Hablemos de lo que ha pasado en Madrid

POR JESÚS SASTRE GARCÍA,

ECLESALIA, 28/05/21.- El PP ha ganado en las elecciones del pasado 4 de mayo en la Comunidad de Madrid en unas elecciones democráticas. Aceptamos y respetamos el resultado, y felicitamos a la señora Ayuso al tiempo que la deseamos el mayor acierto en los dos años que quedan de legislatura. Pero también queremos hacer en voz alta algunas reflexiones. Estamos ante un fenómeno complejo en el que han intervenido varios factores aprovechados por la candidata del PP: el cansancio por las restricciones con motivo de la pandemia, el deseo de libertad individual de volver a lo de antes, la apertura laboral de los comercios y, especialmente, de la hostelería, el declive de Ciudadanos por manifestar lo que siempre ha sido, la derecha con retoques, los bandazos del PSOE a un lado y otro durante la campaña, la promesa de bajar impuestos que beneficia a las clases más altas, y el enfrentamiento al gobierno central por sus alianzas políticas. En definitiva, Madrid es la comunidad con políticas más laxas enmarcadas en el pensamiento neoliberal. Y todo ello girando alrededor del concepto “libertad” concretado en “tomarte unas cañas con un amigo”, “disfrutar de la vida a la madrileña”, “esto es España”, “vete donde quieras”, etc. Se usa el concepto libertad con poco contenido. No es de extrañar que el populista M. Salvini, representante del “regionalismo rico y excluyente” haya sido el primero en felicitar a la señora Ayuso.
Hay una serie de aspectos en los resultados electorales que sorprenden a cualquier analista y piden ser señalados con alguna reflexión. A la ganadora de estos comicios dedicamos los siguientes comentarios:
1. La corrupción histórica del PP y de la Comunidad de Madrid no han pasado factura al PP madrileño, cosa que también ha sucedido con otros partidos. La corrupción sistémica de partido, según sentencia judicial, es algo que pronto olvidan y perdonan muchos ciudadanos. Mala noticia.
2. La comunidad de Madrid es la segunda con más contagios de Covid-19 en España, con las UCI al 120% y una mortalidad muy alta. Según datos del Instituto Nacional de Estadística en Madrid han muerto en lo que llevamos de pandemia un 30% más de personas que en Cataluña. El mantra de la señora Ayuso de que no “no se debe elegir entre salud y economía” no está bien planteado desde el punto de vista moral, y ha traído funestas consecuencias. Con otras políticas, aunque atrajeran menos votos, ¿no se podrían haber evitado muchas muertes? Hay relación evidente entre incidencia acumulada e3 casos y número de muertes. Elvis García, experto en Salud Pública y profesor de Harvard, se muestra claro sobre la presidenta madrileña: “Sin entrar en si Ayuso es la mejor o peor alternativa para Madrid, lo que me cuesta entender son las alabanzas a su buena gestión de la epidemia. Un dato para poner cosas en contexto, en la Comunidad de Madrid ha muerto más gente por cada 100.000 habitantes que en otras 14 comunidades”. Según varios estudios científicos hay una correlación directa entre aumento de casos Covid y apertura de la hostelería. Las familias que han perdido a seres queridos en estos meses no creo que aprueben la política de la señora Ayuso, y no basta que diga que se solidariza con los que han sufrido más en esta pandemia.
3. La gestión de la pandemia en las Residencias de Mayores de marzo a junio del año 2020. Es tal el número de muertos por Covid o síntomas compatibles en los primeros meses de la pandemia que no se puede trivializar con este tema. Los conocidos como “Protocolos de la vergüenza” impidieron el traslado a hospitales de miles de mayores (el 70% de los mayores fallecidos fueron en residencias). Además, no se medicalizaron las residencias tal como habían prometido, y no se derivaron mayores a hospitales privados que se podía haber hecho. Estos mayores murieron ahogados en su insuficiencia respiratoria, sin ningún cuidado paliativo y en la más absoluta soledad. Haber propiciado positivamente esta situación es tan radicalmente inmoral que, solo por esto, la señora Ayuso no debería haber sido votada. Esperemos que la justicia caiga con todo su peso sobre la presidenta y su consejero de sanidad, el señor Enrique Escudero, que ha ido en segundo lugar en la lista ganadora de las elecciones. Sería interesante conocer a quién han votado los familiares que han perdido a sus seres queridos en las residencias de mayores de la comunidad de Madrid. Está claro que para algunas ideologías políticas unos miles de muertos más o menos, no cambian la realidad, pero unos miles de euros más o menos, sí cambian la realidad.
4. La polarización de la campaña con eslóganes enfrentados ha impedido entrar en las grandes cuestiones de planteamientos, programas y gestión. Esto lo ha favorecido la señora Ayuso desde el principio, pues en lo ideológico populista se encontraba más cómoda. Al escuchar sus mantras una y otra vez uno siente vergüenza ajena por el poco nivel intelectual, y el apelar de manera primaria a lo que le gusta a la gente, no a lo que la gente necesita en una situación tan excepcional como esta, tal como han repetido los epidemiólogos y sanitarios. “Tomarse una caña no es libertad, es desahogo, y no hemos sabido transmitirlo” (Mónica García). En los llamados barrios rojos, ciudadanos que han cambiado el voto a favor del PP lo justifican así: “La gente quiere un poco de felicidad”, “Ayuso nos ha dejado vivir”, “Ayuso defiende las libertades individuales”, etc. Esto contrasta con el criterio del dueño de un bar que no ha cambiado su voto: “Veinte personas que venían a este bar han muerto durante la pandemia, ¿merece la pena este peaje?”. Consignas que ha repetido hasta la saciedad la señora Ayuso se las hemos oído a los jóvenes que se han concentrado la noche del día 9 de mayo, saltándose todas las normas, al final del estado de alarma. Estos han merecido un tuit del actor Hugo Sánchez que se ha hecho viral: “Subnormales”. ¿Quién asumirá las consecuencias que esto pueda tener? Al alcalde de Madrid, el señor Almeida, que ha criticado estas concentraciones ha terminado responsabilizando al presidente del gobierno. ¿A la señora Ayuso no le dice nada dado que los concentrados, saltándose todas las normas, proferían las mismas consignas que ella? “Es evidente que la “vida” es más importante que la “buena vida”. Pero no cabe duda que nuestra cultura ha degenerado hasta el extremo de que se antepone la “buena vida” a la “vida” misma. El resultado de las recientes elecciones es elocuente en este orden de cosas. Tan elocuente, que no necesita mucha explicación… Jesús defendió la salud y la vida anteponiendo esta defensa a las normas de la Religión y a cualquier otro interés. Incluso al interés de su propia vida, como quedó patente en el hecho de devolver la vida al difunto Lázaro (Jn 11). Un hecho que le costó a Jesús su condena a muerte.” (José María Castillo). Y otro comentario reciente de Gonzáles Faus: “Resulta que hay gentes que se profesan cristianas, pero tienen una sensibilidad pagana; y también al revés: gentes no cristianas pueden tener una sensibilidad más cristiana que otros bautizados y hasta “practicantes”. Hace ya más de veinte siglos un galileo llamado Jesús descubrió que “publicanos y prostitutas” (y hasta algún “samaritano”) podían tener una sensibilidad mucho más judía que los representantes y defensores del judaísmo oficial. Descubrir eso le costó la vida. Pero hizo que salieran otros cristianos como Emmanuel Mounier con aquella definición tan molesta: “la verdad, Pilatos, es ponerse del lado de los pobres”.
Esta polarización y empobrecimiento de la discusión política es un claro retroceso en el modo de ejercer la política. El señor Gabilondo podría haber desmontado, en lenguaje asequible, la mentira, incoherencia y falta de planteamientos serios de la señora Ayuso: ¿qué antropología subyace a sus posiciones? ¿qué concepto de sociedad y de economía tiene? ¿cómo queda el valor de la justicia y solidaridad en sus planteamientos? ¿qué sensibilidad tiene con los más desfavorecidos? Aunque las respuestas de la señora presidenta han sido, muchas veces, simples, simplísimas, hay que reconocer que han seducido a muchos votantes que se han sentido tocados en sus pulsiones emocionales. En esto nos recuerda la señora Ayuso al Tea Party en 2008 en EE.UU. y al señor Trump con su “Make America Great Again”. El periódico The New York Times dedicó un artículo largo a la victoria electoral de Ayuso. El título es muy revelador: “Los votantes apoyan a la “trumpista” que mantuvo abierto Madrid”. ¿Cómo es posible que la conciencia de tantos ciudadanos se haya conformado con las “cañas”, la referencias “folkóricas” y el individualismo extremo del “ir donde quieras” y “haz lo que quieras”? Pregunto a la presidenta: ¿Cómo puede un niño de la Cañada Real elegir un colegio de la Moraleja si no tiene electricidad para no pasar mucho frío en los meses de invierno? Como decía un chiste que circulaba el otro día: “Si llamas al centro de salud y no le cogen el teléfono, llama al bar”. De ninguna de las maneras se pude decir que el significado de la palabra libertad en los ejemplos que ha puesto la señora Ayuso sean los más relevantes de este término tan importante. La presidenta tendría que repasar el temario de filosofía del Bachillerato y un resumen resumidísimo de la Doctrina Social de la Iglesia para abrir horizontes y ganar en profundidad. Señora presidenta, la política es para diseñar programas para que la mayoría de los ciudadanos, dando prioridad a los últimos, disponga de los recursos necesarios para vivir con dignidad y tener futuro. La política tiene que trabajar con las “cosas de comer” del cuerpo y del espíritu, es decir, lo que afecta al día a día de la sociedad. ¿Ha hablado alguna vez durante la campaña de los grandes retos presentes y futuros que tenemos tras el paso de la pandemia? ¿Qué libertad pueden ejercer las 67.000 familias que viven hacinadas en Madrid y las 210.000 con condiciones de salubridad muy deficiente?
5. Además, importa decir la verdad a todos los niveles: mente, corazón y voluntad. “Centrar en ella (en la verdad) la acción política, los comportamientos y acciones, buscarla de manera constante, sujetar en ella ideas y mensajes es la mejor decisión que puede tomarse” (Eduardo Madina). Según los datos de Oxfam, en España las 20 personas más ricas acumulan más riqueza que el 30% de los más pobres. ¿Qué tiene que decir a esto? Sus políticas neoliberales no van a mejorar la vida de los más necesitados. “Pactar con VOX no es el fin del mundo”, ha afirmado. Y Aznar anima al PP a “unir fuerzas con la ultraderecha”. No se olvide que, entre otras cosas, VOX es partidario de privatizar el sistema de pensiones. Ante esto, señora Ayuso, puede optar por Angela Merkel o por Marie Le Pen, M. Salvini, Orban, etc. Le pedimos que mantenga límites claros y precisos con la ultraderecha. No se olvide que el resto de España no es Madrid, y que el señor Casado se puede llevar un disgusto similar, pero de signo contrario, a la alegría que usted ha experimentado cuando lleguen las elecciones nacionales. La buena gestión de los 140.000 millones que irán llegando de Europa es una buena posibilidad para que los partidos que están en el gobierno de la nación manifiesten cuáles son las prioridades en la gestión de estos y, al modernizar el país no generen exclusiones sociales.
6. Del “ser libre de…” al “ser libre para…”. Aún comprendiendo toda la presión y cansancio producidos por las restricciones del estado de alarma, lo importante no es “liberarse de…”, cosa un tanto adolescente, sino ser libre y responsable para construir algo que sea bueno para todos, y saber aguantar un poquito más. Creo que es urgente reflexionar sobre los diferentes modos de entender un bien tan precioso como es la libertad y la visión antropológica en la que se sustenta. No basta con usar grandes palabras sin más y poner ejemplos baladíes entre lo chusco y lo cañí. Lo que más necesitamos es capacidad de análisis crítico y discernimiento. Ejercitar la libertad a la hora de emitir un voto conlleva pensar no sólo en mis legítimos intereses, sino en el bien común, es decir, aquello que a todos beneficia, empezando por los que menos posibilidades tienen en todos los órdenes de la vida. No se trata de contraponer lo individual y lo social, sino de situar lo individual en el contexto y la perspectiva comunitaria.
Antes de las elecciones se publicaron varias notas o reflexiones sobre el tema, tratando de iluminar y motivar el derecho al voto. Algunas de éstas se limitan a enumerar principios sin aterrizaje concreto; estos enunciados suelen beneficiar a las opciones de derecha que priorizan lo individual y lo económico, y en aras de la libertad se olvidan de crear las condiciones para que se dé “igualdad de oportunidades” que posibiliten en ejercicio real de la libertad, la justicia, el bien común, la solidaridad, etc. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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