El Papa retoma el camino del Vat. II

Benjamín Forcano: «El Vaticano II sigue siendo para los ‘neocon’ un libro cerrado; tienen como horizonte al concilio de Trento» 

Papa Francisco, el hombre más peligroso de la Tierra 

«La llegada de Francisco al Vaticano supuso una revolución: ‘Comenzamos hoy este camino: obispo y pueblo’, dijo, asomado al balcón. Exactamente el que había programado el concilio Vaticano II» 

«Los dos papa anteriores habían cerrado la puerta al Vaticano II con una vuelta, en pleno siglo XX, al concilio de Trento: el orden socioecónímico y político quedaba al margen de la Iglesia. Y la jugada maestra del entendimiento de la Iglesia con el capitalismo» 

«Hasta el Vaticano II, la Iglesia era prácticamente la Jerarquía y no el pueblo de Dios. Que en ella era natural la desigualdad y la sociedad de clases efecto de la voluntad divina. Que no se podía ser a la vez socialista y católic» 

«El Papa Francisco ha regresado al origen, a la fuente de la que dimana la Iglesia: Jesús de Nazaret y su proyecto es una opción inequívoca por los más pobres. Y a algunos les conviene seguir cómodos e imperturbables en un cristianismo que, históricamente, ha evolucionado» 

21.10.2021 | Eletta Cucutta 

(Adista).- La llegada de Francisco al Vaticano supuso una revolución; era el primer Papa Jesuita, el primer Papa de América Latina, el primer Papa no europeo desde el año 744, renunciaba a los zapatos rojos, a la moceta roja (se acabó el carnalval, dijo), a la cruz de oro, renunció a vivir en el Palacio Apostólico Vaticano, y eligió la residencia de Santa Marta. Y, asomado al balcón de la gran plaza del Vaticano dijo: «Comenzamos hoy este camino: obispo y pueblo», exactamente el que había programado el concilio Vaticano II. 

El teólogo Benjamín Forcano (Anento, Z., 1935), desentraña, entrevistado por Eletta Cucutta, las razones por las que un comentarista de televisión calificó a Francisco como el hombre nmás peligroso de la Tierra: «Ese comentador sabe muy bien quiénes dicen eso y por qué», asegura. «Y me alegro de que me dé oportunidad de abordar el tema sin tapujos ante el gran público». 

¿No le extraña que un comentador de la televisión estadounidense declare que el Papa Francisco es el hombre más peligroso de la tierra? 

-No. Ese comentador sabe muy bien quiénes dicen eso y por qué. 

– ¿También lo creen así los que lo critican y se lo imputan en la católica España? 

– También, aunque por miedo a no disgustar y perder votos sean más comedidos y lo digan en voz baja. 

– ¿Entonces, Vd. cree que la crítica no es ocasional, digamos por asuntos de poca monta? 

– No, y me alegro de que me dé oportunidad de abordar el tema sin tapujos ante el gran público. 

– Probablemente, yo me quedo corta y no llego al fondo del problema, pero no quisiera dejar flotando dudas en lugar de aportar luz para resolver el problema. 

-Veámoslo. El Papa Francisco fue elegido el 13 de marzo de 2013. Vivía en un modesto apartamento, él mismo se cocinaba la comida, había renunciado a su limusina, también al chofer particular, utilizaba el transporte público… El cardenal Claudio Hummes le sugirió: “No te olvides de los pobres”. 

Era el primer Papa Jesuita, el primer Papa de América Latina, el primer Papa no europeo desde el año 744, renunciaba a los zapatos rojos, a la moceta roja (se acabó el carnalval, dijo), a la cruz de oro, renunció a vivir en el Palacio Apostólico Vaticano, y eligió la residencia de Santa Marta. 

Y, asomado al balcón de la gran plaza del Vaticano dijo: Comenzamos hoy este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga. Hagámoslo en silencio. Y ahora daré la bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. (Bendición). 

A los pocos días, fue considerado como uno de los lideres más influyentes del mundo y se lo nombraba el hombre del año 2013. El Papa Francisco comenzaba un camino nuevo. 

– ¿Y cuál era ese camino? 

– Exactamente el que había programado el concilio Vaticano II. Camino expresamente cerrado por los dos Papas anteriores: Juan Pablo II y Benedicto XVI y que supuso 35 años de involución y paralización de la decretada renovación del Vaticano II. 

– ¿Y qué consecuencias suponía esta marcha atrás? 

– Suponía volver a mantener inamovible la visión eclesiológica tradicional, a partir sobre todo de la reforma absolutista del Papa Gregorio VII en el siglo XII: la Iglesia era una Iglesia de dos clases: docente y discente; la clerical en posesisón de los poderes de enseñar, gobernar y santificar y la inferior o laical, sin más misión que callar, obedecer y dejarse guiar por la clerical. Una vuelta, en pleno siglo XX, al concilio de Trento. 

– ¿Y esto tuvo consecuencias? 

-Múltiples: la desigualdad, la alianza con el poder para dominar dentro y fuera de la Iglesia, la negación de la autonomía del ser humano, de la ciencia, del progreso y de la libertad. 

Y, sobre todo, la jugada maestra del entendimiento de la Iglesia con el capitalismo. A la Iglesia le correspondería procurar la salvación del alma, soportando en este mundo toda clase de privaciones, injusticias y sufrimientos y acumular así méritos para el cielo. 

El orden socioecónímico y político quedaba al margen de ella, corresponde gestionarlo a la economía capitalista, sin que el mensaje del Evangelio, obviamente subversivo y razón de ser de la Iglesia, se inmiscuya para nada. 

No exagero: hasta el Vaticano II, oficialmente se venía proclamando que la Iglesia era prácticamente la Jerarquía y no el pueblo de Dios, que en ella era natural la desigualdad, que la sociedad de clases era efecto de la voluntad divina, que no se podía ser a la vez socialista y católico, que la Iglesia no necesitaba más que ser fiel a su pasado … 

– ¿Vd. ve en todo esto la raíz de las críticas al Papa, también en España? 

-No nos engañemos, el Papa Francisco ha regresado al origen, a la fuente de la que dimana la Iglesia: Jesús de Nazaret y su proyecto es una opción inequívoca por los más pobres, por los que menos cuentan en la sociedad, y su Iglesia es tal cuando en ella todos cuentan como hermanos e iguales, con la misma dignidad y derechos, y cuando los ministerios en ella, todos, son no un poder sino un servicio, desde el ministerio Papal a cualquier otro. 

– O sea que los neocon de una y otra parte, los conservadores se los llame como se los llame, no han aceptado las directrices del V aticano II. 

– Ni más ni menos: el concilio Vaticano II sigue siendo para ellos un libro cerrado y tienen como horizonte y pautas al concilio de Trento. 

En consecuencia, no se apean de esa posición que les obligaría a una conversión profunda, a un situarse en el espíritu y método del Vaticano II, con atención impostergable a una serie de cuestiones relacionadas con la persona, la familia,la ciencia, la economía, la sociedad y la política. Les conviene seguir cómodos e imperturbables en un cristianismo que, históricamente, ha evolucionado y ha logrado un enfoque, planteamiento y respuesta nuevos, en fidelidad al mismo Evangelio y a la misma dignidad y derechos del ser humano 

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