos los fieles bautizados tengan la posibilidad, en alguna parte del proceso, de ser consultados. Nunca en la historia de la Iglesia ha habido un intento de consultar a todos los católicos del mundo. 

“Por supuesto, nadie va a ir de puerta en puerta para hablar con todos. Pero las reuniones y asambleas deben realizarse en parroquias y grupos, se deben entregar cuestionarios. La idea es que todos se sientan motivados a participar”, explica Domingues. 

“Es el intento más amplio de enraizar la sinodalidad, ya no como un proceso y una forma de hacer las cosas, sino como una mentalidad de la Iglesia”. 

Qué quiere el papa Francisco 

La palabra sínodo proviene de la unión de dos términos griegos, synodos (reunión o concilio) y hodós (camino). 

La sinodalidad, por tanto, es una forma de creer que el camino depende del entendimiento conjunto, que las decisiones no deben ser impuestas por una autoridad, sino provenir de las bases. 

Desde que se convirtió en Papa en 2013, el argentino Jorge Bergoglio ha demostrado que esa es su apuesta de futuro. 

En cierto modo, recupera el modus operandi de las primeras comunidades cristianas antes de que la institución se volviera poderosa e influyente. En esos inicios, todas y cada una de las decisiones eran colegiales. 

En el camino, Francisco también profundiza una idea planteada en el Concilio Vat II. 

En respuesta a los deseos expresados por los padres conciliares, el entonces papa Pablo VI (1897-1978) creó en 1965 el Sínodo de los Obispos, un encuentro periódico para reunir a representantes episcopales de todo el mundo para tratar temas específicos. 

Desde entonces, se han realizado 29 encuentros, entre ordinarios, extraordinarios y regionales. 

El encuentro final del nuevo sínodo tendrá lugar en 2023, pero al presentarlo este fin de semana, Francisco radicaliza algo que venía buscando desde el primero de los cinco sínodos ya convocados por él: la participación de las comunidades

“En esta nueva asamblea sinodal, lo más importante no serán las conclusiones, sino el proceso de escucha y participación eclesial que desencadena”, explica el sociólogo Francisco Borba Ribeiro Neto, coordinador del Centro de Fe y Cultura de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. 

Además, existe la posibilidad de que Francisco termine su pontificado, por jubilación o muerte, antes de que finalice el sínodo. 

Así, el proceso sinodal se convierte en un medio para garantizar la continuidad del proceso de cambio iniciado por Bergoglio, independientemente de quién sea el nuevo papa. 

“El punto crucial es la amplia consulta de la comunidad católica, que comenzará a nivel local, en diócesis y parroquias, y culminará en la asamblea de obispos”, agrega Borba Ribero Neto. 

“Estas consultas se convirtieron en características de una ‘forma de Francisco’ de gobernar la Iglesia, aunque se pueden encontrar procesos similares en varias experiencias anteriores”. 

“La idea es que antes de cada gran decisión, antes de fijar la directriz de la Iglesia, las personas son consultadas”, dice Domingues. 

“Al final, la Iglesia mantiene su estructura jerárquica y todo lo demás. Siempre será una autoridad la que tome la decisión. Pero estará iluminada por estas experiencias desde la base”, señala. 

 Familia, jóvenes y Amazonía 

Desde que asumió el mando del Vaticano, Francisco ha celebrado cuatro sínodos. Los dos primeros debatieron sobre la familia. El tercero abordó el tema de los jóvenes. 

El último, que tuvo lugar en 2019, trajo al centro de la Iglesia católica un tema urgente hoy: la Amazonía, con todas sus implicaciones sociales, geográficas y ambientales. 

El hermano Marcelo Toyansk Guimarães, de la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación de los Frailes Capuchinos y asesor de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB, sección São Paulo), recuerda bien los eventos preparatorios que ayudó a realizar entre 2018 y 2019. 

“Tratamos de hacernos eco, durante el proceso del sínodo, de esos temas, ayudando a toda la Iglesia a repensar un nuevo proceso: la ecología integral, una Iglesia en salida y toda la perspectiva que trajo el sínodo”, comenta. 

Otra novedad reciente es la convocatoria a participar en el propio encuentro de laicos expertos o especialistas. El evento de 2019, por ejemplo, contó con la presencia del reconocido climatólogo brasileño Carlos Nobre, del equipo galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2007, y Ban Ki-moon, exsecretario general de las Naciones Unidas (ONU). 

Un año antes, en el sínodo que abordó el tema de los jóvenes en el mundo contemporáneo, otro laico brasileño fue invitado. Se trata de Filipe Domingues, que en ese momento cursaba su doctorado en la Universidad Gregoriana. 

“Fue inesperado”, dice. Un profesor lo invitó a participar en una reunión presinodal. Terminó convirtiéndose en uno de los relatores. Luego, junto a otro colega, acabó siendo llamado a actuar en el propio sínodo. 

“Querían que hubiera al menos dos personas relativamente jóvenes en el comité de expertos”, explica. Él se ocupa principalmente de cuestiones relacionadas con el uso de las redes sociales en la comunicación entre jóvenes. 

Destaca la importancia de eventos presinodales como aquel. “Esto trajo cuestiones al sínodo que, en mi opinión, los obispos por sí solos no habrían pensado o no habrían pensado igual”, cree. 

“Por ejemplo, la participación de las mujeres o incluso los temas de sexualidad, que son importantes. A muchos jóvenes les cuesta vivir lo que la Iglesia pide en este ámbito”. 

Sin embargo, también hay oposición. En el informe, dos miembros activos de la Iglesia católica en Brasil criticaron cómo se han estado llevando a cabo las reuniones presinodales bajo el pontificado de Francisco. 

Ambos pidieron no dar sus nombres, pero expresaron su malestar por cómo las discusiones, en tiempos de fuerte polarización ideológica, han sido monopolizadas por grupos alineados con la izquierda. 

En el tablero de ajedrez que juega el Papa, lo que queda por hacer es poner a los llamados “progresistas” y a los “conservadores” del mismo bando. 

La idea de convocar un sínodo para debatir la sinodalidad, en un principio, sonó como una especie de provocación. Pero, en el umbral del lanzamiento del proceso, ya se entiende como un eco profundo de la enseñanza de Francisco. 

 Proceso comunitario 

El sociólogo Ribeiro Neto enfatiza que la sinodalidad “es un proceso ‘comunal’”, que no debe confundirse con un movimiento democrático. 

“En un proceso democrático, las decisiones nacen de una posición mayoritaria, a menudo determinada por el voto. En la comunión, las decisiones nacen de un consenso apoyado en la sabiduría y la espiritualidad de los maestros de la fe”, explica. 

“Lo que Francisco insiste en recordar es que ellos no son necesariamente los líderes ni los doctos, sino cualquier miembro de la comunidad que tenga el verdadero discernimiento de la fe”, prosigue Ribeiro Neto. 

“Francisco es, sobre todo, un místico. Busca en las polémicas y en las voces a menudo disonantes del mundo, los signos de la voluntad de Dios. 

“Para él, el sínodo es eso: una oportunidad para escuchar la voz de Dios que está escondido entre los más pequeños, no es un proceso democrático de consulta con la mayoría. Es un evento de carácter espiritual y místico, más que político y organizativo “, resume el sociólogo. 

El legado de Rutilio (2)

Rutilio y Romero en El Paisnal

Rutilio y la Semana Nacional de Pastoral, julio de 1970 (2)

2. La intervención de Rutilio ante los obispos

Antes que los obispos se pronunciaran sobre las Conclusiones de la Semana, Rutilio les advirtió que no podrían neutralizar la semana de pastoral con una declaración y que ello, además, “sería lamentable” porque provocaría una confrontación “fatal”. Movido por el deseo de evitarlo, se armó de valor y se dirigió  por escrito a la conferencia episcopal. El documento llegó a la conferencia por medio de Mons. Romero, su amigo personal.
La Jerarquía, advirtió Rutilio, no podía matar aquel movimiento de renovación pastoral. Ellos tenían una responsabilidad gravísima: el campesino aún esperaba algo de la Iglesia y ésta no podía dormirse ante la coyuntura de que todavía el pueblo reaccionaba positivamente ante el hecho religioso. Había necesidad de una pastoral definida que respondiera a las necesidades y problemática social del pais. Ya se había perdido parte del campo obrero por falta de atención pastoral, ahora no debía repetirse el mismo error respecto al campesinado. Finalmente Rutilio pidió a los obispos reflexión y prudencia…
El desafío planteado por las Conclusiones de la semana debía ser planteado por todos, los obispos los primeros, que debían proceder con valentía y pronunciar una palabra de aliento para mantener viva la esperanza popular. Resguardarse en el “catolicismo de fachada” prevaleciente era una falsa ilusión, tal como lo demostraba la acelerada urbanización de San Salvador y su periferia.
“¡No nos hagamos ilusiones! Gran parte de esa gente va entrando más rápidamente de lo que creemos en la gran masa de los descristianizados. Y a medida que vaya avanzando hacia el campo ese ambiente, nuestro campesinado irá entrando”
Todavía había tiempo para impedir que la secularización alcanzara la zona rural, donde vivía la mayor parte de la población salvadoreña.
“No nos lamentemos después de haber perdido para la Iglesia gran parte de nuestro pueblo, si les dimos una religión que no pudieron sostener al primer embate de la vida secular o que no les dio nada para la construcción de su mundo, para la liberación integral de sus personas, en sus derechos inalienables de personas”
Si la Iglesia no estaba a la altura de los tiempos, el pueblo la despreciaría y la condenaría.
Rutilio también era crítico de algunos aspectos de la Semana, pero sus críticas no invalidaban sus aportes más valiosos. La conclusiones de la Semana contenían verdades incuestionables, a las cuales había que “sacar partido al máximo posible…para bien de la Iglesia en nuestro país”, puesto que “no sin cierta Providencia de Dios se mueven las cosas aunque llenas de imperfecciones humanas”

El Sínodo de la sinodalidad

Sínodo de la Sinodalidad: ruta abierta hacia una Iglesia distinta 

La XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos ya está en marcha bajo el tema es ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’ 

Hacía mucho tiempo, más de un año, que la Basílica de San Pedro no se veía tan concurrida en una celebración. Más de tres mil personas llenaban su nave central y parte de las laterales para asistir a la eucaristía presidida por el Santo Padre con motivo de la inauguración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema es Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. 

Se trata del pistoletazo de salida oficial a la mayor consulta convocada hasta la fecha en la Iglesia que pretende contar con creyentes y no creyentes: primero, en una fase local que se abre el 17 de octubre y que durará seis meses, y, posteriormente, desembocará en una fase continental, hasta llegar de nuevo a Roma. 

A las diez en punto del domingo 10 de octubre, se inició la solemne procesión en la que participaban más de dos centenares de cardenales, obispos y sacerdotes, todos revestidos con casullas verdes. Les precedían 25 representantes del Pueblo de Dios procedentes de los distintos continentes. Este grupo se acercó al altar de la confesión para recibir del Papa un saludo especial. 

Después de la proclamación del Evangelio –con el episodio del joven rico que se acercó a Jesús para pedirle qué debía hacer para seguirle–, el Papa pronunció su esperada homilía, una verdadera catequesis sobre la “aventura del camino sinodal”. “¿Estamos dispuestos –preguntó– o sentimos miedo ante las incógnitas y preferimos refugiarnos en las excusas del ‘no sirve’ o del ‘siempre se ha hecho así’?”. 

Encontrar, escuchar y discernir 

Bergoglio seleccionó tres verbos que deben guiar este Sínodo tan especial: encontrar, escuchar y discernir. “Estamos llamados –exhortó– a convertirnos en expertos en el arte de encontrar… Todo encuentro, lo sabemos, requiere apertura, valentía, disponibilidad para dejarse interpelar por el rostro y la historia del otro. Mientras, a menudo, preferimos refugiarnos en encuentros formales o ponernos la máscara de circunstancia –el espíritu clerical de corte: soy más monsieur l’abbé (el señor sacerdote) que padre–, el encuentro nos cambia y con frecuencia nos sugiere nuevos caminos que no pensábamos recorrer”. 

“Cuando escuchamos con el corazón –comentó sobre el segundo verbo–, sucede esto: el otro se siente acogido, no juzgado, libre de narrar su propia vivencia y el propio recorrido espiritual… El Espíritu nos pide que nos pongamos a la escucha de las preguntas, de los afanes, de las esperanzas de cada Iglesia, de cada pueblo y nación. Y también a la escucha del mundo, de los desafíos y cambios que nos pone delante. No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Las certezas tantas veces nos cierran. Escuchémonos”. 

“Discernir –aseguró finalmente– es una preciosa indicación también para nosotros. El Sínodo es un camino de discernimiento espiritual, eclesial, que se hace en la adoración, en la oración y en contacto con la Palabra de Dios… La Palabra nos abre al discernimiento y lo ilumina. Ella orienta el Sínodo para que no sea una ‘convención’ eclesial, un congreso de estudios o un congreso político, para que no sea un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de curación, conducido por el Espíritu”. 

Un Aula sin informadores 

Estas ideas ya habían sido avanzadas por Bergoglio en el momento de reflexión para el inicio del proceso sinodal que tuvo lugar el sábado 9 de septiembre en el Aula Nueva del Sínodo. Un espacio abarrotado por la presencia de los delegados de las conferencias episcopales, miembros de la Curia romana, delegados fraternos, representantes de la vida consagrada y de los movimientos laicales y del Consejo consultivo internacional de los jóvenes. Lamentablemente, no se permitió el acceso a los informadores, que tuvimos que seguir el acto virtualmente. No es un buen comienzo… 

Acogidos con cantos y, en particular, con el Veni Creator Spiritus, se leyó en tres lenguas el pasaje inicial del Apocalipsis de Juan. “Yo soy el Primero y el Último, el que vive. Estaba muerto, pero ahora vivo para siempre”. Se sucedieron a continuación dos meditaciones. La primera, a cargo de la teóloga española Cristina Inogés Sanz

“Es bueno y saludable –dijo esta miembro de la Comisión metodológica sinodal– corregir los errores, pedir perdón por los delitos cometidos y aprender a ser humildes. Seguramente viviremos momentos de dolor, pero el dolor forma parte del amor. Y nos duele la Iglesia porque la amamos… Servir para ser comunión en el ser, sinodalidad para ser comunión en el caminar juntos. Comunión, en definitiva, para obrar todos juntos según lo que nos diga, indique y sugiera el Espíritu”. 

Jueves RD: En el camino sinodal

Rafael Luciani: “La Iglesia no puede aprender por sí misma: hay que buscar el encuentro con quienes están en los márgenes” 

Consuelo Vélez: “Es una gran oportunidad para que el laicado tome la palabra y pueda decir lo que realmente siente, sueña, porque en la medida que uno pone palabras a sus sueños, los empuja” 

Sebastián Mora: “Este sínodo es una excelente oportunidad para que la Iglesia coja las alforjas y salga al mundo” 

Vicente Jiménez Zamora: “La consulta es el método, el camino es la participación y la meta es el discernimiento. Todos tenemos que escucharnos unos a otros. La iglesia es todo el pueblo de Dios pero vertebrado, armonizado” 

15.10.2021 Jordi Pacheco 

“Caminar juntos, como dice la etimología de la palabra, es algo que ha hecho siempre la Iglesia desde sus inicios; es una tradición venerable en la institución y el papa Francisco le ha dado un sentido nuevo, dando paso a la participación de todo el pueblo de Dios. Una gran aventura para hacer una iglesia más viva, misionera y evangelizadora”. Así se pronunciaba Vicente Jiménez Zamora, al inicio de la vigésimo octava edición de los Jueves de Religión Digital. 

Tras la reciente apertura oficial del Sínodo en Roma, y a escasos días del arranque de la fase diocesana del camino sinodal, el debate de RD reunió el pasado 14 de octubre al arzobispo emérito de Zaragoza y coordinador del equipo sinodal de la CEE y otros protagonistas de los debates de este “caminar juntos” con el propósito de desentrañar parte de los interrogantes que plantea el proceso sinodal.  

Los demás participantes del debate moderado, como es habitual por Jesús Bastante, fueron la teóloga y bloguera de RD Consuelo Vélez; el teólogo y miembro de la Comisión Teológica del Sínodo, Rafael Luciani; y el profesor de Comillas y ex secretario general de Cáritas, Sebastián Mora.  

Transformarlo todo 

“Sueño con una Iglesia misionera capaz de transformarlo todo: lenguajes, costumbres, formas de entender para poder evangelizar el mundo. Estamos en un momento de Kairós en el que cada cual, con su experiencia y conocimiento, tiene que empujar para poner en marcha este sueño”, subrayó Sebastián Mora. 

Para el teólogo venezolano Rafael Luciani, la expectativa generada por este camino sinodal inaugurado por el papa Francisco durante el pasado fin de semana es alta. “Se trata de algo nuevo que no tiene comparación, este sínodo es un proceso de transición hacia un nuevo modo de proceder, lo cual implica una manera completamente renovada de asumir la eclesiología del pueblo de dios con el concilio. Es algo nuevo para obispos y sus diócesis, las parroquias, comunidades y familias y el gran reto es cómo nos podemos involucrar. La sociedad reclama cambios a la Iglesia y hay que estar abiertos a la escucha”.   

Uno de los retos que se perfilan para la consumación del camino sinodal es cómo hacer frente a las divisiones y asumir la diversidad asumiendo la existencia de conflictos. Para Consuelo Vélez, la respuesta está en el laicado. “Llegó la hora de los laicos; es una gran oportunidad para que el laicado tome la palabra y pueda decir lo que realmente siente, sueña, porque en la medida que uno pone palabras a sus sueños, los empuja”, enfatizó, desde Colombia, la teóloga.  

El coordinador del equipo sinodal de la CEE también opina que “es la hora de todo el pueblo pero sobre todo de los laicos”. “Queremos que el arranque de este sínodo en las Iglesias y diócesis sea un acontecimiento de todo el pueblo de Dios. Por eso hemos creado  desde la CEE una página con multitud de materiales para que esto pueda hacerse efectivo. Estamos a disposición de todas las diócesis para ayudar a que esto tenga el empuje necesario y que podamos implicar a todos y todas, no solo a los de siempre. Queremos caminar todos juntos desde el principio, que todo el mundo se sienta concernido”.  

Para Rafael Luciani un signo muy positivo y que da esperanza es que se quiere hacer la cultura del consenso eclesial. Esto, asegura, se ha hablado en estos días en Roma. “Tenemos que hablar, expresar puntos de vista e intentar buscar convergencia. No solo en la secretaría del sínodo. Esta práctica está reflejada en el documento preparatorio, que impele a todos y todas en igualdad de condiciones como bautizados. Si no se dan estas relaciones de completarnos los unos a los otros, entonces estamos en una Iglesia ajena a los tiempos, tenemos que aprender y reaprender lo que significa ser Iglesia”. 

“Sueño con una Iglesia pobre y para los pobres”  

Sebastián Mora apuntó al que, tal vez, es uno de los retos más apremiantes para la Iglesia: “Como iglesia no nos podemos permitir dejar fuera a quienes están en la cuneta de la vida. Incluir al laicado es fundamental y esencial. Pero en un contexto pandémico, o post pandémico, que está dejando a tanta gente fuera, todo el esfuerzo sinodal tiene que tener en cuenta a las personas que habitualmente no se las deja hablar. Tenemos que trabajar para escuchar realmente a estas personas y darles voz”, remarcó. 

“También sueño en iglesia samaritana y solidaria con los pobres, ejemplo paradigmático para nosotros. La Iglesia de la cercanía, de la proximidad para con todos los hombres y mujeres, los que están cerca y los que están lejos”, agregó Vicente Jiménez en la misma línea. 

Para Rafael Luciani el informe Sauvé que tanto revuelo ha provocado durante los últimos días en la Iglesia de Francia, en la medida en que es una Invitación a que todas las iglesias locales hagan este camino, da la medida de la imperiosa necesidad de cambiar el modelo institucional. “No es un sínodo sobre un tema sino sobre la Iglesia, su identidad, su misión en este tercer milenio. Pablo VI dijo algo muy claro en Vaticano II: ‘El deber de la Iglesia es buscar forma más completa de ser y vivir’. Eso es la sinodalidad. En contexto de crisis institucional el sínodo es instrumento de renovación”, detalló el teólogo. 

Consuelo Vélez llamó a superar el formalismo que, a menudo, impide que “se cumpla lo que está mandado a hacer”. “En las parroquias esta experiencia sinodal no ha de ser para que nos juntemos los de siempre sino para ver de qué manera seremos capaces de crear otras formas de convocar, que no sea una cosa formal, que nos hagamos preguntas hondas y en serio”, aseveró Vélez en tono autocrítico. “Veo difícil revertir lo que considero un exceso de formalismo; las parroquias no tienen poder de convocatoria y hay que evitar el peligro de convocarnos de nuevo los mismos para hacer lo mismo. Por eso considero que los sacerdotes deberían sentarse a escuchar a los laicos. Si la cosa viene de arriba para abajo, esto no tiene mucho futuro”.  

“La iglesia carece de esa cultura cívica de la participación que es la sinodalidad, y este proceso que ahora se pone en marcha es especialmente difícil cuando no existe en la institución esta cultura previa de la participación. Tenemos que aprender a participar, y eso se aprende participando. ¿Cómo llegar al consenso si siempre nos han dado el consenso hecho, la verdad construida? Es un esfuerzo ingente sobre la cultura participativa. En este sentido, el sínodo ha de ser aprovechado para que sea un lugar de aprendizaje”, advirtió el profesor de Comillas.  

Iglesia hacia el encuentro 

Una Iglesia pluriforme es lo que propone Vicente Jiménez Zamora. Y para ello, sostiene, “la consulta es el método, el camino es la participación y la meta es el discernimiento”. “Todos tenemos que escucharnos unos a otros. La iglesia es pueblo de Dios pero vertebrado, armonizado. Antes que un papa u obispo, uno es cristiano. Este sínodo nos va a ayudar a todos en este camino de conversión”, aseguró el sacerdote nacido en la provincia de Soria.  

Las reflexiones de Luciani fueron en la misma dirección: “La iglesia no puede aprender de sí misma por sí misma si está sola en una burbuja, se trata de hacer una salida que propicie el encuentro con quienes están en los márgenes. La sinodalidad nos cambia en lo cotidiano, en la relación con el otro, en el cara a cara. Se insistió en ello durante la apertura del Sínodo: no se trata sólo de consultar a los bautizados”.   

“Estamos en un momento que va a marcar un antes y un después, pero todo dependerá de la manera como nos involucremossi somos sinceros y transparentes. No es sólo una organización que se reestructura, sino mucho más. Hemos de ser honestos para comprender que nuestro seguimiento a Jesus debe estar en el centro de este discernimiento para que la Iglesia pueda cambiar”, agregó el teólogo.  

Durante el tradicional minuto de oro con que se cierran todos los Jueves de RD, Consuelo Vélez exhortó a no dejar pasar la gran oportunidad que plantea este momento histórico. “No nos cansemos de intentarlo, de todo intento algo queda, en nuestra historia ha habido avances y retrocesos, pero seguimos caminando”

Inicio fase diocesana del Sínodo

Carta Pastoral al comienzo de la fase diocesana del Sínodo 2021-2023 

Amadeo Rodríguez: “Uniremos nuestros sueños, el de la Iglesia diocesana y el de la Iglesia universal” 

Amadeo Rodríguez

“Estoy convencido de que se nos presenta un año pastoral apasionante. Con pasión por Cristo y con pasión por la comunión y la misión de la Iglesia” 

«Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión», será nuestro lema desde ahora. Desde Jaén hemos de proclamarlo, sentirlo y vivirlo con la Iglesia del Señor que camina por todos los rincones del universo 

“Sueño con una Iglesia sencilla, que se desprenda de cosas que probablemente nunca debió de adquirir y a las que aún le estamos dando demasiado valor, pero que, sin embargo, ya no nos ayudan a ofrecer la fe y a anunciar el Evangelio en este contexto social, cultural y religioso en el que vivimos” 

“Se debe tener especial cuidado para involucrar a las personas que pueden correr el riesgo de ser excluidas: mujeres, discapacitados, refugiados, migrantes ancianos, personas que viven en la pobreza, católicos que raramente o nunca practican su fe” 

UNIREMOS NUESTROS SUEÑOS, EL DE LA IGLESIA DIOCESANA Y EL DE LA IGLESIA UNIVERSAL 

Queridos diocesanos: 

1. SIN DESPERTARNOS DEL SUEÑO MISIONERO 

Un año pastoral apasionante 

Estoy convencido de que se nos presenta un año pastoral apasionante. Con pasión por Cristo y con pasión por la comunión y la misión de la Iglesia. Habrá un día a día de nuestra pastoral ordinaria, que tendremos que atender y cuidar con mucho esmero, y sin que dejemos nada esencial por hacer. Para eso hemos caminado juntos por nuestro Plan de acción pastoral, que en estos cinco años nos ha marcado un rumbo eclesial renovado y misionero. Recordemos que juntos hemos ido «caminando en el sueño misionero de llegar a todos». Este año, además, se nos invita a participar con gratitud, entusiasmo y sentido de responsabilidad en el sínodo universal, que enseguida va a comenzar y en el que todos nosotros tendremos un papel importante y activo. Por eso, nuestra pastoral ordinaria habrá de ir renovándose con el aire nuevo que le vayamos dando con nuestra participación en esta iniciativa sinodal. 

Participando en un sínodo con toda la Iglesia 

Como sabéis, nosotros ya teníamos un plan para este año pastoral con una ruta que era ambiciosa e ilusionante. Pero en vistas de que se nos ha dado la oportunidad de participar en el Sínodo nos hemos unido a él, pero sin renunciar a la búsqueda de un nuevo horizonte, para una renovación más detallada y audaz de nuestra Iglesia diocesana. Seguro que lo que nosotros pretendíamos saldrá a la luz en la renovación, en sinodalidad, buscada con la Iglesia universal. «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión», será nuestro lema desde ahora. Desde Jaén hemos de proclamarlo, sentirlo y vivirlo con la Iglesia del Señor que camina por todos los rincones del universo. El contenido y lema sinodal nos hace caer en la cuenta de que todos somos Iglesia viva y responsable en misión y de que hemos de estar abiertos a una profunda renovación pastoral, bajo la acción del Espíritu y en la escucha de la Palabra. 

Para impregnar nuestra conciencia cristiana de sentido sinodal y misionero 

Aunque haya sido mucho lo que hayamos ido haciendo en la renovación de la vida de la Iglesia, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, es evidente que siempre necesitamos una puesta al día. Ahora nos toca impregnar nuestra experiencia cristiana de sentido sinodal y misionero. Guiados por Evangelii gaudium y en sintonía con Fieles al envío misionero, líneas pastorales de la CEE, haremos juntos un camino de encuentro con nuestra experiencia eclesial. 

Empezaremos por descubrir las claves del actual contexto social, cultural y eclesial, así como los criterios, prioridades y líneas de trabajo desde donde pretendemos responder a una pregunta esencial: ¿cómo puede ayudar el discernimiento en sinodalidad a impulsar la conversión pastoral, personal e institucional, que el Papa nos pide y que el desafío evangelizador reclama? 

Un acontecimiento de doble rostro 

Os escribo esta carta para animaros a participar en el Sínodo, que para nosotros será un acontecimiento de doble rostro. Se nos propone contribuir a poner en movimiento las ideas, las energías, la creatividad de todos los que participemos, con la sencillez de corazón de quien ama a Cristo y a su Iglesia. Como ya se nos ha ido informando, se trata de la fase diocesana y nacional del Sínodo de los Obispos, que será un acontecimiento en todas las diócesis del mundo y al que estamos todos —obispo, sacerdotes, consagrados y laicos— invitados a participar activamente. 

Pero, como os acabo de recordar, esta invitación a participar en el Sínodo ha llegado a nuestra Diócesis de Jaén cuando ya teníamos pensado, diseñado y organizado nuestro Plan de acción para el próximo año pastoral: por esto, será para nosotros un acontecimiento diocesano y universal a la vez. Consideramos enriquecedor poder unir los dos propósitos en uno: el que pretendíamos hacer y el que haremos agradecidos porque nos lo ofrece el Santo Padre como un precioso regalo. 

Queríamos enriquecer nuestro sueño 

La acción que habíamos diseñado para el final del desarrollo de nuestro Plan de Pastoral, nos iba a pedir que este curso de 2021-2022 nos situáramos aún más en el sueño misionero y renovador de nuestra Iglesia diocesana en cada una de nuestras comunidades. A cada uno se nos invitaba a decir: sueño con una Iglesia sencilla, que se desprenda de cosas que probablemente nunca debió de adquirir y a las que aún le estamos dando demasiado valor, pero que, sin embargo, ya no nos ayudan a ofrecer la fe y a anunciar el Evangelio en este contexto social, cultural y religioso en el que vivimos. Queríamos pensar y concretar, en diálogo y oración, si algunas de las cosas que hacemos son un lastre para una Iglesia en salida y en misión. 

Sobre todo, queríamos soñar con modelos y modos nuevos de ser cristiano, de ser discípulo del Señor y de hacer de la vida de la Iglesia una corriente misionera. Mirando a nuestro mundo, en el que evangelizamos y a nuestra Iglesia en su misión, se nos iba a invitar a descubrir, con sana insatisfacción, lo que no está bien, lo que nos sobra, lo que redujera nuestra credibilidad, lo que separara a unos de otros… 

Nuestro sueño era descubrir, a la luz de la Palabra de Dios, cómo se han de hacer las cosas si seguimos la inspiración divina. Ese, en realidad, ha sido durante estos últimos años nuestro verdadero sueño. 

Para una profunda renovación pastoral 

Queríamos encontrar la luz en todo lo que somos y hacemos: buscaríamos juntos el «porqué»; la razón de ser de nuestra Iglesia, de nuestra parroquia y la razón última de cada una de sus acciones, con discernimiento en profundidad. Nos íbamos a ayudar con la guía de documentos que marcan en la actualidad el modo de vida de la Iglesia: Evangelii Gaudium, La conversión pastoral de la comunidad parroquial y Fieles al anuncio misionero, el Plan de acción de la Conferencia Episcopal Española. 

No se trataba de rectificar nada de lo realizado en estos últimos años desde 2017. Al contrario, buscábamos reforzar el camino sinodal que muchos, la inmensa mayoría, en especial los laicos, habéis seguido en una Iglesia que camina, con estilo sinodal, en comunión, evangelización, celebración y caridad. Pero como siempre quedan cosas por pulir, ahora nos tocaba, sobre todo, hacer un camino sinodal que sanara, limpiara y embelleciera a nuestra Iglesia. 

Con libertad, queríamos encontrar todo lo que pudiera ser un obstáculo para el desarrollo de la vida de la Iglesia, especialmente lo que no nos atrevemos a tocar por ese qué dirán que tanto se repite y que nos lleva al inmovilismo: nada cambia porque siempre se ha hecho así. Se trataba de descubrir sombras y luces para que el sueño misionero pudiera recuperar una completa e ilusionada evangelización. En definitiva, lo que correspondía hacer era apuntalar todo lo que mejor pueda promover la conversión pastoral. 

Con confianza en el Espíritu 

Lo queríamos hacer con conciencia clara de que, para «caminar juntos», es necesario que nos dejemos educar por el Espíritu en una mentalidad verdaderamente sinodal, entrando con audacia y libertad de corazón en un proceso de conversión, sin el cual no será posible la «perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución humana y terrena, tiene siempre necesidad» (UR 6; cf. EG 26). 

Apuntábamos, en definitiva, a todo lo que nos impidiera caminar y potenciar lo que mejor nos lleve a la meta a la que dirigirnos, aunque sea nuevo o novísimo, aunque nos obligue a romper con el freno que nos dice ante cada posible cambio, que lo mejor es no tocar nada. Todo eso lo hemos de discernir en el Espíritu; conscientes de que para Él nada es intocable. El Espíritu continúa actuando en la historia y mostrando su potencia vivificante. 

Con ese intento de renovación queríamos desechar todo lo que no es del gusto evangélico y no tiene la luz y la belleza del Espíritu. Lo que realmente buscábamos eran líneas de acción que nos llevaran a una clara y limpia evangelización. Por eso, dábamos el paso adelante para buscar criterios que nos indicaran cómo descubrir, cómo hacer lo nuevo. Quizá, lo más decisivo de cuanto buscábamos fuera nuestro compromiso personal de no mirar para atrás o para otro lado, sino mirar hacia adelante, aunque con eso pudiéramos asumir riesgos y dificultades. Pero siempre caminando en la caridad. En lo esencial unidad, en lo dudoso libertad, en todo caridad o amor. 

Ya anticipadamente tomábamos conciencia de lo que dice el Documento sinodal, que se nos ha enviado: «Precisamente en los surcos excavados por los sufrimientos de todo tipo padecidos por la familia humana y por el Pueblo de Dios están floreciendo nuevos lenguajes de fe y nuevos caminos capaces, no solo de interpretar los eventos desde un punto de vista teologal, sino también de encontrar en medio de las pruebas las razones para refundar el camino de la vida cristiana y eclesial». «En este contexto, la sinodalidad representa el camino principal para la Iglesia, llamada a renovarse bajo la acción del Espíritu y gracias a la escucha de la Palabra. La capacidad de imaginar un futuro diverso para la Iglesia y para las instituciones a la altura de la misión recibida depende en gran parte de la decisión de comenzar a poner en práctica procesos de escucha, de diálogo y de discernimiento comunitario, en los que todos y cada uno puedan participar y contribuir» (Documento preparatorio 7; 9). 

2. POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN 

Con toda la Iglesia 

Esta propuesta para el año pastoral que nos habíamos marcado, ahora necesariamente hemos de unirla a otra iniciativa, guiada por el Santo Padre, que invita a todas las Iglesias particulares a una participación, con el estilo y modo habitual que nosotros hemos adoptado en los pasados años. Estoy convencido de que, si seguimos fielmente el Documento Sinodal y el Vademécum, vamos a entrar todos en este nuevo modelo de ser Iglesia y de compartir fe y vida. 

En lo que se nos invita a hacer en el Sínodo, muchos enseguida reconoceréis que este ha sido el estilo de trabajo de nuestra Iglesia de Jaén. ¿Os acordáis de lo que os escribí en una carta pastoral en nuestros comienzos? Entonces os decía: «Para la conversión pastoral que pretendemos es absolutamente necesario que adoptemos la “sinodalidad”, como método de vida y acción, que por otra parte es lo que caracteriza a la Iglesia. La sinodalidad ha de ser, por tanto, el factor estructurante que la Iglesia de Jaén está llamada a asumir en las tareas que hemos de realizar unidos todos los bautizados. Es indispensable la sinodalidad para la cooperación de los fieles laicos; por supuesto es indispensable para los sacerdotes diocesanos, servidores del pueblo de Dios. Y la sinodalidad ha de ser el estilo que marque la presencia de numerosas comunidades de vida consagrada». 

Nos afianzamos en los pasos dados 

Pues bien, se puede comprobar que los pasos que ahora se nos propone dar en este camino sinodal no hay nada que sea diferente a lo que hemos hecho en estos cinco años. Por eso se dice en el documento sinodal, refiriéndose también a nosotros: «Es un motivo de gran esperanza que no pocas Iglesias hayan ya comenzado a organizar encuentros y procesos de consulta al Pueblo de Dios, más o menos estructurados. Allí donde tales procesos han sido organizados según un estilo sinodal, el sentido de Iglesia ha florecido y la participación de todos ha dado un nuevo impulso a la vida eclesial» (Documento preparatorio 7). 

Se desea que el Sínodo de los Obispos empiece a celebrarse solemne y activamente en todas y cada una de las diócesis del mundo. Según se nos indica, tendrá una fase diocesana, una fase continental y una fase final que abarque a la Iglesia universal. 

Con una gran fiesta eucarística diocesana 

Este itinerario sinodal tendrá una apertura solemne tanto en Roma (9-10 de octubre) como en cada Iglesia particular, que se ha fijado para el domingo 17 de octubre, a las 6 de la tarde. La celebremos en la que fue nuestra primera catedral, la de Baeza. Refleja, a mi entender, una época en la que la vida de la Iglesia caminaba claramente con un estilo sinodal. Ese día será una gran fiesta para toda la Iglesia y también para nosotros lo será. Yo espero que tenga la misma participación y el mismo espíritu que tuvo la apertura del año de la misión. ¿¡¡¡Recordáis!!!? 

Os animo, por tanto, a una participación entusiasta y agradecida. Por primera vez en los tiempos modernos, un acontecimiento de carácter universal se hace con una llamada tan explícita a todo el pueblo de Dios que vive su fe en cualquier lugar del mundo con sus circunstancias, cultura, peculiaridades. No obstante, esta advertencia importa mucho: no se trata de hacer un evento, sino un proceso que implica en sinergia al Pueblo de Dios, al Colegio Episcopal y al Obispo de Roma, cada uno según su función. 

Con esta invitación, el Santo Padre nos hace una llamada a colaborar en una reflexión comunitaria universal. POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN. El sínodo se hará para que todos unidos nos afiancemos, en nuestra conciencia eclesial. Acoged estas afirmaciones tan emblemáticas y certeras, si aún necesitáis convenceros de lo que os digo: «La sinodalidad nos remite a la esencia misma de la Iglesia, a su realidad constitutiva, y se orienta a la evangelización». «Nuestro caminar juntos es lo que mejor realiza y manifiesta la naturaleza de la Iglesia como pueblo de Dios peregrino y misionero». «Practicar la sinodalidad es hoy para la Iglesia el modo más evidente de ser «sacramento universal de salvación» (LG 48), «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (LG 1). 

Mirando al doble mandato de Cristo 

En este caminar al que se nos invita, haremos juntos un gran discernimiento eclesial sobre cómo hemos de hacer el doble mandato que los apóstoles acogieron en la primera hora: «Id y anunciad» y «haced esto…». Así lo hacían en los comienzos, los cristianos caminaban unidos y con participación corresponsable de todos; por eso eran conocidos, una vez que su vida comenzó a ser socialmente significativa, como los del camino. Los cristianos somos los que caminamos juntos. Ese es ya no sólo nuestro nombre sino nuestro modo de ser. 

San Juan Crisóstomo, por ejemplo, escribe que Iglesia es el «nombre que indica caminar juntos (óýíïäïò)» La Iglesia tiene nombre de sínodo. Y si tiene nombre es porque vive y camina en sínodo. Eso significa que la Iglesia es la asamblea convocada para dar gracias y cantar alabanzas a Dios como un coro, una realidad armónica, donde todo se mantiene unido, porque quienes la componen, mediante su relación recíproca y ordenada, coinciden en el mismo sentir. 

La Iglesia siempre es sinodal 

Este modo de ser y de vivir en comunión, participación y misión de los primeros cristianos, hoy lo hemos de asumir para la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia. Por eso, no hace falta que diga que nadie puede sentirse excluido del camino eclesial. Lo que nos jugamos es muy esencial: «Caminar juntos, invocar al Espíritu, escuchar y acompañar van haciendo del discernimiento sinodal la clave de fondo que sugiere las acciones que realizar, en la doble escucha del Señor y de los deseos y gemidos de nuestros contemporáneos, con los que nos encontramos en la salida misionera» (Fieles el envío misionero, 4.1.) 

Para ir haciendo esta Iglesia en esta doble fidelidad a Dios y a los hombres, se nos invita a participar activamente, desde la próxima apertura (17 de octubre) hasta abril de 2022, en una amplia consulta al pueblo de Dios; porque el proceso sinodal se realiza en la escucha a la totalidad de los bautizados, sujeto del sensus fidei infalible in credendo (LG 119). 

Sin perder de vista una pregunta fundamental 

El punto de partida será una pregunta fundamental, que nos ha de impulsar como guía: ¿Cómo realizar hoy, a diversos niveles (desde el local al universal) ese «caminar juntos» que permite a la Iglesia anunciar el Evangelio, de acuerdo a la misión que le fue confiada; qué pasos del Espíritu nos invita a dar para crecer como Iglesia sinodal? (Documento preparatorio 2). 

Lo haremos unidos, —laicos, pastores y Obispo de Roma— y lo haremos siguiendo a Jesucristo, que nos dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6). Se trata de poner en práctica lo que nos ha dicho el Papa Francisco: «El sensus fidei impide separar rígidamente entre Ecclesia docens y Ecclesia dicens, ya que también la grey tiene su olfato para encontrar nuevos caminos que el Señor abre a la Iglesia» (Discurso del Santo Padre en la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los obispos). 

Para que se mueva sin reserva nuestra voluntad de participar, metamos en el corazón esta afirmación convincente: «La sinodalidad en esta perspectiva es mucho más que la celebración de encuentros eclesiales y asambleas de obispos, o una cuestión de simple administración interna de la Iglesia; la sinodalidad indica la específica forma de vivir y obrar (modus vivendi et operandi) de la Iglesia Pueblo de Dios, que manifiesta y realiza en concreto su ser comunión en el caminar juntos, en el reunirse en asambleas y en el participar activamente de todos sus miembros en su misión evangelizadora» (Documento preparatorio 10). 

Una amplia y generosa consulta 

Una vez que celebremos la apertura, nos tocará, por tanto, situarnos activamente en actitud de oración, encuentro, reflexión en diálogo y celebración eucarística. La consulta se hará con una amplia participación en parroquias, comunidades, movimientos y grupos eclesiales. De un modo especial se hará por los cauces de comunión y participación comúnmente establecidos en la Iglesia, que son como las manos de la sinodalidad. Pero es voluntad del sínodo que la consulta sea lo más completa y más enriquecedora posible y que se haga con la participación de muchos, tanto «de dentro de la Iglesia» como de los «márgenes». 

Se debe tener especial cuidado para involucrar a las personas que pueden correr el riesgo de ser excluidas: mujeres, discapacitados, refugiados, migrantes ancianos, personas que viven en la pobreza, católicos que raramente o nunca practican su fe. Es importante que los bautizados escuchen las voces de otras personas en sus contextos locales, incluidas personas que han abandonado la práctica de la fe, personas de otras tradiciones religiosas, personas sin creencias religiosas. Todos pueden ayudar a la Iglesia en su camino sinodal de búsqueda del bien y de la verdad. Esto es especialmente cierto en el caso de los más vulnerables y marginados (cf. Vademecum 2). 

Lo que importa es que todos colaboremos en el objetivo sinodal: el sentido del camino al cual todos estamos llamados consiste, principalmente, en descubrir el rostro y la forma de una Iglesia sinodal, en la que «cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, Colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el “Espíritu de verdad” (Jn14,17), para conocer lo que Él “dice a las Iglesias” (Ap 2,7)» (Documento preparatorio 15). 

Para crecer en amor a la Iglesia 

No niego, en efecto, que todo esto que os estoy exponiendo, supondrá un esfuerzo especial para todos; pero de lo que sí estoy convencido es de que lo que se nos invita a hacer tiene tantos valores que no sólo no perjudica en nada a nuestra vida pastoral ordinaria, sino que la enriquecerá y nos enriquecerá a todos cuantos consciente y activamente participemos: hará crecer nuestro amor a la Iglesia, reforzará nuestro sentido de pertenencia, abrirá en horizonte de nuestra eclesialidad más allá de nuestros límites, no sólo geográficos sino humanos y religiosos. En nuestro caso, lo que con toda seguridad hará será ensanchar nuestra mirada, ya que el primer paso, el de reunirse y reflexionar juntos, ya estaba logrado, por las convocatorias hechas cada año. 

Lo que sí tendremos que hacer, y en esto hemos de ser muy cuidadosos, es esmerarnos en nuestra mirada espiritual y pastoral, para que no se desorienten nuestras propuestas y sueños. Por una parte, nos centraremos en nuestra Iglesia particular, en nuestra Diócesis del Santo Reino de Jaén, mirando a nuestra acción pastoral cotidiana, en sus carencias y posibilidades, teniendo en cuenta quiénes somos y con quienes contamos pero siempre con una actitud de conversión espiritual y pastoral. 

Por otro lado, ensancharemos la visión y nos sentiremos Iglesia en la Iglesia universal y colaboraremos con el Santo Padre en su ministerio petrino. Tendremos muy en cuenta lo que nos dice al pedirnos que colaboremos corresponsablemente con Él: «El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Discurso en la conmemoración del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos). 

Para generar dinamismos nuevos en la Iglesia 

Si alguno de vosotros a estas alturas, después de cinco años compartiendo juntos en estilo sinodal, aún se está preguntando: ¿Esto servirá para algo?, ya sabéis que esta pegunta, más habitual en la Iglesia de lo que debiera, es, sobre todo, una tentación que siempre nos persigue, la de conformarnos con los que somos y tenemos. Siempre nos persigue la tentación de querer «cristalizar los procesos y pretender detenerlos» (EG 223). Pero hemos de intentarlo. Por eso, yo os digo: no tengáis miedo, participemos en esta experiencia sinodal, en la que «se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos» (EG 223). 

Para convencernos de esto, qué bien nos vendrá tener en cuenta esta reflexión de Romano Guardini, recogida en Evangelii Gaudium: «El único patrón para valorar con acierto una época es preguntar hasta qué punto se desarrolla en ella y alcanza una auténtica razón de ser la plenitud de la existencia humana, de acuerdo con el carácter peculiar y las posibilidades de dicha época» (EG 224). Con nuestros límites, incluso con las pequeñeces que nos impiden crecer, nosotros estamos unidos en ese intento de ir hacia una Iglesia de comunión, participación y misión. 

Pero hemos de hacerlo todo con la convicción de que es el Espíritu quien nos lleva a vivir como misión en el mundo, a llevar el tejido de la evangelización grabado en el corazón. Por eso, haremos lo que nos pide el documento con el que se nos invita a caminar en este tiempo de Sínodo: «hacer que germinen sueños, susciten profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular la confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros. Y crear un imaginario positivo, que ilumine las mentes, enardezca corazones, dé fuerza a las manos» (Documento preparatorio 32). 

En la inventiva infinita del Espíritu 

No olvidemos nunca que «el Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables» (EG 178). Por eso, nuestra confianza la pondremos siempre en el Espíritu, Él es quien le da un sentido eclesial a lo que hacemos y nos sitúa unos junto a otros como Pueblo de Dios. Eso significa que esta consulta sinodal «no implica que se asuman dentro de la Iglesia los dinamismos de la democracia radicados en el principio de la mayoría, porque en la base de la participación en cada proceso sinodal está la pasión compartida por la común misión evangelizadora y no la representación de intereses en conflicto» (Documento preparatorio, 14). Pero eso sí, seamos conscientes de que la Iglesia nunca ha estado cerrada a aprender desarrollos y estrategias que pudieran conectar con la cultura del hombre actual. 

Por si aún no os habéis dado cuenta, os lo digo: se está haciendo un esfuerzo inmenso y un extraordinario alarde de creatividad, por eso, termino pidiendo a todos, y con esto concluyo mi carta, que entréis en esta dinámica de la Iglesia de nuestro tiempo. Es impensable la conversión pastoral de nuestra Iglesia diocesana sin la participación activa de todos los integrantes del Pueblo de Dios que camina en Jaén. Pidamos la gracia del Señor de sentirnos interpelados en el camino sinodal de la Iglesia de nuestro tiempo. La sinodalidad no es una moda, no es un capricho, es, como ya os decía en el año de la comunión, la esencia misma de la Iglesia, por eso, ninguno de nosotros podemos sentirnos excluidos en este modo de ser y de caminar. 

Todo lo haremos con estas claves 

Os llamo, por eso, encarecidamente a que entréis en el proceso sinodal que se nos propone a todos con tanto esmero y afecto. Os invito a que conozcáis tanto el precioso Documento preparatorio que se nos ha enviado como el Vademécum. Son dos piezas preciosas para entender todo lo que se nos pide que hagamos. Si lo hacemos así entraremos en un camino de discernimiento y decisión, en el que pasaremos por la consulta compartida y la escucha recíproca, respetuosa y compasiva. Si lo hacemos, encontraremos las claves para: 

* vivir un proceso eclesial participado e inclusivo, que ofrezca a cada uno —en particular a cuantos por diversas razones se encuentran en situaciones marginales— la oportunidad de expresarse y de ser escuchados para contribuir en la construcción del Pueblo de Dios; 

* reconocer y apreciar la riqueza y la variedad de los dones y de los carismas que el Espíritu distribuye libremente, para el bien de la comunidad y en favor de toda la familia humana; 

* experimentar modos participados de ejercitar la responsabilidad en el anuncio del Evangelio y en el compromiso por construir un mundo más hermoso y más habitable; 

*examinar cómo se viven en la Iglesia la responsabilidad y el poder, y las estructuras con las que se gestionan, haciendo emerger y tratando de convertir los prejuicios y las prácticas desordenadas que no están radicadas en el Evangelio; 

*sostener la comunidad cristiana come sujeto creíble y socio fiable en caminos de diálogo social, sanación, reconciliación, inclusión y participación, reconstrucción de la democracia, promoción de la fraternidad y de la amistad social; 

* regenerar las relaciones entre los miembros de las comunidades cristianas, así como también entre las comunidades y los otros grupos sociales, por ejemplo, comunidades de creyentes de otras confesiones y religiones, organizaciones de la sociedad civil, movimientos populares, etc.; 

* favorecer la valoración y la apropiación de los frutos de las recientes experiencias sinodales a nivel universal, regional, nacional y local. 

Gracias por vuestra paciencia, si habéis llegado hasta el final. Y mucho ánimo en el trabajo que vuestro Obispo os encomienda en comunión con el Santo Padre. 

Finalizo esta carta en la tarde del día 2 de octubre, en la memoria de los Santos Ángeles Custodios, a los que encomiendo su cercanía permanente a todos cuantos vivimos en nuestra provincia y diócesis de Jaén. 

Con mi afecto y bendición. 

+Amadeo Rodríguez Magro 

Obispo de Jaén 

¿Quién es grande a los ojos de Dios?

“Estas gentes desconocidas son las que hacen el mundo más habitable y la vida más humana” 

Pagola: “Las personas que viven echando una mano y haciendo el bien, son grandes aunque no lo sepan” 
  • Hombres y mujeres del montón, gentes de a pie a los que apenas valora nadie, pero que van pasando por la vida poniendo amor y cariño a su alrededor 

No conocen el orgullo ni tienen grandes pretensiones, pero se les encuentra en el momento oportuno, cuando se necesita la palabra de ánimo, la mirada cordial, la mano cercana 

Son grandes porque son humanos, son los mejores seguidores de Jesús, pues viven haciendo un mundo más digno, como él. Sin saberlo, están abriendo caminos al reino de Dios 

Por José Antonio Pagola 

Nunca viene su nombre en los periódicos. Nadie les cede el paso en lugar alguno. No tienen títulos ni cuentas corrientes envidiables, pero son grandes. No poseen muchas riquezas, pero tienen algo que no se puede comprar con dinero: bondad, capacidad de acogida, ternura y compasión hacia el necesitado. 

Hombres y mujeres del montón, gentes de a pie a los que apenas valora nadie, pero que van pasando por la vida poniendo amor y cariño a su alrededor. Personas sencillas y buenas que solo saben vivir echando una mano y haciendo el bien. Gentes que no conocen el orgullo ni tienen grandes pretensiones. Hombres y mujeres a los que se les encuentra en el momento oportuno, cuando se necesita la palabra de ánimo, la mirada cordial, la mano cercana. 

Padres sencillos y buenos que se toman tiempo para escuchar a sus hijos pequeños, responder a sus infinitas preguntas, disfrutar con sus juegos y descubrir de nuevo junto a ellos lo mejor de la vida. Madres incansables que llenan el hogar de calor y alegría. Mujeres que no tienen precio, pues saben dar a sus hijos lo que más necesitan para enfrentarse confiadamente a su futuro. Esposos que van madurando su amor día a día, aprendiendo a ceder, cuidando generosamente la felicidad del otro, perdonándose mutuamente en los mil pequeños roces de la vida. 

Estas gentes desconocidas son los que hacen el mundo más habitable y la vida más humana. Ellos ponen un aire limpio y respirable en nuestra sociedad. De ellos ha dicho Jesús que son grandes porque viven al servicio de los demás. Ellos mismos no lo saben, pero gracias a sus vidas se abre paso en nuestras calles y hogares la energía más antigua y genuina: la energía del amor. 

En el desierto de este mundo, a veces tan inhóspito, donde solo parece crecer la rivalidad y el enfrentamiento, ellos son pequeños oasis en los que brota la amistad, la confianza y la mutua ayuda. No se pierden en discursos y teorías. Lo suyo es amar calladamente y prestar ayuda a quien lo necesite. 

Es posible que nadie les agradezca nunca nada. Probablemente no se les harán grandes homenajes. Pero estos hombres y mujeres son grandes porque son humanos. Ahí está su grandeza. Ellos son los mejores seguidores de Jesús, pues viven haciendo un mundo más digno, como él. Sin saberlo, están abriendo caminos al reino de Dios. 

Buena Noticia del Dgo 29º-B

La Misión: servir y dar la vida

Lectura del evangelio según san Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»Contestaron: «Lo somos.»Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Actualización del mensaje:

Hoy es el dia del DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones.
La Misión de la Iglesia no es otra que la de Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir y a entregar su vida.
Nosotros solemos tener las mismas tentaciones de los discípulos: buscamos el poder, el prestigio y el dominio sobre los demás.
Hoy se nos dice cómo tenemos que ser discípulos, o sea, misioneros:
Se trata de servir como Jesús y a través de nuestro servicio cristiano, las personas lleguen a comprender vivencialmente que Dios es un Padre, que de El no recibimos más que amor y que su voluntad es que seamos felices, viviendo la fraternidad y amándonos unos a otros.

-Cómo fue el servicio de Jesús a los pobres?

¿Cómo vivimos hoy este servicio y entrega a los demás?

-Cómo realizar hoy nuestra vocación misionera?

Un instrumento de paz

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz
que donde haya odio, ponga yo amor.

Donde haya ofensas, ponga yo perdón.
Donde haya discordia, ponga yo unión.

Donde haya error, ponga yo verdad.
Donde haya duda, que yo ponga fe.

Donde haya desesperación,
que yo ponga esperanza.
Donde haya tinieblas, que yo ponga luz

Donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
Haz que no busque tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido como comprender;
ser amado como amar.

Porque dando es como se recibe,
olvidándose de sí mismo
es como uno se encuentra a sí mismo.

Perdonando
es como se obtiene perdón.
Muriendo
es como se resucita para la vida eterna.

San Francisco de Asís

Arranca el camino sinodal en las iglesias particulares

 

El camino sinodal fue inaugurado por el Papa en el Vaticano el pasado fin de semana, 9 y 10 de octubre, y en las iglesias particulares arrancará este domingo, 17 de octubre 

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, celebrará a las 19:00 horas una Misa solemne en la catedral de Santa María la Real de la Almudena 

La Comisión Diocesana para el Sínodo y la Delegación Episcopal de Liturgia proponen a las parroquias y lugares de culto unirse a esta intención a través de la oración universal y de la oración al Espíritu Santo 

El objetivo de esta fase es la consulta al pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha de la totalidad de los bautizados 

17.10.2021 

(CONFER); El camino sinodal fue inaugurado por el Papa en el Vaticano el pasado fin de semana, 9 y 10 de octubre, y en las iglesias particulares arrancará este domingo, 17 de octubre. El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, celebrará a las 19:00 horas una Misa solemne en la catedral de Santa María la Real de la Almudena. En una carta, el purpurado anima a participar en esta ceremonia a todo el clero, así como a los miembros de la vida consagrada y a los laicos. 

La Comisión Diocesana para el Sínodo y la Delegación Episcopal de Liturgiaproponen a las parroquias y lugares de culto unirse a esta intención a través de la oración universal y de la oración al Espíritu Santo. Ambos elementos pueden incluirse en la celebración habitual de la Eucaristía del domingo XXIX del tiempo ordinario. 

El documento hecho público por la Secretaría del Sínodo con motivo de esta XVI Asamblea General Ordinaria explica que «el objetivo de esta fase es la consulta al pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha de la totalidad de los bautizados». Se ha enviado un documento preparatorio, un cuestionario y un vademécum con propuestas para realizar la consulta, que estará abierta a los alejados de la Iglesia o de la fe y a aquellos que tienen otras confesiones cristianas o que confiesan otras religiones. 

La fase de discernimiento diocesano culminará con una reunión presinodal y sus conclusiones se enviarán a la Conferencia Episcopal Española, donde los obispos, reunidos en Asamblea, realizarán una síntesis con las aportaciones de las diferentes diócesis para enviar a la Secretaría del Sínodo antes de abril de 2022. 

Coneste material, procedente de todas las iglesias particulares de todo el mundo, se elaborará un instrumentum laboris que será publicado en septiembre de 2022 y que será enviado a las iglesias particulares para trabajar la segunda fase del Sínodo: la continental

La fase continental, que durará hasta marzo de 2023, tiene como objetivo que las conferencias continentales dialoguen sobre el instrumentum laboris, para realizar un discernimiento, teniendo en cuenta las particularidades culturales de cada continente

Por último, con las reflexiones aportadas se redactará un documento final que se enviará a la Secretaría del Sínodo para que elabore un nuevo instrumentum laboris de cara a la Asamblea Sinodal universal que tendrá lugar en Roma en octubre de 2023

Santa Teresa de Jesús

Por José Antonio Vázquez Mosquera

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa es una de las grandes luces del camino místico dentro del cristianismo, murió en Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582, si bien, entró en vigor tras su muerte una ordenación del calendario nueva, que suprimió 10 días, y quedó fijada su muerte el día 15 de octubre que es cuando se celebra actualmente su “nacimiento” para el cielo. 

Podríamos recordar tres importantes enseñanzas de Teresa: 

– La sabiduría no es fruto del “mucho pensar” sino del “mucho amar”, es la relación de amistad con Dios la que produce la sabiduría. Es precisamente ésta la idea del evangelio que hoy se nos propone, no es el estudio de la Ley de donde nace el saber, sino de la relación de amor con Dios, de la relación de intimidad con Dios, como dice Jesús ( nadie conoce bien al Padre sino el hijo, el que experimenta el amor de Dios como Padre). 

– La persona de Jesús marca una diferencia cualitativa con toda otra revelación de Dios. El amor a la humanidad de Jesús, dirá Teresa, es esencial en el camino místico cristiano. Esta novedad de Jesús, supone el amor al ser humano, descubrir el amor gratuito de Dios por las personas y su deseo de llevarlas a desarrollar su dignidad en plenitud. Como dice este evangelio, para conocer realmente al Padre hay que conocer a Jesús, el rostro más pleno del Padre en la historia. 

– La oración ha de llevar a las obras de amor. Así decía a sus hermanas: “Para esto es la oración: de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras” (Moradas, séptima, IV, 6). El camino cristiano es una praxis más que una filosofía (si bien haya una filosofía implícita), no es el estudio de la Ley lo que lleva al amor efectivo (con obras) sino la oración (relación de intimidad con Dios por medio de Jesús). Así el yugo (la praxis cristiana) se hace ligero y llevadero, frente al modo “legalista” de vivir la espiritualidad, o al modo gnosticista (buscar experiencias alteradas), así la contemplación nos humaniza y no nos lleva al narcisismo individualista o al triunfalismo institucional. 

El protagonista del Sínodo de la Sinodalidad

 

por Isabel Corpas 

Se inauguró este fin de semana en Roma la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos –el Sínodo de la Sinodalidad– y el próximo 17 será la inauguración a nivel mundial en todas las diócesis. Es la Iglesia en camino que toma aire –propiamente se llena de Espíritu Santo– para iniciar una nueva etapa del camino eclesial que, como invitó Francisco en su homilía de la misa inaugural, se proyecta como camino de encuentro, de escucha y de discernimiento

Una nueva etapa en el camino eclesial 

Digo nueva etapa porque el caminar de la Iglesia, desde Jerusalén hasta nuestros días, ha estado jalonado por reuniones regionales y ecuménicas de obispos. Nueva, porque se dibuja como una etapa diferente de las anteriores, como quiera que en las periferias de la Iglesia hemos empezado a sentir que no somos únicamente espectadores y destinatarios de las decisiones de los obispos y que, como invitó Francisco en la misa inaugural “al dar inicio al itinerario sinodal, todos –el Papa, los obispos, los sacerdotes, las religiosas y los religiosos, las hermanas y los hermanos laicos–” estamos invitadas e invitados a participar. Y es nueva esta etapa porque son nuevas la interpretación y la praxis de la sinodalidad planteadas por Francisco. 

En cuanto a la praxis de la sinodalidad, pocos meses después de su elección comentó que “es tiempo de cambiar la metodología del Sínodo, porque la actual me parece estática” (Entrevista con Antonio Spadaro. La Civiltà cattolica, 2013), e introdujo un primer cambio, para ampliar la consulta, convocando el Sínodo de la Familia 2014-2015 en dos momentos y a lo largo de dos años. 

Amplió una vez más la consulta para escuchar las voces de los jóvenes en la siguiente Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en 2017, y aún más todavía en la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los Obispos de 2019 en cuya preparación y desarrollo fue novedosa la amplia escucha sinodal y la amplia participación de líderes indígenas y agentes de pastoral, entre quienes se contaban numerosas mujeres. 

Más que una encuesta 

Y el actual camino sinodal también ofrece como novedad que “se han previsto tres fases, que se realizarán entre octubre de 2021 y octubre de 2023”, dijo recientemente Francisco en su encuentro con los fieles de la diócesis de Roma y subrayó: “Este itinerario ha sido pensado como dinamismo de escucha recíproca que se llevará a cabo en todos los niveles de la Iglesia, con la participación de todo el pueblo de Dios. El cardenal vicario y los obispos auxiliares deben escucharse, los sacerdotes deben escucharse, los religiosos deben escucharse, los laicos deben escucharse. Y además, todos escucharse unos a otros. No se trata de recoger opiniones, no. No es una encuesta; se trata de escuchar al Espíritu Santo”. 

Esta novedad en la praxis ha estado acompañada por la novedad de la interpretación de la sinodalidad: en su discurso del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos (2015) recordó “que el Pueblo de Dios está constituido por todos los bautizados” y que “el sensus fidei impide separar rígidamente entre Ecclesia docens y Ecclesia dicens”, como también que “una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar ‘es más que oír’ (EG 171). Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo”. 

El protagonismo del Espíritu Santo 

Tanto la praxis como la interpretación de la sinodalidad planteadas por Francisco destacan el protagonismo del Espíritu Santo. Y así lo reafirmó en el discurso inicial del proceso sinodal –“el protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo. Si no está el Espíritu, no habrá Sínodo”– en el que sus palabras se hicieron oración y como prolongación de la tradicional plegaria inaugural Adsumus Sancte Spiritus: “Queridos hermanos y hermanas, que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu. Porque tenemos necesidad del Espíritu, del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, desata las cadenas y difunde la alegría, nos guía hacia donde Dios quiere, y no hacia donde nos llevarían nuestras ideas y nuestros gustos personales”. 

La España rural

“El buen vivir” del mundo rural y la ecología integral 

Recientemente se ha celebrado un seminario desde la Conferencia Episcopal: “La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la creación” 

“Es un signo más de respuesta a la llamada a conversión que la Iglesia está haciendo a las comunidades diocesanas de todo el mundo” 

“El Seminario enlaza perfectamente con el deseo de una ecología integral y el horizonte de una fraternidad universal, abanderados por las encíclicas ‘Laudato si’ y ‘Fratelli Tutti'” 

“Es este espíritu de conversión el que nos mueve a retomar y reconsiderar la realidad de la evangelización en el mundo rural, y la mirada a la espiritualidad que vive y permanece en ella, aunque a veces haya estado olvidada” 

“Comparto parte del texto de una intervención mía sobre la espiritualidad rural y la ecología integral” 

Por José Moreno Losada 

Buen vivir para todo el mundo 

En la ecología integral que transversaliza ‘Laudato si’ y que converge con el deseo de ‘Fratelli tutti’ se habla de la calidad de vida y de lo que puede aportar el evangelio de la creación y de lo humano a esa calidad. Se trata de buscar alternativas de vida que nos enseñen a vivir bien. El mundo rural tiene claves de buen vivir en el quehacer de lo cotidiano que pueden ser referenciales a los males de este mundo y la sociedad en que vivimos. 

El Medio Rural como un espacio de relaciones donde los ciudadanos son protagonistas de su identidad. Este espacio rural ha ido generando históricamente un modelo de vivir: con la gente que lo habita y lo ha habitado, con la riqueza de sus relaciones y con la tierra que ha determinado un estilo de ser. La vivienda familiar o los espacios comunitarios rurales, sus formas de organización se han adaptado y han generado un estilo propio de vivir. Sus experiencias colectivas y costumbres vecinales se han llenado de gestos solidarios y trabajos por lo común. 

La escuela ha sido fuente de saberes para la población y la sabiduría de los más mayores aparece como el corazón de la cultura propiarural. Las relaciones de identidad entre las gentes y la tierra han sido generadoras de valores que no podemos ni siquiera sospechar por su fuerza. Las relaciones con el cuidado de los espacios rurales han sido imprescindibles para hacer posible un medio ambiente saludable y sano. Las relaciones entre las gentes y la salud han sido el barómetro y termómetro que han expresado la satisfacción y la felicidad que cada ser humano ha encontrado en su relación con los animales, con la tierra y con otros seres humanos. Las relaciones con el paisaje, el barro o la madera, la piedra o el hierro han hecho que lo más espiritual del ser humano se haya expresado a través de la artesanía, siempre como signos de identidad propios. 

Y en medio de ese saber vivir, “Buen vivir”, ha habido una espiritualidad de la vida, del sentido, de la comunión con lo natural, lo humano y lo divino. El vivir de la comunión, muchas veces simbolizado en lo sagrado como vínculo profundo con la natural y lo humano, lo afectivo, lo alegre y el dolor del pueblo y sus gentes. Así ha sido la fe del pueblo, sus creencias, muy tamizadas por lo vivido. En este sentido hemos de situarnos en la clave que el Papa Francisco subrayaba con respecto a la Amazonia. 

Hay un modo de vivir, una espiritualidad del vivir que permanece en lo más sencillos y aparentemente insignificantes, que reclaman nuestra conversión para que nosotros mismos podamos tener más vida y más luz en nuestro caminar diario. Hay una manera de vivir, una espiritualidad rural, que es una libertad, un camino de liberación. ¿Dónde está el secreto? ¿Cuáles serían las claves para encontrar ese camino y no confundirlo? Pues aprender a profundizar, a leer en creyente, el vivir cotidiano del mundo rural, donde son determinantes las cuatro facetas que trataré de resumir seguidamente 

Ser “de Nazaret, hijo de José y de María”, tener parientes… 

En el medio rural la persona tiene el gozo de pertenecer, de ser alguien con referencias básicas de identidad y valor. Hoy hace falta la espiritualidad del reconocimiento, la construcción de un yo en un ámbito conocido y verdadero que me ayude a reconocerme y aceptarme en lo que soy. No por lo que tengo, sino por el tronco en el que nazco y que me alimenta en una personalidad reconocida. 

“Eligió a los que quiso para que estuvieran con Él” 

El sentido de pertenencia y de identidad es clave para romper con la dinámica del individualismo y entrar en el sentido de lo comunitario. El mundo rural es consciente de la necesidad de la comunidad, de la vivencia de lo humano, frente a la individualidad. Somos en el quehacer de lo común; no hay fiesta, cosecha, comida, consuelo, baile, sanación, nacimiento, duelo…sino es en la vitalidad de lo común construido entre todos. En individualidad cerrada, la vida y la muerte se deshumanizan. 

“Nos enriqueció con su pobreza” 

La libertad de lo necesario se enfrenta a la esclavitud de la abundancia. La casa, el campo, el comercio, los animales, … el trabajo, se entiende en un mundo de relaciones. Las necesidades cubiertas, los deseos compartidos y los caprichos para las fiestas y el gozo, sin que nos aten ni nos separen. El mundo de lo rural ha sabido vivir en lo austero felicitante. Es mucha más riqueza tener con quien compartir que tener mucho para uno mismo. El tener se explica en el orden del ser. La invitación bíblica a la sobriedad es muy propia de lo rural. La máxima de saber ser austeros sin racanería, es un ejercicio de libertad. 

“Señores del Sábado” 

Frente a la usurpación del tiempo por parte del mercado, los habitantes de lo rural aún son “señores del tiempo”. La distribución descanso ocio es mayor que en lo urbano. Guardar y respetar los tiempos, los momentos, sabiendo cultivar tanto lo material, como lo cultural, social y lo espiritual es de verdadera espiritualidad y sabiduría integral. Los calendarios de lo rural en comunión con los ciclos de la naturaleza, de la vida, las estaciones, el clima, la agricultura… hace más humana la vida y responde más a las necesidades tanto del cuerpo como del alma. Hemos de recuperar los calendarios de lo humano frente a los horarios del mercado y la producción sin límite. 

La sinodalidad

La sinodalidad implica “ser Iglesia de otra manera” Rufo González

Comunión y sinodalidad son aceptadas por todos como paradigma de vida eclesial
Buen consejo, especialmente para los clérigos (obispos, presbíteros y diáconos): “o nos tomamos la sinodalidad en serio y aprendemos a ser Iglesia de otra manera o seremos responsables ante generaciones futuras -y ante nuestra propia conciencia cada día- de no haber sido capaces de cambiar el punto de referencia en la Iglesia y ayudarla a descentrarse de sí misma, para poner en su centro a Dios y su Palabra.

Lo que acabaría automáticamente con todas las formas de periferia y clericalismo” (entrevista de Aníbal Pastor a la teóloga española Cristina Inogés Sanz, integrante de la Comisión Metodológica del próximo Sínodo. Kairós News 09.08.2021).

Hay que cambiar el punto de referencia de la Iglesia, descentrándola del poder (el Código de Derecho Canónico) y centrándola en el Evangelio de Jesús. Es tesis común de teólogos y pastoralistas desde hace años. Es la convicción firme de José María Castillo, patente en su libro “Evangelio marginado”. Si la Palabra de Dios es su Hijo, Jesús de Nazaret, en el Evangelio está la referencia básica del camino y organización de “la Iglesia que Jesús quería”. Como escribió Juan de la Cruz, Dios siempre nos está diciendo: “si te tengo ya habladas todas las cosas en mi palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, ¿qué te puedo yo ahora responder o revelar que sea más que eso?; pon los ojos sólo en él, porque en él te lo tengo dicho todo y revelado, y hallarás en él aún más de lo que pides y deseas” (Subida del monte Carmelo, L. 2º, cap. 22, 5).

Cambiar el “punto de referencia, el centro” es cambiar el paradigma. Palabra que tiene como sinónimos: modelo, ejemplo o ejemplar, prototipo, arquetipo, canon, ideal. Nuestra Real Academia de la Lengua define paradigma como: “Teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”. Se sigue que lo importante del paradigma es el “núcleo central”. Si queremos analizar el paradigma de la Iglesia hay que delimitar bien su centro, las cualidades indispensables de “la Iglesia que Jesús quería”. ¿Podemos encontrar un “núcleo central, aceptado sin cuestionar” por todas las iglesias cristianas?

El problema grave es que el “núcleo central” de la Iglesia ha ido variando a través de los siglos. En el paradigma inicial, reflejado en el Nuevo Testamento, la Iglesia era la comunidad de los discípulos de Jesús. Todos eran llamados a discernir y decidir comunitariamente la voluntad del Cristo resucitado, partiendo de su Evangelio y vida. Toda la comunidad se creía iluminada y guiada por el Espíritu Santo. Aparece claro en la elección de los diáconos (He 6,1-6) y en la cuestión sobre las exigencias a los paganos que aceptaban el Evangelio, resueltas en el llamado “concilio de Jerusalén” (He 15; Gál 2, 1-10). Toda la comunidad cristiana, todos los bautizados, son actores con diversos roles según sus carismas y funciones. Un problema importante es puesto ante todos y escuchado por “toda la multitud” (He 15,12: πᾶν τὸ πλῆϑος). “Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron…” (He 15,22: σὺν ὅλῃ τῇ ἐκκλησία).

Todos se involucran en la decisión final: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros” (He 15,28). Lo mismo ocurre en la comunidad de Antioquía, que recibe la carta, la lee y se alegra de la alentadora decisión (He 15, 30-31). Todos observan la realidad. Ven la acción de Dios, acorde con la bondad de Jesús, en los frutos buenos. Discuten y escuchan los impulsos del Espíritu. El consenso se va haciendo presente en el Cuerpo de Cristo como proveniente del mismo Espíritu. En la Iglesia todos tienen idéntica dignidad por el bautismo (Gál 3,28; 1Cor 12,13), y todos deben cooperar en la misión de Jesús de acuerdo con “la gracia dada según la medida del don de Cristo” (Ef 4,7).

Comparto la opinión de X. Pikaza sobre el llamado “concilio de Jerusalén”:

“Este acuerdo fija el estilo de la organización cristiana. Por la declaración final (“nos ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros”), sabemos que Dios (Espíritu Santo) se expresa en el diálogo y decisión de los creyentes (nosotros). La iglesia es una asamblea teologal: los hermanos se juntan, y dialogan los problemas a la luz del mensaje de Jesús, de manera que pueden afirmar y afirman que les asiste el Espíritu Santo. Es una asamblea participativa: Dios habla en el diálogo fraterno. Éste es el modelo cristiano de gobierno, en una iglesia que empieza a tener ya problemas. Ella no puede resolverlos mágicamente, ni apelar a una instancia exterior (oráculo de Dios, revelación privada o decisión particular de un dignatario).

Los hermanos deben reunirse y dialogar: sólo allí donde comparten la palabra, conforme al Evangelio y para bien de todos, se revela el Espíritu. Lucas ha desarrollado este acuerdo de Jerusalén como ejemplo de autoridad, expresando para siempre el sentido de la comunión eclesial. Éste es el primero y quizá el más importante de todos los “concilios”, pues no define un dogma especial, sino la base y comunión dialogal de la iglesia. Tras el concilio de Nicea (325 d. C.), las decisiones las tomarán sólo los obispos, cosa, en cierto modo, lógica, por los cambios de estructura eclesial. Pero al principio era distinto: no se reunieron obispos, sino apóstoles y presbíteros (paradójica mezcla), con delegados de las comunidades (Antioquía) y el conjunto de la iglesia (muchedumbre de Jerusalén)” (Blog de RD. 07.09.2008).

“Lo que afecta a todos debe ser tratado y decidido por todos”. Era un principio tradicional en la Iglesia en el primer milenio. En la comunidad hay tareas distintas, pero todos son responsables del todo unitario. Este era el sentido de las reuniones eclesiales, llamadas “sínodos” (“camino con”), porque en ellas se elegía un “camino conjunto” para encontrar una solución conjunta. Los sínodos se hacían a todos los niveles: comunidades pequeñas (ermitaños, monjes…), parroquias, diócesis, región, nación, universal. Es en el siglo XIII (conc. Lateranense IV, 1215) cuando se reduce la participación a obispos y superiores de Órdenes. En Trento (1545-1563) se hace exclusivo de los obispos. Ya había cambiado el paradigma esencial de la Iglesia: de la comunión en el ser, sentir, creer… y en el actuar, caminar… (koinonía y sinodalidad) se había pasado a la separación entre jerarquía y pueblo, clérigos y laicos. Se había roto la comunión y la sinodalidad. Esta ruptura se inició en los siglos III y IV. Hoy, tras el Vaticano II, nadie duda de la ruptura y de la necesidad de volver a las fuentes.

El Vaticano II recobra el paradigma original de la Iglesia, Pueblo de Dios. “El Espíritu Santo con diversos dones jerárquicos y carismáticos dirige y enriquece con todos sus frutos a la Iglesia, a la que guía hacia toda verdad y unifica en comunión y ministerio” (LG 4). Sabemos que con el “sentido de la fe”, suscitado y sostenido por el Espíritu de la verdad, el Pueblo de Dios “se adhiere indefectiblemente a la fe dada de una vez para siempre a los santos (Jud 3); penetra profundamente con rectitud de juicio y la aplica más íntegramente en la vida” (LG 12). Solicitar al Espíritu que ilumine el camino, fiarse de las personas, pedir y recibir con gusto propuestas que estén conformes con el Evangelio y respetarlas…, aunque no coincidan con nuestra opinión, no está reñido con nuestra Revelación ni con el Magisterio que conserva y actualiza la Revelación. Al revés, es un acto de confianza, de fe en los sencillos a los que el Padre se revela, según lo vivenciaba Jesús mismo (Lc 10, 21). Comunión y sinodalidad son principios aceptados hoy por todos como paradigma de vida eclesial.

España, una fábrica mundial de cerdos

España paga un peaje de contaminación del aire y el agua por convertirse en la fábrica mundial de cerdos El país padece un “problema sistémico” para gestionar los vertidos de desechos al agua y ve cómo crecen las emisiones de gases del sector porcino que lidera en cuanto a cabezas y sacrificios en Europa 

Raúl Rejón 

España está pagando el precio por convertirse en la fábrica de cerdos del mundo. El país ya lidera el sector en Europa a base de extender la ganadería industrial que conlleva un costoso peaje de contaminación del agua, emisiones de efecto invernadero y del tóxico amoniaco. 

El Gobierno de Murcia ignoró varios avisos de que las macrogranjas de cerdos contaminaban el Mar Menor 

Los indicadores económicos hacen que el Ministerio de Agricultura considere que “el sector porcino español ha continuado con su consolidación como uno de los líderes en el mercado mundial a pesar de las incertidumbres”. En contraposición, la directora de Greenpeace, Eva Saldaña, entiende que “es el momento de abordar ya la cuestión de las macrogranjas por su contribución a la crisis climática y la contaminación del agua”. Los datos más recientes exponen claramente este panorama. 

Camino a la macrogranja 

La pujanza del porcino español se ha cimentado en el avance del modelo industrial de producción a gran escala. Los informes del Ministerio de Agricultura describen este tránsito. Cada vez se crían más cerdos y se sacrifican más cerdos, pero, al mismo tiempo, funcionan menos establecimientos. Se está imponiendo el modelo de macrogranjas. Se evidencia “un notable descenso en el número total de granjas”, unido al “incremento notable de las explotaciones de mayor tamaño, especialmente las más grandes”, señala el Ministerio en su análisis del último año cerrado, el 2020. Greenpeace añade que la fórmula consiste en “producir mucho, producir rápido y con el menor coste”. 

La cabaña porcina en España es la número uno de la Unión Europea y la tercera del mundo tras China y EEUU: 32 millones de cabezas en 2020. Hace diez años eran 25 millones .Y hace cinco, 28. El año pasado se mataron 56 millones de animales. En 2010 fueron 40,8 millones (un 37% menos).                                    El boom porcino ha ocurrido mientras las explotaciones totales pasaban de 99.500 en 2007 a 88.400 en 2020. La mayoría de las desaparecidas son las más pequeñas llamadas de tipo I. En ese mismo tiempo, las granjas tipo III, las más grandes, han pasado de 1.425 a 2.126. Un 50% más. Ese es el camino a la macrogranja. 

Grupo I, II, III… es una nomenclatura técnica para clasificar según la capacidad de producción. Las primeras se limitan a 120 Unidades ganaderas mayores (UGM), las segundas a 480 y las terceras a 720 UGM, según el Real Decreto que las regula desde 2020. Pero, para entender la dimensión, esas UGM hay que traducirlas a ejemplares de cerdo. El Observatorio Dehesa del Centro de investigaciones científicas y tecnológicas de la Junta de Extremadura lo expresa así: el grupo I puede albergar 350 animales para cebar, el II hasta 2.000 cerdos más 200 hembras para reproducir y las del grupo III hasta 5.500 ejemplares de cebo y 750 reproductoras. Además, las comunidades autónomas pueden ampliar ese cupo de las grandes granjas un 20%, es decir, 1.100 cerdos añadidos.                                     

Más cambio climático y amoniaco al aire                                                                         La agricultura y la ganadería supusieron el 14% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero de España en 2020. Ese año, durante el pico de la pandemia de COVID-19, se produjo un descenso casi desconocido en las emisiones que provocan el cambio climático. Se bajó por primera vez del nivel de 1990. Pero el sector agro ganadero incrementó la cantidad de gases que lanzó a la atmósfera.       La ganadería liberó 24,8 millones de toneladas. El aumento se debió principalmente “a la gestión de estiércol”, según el avance del catálogo de emisiones del Ministerio de Transición Ecológica. 

La proliferación de las grandes explotaciones ha hecho que el 87% del sector porcino en Castilla-La Mancha sea ya industrial y que en Extremadura se haya superado el 50%, según las contestaciones oficiales de las comunidades autónomas a Greenpeace. Las Islas Baleares están en el 55% y Catalunya en el 99%. Aragón es la comunidad que presenta más granjas tipo III con 628, seguida de Catalunya (495), Castilla y León (316) y Castilla-La Mancha (161).                     Las instalaciones de gran capacidad implican muchos animales y, por tanto, muchos desechos. La gran cantidad de estiércol proveniente de cerdos concentrados ha hecho, junto a otros factores, que España no haya cumplido nunca el límite de emisiones de amoniaco a la atmósfera marcado por la normativa europea. Desde 2010 a 2019 siempre ha rebasado el tope de las 353.000 toneladas por el “incremento de la cabaña ganadera y un repunte en el uso de fertilizantes orgánicos (estiércol) e inorgánicos”, como reconoce el Inventario de emisiones del Gobierno. Ante esta circunstancia, la Unión Europea ha cambiado los techos haciéndolos más permisivos a partir de 2020. 

Foco de contaminación del agua 

La producción ganadera es responsable del 80% del nitrógeno agrícola que se filtra y contamina las aguas, según recoge la Comisión Europa. En España, el 40% de las masas de agua está en mal estado, no todo es debido a los vertidos de la ganadería, pero casi la mitad de las zonas con acuíferos dañados por los desechos agrícolas no podrán recuperarse dentro del plazo legal de 2027, según ha admitido el propio Gobierno. 

“¿Cómo es posible que un país árido, 15 veces más pequeño que EEUU y deficitario en piensos quiera convertirse en líder de la producción de porcino?” Se pregunta Mari Sol Gómez, que encabeza la oposición a este modelo ganadero en la comarca de Tierra de Alba en Zamora. “Consumen una ingente cantidad de agua que devuelven al medio en forma de purines”, sentencia.                          Lo cierto es que España está especialmente expuesta a este problema de contaminación de las aguas por los nitratos.  

De hecho, casi un cuarto del territorio está considerado zona vulnerable, es decir, áreas “cuya escorrentía fluye hacia las aguas afectadas por la contaminación o hacia aguas que puedan verse afectadas por la contaminación”: unos 122.000 de los 500.000 km2 totales. Y más de la mitad de la superficie agraria útil del país. El pasado 11 de octubre, la Comisión Europea dictaminó en un informe que España tiene un “problema sistémico para gestionar la contaminación por nutrientes procedentes de la agricultura” y que debe adoptar “con urgencia medidas adicionales” para cumplir la ley. La revisión indica que “un alto porcentaje de estaciones de control de aguas subterráneas sigue mostrando niveles superiores al máximo de 50 mg por litro”. 

La Comisión entiende que algunas de la zonas vulnerables declaradas por las comunidades autónomas “son muy limitadas” lo que supone “una designación muy fragmentada y una menor eficacia de los programas de acción”. España tiene abierto un expediente de sanción justamente por este asunto. 

La despoblación 

“¿Quién va a querer venir a vivir aquí si no puedes ni abrir la ventana?” La pregunta es de Inmaculada Lozano, voz y cara del rechazo a las macrogranjas en Castilla-La Mancha. Desde el comienzo de la implantación del modelo industrial a gran escala ha surgido la disyuntiva entre la posible creación de puestos de trabajo en el entorno rural asociados a estas explotaciones y sus impactos ambientales. 

La organización Ecologistas en Acción acaba de analizar la evolución demográfica según el INE de municipios de menos de 5.000 habitantes desde 2000 a 2020 cruzados con los censos ganaderos de las comunidades autónomas de Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, Catalunya, Comunidad Valenciana, Galicia y la Región de Murcia. Su conclusión es que “la ganadería industrial no solo no frena la despoblación sino que impulsa el abandono rural”.                                                  Su análisis muestra que el 74% de los municipios con mayor carga de industria porcina intensiva o bien han perdido población o ganan menos habitantes que los pueblos similares, pero sin cerdos. Su estudio abarca el 64% de todos las poblaciones con 5.000 vecinos o menos y alta densidad de cabaña porcina intensiva de esas comunidades autónomas. “En el 81% de las provincias analizadas (17 de 21) se está favoreciendo la despoblación”, afirman.                        Según sus datos, los efectos de España vaciada de este modelo se intensifican con el tiempo y han dejado ya más huella en las provincias que primero adoptaron esta fórmula como Zaragoza, Huesca, Barcelona y Lleida.                 Lozano, que encabezó las protestas contra proyectos de grandes explotaciones en Pozuelo y Argamasón (Albacete), resume que “claro que nos gusta el jamón y la morcilla, pero también poder beber agua del grifo y un pueblo con futuro para nuestros hijos”. 

España vaciada contra las macrogranjas

Cien mil cerdos para 131 habitantes: la España vacía se rebela contra las macrogranjas 

© Aitor Sol (EL PAÍS) Natividad Pérez, alcaldesa de Balsa de Ves, camina por un terreno agrícola lleno de digestato reseco. 

“¿Qué preferís, que vuestro pueblo huela a pinos o a mierda?”. Natividad Pérez lanza esa cuestión a los vecinos que preguntan qué pasará si en su pueblo se instala una macrogranja. Ella les cuenta la experiencia por la que ya han pasado en Balsa de Ves, en Albacete, donde es alcaldesa. Les explica los problemas que sí generan estas explotaciones, como la contaminación del suelo y las aguas, y de los malos olores. Les cuenta la experiencia de su pequeño municipio, de 131 vecinos, donde se crían unos 100.000 cerdos al año. “Tocamos a 763 animales por habitante”, dice. Su voz está ayudando a montar plataformas vecinales contra nuevos proyectos de ganadería industrial en pueblos de la España vacía —Albacete, Cuenca, Toledo, Zamora, Ávila—, que han realizado varias protestas este año y tienen otra prevista para este viernes en 50 localidades

La preocupación que mueve a estos pueblos es el deterioro de su calidad de vida, pero sobre todo el futuro. La ganadería intensiva porcina acelera la despoblación o es incapaz de frenarla, según sugiere un nuevo informe de Ecologistas en Acción. Balsa de Ves, por ejemplo, ha perdido un 40% de vecinos desde que se instaló la macrogranja en 2006, aunque también influyen otros factores como la falta de servicios. La patronal Interporc, que aglutina al sector porcino, defiende que las más de 86.000 granjas de cerdos del país dan empleo a 400.000 familias de forma directa e indirecta, la mayor parte en zonas rurales, por lo que son “esenciales para luchar contra la despoblación”, y achaca las protestas a “grupos animalistas”. 

El trabajo de Ecologistas analiza centenares de municipios de menos de 5.000 habitantes alejados de grandes ciudades donde hay una gran carga porcina intensiva —de 5.000 a más de 100.000 animales— y los compara con otros cercanos y con población similar pero sin estas instalaciones. En el 74% de las comparativas, las localidades con estas macrogranjas pierden más población o ganan menos habitantes que las que no lo tienen. “No hay una relación positiva entre la ganadería industrial porcina y la lucha contra la despoblación”, dice Daniel González, coordinador del informe.. 

Jorge Blanco, investigador en Demografía en la Complutense, explica que este tipo de industrias “transforman la economía de zonas rurales, que suele estar basada en la agricultura y la ganadería extensiva, en una única dirección que no necesariamente repercute en la vida del pueblo, con lo que se elimina parte de la riqueza asociada a actividades laborales diversas”. Por ejemplo, “hace que quienes tengan otras actividades vendan sus terrenos y pasen a ser rentistas”. En su opinión, “es cierto que estas industrias tienen potencial de atracción de trabajadores, pero no tienen por qué vivir en el lugar, y si no lo hacen no pagan impuestos allí y no entra renta al flujo del pueblo”.                                                                Por su parte, Vicente Pinilla, director de la Cátedra Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza, señala que “el hecho de que los municipios con macrogranjas crezcan menos no demuestra que la causa sean estas instalaciones, es decir, esa correlación no implica causalidad”. La cuestión clave “es si el porcino produce despoblación o va a donde hay despoblación, lo cual parece más probable”. Pinilla considera que hay otras causas para la despoblación rural como la falta de oportunidades laborales, la carencia de servicios públicos y una estructura demográfica muy desequilibrada, masculinizada y con personas de edad avanzada. “Este tipo de despoblación ha ocurrido en toda Europa en los últimos años”, añade. 

Olor insoportable 

Ecologistas y las plataformas vecinales asumen que la ganadería industrial no es el único factor que impulsa la despoblación, pero quieren destacar que no sirve para fijar habitantes, como defiende el sector. Natividad Pérez explica el ejemplo de Balsa de Ves: “En 2006, cuando yo era concejal de la oposición, se instaló la macrogranja y nos vendieron que iban a contratar a todos los parados y que iban a dar mucho trabajo. Pero solo contrataron a cinco personas del pueblo”.                                                                                                                La ilusión se fue diluyendo con los años. De 2000 a 2020, el municipio ha perdido casi el 50% de su población (de 259 a 131 habitantes), la mayoría de los cuales se fue desde 2006 (un 40%). Ecologistas lo compara con Villavaliente, una localidad cercana similar, que en dos décadas perdió el 22% de sus habitantes (de 282 a 220). “El sector dice que estas instalaciones fijan la población, pero no es cierto. ¿Quién va a querer vivir al lado de una granja que genera olores, que contamina, que tiene tránsito de camiones enormes que destrozan los caminos públicos?”, se queja Pérez. Fidel Aldudo, jubilado y teniente de alcalde, vive en La Pared, una pedanía de Balsa de Ves donde siempre huele mal: “El olor es insoportable, nunca te acostumbras”. 

Entre los vecinos de este pueblo de calles estrechas y casas bajas, división de opiniones. José Murcia, de 79 años, toma un tercio en El Ventorro, el único bar del pueblo: “La macrogranja supone problemas de olores, lo noto mucho cuando salgo a pasear con la bicicleta, muchas veces me tengo que volver por la peste”. Matilde González, de 50 años y con tres hijos, se queja de la falta de oportunidades: “Estoy en el paro, he echado el currículum en la granja y no me llaman. Nos deberían dar prioridad a los que vivimos aquí”. Otro residente que prefiere no decir su nombre cree que la instalación no genera ningún problema y da trabajo.  La regidora desde 2015 —con listas abiertas— camina junto a la puerta del complejo, situado a cuatro kilómetros de la localidad. Señala un campo donde la tierra se ha pintado de negro con un material similar al petróleo. “Es digestato, una mezcla que hacen entre los purines y otros residuos, porque también tienen una planta de biogás.  

La normativa dice que deberían arar en menos de 24 horas para evitar la contaminación del aire, pero lleva ahí varios días”, apunta. “Nadie quiere estas instalaciones, por eso buscan pueblos pequeños con población envejecida y sin técnicos municipales ni tejido asociativo que les puedan plantar cara. Y una vez que se establecen intentan expandirse”. La empresa no ha respondido a los correos de este diario.                                                                                    La patronal Interporc explica que, según su análisis, “no existe ni un solo pueblo en el que una granja haya supuesto el abandono de familias, sino todo lo contrario. Otra cosa será que haya pueblos en los que una granja no haya podido frenar la despoblación, pero es distinto”. En su opinión, este sector hace una gran apuesta por las zonas rurales, lo que atrae a la industria agroalimentaria y a la industria auxiliar. “La actividad agrícola y ganadera es esencial para luchar contra la despoblación”, resume. En cuanto a la contaminación, apunta que la normativa exige aplicar los purines directamente en el suelo y enterrarlos antes de 12 horas, lo que está reduciendo un 30% las emisiones de amoniaco, según sus informes. “El sector produce hoy un 50% menos de purines y más del 90% de los purines se reutiliza en sustitución de los abonos”, añade. Según los datos de las diferentes patronales, en España hay 86.000 granjas porcino (un 80% de ellas, de carácter industrial), 130.000 de vacuno y 5.000 avícolas.                                                                          

Plataformas ciudadanas                                                                                                       Las plataformas ciudadanas contra este tipo de ganadería industrial no dejan de crecer. Un ejemplo es Loporzano sin ganadería intensiva, en Huesca. “Fuimos el primer movimiento vecinal que se opuso a este tipo de explotaciones”, dice Rosa Diez, portavoz del movimiento. “Nos instalaron una granja para 75.000 pollos y luego vimos que había varias peticiones para instalar porcino industrial y conseguimos frenarlas”. ¿Qué problemas les genera? “Los purines tienen antibióticos, metales pesados y nitratos, que se filtran en el terreno y acaban en los acuíferos, contaminando las aguas. Ya hay muchos municipios con agua no potable”, continúa Diez. Su movimiento impulsó la coordinadora estatal Stop Ganadería Industrial, que coordina movimientos similares por todo el país.                                                                      Inma Lozano, de Stop Macrogranjas CLM, critica “el desmesurado crecimiento de este tipo de instalaciones, que se están aprobando sin valorarlas en su conjunto tanto por el consumo de agua como el de purines”. Lozano vive en Pozuelo, una pedanía de Albacete de menos de 500 habitantes donde los vecinos se movilizan contra un proyecto para criar 150.000 cerdos. Greenpeace calcula que en los últimos tres años se han concedido autorizaciones para nuevas instalaciones al ritmo de 1,5 al día, por lo que exige una moratoria a este tipo de ganadería, algo en lo que coinciden todas las plataformas.                                                         En los últimos meses ha habido muchas manifestaciones contra nuevos complejos, aunque la mayoría han ocurrido en pueblos pequeños, por lo que no han tenido mucha visibilidad. En mayo, llevaron su protesta a varias capitales de provincia. Pueblos Vivos Cuenca ha organizado varias concentraciones en más de 30 municipios en esa provincia. En Castilla y León uno de los focos está en Segovia; allí, Belén Bernardos acudió en julio a una concentración en su municipio, Bernardos. “Nuestra plataforma aglutina a 15 pueblos preocupados por esto, donde hay 18 proyectos pendientes de aprobación. El próximo viernes nos volvemos a manifestar”, señala. Ocurrirá lo mismo en 50 localidades más de toda España. Natividad Pérez lo resume así: “Los pueblos son un territorio de sufrimiento y resistencia. Las plataformas están dando voz y dignidad a los vecinos para parar esta locura”. 

Rut y Noemí

Rut y Noemí: una pequeña comunidad sinodal con acento femenino 

CRISTINA INOGÉS SANZ 

Noemí, la suegra, viuda de Elimélec y madre también de dos hijos fallecidos; Rut, la nuera, viuda de uno de los hijos. Una pequeña comunidad de dos mujeres que se encuentran atrapadas en una maraña de legalismos, en un momento terrible del pueblo de Israel, bajo las leyes de Nehemías, que intentó que todo Israel se comprometiera de forma personal, y Esdras, que actuó como el frío jurista que queda patente en las últimas líneas de su libro, cuando dice: “Todos estos se habían casado con mujeres extranjeras. Algunas de ellas habían tenido hijos” (Esd 10, 44). Estas leyes obligaban a exiliarse a Rut sin la más mínima compasión, ya que era extranjera, aunque –en su caso– no había tenido hijos. 

Reconocer la realidad es siempre el primer paso para buscar soluciones. Eso es lo primero que hacen las protagonistas de esta historia: tomar conciencia de la situación en la que se encuentran. Ambas lo hacen por separado; sin embargo, enseguida se dan cuenta de que el diálogo, escucharse la una a la otra, será vital para ayudarse mutuamente a salir de la situación que están viviendo. 

Orfá, la otra nuera de Noemí, había seguido su consejo y había regresado a la casa de su madre, como nos cuenta el texto (Rut 1, 14). Las mujeres solas y sin hijos nunca habían sido nada en Israel y, en ese momento, con las leyes de Esdras y Nehemías, menos todavía. 

Dos mujeres en la periferia 

Siempre supeditadas a los hombres, que actuaban sin un ápice de compasión, siempre pensando en sus leyes y en sus ‘historias’, como si las personas no contasen para nada. “¡Vete Rut!”, seguía diciendo Noemí. Sabía que era lo que le convenía a su nuera, lo que le hacía falta para salir adelante. Era lo justo y necesario para que esa mujer, que todavía era muy joven, pudiera vivir. 

Cada vez que la escuchaba repetir lo mismo, Rut la miraba con más cariño que nunca. Para Rut, Noemí era mucho más que la madre de su marido; era la mujer que la había acogido como a una hija sin hacer nunca el más mínimo comentario sobre su procedencia extranjera, ni sobre alguna de las costumbres de su tierra y de su cultura que todavía practicaba. ¿Cómo abandonarla a su suerte? ¿Cómo dejarla ahora sola, convirtiendo su vida en una periferia existencial sin horizonte alguno? Sí, tenía que quedarse con ella, pero no hacerlo como una obligación. Se quedaba con ella porque quería quedarse con ella. Era un verdadero acto de amor y –ya se sabe– el amor es un acto de la voluntad. 

En este caso, las palabras serían tan importantes como los gestos, y a Rut le llevó su tiempo dar con los términos más adecuados para expresar cuál era su sentir por Noemí, el cariño que le profesaba y, sobre todo, que sirvieran de marco a las consecuencias – imprevisibles en ese momento– que tendría el hecho de permanecer las dos juntas

Cambiar para ser fiel 

Al final las encontró. No fue fácil. Suponía renunciar en buena parte a su cultura, a su forma de pensar, a su mentalidad ya estructurada, para dar paso no a una Rut diferente, sino a una Rut que no le temía al cambio, porque estaba convencida de que cambiar, en muchas ocasiones, es la mejor y única forma de fidelidad

Una tarde, sentadas frente a frente, Rut tomó las manos de Noemí entre las suyas y, mirándola a los ojos, compartió con su suegra su deseo y voluntad de quedarse con ella. Estas fueron las palabras que tanto había pensado y meditado: “No insistas más en que me separe de ti. Donde tú vayas, yo iré; donde tú vivas, viviré; tú pueblo es mi pueblo, y tú Dios es mi Dios; donde tú mueras, moriré y allí me enterrarán. Juro hoy solemnemente ante Dios que solo la muerte nos ha de separar” (Rut 1, 16-17). 

Pocas veces una declaración de amor, de deseo de compromiso, de voluntad de hacer algo, se ha dicho de forma más bella. No se trata solamente de una declaración que implica quedarse juntas, sino que conlleva la toma de decisión de integrarse, de que Rut se haga corresponsable de la vida y la suerte que pueda correr Noemí. Desde este instante, la vida, la historia de esta pequeña comunidad de dos mujeres, está unida por la decisión de ambas, ya que Noemí acepta que Rut la acompañe en su regreso a Belén

Un camino incierto 

La declaración de Rut es la prueba de quien se arriesga a iniciar un camino incierto en el que, sin duda, habrá contratiempos y problemas. Sin embargo, la generosidad vence plenamente al miedo y a la desmotivación. Sabe que ella y su suegra emprenden un camino sin la menor certeza de un destino maravilloso, de una meta idílica, pero lo emprenden. Es generosa y entregada. 

Noemí va a vivir la experiencia de sentir la cercanía de Dios a través de alguien que se va a ocupar de ella y preocupar por ella hasta el final de su vida. De forma gratuita, porque el amor no pasa factura. Y también, generosamente, acepta ser ayudada. Porque la generosidad está en el dar, pero también en el recibir. Ambas acciones requieren un corazón abierto en ambas direcciones. 

Noemí comprende que la decisión de Rut es, a todas luces, una decisión tomada con el corazón, que –no olvidemos– es el centro de la persona para los judíos. Entre las dos se abre la posibilidad de comunicarse de mujer a mujer, de persona a persona, de tú a tú, de una manera que ella, Noemí, nunca había pensado ni sentido. No va a ser una mera comunicación, en la que una dice y la otra también dice. Desde ahora, su escucha va a ser una escucha activa, en la que ambas tomarán buena nota de lo que la otra diga. Harán suyas, mutuamente, las preocupaciones, los sinsabores, los anhelos de futuro y esperanza para, así, integrar todo eso en la propia reflexión y poder avanzar en la misma dirección, ofreciéndose apoyo y ayuda recíprocamente. (…) 

La libertad del Evangelio

Papa Francisco: “Que el anuncio del Evangelio sea liberador, nunca opresor. ¡Y que la Iglesia sea signo de libertad y de acogida!” 

“La Iglesia no es una fortaleza, una potencia, un castillo situado en  alto que mira el mundo con distancia y suficiencia” 
“¡El centro de  la Iglesia no es la Iglesia! Salgamos de la preocupación excesiva por nosotros mismos, por nuestras  estructuras, por cómo nos mira la sociedad” 
“La libertad no es una conquista automática, que permanece igual una vez  para siempre. La libertad siempre es un camino, a veces fatigoso, que hay que renovar continuamente” 

“A veces también en la Iglesia nos puede acechar esta idea: es mejor tener todo predefinido —las  leyes que deben observarse, seguridad y uniformidad—, más que ser cristianos responsables y adultos que  piensan, interrogan la propia conciencia y se dejan cuestionar” 

“Una Iglesia que no deja espacio a la aventura de la libertad, incluso en la vida espiritual, corre el  riesgo de convertirse en un lugar rígido y cerrado (…). Que ninguno se sienta presionado.  Que cada uno pueda descubrir la libertad del Evangelio”. 

“Tenemos de trasfondo una rica  tradición cristiana, pero hoy, en la vida de muchas personas, esta permanece como el recuerdo de un  pasado que ya no habla ni orienta más las decisiones de la existencia” 

“El Evangelio no puede crecer si no está radicado en la cultura de un pueblo, es decir, en sus símbolos, en sus preguntas, en sus  palabras, en su modo de ser” 
“Una Iglesia que forma en la libertad interior y responsable, que sabe ser  creativa adentrándose en la historia y en la cultura, es también una Iglesia que sabe dialogar con el  mundo, con el que confiesa a Cristo sin que sea “de los nuestros”, con el que vive la fatiga de una  búsqueda religiosa, también con el que no cree” 

Francisco, a obispos, clero y religiosos eslovacos 
JESÚS BASTANTE13/09/2021 – 11:19 
Libertad, creatividad y diálogo, para construir una Iglesia que no sea una fortaleza, sino casa de acogida, humilde y abierta a los cambios. ” Es lo primero que necesitamos: una Iglesia que camina unida, que recorre los caminos de la vida  con la llama del Evangelio encendida”, clamó Francisco en su encuentro con obispos, sacerdotes, religioso, seminaristas y catequistas en la catedral de San Martín de Bratislava. Antes de entrar, Francisco saludó a los miles de fieles que le acompañan en esta mañana soleada. 

” La Iglesia no es una fortaleza, una potencia, un castillo situado en  alto que mira el mundo con distancia y suficiencia”, subrayó el Papa ante las ‘fuerzas vivas’ del catolicismo eslovaco. “Por favor, no cedamos a  la tentación de la magnificencia, de la grandeza mundana. La Iglesia debe ser humilde como Jesús, que se  despojó de todo, que se hizo pobre para enriquecernos”. 

Francisco, ante el clero, obispos y religiosos eslovacos 
Tras escuchar los testimonios de varios de los participantes, Francisco subrayó que “es hermosa una Iglesia humilde que no se separa del mundo y no mira la vida con desapego,  sino que la habita desde dentro”. ¿y qué supone esto? “Habitar desde dentro, no lo olvidemos: compartir, caminar juntos, acoger  las preguntas y las expectativas de la gente. Esto nos ayuda a salir de la autorreferencialidad”. 

¿Cuál es el centro de la Iglesia? 
” ¡El centro de  la Iglesia no es la Iglesia! Salgamos de la preocupación excesiva por nosotros mismos, por nuestras  estructuras, por cómo nos mira la sociedad. Adentrémonos en cambio en la vida real de la gente y  preguntémonos: ¿cuáles son las necesidades y las expectativas espirituales de nuestro pueblo? ¿Qué se espera de la Iglesia?”, insistió Bergoglio, en unas palabras que servirían para Eslovaquia, para España y prácticamente para cualquier Iglesia europea. 

El Papa, en la catedral de Bratislava 
Para responder a esas preguntas, Bergoglio utilizó tes palabras: libertad, creatividad y diálogo. “Sin libertad no hay verdadera humanidad, porque el ser humano ha sido  creado libre para ser libre”, tal y como nos enseña la historia: “Cuando la libertad fue herida, violada y asesinada; la humanidad fue degradada y se abatieron sobre ella  las tormentas de la violencia, de la coacción y de la privación de los derechos”.  

“Cuando la libertad fue herida, violada y asesinada; la humanidad fue degradada y se abatieron sobre ella  las tormentas de la violencia, de la coacción y de la privación de los derechos”.  

Pero, al mismo tiempo, ” la libertad no es una conquista automática, que permanece igual una vez  para siempre. La libertad siempre es un camino, a veces fatigoso, que hay que renovar continuamente”. Y a “ser responsables de las propias decisiones, a discernir”. 
Un sacerdote escucha a Francisco 
Miedo a la libertad 
Esto, a veces, “nos da miedo, a veces es más cómodo no dejarse provocar por las situaciones  concretas y seguir adelante repitiendo el pasado, sin poner nuestro corazón, sin el riesgo de la decisión”. Y es que subyace “una gran tentación: mejor algunas cebollas que la fatiga y el riesgo de la  libertad”.   

“A veces también en la Iglesia nos puede acechar esta idea: es mejor tener todo predefinido —las  leyes que deben observarse, seguridad y uniformidad—, más que ser cristianos responsables y adultos que  piensan, interrogan la propia conciencia y se dejan cuestionar”, cuestionó Francisco, advirtiendo de “la  tentación de buscar una falsa paz que nos deja tranquilos, en vez del fuego del Evangelio que nos inquieta  y nos transforma”. 

“Una Iglesia que no deja espacio a la aventura de la libertad, incluso en la vida espiritual, corre el  riesgo de convertirse en un lugar rígido y cerrado”, alertó. “Tal vez algunos están acostumbrados a esto; pero a  muchos otros —sobre todo en las nuevas generaciones— no les atrae una propuesta de fe que no les deje  su libertad interior, una Iglesia en la que sea necesario que todos piensen del mismo modo y obedezcan  ciegamente”.  
Francisco, en la catedral de San Martín 
Dominar las conciencias y ocupar los espacios 

“La Iglesia de Cristo no quiere dominar las conciencias y ocupar los espacios, quiere ser una “fuente” de  esperanza en la vida de las personas. Lo digo sobre todo a los Pastores: ustedes ejercitan el ministerio en  un país en el que muchas cosas han cambiado rápidamente y muchos procesos democráticos se han  iniciado, pero la libertad todavía es frágil”, clamó el Papa, quien animó a los obispos a “hacer crecer las mentes de las personas libres de una religiosidad rígida. Que ninguno se sienta presionado.  Que cada uno pueda descubrir la libertad del Evangelio”. 

“Que el anuncio del Evangelio sea  liberador, nunca opresor. ¡Y que la Iglesia sea signo de libertad y de acogida!”, culminó. 

“Que el anuncio del Evangelio sea  liberador, nunca opresor. ¡Y que la Iglesia sea signo de libertad y de acogida!” 

En segundo lugar, la creatividad. “La evangelización no es nunca una simple repetición del pasado.  La alegría del Evangelio siempre es Cristo, pero las sendas para que esta buena noticia pueda abrirse  camino en el tiempo y en la historia son diversas”, recordó Francisco, volviendo al ejemplo de Cirilo y Metodio. 

Nuevos “alfabetos” para anunciar la fe 
“Fueron inventores de nuevos lenguajes  para transmitir el Evangelio, fueron creativos en la traducción del mensaje cristiano, estuvieron tan cerca de la historia de los pueblos que encontraban, que hasta llegaron a hablar su lengua y asimilar su cultura.  ¿No necesita esto Eslovaquia también hoy? ¿No es esta quizá la tarea más urgente de la Iglesia en los  pueblos de Europa: encontrar nuevos “alfabetos” para anunciar la fe?” 
Discurso del Papa en la catedral de Bratislava 
“Tenemos de trasfondo una rica  tradición cristiana, pero hoy, en la vida de muchas personas, esta permanece como el recuerdo de un  pasado que ya no habla ni orienta más las decisiones de la existencia”, indicó Francisco. “Ante la pérdida del sentido de Dios  y de la alegría de la fe no sirve lamentarse, atrincherarse en un catolicismo defensivo, juzgar y acusar al  mundo; es necesaria la creatividad del Evangelio”. 

El Evangelio crece en un pueblo 
“El Evangelio no puede crecer si no está radicado en la cultura de un pueblo, es decir, en sus símbolos, en sus preguntas, en sus  palabras, en su modo de ser”, añadió Francisco, quien recordó cómo los dos santos “fueron acusados de herejía porque se habían atrevido a traducir la lengua de la fe. Así es la  ideología que nace de la tentación de uniformar. Pero la evangelización es un proceso de inculturación, es  semilla fecunda de novedad, es la novedad del Espíritu que renueva todas las cosas”. 

Aquí, se salió del guión para recordar que una homilía “no puede durar más de 10-12 minutos, si no la gente se aburre”. Y u na “coherencia interna” para que la gente se vaya con una idea, una imagen y algo que les llegue al corazón. Así predicaba Jesús, que tomaba como ejemplo cosas concretas, para que la gente pudiera entender”. El aplauso posterior, “lo han comenzado las monjas, que son las víctimas de nuestras homilías” bromeó. O tal vez no tanto. 

“Una Iglesia que forma en la libertad interior y responsable, que sabe ser  creativa adentrándose en la historia y en la cultura, es también una Iglesia que sabe dialogar con el  mundo, con el que confiesa a Cristo sin que sea “de los nuestros” 
Finalmente, el diálogo. “Una Iglesia que forma en la libertad interior y responsable, que sabe ser  creativa adentrándose en la historia y en la cultura, es también una Iglesia que sabe dialogar con el  mundo, con el que confiesa a Cristo sin que sea “de los nuestros”, con el que vive la fatiga de una  búsqueda religiosa, también con el que no cree”, subrayó el Papa. 
Una Iglesia que “anunciando el Evangelio del amor, hace brotar la comunión, la amistad y el diálogo entre  los creyentes, entre las diferentes confesiones cristianas y entre los pueblos” 

Sor Lucía Caram defiende al Papa

Sor Lucía Caram: “A la derecha rancia no le mola pedir perdón” 

Inda

Con motivo del bicentenario de la declaración de la Independencia de México, el Papa Francisco envió un mensaje al Pueblo mexicano, que los críticos y detractores, “no han leído” y han manipulado para atacar al Santo Padre sin motivos ni razones 

Pedir perdón es evangélico. En la Conquista o en la evangelización, hubo luces y sombras… Se arrasó con una cultura y un pueblo; se diezmaron poblaciones, se impuso la cruz con la espada… Y también hubo un anuncio positivo del Evangelio por parte de los misioneros y los conquistadores que hicieron mucho y bien… y otros mucho y mal y viceversa. 

El Papa está reconociendo que en nombre de Dios, muchas veces hacemos las cosas bien, y otras abusamos del poder. Y lo hace respecto al pasado lejano, pero también recordando los errores de un pasado más reciente 

04.10.2021 Sor Lucía Caram 

La frívola superficialidad y la falta de “cultura de la lectura” o de la capacidad de escuchar se ha instalado en los taquilleros “populistas de la derecha española” que buscan titulares para poder vender sus paranoias. Con motivo del bicentenario de la declaración de la Independencia de México, el Papa Francisco envió un mensaje al Pueblo mexicano, que los críticos y detractores, “no han leído” y han manipulado para atacar al Santo Padre sin motivos ni razones. 

El Papa dice: “Deseo que este aniversario tan especial sea una ocasión propicia para fortalecer las raíces y reafirmar los valores que los construyen como nación (…) Para fortalecer las raíces es preciso hacer una relectura del pasado, teniendo en cuenta tanto las luces como las sombras que han forjado la historia del País (…) Esa mirada retrospectiva incluye necesariamente un proceso de purificación de la memoria, es decir, reconocer los errores cometidos en el pasado, que han sido muy dolorosos (…) Por eso, en diversas ocasiones, tanto mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización”.  

Me permito citar a los “antecesores” y a las palabras a las que se refiere Francisco. 

Juan Pablo II reconoció y pidió perdón en 1992, desde República Dominicana, por “los abusos cometidos debido a la falta de amor de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas hermanos e hijos del mismo Padre Dios”. También al convocar el Jubileo del año 2000 dijo: “Como Sucesor de Pedro, pido que en este año de misericordia la Iglesia, persuadida de la santidad que recibe de su Señor, se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos”. 

Benedicto XVI, hizo lo mismo en el año 2007 al regresar de Aparecida (Brasil), señalando que “el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano: no es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales”. 

Y el mismo papa Francisco en Bolivia en el 2015, pidió “humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. 

En esa misma perspectiva del recuerdo del pasado, el Papa sabe que no se pueden ignorar las acciones que, en tiempos más recientes, se cometieron contra el sentimiento religioso cristiano de gran parte del Pueblo mexicano, provocando con ello un profundo sufrimiento. Francisco pone las luces largas, desde la realidad actual, pero también mira por el retrovisor. No hace una lectura superficial y envía un mensaje cargado de contenido, sentimiento y desafíos. 

Pedir perdón es evangélico 

Pedir perdón es evangélico —Cristiano—. En la Conquista o en la evangelización, hubo luces y sombras… Se arrasó con una cultura y un pueblo; se diezmaron poblaciones, se impuso la cruz con la espada… Y también hubo un anuncio positivo del Evangelio por parte de los misioneros y los conquistadores que hicieron mucho y bien… y otros mucho y mal y viceversa. 

El Papa está reconociendo que en nombre de Dios, muchas veces hacemos las cosas bien, y otras abusamos del poder. Y lo hace respecto al pasado lejano, pero también recordando los errores de un pasado más reciente: el pueblo mexicano fue herido de muerte por los abusos y los encubrimientos que llevan el nombre de Marcial Maciel y muchísimos otros nombres y movimientos que se llaman cristianos, pero han sido unos cretinos y traidores. 

Y pide perdón… porque sabe que “no evocamos los dolores del pasado para quedarnos ahí, sino para aprender de ellos y seguir dando pasos, vistas a sanar las heridas”. Ya lo sabemos: “Dolor de los pecados, propósito de enmienda…” 

Las bravucanadas de Inda 

Pero resulta que saltan de la Caverna el señor Inda que nos tiene acostumbrados a bravuconadas y se atrevió a decir que el Papa es “el representante del diablo en la tierra”. Y Ana Rosa y sus cortesanos le rieron las gracias y condimentaron el plató con improperios, diciendo que es un Papa comunista y terrorista. 

Y vuelve Inda, con otra boludez en La Sexta noche empecinándose en decirla más bestia: “El indigenismo es el nuevo comunismo” y continúa: “lo que tendría que hacer el Papa es callarse un poquito”. 

Y luego viene aquel que perdió el bigote pero no la vergüenza: José María Aznar, que se jacta que él no va a engrosar la fila de los que piden perdón… y se atreve a hablar de la evangelización y de ridiculizar al Papa sin nombrarle. Y resulta que los obsecuentes presentes le aplauden; los mismo que después dicen que el PP es el partido de los Católicos. 

Y suma y sigue: La presidenta de la Comunidad de Madrid, y el Espinosa de los Monteros: ¡Todos contra el Papa! 

Está de moda atacar a quien les incomoda. Tal vez al único líder mundial que habla con autoridad y compromiso; aquel no tiene intereses creados y que se juega todas las cartas a la defensa de las persones y al mensaje del Evangelio. 

Una vez más resuenan con fuerza las palabras de Jesús en el Evangelio: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. A Pedro le dio las llaves, y Pedro es Francisco, y no pacta con la mediocridad, la mentira, la corrupción ni los populismos. 

Detractores: leed el mensaje y por favor: dejad de hacer el ridículo. Leed lo que dice Francisco: Y si tenéis un poco de decencia, pedid perdón, que eso no es de cobardes, es de sabios y de almas grandes. 

Mujer e Iglesia

Mujer e Iglesia: realidades inseparables e indisolubles

por Academia de Líderes Católicos el 03/09/2021 15:45

La temática del rol de la mujer en la Iglesia es de gran importancia, pero a la vez suscita agitados debates. El Papa Francisco ha expresado que: “¡El papel de la mujer en la Iglesia no es feminismo, es un derecho!

Es un derecho de bautizada con los carismas y los dones que el Espíritu le ha dado”.  Y por si a alguien le quedaran dudas, añade: “Las mujeres son más importantes que los hombres porque la Iglesia es mujer. La Iglesia es la esposa de Cristo y la Virgen es más importante que los papas, los obispos y los sacerdotes”.

De Iglesia Colegiada a Iglesia Piramidal

Jesús se aparece a María Magdalena y con tono urgente le dijo: “Ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro” (Juan 20,17). Fue una mujer la primera apóstol misionera.

Mujer e Iglesia quedan configuradas desde este primer momento como realidades inseparables e indisolubles. Sin embargo, ambas, a pesar de “no ser del mundo”, están insertas “en el mundo”. La Iglesia de los primeros tiempos, nacida con un marcado sentido colegial y plural no logró eximirse de la fuerte influencia patriarcal de la cultura greco-romana dominante.

Esto dio lugar al modelo de “Iglesia-Societas-Perfecta Inequalis”, es decir Iglesia jerárquica y perfecta. En esta sociedad perfecta y desigual hay dos clases marcadas: los pastores (activa) y el rebaño (pasiva).  Y así como en la sociedad civil la mujer quedó jurídicamente atada a la “patria potestas”, la figura de María Magdalena, evangelizadora y misionera por excelencia se desdibujó en los ámbitos eclesiales.

La concepción disminuida y discapacitada de la mujer imperante en la sociedad civil se infiltró y conformó la concepción de la mujer en la Iglesia, dejándola “sin voz ni voto” por más de mil años de historia.

El clericalismo: el gran desafío de la mujer en la Iglesia del tercer milenio

En la historia de la Iglesia bajo la hegemonía clerical son demasiados frecuentes los momentos en los que las mujeres fueron las que mantuvieron y sostuvieron a la Iglesia gracias a su fe y a ese “genio femenino” propio de ella: su resiliencia, su capacidad de empatía, su relacionalidad e inagotable solidaridad.

Sin embargo, a pesar de que las mujeres continúan desempeñando varios roles insustituibles en el ámbito pastoral, de formación, educativo y asistencial; a pesar de la presencia de religiosas en los lugares más remotos y desolados del mundo enfrentando situaciones desesperadas de pobreza, violencia y desplazamientos humanos forzados, este patrimonio pastoral de las mujeres no tiene el mismo peso en las decisiones eclesiales ya que carecen de espacios en las posiciones de alta responsabilidad.

Es por ello que el rol de la mujer en la Iglesia no se trata simplemente de una cuestión de número o de cuotas. La Iglesia de hoy nos llama a formar parte activa de una Iglesia sinodal.

Sinodalidad versus Clericalismo

En la Constitución Dogmática Lumen and Gentium del Concilio Vaticano II la Iglesia se presenta como pueblo de Dios. La Iglesia es vista no ya desde el sacramento del orden haciéndola esencialmente jerárquica, sino del sacramento del bautismo como comunidad de fieles donde todo el pueblo de Dios está en posición activa. La condición de fieles trae aparejada la común dignidad de los bautizados haciéndose partícipes de la fundación sacerdotal, profética y real de Cristo.

Sinodalidad hace referencia a un camino hecho en conjunto del pueblo de Dios que peregrina en la historia: jóvenes, ancianos, hombres, mujeres, laicos, sacerdotes, obispos, mujeres consagradas; todos hacia el encuentro del Señor con un espíritu de comunión misionero.

Una Iglesia que busca vivir un estilo sinodal debe encarar una reflexión sobre la condición y el rol de la mujer tanto dentro de la Iglesia como en la sociedad ya que aquella se encuentra en el corazón mismo de esta última.

Debe haber a una interacción entre sidonalidad y la cultura socio-política. Los derechos de las mujeres representan un desafío para la Iglesia, la cual no puede posponer el dar respuestas a los justos reclamos de las mujeres por una mayor reciprocidad entre hombres y mujeres como asimismo ante los flagelos de la discriminación, la violencia de toda índole, los abusos sufridos a diario como a sus aspiraciones y a sus sueños.

Esta Iglesia sinodal llama a salir del clericalismo poniendo énfasis también en la diversidad del pueblo de Dios, al servicio del mundo en busca del bien común. No hay un único modo, proceso o técnica para la sidonalidad.

La Iglesia sinodal invita a ser una Iglesia inclusiva y relacional que escucha atentamente las necesidades de todos sus fieles, especialmente de las mujeres. El Papa Francisco lo ha dejado en claro: ¡la Iglesia tiene rostro de mujer!

A manera de conclusión

El Concilio Vaticano II abrió sus puertas a una Iglesia sinodal invitando a dejar detrás la Iglesia clerical y piramidal. Sin embargo, hay mucho camino que recorrer para alcanzar ese fin. Es necesario un gran espíritu de escucha y de discernimiento.

Como lo ha declarado abiertamente el Papa Francisco, el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio; un claro “signo de los tiempos”. Y nos invita a emprender ese camino sin miedos y con cierta audacia. Esto lo demostró claramente el mismo Papa con el nombramiento de la hermana Nathalie Becquart como subsecretaria del Sínodo de Obispos: primera vez que una mujer tiene derecho de voto dentro del cuerpo colegiado desde su creación hace ya más de cincuenta años.

La sinodalidad permitirá a las mujeres encontrar en la Iglesia un lugar propicio para desarrollar sus dones. La falta de una participación de la mujer en la iglesia no se presenta sólo como una cuestión de justicia que emana de su dignidad bautismal, sino que su ausencia empobrece el debate, el discernimiento y el camino de la Iglesia.

Pero esta sinodalidad también debe encarnarse en el seno de la sociedad. Para la mujer, la sinodalidad implica un desafío de cómo vivir la diferencia con el hombre. Es un camino abierto a la voz del Espíritu Santo, a un nuevo Pentecostés, que nos invita a cada uno de nosotros a una conversión personal, pero a la vez comunitaria, asumiendo corresponsabilidad. Solo así la mujer podrá llegar a la plenitud que el Señor la llama.


Escrito por Alejandra Segura, integrante del Consejo Internacional de la Academia de Líderes Católicos