La Jornada Mundial de los abuelos

El Papa instituye la Jornada mundial de los abuelos y de los ancianos,

a celebrar el cuarto domingo de julio

“Es importante que los abuelos y los nietos se encuentren, porque, como dice el profeta Joel, los abuelos ante los nietos soñarán y tendrán ilusión y los nietos ante los abuelos irán adelante y profetizarán”
“Nos recuerdan que la vejez es un don y que los ancianos son el anillo de la cadena de las diversas generaciones”
“Su palabra apunta directamente contra el reino de Satanás, lo pone en crisis y lo hace retroceder”
“Aquí vemos los dos elementos característicos de la acción de Jesús: la predicación y la obra taumatúrgica de médico”
“Llevad en bolsillo o en el bolso un pequeño Evangelio, para leerlo”
31.01.2021 José Manuel Vidal
Tras el rezo del ángelus, el Papa Francisco anunció la institución oficial en toda la Iglesia de la Jornada mundial de los abuelos y de los ancianos, a celebrar el cuarto domingo de julio, cerca de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús. Convencido de que, en la cultura actual, se “olvida a los ancianos”, quiere que nietos y abuelos se encuentren para que los primeros profeticen y los segunos sueñen. Tamibén recordó a los enfermos de lepra, pidiendo la implicación de las autoridades en la erradicación de esta terrible enfermadad, porque “la pandemia ha confirmado que es necesario tutelar el derecho a la salud de las personas más frágiles”.
En la catequesis habló de la “autoridad de Jesús” y los dos eleentos característicos de su acción: La predicación y la obra taumatúrgica y sanadora.
Las palabras del Papa en la oración del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!!
El pasaje evangélico de hoy (cf.Mc1,21-28) relata un día típico del ministerio de Jesús, se trata concretamente de un sábado, día dedicado al descanso y la oración. En la sinagoga de Cafarnaúm, Jesús lee y comenta las Escrituras. Su manera de hablar atrae a los presentes, que quedan asombrados porque demuestra una autoridad diferente a la de los escribas (v. 22).
Además, Jesús se revela poderoso también en las obras. Así es, cuando un hombre en la sinagoga se vuelve contra él, llamándole el Santo de Dios, Jesús reconoce el espíritu maligno, le ordena que salga de ese hombre y lo expulsa (vv. 23-26).
Aquí vemos los dos elementos característicos de la acción de Jesús: la predicación y la obra taumatúrgica de médico. Predica y cura. Ambos aspectos se destacan en el pasaje del evangelista Marcos, pero el que más sobresale es el de la predicación; el exorcismo se presenta para confirmar la “autoridad” singular de Jesús y su enseñanza. Predica con autoridad propia, como alguien que tiene una doctrina que procede de sí mismo, y no como los escribas que repetían tradiciones anteriores y leyes recibidas. Repetían sólo palabras, palabras, como cantaba la gran Mina. Jesús tiene autoridad. La enseñanza de Jesús tiene la misma autoridad de Dios que habla; de hecho, con una sola orden libera fácilmente al poseído del maligno y lo cura. Su palabra hace lo que dice, porque Él es el profeta definitivo. Moisés anuncia a Jesús como el profeta definitivo. Es más, es el Verbo mismo de Dios hecho hombre. Por eso habla con autoridad divina, porque tiene el poder de ser el profeta definitivo, el Hijo de Dios.
El segundo aspecto, el de las curaciones, muestra que la predicación de Cristo tiene como objetivo vencer el mal presente en el hombre y en el mundo. Su palabra apunta directamente contra el reino de Satanás, lo pone en crisis y lo hace retroceder, obligándolo a dejar el mundo. El poseído, tras la orden del Señor, es liberado y transformado en una nueva persona.
Además, la predicación de Jesús pertenece a una lógica opuesta a la del mundo y del maligno: sus palabras se revelan como la alteración de un orden incorrecto de las cosas. El diablo presente en el poseído, de hecho, grita cuando Jesús se acerca: «¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a arruinarnos?» (v. 24). Estas expresiones indican la total diferencia entre Jesús y Satanás: están en planos completamente diferentes; no hay nada en común entre ellos; son opuestos entre sí. Jesús atrae con su autoridad a la gente es también el profeta que libera. Escuchemos sus palabras siempre. Llevad en bolsillo o en el bolso un pequeño Evangelio, para leerlo. Además, todos tenemos pecados, pidámosle a Dios la curación de nuestros pecados y de nuestros males.
Hermanos y hermanas, el Evangelio de este domingo debería suscitar también en nosotros algo de la admiración y el asombro que sintieron los habitantes de Cafarnaúm al escuchar a Jesús aquel sábado en la sinagoga. Y de hecho es así: cuando se proclama el Evangelio, en la liturgia, ¡todavía se siente intacta toda la fuerza de su palabra! Y también cuando leemos personalmente el Evangelio con el corazón abierto, siempre nos llega un poco de su luz y poder benéfico, que ilumina, sana, consuela.
La Virgen María guardó siempre en su corazón las palabras y los gestos de Jesús, y lo siguió con total disponibilidad y fidelidad. Que Ella nos ayude también a nosotros a escucharlo y seguirlo, para experimentar en nuestra vida los signos de su salvación.
Saludos después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas: Pasado mañana, 2 de febrero, celebraremos la fiesta de la presentación de Jesús en el templo, cuando Simeón y Ana, los dos ancianos, iluminados por el Espíritu Santo, reconocieron en Jesús al Mesías.
El Espíritu Santo todavía hoy suscita en los ancianos pensamientos y palabras de sabiduría. Su voz es preciosa, porque canta las alabanzas del Señor y custodia las raíces de los pueblos.
Nos recuerdan que la vejez es un don y que los ancianos son el anillo de la cadena de las diversas generaciones, para transmitir a los jóvenes la experiencia de vida y de fe.
Los abuelos son olvidados muchas veces. Y, así, olvidamos esta riqueza de custodiar las raíces y de transmitir. Por eso decidí instituir la Jornada mundial de los abuelos y de los ancianos, que se celebrará en toda la Iglesia todos los años el cuarto domingo de julio, cerca de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús.
Es importante que los abuelos y los nietos se encuentren, porque, como dice el profeta Joel, los abuelos ante los nietos soñarán y tendrán ilusión y los nietos ante los abuelos irán adelante y profetizarán.
El 2 de febrero será, pues, la fiesta del encuentro entre los abuelos y los nietos
Mi cercanía a los que sufren por la enfermedad de la lepra.
La pandemia ha confirmado que es necesario tutelar el derecho a la salud de las personas más frágiles.

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