Otra teología para Afganistán

por Fernando Vidal 

A largo plazo, el corazón del problema de Afganistán reside en el modo que hemos tenido de afrontar el fenómeno religioso en el panorama internacional. En un mundo en el que el 80% de la población se declara religiosa, no se puede obviar que es un factor que conforma las vidas, culturas y sociedades de un modo profundo. Es necesario hacer avanzar las teologías de las diferentes religiones y religiosidades para evitar los fanatismos. Todo fundamentalismo no es un solo un radicalismo, sino sobre todo una superficialidad radical.


La perspectiva de la Alianza de Civilizaciones que España propuso en la ONU concurre con las iniciativas de paz interreligiosa promovida por el Consejo de las Iglesias. La ventaja de la perspectiva de la Alianza de Civilizaciones es que pone en diálogo no solamente a las religiones, sino a otras grandes comunidades culturales e ideológicas. El problema es que la Alianza de las Civilizaciones no implementó una laicidad realmente inclusiva, un diálogo profundo que no prescindiera de la reflexión teológica.

Incidir en la teología

Sin embargo, se actúa a veces buscando como solución la ateización y secularización de las sociedades como estrategia principal. Sin duda la separación entre Estado y agencias religiosas es crucial, igual que el Estado no debe adscribirse a ninguna confesión. Sin duda que es imprescindible la libertad religiosa, la libertad de expresión, impedir Estados clericráticos y luchar contra todo fundamentalismo.

Todo ello no es suficiente, como se ha demostrado en diversas partes del mundo. La vía más rápida y eficaz para evitar la talibanización de un tercio del mundo es incidir en la teología. Es preciso promover decididamente una evolución en la teología del Islam, que supere las clericracias, profundice en la dimensión espiritual, asuma la investigación científica, mejore las fuentes de formación, entre en diálogo y colaboración con la Modernidad.

La derrota de Afganistán nos ha mostrado que la solución al yihadismo no va a ser exclusiva, -ni con probabilidad principalmente- militar. Tampoco va a lograrse por medio del progreso económico y la modernización industrial. Los autoritarismos del siglo XXI siguen el modelo de la dictadura capitalista o el Capitalismo de Estado: ultracapitalismo en la economía –controlada clientelar y plutocráticamente por un grupo de políticos, funcionarios, militares y millonarios afines al régimen- y autoritarismo tiránico en todo lo demás –partido único, cultura monolítica, Derechos y Libertades totalmente restringidos y control militarizado de toda la sociedad-. Los talibanes han conseguido vencer al mundo libre porque precisamente han aplicado las nuevas tecnologías y el ultracapitalismo a su industria de narcotráfico.

mujer islam ramadan 2019

Remedio frente al fundamentalismo

El fundamentalismo en las religiones –incluidos los fanatismos cristianos- solamente se pueden vencer desde el terreno de la Teología. Si abandonamos el terreno de la Teología, entonces dejamos dicho campo libre a todo tipo de manipulaciones.

Es necesario invertir atención y esfuerzos en el progreso teológico, lo cual significa formación, investigación, transferencia, diálogo. Hay tres medidas que se deberían avanzar:

  1. Las universidades en español deberían –como las mundialmente admiradas universidades de Harvard, Princeton, Oxford, Cambridge o la misma Sapienza romana, por ejemplo- tener estudios de grado y postgrado especializados en teología y Ciencias de las Religiones. Es necesario integrar las Facultades de Teología en el sistema universitario y crear los correspondientes centros para las diferentes religiones de arraigo. Si el sistema científico internacional de la Teología fuera más intenso y extenso, se tendría una herramienta de primera envergadura para ayudar masivamente a los líderes religiosos alternativos de Afganistán. Si formáramos a los líderes religiosos afganos exiliados en buenas universidades, estaríamos avanzando cualitativamente en el progreso cultural de Afganistán.
  2. Es necesario abrir los debates públicos a los intelectuales con formación teológica y, de ese modo, profundizar las dinámicas de la Modernidad reflexiva en el interior de las religiones. Eso se concreta en que la prensa se abra a esta dimensión –como lo hace la BBC o Le Monde, que son paradigmas periodísticos, por ejemplo- o que se procure la atención a esta dimensión en las instituciones culturales públicas. Hay que evitar la dualidad que experimentan los musulmanes: todo lo religioso está referido a otro mundo que no es el Occidental. De ese modo se polariza y se abandona todo el campo de debate, información y reflexión pública.
  3. Es imprescindible recuperar la línea estratégica que marcó la Fundación Pluralismo y Convivencia en su primera etapa, e invertir en investigación y en la formación de los líderes religiosos de la sociedad. De esa forma estaremos apoyando la creación de una alternativa que no será vista como foránea ni militar en Afganistán, sino operando desde lo más hondo de su realidad.

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