María, mujer del pueblo y mujer de Dios

“La hemos reducido al papel de mediadora y despojado de su carácter de modelo de seguimiento” 

La buena noticia a los pobres, equipo de lectura pastoral de la Biblia, Perú Juan Bosco 

María, plenitud de mujer

María ocupa, sin duda, un lugar importante en nuestras vidas y en nuestra experiencia de fe 

Es cierto que está muy presente en la devoción popular y que estas expresiones reflejan el amor que el pueblo siente por ella; pero también es cierto que la han alejado de lo que es y era, una mujer campesina y pobre 

Como sucede también con much@s sant@s, la hemos reducido al papel de mediadora para conseguir favores y milagros y la hemos despojado de su carácter de modelo de seguimiento 

También la hemos despojado de su femineidad plena, reduciéndola, como sucede en una perspectiva patriarcal a ser “madre” y, además, madre “virgen” 

Planteamos, por eso, limpiar nuestras miradas y encontrarnos con Ella desde una perspectiva distinta 

Nos encontraremos con textos de los evangelios en los que encontramos a la persona de María. Nos acercamos a María en cinco momentos distintos o desde cinco miradas distintas 

Son 24 encuentros comunitarios en la dinámica de la lectio divina al estilo de la ABP como la vivimos en el equipo de lectura pastoral de la Biblia (Lepabipe) 

Por Juan Bosco Monroy 

María ocupa, sin duda, un lugar importante en nuestras vidas y en nuestra experiencia de fe

Sin embargo, muchas veces la hemos y alejadode la realidad del pueblo por lo que pierde significatividar para la mayoría de las mujeres y varones en la respuesta de fe desde su realidad concreta. 

Muchas veces la hemos divinizado, entronizado o enseñoreado, convirtiéndola en una casi diosa que habita en un cielo lejano, o una reina sentada en un trono llena de coronas y signos de poder, o una “señora” poseedora de vestidos lujosos y privilegios. 

Es cierto que está muy presente en la devoción popular y que estas expresiones reflejan el amor que el pueblo siente por ella; pero también es cierto que la han alejado de lo que es y era, una mujer campesina y pobre, alejándola de la realidad cotidiana de nuestro pueblo y haciéndole perder la significatividad que tiene para l@s que queremos seguir el camino de Jesús. 

Como sucede también con much@s sant@s, la hemos reducido al papel de mediadora para conseguir favores y milagros y la hemos despojado de su carácter de modelo de seguimiento. 

También la hemos despojado de su femineidad plena, reduciéndola, como sucede en una perspectiva patriarcal a ser “madre” y, además, madre “virgen”. En esa perspectiva, la mujer, manchada por el pecado original y causante culpable de ese pecado, sólo encuentra su redención en la maternidad o la virginidad. La única posibilidad de redención para la mujer está en ser mamá o monja. 

También puede suceder que nuestra mirada y encuentro con María se ha “rutinizado”, repitiendo siempre las mismas “verdades”, los mismos “ritos” y anulando la capacidad transformadora que Ella puede provocar en nuestras vidas. 

Otro elemento importante, es que la hemos aislado; la hemos separado del grupo de mujeres y varones que caminaron con Jesúsy del que Ella formó parte activa. Esta separación favorece una perspectiva individualista tan querida por un cierto modo de concebir a la persona, a la sociedad y a la experiencia de fe; perdemos la dimensión comunitaria tan característica de la propuesta de Jesús. 

Planteamos, por eso, limpiar nuestras miradas y encontrarnos con Ella desde una perspectiva distinta. 

María mujer, vista desde su ser y su experiencia de mujer en un contexto histórico concreto y formando parte de una clase social concreta y de una comunidad de fe también concreta

María mujer, vista desde nuestros propios ojos de mujeres… y de varones… mujeres y varones que buscan vivir sus vidas en respuesta a un llamado que se experimenta como llamado y propuesta de Dios y al que se quiere responder en un compromiso de fidelidad en la construcción del Reino. 

Esta mirada a María como mujer en un contexto concreto nos permite poner atención a algunos aspectos de su persona, de su vida y de su experiencia de fe, a los que, quizá, no hemos puesto mucha atención. 

Necesitamos abrirnos a la novedad de Dios que siempre es más grande y está más allá de lo que creemos saber sobre Él, y sobre Ella. Dejar que, a través de esta mirada, María nos sorprenda y a través de Ella, también Dios nos sorprenda. 

Por eso en los textos nos encontramos con la “revelación de Dios” … siempre tienen algo nuevo que decirnos y provocan la conversión de la vida. 

Buscamos, entonces, acercarnos a María mujer, y mujer pobre, desde el ser y la experiencia de las mujeres, especialmente las mujeres pobres, de ayer y hoy; acercarse a ella desde una perspectiva de género y de clase. Ver a María, mujer, desde la realidad de las mujeres, y desde la relación que entablamos con ellas los varones, para volver a la realidad de las mujeres y varones con las luces que el encuentro con ella nos ofrece. Una preocupación importante, era cómo poder escapar de una mirada masculina y una mentalidad patriarcal en el encuentro con esta mujer. 

Nos encontraremos con textos de los evangelios en los que encontramos a la persona de María. Nos acercamos a María en cinco momentos distintos o desde cinco miradas distintas: 

-María de la encarnación 

-María de la visitación 

-María de la incertidumbre 

-María de la fidelidad 

-María de la comunidad resucitada 

Primero nos encontramos con la mujer joven que tiene sus planes y expectativas para construir su vida futura dentro de los modelos que su cultura y su pueblo le ofrecen, pero que debe discernir todo desde un llamado nuevo que “escucha”. A partir de ahí vive una conversión profunda y radical que orienta toda su vida en una dirección contraria con consecuencias muy grandes. 

El segundo momento nos presenta un encuentro de mujeresencuentro fecundo que pone en crisis todo el sistema socialy plantea una transformación radical del mismo, expresado en ese canto de las mujeres que descubren al Dios que revoluciona toda la vida. 

El tercer momento nos lleva a encontrarnos con María en sus experiencias de migrante, excluida, exiliada, marginada y sola junto con su pueblo

El cuarto momento nos ayuda a encontrarnos con María que, junto con otras mujeres, acompaña a Jesús en su vida comprometida con la realización del proyecto de “Papá”, el Reino de Dios. 

Por último, nos encontramos con ella en medio de la comunidad de discípulos y discípulas que han experimentado la vida nueva de y en Jesús y llevan adelante su propuesta

Este encuentro con María, mujer del pueblo y mujer de Dios, nos revitalizapara ser iglesia en salida; mujeres y varones que acompañan a sus hermanos y hermanas en el camino de la vida y ahí, junto con ellos y ellas, hacen la experiencia de Dios que l@s compromete a anunciar y realizar el “Reino de Papá”. 

En la dinámica de la lectio divina 

Son 24 encuentros comunitarios en la dinámica de la lectio divina al estilo de la ABP como la vivimos en el equipo de lectura pastoral de la Biblia (Lepabipe). 

En la perspectiva de la “animación bíblica de toda la vida y la pastoral” (DA 248), la lectio divina se va convirtiendo en el espacio comunitario que integra y alimenta a tod@s l@s que nos sentimos convocad@s por la Palabra al seguimiento de Jesús para la construcción del Reino. De esta manera la comunidad creyente se construye desde el encuentro con la Palabra que “anima toda la vida y la pastoral”

Esto supone una conversión de la vida, de l@s agentes pastorales, de los grupos y comunidades y de todos los procesos evangelizadores. Exige ser “una iglesia en salida”, “no autorreferencial”, como tanto insiste Francisco, obispo de Roma. 

A partir del sínodo de la Amazonía se plantea que queremos ser una iglesia samaritana, encarnada al modo en que el Hijo de Dios se encarnó; una iglesia magdalena, que se siente amada y reconciliada, que anuncia con gozo y convicción a Jesús crucificado y resucitado; una iglesia mariana que genera hij@s a la fe y l@s educa con cariño y paciencia aprendiendo también de las riquezas de los pueblos; una iglesia servidora, kerigmática, educadora, inculturada en medio de los pueblos que servimos

Esto exige de nosotr@s un contacto frecuente y profundo con la Palabra de Dios que se nos ofrece y nos sale al encuentro en la realidad, en el texto escrito, en la comunidad, en el interior de cada una de nosotr@s. 

Un encuentro constante con la Palabra que permita que cada persona y cada comunidad tengan más vida. Una lectura que trata de no acomodar y hacer encajar a las comunidades en la biblia, sino de ayudar a que la biblia se convierta en el elemento dinamizador de sus vidas

Son encuentros para la comunidad; una comunidad abierta, acogedora, que valora la vida, la presencia y el aporte de cada un@. La experiencia vivida en la dinámica de la lectio va permitiendo y favoreciendo la integración de la comunidad. 

En el proceso se mantienen los cuatro pasos tradicionales de la lectio, aunque añadiendo también otras formas de nombrarlas; de esta manera buscamos responder tanto a quienes viven esta experiencia por primera vez como a personas que ya tienen la experiencia de la lectura orante. 

A los cuatro pasos tradicionales hemos agregado un primer paso que consiste en partir de la realidad. En la línea de los dos libros de San Agustín, primero leemos el libro de la vida para después ir al libro de la biblia retornando, al final del proceso, a la vida, pero contemplada con otros ojos. 

Para cualquier información sobre este material pueden comunicarse a: 
jboscomonroyc@gmail.com 

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