Jesús, mensajero del Reino de Dios

Juan José Hernández Alonso: ‘El Reino. La Buena Noticia de Jesús’ 

Juan José Hernández , en el centro 

Presenté ya en RD (23.05.2017) una semblanza bio-bibliográfica del Prof. Juan J. Hernández, con ocasión de su libro anterior (Jesús de Nazaret. Sus palabras y las nuestras, Sal Terrae, Santander 2016). El obispo de Ciudad Rodrigo, Don Raúl Berzosa, publicó también entonces una recensión de ese libro en Vida Nueva (13.01.2017). 

Pasados cinco años, el Prof. Juan J. Hernández vuelve fielmente a la cita de sus lectores con esta nueva obra, publicada por la misma editorial y en la misma colección como continuación y complemento de la anterior. Ésta es una noticia importante para la teología y para la iglesia de España 

Era y sigue siendo un texto universitario, pero, al mismo tiempo, ofrece un panorama de conjunto de la vida y obra de Jesús, mensajero del Reino de Dios, para los interesados en su figura y camino 

Por Xabier Pikaza 

Juan José Hernández Alonso, presbítero de la diócesis de Ciudad Rodrigo (nacido en Aldehuela de Yeltes, Salamanca, 1934), retoma con estas obras su etapa y vocación primera de profesor de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (1970-1976), que había culminado en la publicación de su obra clásica: La nueva creación. Teología de la Iglesia del Señor (Sígueme, Salamanca 1976), que ha sido durante decenios manual y texto de cabecera de cientos de estudiantes de teología, en muchas universidades y escuelas teológicas de España y América Latina. 

Hoy presenta su nueva obra en la Casa de la Iglesia de Ciudad Rodrigo. Por ser Juan J. Hernández quien es y por ser la diócesis de Ciudad Rodrigo lo que hoy es en la Iglesia española, éste es un acontecimiento importante en un plano académico, cultural y religioso. ¡Felicidades, Juanjo! 

Aquella primera vocación se vio detenida por diversos avatares de tipo académico, que le apartaron durante cuarenta años de la cátedra de teología, a la que no ha podido volver en un plano escolar externo (los años han pasado, el Prof. J. José Hernández, es un jubilado laboral en el mejor sentido del término), pero ha vuelto en un sentido más profundo de investigación, estudio y elaboración de los temas medulares del cristianismo. 

            A lo largo de esos años de “latencia” teológica Juan J. Hernández ha sido muchas cosas: Ante todo un presbítero de la iglesia de Ciudad Rodrigo, con labores pastorales en diversos países de Europa y América y, sobre todo, como catedrático de cultura anglosajona (norteamericana) de la Universidad de Salamanca, donde se ha jubilado, para mejor dedicarse a las funciones de investigador y escritor de teología. 

No han sido en vano esos largos años de “latencia”. Le han permitido conocer por dentro el nuevo despliegue de la cultura mundial (representada de manera significativo por Estados Unidos) y, sobre todo, la vida concreta (interrogantes, vacíos y necesidades) de la juventud universitaria diversa y variopinta de Salamanca y España desde una perspectiva universal, no sólo desde una simple cátedra limitada de teología. 

Ha sido catedrático de cultura americana, pero no ha dejado la teología, sino, al contrario, ha podido conocerla y la ha conocido mejor, pues a veces se entienden mejor tomando cierta distancia, como sucede con los bosques, que uno sólo puede verlos de conjunto cuando se aleja un poco, no por desinterés, sino por interés más profundo, sin la urgencia de los pequeños problemas de un árbol u otro que nos impiden ver el conjunto. 

            La obra primera (La Nueva Creación, 1976) retomaba los elementos básicos de un trabajo de investigación sobre La Pertenencia al Cuerpo Místico, realizado bajo la dirección del Prof. H. Volk, en la Universidad de Münster, Alemania, que fue la base de su tesis doctoral en Teología (Universidad Pontificia de Salamanca, 1970). El Prof. J. Hernández analizaba en esas obras las imágenes de la Iglesia como Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo, retomando los fundamentos y sentido bíblico del tema, para culminar (conforme al título del libro) con una visión de la Iglesia como “nueva creación”, vinculando así la “obra redentora” de Cristo que es la iglesia con la obra originaria de Dios, que es la creación. Desde esa perspectiva, aquel libro recuperaba la pluralidad armónica de la Iglesia del Nuevo Testamento, poniendo de relieve la armonía entre episcopado, primado y colegialidad, en clave de comunión y diálogo concreto, más allá de las normas jurídicas, pero sin suprimirlas.  

            Cuarenta años después, la nueva obra, (Jesús de Nazaret, sus palabras y las nuestras, 2016), puede entenderse en el fondo como una introducción a la eclesiología, pues las palabras de Jesús han de ser y son las nuestras, el fundamento de la Iglesia. Juan J. Hernández ha querido estudiar la vida y presencia pascual de Jesús, iniciador y “esencia personal” de la Iglesia. Suele decirse que allí donde hay humo hay un fuego. Del gran fuego de Jesús ha nacido el “humo” (nube luminosa) de la Iglesia, para utilizar una imagen del Antiguo Testamento (libro del Éxodo).   

Presentación del libro, con el entonces Obispo de Ciudad Rodrigo, D. Raul Berzosa y con D. José Sánchez obispo emérito de Sigüenza 

            Desde esa perspectiva, con gran precisión literaria, sencillez de forma y profundidad de fondo, Juan. J. Hernández fue tejiendo y trenzando una obra que es al mismo tiempo manual académico de Cristología histórica (el más completo que conozco en castellano, como libro de cátedra para alumnos), y camino de catequesis para iniciar en la vida y fe de Jesús a quienes quieren conocer el fundamento de su esperanza y de la vida de la Iglesia. 

Era y sigue siendo un texto universitario, pero, al mismo tiempo, ofrece un panorama de conjunto de la vida y obra de Jesús, mensajero del Reino de Dios, para los interesados en su figura y camino (su presencia actual) en la cultura y vida de esta nueva humanidad del siglo XXI. 

            Después no han tenido que pasar cuarenta años, han bastado cinco, para que el profesor Juan J. Hernández siga desarrollando su “plan de conjunto” de la una teología de conjunto de Jesús y de la iglesia, con esta nueva obra titulada precisamente El Reino. La Buena Noticia de Dios (2021), que se presenta hoy (30.09) en un lugar muy significativo, como es la “casa de la iglesia” (palacio episcopal) de Ciudad Rodrigo, ciudad y diócesis de la que se ha venido hablando en estos días, como signo de una Iglesia que puede perder su categoría de diócesis (absorbida por la de Salamanca). 

            Ésta es una obra de nuevo sorprendente, que ha de leerse a partir de la Introducción general (pag. 7-14) y de la introducción a la primera parte (pag. 14-28), que ofrecen una visión de conjunto vibrante del tema, desde una perspectiva histórica, teológica y actual. Para entender a Jesús y de un modo especial para seguirle debemos quedar impactados por su “tema” que es el Reino, entendido como buena noticia de Dios, es, como evangelio. 

            El Reino, la buena noticia de Jesús, expresada como salvación o, quizá mejor, como plenitud para los hombres es Dios mismo como “reino”, como nueva y más honda forma de ser y actuar de los hombres. A partir de aquí ha desarrollado Juan J Hernández una visión panorámica del Reino de Dios a lo largo de la revelación bíblica y de la vida de la Iglesia: AT y profetas, mensaje y parábolas de Jesús, sentencias de “admisión” (los que entran en el Reino), sentido futuro, misión de la Iglesia, salvación para la humanidad. 

            Juan J. Hernández ha sido y sigue siendo un Catedrático de Universidad, de corte clásico (alemán), y así expone los temas de forma ordenada, bien documentada, con discusión de opiniones, con pruebas y conclusiones clases. Éste es, en ese plano, el mejor Manual del Reino que existe actualmente en castellano. Pero, al mismo tiempo, éste es un libro de tesis que nos sitúa en el principio de la revelación cristiana y de la vida de la iglesia. 

            Lógicamente, desde esa perspectiva, en contra de lo que ha hecho una teología escolar de manuales, desde la Edad Media, este libro no parte de Dios (como si fuera ya conocido), para pasar luego a su Reino. Desde la visión de la Biblia y del principio de la Iglesia, el Reino no es algo que viene después de Dios, sino que se identifica con el mismo Dios (el Dios de Cristo) como evangelio (buena noticia de vida) para los hombres. 

            El Reino es algo que viene después de Dios, sino que es el mismo Dios que esta viniendo, que se hace presente. Orígenes, el gran teólogo del siglo III d.C., decía que el Reino es Cristo (la auto-basileia). Pues bien, volviendo al principio, podemos y debemos decir con Juan J. Hernández que el Reino de Dios es Dios mismo (con genitivo epexegético). Por eso, no podemos partir de Dios (como hacía la teología natural antigua) para hablar luego del Reino, sino que hablamos de Dios hablando del reino, encontramos a Dios como Reino de nueva creación, nueva humanidad en Cristo. 

            En ese sentido, la revelación de Dios de Dios se identifica con la revelación (realización) del hombre. Ésta es, a mi juicio, la aportación fundamental de la obra de Juan J. Hernández, que empalma con las mejores intuiciones de la teología del Concilio Vaticano II, una teología que sigue siendo plenamente actual, pasados más de cuarenta años de un tipo de “latencia conciliar”.  El Prof. Hernández, en su edad madura, ha vuelto a las novedades de su juventud teológica, en Alemania, en Salamanca y, de un modo especial en Ciudad Rodrigo, su diócesis, en cuya “casa mayor” se presenta hoy (30.09.2021) este libro. 

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