Preparando beatificación mártires salvadoreños

La vida martirial de Rutilio Grande, una inspiración para el Papa Francisco

La vida ejemplar de los mártires son siempre un ejemplo y una inspiración para los cristianos. Ya Tertuliano decía de los mártires de los primeros siglos, que “eran semillas de nuevos cristianos” Y la Iglesia, ya desde entonces, acostumbra a celebrar la Eucaristía sobre la tumba de los mártires, o en el ara del altar eucarístico pone reliquias de algún santo.

El ejemplo de Rutilio influyó mucho en Monseñor Romero y también en el Papa Francisco, quien no solo por ser jesuita y latinoamericano como Rutilio, sino por la cercanía al pueblo y a los pobres, y por la vida evangélica y transparente. Cuando la beatificación de Rutilio dijo claramente que a quien teníamos que beatificar primero era a Rutilio porque “no hay Romero sin Rutilio”. Ciertamente en Romero hubo un antes y un después de la muerte de Rutilio; hubo en él un cambio y una transformación profética que sorprendió a propios y a extraños. Cuando le preguntaron si había habido en él una conversión dijo que ciertamente había habido una iluminación: “Ahora sí veo más claro”. Y se comprometió totalmente como Rutilio porque tenía que “hacer lo que Dios quiere”, que era lo que solía decir siempre Rutilio y que repitió como últimas palabras cuando lo asesinaron con 17 balazos los “escuadrones de la muerte”.

Algunos puntos de Rutilio que han inspirado a Francisco en su ministerio pastoral:

El sentido eclesial, evangélico y conciliar. Lo verdaderamente central para la Iglesia y para el cristiano es volver al Jesús y al Evangelio. El retomar el Concilio Vaticano II y su actualización en América de la Asamblea de Medellín. Rutilio decía que había que ponerle patas al Evangelio y a los documentos de la Iglesia, o sea, que había que concretarlo y actualizarlo.

La pastoral de conjunto que pedía el Concilio y Medellín, formando a los agentes de pastoral para participar en los consejos de pastoral diocesanos y parroquiales. Francisco habla de Iglesia sinodal, de caminar juntos y aprender con paciencia la sinodalidad, escuchando y ayudando a participar a todos los bautizados como sujetos activos y responsables.

La opción por los pobres, obreros y campesinos, explotados y marginados de la sociedad, como pedía Medellín y que Rutilio y su equipo lo logran llevar adelante en la pastoral misionera de Aguilares y El Paisnal. Francisco hablará de Iglesia en salida y de hospital de campaña que acoge y cuida de los refugiados y marginados de la sociedad; de los heridos al borde de los caminos.

-La toma de conciencia de los laicos, de su dignidad de bautizados en la Iglesia donde “tienen un puesto y una misión”. Con la formación bíblica liberadora en las misiones populares Rutilio va a lograr que los campesinos tomen conciencia de su dignidad y de su tarea y compromiso cristiano en la transformación de una sociedad injusta y desigual. Francisco hablará de una Iglesia sinodal e igualitaria donde se tiene que superar todo clericalismo para poder vivir la fraternidad eclesial fundada en el Bautismo que nos hace hijos de Dios y hermanos unos de otros; donde se vive el proyecto de Jesús de una verdadera familia de iguales y libres, que se sienten misioneros en la transformación de las estructuras tanto eclesiales como sociales.

La Mesa de la Creación es esa Mesa Común para todos, que Dios nos ha dado para la cuidemos y la cultivemos. Y no se la dio a unos pocos que acaparan toda la tierra y dejan a la mayoría sin nada. Es nuestra Madre Tierra que nos alimenta, pero que nos la han arrebatado los poderosos. Francisco nos dirá en la Exhortación “Laudato Si” que somos hijos de la Madre Tierra, de la Casa Común, donde todo está interrelacionado y tenemos derecho y obligación de cuidarla y cultivarla para que de alimento y cobijo para todos.

-La Eucaristía es el Banquete de la Nueva Creación, al que Dios invita siempre a participar con alegría y donde todos tenemos un puesto y una misión. Francisco nos dirá también que la Eucaristía es la Mesa Común de los cristianos, donde nos reunimos en torno a Jesús, donde celebramos su memoria y recibimos su mensaje de amor; y es un compromiso y una misión de llevar el Evangelio, que es vida, justicia y fraternidad para todos.

Daniel Sánchez Barbero

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