Un virus nos hace sentirnos discriminados

Joan Planellas, arzobispo de Tarragona: «Un virus nos hace experimentar, en un abrir y cerrar de ojos, que ahora somos nosotros los discriminados»

Joan Planellas, arzobispo de Tarragona

«Te revuelve el corazón ver cada día la lista de nuevos infectados, de nuevos muertos, y la impotencia»

«Volvemos a la crisis del 2008, aún más fuerte. Cáritas va a tener mucho trabajo»

«El tema del planeta, es una queja ecológica. Hay una llamada a la austeridad, y por otra parte, una llamada a la solidaridad impresionante, y una paradoja, poder ver y escuchar cómo un mal puede provocar tanto bien»

31.03.2020 Jesús Bastante

«En un momento en que ciertas políticas discriminatorias han pretendido retornarnos a un pasado vergonzoso, un virus nos hace experimentar, en un abrir y cerrar de ojos, que somos nosotros los que estamos discriminados: no podemos salir, se nos hace responsables de transmitir enfermedades». El arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, que se muestra especialmente preocupado por la situación de los sin techo, reflexiona en esta entrevista con RD sobre la paradoja de que, «en un momento en que pensar en uno mismo se ha convertido en norma, lo que se nos dice es que solo saldremos de esta trabajando y pensando juntos».

«La piedad del Señor es nueva cada mañana cuando ves las noticias positivas, que están al lado de toda esta pandemia: al ver cómo personas cristianas, de otras religiones, agnósticas, indiferentes, comparten lo que tienen con los demás», explica Planellas, que agradece especialmente la labor de «los profesionales sanitarios, los demás servicios sociales, que se entregan a la tarea de servir a la gente de una manera total. Han dado el 150% del trabajo diario».

¿Cómo está afectando el coronavirus a la diócesis de Tarragona?

En la diócesis está afectando de manera importante. Hemos tenido que cerrar el culto desde el día 15, exonerando incluso de la misa dominical. Después, desde la diócesis estamos en contacto directo con los sacerdotes, y ellos con sus feligreses, con todos los laicos y laicas, gracias a los medios de comunicación, a internet, el teléfono y las redes sociales.

Me ha sorprendido la gran imaginación que tienen para dar unas determinadas catequesis, algo concreto con lo que incidir. Nosotros, además, estamos haciendo la visita espiritual, a través de la web, cada día a un santuario de la ermita de la Virgen. Cada día, un santuario diverso.

¿Qué es lo que más le preocupa?

Además de la muerte y del sufrimiento de la gente, una de las mayores preocupaciones es el tema de los sin techo. Con Cáritas, la comunidad de Sant’Egidio y la concejala de Asuntos Sociales, hemos convocado al voluntariado de la Iglesia, y se ha habilitado un pabellón en la zona del puerto de Tarragona, el barrio del Serrallo, para todos los indigentes. Además, tenemos una casa de acogida, que tenía 20 plazas, pero hemos tenido que bajar el cupo, hasta 12, por las medidas de seguridad.
En Tarragona, la situación es difícil, pero por el momento el capellán del hospital general San Joan XXIII nos dice que de momento no hay colapso.

¿Cómo lo está viviendo en lo personal?

En lo personal, en la oración y después con el contacto permanente con la diócesis y con los curas. Me preocupo de manera especial por los sacerdotes. De momento, en la diócesis no hay ningún infectado. Tenemos a dos en cuarentena, por haber estado al lado de personas infectadas, pero asintomáticos.
He escrito dos cartas con las normas de acuerdo con todo lo que se ha dicho de Roma, y algunas reflexiones sobre cómo lo estoy viviendo. Hablo de sentimientos contrastados. Por un lado es un golpe para todo el mundo, que nos ha forzado a estar confinados, a una mayor austeridad, y a observar cómo el planeta se queja de la falta de atención. En un momento en que ciertas políticas discriminatorias han pretendido retornarnos a un pasado vergonzoso, un virus nos hace experimentar, en un abrir y cerrar de ojos, que somos nosotros los que estamos discriminados: no podemos salir, se nos hace responsables de transmitir enfermedades
En un momento en que pensar en uno mismo se ha convertido en norma, lo que se nos dice es que solo saldremos de esta trabajando y pensando juntos. El tema del planeta, es una queja ecológica. Hay una llamada a la austeridad, y por otra parte, una llamada a la solidaridad impresionante, y una paradoja, poder ver y escuchar cómo un mal puede provocar tanto bien.
Te revuelve el corazón ver cada día la lista de nuevos infectados, de nuevos muertos, y la impotencia.

¿Pero también hay noticias positivas, no?

Claro. La piedad del señor es nueva cada mañana cuando ves las noticias positivas, que están al lado de toda esta pandemia: al ver cómo personas cristianas, de otras religiones, agnósticas, indiferentes, comparten lo que tienen con los demás. Los profesionales sanitarios, los demás servicios sociales, que se entregan a la tarea de servir a la gente de una manera total. Han dado el 150% del trabajo diario. O la piedad de los vecinos, voluntarios, que se coordinan para llevar comida a las personas mayores que viven solas, o que están trabajando para paliar la falta de mascarillas o batas.

Yo creo que es una gran llamada internacional a vivir de otra manera, en la línea de Laudato si del Papa Francisco. En mayo celebramos su quinto aniversario, es una encíclica de rabiosa actualidad. Debemos incidir más en ella, y creo que esto para la Iglesia es la pauta del cara al presente. Releer esta encíclica y ver cómo podemos trabajar.

¿Cómo saldremos de esta crisis?

Habrá más sensibilidad social. Lo positivo que podemos sacar cuando sacamos de este atolladero, que lo pagaremos a un precio muy alto en vida humanas. Y después el tema económico, será una crisis bastante brutal. Muchas empresas están paradas. Aquí en la zona nuestra, el turismo arrasado, toda la zona de Port Aventura que ahora se abría. Y empezaba la temporada hasta octubre. Imagina: es brutal esto. Mucha gente con precariedad económica que estaba esperando la temporada se está viniendo abajo. Volvemos a la crisis del 2008, aún más fuerte. Cáritas va a tener mucho trabajo.

¿Qué podemos hacer, como Iglesia, además?

Otra cosa que podemos hacer: el tema social concreto de atención a los marginados y a los que están siendo descartados. Y después el acompañamiento espiritual. Estos días que no podemos hacer misas presenciales, no quiere decir sin el Pueblo de Dios. Hacer un acompañamiento más certero. Quedo maravillado, es otra cosa positiva, la piedad del Señor es nueva cada mañana cuando veo a los curas y agentes pastorales de la diócesis, cómo animan a la gente, llamando a unos y otros, especialmente a los ancianos. Este acompañamiento personal es muy importante.

Entiendo que la Semana Santa será diferente…

En Tarragona hay 15 cofradías, cada día hay procesión. Todo ha quedado suspendido. Se retransmitirán todas las celebraciones de Semana Santa desde la catedral, las haremos a puerta cerrada, pero por la web del Arzobispado y por la televisión TAC12, que se ha prestado a retransmitirla.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s