Las migraciones, un escándalo de la humanidad

El clamor dolorido del Papa en Navidad: “La emigración hoy es un escándalo social de la humanidad”

Sagrada Familia, emigrante
Sagrada Familia, emigrante

«San José, tú que has experimentado el sufrimiento de los que deben huir  para salvar la vida de sus seres más queridos, protege a todos los que huyen a causa de la guerra,  el odio, el hambre»

«Recemos hoy por todos los migrantes, por  todos los perseguidos»

«Herodes y José son dos  personajes opuestos, que reflejan las dos caras de la humanidad de siempre»

«La historia está llena de personalidades que, viviendo a  merced de sus miedos, intentan vencerlos ejerciendo el poder de manera despótica y realizando actos de  violencia inhumanos»

«San José como un migrante perseguido y valiente»

 José Manuel Vidal

En la última catequesis del año, el Papa Francisco tiene presentes a sus preferidos, los emigrantes y los perseguidos, al glosar ‘la huída a Egipto” de la Sagrada Familia. Y por los emigrantes, el Papa clama, alto y claro, que “la emigración hoy es un escándalo social de la humanidad”, ante el que no podemos mirar para otro lado. A su juicio, en la vida hay que optar por ser Herodes o José, “dos  personajes opuestos, que reflejan las dos caras de la humanidad de siempre”. Y, desgraciadamente, “la historia está llena de personalidades que, viviendo a  merced de sus miedos, intentan vencerlos ejerciendo el poder de manera despótica y realizando actos de  violencia inhumanos”.

Ante esta situación de la emigración actual, el Papa invita a rezar por los emigrantes y perseguidos con esta oración a San José: “San José, tú que has experimentado el sufrimiento de los que deben huir, para salvar la vida de sus seres más queridos, protege a todos los que huyen a causa de la guerra, el odio, el hambre”.

Sagrada Familia emigrante

Texto íntegro de la catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! 

Hoy quiero presentarles a San José como un migrante perseguido y valiente. Así lo describe el  evangelista Mateo. Este acontecimiento concreto de la vida de Jesús, en el que también están implicados  José y María, se conoce tradicionalmente como «la huida a Egipto» (cf. Mt 2,13-23). La familia de  Nazaret sufrió tal humillación y experimentó en primera persona la precariedad, el miedo y el dolor de  tener que abandonar su tierra natal. Incluso hoy en día, muchos de nuestros hermanos y hermanas se ven  obligados a experimentar la misma injusticia y sufrimiento.  

El motivo es casi siempre la prepotencia y la violencia de los poderosos. También para Jesús ocurrió así. El rey Herodes se entera por los Reyes Magos del nacimiento del «rey de los Judíos», y la  noticia lo trastorna. Siente su poder amenazado. Así que reúne a todas las autoridades de Jerusalén para  averiguar el lugar del nacimiento, y ruega a los Reyes Magos que se lo comuniquen con precisión, para  que -dice falsamente- él también pueda ir a adorarle. Pero cuando se dio cuenta de que los Reyes Magos  se habían ido en otra dirección, concibió un malvado plan: matar a todos los niños de Belén de dos años  para abajo. 

Mientras tanto, un ángel ordena a José: «Levántate, toma al niño y a su madre contigo, huye a  Egipto y quédate allí hasta que te avise. Porque Herodes quiere buscar al niño para matarlo». (Mt 2,13). Tanta gente que hoy piensa esto: Huyamos, huyamos, porque aquí hay peligro. El plan de Herodes recuerda al del faraón de arrojar al Nilo a todos los hijos varones del pueblo  de Israel (cf. Ex 1,22). Y la huida a Egipto evoca toda la historia de Israel, desde Abraham, que también  se quedó allí (cf. Gn 12,10), hasta José, hijo de Jacob, vendido por sus hermanos (cf. Gn 37,36) y luego  convertido en «líder del país» (cf. Gn 41,37-57); y a Moisés, que liberó a su pueblo de la esclavitud de los  egipcios (cf. Ex 1,18). 

Herodes y los inocentes

La huida de la Sagrada Familia a Egipto salva a Jesús, pero desgraciadamente no impide que  Herodes lleve a cabo su masacre. Nos encontramos así con dos personalidades opuestas: por un lado  Herodes con su ferocidad y por otro José con su premura y valentía. Herodes quiere defender su poder  con una crueldad despiadada, como atestiguan las ejecuciones de una de sus esposas, de algunos de sus  hijos y de cientos de opositores. Era un hombre cruel. Es el símbolo de muchos tiranos de ayer y de hoy; es el hombre que se  convierte en «lobo» para los otros hombres. Y, para los tiranos, la gente no cuenta; cuenta el poder. Y esto pasa hoy.

La historia está llena de personalidades que, viviendo a  merced de sus miedos, intentan vencerlos ejerciendo el poder de manera despótica y realizando actos de  violencia inhumanos. Pero no debemos pensar que sólo vivimos en la perspectiva de Herodes si nos  convertimos en tiranos; de hecho, todos podemos caer en esta actitud, cada vez que tratamos de disipar  nuestros miedos con la prepotencia, aunque sea sólo verbal o hecha a base de pequeños abusos realizados  para mortificar a los que nos rodean.  También nosotros llevamos dentro del corazón la posibilidad de ser pequeños Herodes.

José es todo lo contrario a Herodes: en primer lugar, es «un hombre justo» (Mt 1,19); además,  muestra valor al cumplir la orden del Ángel. Cabe imaginar las vicisitudes que tuvo que afrontar durante  el largo y peligroso viaje y las dificultades que comportaron la permanencia en un país extranjero. Su  valentía surge también en el momento de su regreso, cuando, tranquilizado por el Ángel, supera sus comprensibles temores y se instala con María y Jesús en Nazaret (cf. Mt 2,19-23).

Huida a Egipto

Herodes y José son dos  personajes opuestos, que reflejan las dos caras de la humanidad de siempre. Es un error común considerar  la valentía como la virtud exclusiva del héroe. En realidad, la vida cotidiana de cada persona requiere  valor para afrontar las dificultades de cada día. En todas las épocas y culturas encontramos hombres y  mujeres valientes que, por ser coherentes con sus creencias, han superado todo tipo de dificultades,  soportado injusticias, condenas e incluso la muerte. La valentía es sinónimo de fortaleza, que, junto con la  justicia, la prudencia y la templanza forma parte del grupo de virtudes humanas conocidas como  «cardinales».  

La lección que hoy nos deja José es la siguiente: la vida siempre nos depara adversidades, y ante  ellas también podemos sentirnos amenazados, con miedo, pero sacar lo peor de nosotros, (como hace  Herodes), no es el modo para superar ciertos momentos, sino actuando como José, que reacciona ante el  miedo con la valentía de confiar en la Providencia de Dios. Recemos hoy por todos los migrantes, por  todos los perseguidos y por todos aquellos que son víctimas de circunstancias adversas y que por esto se  sienten desanimados y abandonados. Pensemos en tanta gebte víctima de la guerra, que quieren escapar y no pueden. Pensemos a los emigrantes que acaban su vida en el mar. Veamos en María y José a cada uno de los emigrantes de hoy. La emigración hoy es un escándalo social de la humanidad.

San José, 

tú que has experimentado el sufrimiento de los que deben huir  

para salvar la vida de sus seres más queridos,  

protege a todos los que huyen a causa de la guerra,  

el odio, el hambre. 

Sosténlos en sus dificultades,  

Fortalécelos en la esperanza y haz que encuentren acogida y solidaridad. 

Guía sus pasos y abre los corazones de quienes pueden ayudarles. Amén.

Sagrada Familia emigrante

Saludo en español

Queridos hermanos y hermanas: 

Reflexionamos hoy, en este fin de año, sobre san José como emigrante perseguido y valiente,  según lo que nos refiere san Mateo en el pasaje de la Huida en Egipto que hemos escuchado. La  Sagrada Familia, como tantos de nuestros hermanos y hermanas en la actualidad, experimentó  también la injusticia y el sufrimiento de tener que dejar la propia patria debido a la prepotencia y  violencia del poderoso de turno.  

En este escenario se contraponen dos personajes. Por una parte, Herodes, que sintiéndose  amenazado por el nacimiento del “rey de los judíos” y, defender su propio poder, decide asesinar a  todos los niños de Belén menores de dos años. Él es símbolo de muchos tiranos de ayer y de hoy que  quieren vencer sus miedos ejerciendo el poder de manera despótica y violenta. Por otra parte, san  José, hombre justo y valiente, que para salvar la vida del niño y de la Virgen, se fía de la indicación  del ángel y afronta todas las dificultades y peligros del viaje.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En este tiempo de Navidad,  imploremos al Señor Jesús, por intercesión de la Virgen y de san José, que nos conceda la gracia de  fiarnos de la Providencia divina en todo momento, y también la valentía de acoger con espíritu  cristiano de caridad y solidaridad a todos nuestros hermanos y hermanas que han tenido que huir de  su tierra y abandonar sus hogares. Que el Señor nos conceda un año nuevo lleno de sus dones y sus  bendiciones. Muchas gracias. 

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