El P. Neto Barrera

Padre Rafael Ernesto Barrera Motto, Sacerdote diocesano

Mons. Romero en su Diario Personal escribió los siguiente: 

“MARTES, 28 de noviembre de 1978 

Se celebró reunión de Senado en el hospital de la Divina Providencia y por la tarde reunión de pastoral en el Arzobispado. Pero este día fue turbado de manera dramática y trágica, por la muerte violenta del padre Rafael Ernesto Barrera, a quien lo dieron por muerto en una fingida refriega de los cuerpos de seguridad contra una casa de la Colonia de la Divina Providencia, donde el padre Neto fue encontrado muerto de balas, pero que, según conjeturas, ya fue llevado muerto a aquel lugar. Pueden verse, a este respecto, los diversos boletines que la comisión investigadora elaboró y en que se desmintieron varios aspectos de la información oficial. 

Por la noche, el cadáver del padre Neto fue velado en la iglesia de Mejicanos, donde es párroco, su hermano, el padre Manuel Barrera.” FIN 

UN DIA COMO HOY 28 de noviembre de 1978 mueren combatiendo el sacerdote y guerrillero Rafael Ernesto Barrera Motto de seudónimo Felipe, junto a los obreros Valentín Martínez Piche y Rafael Santos Ortiz. Una cuarta persona que estaba en la misma residencia, y que fue identificada como José Isidro Paz Portillo, se entregó a los cuerpos de seguridad, quienes el 13 de diciembre entregaron un comunicado en el que dice que José Isidro Paz Portillo murió en el enfrentamiento, a pesar que fue fotografiado sentado en la acera dando declaraciones, luego de haberse rendido en la colonia Divina Providencia. Ernesto Barrera Motto trabajó en Soyapango, era párroco en Ciudad Delgado, en San Salvador. Todos eran militantes de las FPL. (FUENTE: Secretaría Nacional de Memoria Histórica del FMLN SNMHfmln) 

A continuación, algunos datos tomados del libro “Testigos de la fe en El Salvador”: 

SU VIDA: 

Neto nace el 27 de octubre de 1948, en el cantón Istagua, jurisdicción de San Pedro Perulapán, departamento de Cuscatlán, en el seno de una familia cristiana. Fueron sus padres don Manuel Barrera y doña María Motto de Barrera, quienes procrearon once hijos entre los cuales Neto era el asuro, el último de todos. 

Neto estudió la primaria en San Martín y el Bachillerato en el Seminario Menor del Arzobispado. Desde estudiante trabajó en colaboración con el padre Juan Regal de origen belga en el movimiento de la Juventud Obrera Cristiana -JOC-, y desde entonces consagró su sacerdocio al mundo obrero. 

“Antes de ser ordenado y luego de haber finalizado sus estudios de teología, estuvo un tiempo en trabajo pastoral para asegurar su determinación de ser sacerdote y a la vez cobrar más experiencia pastoral en el sector obrero” 

Fue ordenado sacerdote por Mons. Luis Chávez y González el 25 de noviembre de 1974, cuando cumplió 26 años de edad y fue asesinado y resucitó el 28 de noviembre de 1978. Tenía 29 años de vida y cuatro de haber sido ordenado sacerdote. 

Se dedicó de lleno a la pastoral obrera. Desde su parroquia San Sebastián, en ciudad Delgado, trabajó para crear conciencia de clase entre obreros, dentro del proyecto del Reino de Dios. Por encargo de monseñor Romero, buscó establecer diálogo con los sindicatos a partir de la posición de la Iglesia. 

El padre Neto trabajó con dedicación, esmero y preocupación. Prueba de ello es el recuerdo que niños, jóvenes y adultos tienen de él en la parroquia San Sebastián. Lo catalogaron de peligroso por su gran sensibilidad social y porque arriesgaba sus intereses personales; pero los obreros que buscan un cambio social y que trabajan por instaurar el Reino de Dios entre los hombres, recuerdan a Neto como una persona alegre, entusiasta y con sentido profundo de solidaridad para todos. El padre Ernesto Barrera realizó su trabajo pastoral en situaciones de conflicto y de riesgo, pues con su acompañamiento rompió moldes tradicionales de pastoral, que hasta su tiempo habían hecho sus colegas sacerdotes. Realmente, él asumió la responsabilidad de éstos con los obreros, y con ello, hace presencia de Iglesia viva.  

Su aporte específico de acompañamiento a los obreros, es un signo cualificado de cual debe ser el papel de la Iglesia y de los cristianos en el ámbito del mundo obrero, que por razones históricas y por la falta de olfato evangelizador, la Iglesia no supo estar en los cambios de época y se apoltronó en una visión pastoral de parroquia al estilo tradicional y conservador, que se aplicó en épocas preconciliares. Por lo que el esfuerzo del padre Neto fue, en su mayoría, incomprendido y sigue sin ser aceptado por muchos miembros de la Iglesia que, como dice don Pedro Casaldáliga, viven tiempos de involución y de retroceso. 

RELACION CON MONSEÑOR ROMERO: 

Ernesto Barrera, como sacerdote joven, inició su trabajo pastoral con la Juventud Obrera Cristiana -JOC-. Lo anterior fue como el preámbulo de su compromiso con los obreros. Por ello, a Neto, en el martirologio salvadoreño del siglo pasado, se le identifica con la Opción por los obreros. Esta opción permitió que la relación con monseñor Romero fuera cercana y constante, desde una pastoral de acompañamiento, en evangelizar al mundo obrero en todo su significado, es decir, en anunciarles la buena nueva del evangelio y apoyar sus justas demandas laborales y sindicales, tal como lo propone la Iglesia en su doctrina social. 

El padre Ernesto Barrera siempre mantuvo informado a Mons. Romero de todos sus movimientos y asimismo, a sus compañeros sacerdotes, que tenían sintonía con sus preocupaciones por el mundo obrero; tanto es así, que pedía mayor organización para que la Iglesia se hiciera presente en el ámbito obrero. Es por ello que, cuando al padre Neto lo vincularon con una organización política, Mons. Romero salió a defenderlo, en su condición sacerdotal y su interés por trabajar con los obreros, desde una visión cristiana que, sobre todo, ve y siente a las personas que sufren las consecuencias del pecado social. El padre Neto, un día antes que lo mataran, había compartido en una reunión con compañeros sacerdotes lo siguiente: “Invité a Mons. Romero a que participara en una convivencia con obreros este fin de semana allá en Ayagualo”….(10 de diciembre de 1978.) 

En el periódico Orientación del 10 de diciembre de 1978, en la pag. 8, en un artículo sobre la vida y labor del P. Neto, se hace alusión a este aspecto y se lee lo siguiente: 

“Pero no dejó nunca su diálogo con el obispo. Y no siempre fue fácil. Las leyes litúrgicas, las susceptibilidades, las miradas suspicaces de los eternos prudentes, la imagen de la Iglesia…Pero ahí estaba Neto cada vez que el obispo le pedía una explicación, cada vez que tenía algo que informar o podía darse una mala interpretación de algunos hechos. El mismo obispo le encomendará el diálogo con unos sindicatos. Cumplió con su trabajo y fue a informar y a dar su juicio sobre el mismo al Arzobispado. 

Tenía pendiente una invitación al arzobispo para una convivencia para una convivencia con obreros el fin de semana en Ayagualo. Estaba preocupado de si el obispo comprendería el lenguaje directo y crítico de los trabajadores conscientes. Quedamos en que podría ser una reunión para mutuo conocimiento en un clima de información.” 

SU MUERTE: 

El día en que mataron a Neto Barrera, éste había salido de la parroquia de San Sebastián, acompañado de Valentín, quien le colaboraba en la parroquia, para comprar madera para unos pupitres que necesitaba en la escuela parroquial. 

La información que dieron los medios acerca de su muerte fue muy contradictoria y con total falta de verdad. Esto lo prueban las investigaciones que el Arzobispado realizó, para determinar lo que realmente pasó en la colonia La Providencia, donde Neto murió. Informaron que fue torturado y luego ejecutado con un tiro en la cabeza, según informe forense. 

Otra evidencia que nos confirma tal realidad, es el hecho que el señor José Isidro Portillo Paz, uno de los cuatro muertos del martes 28 de noviembre, fue capturado vivo y salió por sus propios pies de la casa. Después de haberse presentado a los reporteros y televidentes, fue asesinado por los mismos cuerpos de seguridad cuando estaba en su poder, a consecuencia de un balazo en el cráneo que le destruyó la masa encefálica. Junto con el padre Neto mataron a los obreros Rafael Santos Ortíz y Valentín Martínez Piche. 

Es obvio que quienes los mataron, quisieron descartar toda evidencia de la verdad de los hechos, pues, según las investigaciones de Tutela Legal del Arzobispado y tal como lo afirmó el mismo Mons. Romero, lo asesinaron los cuerpos de seguridad, dentro del contexto de persecución a la Iglesia, por su trabajo de acompañamiento a los obreros en una pastoral de frontera, tal como él solía llamar a su opción pastoral. 

Mons. Romero, como pastor de la iglesia particular de la Arquidiócesis, tuvo claro que su papel en estas circunstancias era acompañar y animar; es por ello que cuando consultó a un buen grupo de sacerdotes sobre cual era la postura que debía tomar ante el cobarde asesinato del padre Neto, asistir o no a su entierro, Mons. Romero, después de escuchar y reflexionar, solo pensó que haría lo que la madre de Neto hubiera hecho y, a partir de ahí, tomó la decisión de celebrar la misa y enterrar a Neto en la Iglesia parroquial de Mejicanos. Esto indica que Mons. Romero, asumió el papel que siempre a de tomar la Iglesia, es decir, como madre, quiere y ama a todos sus hijos. 

Sobre este hecho, en su homilía habitual de los domingos, Mons. Romero dijo lo siguiente: 

“Fue salvajemente torturado antes de ser asesinado con otros compañeros. Tenemos evidencia de que el P. Neto Barrera no murió en una confrontación armada, como la policía lo dijo, sino que él fue torturado y después balaceado mortalmente a quemarropa, Acuso a la policía de su asesinato.” (Mons. Romero. Homilías 1978, Tomo VI. Pag.15) 

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