La Buena Noticia del Dgo. 24º-A

Perdonar siempre

4.2.7

Mt 18, 21-35

La necesidad del perdón

El perdón es necesario para convivir de manera sana: en la familia, donde los roces de la vida diaria pueden generar frecuentes tensiones y conflictos; en la amistad y el amor, donde hay que saber actuar ante humillaciones, engaños e infidelidades posibles; en múltiples situaciones de la vida, en las que hemos de reaccionar ante agresiones, injusticias y abusos. Quien no sabe perdonar puede quedar herido para siempre.

Hay algo que es necesario aclarar desde el comienzo. Muchos se creen incapaces de perdonar porque confunden la cólera con la venganza. La cólera es una reacción sana de irritación ante la ofensa, la agresión o la injusticia sufrida: el individuo se rebela de manera casi instintiva para defender su vida y su dignidad. Por el contrario, el odio, el resentimiento y la venganza van más allá de esta primera reacción; la persona vengativa busca hacer daño, humillar y hasta destruir a quien le ha hecho mal.

Perdonar no quiere decir necesariamente reprimir la cólera. Al contrario, reprimir estos primeros sentimientos puede ser dañoso si la persona acumula en su interior una ira que más tarde se desviará hacia otras personas inocentes o hacia ella misma. Es más sano reconocer y aceptar la cólera, compartiendo tal vez con alguien la rabia y la indignación.

Luego será más fácil serenarse y tomar la decisión de no seguir alimentando el resentimiento ni las fantasías de venganza, para no hacernos más daño. La fe en un Dios perdonador es entonces para el creyente un estímulo y una fuerza inestimables. A quien vive del amor incondicional de Dios le resulta más fácil perdonar.

J.A. Pagola

 Testigos de la Palabra

El 28 de agosto celebramos el 28º aniversario del asesinato del P. Jean Marie Vincent, religioso monfortiano. Desde muy joven había mostrado siempre su compromiso por la justicia social, motivado por el ejemplo de los PP Antoine Adrien y Ernest Verdieu, conocidos por su ideal antiduvalierista. Con 49 años,  mientras conducía su vehículo,  el P. Jean Marie fue ametrallado por un grupo de hombres armados. Como muchos hombres y mujeres de iglesia comprometidos en las luchas del pueblo haitiano, el P. Jean Marie trabajaba en la construcción de una verdadera justicia en Haiti.        

El denunciaba frecuentemente la pobreza extrema  la injuscia social y los asesinatos de los pobres.                                                                                                           El siempre se manifestó de forma no-violenta acompañando a las comunidades pobres, sobre todo campesinos, en las luchas diarias por un verdadero cambio social más justo en  el pais más pobre de América Latina.                                                                                                                               En los tres años del gobierno golpista de Raoul Cédras más de cien sacerdotes, religiosos y religiosas son encarcelados o forzados a abandonar el pais

 

 

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