El legado de Rutilio (11)

El sermón de Apopa: “En El Salvador es delito ser cristiano”

 

Las elecciones del 20 de febrero dieron como resultado para presidente de la República a favor del general Romero. La oposición gritó fraude y organizó una manifestación de protesta, manifestación que fue disuelta con el saldo de muchos muertos . El gobierno declaró el estado de sitio. Durante esos meses el gobierno inició una campaña contra algunos sacerdotes. Dos jóvenes estudiantes exjesuitas fueron expulsados. Uno de ellos había tabajado en Aguilares. Posteriormente tres sacerdotes fueron expulsados: Mario Bernal, colombiano y párroco de Apopa; Guillermo Denaux, belga y Bernardo Survil, norteamericano. Seis sacerdotes que estaban trabajando en El Salvador y se encontraban fuera del país por períodos cortos no pudieron regresar porque las autoridades migratorias les negaron el permiso.

Con ocasión de la expulsión del párroco de Apopa, Mario Bernal, Rutilio con otros sacerdotes de la Vicaría, se reunieron en Apopa el 13 de febrero para celebrar una manifestación de fe y la Eucaristía, “el símbolo más grande, el símbolo de una mesa compartida con taburete para cada uno y con manteles largos para todos”.

Rutilio tomó la palabra para reflexionar sobre la expulsión del P. Bernal.

Rutilio proclamó de nuevo que todos tenemos un Padre común y, en consecuencia, todos somos hermanos, pero existen “Caines”: …”Caín es un aborto del plan de Dios…y existen grupos de Caines… aquí en el país…Caínes que invocan a Dios, que es lo peor”…

Dios en su plan nos entregó un mundo material y sin fronteras, “así lo dice el Génesis. No es cuestión que lo diga yo. Los Caínes reclaman: Yo compré la mitad de El Salvador con mi dinero, luego tengo derecho. No hay derecho para discutir! Es un derecho comprado, porque tengo derecho a comprar la mitad de El Salvador. ¡Es una negación de Dios. No hay ningún deecho que valga ante las mayorías! Luego el mundo material es para todos sin fronteras. Luego, una mesa común con manteles largos para todos, como esta Eucaristía. Cada uno con su taburete. Y que para todos llegue la mesa, el mantel y el conqué…El código del Reino de Dios es el amor, palabra clave que resume todos los códigos éticos de la humanidad, que rompe y echa abajo toda clase de barreras, prejuicios, y ha de superar el odio mismo”.

Nosotros no estamos aquí por odio, incluso a esos Caínes los amamos… el cristiano no tiene enemigos. Aún los que son Caínes no son nuestros enemigos, son nuestros hermanos…Por tanto todo se resume en una palabra, amor contra el anti-amor, contra el pecado, la injusticia, la dominación de los hombres y la destrucción de la humanidad”..

El ministerio sacerdotal no tiene sentido sino es en función del pueblo, “ministros” viene de ministrar, que quiere decir, servidores del pueblo de Dios. Somos continuadores de la misión de Jesús quien no se detuvo nunca en el camino, su palabra era y es acción. Somos profetas y debemos anunciar y hacer posible el Reino de Dios en este mundo. Es necesario encarnar los valores del Evangelio en las realidades de este país para transformarlo eficazmente. Como profetas nos enfrentamos con la palabra de Dios en la mano “el mensaje de Dios es como el termómetro y el péndulo para medir las realidades humanas… en las que estamos involucrados distintos grupos que componen el país”.

La Iglesia no podía callarse ante la expulsión del P. Bernal, porque éste había sido un acontecimiento eclesial. Por eso estaban allí, para hacer una protesta oficial como Iglesia.

El problema radical no era la nacionalidad del P. Mario, sino que la cuestión fundamental era ser cristiano y sacerdote hoy en día, “en nuestro país y en el continente, que está sufriendo la hora del martirio”. Se tataba de ser o no ser fiel a la misión de Jesús hoy y aquí. Pero siempre permanece en pie la cuestión fundamental: …”es peligroso ser cristiano en nuestro medio!…Prácticamente es ilegal ser cristiano auténtico en nuestro medio!…porque precisamente el mundo que nos rodea está fundado radicalmente en un desorden establecido, ante el que la mera proclamacion del Evangelio es subversiva. Y así tiene que ser, no puede ser de otra manera!…los dos polos exigentes: La Palabra de Dios, el de siempre, el de las grandes mayorías…”

Por esta radicalidad evangélica, “mucho me temo, mis queridos hermanos y amigos que, muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán entrar por nuestras fronteras. Nos llegarían las pastas nada más, porque todas sus páginas son subversivas, contra el pecado, naturalmente…Yo me temo que si Jesús de Nazaret entrara por las fronteras, allá por Chalatenango, no lo dejarían pasar. Por allí, por Apopa, lo detendrían…se lo llevarían a muchas juntas supremas por inconstitucional y subversivo”… Lo acusarían de revoltoso, de judío extranjero, de enredador con ideas exóticas y extrañas, contrarias a la Democracia, es decir, contrarias a la minoría. Ideas contrarias a Dios, porque es un Clan de Caínes…lo volverían a crucificar. Y ojalá que me libre Dios a mí, que también estaría en la cola de crucificadores!…Preferimos un Cristo de los meros enterradores y sepultureros…un Cristo mudo y sin boca para pasearlo en andas por las calles. Un Cristo con un bozal en la boca. Un Cristo fabricado a nuestro antojo y según nuestros mezquinos intereses”..

“Ninguna minoría privilegiada tiene cristianamente razón de ser en sí misma, sino en función de las grandes mayorías que conforman el pueblo salvadoreño…Ay de ustedes, hipócritas! que del diente al labio se hacen llamar católicos y por dentro son inmundicia y maldad! Caínes que crucifican al Señor, cuando camina con el nombre de Manuel, con el nombre de Luis, con el nombre del humilde trabajador del campo”

Padre Mario: Estas comunidades, las de Apopa, las del cinturón de comunidades cristianas de la Vicaría que nos rodean, y los hermanos que han venido de otras partes de nuestro país, de la Iglesia local, vamos a celebrar esta Eucaristía, que es el ideal que sustentamos.

 Manteles largos, mesa común para todos , taburetes para todos. ¡Y Criusto en medio! El, que no quitó la vida a nadie, sino que la ofreció por la más noble causa. Esto es lo que El dijo: ¡Levanten la copa en el brindis del amor por mi! Recordando mi memoria, comprometiéndose en la construcción del Reino, que es la fraternidad de una mesa compartida, la Eucaristía.

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