La Asamblea eclesial

La sinodalidad se construye en común 

Ante un hecho histórico y sin precedentes, tenemos que actuar con prudencia, pero también con esperanza 

Acompañar el proceso de la Asamblea Eclesial nos ha ayudado a conocer un poco más la esencia de la sinodalidad 

Habrá momentos en los que habrá que detenerse y elegir el camino a seguir ante las diferentes posibilidades, un camino que ahora estamos convencidos de que debe ser elegido entre todos 

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica 

Recorrer caminos que sabemos que existen pero que no son bien conocidos es siempre una posibilidad, pero también un reto, no siempre fácil de afrontar. La clausura de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el pasado domingo 28 de noviembre, debe ser un momento para evaluar hasta dónde hemos llegado en un camino que aún será largo

Ante un hecho histórico y sin precedentes, tenemos que actuar con prudencia, pero también con esperanza. Me imagino quién inventó el coche y las dificultades que tuvo al principio para hacerlo funcionar. Hoy en día vemos la gran diversidad de coches que existen en el mundo, pero sin olvidar que todos ellos, desde los más sencillos hasta los más sofisticados, son coches. 

Me imagino la sinodalidad como algo similar, que en el futuro tendrá muchas y diversas expresiones, que lograrán encantar a mucha gente, pero no a todos. Sabemos que no a todo el mundo le gustan los coches. Las diferencias enriquecen la esencia y el hecho de que no guste a todo el mundo es siempre un reto para mejorar y conseguir algún día deleitar a los que siempre encuentran fallos en todo, incluidos los que alguna vez dijeron que odiaban los coches. 

Acompañar el proceso de la Asamblea Eclesial nos ha ayudado a conocer un poco más la esencia de la sinodalidad. La forma en que se llevó a cabo abre nuevas posibilidades para el futuro, especialmente pensando en el próximo Sínodo, favoreciendo la universalidad y la catolicidad de la Iglesia. Los grupos eran expresiones de la diversidad ministerial y geográfica, mujeres y hombres, que realizan diversos servicios y misiones eclesiales en lugares diferentes y distantes, pero que se esfuerzan por caminar juntos y experimentar, aunque sea virtualmente, la unidad de alma y corazón. 

No olvidemos que estamos ante algo que apenas comienza a tomar forma, que nos adentramos en un estrecho sendero en medio de un denso bosque, donde Dios es nuestro GPS, pero que no siempre sabemos interpretar perfectamente la ruta. Habrá momentos en los que habrá que detenerse y elegir el camino a seguir ante las diferentes posibilidades, un camino que ahora estamos convencidos de que debe ser elegido entre todos, después de que todos hayan hablado y sobre todo escuchado, en un discernimiento comunitario. 

No olvidemos que el camino está lleno de obstáculos, algunos naturales, pero otros colocados intencionadamente por los que siempre han vivido para entorpecer todo lo que no viene de ellos. Estando unidos podremos ver todo esto mejor y sobre todo superarlo

La palabra que nos viene a la mente en este momento es esperanza, confianza en Dios, que es quien sostiene un sínodo nacido de Aquel que es Trinidad, unidad en la diversidad. Somos muchos los que estamos convencidos de que juntos somos más, más aún contando con la fuerza que viene de Dios 

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