Romero y Rutilio

Arturo Sosa, sj.: «Rutilio Grande fue un jesuita de dimensiones humanas y religiosas  insospechadas»

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Pascual Cebollada, postulador de la causa: «Su compromiso con la oración  y con la cercanía a Jesús pobre y humilde – algo a lo que todos los jesuitas están  llamados – lo ha convertido en un ejemplo del que todos podemos aprender»

El sacerdote jesuita P. Rutilio Grande de El Salvador será beatificado, el sábado 22 de enero  en San Salvador, junto con dos compañeros laicos y el franciscano P. Cosme Spessotto

«Todos  fueron víctimas de asesinatos a manos de los escuadrones de la muerte, durante los años de  terror en El Salvador, y fueron mártires de la fe y la justicia», recuerda la Compañía en un comunicado

Por Jesús Bastante

La Compañía de Jesús se vuelca en la beatificación del padre Rutilio Grande quien, junto a dos compañeros laicos y el franciscano Cosme Spesotto, será beatificado este sábado en el Salvador. Los jesuitas, que emitirán la celebración a través de sus redes sociales, han querido recordar la figura del sacerdote, una de las ‘piedras vivas’ de la Compañía que aguardan su entrada a los altares, como los jesuitas de la UCA (también mártires en El Salvador), o Pedro Arrupe.

«Todos  fueron víctimas de asesinatos a manos de los escuadrones de la muerte, durante los años de  terror en El Salvador, y fueron mártires de la fe y la justicia», recuerda la Compañía en un comunicado. «El P. Rutilio Grande y sus dos compañeros murieron el 12 de marzo de 1977. Fueron abatidos  por pistoleros que actuaban para el gobierno de entonces».

El actual general de la Compañía, Arturo Sosa, sj., ha emitido un vídeo comunicado en el que reivindica la figura de Rutilio como la de «un jesuita de dimensiones humanas y religiosas  insospechadas».

Consejero, compañero comprensivo y amable

«Él supo ser consejero, compañero comprensivo y amable, al mismo  tiempo firme y serio en lo que se refería a la vida cristiana y al ejercicio responsable del  ministerio presbiteral», recuerda el general jesuita, quien apunta que «la población campesina, de la que él mismo era parte y a la que  sirvió con dedicación en su servicio pastoral, halló en él un religioso cercano, abnegado  y cariñoso, ordenado presbítero para compartir la vida con la comunidad de los  seguidores de Jesús que dan testimonio de la Buena Noticia».https://www.youtube.com/embed/-Qwn02EtKkQ

La ceremonia de beatificación estará presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chávez, y en la misma participará el español. Pascual Cebollada, Postulador de la Causa y del resto de causas de la Compañía de Jesús, entre ellas, la de Arrupe. Para Cebollada, «ha sido un consuelo leer la vida de Rutilio, ver cómo este jesuita estaba tan  comprometido con los impotentes y los indefensos».

Sin Rutilio no habría habido Romero

«También aprecié su humanidad y  pude identificarme con él en muchos aspectos de su vida. Su compromiso con la oración  y con la cercanía a Jesús pobre y humilde – algo a lo que todos los jesuitas están  llamados – lo ha convertido en un ejemplo del que todos podemos aprender», sostiene el jesuita.

El P. Rutilio Grande nació el 5 de julio de 1928, ingresó en los jesuitas en 1945 y fue ordenado  en el año 1959. Él fue el primer sacerdote asesinado en la guerra civil de El Salvador. Su  asesinato tuvo un enorme impacto en Monseñor Óscar Romero, el entonces arzobispo de San  Salvador, que cada vez hablaba más claro sobre la guerra, que finalmente también fue asesinado y que fue beatificado, y canonizado, por el Papa Francisco.

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