La Iglesia catalana ante los indultos

La Iglesia catalana, ante el indulto a los presos independentistas
La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de conceder indultos a los líderes independentistas catalanes encarcelados sitúa el debate en torno al futuro de Cataluña en el foco de la agenda política y mediática
En este agitado contexto, ¿qué piensa la población católica catalana? RD ha sondeado a sacerdotes y miembros de movimientos y organizaciones eclesiales para conocer el sentir de la Iglesia catalana
Jordi Valls, Antoni Nello, Fermí Manteca, Noemí Ubach, Mercè Solé ofrecen su reflexión sobre la viabilidad del gesto que plantea el Gobierno
Por Jordi Pacheco
La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de conceder indultos a los líderes independentistas catalanes encarcelados desde 2017 sitúa el debate en torno al futuro de Cataluña en el foco de la agenda política y mediática. “Hay un tiempo para el castigo y otro para la concordia”, aseguró Sánchez a finales de mayo en la sesión de control en el Congreso para justificar que la etapa en la cárcel de los condenados por el ‘Procés’, debía llegar a su fin.
Al anuncio de Moncloa siguió la carta del presidente de ERC, Oriol Junqueras, anunciando que el independentismo renunciaba a la vía unilateral para conseguir su propósitos. Mientras tanto, lo que se conoce como la derecha del país ha puesto el grito en el cielo para expresar su rechazo a la idea de poner en libertad a quienes osaron romper la “sagrada unidad de España” con un referéndum ilegal.
En este agitado contexto, ¿qué piensa la población católica catalana? RD ha recogido distintas voces de sacerdotes y miembros de movimientos y organizaciones eclesiales que permiten hacerse una idea del sentir de la Iglesia catalana en relación con esta siempre espinosa cuestión. Veamos.
Una medida para el diálogo y el acercamiento
Favorable a los indultos de los políticos presos, Antoni Nello, sacerdote de la diócesis de Barcelona espera que esta medida “favorezca el diálogo” en pos de la búsqueda del encaje de Cataluña en y con España. “Es un problema político que pide consensos. Pienso que hay que avanzar en la cultura federal, en Cataluña y en el conjunto del Estado, articulando mejor los encajes de cada pieza del puzle español”, asegura.
“Valoro y agradezco como un gesto pacificador y valiente canalizar las aspiraciones independentistas a través del diálogo político y del compromiso democrático, porque, aunque no las comparto en absoluto, me parecen legítimas”. Quien así se expresa es Mercè Solé, miembro del ACO (Associació Catòlica Obrera) y del equipo de Pastoral Obrera de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat. Solé también cree que es un paso adelante por parte de Junqueras aceptar que los indultos pueden contribuir a rebajar la tensión. “Deseo que ERC sea capaz de mantenerse firme una vez llegados aquí, porque la estabilidad no es marca de la casa, y les hemos escuchado discursos contradictorios en los últimos meses”, expone Solé.
“Es un problema político que pide consensos. Pienso que hay que avanzar en la cultura federal, en Cataluña y en el conjunto del Estado, articulando mejor los encajes de cada pieza del puzzle español”, asegura el sacerdote Antoni Nello
Miembro de ‘Alcem la veu’ y del Movimiento de Profesionales Católicos de Barcelona (MPBC), Noemí Ubach, por su parte, valora positivamente que el Gobierno de Sánchez opte por medidas de acercamiento de las partes en conflicto en lugar de buscar la tensión y crispación, como hizo su predecesor en Moncloa. “Cabe tener en cuenta —advierte Ubach— que el marco y los estándares democráticos europeos pueden poner en tela de juicio las sentencias del Tribunal Supremo. Incluso miembros del Tribunal Constitucional español han admitido que van en contra de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En este sentido, los indultos representarían una forma de salvar estas discrepancias”, reconoce Ubach.
A pesar de ello, Ubach considera que los indultos no lo solucionarán todo. “Hay personas —observa— que están en el exilio o muchos procesos judiciales relacionados con el 1 de octubre aún abiertos. Pero si los indultos, finalmente, se hacen realidad, no sólo aliviarán la situación de las personas afectadas, sino que pueden significar una puerta abierta a un futuro más esperanzador. Una esperanza que, de hecho, nunca se debe perder”.
A pesar de ser una medida de acercamiento muy aplaudida por buena de la sociedad, la posibilidad de un indulto es vista también con cierto recelo por algunas personas. Fermí Manteca, sacerdote rural de la diócesis de Solsona, considera que los indultos son un mecanismo más del Estado español para desactivar un movimiento democrático y pacífico como es el derecho universal a la autodeterminación de los pueblos defendido por la Iglesia incluso ante la ONU. “El indulto, junto con la última posición de ERC de renegar de la movilización ciudadana pacífica manifestada en 2017 y renunciando a una de las vías válidas para conseguir ejercer los derechos universales, como es la unilateralidad, es un salto adelante para intentar desmovilizar la ciudadanía”, asevera el sacerdote.
“La vía unilateral no es via”
El hecho de que ERC haya descartado la vía unilateral parece, de entrada, una buena noticia para las personas consultadas. “Con una Cataluña dividida en dos mitades a propósito de una eventual independencia, una decisión unilateral no ha sido ni sería efectiva ni sensata. Y, por otra parte, volvería a incurrir en un incumplimiento constitucional y estatutario que no ha sido aceptado ni en España ni en Europa”, argumenta Antoni Nello.
Para Jordi Valls, consiliario de ACGIL (Associació Cristians Gais i Lesbianes), descartar la vía unilateral tendría sentido si al otro lado hay alguien dispuesto a negociar. “Si en el otro lado hay alguien como el Gobierno del Reino Unido, partidario de convocar un referéndum, como ya hicieron en 2014 en el debate sobre la independencia de Escocia”, asegura Valls. “Hoy —agrega—, en España no hay casi nadie dispuesto a respetar el derecho a la autodeterminación. Al contrario. Basta con observar las actitudes involucionistas que se manifiestan en el estamento militar y en el judicial. Y en el estamento político todavía hay el esquema mental del franquismo, que pone la unidad de la “patria” por encima de todo”.
Para Jordi Valls, consiliario de ACGIL descartar la vía unilateral tendría sentido si al otro lado hay alguien dispuesto a negociar
“Comparativamente, siempre me ha parecido exagerado tanto tiempo de prisión para los líderes del ‘Procés’”, asegura un sacerdote de la diócesis de Girona que opta por permanecer en el anonimato. “Conviene rebajar el nivel de tensión. Las partes enfrentadas tendrán que ceder en sus pretensiones si quieren hacer posible un verdadero diálogo”. El sacerdote ve con buenos ojos el anuncio de Junqueras de renunciar a la vía unilateral. “La vía unilateral no es vía. El precio que se debería pagar es sumamente arriesgado”, zanja.
La vía unilateral empleada por el independentismo en 2017 tuvo, como es sabido, consecuencias funestas para los representantes políticos catalanes que hoy, junto con los activistas Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, soportan penas de prisión que buena parte de la sociedad catalana considera desproporcionadas. Esperada con ansia por el independentismo, la DUI (Declaración Unilateral de Independencia expresada por Puigdemont el 27 de octubre de 2017 y suspendida menos de un minuto después por el mismo presidente) fue criticada con dureza por otros sectores de la sociedad catalana.
“La DUI —reconoce Mercè Solé—, me pareció un sinsentido total, porque no había nada detrás de la pretendida ‘República catalana’; más bien fue una falta de respeto a los catalanes no independentistas, que somos la mitad de la población, y una gran imprudencia. Me sentó fatal dar pie al ‘155’ y regalar Cataluña al PP. Si Puigdemont hubiera convocado elecciones, probablemente el independentismo las hubiera ganado gracias a la pésima y desproporcionada actuación de la policía nacional el 1 de octubre. Pero ganó la mutua rivalidad entre independentistas, lo que se ha manifestado también en una forma caótica de gobernar Cataluña”.
En este enrevesado panorama, para Mercè Solé no hay dudas de que ni las instituciones catalanas ni las españolas han estado a la altura. “Pacificar requiere hilar fino, pensar, evitar ruidos innecesarios, ser generoso, aplicar la ley con serenidad y objetividad, olvidarse de las redes sociales, escuchar atentamente a la otra parte y ser imaginativo. No caben otros dogmas que la simple democracia: ¿por qué no se puede cambiar la Constitución? ¿Por qué no se puede desarrollar un sistema más federal o simplemente más satisfactorio para todas las partes?”, se pregunta Solé.
“Pacificar requiere hilar fino, pensar, evitar ruidos innecesarios, ser generoso, aplicar la ley con serenidad y objetividad, olvidarse de las redes sociales, escuchar atentamente a la otra parte y ser imaginativo”, afirma Mercè Solé
“Estamos en una emergencia climática y todavía en plena pandemia. Muchísima gente vive en paro o en una gran precariedad laboral. Otros no tienen ninguna clase de ingreso. Es imprescindible consensuar medidas que sirvan para que, empezando por los más débiles, salgamos del atolladero”, asegura Solé, que en la tesitura actual considera beneficioso “aparcar un tiempo los nacionalismos catalán y español”.
La amnistía como solución política
Preguntadas por la idoneidad de una eventual amnistía para los presos del ‘Procés’, las personas consultadas muestran ciertas reservas: Jordi Valls opina que una amnistía sin ninguna voluntad de negociar una salida política a la situación de Cataluña no sería útil. “Si la amnistía fuera acompañada de voluntad real de negociar una salida política, tal vez estaría bien”.
“El Estado debería recorrer el camino inverso, a través de una Ley de Amnistía, afrontar el problema ejerciendo la política y reconocer el derecho de las personas a manifestarse pacíficamente y el derecho de los pueblos a decidir su destino”, opina Fermí Manteca.
Mercè Solé, por su parte, cree que no se puede equiparar las actuaciones de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez (activistas que dirigieron las manifestaciones en los días previos a la consulta del 1 de octubre), con la responsabilidad de los políticos, que “cometieron un gran número de irregularidades poco o nada democráticas hasta la declaración de la DUI”. “Las actividades por las que fueron juzgados Cuixart y Sánchez fueron pacíficas, aunque dieron pie a los desórdenes propios de los grandes movimientos de masas. Creo que su juicio fue absolutamente injusto y las penas desmesuradas. En su caso, creo que sería pertinente una amnistía”, concluye Solé.

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