El legado de Rutilio (2)

Rutilio y Romero en El Paisnal

Rutilio y la Semana Nacional de Pastoral, julio de 1970 (2)

2. La intervención de Rutilio ante los obispos

Antes que los obispos se pronunciaran sobre las Conclusiones de la Semana, Rutilio les advirtió que no podrían neutralizar la semana de pastoral con una declaración y que ello, además, “sería lamentable” porque provocaría una confrontación “fatal”. Movido por el deseo de evitarlo, se armó de valor y se dirigió  por escrito a la conferencia episcopal. El documento llegó a la conferencia por medio de Mons. Romero, su amigo personal.
La Jerarquía, advirtió Rutilio, no podía matar aquel movimiento de renovación pastoral. Ellos tenían una responsabilidad gravísima: el campesino aún esperaba algo de la Iglesia y ésta no podía dormirse ante la coyuntura de que todavía el pueblo reaccionaba positivamente ante el hecho religioso. Había necesidad de una pastoral definida que respondiera a las necesidades y problemática social del pais. Ya se había perdido parte del campo obrero por falta de atención pastoral, ahora no debía repetirse el mismo error respecto al campesinado. Finalmente Rutilio pidió a los obispos reflexión y prudencia…
El desafío planteado por las Conclusiones de la semana debía ser planteado por todos, los obispos los primeros, que debían proceder con valentía y pronunciar una palabra de aliento para mantener viva la esperanza popular. Resguardarse en el “catolicismo de fachada” prevaleciente era una falsa ilusión, tal como lo demostraba la acelerada urbanización de San Salvador y su periferia.
“¡No nos hagamos ilusiones! Gran parte de esa gente va entrando más rápidamente de lo que creemos en la gran masa de los descristianizados. Y a medida que vaya avanzando hacia el campo ese ambiente, nuestro campesinado irá entrando”
Todavía había tiempo para impedir que la secularización alcanzara la zona rural, donde vivía la mayor parte de la población salvadoreña.
“No nos lamentemos después de haber perdido para la Iglesia gran parte de nuestro pueblo, si les dimos una religión que no pudieron sostener al primer embate de la vida secular o que no les dio nada para la construcción de su mundo, para la liberación integral de sus personas, en sus derechos inalienables de personas”
Si la Iglesia no estaba a la altura de los tiempos, el pueblo la despreciaría y la condenaría.
Rutilio también era crítico de algunos aspectos de la Semana, pero sus críticas no invalidaban sus aportes más valiosos. La conclusiones de la Semana contenían verdades incuestionables, a las cuales había que “sacar partido al máximo posible…para bien de la Iglesia en nuestro país”, puesto que “no sin cierta Providencia de Dios se mueven las cosas aunque llenas de imperfecciones humanas”

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