Asamblea Eclesial de A.L. y E.C. (2)

A un año de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe ( 2 de 4)

por David Jasso Ramírez

Reflexiones y propuestas pastorales para seguir caminando juntos.

En medio de la pandemia que vivimos, la Iglesia de América Latina y El Caribe no se detuvo y tampoco lo hicieron las Iglesias particulares y mucho menos la Iglesia Universal. La llamada a comenzar el camino del Sínodo de la Sinodalidad en medio de esta emergencia sanitaria inédita nos revela que somos una Iglesia en camino y que el medio digital fue visto como puente, como avenida, como calle para “hacer lío” como diría el papa Francisco a los jóvenes.

El maravilloso contexto de nuestra Asamblea Eclesial es sinodal: “Lo que vivimos es una forma concreta de realizar la sinodalidad como comunión misionera en la historia” (No. 35). “Nuestra Iglesia regional tiene horizontes abiertos y debe seguir dando nuevos pasos en un proceso que no termina, sino que sigue avanzando” (No. 36).

Este texto al que hacemos referencia no se aleja del método pastoral que ya hemos señalado y además sigue teniendo presente el lenguaje que nos caracteriza en la región. Es por eso por lo que, en la Parte I, habla de los signos de los tiempos que nos interpelan y alientan.

La situación vivida de la pandemia nos hizo replantear una y otra vez la forma en la que debía realizarse la Asamblea Eclesial, había voces encontradas, pero todas buscaban lo mejor para cumplir con el llamado que nos había hecho el papa Francisco de hacer memoria agradecida de Aparecida. Recuerdo como si fuera ayer una reunión de planeación donde se expuso el modo híbrido o mixto, también llamado semi presencial para ubicar el evento en México, con unos cuantos, algunos conectados por plataforma digital y muchos más por redes sociales en transmisión abierta. La mirada del texto se dirige a la pandemia como un hito del cambio de época que provocó aislamiento y muertes, que lo cambió todo obligándonos a replantearnos todo mostrando la enorme capacidad de reinvención de las comunidades, al mismo tiempo que aumentó los niveles de pobreza y marginación. La pandemia como realidad transversal ha impactado a todas las dimensiones de la existencia (Cfr. No. 44-46).

Grandes inequidades

El texto elaborado por el Equipo de Reflexión Teológica del CELAM y aprobado por los obispos del CELAM reunidos en Asamblea Extraordinaria, señala Aspectos significativos de la realidad de nuestros pueblos en los ámbitos: socioeconómico, sociopolítico, ecológico, sociocultural, religioso y el de los nuevos rostros protagónicos, tales como los de los jóvenes, las mujeres, las familias y de los pueblos originarios y afrodescendientes.

Al respecto se señalan las grandes inequidades, la fragilidad de nuestras democracias, el peligro en el que se encuentra nuestra casa común, la situación de nuestros pueblos, nuestras ciudades y nuestros hermanos migrantes. Una mirada solo de estos aspectos sería muy parcial, por lo que el texto nos invita a mirar algunos aspectos relevantes de nuestra Iglesia acentuando el ser de la Iglesia como Pueblo de Dios, la formación y participación del laicado, los itinerarios formativos de los seminarios y casas religiosas, así como los casos de abuso en la Iglesia y la Experiencia personal de encuentro con Cristo presente en la historia.

Estos aspectos se resaltan en base a los desafíos presentados como gran conclusión de la Asamblea Eclesial y como signo de la voz de los participantes en el proceso de escucha.

Creo que conviene preguntarse, ante esta mirada:

¿Qué aspectos de estos que se han señalado, se encuentran latentes en el contexto donde vivimos?

¿Qué tanto describen la situación concreta que vivimos en nuestro entorno más cercano?

¿De qué manera podemos solidarizarnos con hermanos de otros países que viven estas situaciones descritas?

¿Qué camino pastoral podemos seguir para hacer nuestra esta mirada pastoral como discípulos misioneros?

80 años de la muerte de Miguel Hernández

Luces y sombras de la Iglesia en la vida de un poeta

Miguel Hernández

A punto de concluirse el año del 80 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, ha salido a la luz recientemente una carta inédita sobre la relación de la Iglesia con la muerte del poeta, señalando a Luis Almarcha, quien llegaría a obispo, como pieza imprescindible.

En los albores de las tensiones ideológicas que dominarían los años 30 en Europa, Miguel Hernández se hizo amigo de Ramón Sijé. El joven al que le dedicaría su elegía más famosa se mostraba, entonces, abiertamente partidario del fascismo.

Cómplice sin pestañeos, la Iglesia católica se puso al servicio de Franco desde el principio, ofreciendo monasterios y conventos para su transformación en cárceles, y protagonizando ‘ceremonias purificadoras’ de resonancias inquisitoriales y nazis.

Ya al borde de la muerte, Hernández tuvo que ceder al chantaje de casarse por la Iglesia para que su familia pudiese acceder a estar con él en la enfermería de la cárcel.

Por Lucía López Alonso

A punto de concluirse el año del 80 aniversario de la muerte de Miguel Hernández, ha salido a la luz recientemente una carta inédita sobre la relación de la Iglesia con la muerte del poeta, señalando a Luis Almarcha, quien llegaría a obispo, como pieza imprescindible que pudo influir en su favor durante el proceso penal, pero no quiso.

Hace más de una década que Eutimio Martín, biógrafo de Miguel Hernández, apuntó esta teoría en su obra “El oficio de poeta. Miguel Hernández”. En ella plasma la vida del oriolano sin escatimar las luces y sombras que le vincularon a la Iglesia desde su infancia en provincias, antes de la guerra civil (en tiempos de exaltación de los fascismos) y finalmente durante la dictadura, muriendo en una de las diversas cárceles franquistas que padeció.

Colillas de lápices en el prado

“Miguel Hernández descendió del estrado donde fue proclamado emperador y príncipe para vestir la zamarra de pastor y ponerse a pasturar cabras en la Huerta”. Así explica Eutimio Martín el choque que debió de suponerle al pequeño Miguel que su padre le sacara del privilegiado colegio religioso Santo Domingo, en el que había estado estudiando, para ponerle a trabajar. Le tocó pasar página, pero el joven era de personalidad persistente. Se fue al prado con las cabras, pero allí mismo escribiría sus primeros versos, con colillas de lápices, del mismo modo que frecuentaba la biblioteca pública para llevarse lectura. “Doña Inocente, la bibliotecaria, se lleva unos tremendos disgustos cuando Miguel le devuelve los libros de la BAE sucios y muy deteriorados por su pésima costumbre de leerlos doblados por el lomo”, cuenta la biografía de Martín.

Casa-museo Miguel Hernández en Orihuela

El oriolano Carlos Fenoll, dueño de una panadería, estableció con sus amigos una tertulia poética en su propio obrador, ya que el oficio de panadero le impedía asistir a otras tertulias. En esa ‘tertulia de la tahona’, Miguel Hernández se dio a conocer entre sus paisanos afines en edad y en inquietudes literarias. No sorprende, por otra parte, que el despertar poético de Hernández, el poeta-pastor, fuese dentro del marco de una tahona: los oficios humildes, manuales, van a estar permanentemente presentes en la ética y estética hernandianas.

En ese mismo período, Hernández se relaciona con el Círculo Católico de Orihuela, que le pide una poesía para los obreros, con motivo de la celebración de la fiesta del trabajo (el 1 de mayo). “Con este poema consigue Miguel Hernández, en cierto modo, poner en verso la encíclica Rerum novarum de León XIII, la carta magna vaticana de la cuestión social”, apunta su biógrafo.

Sin embargo, en tiempos de auge de los movimientos fascistas, Miguel Hernández no tardó en codearse con sectores de la Iglesia bastante más conservadores que el obrerismo católico, empezando a publicar poemas en revistas ligadas al mundo religioso y principalmente reaccionarias. Seguramente por conveniencia, para darse a conocer en el ámbito regional y aspirando a traspasar esos límites, el poeta firma versos claramente contrarrevolucionarios y de devoto vocabulario: “¡No, no clavó su garra octubre / en este mundo de verdores / que se ilumina y se recubre / como un altar de luz y flores!”.

Miguel Hernández recitando en la Plaza Ramón Sijé de Orihuela

En los albores de las tensiones ideológicas que dominarían los años 30 en Europa, Miguel Hernández se hizo amigo de Ramón Sijé (pseudónimo). El joven al que le dedicaría su elegía más famosa se mostraba, entonces, abiertamente partidario del fascismo, que tenía por programa la violencia. “A la famosa Constitución del 12, al enumerar los derechos de los españoles le faltó una cosa. ¿La adivináis? Pues el derecho a la estaca. ¿Qué quieren los estudiantes? ¿Una España o un caos?”, escribía el agitador Sijé. Pero las circunstancias acelerarían, en su íntimo amigo el poeta, un significativo cambio de tendencias.

Por lo pronto, en 1931 se proclama la República y Hernández, decidido a abandonar el localismo, pone rumbo a la capital. Le escribe por carta a su admirado Juan Ramón Jiménez: “¿Sabe usted dónde he leído tantas veces su libro? Donde son mejores: en la soledad, a plena naturaleza”.

Con la misma convicción con la que pretende hacerse un hueco entre los grandes, firma las cartas como Jorge Lorca y “se fija así una meta estética bidimensional”: escribir como Jorge Guillén, el intelectual de la generación del 27, y como Lorca, quien desde el mismo grupo puso el acento en lo popular.

Mientras el poeta de Orihuela superaba obstáculos entre Madrid y su tierra natal, en 1933 la CEDA había ganado las elecciones: la República, con Gil Robles, daba un giro a la derecha. Miguel Hernández, oportunamente, publica en La Verdad de Murcia y prepara una obra de teatro que define como una tauromaquia “a lo divino”.

En lo personal, había formalizado su noviazgo con Josefina Manresa, una modista hija de guardia civil. “No deja Josefina pasar un mes sin confesarse, ni un jueves sin novena eucarística”, describe Eutimio Martín. “En consecuencia, las sesiones de cine transcurren sin permitir que el brazo de su novio sobrepase los estrictos límites de la propia butaca”.

Josefina Manresa y Miguel Hernández

De ‘soplo divino’ a ‘viento del pueblo’

El chileno Pablo Neruda, célebre poeta entonces afincado en Madrid, al que también Miguel había carteado, se lo había advertido: “Querido Miguel, siento decirle que no me gusta El Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a iglesia…”. Era el título de otra revista de lectores católicos con la que Hernández colaboraba. Ya resuelto a desembarazarse de ese pasado, el de pastor y el de los poemas de ‘soplo divino’ para complacer a las mayorías rancias, Hernández recibe una paliza en San Fernando del Jarama. Le estallan en la cara, entonces, los prejuicios de una España clasista. Que, por su aspecto campesino, le juzga imbécil y peligroso. La confianza de Bartolomé de Cossío y el apoyo de los poetas del 27, refuerzan definitivamente el rumbo de Hernández, del filofascismo al comunismo, de los versos misioneros de las ideas de la Iglesia a su presencia en las Misiones Pedagógicas que había creado la República para llevar la cultura al pueblo.

En ese viraje le influyeron notablemente, apunta Eutimio Martín, mujeres como María Zambrano y Maruja Mallo. La primera, intelectual de calibre, profesora auxiliar de Metafísica en la Universidad Central de Madrid, compaginaba el estudio filosófico de textos precristianos como el Cantar de los cantares con el compromiso político republicano y los paseos a solas por Madrid con el poeta oriolano. En su prosa abrumadoramente mística, escribió en su recuerdo: “Aquellas tardes cuando mencionábamos las espigas y su soleado campo, el redondo pan moreno y la sangre de la tierra exprimida en los racimos. Y cuando nos callábamos”.

María Zambrano

La segunda también pertenecía a la generación de creadoras del 27, pero no era escritora sino pintora. Maruja Mallo, tan diferente de Zambrano, había “resultado ganadora de un concurso de blasfemias”, comenta Martín. Fundamentalmente transgresora, también se había “dado un paseo en bicicleta por el interior de una iglesia durante la celebración de la misa”. Ambas compartirían un destino de exilio, escapando de las represalias franquistas a la intelectualidad republicana y el activismo político.

Poeta, esposo, soldado

1936. Federico García Lorca es asesinado por los sublevados que, alzándose en contra del gobierno republicano, han hecho estallar la guerra civil. La elegía por la muerte de Lorca aparece “como pórtico de acceso a «Viento del Pueblo»”, escribe Martín en El oficio de poeta. Miguel Hernández ya es un reconocido poeta que publica libros, pero con el éxito ha llegado la comprensión de lo verdaderamente importante: la justicia. Se enrola, como soldado, en el que ha pasado a la historia como el ‘batallón del talento’, pues en él combatió junto a otros poetas, como Herrera Petere. Del 5º regimiento a la 11º división, Miguel es, en orden de urgencia, combatiente republicano y poeta. También es esposo (se ha casado con Josefina, en un matrimonio exclusivamente civil) y va a ser padre. “El vientre de su esposa ocupa el primer plano de la cosmovisión hernandiana. El resto, todo el resto, se le hizo al final borroso”, reflexiona Eutimio Martín.

Cuadro de Maruja Mallo con referencias religiosas

Hernández es testigo y partícipe de la victoria republicana con la rendición del Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Jaén, que se sumó a las del Jarama y Guadalajara. Cronista de prensa y comisario político del bando republicano, obtiene permiso para regresar a Cox (donde está instalada Josefina) por Navidad, para conocer a su primogénito, Manuel Ramón. El bebé moriría en 1938, a consecuencia de la escasez.

Ya en 1939, la inminente derrota se percibe. El éxodo republicano se dispara. Desde Huelva, Miguel Hernández se dispone a escapar hacia Lisboa (sin posibilidades de salvación en Portugal, por la complicidad salazarista con el franquismo, pero con esperanzas de obtener un pasaporte para Chile a través, como Mallo, de la mediación de la cónsul y también poeta Gabriela Mistral). Pero le detienen y da comienzo su peregrinación carcelaria, primero de Huelva a Sevilla.

El nacionalcatolicismo en el drama de Miguel Hernández

Fue un historiador francés el que bautizó al nuevo régimen como nacionalcatólico. Ungiendo al jefe del nuevo Estado “caudillo por la gracia de Dios”, la dictadura de Franco quedó legitimada y además sacralizada, denuncia Eutimio Martín en su libro. Cómplice sin pestañeos, la Iglesia católica se puso al servicio de Franco desde el principio, ofreciendo monasterios y conventos para su transformación en cárceles, y protagonizando ‘ceremonias purificadoras’ de resonancias inquisitoriales y nazis, en las que se acometían quemas de libros: “Condenamos al fuego de los libros (···) los de la leyenda negra, (···) los de un modernismo extravagante, los cursis, los cobardes, los seudocientíficos, los textos malos y los periódicos chabacanos. E incluimos en nuestro índice a Sabino Arano, Juan Jacobo Rosseau, Carlos Marx, Voltaire, Lamartine, Máximo Gorki”.

Mientras se normalizaba esa estrecha asociación de la Iglesia y la dictadura, con sus sistemas de represión, persecución y censura, el preso Miguel Hernández fue trasladado de Andalucía a la cárcel de Torrijos, en Toledo, donde se cree que compuso las nanas de la cebolla, aludiendo al guiso pobre de patata y cebolla que Josefina, en sus cartas, mencionaba como único alimento disponible para el nuevo hijo, Manuel Miguel, nacido en ese triste 1939. El hambre de posguerra, por supuesto, también la sufrió Hernández encarcelado, aunque sus compañeros de celda destacaban de él su “notable capacidad de atención a los demás”, como relata Martín, cediendo bocados en la cárcel de Conde de Toreno, en Madrid, o en la de Palencia, donde continuó su “turismo penitenciario”.

En el penal de Ocaña, de nuevo Toledo, le dedicó versos al cura ‘verdugo’, que se ensañaba pegando a los reclusos con el instrumento para mover las ascuas de los braseros. “Se comentaba que para él era un placer acompañar a los pelotones de ejecución y dar los tiros de gracia”, apunta el biógrafo de Hernández.

Al tiempo que el poeta, entre rejas, construía juguetes para mandárselos a su hijo por Reyes en 1941, puede que fuera tomando conciencia de que se acercaba el final de su drama. Condenado a la pena capital, aunque ilegalmente (pues la sentencia le acusaba de hechos anteriores a la promulgación de la ley franquista), se le conmutó por 30 años de cárcel por la intercesión, entre otros, de Luis Almarcha, entonces vicario general de la diócesis de Orihuela.

Pero el poeta terminaría muriendo afectado por las condiciones de su cautiverio. Inmovilizado por la fuerza de la enfermedad, ya en la cárcel de Alicante, tuvo que ceder al chantaje de Almarcha, que le forzó a casarse por la Iglesia si quería que su esposa e hijo se despidiesen de él. En marzo de 1942, in articulo mortis y en la enfermería de la cárcel, tuvo lugar la ceremonia religiosa.

Como había escrito en «El rayo que no cesa», “Me llamo barro aunque Miguel me llame”. El poeta del pueblo no fue un arcángel invencible, terror de dragones, como el aludido por su nombre, sino un hombre sencillo y contradictorio, propenso al entusiasmo, que se relacionó con la Iglesia amistosa e interesadamente hasta que, con el triunfo de la dictadura, esa misma Iglesia no le perdonó haber sido la voz de los soldados republicanos. Y le traicionó y olvidó en su presidio.  

Ante los ataques al Papa Francisco

En defensa del papa Francisco, desde el Gran Sur, contra sus detractores despiadados

El papa Francisco

«Tienen que ser enemigos de su propia humanidad quienes condenan inmisericordemente las actitudes tan humanitarias del papa Francisco, en nombre de un cristianismo estéril, convertido en un fósil del pasado, en un recipiente de aguas muertas y no de aguas vivas»

«El papa Francisco lo soporta imbuido de la humildad de San Francisco de Asís, llamado por la Imitación de Cristo, el humilde Francisco y de los valores del Jesús histórico. Por eso él bien merece el título más alto de la tradición judaica de “justo entre las naciones”

Por Leonardo Boff

Desde el principio de su pontificado hace nueve años, el papa Francisco viene recibiendo furiosos ataques de cristianos tradicionalistas y supremacistas blancos casi todos del Norte del mundo, de Estados Unidos y de Europa. Hasta hicieron un complot, involucrando millones de dólares, para deponerlo, como si la Iglesia fuese una empresa y el Papa su CEO. Todo en vano. Él sigue su camino en el espíritu de las bienaventuranzas evangélicas de los perseguidos.

Las razones de esta persecución son varias: razones geopolíticas, disputa de poder, otra visión de Iglesia y el tema ecológico sobre el cuidado de la Casa Común.

Levanto mi voz en defensa del papa Francisco desde la periferia del mundo, del Gran Sur. Comparemos los números: en Europa vive solo el 21,5% de los católicos, el 82% vive fuera de ella, el 48% en América. Los demás en África  y en Asia. Somos, por lo tanto, amplia mayoría. 

Una Iglesia del tercero y cuarto mundo

Hasta mediados del siglo pasado, la Iglesia católica era del primer mundo. Ahora es una Iglesia del tercero y cuarto mundo, que, un día, tuvo origen en el primer mundo. Aquí surge una cuestión geopolítica. Los conservadores europeos, con excepción de notables organizaciones católicas y de otras iglesias historicas no católicas, de cooperación solidaria, alimentan un soberano desdén por el Gran Sur, especialmente por América Latina.

La Iglesia-gran-institución fue aliada de la colonización, cómplice del genocidio indígena y participante en la esclavitud. Aquí fue implantada una Iglesia colonial, espejo de la Iglesia europea. Pero a lo largo de más de 500 años, no obstante la persistencia de la Iglesia espejo, ha habido una eclesiogénesis, la génesis de otro modo de ser Iglesia, una Iglesia, ya no espejo, sino fuente: se encarnó en la cultura local indígena-negra-mestiza y de inmigrantes de pueblos venidos de 60 países diferentes. 

De esta amalgama, se gestó su estilo de adorar a Dios y de celebrar, de organizar su pastoral social al lado de los oprimidos que luchan por su liberación. Proyectó una teología adecuada a su práctica liberadora y popular. Tiene sus profetas, confesores, teólogos y teólogas, santos y santas, y muchos mártires, entre ellos el arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero. 

Este tipo de Iglesia se estructura alrededor del tema eclesiológico de la communio y no de la sacra potestas, distribuida jerárquicamente. Está compuesta fundamentalmente de comunidades eclesiales de base y otros grupos populares, donde se vive la dimensión de comunión de iguales, todos hermanos y hermanas, con sus coordinadores laicos, hombres y mujeres, con sacerdotes insertados en medio del pueblo y obispos, nunca de espaldas al pueblo como autoridades eclesiásticas, sino como pastores a su lado, con “olor a ovejas”, con la misión de ser los “defensores et advocati pauperum” como se decía en la Iglesia primitiva. 

Prohibiciones vaticanas

Papas y autoridades doctrinarias del Vaticano intentaron cercenar y hasta condenar tal modo de ser-Iglesia, no pocas veces con el argumento de que no son Iglesia por el hecho de no ver en ellas el carácter jerárquico y el estilo romano, como, por ejemplo, la misa de los negros y la de los indígenas en Brasil, prohibidas por las instancias vaticanas. 

Esa amenaza perduró durante muchos años hasta que, por fin, irrumpió la figura del papa Francisco. Él vino del caldo de esta nueva cultura eclesial, bien expresada por la opción preferencial, no excluyente, por los pobres y por las distintas vertientes de la teología de la liberación que la acompaña. Él dio legitimidad a este modo de vivir la fe cristiana, especialmente en situaciones de gran opresión.

Pero lo que más está escandalizando a los cristianos tradicionalistas es su estilo de ejercer el ministerio de unidad de la Iglesia. Ya no se presenta como el pontífice clásico, vestido con los símbolos paganos, tomados de los emperadores romanos, especialmente la famosa “mozzeta”, aquella capita banca llena de símbolos del poder absoluto del emperador y del papa como con Gregorio VII (1073, Dictatus Papae) o  Bonifacio VIII (1303 Unam Sanctam) que se arrogaron un poder divino sobre la Iglesia y sobre todo el mundo.

Francisco se libró rápidamente de ella y vistió una “mozzeta” blanca sencilla, como la del gran profeta de Brasil, dom Helder Câmara, y su cruz de hierro sin ninguna joya. Se negó a vivir en un palacio pontificio, lo cual habría hecho a san Francisco levantarse de la tumba para llevarlo a donde él escogió: en una simple casa de huéspedes, Santa Marta. Allí entra en la fila para servirse y come junto con todos. Con humor podemos decir que así es más difícil envenenarlo. 

No calza Prada, sino sus zapatones viejos y gastados. En el anuario pontificio en el que se usa una página entera con los títulos honoríficos de los Papas, él simplemente renunció a todos y escribió solamente Franciscus, pontifex. En uno de sus primeros pronunciamientos dijo claramente que no iba a presidir la Iglesia con el derecho canónico sino con el amor y la ternura. Un sinnúmero de veces ha repetido que quería una Iglesia pobre y para los  pobres.

Todo el gran problema de la Iglesia-gran-institución reside, desde los emperadores Constantino y Teodosio, en la asunción del poder político, transformado en poder sagrado (sacra potestas y plenitudo potestatis). Ese proceso llegó a su culminación con el Papa Gregorio VII (1075) con su bula Dictatus Papae, que bien traducida es la “Dictadura del Papa”. Como dice el gran eclesiólogo Jean-Yves Congar, con este Papa se consolidó el cambio más decisivo de la Iglesia que tantos problemas creó y del cual ya nunca se ha liberado: el ejercicio centralizado, autoritario y hasta despótico del poder. En las 27 proposiciones de la bula, el Papa es considerado el señor absoluto de la Iglesia, el señor único y supremo del mundo, volviéndose la autoridad suprema en el campo espiritual y temporal. Esto nunca ha sido desdicho. 

Creciente faraonismo

Basta leer el Canon 331 en el cual se dice que “el Pastor de la Iglesia universal tiene el poder ordinario, supremo, pleno, inmediato y universal”. Cosa inaudita: si tachamos el término Pastor de la Iglesia universal y ponemos Dios, funciona perfectamente. ¿Quién de los humanos sino Dios, puede atribuirse tal concentración de poder? No deja de ser significativo que en la historia de los Papas haya habido un crescendo en el faraonismo del poder: de sucesor de Pedro, los Papas pasaron a considerarse representantes de Cristo. Y como si no bastase, representantes de Dios, siendo incluso llamados deus minor in terra

Aquí se realiza la hybris griega y aquello que Thomas Hobbes constata en su Leviatán: «Señalo, como tendencia general de todos los hombres, un perpetuo e inquieto deseo de poder y más poder, que sólo cesa con la muerte. La razón de esto radica en el hecho de que no se puede garantizar el poder si no es buscando todavía más poder». 

Esta ha sido, pues, la trayectoria de la Iglesia Católica en relación con el poder, que persiste hasta el día de hoy, fuente de polémicas con las demás Iglesias cristianas y de extrema dificultad para asumir los valores humanísticos de la modernidad. Dista años luz de la visión de Jesús que quería un poder-servicio (hierodulia) y no un poder-jerárquico (hierarquia).

De todo eso se aleja el papa Francisco, lo que causa indignación a los conservadores y reaccionarios, claramente expresado en el libro de 45 autores de octubre de 2021: De la paz de Benedicto a la guerra de Francisco (From Benedict’s Peace to Francis’s War) organizado por Peter A. Kwasniewski. 

Nosotros le daríamos la vuelta así: De la paz de los pedófilos de Benedicto (encubiertos por él) a la guerra a los pedófilos de Francisco (condenados por él). Es sabido que un tribunal de Múnich encontró indicios para incriminar al Papa Benedicto XVI por su lenidad con curas pedófilos.

Más cerca de la gruta que del palacio

Existe un problema de geopolítica eclesiástica: los tradicionalistas rechazan a un Papa que viene “del fin del mundo”, que trae al centro de poder del Vaticano otro estilo, más próximo a la gruta de Belén que a los palacios de los emperadores. 

Si Jesús se apareciese al Papa en su paseo por los jardines del Vaticano, seguramente le diría: “Pedro, sobre estas piedras palaciegas jamás construiría mi Iglesia”. Esta contradicción es vivida por el Papa Francisco, pues renunció al estilo palaciego e imperial.

Hay, en efecto, un choque de geopolítica religiosa, entre el Centro, que perdió la hegemonía en número y en irradiación, pero que conserva los hábitos de ejercicio autoritario del poder, y la Periferia, numéricamente mayoritaria de católicos, con iglesias nuevas, con nuevos estilos de vivencia de la fe y en permanente diálogo con el mundo, especialmente con los condenados de la Tierra, que tiene siempre una palabra que decir sobre las llagas que sangran en el cuerpo del Crucificado, presente en los empobrecidos y oprimidos.

Tal vez lo que más molesta a los cristianos anclados en el pasado es la visión de Iglesia vivida por el Papa. No una Iglesia-castillo, cerrada en sí misma, en sus valores y doctrinas, sino una Iglesia “hospital de campaña”, siempre “en salida rumbo a las periferias existenciales”. Ella acoge a todos sin preguntar su credo o su situación moral. Basta que sean seres humanos en busca de sentido de la vida y sufridores de las adversidades de este mundo globalizado, injusto, cruel y sin piedad. 

Condena de forma directa el sistema asesino que da centralidad al dinero a costa de vidas humanas y a costa de la naturaleza. Ha realizado varios encuentros mundiales con movimientos populares. En el último, el cuarto, dijo explícitamente: «Este sistema (capitalista), con su lógica implacable, escapa al dominio humano; es preciso trabajar por más justicia y cancelar este sistema de muerte». En la Fratelli tutti lo condena de forma contundente.

La centralidad de Jesús

Se orienta por aquello que es una de las grandes aportaciones de la teología latinoamericana: la centralidad del Jesús histórico, pobre, lleno de ternura con los que sufren, siempre al lado de los pobres y marginalizados. 

El papa Francisco respeta los dogmas y las doctrinas, pero no es por ellas por donde llega al corazón de la gente. Para él, Jesús vino a enseñar a vivir: la confianza total en Dios-Abbá, a vivir el amor incondicional, la solidaridad, la compasión con los caídos en los caminos, el cuidado con lo Creado, bienes que constituyen el contenido del mensaje central de Jesús: el Reino de Dios. Predica incansablemente la misericordia ilimitada por la cual Dios salva a sus hijos e hijas, pues Él no puede perder a ninguno de ellos, frutos de su amor, “pues es el apasionado amante de la vida” (Sab 11,26). Por eso afirma que “por más que alguien esté herido por el mal, nunca está condenado sobre esta tierra a quedar para siempre separado de Dios”. Enfaticamente afirma:”La misericórdia siempre será más grande que cualquer pecado y nadie podrá poner limites al amor de Dios que perdona”(Misericordiae vultus, 2). En otras palabras: la condenación es solo para este tiempo.

Convoca a todos los pastores a ejercer la pastoral de la ternura y del amor incondicional, formulada resumidamente por un líder popular de una comunidad de base: ”el alma no tiene frontera, ninguna vida es extranjera”. Como pocos en el mundo, se ha comprometido con los emigrantes venidos de África y de Oriente Medio y ahora de Ucrania. Lamenta que los modernos hayamos perdido la capacidad de llorar, de sentir el dolor del otro y, como buen samaritano, de socorrerlo en su abandono.

Su obra más importante muestra la preocupación por el futuro de la vida de la Madre Tierra. La Laudato si’ expresa su verdadero sentido en el subtítulo: “sobre el cuidado de la Casa Común”. Elabora no una ecología verde, sino una ecología integral que abarca el ambiente, la sociedad, la política, la cultura, lo cotidiano y el mundo del espíritu. 

«Estamos en el mismo barco»

Asume las contribuciones más seguras de las ciencias de la Tierra y de la vida, especialmente de la física cuántica y de la nueva cosmología el hecho de que “todo está relacionado con todo y nos une con afecto al hermano Sol, a la hermana Luna, al hermano río y a la Madre Tierra”, como dice poéticamente en la Laudato sì. La categoría cuidado y corresponsabilidad colectiva adquieren completa centralidad hasta el punto de decir en la Fratelli tutti que «estamos en el mismo barco: o todos nos salvamos o nadie se salva»(n.32).

Nosotros, latinoamericanos, le estamos profundamente agradecidos por haber convocado el Sínodo Querida Amazonia para defender ese inmenso bioma de interés para toda la Tierra y cómo la Iglesia se encarna en aquella vasta región que cubre nueve países. Grandes nombres de la ecología mundial afirmaron: con esta contribución el Papa Francisco se pone a la cabeza de la discusión ecológica contemporánea.

Casi desesperado, pero aun así lleno de esperanza, propone un camino de salvación: la fraternidad universal y el amor social (FT n.6) como los ejes estructuradores de una biosociedad en función de la cual están la política, la economía y todos los esfuerzos humanos. No tenemos mucho tiempo ni sabiduría suficientemente acumulada, pero este es el sueño y la alternativa real para evitar un camino sin retorno.

El Papa caminando solo por la plaza de San Pedro bajo una lluvia fina, en tiempos de la pandemia, quedará como una imagen indeleble y un símbolo de su misión de Pastor que se preocupa y reza por el destino de la humanidad.

Tal vez una de las frases finales de la Laudato Sì revela todo su optimismo y esperanza contra toda esperanza: «Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza».

Feroces ataques al Papa

Tienen que ser enemigos de su propia humanidad quienes condenan inmisericordemente las actitudes tan humanitarias del papa Francisco, en nombre de un cristianismo estéril, convertido en un fósil del pasado, en un recipiente de aguas muertas y no de aguas vivas. Los ataques feroces que le hacen pueden ser todo, menos cristianos y evangélicos. 

El Papa Francisco lo soporta imbuido de la humildad de San Francisco de Asís, llamado por la Imitación de Cristo, el humilde Francisco y de los valores del Jesús histórico. Por eso él bien merece el título más alto de la tradición judaica de “justo entre las naciones”.

*Leonardo Boff es un teólogo brasilero y ha escrito Francisco de Asís y Francisco de Roma, Rio de Janeiro 2015.

La Buena Noticia del Dgo. 2º-Adv.-A

Una voz grita en el desierto

Mt 3, 1-12

Preparad el camino del Señor

El tiempo de Adviento es tiempo de esperanza y de apertura al cambio para que todos puedan ver la salvación de Dios, el Reino que esperamos como promesa de Dios , el «Otro mundo posible», el «Nuevo orden de la humanidad» que Dios nos ofrece en Jesucristo y que podemos construir si cambiamos y nos convertimos.

Se necesitan cambios sociales, económicos y políticos, pero también una renovación espiritual y una conversión pastoral de la misma Iglesia.

¿Qué caminos tenemos que allanar en nuestra vida, en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia para que nos venga ese Nuevo Orden de Dios? ¿Cómo tiene que ser ese cambio y esa conversión a nivel personal, a nivel social y a nivel eclesial?

Lectura de la Palabra

Mateo 3,1-12

                              Convertíos, porque está acerca el reino de los cielos

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

Comentario de la lectura

PARAISO, CONVERSIÓN, ACOGIDA

Por José Luis Sicre

  1. De las ruinas de Jarkov al paraíso (Isaías 11,1-10)

El domingo pasado, la primera lectura nos situaba en un mundo utópico sin guerras ni carrera de armamentos. Este domingo, nos habla de la utopía de la paz universal, simbolizada por la vuelta al paraíso. El poema de Isaías podemos leerlo como un tríptico.

La primera tabla ofrece un paisaje desolador, parecido al de las ruinas de Ucrania. En este caso, el territorio de Judá, un bosque arrasado y quemado después de la invasión y la guerra. Pero en medio de esa desolación, en primer plano, hay un tronco del que brota un vástago: el tronco es Jesé, el padre de David; el vástago, un rey semejante al gran rey judío.

En la segunda tabla, como en un cuento maravilloso, el vástago vegetal adquiere forma humana y se convierte en rey, y sobre él vienen todos los dones del Espíritu de Dios y todos los pone al servicio de la administración de la justicia. El enemigo no es ahora una potencia invasora. Lo que disturba al pueblo de Dios es la presencia de malvados y violentos, opresores de los pobres y desamparados. El rey dedicará todo su esfuerzo a la superación de estas injusticias.

La tercera tabla da por supuesto que el rey tendrá éxito, consiguiendo reimplantar en la tierra una situación paradisíaca, que se describe uniendo parejas de animales fuertes y débiles (lobo-cordero, pantera-cabrito, novillo-león) en los que desaparece toda agresividad, y todos los animales aceptan una modesta dieta vegetariana («el león comerá paja con el buey») como proponía el ideal de Gn 1,30. Como símbolo admirable de la unión y concordia entre todos, aparece un pastor infantil de lobos, panteras y leones, además de ese niño que introduce la mano en el escondite de la serpiente. El miedo, la violencia, desaparecen de la tierra. Y todo ello gracias a que «está lleno el país del conocimiento del Señor». Ya no habrá que anhelar, como en el antiguo paraíso, comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Hay una ciencia más profunda, el conocimiento de Dios, y ésa no queda recluida dentro de unos límites prohibidos, sino que inunda la tierra como las aguas inundan el mar.

Esta esperanza del paraíso no se ha hecho todavía realidad. Pero el Adviento nos anima a mantener la esperanza y hacer lo posible por remediar la situación de injusticia.

  1. Conversión (Mateo 3,1-12)

El evangelio del primer domingo nos invitaba a la vigilancia. El del segundo domingo exhorta a la conversión, que implica el doble aspecto de vuelta a Dios y cambio de vida, basándose en la predicación de Juan Bautista. Pero el evangelio de Mateo introduce unos cambios muy significativos en el relato de Marcos.

En Marcos, todo tiene un tono muy positivo. Juan Bautista predica un bautismo de conversión y la gente se bautiza. Juan no es un loco; su forma de vestir y de alimentarse recuerda al profeta Elías. Pero no anuncia un castigo, sino la venida de uno muy superior a él, que bautizará con espíritu santo.

Mateo, que escribe décadas más tarde, cuando existe un claro enfrentamiento entre los cristianos y las autoridades judías, divide el relato en dos partes.

En la primera, Juan predica la conversión, pero añade como motivo la cercanía del reinado de Dios, tema que será fundamental en la predicación de Jesús. Un mensaje exigente pero muy positivo, bien acogido por la gente.

En la segunda, los protagonistas son los fariseos y saduceos, representantes de las autoridades judías opuestas a los cristianos. A ellos Juan se dirige de forma insultante (“camada de víboras”) y con tono amenazador. El hacha está dispuesta a cortar el árbol que no dé buen fruto, y no les servirá de nada decir que pertenecen al pueblo elegido, que son hijos de Abrahán. Incluso cuando habla del personaje superior a él, no dice simplemente que bautizará con espíritu santo, sino con espíritu santo y fuego, porque separará el trigo de la paja y ésta la quemará en un fuego inextinguible.

Este pasaje nos obliga a examinar si producimos buenos frutos o si nos refugiamos en la cómoda confesión de que somos cristianos, católicos, y no necesitamos convertirnos. Por otra parte, plantea la duda de si Jesús actuará de esa forma terrible que anuncia Juan Bautista. La respuesta a esta pregunta la ofrecerá el evangelista más adelante.

  1. Acogida (Romanos 15,4-9)

Las primeras comunidades cristianas estaban formadas por dos grupos de origen muy distinto: judíos y paganos. El judío tendía a considerarse superior. El pagano, como reacción, a rechazar al cristiano de origen judío. En este contexto se mueve la lectura de Pablo. Hoy día no existe este problema, pero pueden darse otros parecidos, que dividen a los cristianos por motivos raciales, políticos o culturales.

Reflexión final

Las lecturas de Adviento nos dan un nuevo baño de utopía y realismo. Ante los numerosos problemas de todo tipo que se dan en el mundo, hay que mantener la esperanza del paraíso, sabiendo que eso se logrará mediante gobernantes justos. Pero también debe darse un compromiso personal de conversión, buenas obras, vuelta a Dios y acogida de los demás, incluso los que pueden resultarnos más ajenos y contrarios.

Testigos de la Palabra

Antonio de Montesinos

Antonio de Montesinos formó parte del primer grupo de misioneros dominicos que llegó a la isla de La Española en 1510. La comunidad religiosa vio las duras condiciones en que vivían los indios, sometidos a los malos tratos de los encomenderos. Denunciaron la situación y eligieron a Montesinos como su representante.
El 21 de diciembre de 1511 pronunció un sermón comenzando con la frase  evangélica Ego vox clamantis in deserto, ante los encomenderos y el virrey Diego Colón. Abrió el proceso crítico a la conquista de América por parte de los mismos españoles. Entre los oyentes estaba también Bartolomé de Las Casas, entonces encomendero, a quien el sermón impactó profundamente y que es quien nos lo ha conservado. El sermón censuraba duramente las injusticias contra los indios condenando los repartimientos de indios y  dudando de la legitimidad de los títulos de soberanía de la Corona de Castilla sobre aquellas tierras.
Las autoridades instaron a los religiosos para que fray Antonio se retractara el domingo siguiente, en lugar de hacerlo, Antonio de Montesinos reiteró su denuncia y la apoyó con nuevos argumentos. El rey Fernando el Católico convocó la Junta de Burgos, formada por teólogos y juristas, para estudiar y pronunciarse sobre el tema. Montesinos viajó a España para participar en las deliberaciones.
Entre 1512 y 1513 se publicaron las Leyes de Burgos, que reglamentaban y suavizaban el trabajo de los indios. Fundó canónicamente el Convento de Santo Tomás de Aquino en la ciudad de San Juan de Puerto Rico.

Se cree que fray Antonio de Montesinos murió mártir en Venezuela el 27 de junio de 1540.
Llegado el domingo y la hora de predicar, subió en el púlpito el susodicho padre Antón Montesinos, y tomó por tema y fundamento de su sermón, que ya llevaba escripto y firmado de los demás: «Yo soy la voz que clama en el desierto» (cf. Mt 3,3). Hecha su introducción y dicho algo de lo que tocaba a la materia del tiempo del Adviento, comenzó a encarecer la esterilidad del desierto de las conciencias de los españoles desta isla y la ceguedad en que vivían, diciendo así: «Para os los dar a cognoscer me he sobido aquí, yo que soy la voz de Cristo en el desierto desta isla»… «Esta voz, dijo él, que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué auctoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muerte y estragos nunca oídos, habéis consumido? …
«¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.» Finalmente, de tal manera explicó la voz que antes había muy encarecido, que los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y algunos algo compungidos, pero a ninguno, a lo que yo después entendí, convertido…

(Las Casas «Historia de las Indias» cap. 4. En BAE, t.96, 176)

Francisco Javier, patrono de las Misiones

San Francisco Xabier, Arrupe y Francisco-Bergoglio: un evangelio global

San Francisco Javier, patrono de las misiones

Hoy, día de San Francisco de Jaso yAzpilikueta, llamado también Javier o Xabier, como él firmaba (por la Casa Fuerte, Etxa-berri de su padre, al sur-este de Navarra) marca una etapa clave en la evangelización cristiana (católica) de Asia y del mundo.

Muchos dicen que la misión católica ha quedado allí donde él la dejó en muerte (el 3 del XII del 1552), cuando quería pasar de Japón a China, para evangelizar el gran continente y volver desde allí hacia Europa, por los caminos de la seda y las especias (como había soñado 1600 años antes Julio Cesar), atravesando el interior de Asia, el imperio turco, el reino de los zares…

Por Xabier Pikaza

Quiso realizar la vuelta misionera al mundo del oriente (a todo Eurasia, como Pablo había querido realizar la vuelta al mundo de occidente).Murió en el intento, como Pablo (con 46 años), pero la semilla de su gran ideal sigue sembrada en la Iglesia, llamada a realizar de nuevo su camino, de Europa a la India y a Japón, para volver por China nuevamente a Europa, a fin de que se expanda el evangelio, a fin de que los pueblos puedan dialogar y comunicarse desde el Cristo universal.

Uno de los que mejor ha entendido y seguido ese camino en el siglo XX ha sido el P. Arrupe (1907-1991), que fue al Japón y que volvió a Europa, para iniciar desde Roma, como General de la Compañía de Jesús (la de Francisco de Xabier), una de las más audaces e intensas tareas de evangelización del siglo XX.  En esa línea quiere avanzar Francisco Papa. Los tres jesuitas (Xabier, Arrupe y Francisco Papa) siguen marcando un camino de evangelización que es comunicación y comunión de vida, desde el evangelio de Jesús.

1.La primera clave de la misión de los tres ha sido  la relación y encuentro profundo, personal con nuestro Señor Jesucristo, para seguirle y amarle más (como reza la fórmula espiritual ignaciana). Ésta es la esencia de la misión cristiana: El encuentro personal con Jesús misionero, la experiencia de una  vida abierta en amor a los demás, en comunión con el  Cristo misionero, que supera las leyes cerradas del dinero que se impone, de la violencia que triunfa matando y del puro espectáculo o “diversión” que nos vincula a todos de un modo superficial, sin piedad, sin amor concreta y universal, dede los pobres. En este mes de la globalización ficticia del mundo desde Qatar (por donde pasaban los barcos portugueses que llevaron a Xabier a la India, Japón y China) quiero ofrecer la reflexión que sigue.

2. La segunda clave de la misión de Xabier, Arrupe y Francisco Papa ha sido y es el encuentro concreto con el pueblo, es decir, con los diversos pueblos de la tierra. Francisco Xabier fue el mayor testigo de la identidad y tarea misionera del comienzo de la modernidad. Era el momento en que los portugueses abrieron el primer camino de globalización de la tierra, pasando por el sur de África y la India, por Japón y China, para volver de forma renovada a Europa. Los portugueses (con españoles, ingleses y holandeses) fueron los adelantados de una globalización comercial. Francisco de Xabier, con Arrupe y Fancisco Papa, ha querido ser testigo y promotor de una comunión de pueblos, de una nueva humanidad, desde el evangelio, no desde el puro comerció y el dinero, que terminan esclavizando a hombres y pueblos, si que no se vinculan con el amor del evangelio.

3. Contra la globalización del puro comercio y de la Bomba. Francisco Xabier ha sido el primer santo de la globalización desde el evangelio; asumió los caminos del mar del primer comercio mundial, pero quiso transformarlos desde el evangelio, al servicio de la comunión universal en el amor de Cristo. Pedro Arrupe ha sido testigo privilegiado de los riesgos de esa globalización unida a la disputa por el poder y el dinero…, la globalización de la bomba atómica, que él vivió en du propia carne. En la línea de Xabier y de Arrupe, el Papa Francisco quiere promover y promueve la más honda globalización del evangelio, en línea sinodal, una globalización que sea glocalización, que respete los valores de cada cultura local, en diálogo de libertad, de enriquecimiento mutuo, desde un Cristo Universal.

4. Los tres quisieron poner de relieve la exigencia de una inculturación del diálogo, en amor, reinterpretando para ello el evangelio (que es de Jerusalén y de Roma, de la India y China, de Japón, del mundo entero…). Han buscado y buscan una cultura superior, tejida de muchas cultura, en diálogo de gracia, superando la imposición de un imperio (de unos imperios) de la guerra, la esclavitud de un imperios (unos imperios) del dinero y del comercio. Ellos fueron y siguen siendo pioneros de la gratuidad de la vida, del amor concreto, abierto a todos, desde los más pobres. Un mensaje esencial, en este adviento 2022 que nos está introduciendo en un tipo de globalización del fútbol, desde las costas del dinero de Arabia (Qatar), que son costas de imposición, del dinero hecho espectáculo, no humanidad.   

5. No hemos avanzado mucho desde el tiempo de Xabier, navarro universal, vinculado a París (su estudio) y a Lisboa (fue misionero  “portugués”) y, al mismo tiempo, a la India, Japón y China… En su camino hemos seguido… Pero en vez de la globalización de amor del evangelio estamos corriendo el riesgo de caer en la globalización del puro dinero y de la Bomba…, una globalización del fútbol, que puede ser camino hermoso para conocernos mejor unos y otros, pero que puede caer en el riesgo de un mercantilismo fácil desde el dinero fácil de Qatar,  que puede hacernos olvidar (dejar a un lado) los grandes temas de humanización que están al fondo del evangelio de los  tres grandes jesuitas (SJ) que son a mi entender Xabier, Arrupe y Francisco Papa.

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Una Iglesia sinodal, inclusiva y accesible, una Iglesia que incluye.

LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD necesitamos

que en nuestras parroquias:

  • todos los miembros de la comunidad parroquial aceptemos a cada persona como es, reconociendo sus características individuales;
  • que demos a cada persona lo que necesita para disfrutar de los mismos derechos;
  • que no intentemos cambiar o corregir la diferencia de la persona sino acogerla para enriquecernos con ella;
  • la Iglesia no persigue que la persona se adapte a la comunidad, sino que quiere eliminar las barreras que le impiden acceder y participar en todos los actos de la parroquia.

Buscamos un cambio en el entorno y también un avance en la visión de futuro.

Las medidas de Accesibilidad Universal facilitan que todas las personas comprendamos, utilicemos, participemos y disfrutemos de todo lo que nos rodea con autonomía y comodidad. Para lograr la inclusión de todas las personas en la Iglesia y en las comunidades parroquiales es necesario facilitar:

  • la accesibilidad física, para permitir el acceso y la participación a las personas con dificultades de movilidad en igualdad de condiciones. La Iglesia tiene como objetivo la eliminación de barreras en las iglesias y en las instalaciones parroquiales;
  • la accesibilidad sensorial, para facilitar los entornos eclesiales a las personas con discapacidad visual o auditiva. El diseño de tecnologías accesibles o los bucles de inducción magnética son esenciales para ofrecer la información a las personas ciegas y sordas en la Iglesia;
  • la accesibilidad cognitiva, para facilitar la compresión y el uso de todo lo que rodea a la persona con dificultades cognitivas, independientemente del origen de las mismas. Un lenguaje claro y directo, así como redactar y diseñar contenidos en lectura fácil es necesario para transmitir el mensaje de Jesús y de la Iglesia.

La Iglesia quiere identificar barreras, modificar contenidos, enfoques, estructuras y estrategias para incluir a todas las personas, con la convicción de que es responsabilidad de toda la comunidad parroquial.

Religiosos redentoristas detenidos en Ucrania

Ucrania: Shevchuk denuncia que los redentoristas detenidos están siendo «brutalmente torturados»

El arzobispo Shevchuk durante la emisión de su video diario
El arzobispo Shevchuk durante la emisión de su video diario

El arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional, a los representantes diplomáticos y a las organizaciones de derechos humanos para que hagan todo lo posible por salvar la vida de los dos religiosos redentoristas detenidos el 16 de noviembre

«Se colocaron objetos militares en la iglesia para acusarles de posesión ilegal de armas”, afirma el líder greco-católico ucraniano

Mientras, en Rusia, la Iglesia ortodoxa condena el deseo de las autoridades ucranianas de prohibir la Iglesia ortodoxa de Ucrania afín a Moscú y aseguró que Kiev ha perdido el «sentido común»

 | RD/Agencias

El arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional, a los representantes diplomáticos y a las organizaciones de derechos humanos para que hagan todo lo posible por salvar la vida de los dos religiosos redentoristas detenidos el 16 de noviembre en la ciudad de Berdyansk, al oeste de Mariupol, por los soldados rusos bajo la acusación de tener armas en su casa.

Según el líder religioso ucraniano, la única culpa que les pueden achacar al padre Ivan Levytskyi y al padre Bohdan Heleta es “la de amar a su propio pueblo, a su propia Iglesia, a la comunidad que les ha sido confiada”, por lo que solicita la «liberación inmediata de ambos sacerdotes», que estarían siendo víctimas “de repetidas y brutales torturas”.

Empieza el Adviento

Adviento: volver a creer, volver a confiar

escrito por  Santi Torres

Empieza el Adviento. Este año convivirá en el tiempo con el mundial de futbol de Qatar. Difícil y desigual competencia. Para muchas personas el futbol es una nueva religión y un mundial sería como una especie de tiempo litúrgico: un calendario de actos (partidos de futbol) que rompen la monotonía de los días dándoles una especie de emoción o incentivo; un elenco de personajes que configuran una constelación o santoral laico (¿qué son sino los cromos de los jugadores sino una especie de estampas?) entre los cuales algunos son elevados a la categoría de dioses o semidioses; un despliegue de cánticos y de estolas/bufanda en honor de mi equipo o mi país; y todo esto con una cobertura mediática de alcance mundial con miles de millones de dólares implicados. De hecho, esta “nueva religión” no es sino una versión más de la religión que da culto al ídolo que está detrás de todo esto y que no es otro que mammón, el dios dinero.

Será, pues, un tiempo de Adviento extraño y ruidoso. Pero no por esto dejará de ser Adviento: una oportunidad de pensar y repensar la vida, de detenerse, de mirarla y agradecerla… Este año, a nivel personal, me he propuesto trabajar durante el Adviento la confianza. Ya hace tiempo que intuyo que una de las razones de tanto cansancio y malestar colectivo reside en esto, en la pérdida de la confianza. Hablo, claro está, de razones más personales o subjetivas. Porque de razones objetivas y claras de sufrimiento hay muchas: quien tiene dificultades para llegar a fin de mes; quien se encuentra solo y sin apoyo social; quien ha perdido el trabajo, o la casa, o la salud; quien trabaja bajo unas condiciones laborales infernales, etc. Todo esto forma parte de los llamados condicionantes sociales de nuestro malestar, bien claros, bien objetivos y denunciables. Me refiero ahora a este malestar añadido, cuando a pesar de tener estas cosas más o menos cubiertas, aparece un cansancio sin causa, una especie de pérdida de sentido.

Desde hace unos años estamos experimentando un deterioro de la confianza que se expresa a todos los niveles. Los más visibles y públicos son la política, pero también atraviesa toda la red de relaciones sociales hasta llegar al interior de los hogares. Nos cuesta cada vez más confiar porque todo parece animarnos a la desconfianza. En el fondo confiar es arriesgado porque quien confía se expone a ser engañado y a ser manipulado y, aparentemente, nos hace más vulnerables. La realidad es, sin embargo, la contraria: la desconfianza es fruto de un miedo profundo y es sobre todo el indicador más claro de la debilidad.

Quien se hace fuerte en la fe, descansa porque no ha de demostrar nada a nadie, porque sabe que más allá de las pequeñas circunstancias de la vida, hay alguna cosa más profunda que no depende solo de uno mismo. Confiar es quitarse el peso de la soledad para ponerlo en otro o en el Otro que acoge, a la vez que nos hacemos depositarios del peso de los otros, de aquellos que confían en nosotros. Entonces el peso se reparte, se hace llevable y podemos descansar. Jesús en esto fue muy claro: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar […] Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros» (Mt 11,28).

En cambio, la desconfianza es miedo, es no querer cargar con el peso de nadie, pero tampoco dejar cargar a nadie el propio peso. La desconfianza es alerta permanente para no ser engañados, de tal forma que, cuando esto pasa, no hacemos sino reafirmarnos en la misma idea, encerrados en el bucle de la propia soledad y desencanto.

Desconfiar es cansado, y quizás una parte del cansancio que nos expresamos los unos a los otros como una especie de epidemia de malestar, reside precisamente en una falta de fe: en Dios, en los otros, en la humanidad.

Dios confió en la humanidad hasta tal punto que no la dio por perdida y envió a su Hijo.  La Navidad es el Acto más grande de confianza. Por eso, estos días, en medio del ruido del mundial, somos invitados de nuevo a creer… una vez más.

San Andrés Apóstol

Andrés el Apóstol: biografía, hechos y muerte

Andrés el Protocletus

Es un gran problema ser el primero. Solo podemos imaginar cómo se sintió Neil Armstrong como la primera persona en pisar la luna, o cómo se sintió Washington al ser juramentado como el primer presidente de Estados Unidos. Ahora imagina ser el primer seguidor de lo que se convirtió en la religión más popular del mundo.

Según la Biblia cristiana, Jesucristo tuvo 12 seguidores principales. Uno de ellos, sin embargo, tenía que ser el primero. Esa persona era Andrés , conocido en las tradiciones eclesiásticas como el Protocletus , o el primero llamado . Andrés, discípulo, apóstol y santo, ocupa un lugar especial en las culturas cristianas. Después de todo, es importante ser el primero.


Andrés fue el primero de los discípulos.

El llamado de Andrew

Se sabe muy poco acerca de los 12 apóstoles antes de ser llamados a seguir a Jesús en su ministerio. Lo que sí sabemos es que Andrés nació en Bathsaida, una pequeña ciudad en el Mar de Galilea. Parece haber sido pescador de oficio, junto con su hermano menor, Simon (más tarde rebautizado como Peter).

Hay diferentes relatos de exactamente cómo Andrew llegó a ser el primer discípulo. El Evangelio de Mateo afirma que Jesús estaba caminando por la orilla y vio a Simón y Andrés pescando. Luego los llamó y prometió convertirlos en pescadores de hombres. El Evangelio de Marcos cuenta una historia similar, mientras que el Evangelio de Lucas solo menciona a Simón y no a Andrés (al menos no directamente).

John nos cuenta una historia diferente. En su Evangelio, Andrés y Simón ya son discípulos de Juan el Bautista. Juan el Bautista reconoce a Jesús como el Mesías y les dice a sus seguidores que se conviertan en discípulos de Jesús. Andrew lo hace y más tarde también lleva a su hermano menor a Cristo.

Los eruditos bíblicos no están de acuerdo sobre cómo reconciliar exactamente estas historias. Algunos dicen que es una cuestión de cronología (un evento sucedió antes que otros), pero todos los estudiosos coinciden en que lo que realmente importa es que Andrés y Simón se conviertan en los primeros discípulos.

El relato de Juan es interesante, sin embargo, porque ilumina algo sobre el tratamiento de Andrés en la Biblia. En los cuatro evangelios, rara vez se menciona a Andrés por su nombre. Es simplemente uno de “los 12”, aunque los eruditos bíblicos creen que estaba muy cerca de Jesús y era respetado entre los discípulos. Sin embargo, cada vez que se nombra a Andrés, casi siempre se trata de una historia sobre cómo poner a alguien en una relación con Cristo , tal como lo hizo con Simón Pedro. Esto le ha dado a Andrés un lugar importante en la memoria de la Iglesia, y en muchas sectas es venerado como ejemplo de evangelización.

Andrés después de Cristo

Como saben los cristianos, los cuatro evangelios culminan con la crucifixión y resurrección de Jesucristo y (después de su partida final) el descenso del Espíritu Santo sobre sus seguidores. Este es un gran momento en la historia cristiana, ya que identificó a los discípulos como apóstoles enviados para difundir la palabra de Cristo y formar nuevas congregaciones dondequiera que fueran.

Entonces, ¿a dónde fue Andrew? Mientras su hermano se dirigía a Roma, Andrés se dirigió hacia Europa del Este. Según la mayoría de las interpretaciones de las escrituras, centró sus esfuerzos en los mares Caspio y Negro. En las tradiciones ortodoxas rusas, se dice que llegó hasta Kiev y Novgorod.

Finalmente, Andrés terminó en la aún pequeña ciudad de Bizancio (más tarde Constantinopla). Estableció la primera comunidad cristiana en Bizancio y nombró a un hombre llamado Stachys como primer obispo. Esto es significativo ya que Constantinopla se alzaría más tarde para desafiar incluso a Roma como centro de la fe cristiana. Así, Pedro fue visto como el fundador de la Iglesia en Occidente y Andrés como el fundador de la Iglesia en Oriente.

La muerte de Andrew

Mientras trabajaba en Bizancio, Andrew hizo varios viajes a Grecia. Su último fue a la ciudad de Patras . En Patras, Andrew predicó y realizó milagros de curación, lo que le permitió fundar una iglesia allí también. Según la tradición, una de las mujeres a las que curó era la esposa del procónsul romano (gobernador) de la provincia, Aegeates. Se cree que esto ocurrió durante el reinado de Nerón, cuando la persecución romana de los cristianos estaba realmente despegando, por lo que Aegeates hizo que Andrés condenara a muerte por crucifixión.

Andrés, como su hermano, aparentemente se negó a ser crucificado de la misma manera que Cristo, considerándose indigno de ese honor. En cambio, Andrew fue atado (no clavado) a una cruz en forma de X y crucificado boca abajo. Según algunas fuentes, esto fue para que pudiera ver el cielo mientras moría y anticipar su llegada al cielo.

Los restos de Andrew fueron tratados como semi-sagrados, y los peregrinos de la Iglesia primitiva acudieron en masa a Patras para presentar sus respetos. Estas reliquias fueron luego transferidas a Constantinopla en el siglo IV, y algunas fueron llevadas a Escocia por un monje que creía haber sido visitado por el santo en un sueño. Es por eso que San Andrés es el patrón de Escocia en la actualidad y por qué la bandera de Escocia lleva la cruz del mártir en forma de X. Dondequiera que estén en todo el mundo, las reliquias de San Andrés continúan atrayendo peregrinos cada año. Después de todo, de los discípulos, él fue el primero.

Resumen de la lección

En las tradiciones cristianas, Andrés era el hermano mayor de Simón Pedro, pescador , discípulo de Juan el Bautista y el primer discípulo llamado a seguir a Jesucristo. Más allá de esto, rara vez se menciona a Andrés por su nombre, pero cuando lo hace, casi siempre es en el contexto de llevar a alguien a una relación con Cristo . Después de la resurrección de Cristo, Andrés centró sus esfuerzos apostólicos en Europa del Este, y finalmente fundó la primera iglesia cristiana en Bizancio . Murió mártir en Patras, Grecia, y fue crucificado cabeza abajo en una cruz en forma de X . En el cristianismo de hoy, se le venera por hacer algo que hubiera sido extraordinariamente difícil para cualquiera: ser el primero.

El Adviento

Preparándonos para el Adviento

Por Consuelo Vélez

Hemos comenzado adviento y los textos bíblicos de la liturgia de este tiempo nos invitan a la preparación para el acontecimiento que se avecina. En efecto, que el Hijo de Dios se encarne en nuestra historia amerita que nos dispongamos para ello y revisemos si estamos preparados. Las lecturas del segundo y tercer domingo se refieren a Juan Bautista, precursor del Mesías, quien habla claramente de esta preparación.

En el segundo domingo de adviento el evangelista Mateo (3, 1-12) se refiere a la predicación de Juan Bautista: “Conviértanse porque está cerca el reino de los cielos” y haciendo referencia al profeta Isaías explica la misión que se le ha confiado: “Una voz grita en el desierto: preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”. Continúa el evangelista presentándonos la figura del Bautista diciendo que vestía piel de camello con una correa en la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Después se refiere a su dedicación a bautizar, pero también de su interpelación a los que quieren cumplir con un rito, pero no como signo de verdadera conversión. A fariseos y saduceos les dice: “¡Camada de víboras! ¿quién los ha enseñado a escapar del castigo inminente? Den el fruto que pide la conversión”. En otras palabras, Juan Bautista, como un verdadero profeta, es signo de otros valores -con su propia persona (expresado en su modo de vestir, de comer, de actuar) y con su predicación y, especialmente esta última, en la que interpela a sus oyentes de manera directa y firme.

En el tercer domingo de adviento con otro pasaje del evangelista Mateo (11, 2-11), se nos sigue presentando la figura del Bautista. En esta ocasión, el profeta manda a sus discípulos a preguntar directamente a Jesús si él es el Mesías o deben esperar a otro. La respuesta de Jesús es clara: “Vayan a anunciar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!”. Es decir, el profeta Jesús también manifiesta lo que avala la identidad de una vida: las obras que produce. Por eso invita a los discípulos a mirar lo que está aconteciendo y a descubrir en esas acciones la veracidad de su mesianismo. El evangelio termina con las palabras de Jesús sobre Juan el Bautista, confirmando también su profetismo y la manera como prepara el camino.

Estas lecturas también nos interpelan a nosotros frente a la vivencia de este tiempo. Aunque adviento es tiempo de alegría, de esperanza, de gozo, a la luz de estos textos bíblicos, también es tiempo de conversión, de testimonio, de acción. Pero aquí vienen las preguntas que nos hacemos, año tras año, y que parece no logramos responder con los hechos. ¿Qué distingue la vivencia cristiana de este tiempo de la manera secular de celebrar estos días? Los centros comerciales se decoran con motivos religiosos y no religiosos (árboles de navidad, Papá Noel, renos, nieve, etc.), adornos que también invaden las iglesias, las calles, los parques y los hogares. Pero ¿todos estos símbolos -que en sí mismos no son buenos ni malos- que mensaje nos transmiten? ¿a qué nos remiten? El otro aspecto que caracteriza este tiempo son los regalos. Por una parte, fomentan la sociedad de consumo porque parece que es de obligado cumplimiento comprar algo en estos días. Por otra, animan a la generosidad porque hay empresas y personas que destinan una parte de sus recursos a comprar regalos para los niños, con la motivación, como se dice, de “alegrarles la navidad”. Es decir, este tiempo de espera de la navidad tiene la ambigüedad de todo lo humano: una parte de superficialidad y consumo y otra parte de gratuidad, de compartir y de estrechar lazos con la familia y los amigos.

Pero eso no quita que no intentemos reorientar el sentido auténtico de estas fiestas y, no busquemos cómo conectarnos con lo realmente importante. Y las lecturas que hemos señalado nos dan algunas pistas. Sí Jesús es el Mesías esperado y en verdad queremos acogerlo, hemos de mirar más su actuar y ponernos en sintonía con ese horizonte. El Niño que nace trae el cambio de las situaciones injustas a situaciones justas expresadas en que los ciegos ven, los sordos oyen, etc. Este es el verdadero espíritu de adviento: transformar las situaciones, pero no mientras se viven estas fiestas, sino de manera estructural. No basta con dar regalos a los niños. Es necesario preguntarse qué hay que hacer para que todo niño tenga derecho a la salud, a la educación, a la comida, a la recreación, a la familia, todos los días de su vida. No basta con expresar el cariño en este tiempo sino convertir ese cariño en obras a lo largo de todo el año: más unión familiar, más solidaridad mutua, más compañía, verdadero amor expresado a través de los actos concretos. No basta con adornar las ciudades sino buscar que ellas pueden ser lugares de posibilidades para las personas en todos los tiempos. En otras palabras, Adviento es un tiempo cálido, colorido, festejado, pero ha de ser mucho más: tiempo de conversión a más justicia, a más solidaridad, a construir un país y un mundo donde la vida sea posible, también la vida del planeta. Un mundo donde se note que el Niño Jesús que viene y que los cristianos conmemoramos, año tras año, realiza lo que ha prometido a través de nuestro compromiso de hacerlo posible. Adviento es tiempo de ponernos en camino para transparentar con nuestras obras que el Mesías esperado efectivamente llega para “allanar todos los senderos” para “reunir el trigo en el granero y quemar la paja en la hoguera”.

San Andrés

San Andrés Apóstol (El primero en seguir al Maestro)

San Andrés Apóstol

Por Francisca Abad Martín

Cuando es llamado y elegido por Jesús, asume con entusiasmo y sencillez su misión apostólica. No destaca especialmente en el Evangelio, pero da testimonio con su martirio en una cruz en forma de aspa, en que queda reflejada su fidelidad a la misión confiada por Jesús: ”Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio”.

Sabemos poco de su vida, solamente que era hermano de Simón Pedro, naturales de Betsaida, pequeña ciudad situada junto al lago de Genesaret, aunque parece ser que en los tiempos de la vida pública de Jesús su residencia estaba en Cafarnaúm, junto a su hermano Pedro, que estaba casado y vivía con su mujer en casa de su suegra. Probablemente Andrés era soltero, aunque el Evangelio no menciona nada a este respecto, porque escasas veces hacen referencia a él.

Juan y Andrés habían sido discípulos del Bautista y con él estaban en el río Jordán, cuando al pasar Jesús, Juan exclama: “He aquí el Cordero de Dios”. Ambos quedaron atónitos ante estas palabras y subyugados por la personalidad de Jesús, tanto que deciden seguirle. Jesús se vuelve y les pregunta: “¿Qué buscáis?” y ellos, en lugar de responderle, le hacen otra pregunta: “Rabí ¿dónde vives?” y Jesús les dice: “Venid y ved”. Fueron con Él hasta Cafarnaúm y se quedaron a su lado aquel día. Al llegar Andrés a casa de Pedro le dice: “Hemos hallado al Mesías” y Pedro el impetuoso, contagiado por el entusiasmo de su hermano, corre hasta Jesús y ya no se separarán de su lado.

Durante los tres años de la vida pública de Jesús, Andrés se hunde en el anonimato; apenas aparece, solo en contadas ocasiones es citado por los evangelistas. Sabemos que era pescador, lo mismo que Pedro, pero de carácter y talante bien distintos; frente a la fogosidad de Pedro, Andrés aparece más sereno y calmado. Aunque seguramente Andrés participaría en las pequeñas rivalidades entre los Apóstoles, no se arroga el honor de ser el primer llamado, ni parece jugar un papel relevante entre los doce, pues en los hechos más destacados de Jesús solo son mencionados tres: Pedro, Santiago y Juan.

Después de la Ascensión de Jesús, cuando todos se lanzan a predicar su doctrina, los documentos más antiguos, nos sitúan a Andrés por la zona de Asia Menor, Tracia, Bizancio, Capadocia y el Peloponeso, concretamente en esta última zona es donde sitúan su martirio, en la región de Acaya y en la población de Patrás. Existe una narración de los presbíteros de Acaya, donde el procónsul romano Egeas, temiendo la rápida eficacia de la predicación de Andrés, busca un sufrimiento refinado para él. Primero manda azotarlo bárbaramente y después atarlo en una cruz en forma de aspa, conocida siempre como la cruz de San Andrés. Dicen que estuvo en ella cuatro días y cuatro noches, instruyendo a sus discípulos, hasta que expiró.

En Patrás se encuentra precisamente una iglesia ortodoxa muy bonita dedicada a San Andrés y en toda la ciudad le tienen una gran devoción. Su culto se extendió, tanto en la Iglesia Oriental como en la Occidental.

Reflexión desde el contexto actual:

Todos los Apóstoles han de ser vistos como personas excepcionalmente predestinadas y elegidas por Jesucristo para formar el Colegio Apostólico, hombres que gozaron del privilegio de poder seguir a Jesús durante el tiempo   que permaneció en nuestra tierra, compartiendo con Él los afanes de cada día y siendo receptores directos de sus divinas enseñanzas. El título de apóstol que ostenta Andrés es la más grande distinción con la que el Maestro pudo enaltecer a unos humildes pescadores de Galilea. A Andrés le cabe también el honor de haber testimoniado heroicamente su fe en Cristo y por ello habrá de ser recordado por todas las generaciones que pueblan la tierra. Nuestro agradecimiento por su compromiso y ejemplaridad.

La encíclica «Laudato si»

´Laudato si’: ¿la encíclica verde de un Papa comunista?

por Juan V. Fernández de la Gala 

  

Las tardes de Roma llevaban varios días saturadas de una brisa de rosas tiernas que venía del viejo cementerio judío de Santa Sabina, mecía las puntas los álamos del Tíber y entraba por la ventana de la residencia Santa Marta. Era la primavera de 2015 y una mano diligente estaba concluyendo una carta, bien larga, formada por varios pliegos. Unos ojos atentos y vivaces la releían una vez más y retocaban una palabra u otra a la luz de unos lentes bifocales.

Por fin, en la mañana de Pentecostés, el cardenal Bergoglio asintió satisfecho, la dobló y la entregó a su secretario. Para poder llegar hasta nosotros, la carta tuvo que atravesar el laberinto sin alma de las burocracias vaticanas, fue impresa en tinta negra sobre papel verjurado de color marfil y recibió sin quejarse la sangre caliente de los lacres heráldicos pontificios. El 18 de junio se entregó, sin lucha, a los caminos inciertos del correo.

Bajo la formalidad rectangular del sobre, se escondía un mensaje que iba a ser revolucionario para la Iglesia católica, como revolucionarias sonarían también las palabras de Jesús de Nazaret a los oídos rigoristas de los fariseos. Era la encíclica Laudato si’ del papa Francisco.

Por primera vez un Papa se animaba a describir, con toda crudeza y desnudez, la plaga mortal de un desarrollo irresponsable y carnicero, a condenar el consumismo que lo engorda y que nos somete a todos a su más adictiva esclavitud, a mostrar en canal sus podridas secuelas de degradación ambiental y a repudiar esa injusticia intergeneracional que supone hipotecar el futuro de nuestros hijos, solo para mantener en marcha un sistema de relaciones humanas que garantiza el beneficio de unos pocos en perjuicio de unos muchos.

De la cuestión ecológica a la social

Y ahí estaba probablemente la almendra más dura de masticar y de asumir del documento pontificio: que la cuestión ecológica conduce inexorablemente a la cuestión social, que “el clamor de la Tierra es el clamor de los pobres” (LS 49).

La carta encíclica Laudato si’ surgió entonces oportunamente como una voz de alarma y de denuncia. Algunos la escucharon, pocos la entendieron y muchos menos se sintieron destinatarios de la invitación evangélica a la conversión radical que alienta en el filo sus párrafos.

La mayoría de nosotros, sin alcanzar a leerla, nos entretuvimos en hacer conjeturas arriesgadas y suposiciones de aire flojo sobre su contenido. Parece como si el sobre de esa carta siguiera intacto, sin abrir, encerrando sus lacres el secreto temible de esta denuncia. Hasta ahora, han sido solo las preconcepciones y los prejuicios, que zumban como avispas de sospecha sobre el sobre sin abrir, los únicos que se esgrimen en las conversaciones de sacristía o los que entintan de verde cómodo los sermones parroquiales.

¿Una moda de izquierdas?

Para los sectores más tradicionales de la Iglesia, Laudato si’ fue la confirmación definitiva de que el Papa se había vuelto comunista o, al menos, se había dejado caer sin remedio hacia la izquierda más temible del espectro político, en lugar de aliarse con la gente de orden que vota “religiosamente” a los grupos políticos que, como Dios manda, son conservadores de las esencias que hay que conservar.

No faltaron tampoco los que se miraban con media sonrisa de conmiseración pensando que el Papa se había apuntado también a la moda ecologista y que, para estar más a juego con los tiempos, se proponía pintar de verde los muros milenarios de la Iglesia católica. Y eso no les pareció ni bien ni mal, siempre que se dejasen intactos los mecanismos de inercia de los siglos, el estucado de las paredes de las curias y la blanda moqueta de los despachos vaticanos.

Para todos estos que se asustan fácilmente, quizá resulte más sencillo  ̶ y también más providencial ̶  pensar que si Juan Pablo II ha pasado a la historia de la Iglesia como el Papa que quiso inmunizarnos para siempre frente a los peligros del comunismo más despersonalizado, sea ahora el papa Francisco quien nos prevenga contra los excesos más inhumanos del capitalismo. Así es la libertad del Espíritu, que siempre nos sorprende y no siempre nos dice lo que esperamos oír de un Papa.

Libertad-Igualdad-Fraternidad

Recuerdo a este respecto la vieja reflexión lucidísima de José Luis Sampedro. El sabio economista y escritor español rememoraba aquel clamor popular de la Revolución Francesa de 1789, que hizo fraguar en las calles el grito “Liberté-Égalité-Fraternité”. Y añadía luego su comentario personal más constructivo: algunos países, en las hermosas tierras del este, persiguieron tanto la igualdad que llegaron a comprometer la libertad de su pueblo; otros países quisieron ser los abanderados de la libertad a toda costa y lo fueron tanto y tan fervientemente que llegaron a sacrificar la igualdad radical de los seres humanos.

Queda aún por hacer la más grave tarea: ojalá algún día haya personas, comunidades, países que abracen el lema de la fraternidad y se animen a desplegar esa bandera. Porque solo la fraternidad reconoce la igualdad de los hermanos, asume sus diferencias y las respeta como parte de su sagrada libertad. Pues ese es el único sesgo ideológico que encontraremos en Laudato si’. Desde aquí os animamos a abrir el sobre de esa carta que no fue escrita para el estrecho círculo de los obispos católicos, ni siquiera para los creyentes de cualquier confesión, sino para todos los hombres y mujeres de buena voluntad que habitan este planeta (LS 3).

Congreso de la Internacional Socialista

Carlos García de Andoin: «Con el siglo XXI la religión ha vuelto a la política. Lamentablemente, de la peor manera»

Andoin, Sánchez y Sanz

«El socialismo tiene un gran pasado de luchas y conquistas por la dignidad del trabajo y la democracia. Pero no es sólo pasado, es presente y es futuro»

«Somos mayoría los creyentes que soñamos con un mundo como el que propone el socialismo que viene»

«Defendemos el Estado laico y las sociedades libres y abiertas. La laicidad es la mejor garantía para la libertad de conciencia y religiosa. Pero somos laicos religiosos»

Por Carlos García de Andoin. Vicepresidente de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos

Buenas tardes, a todas y todos los participantes en este Congreso, a la presidencia.
Hablo en nombre de la Liga Internacional de Socialistas Religiosos, organización asociada a la Internacional Socialista. Formada por organizaciones nacionales de diferentes confesiones y religiones involucradas en la gran familia del socialismo democrático. ¡Personas musulmanas, protestantes, católicas, judías, laicas… unidas por el socialismo democrático! En 2024 celebraremos el centenario de los primeros grupos de socialistas religiosos en Suecia, Suiza, el Reino Unido…

Es una alegría participar de este relanzamiento de la Internacional Socialista en Madrid. El socialismo tiene un gran pasado de luchas y conquistas por la dignidad del trabajo y la democracia. Pero no es sólo pasado, es presente y es futuro. Estamos convencidos de que es la mejor opción para el futuro de la humanidad y del planeta, nuestra casa común.

Con el siglo XXI la religión ha vuelto a la política. Lamentablemente, de la peor manera. De la mano de la regresión autoritaria, fundamentalista, xenófoba y patriarcal. Sin embargo, no toda la religión es de ultraderecha. Lula, Biden, Petro, Boric, Pedro Sánchez, tienen muchísimo apoyo de ciudadanía creyente. Un apoyo determinante.

Somos mayoría los creyentes que soñamos con un mundo como el que propone el socialismo que viene: basado en la justicia social global, en la igualdad de género, en sociedades inclusivas, también de las personas LGTBI, con democracias fuertes y en paz.

Defendemos el Estado laico y las sociedades libres y abiertas. La laicidad es la mejor garantía para la libertad de conciencia y religiosa. Pero somos laicos religiosos.

Apostamos por una gestión pública de la diversidad religiosa y secular. Creemos que el concurso de las religiones es importante para la cohesión social y la solidaridad. También para la igualdad de género, en lo que hoy son, salvo excepciones, una gran rémora. Para combatir la emergencia climática. El reto es de tal envergadura que no sobra nadie. El capital simbólico de las religiones y su capacidad de movilización tiene un papel crítico.

Concluyo. Nuestra enhorabuena a Pedro Sánchez y a Benedicta Lasi, primera secretaria general mujer y africana. Os manifestamos el orgullo para la Liga Internacional de Socialistas Religiosos de formar parte de la familia de la Internacional Socialista y ofrecemos nuestra organización como instrumento político para la relación de “El Socialismo que viene” con la izquierda y el progresismo de inspiración espiritual y religiosa. Muchas gracias. 

Don Helder Cámara, camino de los altares

Don Helder Cámara da un paso más en su camino a los altares

Don Helder

El anuncio de que solo falta la declaración del Papa Francisco para que el obispo brasileño sea considerado venerable, siervo de Dios, provocó gran alegría entre quienes participaban de la misa de clausura del 18º Congreso Eucarístico Nacional

Cuando doy comida a los pobres, me llaman Santo. Y cuando pregunto porque no tienen comida, me llaman comunista

«Vamos a rezar para que cuanto antes podamos ver avanzar este proceso y tener en el futuro la satisfacción de tener como santo a Dom Helder»

Don Helder puede ser considerado un predecesor de la Iglesia de Francisco, un icono de una Iglesia pobre y para los pobres

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Una noticia esperada por la Iglesia brasileña, también por tantos hombres y mujeres que, sin ser católicos practicantes, admiran la figura de alguien que puede ser considerado uno de los brasileños más destacados del siglo XX: Don Helder Cámara. El anuncio de que solo falta la declaración del Papa Francisco para que el obispo brasileño sea considerado venerable, siervo de Dios, provocó gran alegría entre quienes participaban de la misa de clausura del 18º Congreso Eucarístico Nacional en Brasil, realizado en la Arquidiócesis de Olinda-Recife de 11 a 15 de noviembre de 2022, que tuvo como tema “Pan en todas las mesas”.

El «santo de los pobres»

Quien lo dio a conocer fue el arzobispo local, Mons. Fernando Saburido, pastor de una Iglesia que tuvo como arzobispo a Don Helder de 1964 a 1985. Lo hizo pocas horas después de inaugurar la “Casa del Pan», que quedará como legado del Congreso Eucarístico para atender a quienes viven en las calles de Recife, para los más pobres, los preferidos de Dios y de Don Helder.

En este momento es bueno recordar sus palabras: “Cuando doy comida a los pobres, me llaman Santo. Y cuando pregunto porque no tienen comida, me llaman comunista”. Palabras recordadas por el Papa Francisco en su discurso de Navidad a la Curia Romana en 2020, y que resultan de gran actualidad en un Brasil donde hoy muchos obispos, sacerdotes, religiosos religiosas, laicos y laicas, bautizados y bautizadas, reciben el calificativo de comunistas simplemente por preguntar por qué el país ha llegado a una situación en la que más de 30 millones de personas pasan hambre.

Comunicación de Roma

En declaraciones a Vatican News – Radio Vaticano, Mons. Fernando Saburido dijo que los presentes “vibraron, aplaudieron, quedaron felices con esa gran noticia«. El vice postulador de la Causa de Don Helder Cámara, Frei Jociel Gomes, comunicó al arzobispo de Olinda-Recife que “fue emitido hoy en Roma el decreto de validez jurídica del proceso de Don Helder Cámara, reconociendo que todos los actos y toda la documentación realizados en la Arquidiócesis fueron aprobados por el Dicasterio de las Causas de los Santos. A partir de ahora solicitamos el nombramiento de un relator e iniciaremos la elaboración de la la positio, que será posteriormente analizada por las comisiones de historiadores, teólogos, obispos y cardenales a fin de que den sus pareceres. Con la aprobación de estas comisiones, el Papa podrá declararle venerable”.

Mons. Saburido insistió en que «esa es la gran alegría que llenó nuestros corazones y vamos a rezar para que cuanto antes podamos ver avanzar este proceso y tener en el futuro la satisfacción de tener como santo a Dom Helder, este gran obispo de nuestra Iglesia, alguien que mereció el reconocimiento de la Iglesia por sus virtudes, por sus valores, siendo un modelo de vida para todos nosotros».

Un predecesor de la Iglesia del Papa Francisco

La figura y el legado de Don Helder Cámara para la Iglesia de Olinda-Recife y de Brasil ha estado muy presente en el 18º Congreso Eucarístico, con símbolos que han marcado este importante evento en la vida de la Iglesia. La entrega de la réplica de la cruz pectoral a los obispos, una cruz de madera, de gran sencillez, muchos de los cuales la han usado durante todo el Congreso, es un signo de lo que el que fuera arzobispo de Olinda-Recife representa entre el episcopado brasileño.

Don Helder puede ser considerado un predecesor de la Iglesia de Francisco, un icono de una Iglesia pobre y para los pobres, algo expresado en el hecho de ser uno de los promotores del Pacto de las Catacumbas durante el Concilio Vaticano II y una de sus figuras claves. Una Iglesia de las periferias, donde siempre vivió con gran austeridad siendo arzobispo, una Iglesia en salida y misionera, cercana y samaritana, una Iglesia que busca el diálogo y vive la sinodalidad como principio

El tiempo de Adviento

El mensaje del Papa para el adviento: “Dios se esconde en las situaciones más comunes y corrientes de nuestra vida”

Por| MATEO GONZÁLEZ ALONSO

Francisco preside la oración mariana del ángelus y ofrece su primera reflexión del nuevo año litúrgico que comienza este domingo.

El pontífice hizo un llamamiento para que Israel y Palestina detengan la escalada de violencia y rezó por el mendigo fallecido por el frío en la propia Plaza de San Pedro

La primera reflexión de este Adviento del papa Francisco ha sido durante el rezo del ángelus. El pontífice presidió la oración mariana desde la ventana del Palacio Apostólico y dirigió su mensaje al inicio del nuevo años litúrgico a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro. Además, entre sus saludos, Francisco denunció el aumento de la violencia y desencuentros que en los últimos meses se han producido entre Palestina e Israel, como los últimos atentados de esta semana. “La violencia asesina el futuro, destrozando la vida de los más jóvenes y debilitando las esperanzas de paz”, declaró pidiendo un esfuerzo a las autoridades de ambos bandos en la confianza recíprica y una oración por las familias de las últimas víctimas. También recordó a las víctimas del aluvión que ha sufrido la isla de Ischia y al mendigo Burkhard Scheffler que murió de frío en la columna de San Pedro hace unos días. No ha olvidado tampoco al martirizado pueblo ucraniano y a los participantes de diferentes encuentros.

Una promesa

Del evangelio del día, el Papa destacó la promesa de que “Vendrá tu Señor” como una consigna de este tiempo de Adviento. Esta es “el fundamento de nuestra esperanza, es lo que nos sostiene incluso en los momentos más difíciles y dolorosos de nuestra vida: Dios viene”. “No lo olvidemos nunca. Siempre el Señor viene, nos visita, se hace cercano, y volverá al final de los tiempos para acogernos en su abrazo”, señaló. Por ello, el pontífice invitó a preguntarse “¿cómo viene el Señor?”

“Tantas veces hemos escuchado que el Señor está presente en nuestro camino, que nos acompaña y nos habla”, prosiguió el pontífice advirtiendo que “tal vez distraídos como estamos por tantas cosas, esta verdad nos queda sólo en teoría; o nos imaginamos que el Señor viene de una manera llamativa, tal vez a través de algún signo prodigioso”. Y es que, añadió, “Dios se esconde en las situaciones más comunes y corrientes de nuestra vida. No viene en acontecimientos extraordinarios, sino en cosas cotidianas. Y ahí, en nuestro trabajo diario, en un encuentro fortuito, en el rostro de una persona necesitada, incluso cuando afrontamos días que parecen grises y monótonos, justo ahí está el Señor, llamándonos, hablándonos e inspirando nuestras acciones”, recalcó.

Despertar del sueño

“¿Cómo reconocemos y acogemos al Señor?”, se preguntó además Francisco. Para el Papa, “debemos estar despiertos, alertas, vigilantes” ya que “existe el peligro de no darse cuenta de su venida y no estar preparados para su visita”. Por eso Jesús advierte de la importancia de esta vigilancia que es “capaz de discernir la presencia de Dios en la vida cotidiana” frente a las distracciones.

Por ello, Bergoglio invitó a que, en Adviento, “¡sacudamos nuestro letargo y despertemos de nuestro sueño!” Para ello propuso unas preguntas clave: “¿Soy consciente de lo que vivo, estoy alerta, estoy despierto? ¿Estoy tratando de reconocer la presencia de Dios en las situaciones cotidianas, o estoy distraído y un poco abrumado por las cosas?” Por ello advirtió que “si no somos conscientes de su venida hoy, tampoco estaremos preparados cuando venga al final de los tiempos

La Buena Nueva del Dgo.1º-Adviento-A

Estad en vela

Estad también vosotros preparados

Lectura de la Palabra

Mateo 24,37-44

Estad en vela para estar preparados

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Qué es vivir despiertos y estar en vela?: Desear ardientemente que el mundo cambie 

Por  José Antonio Pagola 

Jesús no se dedicó a explicar una doctrina religiosa para que sus discípulos la aprendieran correctamente y la difundieran luego por todas partes. No era este su objetivo. Él les hablaba de un «acontecimiento» que estaba ya sucediendo: «Dios se está introduciendo en el mundo. Quiere que las cosas cambien. Solo busca que la vida sea más digna y feliz para todos». 

Jesús llamaba a esto el «reino de Dios». Hemos de estar muy atentos a su venida. Hemos de vivir despiertos: abrir bien los ojos del corazón; desear ardientemente que el mundo cambie; creer en esta buena noticia que tarda tanto en hacerse realidad plena; cambiar de manera de pensar y de actuar; vivir buscando y acogiendo el «reino de Dios». 

No es extraño que, a lo largo del evangelio, escuchemos tantas veces su llamada insistente: «vigilad», «estad atentos a su venida», «vivid despiertos». Es la primera actitud del que se decide a vivir la vida como la vivió Jesús. Lo primero que hemos de cuidar para seguir sus pasos. 

«Vivir despiertos» significa no caer en el escepticismo y la indiferencia ante la marcha del mundo. No dejar que nuestro corazón se endurezca. No quedarnos solo en quejas, críticas y condenas. Despertar activamente la esperanza. 

«Vivir despiertos» significa vivir de manera más lúcida, sin dejarnos arrastrar por la insensatez que a veces parece invadirlo todo. Atrevernos a ser diferentes. No dejar que se apague en nosotros el deseo de buscar el bien para todos. 

«Vivir despiertos» significa vivir con pasión la pequeña aventura de cada día. No desentendernos de quien nos necesita. Seguir haciendo esos «pequeños gestos» que aparentemente no sirven para nada, pero que sostienen la esperanza de las personas y hacen la vida un poco más amable. 

«Vivir despiertos» significa despertar nuestra fe. Buscar a Dios en la vida y desde la vida. Intuirlo muy cerca de cada persona. Descubrirlo atrayéndonos a todos hacia la felicidad. Vivir no solo de nuestros pequeños proyectos, sino atentos al proyecto de Dios. 

En tiempos de Noé pasaba lo mismo que hoy: la gente comía, bebía, compraba, black friday, Catar…

En tiempos del pobre Noé.

¿Qué pasaba en tiempos de Noé? Pues lo mismo que hoy: que la gente comía, bebía, ahorraba, compraba (Black Friday), viajaba, se casaba y vivía como “si sí”, inconscientemente.

También nosotros vivimos narcotizados y en una sedación crónica por el consumismo, el nihilismo y la ausencia de pensamiento

La gente se reía de Noé, porque el buen hombre estaba haciendo un arca, un barco en pleno desierto: ¿para qué sirve una barca en el desierto? ¿Cuándo se han visto inundaciones en el Sahara? Noé estaba “chinado”, haciendo el canelo.

Pero el diluvio (el agua bautismal) llegó y arrastró a la gente que paseaba por las boutiques, por las playas turísticas y estaciones de nieve, por Catar… La gente en tiempos de Noé vivía -como hoy- en una dulce estupidez.

Siempre nos hace falta un diluvio, un agua bautismal que nos despierte y purifique este mundo, esta sociedad y nos devuelva el buen sentido, el sentido de la vida y de la muerte

    Por otra parte, nosotros, el mundo occidental, estamos viviendo entre decepciones, en el ocaso de los grandes ideales y de la gran tradición cristiana, en medio de corrupciones políticas, económicas:

El mundial de fútbol de Catar es buena prueba de esa corrupción: 6500 / 7.000 trabajadores muertos en la construcción de los campos de fútbol) sin que el pensamiento ni la ética se hagan presentes.

    Alguien decía que no estamos asistiendo a una época de cambios, sino a un cambio de época. Hay que ser conscientes hacia dónde estamos cambiando.

No se permite que afloren las cuestiones fundamentales. Sobre todo los problemas del sentido de la vida, la ética, la muerte. Todo se resuelve por sedación. ¿qué otra explicación puede tener el vacío de los planes (programas) de educación en los que se elimina la filosofía, la religión, la ética, en los que no se plantea el sentido de la vida, o la misma cuestión de la eutanasia o la muerte?

    Es hora de despertar de la somnolencia y es tiempo de despertar y vivir en vela.

Lo hemos escuchado hoy en las tres lecturas:

o Caminar a la luz (Isaías).

o Daos cuenta del momento en que vivís. Despertad del sueño (Romanos).

o Velad, estad despiertos, (Mateo).

El sentido de la vida.

Quizás el problema más fuerte que se nos plantea en este momento cultural es el del sentido de la vida.

El cantante italiano Vasco Rossi tiene una canción demoledora. Evoquemos aunque solamente sea una estrofa:

Voglio trovare un senso a questa vita     Quiero encontrar sentido a esta vida

Anche se questa vita un senso non ce l’ha Si bien esta vida no tiene sentido

Voglio trovare un senso a questa storia   Quiero hallar sentido a esta historia

Anche se questa storia un senso non ce l’ha    Si bien esta historia no tiene sentido

Voglio trovare un senso a questa voglia   Quiero encontrar sentido a mi deseo,

Anche se questa voglia un senso non ce l’ha    Aunque este deseo no tiene sentido.

Sai che cosa penso                    ¿Sabes qué pienso?

Che se non ha un senso                Que no hay sentido alguno,

Si la vida no tiene sentido, ¿para qué vivir?

Por sentido de la vida podemos entender si existe algo por lo cual merece la pena que yo siga existiendo.

Quien se deja interpelar por el sentido de la vida, se está preguntando por la meta y horizonte

No estamos lejos de la primera meditación de los “Ejercicios Espirituales” de San Ignacio de Loyola: Principio y Fundamento.

Esperar lúcidamente en la vida.

Quien no sabe de dónde viene termina por no saber a dónde va. Los clásicos lo decían de modo semejante: ex memoria, spes: la esperanza nace de la memoria, el recuerdo fundamenta nuestra existencia.

Seguramente que causa decepción si decimos que nuestra esperanza se fundamenta en lo acontecido en Cristo. No nos va a pasar nada más importante en la historia y en nuestra vida que la memoria: la presencia activa de Xto hoy y en el futuro absoluto.

    Se trata de vivir con esperanza; no solamente a la espera, sino con esperanza. La esperanza aguarda algo que humanamente nos sobrepasa. Decía Laín Entralgo: el ser humano espera por naturaleza algo que no está en su naturaleza.

    Hay esperas pasivas. Aguardamos a que llegue el autobús, aguardamos a que nos reciba el médico. La esperanza es confiadamente creativa: miramos y confiamos en lo que nos será gratuitamente dado y trabajamos ya en ese futuro absoluto.

    Porque la esperanza es una planta muy débil y delicada, hemos de cuidarla mucho. Procuremos dar razón de nuestra esperanza, (1Pedro 3,15).

Comencemos esperanzadamente el adviento.

    Comencemos con buen ánimo el Adviento. En realidad la vida es un Adviento: una nostalgia y esperanza infinitas.

    A pesar de los pesares, esperemos contra toda desesperanza (San Pablo).

    Que la vida no nos pille aletargadas como a las gentes del tiempo de Noé.

estad despiertos, que se acerca vuestra liberación

El Adviento

¿Qué dice la liturgia del Adviento?, ¿cómo vivir este tiempo?

Corona de Adviento

El tiempo de Adviento tiene un doble carácter; de preparación para la solemnidad de Navidad y el tiempo en el que las mentes de los hombres se dirigen a la expectación de la segunda venida de Cristo

Actualmente, cabe distinguir un primer período desde el primer domingo de Adviento (el domingo más cercano al 30 de noviembre) hasta el 16 de diciembre, y un segundo periodo que va desde el 17 hasta el 24 de diciembre

Durante los primeros días las oraciones y las lecturas se refieren a los pasajes que anuncian la llegada del Señor como Mesías y juez al final de los tiempos. A partir del 17 de diciembre la oración cristiana se centra en la preparación inmediata del recuerdo del nacimiento del Salvador

Al comenzar el tiempo de Adviento, se recomienda la colocación de la corona de Adviento, signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad; de la luz que señala el camino y del color verde; la vida y la esperanza

(Archimadrid).- «El tiempo de Adviento tiene un doble carácter, pues es el tiempo de la preparación para lasolemnidad de Navidad, en la que se recuerda la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es, además, el tiempo en el que, mediante este recuerdo, las mentes de los hombres se dirigen a la expectación de la segunda venida de Cristo, al fin de los tiempos. Por ambos motivos, el tiempo de Adviento se presenta como tiempo de devota y alegre expectación» (Ceremonial de los obispos, 235).

Es interesante saber que la palabra Adviento procede del latín adventus, que primitivamente se aplicaba a la venida de un personaje, particularmente del emperador. La Iglesia lo aplicó a Cristo. Si, además, nos fijamos en que el término griego para esta palabra es parusía, entenderemos mejor que este periodo haya sido asumido por la liturgia también como la espera de la venida gloriosa y solemne de Cristo en su definitiva aparición al final de los tiempos. Así pues, desde el comienzo, la liturgia juega con el paralelismo de las dos venidas de Cristo: una primera venida, en la humildad de la carne; y una segunda, en la majestad de la gloria, como se refleja en las oraciones litúrgicas de estos días.

Históricamente este tiempo nació de modo disperso, ya que en sus inicios no se celebraba de igual modo en Roma, en Francia o en España. Por ejemplo, en España, antes de la adopción de la fiesta romana de Navidad del 25 de diciembre, un canon del Concilio de Zaragoza, en torno a los años 380-381, invitaba a los fieles a acudir a la asamblea durante las tres semanas que precedían a la fiesta de la Epifanía, a partir, por tanto del 17 de diciembre. Se invitaba a los cristianos a huir de la dispersión de las fiestas paganas y parece que se trataba de un periodo de preparación para recibir el sacramento del bautismo en la Epifanía, que también celebraba el Bautismo del Señor. Posteriormente, el rito hispano conocerá un tiempo de Adviento de seis semanas. Roma conoce el Adviento solo hacia el siglo VI y en el pontificado de san Gregorio Magno (590-604) se pasa definitivamente a las cuatro semanas.

Actualmente, en este tiempo cabe distinguir un primer período, que se extiende desde el primer domingo de Adviento (el domingo más cercano al 30 de noviembre) hasta el 16 de diciembre, y un segundo periodo que va desde el 17 hasta el 24 de diciembre.

Durante los primeros días las oraciones y las lecturas se refieren a los pasajes que anuncian la llegada del Señor como Mesías y juez al final de los tiempos, dando gran cabida a los profetas, entre los cuales destacan Isaías y Juan Bautista, el precursor, personaje típico del Adviento que indica la presencia del Mesías.

A partir del 17 de diciembre la oración cristiana se centra en la preparación inmediata del recuerdo del nacimiento del Salvador. Son días en los que se proclaman los textos evangélicos de la infancia, según san Mateo y san Lucas, evangelistas del nacimiento del Señor y de su preparación. María adquiere un singular protagonismo en estos días, especialmente en el cuarto domingo. A lo largo de este tiempo aparece como Hija de Sión, sierva del Señor o nueva Eva. Asimismo, es imagen de la Iglesia, que espera y anhela al Señor.

Aunque a lo largo de la historia han existido épocas en las que el Adviento adquirió una fuerte connotación penitencial, a imitación de la Cuaresma, sin olvidar la dimensión de conversión y preparación, se insiste más en la gozosa espera de la venida del Señor. Desde este punto de vista, la moderación que se pide con respecto a la utilización del órgano y de otros instrumentos musicales o en el adorno con flores corresponde, más que a una norma penitencial, a una contención de la plena alegría que se vivirá en la Natividad del Señor. De este modo, retener un gesto litúrgico durante un tiempo permite que se destaque más su valor cuando se recupera, como ocurre, por ejemplo, con el canto del gloria o como puede hacerse también con el intercambio de la paz.

Desde el punto de vista pastoral es interesante que nuestras parroquias fomenten el cuidado de la espiritualidad de estos días; algo que se puede tener en cuenta desde varias perspectivas:

Desde una lectura orante y sosegada de la Palabra de Dios que la Iglesia propone durante estos días.

A través de charlas de formación litúrgico-espiritual, que expliquen el sentido y el modo de vivir este tiempo.

Con el fomento de la celebración del sacramento de la Penitencia, como invitación a la conversión ante la espera del Señor.

Mediante la colocación y bendición de la corona de Adviento.

La corona de Adviento en la liturgia

Al comenzar el tiempo de Adviento, se recomienda la colocación de la corona de Adviento en un lugar destacado de las parroquias y otros lugares de culto. Como signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad, es símbolo de esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, ya que el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros y con su muerte nos ha dado verdadera vida. Además, como recuerda el Bendicional, la corona encierra en sí varios símbolos: en primer lugar, la luz, que señala el camino, aleja el miedo y favorece la comunión; y para los cristianos es símbolo de Jesucristo, luz del mundo, tal y como se expresa en este pasaje de la Sagrada Escritura: «¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60,1). En segundo lugar, el color verde de la corona significa la vida y la esperanza. En tercer lugar, el hecho de encender cada semana los cirios de la corona pone de relieve la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad.

Nuestras celebraciones no deben desaprovechar la posibilidad de utilizar este gesto, introducido progresivamente en los últimos años, que ayuda a subrayar el valor pedagógico de la liturgia durante este tiempo. Por eso, conviene bendecir la corona al comienzo de la celebración eucarística del primer domingo de Adviento, tras el saludo inicial, suprimiendo el acto penitencial. La bendición, cuyo texto se reproduce a continuación, puede ser precedida de una breve monición explicativa y seguida por un canto apropiado.

Oración de bendición

Oremos.

La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor,
que se avecina como luz esplendorosa,
para iluminar a los que yacemos en las tinieblas
de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque
y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que,
por ser la luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.

Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. / Amén.

Propuesta de monición para encender la corona

-Primer domingo. Encendemos, Señor, esta luz, como quien está en vela aguardando la llegada del Señor. En esta primera semana de Adviento nos preparamos con alegría para que la venida de Cristo disipe las sombras y tinieblas de nuestra vida y reconozcamos que la salvación está más cerca de nosotros. La primera vela de esta corona nos orienta a caminar hacia esa luz, que refleja a Cristo, luz del mundo, que nos atrae hacia sí.

-Segundo domingo. Del mismo modo que el profeta Isaías anhela la llegada de un tiempo de paz y San Juan Bautista nos invita a preparar el camino del Señor, nosotros encendemos estas dos velas, reavivando la esperanza del cumplimiento de las promesas hechas a los patriarcas de Israel. Que estas luces nos impulsen a disponernos con nuestra vida para llegada del Señor.

-Tercer domingo. Uno de los signos que muestran a Jesús como luz del mundo es el devolver la vista a los ciegos, como escuchamos en el Evangelio de este domingo. Que estas tres velas que hoy encendemos sean signo de la alegría de saber que el Señor está muy cerca y de que pronto podremos contemplar su gloria: él viene en persona para abrir los ojos a los ciegos y hacer caminar a los cojos.

-Cuarto domingo. María, la virgen encinta que va a dar a luz un niño, representa el modelo de la Iglesia que vive en la espera confiada en el Señor. Estas cuatro velas que hoy encendemos nos indican que el cumplimiento de las promesas está a punto de realizarse y que el Enmanuel, el Dios-con-nosotros, se hace presente en medio de su pueblo.

El ciclo litúrgico A. San Mateo

En los domingos de este año A escuchamos los pasajes más significativos del evangelio de san Mateo, salvo en algunos domingos en los que, especialmente en los tiempos fuertes, se proclama el Evangelio según san Juan. Cada uno de los evangelistas se centra en aspectos concretos de los gestos y palabras del Señor. Como es imposible leer todo el Evangelio en los domingos de un año, la liturgia ha seleccionado para este año aquellos pasajes más propios de Mateo, especialmente los que no se repiten en otros evangelistas.

Algunas de las características de san Mateo son:

-En su Evangelio se da preeminencia a las palabras de Jesús sobre los gestos. Aunque también escuchamos algunos de sus milagros, se prefiere mostrar a Jesús que enseña.

Los discursos del Señor se agrupan en los siguientes temas:

Sermón de la montaña (capítulos 5-7)

Discurso de la misión (capítulo 10)

Parábolas del Reino (capítulo 13)

Exhortación sobre la vida de la comunidad (capítulo 19)

Discurso escatológico: exhortación a la vigilancia (capítulos 24-25)

-El Evangelio de San Mateo gira en torno a dos confesiones cristológicas: Jesús es el Dios con nosotros (Mt 1, 23) y yo estoy con vosotros (Mt 28, 20). Con estas afirmaciones al principio y al final del Evangelio, quiere ser un permanente recuerdo de la presencia del Señor en medio de su pueblo, tanto al inicio de su misión como después de la Resurrección. Con ello, se pretende que la seguridad de la presencia del Señor nos aporte una continua confianza ante la labor que la Iglesia tiene por delante.

-Este Evangelio destaca por las abundantes citas del Antiguo Testamento. Se quiere mostrar así que Jesús cumple las promesas hechas a Israel y que la Iglesia es el Nuevo Israel.

-El Reino de los cielos, que será definitivo al final de los tiempos, ya ha comenzado y seguirá creciendo hasta la segunda venida del Señor. Una de las figuras más destacadas es la de Pedro. Mateo narra los hechos históricos pensando en la comunidad que le escucha y lee ahora.

-Hay pasajes propios en Mateo, tales como la genealogía de Jesús (capítulo 1), los relatos de la infancia, que subrayan la figura de José y las escenas de los Magos y los inocentes (capítulos 1-2); el primado de Pedro (capítulo 16); la escenificación del juicio final (capítulo 25), o la fórmula trinitaria del Bautismo (capítulo 28).

Para la presentación del libro de Timo

Reseña y comentario al libro de Timoteo Cruces Gaitán (Día 26.11.2022)

El Álamo en el siglo XX –Otra Historia-

Recuerdos de Luciano Cruces Moros (El Alamo 1907-2003)

El libro responde bien al subtítulo de “Recuerdos de Luciano Cruces y a lo que dice Timoteo en el prólogo: “Estos recuerdos nos pueden ayudar a conocer mejor nuestra historia.

Me siento muy identificado con las vivencias de la infancia de Timo en su pueblo, pues son parecidas a las mías en aquel tiempo: fueron los mismos años y mi pueblo, Alconada del Río Almar, es también un pueblo pequeño de Salamanca y también un pueblo de agricultores y trabajadores del campo.

Ha tenido lugar el mismo proceso de industrialización del campo y de migración a las grandes ciudades, como Madrid y Salamanca, quedando muchas casas como segunda vivienda para los que fuimos a las grandes ciudades.

Hay similitudes y diferencias entre mi pueblo y El Álamo, y entre mi padre y D. Luciano:

Mi padre también estuvo haciendo la mili en Africa, pero en Sidi Ifni. Después fue reclutado al comienzo de la Guerra civil por el ejército de Franco, pues Salamanca fue de las primeras zonas ocupadas por Franco antes de llegar a Burgos donde fue proclamado jefe del Estado y Caudillo de España. Fue herido en campaña, teniéndole que amputar el brazo izquierdo. Fue una gran desgracia, pero como no hay mal que por bien no venga, al terminar la guerra le dieron un trabajo en Madrid, de jardinero en Chamartín de la Rosa; de lo cual mi padre tendría siempre buenos recuerdos. En el hospital se reencontró con mi madre, pues era enfermera del hospital y también del mismo pueblo. Pero al ser difícil la vida en Madrid por la escasez y por el racionamiento, se tuvieron que ir al pueblo, donde tenían el apoyo de las dos familias, quienes contaban con huertas para cultivar hortalizas y también algunas tierras de labor para poder subsistir. Al ser mutilado de guerra, el Ayuntamiento le da el trabajo de Guarda del Campo, con reconocimiento de toda la población, pues él se conocía bien el contorno del pueblo y era buen mediador entre las partes cuando había conflictos. Siempre que visito el pueblo, y voy a menudo pues allí tenemos una segunda vivienda, la gente me conoce como “el hijo de Jorge”, lo cual me llena de mucho orgullo y agradecimiento a mi padre.

Sobre el libro en general veo positivo la inclusión de fotos y testimonios escritos, pues, según se dice, una imagen vale más que mil palabras.

Es lo que yo he intentado hacer en el libro que he escrito en estos días de pandemia que hemos pasado encerrados en casa. Me refiero al libro “Una Misión en El Salvador”, donde he recogido los testimonios y enseñanzas recibidas durante los años que he estado de misionero en El Salvador; desde 1983 a 2009, en que volví a España.

Una Misión en El Salvador

Daniel Sánchez Barbero

Yo agradezco el regalo del libro que me ha hecho Timo; y me siento obligado a regalarle el mío, si es que no lo tiene. El libro está en la Biblioteca de CONVIVIR, pero si alguien lo quiere tengo algunos pocos ejemplares, que los enviaré pronto a El Salvador cuando tenga ocasión, pues me lo están solicitando continuamente. También quiero agradecer a Susan Saudek, estadounidense proveniente de Argentina quien lo ha traducido al inglés y lo está distribuyendo en U.S.A.

Daniel Sánchez Barbero

Un nuevo modo de ser parroquia

“Un nuevo modo de ser parroquia”, a debate en el III Encuentro Nacional del Sistema de Células Parroquiales de Evangelización

III Encuentro Nacional del Sistema de Células Parroquiales de Evangelización

Un nuevo modo de ser parroquia”, respondiendo también a la indicación que hizo el papa Francisco a los responsables del movimiento en 2019, de   “reavivar, sobre todo en este período, la vida de nuestras comunidades parroquiales”

 | Equipo de Promoción del SCPE-ESPAÑA

La ciudad de Valencia acogerá el próximo 5 de noviembre el III Encuentro Nacional del Sistema de Células Parroquiales de Evangelización, en el que sacerdotes y laicos abordarán en ponencias, mesas redondas y encuentros de oración “Un nuevo modo de ser parroquia”, respondiendo también a la indicación que hizo el papa Francisco a los responsables del movimiento en 2019, de   “reavivar, sobre todo en este período, la vida de nuestras comunidades parroquiales”. 

En el encuentro se presentarán experiencias de este Sistema de Evangelización que tiene como objetivo, a través de las llamadas “células parroquiales” o pequeños grupos de personas que buscan evangelizar,  “contribuir a la renovación de las parroquias”, como un medio ideal para hacerlas más misioneras. Se trata de animar y dinamizar la estructura de la parroquia para, partiendo de la adoración eucarística, abrirse a la realidad de la Nueva Evangelización y hacer corresponsable de esta misión a la propia  comunidad parroquial. 

La experiencia de las Células Parroquiales de Evangelización se coloca en el contexto de la eclesiología misionera que se ha desarrollado a partir del Concilio Ecuménico Vaticano II, y que más tarde se expresó en la Evangelii Nuntiandi y, finalmente se ha propuesto a la Iglesia universal a través del concepto de teología y pastoral de la “Nueva Evangelización”, promovido por Juan Pablo II. Benedicto XVI y el Papa Francisco.

Las Células pueden representar una respuesta profética para la renovación de las parroquias, en la óptica de la Nueva Evangelización y tienen como objetivo “contribuir a la renovación de las parroquias”, como un medio ideal para hacerlas más misioneras: para hacerlas salir a la periferia; para hacer, como dice el Papa Francisco, un poco de lío y ser testigos misioneros del amor de Dios. Para convertir a los laicos en verdaderos discípulos misioneros.

Todo esto para dar respuesta al mandato de Cristo: “Id, pues, haced discípulos a todos los pueblos.” (Mt 28, 19) Y a la misión de la Iglesia, ya que esta es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda, como dijo el Papa Pablo VI: “La Iglesia existe para Evangelizar”, por lo tanto, todos los que la formamos tenemos esa misma misión, como corresponsables.

 Tendremos el placer de contar con invitados de diferentes carismas dentro de nuestra Iglesia. Contaremos con la Comunidad Bernabé que nos animará con su música y nos guiará en la Adoración. También nos acompañará el presidente del Organismo Internacional al servicio de las Células Parroquiales de Evangelización Paul Fenech; Jose Alberto (TOTE) Barrera junto con su mujer Cristy Salcedo, los dos son cofundadores del Ministerio Nunc Coepi y miembros de la Comisión de Primer Anuncio de la Conferencia Episcopal Española, colaboradores de Pastores Gregis Christi en España y SUMÉRGETE; Don Francisco Carrasco sacerdote de la Parroquia Sta. Isabel de Jaén, Delegado Episcopal de Ecumenismo, Juez del Tribunal Eclesiástico de Jaén y también colaborador del Instituto de liderazgo pastoral Autem. Todos ellos con muchas experiencias de Nueva Evangelización y dispuestos a compartirlas con nosotros.

El III Encuentro Nacional del SCPE-España, será un buen momento para conocer las diferentes realidades que viven otras parroquias respecto a la Nueva Evangelización y más concretamente la realidad de las Parroquias que tienen implantadas las Células Parroquiales de Evangelización o que están en período de implantación del Sistema en sus parroquias. Así que este Encuentro está abierto a todo el mundo, tanto a los miembros de las Células, como a los sacerdotes, consagrados y/o laicos que estén interesados en recibir información sobre este Sistema de Evangelización. Es una oportunidad única para compartir y conocer este Sistema con un Método propio de Evangelización que está renovando las parroquias y las está transformando en parroquias misioneras. 

En palabras del Papa Francisco en su discurso ante los miembros de las Células Parroquiales de Evangelización en el Aula Pablo VI el 18 de noviembre de 2019: “La fecundidad de vuestro compromiso se refleja en la multiplicación de las Células que ahora están presentes en muchas partes del mundo. No os canséis nunca de seguir los caminos que el Espíritu del Señor Resucitado pone ante vosotros.” “Nuestras parroquias están invadidas por muchas iniciativas que, sin embargo, a menudo no repercuten en profundidad en la vida de las personas. También a vosotros se os confía la tarea de reavivar, sobre todo en este período, la vida de nuestras comunidades parroquiales” y con ese empeño es con el que se ha preparado este encuentro para animar a las comunidades parroquiales a lanzarse a la misión.

Comisión para los testigos de la fe

El Papa pide crear una comisión para testigos de la fe que no han sido beatificados incluso «porque no eran católicos»

El cardenal Marcello Semeraro ha anunciado la creación de una comisión para los testigos de la fe o mártires que no han sido beatificados por varias razones, incluso «porque no eran católicos», a petición del Papa Francisco, durante la conferencia ‘La santidad hoy’, organizada por el Dicasterio para las Causas de los Santos del 3 al 6 de octubre en Roma.

ROMA, 6 (EUROPA PRESS)

«El Papa ha dicho que se reconstituya, de manera estable, esta realidad que estará vinculada a la actividad del Dicasterio para las Causas de los Santos», ha señalado Semeraro en el congreso celebrado en el Augustinianum, que cuestionó la santidad hoy en día.

En una entrevista con los medios oficiales del Vaticano, el cardenal Semeraro ha puesto como ejemplo el pastor protestante y teólogo luterano, Dietrich Bonhoeffer, que fue asesinado por oponerse al nazismo.

«La Iglesia no lo proclama mártir porque no era católico. Sin embargo, es una figura emergente como testigo cristiano. Como Bonhoeffer hay muchos otros. La santidad no siempre es inmediatamente evidente a los ojos de los fieles. Nuestro servicio es sacarla a la luz», ha manifestado.

Del mismo modo ha dejado claro la función del organismo que se ocupa de las beatificaciones y las santificaciones no es «fabricar santos», sino ayudar al Papa «en el discernimiento». Y ha añadido: «Debemos mostrar que la santidad no está lejos de nosotros, sino que es una llamada que concierne a todos. No es necesario ser canonizado, pero debemos responder a la llamada a la santidad».

La Comisión para los testigos de la fe será creada con vistas al Año Santo de 2025, un hecho que ya fue solicitado a instancias de San Juan Pablo II, con motivo del Jubileo de 2000.

«Esta iniciativa ya tuvo lugar con motivo del Gran Jubileo de 2000. San Juan Pablo II quiso destacar estas figuras de hombres y mujeres que, aunque no fueron canonizados, manifestaron con fuerza su fe. Así, la Comunidad de Sant’Egidio recibió el encargo de crear esta Comisión. Y se había elaborado una lista con biografías de personas que hablaban a todo el mundo cristiano, no sólo al católico», ha explicado Semeraro.

Entrevista a la presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas

Rosa Aguilar: «A la extrema derecha no le gusta el Papa, son católicos a la carta»

«Como cristianos y socialistas, hacemos aportaciones, hacemos propuestas, participamos en los debates y damos nuestras opiniones. Esto es tremendamente importante, e indica que entre cristianismo y socialismo no solo es posible el entendimiento, sino que es un diálogo permanente y constante»

«El espacio religioso, el espacio de las creencias, es un espacio abierto, plural, diverso y distinto. Y ahí está el socialismo. Y hay muchísimos creyentes que se identifican, desde su condición de cristianos, con las políticas que auspicia el Partido Socialista en términos sociales, en términos de compromiso con los que más lo necesitan, y lo respaldan»

«Querer hacer un traje, por parte de un sector de la extrema derecha o de la derecha, de lo que es ser cristiano o de lo que es ser cristiano católico, me parece que es lo menos cristiano y lo menos católico. Es decir, que en nombre de Dios hacen lo contrario de lo que realmente es el cristianismo»

«El Papa está diciendo cosas muy importantes, situándose por la paz frente a la guerra, situándose al lado de los más débiles, y si ellos no lo escuchan, desde mi punto de vista, están desoyendo lo que es ese cristianismo humano que que es absolutamente imprescindible y necesario para hacer realidad la Palabra de Dios»

«Nos gustaría que (el próximo secretario general de la CEE) fuese una persona que entendiera la vida y el mundo actual en el que estamos y que fuese una persona que auspiciara el diálogo; que expresara con libertad aquello de lo que es portavoz pero, a la vez, que entendiera y respetara que va a haber momentos de discrepancia, y que las discrepancias son legítimas y que normalmente enriquecen»

Por Jesús Bastante

«Nadie puede pensar que ser cristiano tiene que comportar ser de derechas, porque entonces estaría en una equivocación plena y total. El espacio del cristianismo es plural y diverso como la propia sociedad (…). Algunos que cada día se dan golpes de pecho, se alejan mucho más de lo que es ser cristiano, tender la mano y ayudar a los demás. Rosa Aguilar acaba de ser nombrada presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas.

En su primera entrevista a un medio tras su designación, la política cordobesa arremete contra los políticos de ultraderecha que pretenden monopolizar el patrimonio de la fe, llegando, incluso, a ridiculizar al mismísimo ‘ciudadano Bergoglio’. «¿Qué pasa? ¿Que cuando el Papa no responde a lo que tú piensas políticamente, ya no es el Papa, ya no representa la Iglesia Católica, ya no es católico?». Hablamos con ella.

-Hoy nos acompaña Rosa Aguilar, desde Córdoba. ¿Cómo estás?

-Muy bien gracias.

Rosa acaba de ser nombrada presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas, que es un cargo que no existía hasta la fecha. Cuéntanos, un poco, en qué consiste tu nuevo cometido y qué retos tienes.

-Los cristianos socialistas, como todo el mundo sabe, estamos dentro del Partido Socialista, tenemos un espacio propio para el debate, para el encuentro y para la reflexión. Y, en este contexto, que hay un Comité Federal. Las compañeras y los compañeros han considerado que yo lo presida y yo tengo que decir que estoy ilusionada con el nuevo cometido y, sobre todo, comprometida.

Comprometida con quienes han depositado la confianza en mí y, además, ilusionada. Porque trabajar con un colectivo como el de Cristianos Socialistas, donde todo el mundo está comprometido firmemente y donde queremos caminar, avanzar y trabajar con el conjunto de la ciudadanía, es una oportunidad extraordinaria.

Desde aquí, agradecer a mis compañeros y compañeras el que hayan pensado en mí. Es una oportunidad para un mayor esfuerzo y para un mayor trabajo juntos, porque solo colectivamente se consiguen los objetivos.

Algunos piensan que es incompatibles tener esas dos vocaciones; la vocación política de izquierda y la vocación de fe religiosa. Pero, desde hace muchos años, desde los tiempos de Ramón Jauregui y Carlos García Andoin se lleva trabajando, precisamente, por el lema de Cristianos Socialistas de tender puentes entre el mundo cristiano y el mundo socialista.

¿Es todavía posible tender esos puentes, o estamos en un momento tan polarizado, también en el en el ámbito religioso, que cada vez es más complicado?

-Yo tengo que decir, en primer lugar, que el diálogo permanente existe y la prueba más clara es que ahí está Cristianos Socialistas dentro del Partido Socialista reconocido con un espacio propio, y nuestra participación habitual activa y cotidiana en el partido. Y en ese contexto, como cristianos y socialistas, hacemos aportaciones, hacemos propuestas, participamos en los debates y damos nuestras opiniones. Esto es tremendamente importante, e indica que entre cristianismo y socialismo no solo es posible el entendimiento, sino que es un diálogo permanente y constante.

Si, además, pensamos que hay miles y miles de personas que son creyentes, que votan al partido socialista, y cientos y cientos de colectivos que se sienten también cristianos y que en sus valores, en su apuesta, en su trabajo y en su compromiso expresan lo que significa socialismo, podemos afirmar que ese diálogo diario, permanente y constante no solo es posible, sino que se está dando y que es necesario fortalecerlo, porque cuando hablamos en términos de cristianismo, de cristianos católicos, parece que alguien tuviera la propiedad de lo que es el espacio religioso. Y no es así.

El espacio religioso, el espacio de las creencias, es un espacio abierto, plural, diverso y distinto. Y ahí está el socialismo. Y hay muchísimos creyentes que se identifican, desde su condición de cristianos, con las políticas que auspicia el Partido Socialista en términos sociales, en términos de compromiso con los que más lo necesitan, y lo respaldan.

Por lo tanto, ese diálogo no sólo se da con carácter global y permanente en términos de relaciones con organizaciones del propio espacio de Cristianos Socialistas, sino también con carácter individual a la hora de apostar por un partido político que saben coincide en sus planteamientos solidarios. Y, además, que desde su condición cristiana no tienen ningún problema, porque su espacio es ese y es natural.

De manera que nadie puede pensar que ser cristiano tiene que comportar ser de derechas, porque entonces estaría en una equivocación plena y total. El espacio del cristianismo es plural y diverso como la propia sociedad. Y lo que hay que tener es respeto por todo el mundo y entender que el Partido Socialista tenga no solo militantes cristianos sino que, además, tenga un montón de votantes cristianos porque sus políticas están muy cerca de lo que significa ser cristiano y por eso se identifican.

Algunos que cada día se dan golpes de pecho, se alejan mucho más de lo que es ser cristiano, tender la mano y ayudar a los demás.

-Es verdad que en estos tiempos de polarización se está utilizando el factor religioso desde algunas iniciativas políticas, asociadas a la ultraderecha, que están hablando de esas verdades inmutables de las que habló Juan Pablo II, todas relacionadas con la moral sexual, con una forma de ser creyente que no puede hacer determinadas cosas y que si te sales de ese de ese carril, no te puedes considerar cristiano.

Da la sensación de que desde algunos grupos -y no sé si apoyados por algunos sectores de la jerarquía eclesiástica-, está abundando la tesis de que solo se puede ser cristiano de verdad si se defienden tres o cuatro cosas y si se atacan otras tantas. Eso se ve en la política respecto a los inmigrantes y refugiados, respecto al aborto, respecto a los tipos de matrimonio, etc. Que en una sociedad tan plural como es la española, se está intentando constreñir el concepto católico, el concepto cristiano, a una determinada forma muy concreta: «eres católico si eres esto esto y esto…»

No sé si os preocupa esa esa visión, y si es verdad que sentís que desde alguna parte de la jerarquía se está abonando ese supuesto ADN cristiano.

-Bueno, son varias las cuestiones que planteas.

Por una parte, es curioso que estos grupos hablen siempre de Juan Pablo II y se les olvide el Papa Francisco o Juan XXIII. Que se les olviden papas que han marcado una historia en el ámbito de la Iglesia Católica, en este caso, desde su responsabilidad, y que han planteado unas cosas bien diferentes. Pero es que también Jesucristo decía que los último serán los primeros. Y el querer hacer un traje, por parte de un sector de la extrema derecha o de la derecha, de lo que es ser cristiano o de lo que es ser cristiano católico, me parece que es lo menos cristiano y lo menos católico. Es decir, que en nombre de Dios hacen lo contrario de lo que realmente es el cristianismo. Y, en ese contexto precisamente, en el tema de la inmigración, el Papa Francisco ha sido muy claro con ellos y muy contundente.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Que a la extrema derecha o a la derecha, no le sirve el Papa cuando dice cosas que no le gustan? Porque esto no es, soy ciudadano cristiano. Soy católico a la carta.

-Lo decía Santiago Abascal cuando el Papa hablaba de inmigración; le llamaba ciudadano Bergoglio, no papa Francisco.

-Claro. ¿Qué pasa? ¿Que cuando el Papa no responde a lo que tú piensas políticamente, ya no es el Papa, ya no representa la Iglesia Católica, ya no es católico? O sea, ¿también van a excluir al Papa y le van a decir que no es católico porque no entre en su esquema?

-¿Te imaginas?

-Es que ya, sería el no va más. Cualquier día, en vez de decir ciudadano Bergoglio, dirá que es que no le representa porque no es el Papa que debería.

Es el Papa, desde luego, que ha tenido claridad a la hora de expresar su ser, sus sentimientos, y hablar en nombre de la Iglesia Católica cuando ha hablado de los inmigrantes, cuando has hablado de la homosexualidad, cuando ha hablado de las mujeres. Es que es un Papa que habla de la realidad porque la conoce y pone pie en tierra al lado de quienes más lo necesitan. Y en ese contexto, parece que ese no es el prototipo de la extrema derecha, ni de la derecha.

Cristianos Socialistas no excluimos a nadie de la Iglesia. Quienes se están autoexcluyendo son ellos con sus actitudes, que dicen poco con el cristianismo y que, desde luego, tienen muy poco que ver con los valores esenciales que debe de auspiciar la creencia individual y colectiva

El prototipo es seguir teniendo una Iglesia que responde a su planteamiento político. Y nosotros, no somos excluyentes. Cristianos Socialistas no excluimos a nadie de la Iglesia. Quienes se están autoexcluyendo son ellos con sus actitudes, que dicen poco con el cristianismo y que, desde luego, tienen muy poco que ver con los valores esenciales que debe de auspiciar la creencia individual y colectiva. Valores que aporten a esta sociedad para que todas y todos podamos avanzar; el valor de la solidaridad, el de la libertad, el de la igualdad, al de tender la mano a quienes más lo necesitan. Esto, parece que la derecha y la extrema derecha lo olvida, y se sienten cómodos con una parte de la jerarquía eclesiástica que responde a esos cánones que ellos describen y parece que el resto de la Iglesias no existiera.

Pues no; el Papa está diciendo cosas muy importantes, situándose por la paz frente a la guerra, situándose al lado de los más débiles, y si ellos no lo escuchan, desde mi punto de vista, están desoyendo lo que es ese cristianismo humano que es absolutamente imprescindible y necesario para hacer realidad la Palabra de Dios. De manera que, nosotros, en esa confrontación no vamos a entrar porque se retratan solos. Y lo que vamos a hacer es trabajar, precisamente, con esos valores y con esos compromisos. Por eso, el diálogo entre cristianismo y socialismo es permanente, continuo e interesante. Y no solo porque se da en Cristianos Socialistas, sino porque se da en muchísimas personas que lo que quieren es igualdad, que tendamos la mano de quienes más lo necesitan en esta sociedad. Que, de verdad, nos comprometamos en ese ámbito y en esa esfera, que luchemos por la libertad. Que todo el mundo se pueda reconocer a sí mismo y se puede mostrar como es; cosas de la vida diaria y cotidiana que sin lugar a dudas, no solo mejoran colectivamente, sino que lo hacen más humano y más persona individualmente.

-Y el diálogo entre Cristiano Socialistas y la institución, es factible? ¿Es complicado? ¿Se os reconoce como como parte, también, de la institución?

-Ese diálogo existe permanentemente. Unas veces con mayor intensidad, otras con menos. Es un diálogo por nuestra parte sincero, abierto, siempre constructivo, siempre con la intención de avanzar y de fortalecer ese diálogo, pero, lógicamente, también manteniendo nuestras posiciones. En el diálogo, lo mejor que se puede ser es honesto, claro y sincero. Y así dialogamos desde el ámbito del Partido Socialista, a sabiendas que, además, el diálogo es imprescindible también para la ciudadanía. En ese contexto lo hacemos, y hay momentos, no se va a ocultar, que hay mayor dificultad en el diálogo. No porque el diálogo deje de existir, que nunca ocurre, sino porque hay momentos de mayor dificultad a la hora de acometer determinadas cuestiones, y momentos en los que es más fluido porque las cuestiones que se plantean son «más tranquilas», más sencillas de abordar, sobre todo en el ámbito de la Iglesia.

Ese diálogo existe, es bueno que lo haya y es bueno que sea con carácter permanente, con mayor o menor intensidad, pero siempre con los puentes tendidos y sin ninguna intención de dinamitarlos. Eso de que los puentes son lo primero que se dinamita, en este caso es todo lo contrario. Tenemos toda la intención de conservarlos porque creemos que es necesario y porque se lo debemos también a quienes se sienten y nos reconocen en el ámbito del cristianismo.

-Y en el ámbito del Partido Socialista, que sois una corriente federal, cómo os sentís. ¿O sentís escuchados, sentís que vuestra percepción se tiene en cuenta, sobre todo en algunos temas que chocan, o que pueden chocar, en algunos en algunos casos, con la vida de fe de la de la gente?

-Nosotros tenemos, hay que decirlo, doble oportunidad. Porque como cristianos socialistas nosotros fijamos nuestra posición, pero luego también tenemos nuestra agrupaciones, nuestros espacios de debate con todas las compañeras y todos los compañeros del Partido Socialista donde también expresamos lo que pensamos, lo que sentimos, y todas aquellas cuestiones que consideramos. En ese aspecto, nosotros nos sentimos bien. Si no, no estaríamos en la militancia del partido.

Nos sentimos reconocidos como cristianos socialistas. Sentimos, además, que nuestros compañeros y nuestras compañeras, y el partido en general, reconoce el trabajo que realizamos. Y por otra parte, como un militante más

Nos sentimos reconocidos como cristianos socialistas. Sentimos, además, que nuestros compañeros y nuestras compañeras, y el partido en general, reconoce el trabajo que realizamos. Y por otra parte, como un militante más o una militante más, expresamos aquello que consideramos en todas y cada una de las cuestiones que tiene que abordar el partido. De manera que en esa doble vertiente donde participamos y donde contribuimos con nuestra opinión, nos sentimos respetados y, en muchísimos casos, hay que tener en cuenta que hay todo un bloque social que determina humanitaria la política del Partido Socialista, que es un bloque troncal, que nos define cada día en nuestra acción y que es algo en el que todo el mundo estamos de acuerdo. O sea, las políticas sociales son clave; el tender la mano a quienes más lo necesitan es clave.

La igualdad y la libertad son imprescindibles y deben ser consustanciales al ser humano… En todo ese campo, lo que hacemos es multiplicar para que tengamos mayor fortaleza a la hora de trasladar a la ciudadanía, aquello que queremos. Y además, que sepan que nos ponemos en el lugar del otro. Que no se trata de ver las cosas desde lejos, sino también desde cerca. Y desde cerca significa también estar al lado de la organización o de las organizaciones que están, cada día, trabajando con los más vulnerables. Y ahí estamos nosotros también, Cristianos Socialistas. Donde tenemos que estar en una segunda fila, o en la cuarta, pero empujando y participando.

-En unos días se elige el nuevo secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, que es una figura fundamental tanto en las reacciones Iglesia-Estado, como en ser una de las voces o la voz institucional de la Iglesia española.

Sin entrar en nombres, porque entiendo que eso es una cosa que tienen que decir los los obispos que participan, ¿cómo os gustaría que fuera la persona que tiene que representar la voz de la jerarquía española? ¿Qué le pediríais? ¿Qué mínimos debería tener?

-Nos gustaría que fuese una persona que entendiera la vida y el mundo actual en el que estamos y que fuese una persona que auspiciara el diálogo; que expresara con libertad aquello de lo que es portavoz pero, a la vez, que entendiera y respetara que va a haber momentos de discrepancia, y que las discrepancias son legítimas y que normalmente enriquecen.

Entonces, el diálogo, la escucha y el entender el mundo en el que hoy vivimos y en el que hoy estamos esencial para una persona que va a tener esa responsabilidad. A partir de ahí, nosotros respetaremos a quien elija la Conferencia Episcopal.

Son tres elementos que creo es importante que las personas que van a jugar papeles fundamentales, tengan. Que entiendan en qué mundo estamos y que tengan esa disposición permanente de diálogo y de intentar sumar para multiplicar.

-En un momento, además, en el que se está poniendo en discusión algunos acuerdos y desacuerdos entre Gobierno e Iglesia. No sé si se plantea, realmente, la denuncia de los acuerdos, pero sí que se están negociando temas relativos a la fiscalidad, a la Obra Pía, etc.¿Cómo percibís el estado de las negociaciones? ¿Hay capacidad de llegar a un acuerdo, está todo parado? ¿Hay una perspectiva electoral que puede frenar todo esto?

-En primer lugar, lo que tenemos que entender es que estamos en un estado aconfesional, lo dice nuestra Constitución, aunque es verdad, y hay que subrayar que el papa Francisco también ha dicho en alguna ocasión que lo mejor es un estado laico, diciendo que además, eso beneficiaría al mejor entendimiento entre las religiones y demás. Que fomentaría más ese entendimiento y ese diálogo. Pero nosotros, constitucionalmente, somos un estado aconfesional y, por lo tanto, es normal que, en este caso, Iglesia y Gobierno dialoguen y no estén de acuerdo en todo.

Yo soy de las que dicen que hay que acordar hasta los desacuerdos. Hay que respetarse en el espacio de desacuerdo, pero hay que pensar que el Gobierno gobierna para todo un país. Que gobierna para toda la ciudadanía, y en ese contexto también la Iglesia tiene que ser generosa y entenderlo. Y desde la generosidad de ambas partes, desde la vocación de diálogo y de la voluntad de llegar a acuerdos, a mí no me cabe la menor duda de que las cosas avanzarán, unas veces con mayor rapidez y otras veces con mayor lentitud, pero ahí está. Lo más importante es que siempre hay esa posibilidad de hablar, aunque haya momentos de silencio, que también son necesarios para la reflexión.

-No hay que cansarse de buscar el encuentro y de atender puentes como bien dice el lema de Cristianos Socialistas desde su formación.

Rosa Aguilar, muchísimas gracias, suerte en tu nuevo cometido y desde Religión Digital sabes que tienes las puertas abiertas para lo que necesites y en lo que podamos ayudar.

Muchísimas gracias por la charla y seguimos adelante.

-Muchas gracias a vosotros y a vuestra disposición plena. Seguimos adelante.

Los grandes retos de Lula en Brasil

Boff: «Bolsonaro ha sumido a Brasil en el abismo, Lula sabrá encontrar la salida»

¿Cuáles son los grandes retos a los que se enfrentará Lula tras su elección como Presidente de Brasil?

Hablamos con un gran intelectual brasileño, el filósofo y teólogo Leonardo Boff

«La victoria de Lula significa una derrota para el conservadurismo, el fascismo y la ultraderecha que crece en el mundo»

«Mientras Bolsonaro decía decenas de mentiras cada día, sembraba odio y división en la sociedad, Lula decía siempre la verdad»

Por Pierluigi Mele

¿Cuáles son los grandes retos a los que se enfrentará Lula tras su elección como Presidente de Brasil? Hablamos con un gran intelectual brasileño, el filósofo y teólogo Leonardo Boff, entrevistado en la Rai News

-Profesor, la histórica victoria (tercer mandato) de Lula contra Bolsonaro, ¿qué significará para América Latina y la política mundial?

LB. La victoria de Lula significa una derrota para el conservadurismo, el fascismo y la ultraderecha que crece en el mundo. Brasil es importante por su tamaño, por su población y por ser una potencia de bienes y servicios naturales, fundamentales para la supervivencia de la vida humana en el planeta. Especialmente importante es la Amazonia, que regula los climas de gran parte de la Tierra y contiene la mayor biodiversidad, decisiva para perpetuar la naturaleza, sin la cual el ser humano no puede asegurar su futuro.

-Las elecciones nos entregan un Brasil literalmente dividido en dos. En sus primeras palabras después de ser elegido, Lula expresó su firme voluntad de “ser presidente de todos”. Es un gran reto, ¿lo conseguirá?

LB. Hay consenso incluso entre sus opositores de que Lula es la figura carismática con mayor capacidad de diálogo y convivencia con las diferencias, para unir al país, desgarrado por las divisiones producidas por el fascismo y la ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro. Este último no ha demostrado estar a la altura de un jefe de Estado. Por su comportamiento homofóbico, misógino, racista, enemigo de los negros y de los indígenas, por sus expresiones lingüísticas groseras, ha producido intolerancia, violencia y desprecio vergonzoso hacia los pobres, que son la mayoría de la sociedad.

Lula, en su vida de líder sindical, aprendió a dialogar con los patrones y, como presidente en dos ocasiones, reveló una gran capacidad de diálogo con las distintas corrientes políticas, logrando consensos en temas fundamentales como la erradicación del hambre y la inclusión social de 36 millones de personas. Ahora se encuentra con un país desgarrado en todos los ámbitos, y con la ayuda de los movimientos sociales y los partidos humanistas, podrá encontrar una salida al abismo al que nos han arrojado.

«Hay consenso incluso entre sus opositores de que Lula es la figura carismática con mayor capacidad de diálogo y convivencia con las diferencias, para unir al país, desgarrado por las divisiones producidas por el fascismo y la ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro»

-Sabemos que el parlamento está fragmentado, con una fuerte presencia de la derecha. La relación con Lula no será fácil

LB. El Parlamento brasileño es muy fluido y carece de una ideología rectora. Le gusta estar cerca del poder. Por eso, un día después de la elección de Lula, varios políticos oportunistas lo apoyaron y probablemente querrán actuar como base de apoyo del gobierno. Lo que sabemos es que Lula no pretende hacer un gobierno de coalición de partidos solamente, porque eso implica intercambio de favores y corrupción. Tendrá que llegar a acuerdos en el parlamento, pero sobre todo quiere la participación de los movimientos sociales y discutir con la sociedad el presupuesto y las prioridades del pueblo. Quiere crear redes de debate y elaboración de proyectos promovidos desde abajo. Esto sería una democracia participativa y cotidiana.

-¿Cuáles son los otros retos a los que se enfrentará Lula?

LB. El primer reto es asegurar que los 33 millones de personas que pasan hambre puedan comer al menos tres veces al día. El segundo es proporcionar empleo y trabajo a más de 10 millones de desempleados y a unos 20 millones de trabajadores informales. En tercer lugar, resucitar las políticas sociales que incluyen ‘Minha Casa Minha Vida‘, ‘Luz para Todos‘ y el acceso de los pobres a la universidad. Su gran reto es limitar la voracidad de la economía al servicio de los ricos y a costa de los pobres. Su lema es: incluir a los ricos en el impuesto sobre la renta y a los pobres en el presupuesto oficial del gobierno. Además, entre otros muchos problemas, se trata de salvar el abandonado sistema sanitario y educativo y  garantizar que la Amazonia sea preservada sin deforestación.

-Brasil es un país muy religioso. ¿Cuánto pesó el factor “religión” en estas elecciones?

LB. Desde los años 70, Brasil ha sido invadido por iglesias neopentecostales procedentes de Estados Unidos. Eran parte de la estrategia de dominación imperial contra los movimientos libertarios que bullían en todos los países de América Latina. La teología de la liberación nació también en este contexto. Estas iglesias neopentecostales carismáticas penetraron en lugares pobres a los que no llegaba la Iglesia católica ni las comunidades eclesiales de base. Los pastores reunieron a estos pobres y abandonados en grandes salones y celebraban servicios religiosos muy emotivos. Junto con esto, recogían estrictamente el diezmo y pedían a los fieles una contribución monetaria. De este modo reclutaron mucha gente y se acercaron a los partidos políticos conservadores con el lema Familia, Patria y Religión. El presidente católico Jair Bolsonaro instrumentalizó estas iglesias con discursos conservadores, utilizando fake news, calumnias y mentiras contra políticos progresistas como Lula y otros. Han tenido influencia en las elecciones, pero no fueron decisivos porque hubo divisiones entre ellos.

-Una nota sobre Bolsonaro. ¿Cómo se explica, después de una gestión fallida del país, todos estos votos a Bolsonaro? 

LB. Bolsonaro ha utilizado todo el aparato estatal y millones de dólares para comprar descaradamente votos entre los pobres y la población en general. Ha beneficiado a los más pobres con subvenciones sólo válidas durante el periodo electoral, ha subvencionado a taxistas y camioneros con dinero público. Creó también la “Oficina del Odio”, a través de la cual difundió millones de noticias falsas, calumnias y mentiras. Aun así, no logró convencer lo suficiente como para ganar las elecciones. Pero esta campaña electoral ha sido la más corrupta y desvergonzada de nuestra historia.

-¿Cuál fue la “carta de triunfo” de Lula?

Mientras Bolsonaro decía decenas de mentiras cada día, sembraba odio y división en la sociedad, Lula decía siempre la verdad. Prometió una política viable para los más pobres, para los 33 millones que pasan hambre y los 110 millones que sufren escasez de alimentos. Prometió realizar importantes inversiones en las estructuras de la sociedad para crear puestos de trabajo, ya que hay varios millones de parados. Prometió pacificar el país y gobernar para todos, y no como lo hizo Bolsonaro, que sólo gobernó para sus seguidores, muchos de ellos fanáticos. Lula demostró ser sensato y se ganó la confianza del pueblo. Y así, a pesar de toda la corrupción, consiguió ganar las elecciones y evitar un gobierno ultraderechista y fascista. La sabiduría venció a la locura política.

Constructores de puentes

Francisco: “Las mujeres son mejores constructoras de puentes que los hombres”

“Huyamos de la tentación de este protagonismo mundano, que muchas veces nos engaña disfrazándose de causas nobles”, ha dicho el Papa a la comunidad del Pontificio Colegio Nepomuceno

El papa Francisco ha recibido hoy, en el Palacio Apostólico Vaticano, a la comunidad del Pontificio Colegio Nepomuceno, dedicado a san Juan Nepomuceno, un sacerdote checo que, además de patrón de Bohemia, es el santo protector de los puentes debido a la forma de su martirio: fue arrojado al Vltava desde el Puente de Carlos de Praga por no querer romper el secreto de confesión.


“Una forma adecuada de honrar su memoria es entonces intentar, en la vida concreta, tender puentes donde hay divisiones, distancias, malentendidos”, ha dicho Francisco a los presentes. “En efecto, ser puentes nosotros mismos, humildes y valientes instrumentos de encuentro, de diálogo entre personas y grupos diferentes y opuestos”, ya que este “es un rasgo que pertenece a la identidad del ministro de Cristo”. Sin embargo, ha reconocido que “esto lo hacen mejor las mujeres: una mujer sabe mejor que nosotros los hombres cómo construir puentes”. “Y ustedes”, ha dicho refiriéndose a las presentes, “¡enseñadnos cómo hacerlo!”.

Huir del protagonismo

Asimismo, ha reconocido que “esto no se puede hacer sin oración”, porque “los puentes se construyen a partir de de la oración de intercesión: día a día, llamando con insistencia al corazón de Cristo, se ponen los cimientos para que dos orillas lejanas y enemigas vuelvan a comunicarse”.

“Y aquí tocamos el punto central: Jesucristo es el puente y Él es el pontífice”, ha aseverado Francisco. “Él es nuestra paz, es Él quien ha derrumbado y derriba los muros de enemistad, y es a él a quien debemos guiar y atraer siempre a las personas, las familias, las comunidades”. “El Señor nos quiere a todos servidores, hermanos y hermanas, no prima donnas ni protagonistas. El Señor quiere que seamos luchadores. Huyamos de la tentación de este protagonismo mundano, que muchas veces nos engaña disfrazándose de causas nobles”, ha aseverado.

Beatificación en Uganda del médico «comboniano»

El padre Ambrosoli, beato
El padre Ambrosoli, beato

Ambrosoli se ocupó de los dolores del cuerpo, pero también de las heridas del alma»

«Curó las heridas del cuerpo y del alma»: así recuerda Monseñor Luigi Bianco, Nuncio Apostólico en Uganda, al padre Giuseppe Ambrosoli en la ceremonia de beatificación en Kalongo, donde el médico misionero vivió durante 31 años

Por Fausta Speranza

(Vatican News).- El sacerdote y médico Giuseppe Ambrosoli, misionero en Uganda desde 1956 durante 31 años, es Beato. En la solemnidad de Cristo Rey, la ceremonia de beatificación se celebró en Kalongo, cerca de Gulu, en la tierra donde murió el 27 de marzo de 1987, dejando un hospital que quiso como centro sanitario y de acogida. Nació en Ronago, en la provincia de Como (Italia), donde el cardenal Oscar Cantoni celebrará una Misa de acción de gracias por la tarde.

Un misionero es un puente entre las iglesias y los pueblos

Esta respuesta suya a la llamada misionera -dijo- ha dado importantes frutos de acercamiento entre los pueblos. Monseñor Bianco habló precisamente de un papel de puente entre la Iglesia que le envió -dijo- y la Iglesia que le acogió. Una especie de hermanamiento entre Ronago, en la provincia de Como, y Kalongo, cerca de Gulu, pero también entre dos pueblos. De hecho, Monseñor Bianco habló de «un beato italiano y ugandés».

En la solemnidad de Cristo Rey

Haciendo referencia explícita a la solemnidad de Cristo Rey de hoy, Monseñor Bianco recordó el significado de la realeza de Cristo, que dio su vida por amor y no buscó el poder.  Su Reino -reiteró- es diferente de los del mundo porque Dios no reina para aumentar su poder y aplastar a los demás; no reina con ejércitos y con la fuerza. El suyo es el Reino del amor: cuando dice «soy rey», Jesús explica que es «rey» del reino de los que dan su vida por la salvación de los demás.

Todo esto -dijo monseñor Bianco- inspiró las opciones del padre Giuseppe Ambrosoli, que puso sus conocimientos médicos a disposición de un territorio especialmente pobre en aquella época, sin descuidar nunca la atención a la persona en su totalidad. Significa -explicó- que se ocupó de las enfermedades, de los dolores del cuerpo, pero también de las heridas del alma.