Homenaje a Don Pedro Casaldáliga

‘Larga caminada con los pobres de la tierra’: Pedro Casaldáliga en la memoria
«Juan José Tamayo nos ofrece, con este título, publicado por Herder (Barcelona, 2020), uno de los primeros libros escritos sobre la gran figura del ‘obispo de los pobres'»
«Yo diría que Casaldáliga merece figurar entre los santos de la Iglesia católica. No necesita hacer ningún milagro»
«Él no quería homenajes ni lugares de honor. Pero el Pueblo sabio ya lo ha canonizado: ‘S. Pedro del Araguaia’ gritaban ante su tumba»
«Gracias, Juan José, por dar a conocer esta figura humilde y estelar, que a nadie dejaba indiferente: o se le criticaba o se le admiraba y nos contagiaba»
15.02.2021 | Eduardo Lallana García
Juan José Tamayo nos ofrece, con este título, publicado por Herder (Barcelona, 2020), uno de los primeros libros escritos sobre la gran figura del “obispo de los pobres”, después de su muerte acaecida el 8 de agosto del 2020. Y lo hace con una clara intención, como nos dice en el prólogo: “he escrito este libro para mantener viva la memoria de la personalidad y la vida subversiva de Pedro Casaldáliga…”.
La vida, la persona, “las causas” por las que luchó Casaldáliga exigirán muchos estudios para llegar a comprender todo el Misterio, de una persona tan coherente, auténtica, luchadora, creyente, humanista, acogedora, respetuosa…. Como afirma Tamayo, “con Pedro Casaldáliga “el Dios de todos los nombres” pasó por Brasil”. Yo diría pasó por la Iglesia, por la Humanidad. Pedro, su obra, su legado es universal, es patrimonio de la Humanidad.
Me llamó la atención, al leer el libro, la amplia dedicatoria que ha hecho Tamayo, nombrando a un grupo de colaboradores muy directos de Pedro en su vida.
El texto de Tamayo nos presenta el pensamiento teológico de Pedro, hecho vida, compromiso liberador, poesía y praxis evangélica. Lógicamente cada autor escribe desde su lugar social. Y Juan José Tamayo es una autoridad académica con una larga trayectoria, habiendo abordado, en sus múltiples libros y artículos, temas como la Teología de la Liberación, las Teologías del Sur, el diálogo interreligioso y macroecuménico, las Utopías y distopias… entre otros muchos. Y por tanto en este libro sitúa, encuadra y relaciona el pensamiento de Pedro en el contexto teológico amplio y universal.
Hablar de Pedro es hablar de “sus causas” a las que Tamayo dedica uno de sus capítulos. “Mis causas que valen más que mi vida” decía Pedro. Causas que Pedro resumía en “Humanizar la Humanidad”, y que él consideraba tarea de todos.
Y presentar la vida y la personalidad de Pedro es hablar de su mística y espiritualidad liberadora, de su pasión por la Utopía, motivación profunda de Pedro en toda su vida y en todo su quehacer, otro de los capítulos del libro. Utopía que Pedro resumía en el texto evangélico: “que todos tengan vida y vida en plenitud”. Pedro en términos cristianos la identificaba con el Reino de Dios.
Pedro solía despedir a las personas con una bendición: “que el Dios de la Vida, del Amor, de la Liberación y de la Solidaridad, te bendiga y acompañe siempre. Ese era y es el Dios de Pedro, motor, impulso, motivación y secreto de tan rica vida al servicio de los más pobres. “Pedro: amigo de Dios, defensor de los Pueblos oprimidos y persona compasiva”, así aparece en el primer capítulo.
El libro contiene varias fotos y poemas en las que vemos y sentimos a Pedro en su día a día, en contacto consu Pueblo, (él lo escribía siempre con mayúscula), comunicándonos su sentir, su pasión, la verdad y coherencia de su vida con la belleza de sus poemas. “Pedro Profeta y poeta de la liberación descolonizador y desevangelizador, el teo-poeta de la Liberación”. Así nos lo presenta Tamayo. Leonardo Boff afirma que Pedro “es un poeta del mismo temple que S. Juan de la Cruz, que une su pasión por Dios con su pasión por el Pueblo sufrido”
Los últimos capítulos Tamayo los dedica a situar a Pedro en la larga caminada de los cuantos mártires han dado su vida por la liberación del Pueblo: el protomártir Jesús de Nazaret, S. Romero de América y tantos otros a los que Pedro admiraba y a los que dedicó el Santuario de los Mártires de la Caminada, para recordar su memoria.
Por esta vida plena, donada a los más desfavorecidos con esa autenticidad en su vivir y morir, Pedro merece figurar en “la senda de los Padres de la Iglesia de Amerindia”, como lo sitúa Tamayo en su último capítulo. Yo diría que merece figurar entre los santos de la Iglesia católica. No necesita hacer ningún milagro. Ya lo ha hecho con toda su vida. Él no quería homenajes ni lugares de honor. Pero el Pueblo sabio ya lo ha canonizado: “S. Pedro del Araguaia” gritaban ante su tumba.

Homenaje a Casaldáliga
Gracias, Juan José, por dar a conocer esta figura humilde y estelar, que a nadie dejaba indiferente: o se le criticaba o se le admiraba y nos contagiaba. Ya lo advertía y lo explicaba él: “Me llamarán subversivo. / Y yo les diré: lo soy. / Por mi Pueblo en lucha, vivo. / Con mi Pueblo en marcha, voy”. Sin duda un referente de creyente comprometido, de humanista universal, de persona íntegra y coherente, de sabio profundo, abierto y dialogante, de incansable defensor de los más olvidados, arriesgando su vida por ellos.
Agradezco a Juan José Tamayo haber incorporado en el libro la entrevista que le hicimos a Pedro Charo García de la Rosa y yo el 10 de enero de 2007 en Sâo Félix do Araguaia. Creo que viene a ratificar la semblanza que ha hecho el autor.
Eduardo Lallana
Cofundador y ex Presidente de la Asociación Tierra sin Males

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