¿Dónde está la Buena Nueva?

La Buena Nueva, ni dramatizada llega 

Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP* 

¡Atrevida! ¡Blasfema! ¿Cómo se te ocurre decir eso? Es la verdad. ¿Qué clase de “Buena Nueva” estamos esperando? 
Por más de 2000 años el cristianismo viene anunciando la Buena Nueva, y la gente muy tímidamente, hasta con miedo, se pregunta, ¿por qué no llega? ¿Será que a la mensajería se le olvidó hacer la entrega? 

Nos dicen que, si sufrimos y aguantamos, tendremos derecho a la Buena Nueva, al Reino. Cuánto dolor y sufrimiento hay en nuestros pueblos, torturas, genocidios, feminicidios, masacres, hambre, injusticias, enfermedades, muerte, autoflagelaciones=subir de rodillas al santuario, rezar rosarios de rodillas y hacer novenas. 

Ellos, no nos bajan de la categoría de pecadoras/os. Nos castigan, marginan y desprecian. 

Que cierto es aquella denuncia que Jesús hace: 

“Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Mateo 23:4 

¿Dónde está la Buena Nueva, quién la tiene secuestrada, atrapada? 

Ha llegado la hora de conocer la verdad. No podemos confundir el mensaje cristiano con promesas que no se cumplen. No podemos permitir que el mensaje de la Buena Nueva nos lo sigan presentando como algo que tiene que venir de fuera y que no nos atañe involucrarnos en ella. 

La Buena Nueva no son aquellas promesas que se escriben y se quedan en el papel. La Buena Nueva no puede ser confundida con el mensaje de quienes detentan el poder o aspiran a él, ni en lo político ni en lo religioso. 

Es hora de reconocer la Buena Nueva, aquí y ahora. Está en nuestras manos. 

No está en documentos escritos, no está en el templo, no está en el gobierno, no está el discurso, ni en el sermón que nos dicen. 

Es hora de anuncias la Buena Nueva, sin disfraces ni mentiras. 

La Buena Nueva, es el verdadero cambio social y religioso, que no quieren anunciar, para no perder sus buenos privilegios de autoridad y poder de por vida. 

La Buena Nueva, la lleva todo hijo e hija de Dios, desde el momento en que fue creado. Está en aquellos niños/as que nacen y llenan de gozo nuestra vida, son ellos la ilusión y la esperanza hecha retoños de vida. 

La Buena Nueva, está en las calles, en aquellos jóvenes, que gritan y piden justicia. 

La Buena Nueva esta en las mujeres, victimas, viudas, solteras, jóvenes, adultas mayores que pregonan su decisión de paz, desafiando la guerra, en las redes sociales, creando rutas pacíficas. 

La Buena Nueva, está lista y está en salida, como esperanza, allí donde nos reunimos, nos encontramos con gente positiva, con gente en resistencia, luchando, allí dónde hay expresiones y actitudes de solidaridad en sororidad que nace desde abajo, y sube hasta alcanzar la Buena Nueva. 

La Buena Nueva, está allí en la olla comunitaria del barrio, haciendo Eucaristía. 

La Buena Nueva, está allí donde no falta nada, porque si no lo tienes, otro tiene lo que necesitas, es tuyo lo compartes. 

En la Buena Nueva, no se escuchan discursos de injusticias y mentiras. 

Ahí está la Buena Nueva, cada vez que hacemos realidad la Fracción del Pan, hecha Eucaristía. 

La Buena Nueva, es aquella Fracción del Pan, hecha realidad en la actitudes generosas y positivas de nuestra vida. 

No esperamos que la Buena Nueva nos venga de allá, arriba. 

*Presbiteras católicas romanas

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