La tierra: hogar de todos los seres vivos

[Por: Marcelo Barros]


Cada año, del 1º de septiembre al 4 de octubre, Iglesias y organizaciones ecuménicas de todo el mundo se unen para celebrar el «tiempo de la creación«. Desde 2015, en ese periodo, las personas que viven alguna búsqueda espiritual son invitadas a unirse en el cuidado de la Tierra y de la naturaleza que nos rodea. Esa iniciativa ecuménica cuenta con el apoyo de diversas organizaciones cristianas, como el Consejo Mundial de Iglesias, Christian Aid, Federación Luterana Mundial, Red Medioambiental de la Comunión Anglicana, Movimiento Católico Mundial por el Clima y el Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano. Esos organismos forman parte del comité del Tiempo de la Creación. San 

Para 2021, la comisión que coordina esta iniciativa propone como tema: “Una casa para todos y todas. Renovando el oikos de Dios”. 

De hecho, los poderosos del mundo organizan la sociedad de tal forma que cada vez más la tierra parece ser el hogar de una pequeña élite que disfruta de todos los bienes de la tierra, à costa de la marginación y sufrimiento de miles de millones de personas. Este sistema económico destruye la tierra y provoca desastres climáticos que los científicos esperaban para la próxima década y ya están presentes, ahora, en todo el mundo. 

Mirar a la Tierra como el hogar de todos los seres vivos es aún más oportuno este año, cuando la ONU celebrará en octubre otra cumbre internacional sobre la Diversidad (COP 15) y en noviembre sobre el clima (COP 26). Cada vez más la sociedad civil internacional y movimientos sociales toman conciencia que los cambiamientos estructurales necesarios no podrán venir de gobiernos que sirven de intendentes y administradores del mundo a servicio de las corporaciones económicas multinacionales. El asunto dice respecto à la vida de toda la humanidad y no puede ser dejada en las manos de diplomáticos y científicos. Todos/as tenemos responsabilidad y deber ético de proteger la continuidad de la vida en el planeta Tierra. 

El papa y los líderes de Iglesias proponen como primera tarea la oración por la madre Tierra. Sin embargo, parece que jugamos con Dios si le pedimos que proteja la naturaleza y seguimos conniventes con el modelo económico que provoca destrucción y incluso nos beneficiamos del modelo de sociedad que teóricamente criticamos. Podemos orar, pero, para que nuestra oración sea sincera,  es hora de actuar.

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