El camino sinodal de la Iglesia alemana

Debate abierto en Alemania: del papel de la mujer y los laicos, a la abolición de los seminarios o el celibato

 

A la mayoría de los participantes les urge el que se tomen decisiones concretas sobre reformas de la Iglesia en Alemania: la presión es grande para alcanzar propuestas y soluciones
Muchos católicos esperan que la Iglesia hable con más libertad sobre las relaciones de pareja, la anticoncepción y la homosexualidad. Pero, al mismo tiempo, entre los miembros del sínodo prevalecía la opinión de que la Iglesia había perdido ya el contacto con la vida de muchos, especialmente de los jóvenes
07.02.2021 | José Luis Gómez de Segura, corresponsal en Alemania
El Camino Sinodal lleva un año de andadura en Alemania. A la Asamblea General pertenecen 69 Obispos y 69 laicos. También son miembros de la asamblea los delegados de los diversos grupos eclesiales, de organizaciones juveniles, de órdenes religiosas, de agentes de pastoral. Asisten también observadores invitados de la iglesia evangélica y ortodoxa y otros.
A la mayoría de los participantes les urge el que se tomen decisiones concretas sobre reformas de la Iglesia en Alemania. Los cuatro foros tienen cada uno su peso específico, como se ha visto de nuevo el día 4 y 5 en las sesiones online.
Una segunda asamblea plenaria del Camino Sinodal ya debería haberse celebrado, pero a causa del coronavirus, el máximo órgano de diálogo de la reforma católica se pospuso hasta el otoño. En su lugar hubo asambleas online que terminaron el viernes por la noche. Los llamados foros dieron a conocer su trabajo. Los cuatro grupos de trabajo marcan la marcha del Camino Sinodal en temas clave: El poder y el compartir las formas de poder en la iglesia, la forma de vida sacerdotal hoy, la moral sexual y el papel de la mujer en la iglesia a todos los niveles.
El que más lejos ha llegado es el foro sobre el tema del poder, con un largo documento base y tres textos operativos. Estos sirven de base a las decisiones concretas. Se trata de la predicación de laicos, de una mayor transparencia en los asuntos financieros y de puestos de arbitraje para resolver conflictos.
Urge debatir sobre temas controvertidos
El debate sobre estas cuestiones se centró sobre todo en cómo limitar y controlar el poder en una institución jerárquica. Dado que la Iglesia católica no está constituida democráticamente, el término “sinodal” es de gran importancia.
Se hizo distinción sobre qué cuestiones podían aclararse a nivel diocesano, cuáles a nivel nacional y cuáles sólo a nivel mundial. Allí se trató del derecho laboral en la iglesia, del orden de la predicación y la ocupación de puestos de dirección -todas áreas que tienen que ver con el poder-. En el debate sereno y objetivo hubo consenso en que lo relacionado con el poder debe ser transparente y que debe haber una “garantía de recurso legal” para poder hacer revisar las decisiones.
La mujer, tema clave
El foro sobre el papel de la mujer en la iglesia también se desarrolló serena y objetivamente aunque aún no presentó ningún texto concluyente, al igual que los foros sobre la moral sexual y el estilo de vida sacerdotal. En varios “Hearings” en pequeños grupos se vio la necesidad de seguir debatiendo, por ejemplo, sobre la cuestión de la admisión de las mujeres a la ordenación a distintos niveles.
El intercambio de opiniones tuvo lugar de forma digital en estas asambleas online del Camino Sinodal.
Naturalmente se ha visto que los puntos de vista son diversos. Pero cada uno expresaba abiertamente su posición, sin miedo a nada ni a nadie. Quizá la crisis creada en la diócesis de Colonia en relación al modo cómo el cardenal Wöelki está llevando todo lo relacionado con el abuso de menores en la diócesis, ha contribuido más si cabe, a que los participantes hablasen con la libertad de los hijos de Dios.
En el diálogo sincero tiene cabida también la otra parte, la que piensa diferente.
El obispo Rudolf Voderholzer de Ratisbona, representante de la minoría conservadora, opinó que esa medida referente a la ordenación de la mujer era incompatible con la enseñanza de la Iglesia y la tradición bíblica. Argumento con un texto delConcilio Vaticano II (1962-1965). El documento del Concilio “Lumen Gentium” distinguió entre el servicio del sacerdocio y el sacerdocio de todos los creyentes. También de esto se deduce que el ministerio ordenado del sacerdote es esencialmente diferente.
Abolir los seminarios, abrirse a los trans
En el foro sobre el sacerdocio es discutible cómo debe ser la vida y la formación de los sacerdotes católicos en el futuro. Hay reivindicaciones radicales como la abolición de los seminarios y del celibato. Hay propuestas de reforma moderadas que abogan por una educación más abierta y por otras posibles excepciones al celibato. Acuerdo hay en que la soledad del cada vez menor número de sacerdotes es un problema importante. Pero ya en la cuestión de si el celibato y el abuso sexual están relacionados, y cómo, las opiniones difieren.
Muy diferentes son también las posturas en el foro sobre moral sexual. De antemano circularon dos documentos diversos. Uno de ellos se centra en el matrimonio entre un hombre y una mujer y en los textos del magisterio sobre el tema. En el otro extremo está el texto que analiza “las perspectivas de las personas trans, intersexuales y amantes del mismo sexo”.
¿Qué pasará con la Asamblea presencial de otoño?
Para los participantes quedó claro durante el debate: por un lado, muchos católicos esperan que la Iglesia hable con más libertad sobre las relaciones de pareja, la anticoncepción y la homosexualidad. Pero, al mismo tiempo, entre los miembros del sínodo prevalecía la opinión de que la Iglesia había perdido ya el contacto con la vida de muchos, especialmente de los jóvenes.
La presión es grande por llegar a posibles soluciones. El Camino Sinodal está en la encrucijada de tener que tomar decisiones. En otoño, la asamblea sinodal quiere reunirse, física o virtualmente.
Mientras tanto los grupos de trabajo seguirán dialogando y procurarán entregar propuestas que estén listas para ser votadas. El deseo es grande entre los participantes en el diálogo de llegar a decisiones concretas. Siendo realista hay que aceptar que en algunos foros sí puedan cumplir ese objetivo, pero en otros se necesite más diálogo para poder llegar a conclusiones factibles.
Algunos participantes manifestaron que, especialmente los foros sobre la cuestión de la mujer en la iglesia y sobre la vida del sacerdote hoy, todavía necesitaban que alguien modere encuentros y diálogos que lleven a resultados que merezcan la pena.
“No es un paseo por el parque”
En una entrevista dada al finalizar esta asamblea dijo el presidente del Comité Central de los católicos, Thomas Sternberg: “Este camino no es un paseo por el parque” y constatando el fruto de los foros añadió: “Nos vemos en armonía con la Iglesia universal y en armonía con el Papa”
Y al presidente de la Conferencia episcopal monseñor Bätzing le preguntaron en la misma entrevista: ¿Cuándo estarán disponibles las primeras votaciones y resultados?
Bätzing respondió: “En otoño, en la próxima asamblea sinodal formal”.
Desde su experiencia del Camino Sinodal añadió: “Lo que siempre me ayuda: no tener que ir solo”.

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