Laura Montoya: profeta y mística

Madre Laura Montoya Upegui: profeta y mística
Olga Lucia Álvarez Benjumea, Presbitera católica romana- ARCWP
Para conocer a Laura, hay que leer su autobiografía, ya que es su fiel retrato en letras.
Laura, nació en Jericó-Antioquia, en la familia de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upequi, el 26 de mayo de 1874, fue bautizada el mismo día, su madre lo solicitó a su esposo diciéndole: “Pues antes de ser hija nuestra, primero tiene que ser hija de Dios”.
Es con el Bautismo que Laura ha quedado reseñada como: “Sacerdote, Profeta y Reina”, compromiso que la marcó y que vivió intensamente a lo largo de su vida. Ninguno de esos atributos en vida le fueron reconocidos, y menos por ser mujer. Situación que hasta el día de hoy para las mujeres en general no ha sido superada.
El 2 de diciembre de 1876 su padre fue vilmente asesinado por Clímaco Uribe, corría por aquel entonces, una guerra de carácter polarizada, política y religiosa. Era la presidencia de Aquileo Parra, y su padre moría por la fe cristiana.
A partir de ahí, Dios en medio del sufrimiento, el hambre, las amenazas, el desprecio y las humillaciones recibidas, la fue puliendo a su imagen y semejanza, que le hace expresar de esta manera: “destrúyeme Señor y sobre mis ruinas, levanta un monumento para tu Gloria”. Eh, aquí su gran mística y profunda relación con Dios.
Profetas mujeres siempre han existido, (Miriam, Sifra, Fua, Rispa y otras) tampoco han sido reconocidas, Laura, entre todas ellas, su obra misionera sin recursos, violar las normas y estructuras clericales y machistas lanzándose al vacío en medio de tremenda oposición del sistema patriarcal. A la mujer profeta se le estigmatizó ignorándola, señalándola, como mujer de vida pública peligrosa, loca, bruja, terca, insoportable.
Muchas de esas acusaciones recayeron sobre Madre Laura, sin faltar se le acusara de ladrona, porque intentó y rompió esquemas machistas, ya que se decía que ella no podía hacer lo que hacían los varones, solo podían entrar al monte, los misioneros, porque eso no era trabajo de mujeres. Se acusó de querer solo buscar marido.
El trabajo misionero de Laura, pretendía ser netamente seglar, sin hábitos, ni reglas, esa era una de su visión profética, demostrar el trabajo y empoderamiento del seglar en el papel de la Iglesia, pero se le obligó el que fueran religiosas.
Se le trató de desprestigiar en mil formas, se le prohibió escribir sus crónicas dando a conocer lo que estaban realizando en medio de los indígenas. Hasta llegar a decirse que una de sus cartas no la había escrito ella, sino Don Tomás Carrasquilla, escritor afamado de la época.
Los hombres representantes de Dios en la tierra, no permitían que una mujer asumiera los derechos sacerdotales en la selva, ya que había que recordarle sus funciones como mujer virtuosa, metida en la casa, obediente y sumisa (Proverbios 31:10-31)
El 21 de octubre de 1949 Madre Laura cogió su mochila y se encontró con el portero del cielo, este le preguntó:
¿Quién la recomienda?
Nadie, respondió ella.
¿Trae su pasaporte?
No sé qué es eso. Fue su respuesta,
¿De dónde viene?
Del manicomio
Esa es Madre Laura, profeta, mística, educadora, escritora, enfermera, fundadora, pionera como mujer teóloga. Esta mujer libre, no ha pasado de moda, todavía nos enseña y desafía a vivir el Bautismo, en auténtico compromiso. Ella, es pan que se parte y reparte cual Eucaristía plena: “Hagan esto en memoria mía”.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s