Cuidado de la Madre Tierra (10)

Curso de agentes Laudato Si

Leonardo Steiner: «Laudato Si ha hecho que mucha gente de buena voluntad esté muy atenta a las cuestiones de la casa común»

Monseñor Leonardo Ulrich Steiner

La archidiócesis de Manaos encierra el curso Agentes Laudato Si con el seminario final, «Sínodo para la Amazonía: procesos, caminos y perspectivas»

«El legado de este sínodo pasará a la historia de la Iglesia»

«Cada vez que el Papa se reunía con nosotros, siempre nos preguntaba, estáis cuidando de la Amazonía, la Amazonía está dentro de mi corazón»

«En la pandemia la Amazonía se hizo presente en todo el mundo, en su deficiencia, en sus dificultades, pero también como cultura, como pueblos indígenas, pueblos ribereños, mostrando la preocupación de muchos por la Amazonía»

02.08.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

El Sínodo para la Amazonía ha marcado un antes y un después en la historia de la Iglesia en la región, e incluso puede abrir nuevos caminos para la Iglesia universal, especialmente en lo que se refiere a la forma de vivir la sinodalidad, los ministerios y el cuidado de la casa común. Poco a poco esto está siendo asumido por todos aquellos que forman parte de la Iglesia, como se ha visto en las últimas semanas en Manaos, con la celebración del curso Agentes Laudato Si. Este sábado 1 de agosto, tuvo lugar el seminario final, titulado «Sínodo para la Amazonía: procesos, caminos y perspectivas«, que contó con la asesoría de la hermana Rose Bertoldo, Diego Aguiar y Monseñor Leonardo Ulrich Steiner, arzobispo de Manaos.

Según Diego Aguiar, el Sínodo para la Amazonia fue un Sínodo para conocer la riqueza del bioma y sus pueblos, reconocer sus luchas y resistencias, convivir con la Amazonia y la forma de ser de sus pueblos, defender la Amazonia, su bioma y sus pueblos amenazados. Un Sínodo que comenzó con el encuentro del Papa Francisco con los pueblos indígenas en Puerto Maldonado – Perú, y luego se construyendo en diversos pasos, como el Consejo Pre-sinodal, el equipo de asesores, el Documento Preparatorio, la escucha sinodal, las asambleas territoriales, los grupos de reflexión, encuentros de obispos, Documento de Trabajo, Asamblea Sinodal, Documento Final y exhortación apostólica Querida Amazonía.

De esta asamblea sinodal partieron 283 personas, entre ellas 185 padres sinodales con derecho a voto, pero también había un grupo de 36 mujeres, 21 religiosas y 15 laicas. Una de ellas fue Rose Bertoldo, quien dijo que «no teníamos derecho a votar, pero lo dejamos registrado para el Papa«. En el curso de la Asamblea del Sínodo, se hizo una petición por escrito al Papa por parte de las mujeres que participaban en la Asamblea, pidiendo poder votar. La auditora sinodal destacó el gran simbolismo de la presencia de los mártires en la sala sinodal, recuerdo de «una Amazonía que guarda la vida de tantas mujeres y hombres que han derramado su sangre en defensa de la vida, del territorio».

La religiosa presentó cómo se desarrolló la asamblea sinodal, «de manera muy orante», destacando la continua presencia, libertad, cercanía y sencillez del Papa Francisco, quien según ella «le gustaban las conversaciones libres, mirar a la audiencia para identificar dónde estaba quien hablaba, muy atento a todo lo que sucedía, intervino cuando se daba cuenta de que el grupo no avanzaba». La asamblea sinodal se desarrolló también fuera de la sala sinodal, en la tienda de la Casa Común, en los muchos grupos que estuvieron presentes, en los periodistas que hicieron que el mundo siguiera la asamblea, afirma Rose Bertoldo, quien señala que «el legado de este sínodo pasará a la historia de la Iglesia”.

La auditora sinodal presentó el Documento Final, que el Papa autorizó para su publicación al final de la Asamblea Sinodal, y asumió en la introducción de la Querida Amazonía. Un documento estructurado en torno a la conversión pastoral, cultural, ecológica y sinodal, destacando los elementos presentes en el documento. Destacó la gran importancia de la mujer en la Asamblea Sinodal, relatando diferentes testimonios al respecto. Al mismo tiempo, siguiendo el tema del seminario, presentó los procesos, trayectos y perspectivas presentes en el Documento Final del Sínodo.

El Sínodo para la Amazonía es el fruto de un largo proceso histórico, según Monseñor Leonardo Ulrich Steiner. Los obispos de Brasil habían estado pensando durante varios años sobre la necesidad de una reunión para reflexionar sobre la Amazonía y su realidad, algo que se concretó en la reunión de Belém en 2016, donde los obispos de la Amazonía brasileña hicieron una petición oficial al Papa. Junto con esto, Monseñor Leonardo, recordando la época en que fue Secretario General de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB, recordó que «cada vez que el Papa se reunía con nosotros, siempre nos preguntaba, estáis cuidando de la Amazonía, la Amazonía está dentro de mi corazón«.

Desde 2015, con la Laudato Si, la cuestión de la Amazonía ha pasado a primer plano en la vida de la Iglesia, según el Arzobispo de Manaos, quien afirma que «después se creó la dinámica sinodal». Destaca su gran preocupación para que la cuestión de la Amazonía se convierta en un asunto de toda la Iglesia y del mundo entero, reconociendo que poco a poco esto está sucediendo. Volviendo al momento actual, «en la pandemia la Amazonía se hizo presente en todo el mundo, en su deficiencia, en sus dificultades, pero también como cultura, como pueblos indígenas, pueblos ribereños, mostrando la preocupación de muchos por la Amazonía».

Según el arzobispo, «ya vemos muchos bancos, empresarios, queriendo proyectos para la Amazonía, pero debemos estar muy atentos para ver cuáles son esos proyectos, si son proyectos para cuidar de la Amazonía, o son de nuevo proyectos de lucro«. Una cuestión fundamental, según Monseñor Leonardo, es la formación para todos en la Iglesia, enfatizando la necesidad de la formación de los sacerdotes a partir de la realidad, de que entiendan la teología, la eclesiología desde su realidad. Abordó algunos de los temas presentes en la reflexión sinodal, como la ministerialidad, el tema de las diaconisas, destacando que el Papa se ha comprometido a renovar la comisión que estudia este tema, algo que ya ha existido en la historia de la Iglesia. Junto con esto, un tema muy presente en el debate eclesial durante el proceso sinodal, como es la ordenación de los hombres casados, algo que aparece en el Documento Final, un documento «que nos exigirá mucho y que fue asumido por el Papa en Querida Amazonía”.

Hablando de Querida Amazonía, el arzobispo de Manaos destacó que recoge las resonancias del diálogo que tuvo lugar durante el proceso sinodal. Según él, la exhortación muestra la importancia de la encarnación, insistiendo en que «es un documento para toda la Iglesia, que quiere cuestionar, un documento muy abierto, no es sólo un documento eclesial, sino que trata de temas que abarcan a todas las personas. En este sentido, Monseñor Leonardo afirma que Laudato Si ha hecho «que muchas personas de buena voluntad estén muy atentas a las cuestiones de la casa común». Por esta razón, Querida Amazonía es «una exhortación dirigida a todos, que toma en consideración toda la cuestión de la casa común».

Hablando de sueños, insiste en que no son sueños irreales. En el sueño social, el arzobispo destacó que quiere incluir a todos y a todo, que hay que indignarse y pedir perdón por la realidad que tenemos hoy, consecuencia de las agresiones a la Amazonía. El sueño social también enfatiza el sentido de comunidad, sin dejar a nadie de lado, integrando a todos a través del diálogo y la escucha. Según Monseñor Leonardo, el sueño cultural, hace un llamado a cuidar la diversidad cultural y a cuidar las culturas, a repensar el estilo de vida, a vivir desde el respeto, a no imponerse, a aprender de las culturas de los pueblos originarios, muy amenazadas.

En el sueño ecológico hay que destacar el cuidado de la casa común, entendiendo que todo está interconectado, que al atacar la casa común, la desmantelamos, según el arzobispo, que destaca la importancia de cuidar las relaciones, afirmando que el Papa habla de la profecía de la contemplación, de ser alcanzado por la belleza, por la grandeza de la naturaleza para tener una nueva relación. Finalmente, en el sueño eclesial, el elemento fundamental es una fe inculturada y asentada que toma en consideración todos los elementos, como la Iglesia ha hecho a lo largo de la historia. Para Monseñor Leonardo, el anuncio de la fe debe ser inculturado, así como la espiritualidad, la liturgia, que la gente pueda expresar su alma religiosa, una inculturación de los ministerios. Al mismo tiempo, destacó la importancia que el Papa da a las mujeres, su participación en la vida de la Iglesia.

 

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