Som Cristians: proyecto de iglesia doméstica

Xavier Garí de Barbarà, miembro fundador de Som Cristians: “Los laicos debemos estar bien formados para no depender de criterios clericales”

Por Jordi Pacheco
“En las escuelas cristianas y en los centros de esparcimiento y ocio para
niños y niñas la dinámica pastoral ha menguado y se está volviendo
descafeinada”
“Preferimos decir que somos cristianos de tradición católica. Estamos
abiertos desde el punto de vista eclesial y ecuménico”
“Gracias a la virtualidad, ahora son más las familias que pueden acceder a
nuestras actividades y propuestas”
Som Cristians es un proyecto comunitario de iglesia doméstica impulsado por
una treintena de familias que buscan vivir y transmitir la fe a los hijos de la forma
más parecida posible a como la vivían los primeros cristianos. Fundada entre la
Navidad de 2019 y Reyes de 2020 en el Área Metropolitana de Barcelona, la
comunidad se inspira en el estilo ignaciano y en la tradición católica pero
muestra una clara intencionalidad de apertura eclesial. Surgió con vocación
presencial, aunque los estragos del coronavirus les han abocado a apostar por el
espacio virtual. Por ello, además de disponer de web propia , Som Cristians está
presente en Twitter e Instagram, y utiliza Zoom para todas sus conexiones
virtuales (831-2769-5581). Xavier Garí de Barbarà (Barcelona, 1974), profesor
del Col•legi Sant Ignasi-Jesuïtes Sarriàyde la Facultad de Humanidades en la UIC
(Universitat Internacional de Catalunya), es uno de los integrantes más activos de
esta comunidad que ofrece un abanico de propuestas encaminadas a vivir la fe
con mayor profundidad. Desde rezos en familia, hasta grupos de lectura y cine
espiritual, pasando por peregrinajes y voluntariados.
¿Cómo surgió la idea de fundar Som Cristians?
Surgió de diferentes familias de procedencias diversas como por ejemplo de
escuelas de Sarrià, de centros pastorales como el Casal Loiola donde llevamos a
nuestros hijos, de la Pasqua familiar de Hostalets de Balenyà o de actividades de
silencio y meditación. Vemos que en algunas escuelas cristianas o en centros de
esparcimiento y ocio para niños y niñas, la dinámica pastoral a veces mengua o se
está volviendo cada vez más descafeinada.
La experiencia de la pascua familiar
es muy bonita y enriquecedora pero solo son solo unos pocos días al año y sabe a
poco. Aunque algunos de nosotros participamos en recesos familiares en la Cova
de Sant Ignasi de Manresa, creemos que hace falta algo que conduzca todo esto y
que además nos ayude a vivir una fe sencilla, cercana y auténtica.
De ahí la alusión que hacen a los primeros cristianos.
En efecto. La tradición de los primeros cristianos era escasa y aún tenían vivo el
recuerdo del Cristo resucitado. La Iglesia, por su parte, siempre da mucha luz
gracias a la elaboración de los santos, teólogos y pastores, pero también se
convierte a menudo en una carga. En los primeros cristianos observamos que no
acarrean lo “malo” de la tradición y están más cerca de lo que realmente fue el
cristianismo. Una tradición de tantos siglos siempre corre el riesgo de ser
adulterada.
«Como cristianos, tenemos el deber de transmitir la fe a nuestro hijos», afirma
Xavier Garí
A lo largo del último año han organizado una serie de diez propuestas
compartidas y orientadas a niños, jóvenes y adultos. ¿Cuál es la finalidad de
dichas propuestas?
Estas propuestas van articuladas en torno a cuatro ejes. La vivencia espiritual; el
sentido comunitario (lejos de competir, queremos complementar a otros
movimientos de Iglesia, parroquias); la formación cristiana (entendemos que los
laicos tenemos que estar formados para no depender de criterios clericales); y,
finalmente, el compromiso social.
Se autodenominan cristianos, no católicos.
Preferimos decir que somos cristianos de tradición católica. Estamos abiertos
desde el punto de vista eclesial y ecuménico. Nuestra catolicidad-universalidad
nos empuja a abrirnos a creyentes de diferentes edades, carismas y procedencias
que desean sentirse cristianos antes que ninguna otra pertenencia a una
confesión, movimiento, carisma o institución eclesial.
¿Cuál es su papel en esta comunidad?
Intento, junto con mi esposa, gestionar las actividades y aportar ideas. Me he
dedicado a la pastoral en Sant Ignasi y he sido catequista de universitarios en el
Casal Loiola. Mi hija menor padece una enfermedad pulmonar severa que
ahora no le permite su escolarización y recibo una prestación paradedicarme a
ella. Por tanto, estoy casi todo el tiempo en casa atendiendo esta y otras
necesidades familiares. Estoy muy ocupado, pero tengo un cierto margen para
dedicarme a Som cristians, que considero mi contribución eclesial. Todos los
cristianos con hijos tenemos el deber de intentar transmitirles la fe. Y otro deber: el
de ser testimonio y ayudar a vivir el Evangelio.
¿Se muestran receptivos sus hijos?
En nuestro caso, no queremos ser como esas familias que se dedican en cuerpo y
alma a la vida parroquial y luego ninguno de sus hijos abraza la fe, hartos acaso
de ver a sus padres entregados a la parroquia. Sin embargo, siempre hemos
intentado vivir la fe con naturalidad y mantener un cierto compromiso que nos lleve
a realizar actividades dentro del ámbito eclesial que sirvan a nuestros hijos como
testimonio.
Salón de rezos doméstico.
Una de sus propuestas es el rezo virtual en familia (PregaFamily).
La celebramos los domingos a las 20 h. Nuestros hijos no suelen faltar a la cita,
aunque obviamente no los forzamos a participar. En el sótano de casa tenemos un
pequeño oratorio, muy particular, donde voy siempre que puedo para hacer un
rato de silencio. Tengo una campanita rústica y la hago sonar cada vez que voy.
De ese modo, si alguien quiere, puede venir conmigo. Y si no, saben que no
deben hacer alboroto porque hay alguien que está rezando. Este es un testimonio
muy importante que enseña a nuestros hijos que a veces hay que rezar, aunque
sea sin ganas, ya que todos necesitamos ese momento de silencio que nos
vincula a algo más grande y nos ayuda a no perdernos en el día a día. Pero
siempre con naturalidad, y dejando claro a los hijos que no somos monjes sino,
simplemente, personas cristianas.
Decía Xavier Aymerich, rector de la basílica de Santa Maria de Vilafranca del
Penedès y director de la revista Missa Dominical, que hoy en día mucha
gente busca en otras confesiones cosas que podría encontrar en la
parroquia de al lado de casa.
Creo que las religiones no se perderán nunca, y la cristiana tampoco, porque
responden a una necesidad íntima del ser humano de hacer silencio y de
pacificarse interiormente. Y todas las religiones dan respuesta a esto. Si en los
países occidentales hay tanto desapego de la gente hacia la tradición católica es
porque hay un gran problema con la Iglesia como institución. Los obispos se
agitan con cuestiones como por ejemplo la aprobación de la Ley de la Eutanasia
pero no muestran la misma beligerancia cuando se vulneran sistemáticamente
derechos humanos en las fronteras europeas o cuando ven crecer las
desigualdades sociales. El papel de la Iglesia como institución genera dudas,
algunas de sus actuaciones interfieren negativamente en el mensaje evangélico y,
por tanto, la gente se separa de ella.
Logo de Som Cristians
Para acabar, ¿qué valoración hace de este primer año de vida de Som
Cristians?
Valoro especialmente dos cosas: cómo nos hemos podido acompañar en la
soledad gracias a la virtualidad, y cómo el proyecto ha ido creciendo poco a poco
hasta trascender a las familias que lo hemos impulsado. Gracias a la virtualidad,
ahora son más las familias que pueden acceder a nuestras actividades y
propuestas.

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