Mirar lejos y actuar cerca

Ecuador

Pedro Pierre.
La expresión es de Gustavo Gutiérrez que hablaba de la misión del cristiano: “¡Mirar lejos y actuar cerca!”, queriéndonos decir que nuestro horizonte es el Reino pero nuestra tarea es hacerlo realidad ahí donde Dios nos ha sembrado. Tal vez podríamos aplicarnos este lema en la situación en que nos encontramos los ecuatorianos después de las últimas elecciones presidenciales. Muchos soñábamos salir del desastre generalizado en que nos ha sumido el presidente Lenin Moreno después de 4 años de desgobierno neoliberal. Gracias a la elección del banquero Guillermo Lasso vamos a tener más de lo mismo, pues fue él junto a Jaime Nebot que fueron los mentores del gobierno…
“¡Mirar lejos…!” Es la invitación a no perder nuestros sueños de más igualdad y menos pobreza, mejor educación y salud, más posibilidades de expresión y de cultura, más Bien Común y menos privatizaciones, menos extractivismo y más protección a la naturaleza, más integración latinoamericana y menos Tratados de Libre Comercio, más soberanía nacional y menos dependencia de FMI (Fondo Monetario Internacional), más identidad nacional y menos sumisión a la incultura gringa… Tendremos más neoliberalismo y menos dignidad colectiva. A los pobres, los jóvenes, los indígenas, las mujeres… se les dice: “¡Bienvenidas y bienvenidos al Ecuador-hacienda de los banqueros para ser semi-esclavos o esclavos de cuerpo entero!” Preparen sus maletas las y los que van a pagar muy alto el vivir un feriado bancario permanente… porque ya en la primera noche del candidato electo nos aumentaron los combustibles.
“¡Mirar lejos…!” porque el partido de la Revolución Ciudadana (47% de vota contra 53) no está en bancarrota. Sin apoyo de ningún otro partido, contra lo violencia mediática de los grandes medios de comunicación comerciales, contra la ira vengativa de los empresarios hambrientos de poder y de dinero, contra los “nulos” que favorecieron la elección de Guillermo Lasso, contra el aparato político de Pachakutik y los “ponchos dorados” de la CONAIE (Coordinación Nacional de las Nacionalidades Indígenas) que traicionaron su identidad indígena, contra la invitación a votar por el banquero por parte de la cabeza de lista de la Izquierda Democrática, contra las entidades estatales de la justicia, del poder electoral, de la controlaría del Estado, contra los agentes de la CIA (Central de Inteligencia norte Americana) y de la embajada gringa, contra el analfabetismo político de muchos… con sus mayores dirigentes presos, exiliados o perseguidos, y sin hablar de probable fraude, el partido de la Revolución Ciudadana obtuvo más de 47% de la votación nacional: ¡un triunfo ejemplar!… porque “¡somos del buen lado de la historia!”.
“¡Mirar lejos…!” porque los partidos progresistas que se dicen a favor de la inmensa mayoría de los pobres, con una ideología socialista, como la Revolución Ciudadana, Pachakutik y la Izquierda Democrática, cuando habrán depurado sus dirigentes y miembros pro-capitalistas y pro-imperialistas, más temprano que tarde se dará la unión de un Frente Popular de la Dignidad que defenderá los intereses populares, las conquistas de los trabajadores y se pondrá al servicio de los Derechos Humanos, de los Pueblos y de la Naturaleza.
Ese desafío se plantea ya a la Asamblea Nacional para protegernos de las arremetidas de un fascismo disfrazado de legitimidad. Porque volvemos a los tiempos sanguinarios de León Febrés Cordero (presidente en 1982-86), después del asesinato del presidente Jaime Roldos (1979). Los 11 muertos, los 14 ojos dañados, los 1300 heridos y lis 1400 presos del levantamiento popular de octubre de 2019 nos lo revelan.
“¡Actuar cerca!” Eso es el reto: Por una parte, volver a la cercanía, a la amistad, al compañerismo, la solidaridad, a la organización de muchos grupos de vecinos, de trabajo, de cultura, de formación humanista integral.
Tenemos que retomar en nuestras manos el destino de nuestras vidas individuales, familiares y colectivas. Sólo la unión nos dará la capacidad de enfrentar, resistir y superar el imperio del dinero y del poder destructor. Por otra parte, tenemos que desarrollar nuestra energía vital, este tesoro escondido en cada una y cada uno de nosotras y nosotros. Tenemos la vitalidad eterna de la tierra y la naturaleza de dónde venimos, que nos alimenta, nos cura y nos vivifica. Somos la fuerza y la vida de Dios que nos ha “hecho a su imagen y semejanza”, todos iguales y todos diferentes, en definitiva invencibles si estamos unidos como un sola familia.
Ese sueño es el del papa Francisco: “Constituirnos en una hermandad universal”. Eso es el “Mirar lejos”: es la meta. Este sueño se hace cercano mediante cuatro caminos: Eso es el “Actuar cerca”. A cada una y cada uno nos toca, según las expresiones del mismo papa, construir “la fraternidad sin frontera”, hacer realidad “la amistad social”, lograr “el amor político” y desarrollar un “mística liberadora” enraizada en el poder de Dios que anida en nosotros y en el protagonismo de los pobres. Es posible porque nos dice Dios por la boca del profeta Isaías “Mira que te tengo grabado en la palma de mis manos”.
Allí está nuestra hoja de ruta: “Mirar lejos y actuar cerca” Es el espacio dónde nos movemos. Depende de nosotros si así lo queremos. No esperemos mañana para comenzar, porque la Vida es hoy.

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