Reestructuración pastoral de Barbastro

«Que ninguno se pierda»: Pérez Pueyo revoluciona la Curia de Barbastro-Monzón 

Ángel Pérez Pueyo, obispo de Barbastro-Monzón 

«Aunando esfuerzos y respondiendo solidariamente a los nuevos desafíos de esta Iglesia diocesana tan extensa geográficamente, envejecida, despoblada, rural toda ella, tornándola en una Iglesia viva, misionera, corresponsable y martirial» 

En síntesis, se otorga un mayor peso administrativo a los laicos, y se apuesta por una reestructuración geográfica, reduciendo de seis a cuatro los arciprestazgos para «hacerlos más eficaces», apunta el obispo 

01.09.2021 Jesús Bastante 

«Que ninguno se pierda». Así resume el obispo de Barbastro-MonzónÁngel Pérez Pueyo, la nueva reestructuración pastoral de su diócesis, en la que los laicos tendrán mucho más peso frente a los clérigos. Una decisión motivada por la falta de vocaciones (se pretende dejar al clero en tareas estrictamente religiosas), pero también a la comprensión de que la Iglesia local se construye entre todos

Una renovación muy similar a la que preparó, en su día, el obispo de Teruel, Antonio Gómez Cantero, antes de ser designado coadjutor de Almería, y que habrá de concluir su sucesor, curiosamente otro oscense, el padre Satué, que toma posesión el próximo 18 de septiembre en la sede mudéjar. 

En lo tocante a Barbastro, en síntesis, se otorga un mayor peso administrativo a los laicos, y se apuesta por una reestructuración geográfica, reduciendo de seis a cuatro los arciprestazgos para «hacerlos más eficaces», apunta el obispo. 

Renovación pastoral, personal y comunitaria 

El decreto, que hoy ha entrado en vigor, pretende «impulsar una renovación pastoral, personal y comunitaria de nuestra Diócesis, desde una opción misionera, para una transformación integral -costumbres, estilos, horarios, lenguaje, estructura eclesial- de manera que se convierta en una herramienta adecuada para la evangelización del mundo actual». 

Pérez Pueyo busca garantizar un servicio pastoral adecuado a las necesidades personales y espirituales que tenga cada uno de los hijos de esta Diócesis con el deseo de que “ninguno se pierda”. Todo ello, subraya, armonizando y potenciando todos los recursos humanos del territorio: sacerdotes, consagrados y laicos, “aunando esfuerzos y respondiendo solidariamente a los nuevos desafíos de esta Iglesia diocesana tan extensa geográficamente, envejecida, despoblada, rural toda ella, tornándola en una Iglesia viva, misionera, corresponsable y martirial”. 

En la actualidad, informa Heraldo de Aragón, hay 57 curas en activo en esta diócesis. El envejecimiento y la ausencia de vocaciones ya llevó a anteriores obispos a buscar soluciones para conseguir rejuvenecer el clero. El actual obispo optó desde su llegada por dar un papel predominante al laicado, impulsando la figura de animadores de la comunidad. Actualmente hay 64 animadores que atienden la actividad de las parroquias y colaboran en tareas religiosas haya donde no puede llegar un cura. 

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