Necesidad de promover una nueva evangelización

Cardenal Aguiar: “No basta la pastoral de mantenimiento a la que estábamos acostumbrados”
“El cambio de época llegó, fracturó la cultura establecida y, en general, como iglesia, hemos seguido en muchos ámbitos como si nada hubiera acontecido socialmente”
“Es necesario promover la Nueva Evangelización en su ardor: mediante la espiritualidad de comunión y propiciando la unidad, generando esperanza; en su método mediante la sinodalidad para escuchar y discernir juntos en todos los niveles de la iglesia y en su expresión, siendo misionera en salida”
“Una de mis grandes preocupaciones y prioridades es la formación de los futuros pastores con mentalidad conciliar del Vaticano II; con la claridad de que la iglesia es para servir y no para ser servidos, superando la vigente mentalidad clerical autoritaria y prepotente”
13.12.2020 Alejandro Fernández Barrajón
En nuestra santa iglesia no es fácil encontrar obispos, y mucho menos cardenales, a pie de calle, con olor a oveja, sin ansias de palacios y terciopelos. No es fácil. Pero “haberlos haylos”. Yo me he encontrado con uno de ellos y he aprovechado para saber algo más del cardenal Carlos Aguiar, arzobispo de México DF.
Me he acercado, no sin cierta precaución, y le he formulado algunas preguntas a las que el cardenal me ha respondido con toda disponibilidad y amabilidad. ¡Muchas gracias, don Carlos!
He querido comenzar con una pregunta más genérica
Don Carlos, la iglesia vive un momento de descrédito por los escándalos sufridos, ¿cómo deberíamos afrontar esta realidad los cristianos de hoy?
El ser humano es una criatura de condición frágil, que debe aprender a vivir y a hacer uso de su libertad. Los clérigos no son excepción. Los contextos influyen en cada persona, sin embargo siempre se espera, por la formación recibida, se fortalezca y consolide la voluntad de decisión y la firmeza para que prevalezca la conducta adecuada a la moral cristiana. Cuando falla un clérigo en cualquier campo, sexual, administrativo o de maltrato a las personas, debe ser requerido por la autoridad para amonestarlo y exigirle un cambio de conducta. Si la falta es un delito debe ser penalizada conforme al Derecho Eclesiástico y/o civil, según se requiera. En cualquier caso debe obrar con transparencia ante una acusación y proceder de inmediato.
Los cristianos sabemos que el Evangelio es la mejor propuesta de humanización y espiritualidad, ¿Por qué no acabamos de llegar a la gente de una manera eficaz?
En mi opinión, se debe a que veníamos acostumbrados a reducir nuestra actividad evangelizadora para mantener la fe de nuestro pueblo, y la transmisión de la fe operaba culturalmente mediante la familia, las instituciones públicas y privadas, y la conducta social, gracias a una civilización de cristiandad. El cambio de época llegó, fracturó la cultura establecida y, en general, como iglesia, hemos seguido en muchos ámbitos como si nada hubiera acontecido socialmente.
¿Cuáles son hoy las grandes debilidades que debe afrontar la iglesia?
Evangelizar respondiendo al desafío del cambio de época. Es decir, no basta la pastoral de mantenimiento a la que estábamos acostumbrados; es necesario promover la Nueva Evangelización en su ardor: mediante la espiritualidad de comunión y propiciando la unidad, generando esperanza; en su método mediante la sinodalidad para escuchar y discernir juntos en todos los niveles de la iglesia y en su expresión, siendo misionera en salida.
Hay muchos pastores que aun no se han dejado afectar por ese “olor a oveja” que nos pide el papa. ¿Qué les diría a los jóvenes que se preparan para el sacerdocio?
Una de mis grandes preocupaciones y prioridades es la formación de los futuros pastores con mentalidad conciliar del Vaticano II; con la claridad de que la iglesia es para servir y no para ser servidos, superando la vigente mentalidad clerical autoritaria y prepotente; con espíritu de comunión y capacitados para el trabajo en equipo, con gran sensibilidad de la necesidad de colaborar para una mayor equidad social, y conciencia del cuidado de la “casa común”.
A muchos cristianos hoy les preocupa la falta de responsabilidad que tiene en la iglesia la mujer, a pesar de ser una mayoría absoluta en las comunidades cristianas. ¿Qué habría que abordar para abrir caminos justos de reconocimiento de la mujer en la iglesia?
Reconocimiento de la común dignidad del varón y la mujer y de la necesidad que ambos tenemos de la complementariedad. Sólo unidos, mujer y varón, cumplimos la vocación de ser imagen y semejanza de Dios Creador y la misión de hacerlo presente en el mundo.

¿Qué le diría a los consagrados para que sean fermento en medio de la iglesia en estos tiempos complejos?
Que los necesitamos, pues solamente con la ayuda de los diversos carismas que suscita el Espíritu Santo podremos sanar las heridas de la sociedad. La comunión en la iglesia no debe ser solamente afectiva, es indispensable que sea operativa; debemos trabajar en comunión y solidaridad.
Después de este encuentro virtual con el cardenal, don Carlos Aguiar Retes, quiero quedarme con las características más destacadas de su manera de pensar la iglesia que los cristianos queremos para el presente y el futuro que se avecina: sinodalidad, tolerancia cero ante los abusos, apertura a la vida y al mundo, presencia en las periferias, nueva Evangelización para un cambio de época, reconocimiento del papel de la mujer, superación del clericalismo, el cuidado de la casa común, un espíritu conciliar, valoración de los carismas de la vida consagrada. Tal vez la radiografía que necesitamos en los pastores de la iglesia venidera. Pastores según el corazón de Dios.

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