Entrevista a Fatima Hamed, diputada de Ceuta

Fatima Hamed, diputada en Ceuta: «Vox es lo más antipatriota que puede existir»
JAIRO VARGAS MARTÍN@JAIROEXTRE / AMANDA GARCÍA
Fatima Hamed Hossain (Ceuta, 1978) tomó posesión de su acta como diputada regional de Ceuta tras las elecciones de 2015. La líder de la formación Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) se convirtió en la primera mujer musulmana al frente de un grupo político con representación. Tras la fuerte irrupción de Vox en 2019, su condición de mujer española, luciendo velo durante los plenos, la ha convertido en el blanco de la retórica del odio de la ultraderecha, pero también un rostro cada vez más visible cuando se trata de responder al insulto ultra. En esta entrevista, Hamed habla de la crisis diplomática y fronteriza del pasado marzo en la frontera con Marruecos, del papel de la mujer en la política y, sobre todo, de la radicalización xenófoba del mensaje político en una ciudad cuya mitad de la población es musulmana.
¿Cuál es la situación de Ceuta hoy tras estas semanas de crisis diplomática y fronteriza?
Hay una especie de calma que no termina de creerse nadie. Parece que hay predisposición para alcanzar acuerdos diplomáticos entre España y Marruecos, pero hasta que no los veamos materializados hay incertidumbre. Se han vivido momentos de mucha tensión.
Ahora, el reto principal son los cerca de mil menores no acompañados que quedan en la ciudad. Marruecos dice que los va a aceptar, pero critica la lentitud de los procedimientos en Europa. ¿Qué opina usted?
Nuestro país tiene que ofrecer las máximas garantías y protección a los menores que están territorio español. Hay acuerdos internacionales a los que hay que dar cumplimiento. Parece que hay predisposición por parte de Marruecos a que todos los niños vuelvan con sus familias. Creo que es el mejor entorno para cualquier niño. Ceuta no tiene capacidad física para acoger a los cerca de 1.500 menores que hay ahora. Se ha pedido la solidaridad del resto de regiones, hay un compromiso de reparto de 200 chicos, pero ni aun así es suficiente.
Se ha hablado abiertamente de invasión, y no solo por parte de Vox, sino a nivel general. En las calles de Ceuta también había quien mostraba esta impresión. ¿Se puede considerar una invasión?
«¿Qué invasión pueden hacer bebés, mujeres embarazadas o niños de cinco años?»
¿Qué invasión pueden hacer bebés, mujeres embarazadas o niños de cinco años? No ha habido agresividad por parte de las personas que han cruzado como para llamarlo invasión, como ha dicho la derecha y la ultraderecha en su afán de aprovechar la situación para alimentar el miedo. Es una presión de Marruecos permitiendo la entrada masiva de personas. Hablamos de un problema migratorio, de personas que lo están pasando mal en su país de origen. Pero también es un chantaje marroquí. Somos una ciudad fronteriza con un Gobierno del PP desde hace 20 años. Esta legislatura ha entrado Vox y aprovechan el discurso del miedo con cualquier herramienta. El problema es humanitario. Hace falta máxima implicación de la Unión Europea y ha sido la primera vez que la UE habla de manera tajante de Ceuta como frontera sur de Europa.
¿Cree que el Gobierno ha actuado adecuadamente en esta crisis?
Los que somos de aquí sabemos que nuestra frontera no cuenta con recursos materiales ni humanos suficientes. Falta seguridad del Estado, no hay una frontera inteligente. Hay dejadez, falta de inversión y no querer mirar a esta zona. Esto, sumado a otros factores, ha desembocado en esta situación de extrema vulnerabilidad para muchas personas. No solo las que han intentado venir, también nos preocupa la sensación de abandono que hemos tenido los ceutíes. Esperemos que esta atención repentina vaya acompañada de hechos e inversiones.
¿Sorprende la fuerte irrupción y apoyo en votos de Vox en una ciudad en la que el 50% de la población es musulmana?
«A veces nos preguntan si somos españoles o musulmanes, como si fuera incompatible»
Una cosa es la nacionalidad y otra el credo que se pueda o no tener. Nuestro Estado es aconfesional. Es lo más normal del mundo que alguien sea español que, luego, crea en lo que le parezca. A veces nos preguntan si somos españoles o musulmanes, como si fuera incompatible. No entendemos cómo se puede confundir la nacionalidad con el credo. Sobre Vox, todos sabemos lo que son, una formación ultraderechista con ideología basada en el odio al que piensa diferente y al que es diferente. Les ha dado mucho resultado esta forma de vender su mensaje, insultando, provocando y esperando la reacción de el de enfrente.
De forma consciente o no, usted se ha convertido en el rostro de la oposición a la ultraderecha en Ceuta y en blanco de sus ataques. Sus réplicas suelen tener eco en todo el país, ¿le pasa factura personal?
No deja de resultar triste que personas que han nacido en la misma sociedad que yo, que se han criado en los mismo barrios y colegios, tengan un odio tan intrínseco hacia otras personas solo por ser diferente. Es muy triste y lamentable. Es un reflejo de cómo se intenta culpabilizar al diferente de los problemas y de cómo los trepas políticos buscan su forma de hacerse un hueco.
¿Qué opina del debate sobre la forma de combatir políticamente a la extrema derecha? ¿Es mejor responder a sus provocaciones o ignorarles?
Es un debate que seguimos teniendo día a día. A veces no hay mejor desprecio que no hacer aprecio y se les ignora. Pero cuando los demócratas ignoramos a los ultras, ellos creen que han ganado el debate y que no tenemos argumentos. Nada más lejos de la realidad, lo que no queremos es entrar en sus barrizales. Hay que darles respuesta de manera comedida, sin elevar el tono de voz ni caer en su trampa de responder como hacen ellos, con insultos y faltas de respeto. Si les das argumentos, datos e información, ellos se quedan descuadrados y activan el chip del insulto. Frente a su insulto, nuestras respuestas contundentes y con respeto.
¿Recuerda discursos políticos tan virulentos en Ceuta antes de la llegada de la ultraderecha?
«La extrema derecha trata de presentarse como víctima. Causa vergüenza ajena»
En los plenos no vemos nada constructivo, ni una sola propuesta. Solo buscan la crispación, el enfrentamiento y la provocación. Cuando Vox no existía, había debates con miembros del PP, con quienes estamos en las antípodas, pero eran desde el respeto, sin cuestionar a un representante del pueblo ceutí por tener un apellido o un credo diferente. Creen que pueden presentarnos como personas intolerantes, incultas y que buscamos confrontación y odio. Tratan de presentarse como víctimas. Su estrategia comunicativa está muy clara y causa vergüenza ajena.
¿Se deja notar en el día a día, en la convivencia, ese discurso de la ultraderecha? Son muchos los votantes de Vox en una ciudad pequeña y, ahora, en la diana de Marruecos.
Su irrupción en las instituciones obedece al descontento de votantes del PP. No sé qué seguirán pensando a la vista de los hechos. Vox ha sido absolutamente desleal con las instituciones y con el pueblo de Ceuta. En un momento de tanta tensión, cuando debería haber altura de miras para buscar lo mejor para nuestra tierra, solo han querido buscar lo mejor para su partido. Es lo más antipatriota que puede existir. No pueden jugar con algo tan sensible como el sentimiento de españolidad de todo el pueblo de Ceuta para sacar rédito. Yo no tengo por qué estar reivindicando mi nacionalidad constantemente. Ellos la ponen en cuestión, nos tachan de quintacolumnistas o promarroquíes.
El portavoz de Vox le ha llegado a decir en pleno que usted «es yihad». ¿Qué se sintió en ese momento?
«Hasta personas del PP han afeado a Vox sus palabras porque exceden al debate político»
Su máxima es ofender, decir burradas. En ese momento se le ocurrió llamarme yihad. Él no quería decir eso, quería hacer una acusación más grave, pero le faltó el valor para terminar de hacerlo. Le di una respuesta espontánea. Cuando uno da por hecho determinadas cosas, piensa que los demás también. Nosotros damos por hecho la multiculturalidad social, aunque en el resto del país puede haber personas a las que les choca esto. En Ceuta somos 85.000 habitantes, la mayoría nos conocemos y hacemos vida en común, estudiamos juntos, trabajamos juntos, coincidimos en lugares de ocio… No porque alguien pretenda insultar, el resto se lo va a creer. Hasta personas del PP les han afeado sus palabras porque exceden al debate político. No tienen argumentos y recurren a la falacia, a los insultos y a los bulos para tratar de envenenar a la sociedad.
En 2015 se convirtió en la primera mujer musulmana en liderar un partido en Ceuta. ¿Hoy sería más fácil o difícil?
No me gusta hacer referencia a la confesión religiosa, yo hablo de las mujeres en general. Para algunas personas, que sea musulmana les puede chocar, pero las dificultades que hemos ido atravesando son genéricas de todas las mujeres. Nosotras no nos podemos permitir ni ellos nos van a permitir el lujo de equivocarnos, se nos exige casi rozar la perfección. Pero está claro, sobre todo a nivel nacional, que avanzamos a pasos agigantados. Esperemos ver pronto a una presidenta del Gobierno.
¿Ha sufrido algún episodio de machismo en la política?
La política es un mundo excesivamente masculinizado. Eso hace que las mujeres que participamos hayamos tenido que elevar el tono en muchas ocasiones, ser más beligerantes para que el resto de los compañeros nos tuvieran en cuenta. Ha habido situaciones en las que palpas tácitamente determinadas connotaciones machistas. Cuando llegas parece que te miran por encima del hombro y cuesta ir avanzando.
¿Cómo fue su proceso de politización?
«Mucha gente de mi entorno no entiende que esté en política, pero la política está en nuestras casas»
De manera inconsciente. Vas viendo situaciones que no comprendes y que te parecen injustas, y llegas a la conclusión de que muchas de ellas, por mucho que detestes o no te guste la política, solo van a tener solución a través de la política. Y para ello tienes que mojarte y fomentar el activismo. Mucha gente de mi entorno no entiende que esté en política, pero la política está en nuestras casas y en la calle.
Dice que se hizo abogada para cambiar algunas cosas. ¿Lo están consiguiendo en Ceuta?
Los cambios en política no se ven con la inmediatez que sería deseable. La maquinaria es lenta, sobre todo en la oposición. Que una buena idea salga adelante y quienes gobiernan la pongan en marcha y la doten de presupuesto es más complicado de lo que pueda parecer. Si hacemos un análisis de hace unos años hasta la fecha, creo que hemos avanzado. Para los que somos impacientes es frustrante, pero es la única manera que tenemos de momento

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