La Buena Noticia del Dgo. 6º-Pasc-A

La promesa del Espíritu

Jn 14, 15-21

El Padre os dará otro defensor, el Espíritu de la verdad

Jesús promete a sus discípulos la venida del Espíritu Santo, que será la forma nueva de la presencia de Jesús entre nosotros,

El Espíritu nos hace conscientes de ser hijos de Dios y nos hace sentirnos hermanos y constructores del Reino. También el Espíritu continúa ayudándonos a recordar y a actualizar la palabra y la obra de Jesús a lo largo de la historia.

Si vivimos guiados por el Espíritu, recordando y guardando su palabra, conoceremos la paz. Tenemos que dejarnos guiar por el Espíritu que animó la vida de Jesús.

Testigos de la Palabra

Nosotros no podemos esconder su rostro. No podemos acallar su voz.
Nosotros no podemos esconder su rostro. No podemos acallar su voz.

Alfonso Navarro, recién ordenado, comenzó su trabajo pastoral en San Juan Opico donde tomó contacto con jóvenes y campesinos.
Formó grupos de jóvenes animándoles con la doctrina social de la Iglesia para que tomaran conciencia de vivir en comunidad, de asumir su papel histórico de transformar el mundo.
Será el primer sacerdote diocesano que muere mártir el 12 de mayo de 1977, asesinado por el escuadrón de la muerte de la Unión Guerrera Blanca (UGB), que había anunciado matar a curas jesuitas y marxistas.
Alfonso ya lo presentía porque unos días antes dijo: “Posiblemente yo seré el próximo, pero no me lloren, traigan claveles rojos que son señal de alegría en la Iglesia”.
Unos hombres armados entraron a su casa matando a Luisito de 14 años y dispararon a Alfonso. Cuando le llevaban herido al hospital donde falleció dijo: “He predicado la paz en mi tierra, sigan mis pasos, les perdono a todos, aún a los que me han matado. Voy feliz”.

6º Pascua: Celebración familiar

(17.05.2020): Derechos y deberes humanos son Evangelio

Por  Rufo González

Oración

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con intenso fervor estos días de alegría en honor de Cristo resucitado, de manera que prolonguemos en nuestra vida el misterio de fe que recordamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura del santo Evangelio según san Juan(14, 15-21)

Comentario: “Vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo” (Jn 14,15-21)

El género literario de “discursos de despedida”, le sirve al evangelista Juan para resumir una serie de instrucciones, puestas en boca de Jesús, sobre su presencia resucitada. Los discípulos perciben que el Resucitado les acompaña con su Espíritu, llamado aquí “Espíritu de la verdad”, y unos versículos más adelante “Espíritu Santo” (Jn 14,26). Aquí aparece el Espíritu como promesa: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros” (v. 16). Sólo el evangelista Juan transmite este título de “paráclito”. Formado por dos raíces griegas (“para”: junto a, y “kaleo”: llamar), significa lo mismo que la palabra latina “advocatus” (“ad”: “junto a”, y “vocatus”: “llamado”), abogado en castellano): “llamado a estar junto a”, “llamado” por alguien para algo. Este modo de entender el Espíritu surge del mundo jurídico, donde un abogado es el que es llamado para que le informe, defienda, sostenga y consuele… En el “mundo” (para Juan es el ámbito de odio, mentira, codicia…) es lógico que los cristianos entren en conflictos constantes por vivir el Evangelio de la vida, la verdad, la dignidad de hijos de Dios… Para vivir así necesitan “otro defensor” que les defienda e ilumine, les apoye y consuele, como había hecho Jesús. El mismo Juan reconoce a Jesús resucitado como “uno que abogue ante el Padre: Jesucristo, elJusto”, (1Jn 2,1). El Espíritu será, pues, en la tierra y en el cielo, el sustituto de Jesús, “otro paráclito”.

El Espíritu de la verdad” (v. 17), le define Jesús. Como a sí mismo: “yo soy la verdad” (Jn 14,6). Buscar la verdad en todos los ámbitos de la vida es dejarse llevar por el Espíritu de Jesús. Benedicto XVI reconocía que: “La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de libertad (cf. Jn 8,32) y de la posibilidad de un desarrollo humano integral. Por eso la Iglesia la busca, la anuncia incansablemente y la reconoce allí donde se manifieste. Para la Iglesia esta misión de verdad es irrenunciable… Abierta a la verdad, de cualquier saber que provenga, …la Iglesia la acoge, recompone en unidad los fragmentos en que a menudo la encuentra, y se hace su portadora en la vida concreta siempre nueva de la sociedad de los hombres y los pueblos” (Nº 9 de “Caritas in Veritate”. 29 de junio 2009). Un gran texto teórico. Pero la historia eclesial es pobre en la práctica. “La autoridad de la verdad” ha venido siendo contradicha por la “la verdad de la autoridad” durante siglos. Y aún sigue. Basten como ejemplo dos temas eclesiales conectados a los derechos humanos: el celibato obligatorio para el clero y la negación del ministerio ordenado a la mujer cristiana. Dos  contradicciones que se siguen manteniendo por amparar unas tradiciones contrarias a la verdad de nuestra cultura y del Nuevo Testamento.

El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros lo conocéis porque mora en vosotros y está en vosotros” (v. 17). La “ausencia de amor gratuito” (agape) es lo que se da en el “mundo” de Juan. Sin este amor no se percibe al Dios de Jesús, porque “Dios es amor” (1Jn 4,8). Jesús promete que volverá, y los discípulos le “verán y vivirán, porque él sigue viviendo”. Alude a la “presencia ilimitada” del Espíritu-Amor, que habita en todo el que ama: “al que me ama, será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él” (v. 21).

Oración: “Vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo” (Jn 14,15-21)

Hoy, Jesús resucitado invitas a contemplar:

tu nueva presencia a través del Espíritu Santo.

Te oímos decir: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos…”;

“pediré al Padre que os dé otro paráclito, que esté siemprecon vosotros”;

“vosotros lo conocéis porque moracon vosotros y está en vosotros”;

“vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo”.

“al que me ama, será amado por mi Padre,

y yo también lo amaré y me manifestaré a él”.

“Vendremos a él y haremos morada en él”.

Creer en Ti, Jesús, “camino, verdad y vida”, es:

zambullirse en la corriente de la historia;

colaborar en la búsqueda de verdad y vida;

defender la dignidad y los derechos y deberes humanos.

Así comulgamos contigo, con el Padre y con el Espíritu:

iniciamos nuestro modo de “entendernos” con el “Misterio”;

encontramos que tu Espíritu nos habita,

nos convence que somos hijos de Dios,

nos intima tu amor a la verdad, a la vida, a la justicia…;

nos hace ver y juzgar la realidad, la historia…

Tu Espíritu nos hace dueños de nosotros mismos:

nos da madurez para pensar y decidir;

nos esclarece la igualdad y la libertad de todos…;

sentimos que “para la libertad nos ha liberado Cristo;

manteneos, pues, firmes, no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud” (Gál 5,1).

Creo, Jesús resucitado, que es tu Espíritu:

quien, a su debido tiempo, cuando somos capaces de cargar con ello,

nos hace conscientes de los “derechos y deberes humanos”;

quien mueve el consenso universal en torno a estos derechos y deberes;

quien convence de que estos derechos y deberes son la base verdadera

de cualquier propuesta de sentido, sobre todo, religioso.

Derechos y deberes humanos están en tu Evangelio:

“yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10,10);

“venid benditos de mi padre.., porque tuve hambre y me diste de comer,

tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me hospedasteis,

estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis,

en la cárcel y vinisteis a verme…

Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, los más pequeños,

conmigo lo hicisteis…” (Mt 25, 31-46).

Nos alegra oír de quienes presiden la Iglesia:

– “Estamos dispuestos para servir a los seres humanos, no sólo a los católicos;

a defender en primer lugar los derechos de la persona humana

y no sólo los de la Iglesia” (Pablo VI, clausura del Vaticano II).

– “El camino de la iglesia es el ser humano” (J. Pablo II: “Redentor hominis”, 14).

– “Los derechos y los consiguientes deberes…

son el fruto de un sentido común de la justicia,

basado principalmente sobre la solidaridad entre los miembros de la sociedad

y, por tanto, válidos para todos los tiempos y todos los pueblos”

(Benedicto XVI. Discurso en Naciones Unidas. Nueva York. 18.04.2008).

– “Cada uno está llamado a contribuir con coraje y determinación…

a respetar los derechos fundamentales de cada persona,

especialmente de las “invisibles”: de los muchos que tienen hambre y sed,

que están desnudos, enfermos, son extranjeros o están detenidos (Mt 25.35-36),

que viven en los márgenes de la sociedad o son descartados.

Esta necesidad de justicia y solidaridad tiene un significado especial

para nosotros los cristianos, porque el Evangelio mismo nos invita

a dirigir la mirada a los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas,

a movernos a la compasión (Mt 14:14)

y a trabajar arduamente para aliviar sus sufrimientos” (Francisco 70 aniversario

de Declaración Universal de los Derechos Humanos. 11.12.2018).

Danos, Cristo Jesús, a sentir la fuerza de tu Espíritu:

tu “otro abogado”, que “está con nosotros”, y nos defiende,

nos anima a aceptar y respetar los derechos humanos;

nos hace testigos de tu amor servicial a todos.

Preces de los Fieles (D. 6º Pascua 17.05.2020)

Pidamos ser dóciles a la inspiración del Espíritu de Bien, de Verdad, de Amor, de Justicia, de Paz… Es decir, del Espíritu de Jesús. Pidámoslo diciendo: “queremos vivir de tu Espíritu”.

Por la Iglesia:

– que se renueve bajo la inspiración del Amor del Padre;

– que esté “abierta a la verdad, de cualquier saber que provenga”.

Roguemos al Señor: “queremos vivir de tu Espíritu, Señor”.

Por la paz del mundo:

– que rechacemos la violencia como modo de solucionar conflictos;

– que respetemos los derechos humanos como punto de partida.

Roguemos al Señor: “queremos vivir de tu Espíritu, Señor”.

Por las intenciones del Papa (Mayo2020):

– que “los diáconos sean fieles al servicio de la Palabra y de los pobres”;

– que “sean un signo vivificante para toda la Iglesia”.

Roguemos al Señor: “queremos vivir de tu Espíritu, Señor”.

Por nuestras parroquias:

– que sean comunidades sanas y sanadoras;

– que todos podamos hablar y decidir en comunión.

Roguemos al Señor: “queremos vivir de tu Espíritu, Señor”.

Por los enfermos y desamparados:

– que sea el centro de nuestras comunidades;

– que encuentren fuerza y ayuda en el amor de Jesús.

Que nos abramos a tu Espíritu, Señor Jesús: dejemos que mueva nuestro espíritu a perdonar, a construir una comunidad, una Iglesia viva, donde todos puedan realizarse y sentirse amados. Te lo pedimos de corazón, Jesús resucitado, que vives en nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

Oración final:

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concede que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros. Amén.

El legado de Rutilio

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL PADRE RUTILIO GRANDE

* Contar la historia de Rutilio Grande es contar parte de la historia del pueblo salvadoreño.

Rutilio nació en El Paisnal un 5 de julio de 1928. De niño aprendió a conocer y querer a Jesús y sintió la vocación al sacerdocio.

También sufrió desde la infancia las dificultades económicas y familiares que marcan a la mayoría de los salvadoreños. Pero con el apoyo y amistad de Mons. Luis Chávez y González, ingresó en el Seminario en 1941, y 4 años después en la Compañía de Jesús.

* Viajó a Ecuador y Panamá, y regresó como profesor al Seminario de San José de la Montaña. En Oña, España, estudia filosofía y es ordenado sacerdote el 30 de julio de 1959. En Bélgica estudió pastoral, y asimiló el principio de la participación y la horizontalidad. En 1965 se incorpora al Seminario como profesor y prefecto de disciplina. Allí fue compañero de muchos sacerdotes, donde su palabra, su cariño y su influjo tuvieron una resonancia especial.

* Su intervención en la Semana Nacional de Pastoral en julio de 1970 fue decisiva.    Ese año, por su profética homilía del 6 de agosto tuvo que dejar el Seminario y pasa al Externado San José. En 1972 viaja al Instituto Pastoral de Ecuador (IPLA), donde conoce a Mons. Leónidas Proaño y reafirma su carisma pastoral basado en la participación de los laicos y en el diálogo comunitario como medios para una liberación integral de los más pobres. A su regreso de Ecuador se hizo cargo del equipo misionero en la parroquia de Aguilares, el 24 de septiembre de 1972, desempeñando un papel vital en la pastoral arquidiocesana y nacional, y donde entregó la vida un 12 de marzo de 1977, por ser fiel a la opción que marcó su vida y su ministerio, que se caracterizaron por la denuncia de las injusticias y la búsqueda por encarnar el Reino de Dios.

* Le habían amenazado, y la prudencia dictaba que no acudiese a celebrar la novena en honor de San José, en El Paisnal. Pero optó por estar con su pueblo. Esa tarde salió a celebrar la Eucaristía, acompañado por Manuel Solórzano, de 72 años, Nelson Rutilio Lemus, de 16 y unos dos o tres niños. Mientras atravesaban los cañales fueron brutalmente ametrallados. El cuerpo de Rutilio recibió 12 disparos, todos ellos mortales, excepto el del pie. “El asesinato de Rutilio Grande quiso vanamente detener el proceso ya desencadenado y que estaba dando paso a “una historia nueva.” Como la cruz de Jesús significó novedad de vida, la muerte del P. Grande hizo que naciera un gran profeta: Mons. Romero, que un año después, dijo: “Y porque tuvo el valor de desenmascarar tantas cosas, ya se le buscaba para matarlo y se le mató… Lo que no sabían es que ellos ponían en el surco una semilla que reventaría en grandes cosechas como decía Cristo: “El grano de trigo muere no para quedarse sepultado, sino para dar mucho fruto” (M. Romero 5/3/78).

(El próximo domingo 24 de mayo y los siguientes meses de junio y julio, El legado de Rutilio será colocado en el Blog a las 15:00 H)

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