En el primer aniversario de D. Pedro Casaldáliga

Cuando va a cumplirse un año del fallecimiento de Pedro Casaldáliga (1928-2020), obispo de São Félix do Araguaia, el obispo de los pobres, creo conveniente hacer un repaso al libro del profesor Juan José Tamayo. Pedro Casaldáliga, Larga caminada con los pobres de la tierra, que es un canto a la vida de este religioso revolucionario, de este obispo-poeta-profeta subversivo.
Juan José Tamayo nos ofrece una extraordinaria visión de conjunto del obispo del Mato Grosso, que nos ayuda a acercarnos a su vida y su pensamiento, así como a continuar y mantener vivo su legado y la lucha de los pobres.
Juan José Tamayo es uno de los más importantes teólogos de España, así como uno de los principales conocedores de la teología de la liberación latinoamericana, con la cual está comprometido y sobre la que ha trabajado en profundidad. Él mismo es teólogo, de la liberación. Este libro viene a demostrar todo esto mediante un excelente recorrido a modo de homenaje, por la vida y las causas de Pedro Casaldáliga. No se trata de una biografía al uso, sino de una propuesta liberadora. Nos presenta a un Pedro Casaldáliga comprometido y activo, para poder continuar un legado que no acaba con su muerte, sino que sigue vivo. Mientras existan injusticias, las causas de este religioso seguirán vivas. «¿Qué queda de la teología de la liberación?», le preguntaron una vez a Casaldáliga. «Dios y los pobres», fue su respuesta.
Juan José Tamayo nos acerca a su vida y su pensamiento para poder mantener con vida su subversión, para reclamar la figura de Pedro Casaldáliga, seguir sus huellas, que no son otras que las de Jesús de Nazaret el Cristo liberador, y proseguir sus causas, sin darse por vencidos ni dar ninguna por perdida. Nos presenta a un subversivo, y reclamamos poder utilizar este término de forma elogiosa, pues eso fue Pedro Casaldáliga, un hombre comprometido con la liberación, con «fe de guerrillero y amor de revolución», como él mismo se define.
El libro presenta a un Pedro Casaldáliga comprometido con la liberación de la humanidad, que trabaja incansablemente –pese a las amenazas y los intentos de asesinato– para construir la utopía del Reino en la historia. Se trata de un texto riguroso a través del cual podemos observar la vida del obispo del Mato Grosso a la luz de sus victorias, pero también sus derrotas: “somos soldados derrotados de un ejército invencible”, acostumbraba a decir. Y, sobre todo, pues es lo principal, a la luz de sus convicciones y creencias.
A lo largo del primer capítulo se nos presenta la conversión de este religioso claretiano. Tras decidir dedicar su vida a ser misionero, llega a São Félix, en la orilla del río Araguaia, y se encuentra con una realidad dolorosa, una vida que no es vida, en la que se sobrevive a pesar de las circunstancias y en la que morir es el verbo que más se conjuga.
Juan José Tamayo nos permite acercarnos a este momento de la vida de Pedro, a su conversión, no al catolicismo, sino a la liberación y al compromiso por la justicia. En este itinerario hacia el Sur Global1, al que el autor denomina el lugar de la utopía, Pedro Casaldáliga se convierte en quien luego llegó a ser: un luchador incansable contra todos los males, un obrero de la utopía (p. 59), un teo-poeta de la liberación.
Ni las amenazas ni la enfermedad cambiaron el rumbo de Casaldáliga. Un rumbo que, como nos presenta el autor, se dirigía hacia la construcción real de la utopía entre las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes. En este camino, el obispo catalán (nacido en Balsareny, Barcelona), no pretendió nunca ser el protagonista, liderar a unos colectivos humanos oprimidos que se dejaran llevar por su sabiduría. Este rumbo hacia la liberación es la caminada, el caminar con el pueblo. Nunca pretendió ser líder, sino acompañar al pueblo, que es a quien corresponde su liberación (p.15). Se trata de una larga caminada con los pobres de la tierra, como nos lo presenta el título. Un compromiso largo y duradero durante 52 años hacia la liberación de la que nunca se apartó.
A lo largo de todo el libro Juan José Tamayo nos va presentando todos los frentes y todas las causas de Casaldáliga, unidas en su compromiso por la liberación. El autor nos presenta al poeta, al teólogo, al político y al místico, al descolonizador y desevangelizador. Ninguna de ellas se nos presenta de forma excluyente, sino que se armonizan en la fe de Casaldáliga y en su compromiso por la justicia.
A través de su vida y sus poemas, Juan José Tamayo nos presenta todas sus causas y nos pide que no busquemos en su poesía ni en su fe un intento de evasión de la realidad (p. 41). En la presentación de la vida de este religioso, nos descubre la relación entre la fe y el compromiso con lo terrenal, entre el mundo y la utopía, que siempre mantuvo Casaldáliga. Nos ofrece la imagen de un crítico incansable de la realidad, que, gracias a su fe y sus convicciones, fue incapaz de poner un mundo supraterreno hacia el que guiar todas las acciones. La utopía que tanto Casaldáliga como los demás teólogos y teólogas de la liberación proponen se encuentra en este mundo.
Se trata de construir el Reino, no recetarlo más allá de la vida para poder soportar la miseria y la injusticia. Pedro Casaldáliga no quiere ser el opio del pueblo que lo adormece, sino el despertador de su conciencia crítica y revolucionaria y el pedagogo que abre el camino al pueblo para trabajar por su propia liberación.
El de Juan José Tamayo es un testimonio de memoria en el sentido benjaminiano del término memoria subversiva de las víctimas Se trata de un documento en el que nos recuerda la figura de Casaldáliga, no para llorar su pérdida ni para lamentarnos por su marcha. Juan José Tamayo nos presenta el testimonio de un camino, el del obispo del Mato Grosso, del que debemos aprender para poder seguir caminando, ya que como dice Antonio Machado, “se hace camino al andar”, y, como afirma Eduardo Galeano, la utopía sirve “para caminar”.
Las causas de Casaldáliga no son solo suyas, sino toda la humanidad que debe avanzar hacia su emancipación-liberación. Aprender de Casaldáliga es aprender a caminar con todas las víctimas y marginados de la tierra, tomando partido en la construcción de un mañana verdaderamente libre y verdaderamente justo.


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