Hacia un nosotros cada vez más grande

José Cobo: «El fenómeno migratorio es un libro abierto que nos enseñará a construir una sociedad nueva» 

Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado 2021. 

Bajo el lema “Hacia un nosotros cada vez más grande”, la Iglesia celebra la 107 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021, que tendrá lugar el 26 de septiembre con el objetivo, tomar conciencia de la situación mundial ante el desafío del fenómeno migratorio y las oportunidades que ofrece de cara al futuro. 

La Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha convocado este martes a los periodistas en rueda de prensa para presentar esta jornada y dar cuenta de los trabajos episcopales que se vienen llevando a cabo en relación con el fenómeno migratorio.  

“La iglesia en España no está dormida, conoce sus limitaciones pero camina activa junto a las personas migradas, ayudando a generar la cultura de encuentro, hasta que llegue el día en que no haya ellos y nosotros”, ha asegurado el director del departamento de Migraciones, Xabier Gómez.  

21.09.2021 Jordi Pacheco 

Hacia un nosotros cada vez más grande”. Así reza el lema escogido por el papa Francisco para celebrar la 107 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021, que tendrá lugar el 26 de septiembre. El objetivo, tomar conciencia de la situación mundial ante el desafío del fenómeno migratorio y las oportunidades que ofrece de cara al futuro. La Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha convocado este martes a los periodistas en rueda de prensa para presentar esta jornada y dar cuenta de los trabajos episcopales que se vienen llevando a cabo en relación con el fenómeno migratorio.  

El obispo auxiliar de Madrid y obispo responsable de Migraciones, Mons. José Cobo Momento ha sido el primero en tomar la palabra tras la presentación de rigor de Josetxo Vera, Director de Comunicación de la CEE. “El fenómeno migratorio es de suma importancia para la Iglesia española y del mundo, un problema que necesita ser abordado por todos”, ha recalcado el prelado, que ha querido “llamar la atención sobre la indiferencia, nuestra tendencia a aislarnos en espacios seguros apartando la vista de quienes más sufren”.  

“Pero si algo hemos aprendido —ha añadido Cobo— es que todos dependemos de todos, estamos interrelacionados. Recogemos el testigo de Fratelli tutti, la encíclica con la que el papa Francisco nos insta a todos y todas a caminar con unidad. Esto significa reconocer que somos iguales como personas y que por tanto debemos saber vivir en la diversidad.”  

El obispo auxiliar de Madrid ha puesto sobre la mesa que en este afán por construir “un nosotros cada vez más amplio”, la Iglesia y la sociedad en general no parten de cero. “Mucha gente en la Iglesia y fuera de ella trabaja desde hace mucho tiempo para que la sociedad acoja la inmigración con ojos nuevos. Por ello esta Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado es también un momento para agradecer y reconocer a todas estas personas y entidades”, ha recalcado.  

El prelado ha afirmado que la pastoral de migraciones no escatima esfuerzos para responder a esta realidad y ha instado al Estado y a la sociedad civil a trabajar codo con codo “para ampliar este nosotros” “La Iglesia tiene propuestas que quieren ser luz para entender nuestra sociedad vivida desde la creación de espacios comunes. Hacia un nosotros más grande, esa es la aventura. El fenómeno migratorio es un libro abierto que nos enseñará a construir una sociedad nueva”, ha concluído.  

Más de un siglo trabajando por la unidad humana 

Xabier Gómez, director del Departamento de Migraciones, ha sido el segundo en tomar la palabra. Y lo ha hecho recordando que esta Jornada “no es una ocurrencia del Papa”. “Este es el año 107 en que la Iglesia, al compás de la voz de los Papas, trabaja por la unidad humana. Este es un signo de los tiempos en que la fidelidad a Jesús nos obliga a responder como buenos samaritanos”, ha reconocido.  

“Repensemos juntos un modelo económico y un estilo de vida que no generen exclusión, abordemos las causas, las interacciones y busquemos soluciones transversales donde se escuche a los más vulnerables”, ha remarcado Gómez, en alusión a las palabras pronunciadas por el papa Francisco durante su reciente viaje apostólico a Budapest y Eslovaquia.  

El director del Departamento de Migraciones se ha remitido a la existencia de múltiples materiales relacionados con las migraciones que la CEE pone a disposición de los fieles a través de su página web. Entre ellos, la revista Migraciones, que se perfila como una herramienta de comunicación que ofrece reflexiones, propuestas y materiales útiles para conmemorar esta jornada mundial 2021.  

El sacerdote dominico ha recordado, al mismo tiempo que el Departamento de Migraciones es solo “la punta del iceberg” de una organización compuesta por más de 70 diócesis que tienen una tradición de muchos años “viendo nacer y crecer experiencias de acogida, convivencia en la diversidad, trabajo en red, solidaridad con personas migradas que revitalizan pueblos y comunidades, y aportan crecimiento económico y espiritual”.  

“La iglesia en España no está dormida, conoce sus limitaciones pero camina activa junto a personas migradas, ayudando a generar la cultura de encuentro, hasta que llegue el día en que no haya ellos y nosotros”, ha concluido.  

El testimonio de Milagros 

La comparecencia ha contado además con la participación de Milagros Tobías, de la parroquia Nuestra Señora del Camino (Madrid). Migrante venezolana, Tobías ha hablado de su amarga experiencia como madre de tres hijos, uno de ellos con una discapacidad severa, durante el proceso migratorio. “Llegué a España muy mal, con cefaleas crónicas, es increíble cómo pude seguir avanzando durante cinco años de martirio antes de lograr salir de Venezuela”.  

Tobías ha dedicado unas palabras a Javier, párroco de la Iglesia de Santa Irene, en Madrid. “Cuando me remitieron a Santa Irene con el padre Javier, yo estaba realmente mal. Y aquel día, al ver ese lugar acogedor y sencillo, fue la primera vez en mucho tiempo que pude dormir, descansar bien”.  

“Agradezco al padre Javier por su acogida, que fue un bálsamo, una caricia que me reconfortó el alma y que me hizo sentir como en brazos de Jesús”, ha remarcado antes de enviar también un “gran reconocimiento” a los equipos de Cáritas y a todos los trabajadores sociales y las personas “que nos han ayudado a mejorar nuestras condiciones para volver a encauzar poco a poco nuestras vidas”. 

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