Pastoral Bíblica

CONVERSANDO CON GERARDO GARCÍA HELDER ¿Cuál fue el recorrido realizado en este servicio y qué te dejaron estos cuatro años? ¿Qué significó para vos? ¿Cuáles fueron las nuevas realidades del camino? Ante todo, lo que me dejan estos años de servicio es una cantidad de nuevas amistades, y esto es para mí lo más importante. Sin duda, he recibido mucho más de lo que he dado y he aprendido mucho más de lo que he podido trasmitir. Entré al Departamento de Pastoral Bíblica (así se llamaba entonces) en el año 2008. Tenían una dificultad para distribuir los subsidios impresos de la campaña bíblica anual. De eso se encargaba Marcelo Murúa desde Bariloche, donde se imprimían, y distribuirlos a todo el país se hacía muy complejo porque allí no había transportes que llegaran a tiempo a todo el país. Entonces me convocaron la Hna. María Inés Corral y la Srta. Ofelia Santoro, quienes le habían hablado de mí al obispo Ramón Dus, por entonces responsable del Departamento. Así comienzo a encargarme de la edición y distribución de los subsidios y de a poco fui asumiendo otras tareas. En el año 2012, el obispo Nicolás Baisi, nombrado referente del área bíblica de la Comisión Episcopal de Catequesis y Biblia por el obispo Poli, Presidente de la Comisión, me pide que sea el encargado del Departamento y lo mismo sucede en el 2015, cuando el obispo José Vicente Conejero Gallego comenzó a ser nuestro obispo asesor. Antes, habían estado como encargados, desde 1992 la Hna. María Inés Corral, Auxiliar Parroquial de Santa María, y desde el 2000, el hoy obispo Gabriel Mestre. Y antes de María Inés había estado el Pbro. Sergio Briglia, pero en realidad como nexo entre la Conferencia Episcopal Argentina y la Federación Bíblica Católica (FEBIC). Cuando yo empiezo a ser el encargado del Departamento, insisto en la necesidad de tener un reglamento o estatuto, algo que nos haga saber claramente nuestras competencias hacia afuera y hacia dentro. A lo que más le temo siempre es al abuso de poder; porque cuando uno está en un puesto de aparente poder y no tiene claro lo que debe hacer y lo que no, a veces, sin maldad, comete un montón de errores y se sobrepasa en las funciones. Este es uno de los logros que juntos, los miembros del Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica (DeNAPBi), pudimos alcanzar durante mi gestión. Haber conseguido un estatuto y un reglamento que fueron trabajados por lo menos durante 5 años por todos los miembros del Departamento, con asesoramiento de peritos externos, y que aprobó la Comisión Permanente de la CEA y es lo que hoy nos rige. Hoy día, sabemos quiénes son los que deben conformar el Departamento, cómo y cuándo se los debe elegir y lo tenemos como un modelo a seguir. En este Estatuto aparece por primera vez la figura del Director del Departamento. Por eso, al entrar en vigor, luego de una consulta pública a todos los miembros del DeNAPBi (cada uno presentó una terna de candidatos), el Presidente de la Comisión Episcopal de Catequesis, Animación y Pastoral Bíblica me pidió asumiera ese servicio. Acepté honrado por un período de 3 años que, por la pandemia del Covid 19, se prolongó un año más. La Dra. María Verónica Talamé llegó al departamento en el año 2011 como delegada episcopal de la arquidiócesis de Salta; después fue nombrada por sus pares de la Región Pastoral NOA como Articuladora de la misma. Para mí, la columna vertebral del Departamento son los 8 Articuladores Regionales. El Director o Directora, es como los pies del Departamento, quien lo hace moverse por distintos ámbitos, lo hace visible; pero son los Articuladores quienes traen las inquietudes y necesidades de las diversas Regiones y les llevan los aportes del Departamento. Nosotros no estamos por encima de las Regiones Pastorales o de las Diócesis, sino por debajo, desempeñando un humilde servicio subsidiario. Yo dejo el servicio o diaconía de la dirección muy contento, muy feliz, porque quienes vendrán se encuentran con un reglamento, una secretaría, un economato, con proyectos y cosas clara que me parecen fundamentales. ¿Cómo trabajan las Regiones hoy y cuál es tu visión de este trabajo? Cada Región está articulada de manera distinta y esta manera diversa se debe a dos motivos. Primero al temperamento de la persona responsable de la articulación, porque si hasta los mismos autores sagrados tienen sus condicionamientos psicológicos y culturales que influyen en el texto bíblico, cuánto más lo tendrá un Articulador Regional. Hay quienes tienen más clara su función, que es a mi entender la de ser animadores, despertar inquietudes, apoyar, vigorizar, tejer redes, fortalecer lazos ya existentes. Cuanto menos visible es el Articulador, más se nota su trabajo de articulación. Cuando nosotros hacemos alguna actividad regional, ahí se nota claramente si el trabajo se ha hecho con todos los Delegados o Referentes de las Diócesis de la Región o si quien articula se cortó más bien solo. Pero bueno, eso también depende no solo del temperamento o las características de la persona sino con lo que se encuentra en su Región. Porque si se encuentra con Diócesis que no tienen Delegados o Referentes de ABP… A veces se piensa que el encargado del servicio de ABP diocesano debe ser un biblista académico. Pero no es necesario contar con biblistas para esta tarea de animadores, sino con personas comprometidas y enamoradas de la Palabra de Dios. En cuanto al trabajo regional, el Litoral tiene una gran riqueza ya que rema ininterrumpidamente desde hace más de 25 años, los referentes se encuentran dos veces por año para hacer encuentros de formación y están asociados como Región a la Federación Bíblica Católica que depende de la Santa Sede. En el norte, tanto en el NEA como en el NOA hay mucha respuesta del Pueblo de Dios y se ve el trabajo de los Referentes y la articulación. Porque se comparten experiencias, materiales, el NOA tiene la Diplomatura Bíblico Pastoral que comienza la cuarta cohorte este año. Y hay muchos jóvenes en ABP en esas regiones. La Región de Cuyo está trabajando muy bien, con dificultades propias, ya que algunas personas por ejemplo confundían el trabajo bíblico con algo que no es católico romano, hubo que ir superando algunos prejuicios y miedos. Patagonia-Comahue tiene un despertar muy bueno y en este momento, en que la pandemia nos permitió avanzar a través de la virtualidad, se comenzó a desarrollar un excelente trabajo de formación en ABP. Ahora ya tiene una Articuladora elegida por los Obispos de la Región. Luego está la inmensa y compleja Región Buenos Aires compuesta por 18 diócesis (contando el Obispado Castrense y 3 Eparquías), con algunas diócesis que fueron pioneras en el trabajo bíblico como Lomas de Zamora o Quilmes. La Región Platense que va trabajando bien, con una muy buena articulación, y cuenta con sus propios desafíos. Y la región Centro, que comprende las 5 Diócesis de la provincia de Córdoba, que también trabaja sostenidamente, y cuenta con una gran ventaja: allí todos hablan el mismo idioma: el cordobés. ¿Cómo fue la experiencia de hacer animación bíblica en pandemia? Nosotros veníamos muy acostumbrados a lo presencial y nos creíamos bastante conocedores de nuestra realidad. Por ejemplo, a mí me parece que, en nuestro ámbito católico romano, la mayoría de la gente se acerca a lo bíblico recién a partir de los 40 años. Nuestros animadores comúnmente son gente grande, que han hecho un camino dentro de la Iglesia y un buen día descubren las Sagradas Escrituras. Incluso siendo personas de Misa diaria, acostumbradas a escuchar retazos dentro de la Liturgia de la Palabra, se sorprenden al descubrir lo que es la teología o la estructura de un libro bíblico o lo que significa un género literario. Veníamos trabajando bien; pero las medidas de aislamiento social por la pandemia nos obligó a meternos en las redes de comunicación virtual y a encontrarnos con personas de lugares a los que no habíamos llegado antes y, sobre todo, nos facilitó que traspasáramos los controles aduaneros de ciertos celosos pastores que no confían en que el rebaño tiene buen olfato y filtran la información y los contenidos. Porque a mí me ha pasado, por ejemplo, en una parroquia donde me invitaron a dar unas charlas bíblicas y gente local desaconsejó por las radios locales y redes sociales que vayan a mis encuentros. Eso me pasó a mí, no me lo contaron… Pero con las redes sociales es más difícil el control “clerical” (y con esto no me refiero solo a ministros ordenados), entonces uno va llegando con propuestas y es la gente la que va haciendo sus elecciones y se queda con lo que le sirve. Después verá si le gusta y se queda con algo de lo que uno dice, porque sería muy triste que se queden con todo lo que uno dice como si fuera “magisterio infalible”. Tenemos que aprender esto, como dice el Papa Francisco, nuestra gente tiene olfato y sabe quién le da agua fresca y percibe quién le da agua contaminada o comida ya masticada. Esta situación inesperada me parece que nos ha abierto un montón de horizontes nuevos. Y lo veo ahora en los encuentros que estamos haciendo dentro del ciclo Mujeres en y con la Biblia. Comunidades de religiosas que se conectan juntas y me imagino que después conversarán y reflexionarán entre ellas y hasta discutirán. Qué interesante, qué lindo, ¿no? Y perder miedo, porque este es un gran problema que tenemos nosotros, yo diría que la mayoría de las personas religiosas en general y de los católicos romanos en particular, tenemos un miedo internalizado de no hacer lo que corresponde, de no hacer lo que se espera y caemos en el error de repetir siempre lo mismo, que también es un error que lleva a la parálisis y a la inmadurez estructural. Pero eso no lo sentimos como un error, porque “siempre se hizo así”. Entonces yo pregunto: ¿siempre? ¿Desde cuándo? Porque hay que estudiar la historia de la Iglesia para ver que no siempre fue así. Creo que esto que nos ha sobrevenido nos va a sacar un poco del miedo. A mí no me molesta que alguien piense distinto a mí. Lo que sí me molesta es que no se piense y eso hasta me duele porque quiere decir que el miedo sigue gobernando y el miedo no viene de Dios. “Me escondí porque estaba desnudo”. ¿Quién te dijo eso? El miedo viene de otro lado. Y entonces, el que a uno lo cuestionen o lo hagan ver cosas distintas, puede ser de ayuda para profundizar, para ser más cuidadosos y flexibles. Los encuentros virtuales vinieron para quedarse, aunque poco a poco estamos volviendo a la presencialidad, estos espacios ya se han instalado entre nosotros y seguirán siendo buenas herramientas. Estamos hablando de una Iglesia sinodal, en diálogo con la cultura que nos toca vivir y en diálogo abierto entre nosotros, donde tenemos que respetar la diversidad de todo tipo. Por ejemplo, yo soy muy respetuoso de las personas conservadoras y cuando me encuentro con esas personas les digo que, si el discurso suyo les cierra, se queden con eso, no se molesten en cambiar. El tema es que cuando entren en crisis, quizá algo de lo que les digamos puede servirles. En nuestra Iglesia tenemos que ser conscientes de que hay una gran diversidad. Desde el Departamento creo que lo estamos teniendo en cuenta, porque justamente, al ser los Articuladores Regionales la columna vertebral del DeNAPBi, hace que nuestras reflexiones y aportes no salgan de las cuatro manzanas de Capital Federal, en donde pareciera que en ottos ámbitos se definen discursos, estrategias y teorías. Todos tienen la misma voz y voto dentro del Departamento y hay un gran respeto por esa diversidad, y el voto del Director o ahora de la Directora es solo necesario cuando hay empate… ¿Qué cosas identificas vos que fueron y son una dificultad para hacer animación bíblica? Lo que me parece más complejo es salir de la idea de que animación bíblica y pastoral bíblica son lo mismo. Son dos cosas distintas. La animación bíblica es algo que pertenece a toda la Iglesia. Desde el Obispo a cada uno de los bautizados, o de los que se preparan en el catecumenado a recibir los Sacramentos de Iniciación Cristiana, en una Diócesis estamos atravesados por la animación bíblica, debemos dejarnos animar, porque esto tiene más que ver con la vida que con nuestros compromisos sociales y/o pastorales. La animación bíblica de la pastoral es un segundo momento. Uno tiene primero que estar animado bíblicamente, ser discípula o discípulo del Señor –que nos va a hablar de mil maneras– pero especialmente a través de las Sagradas Escrituras; uno tiene que estar enamorado de las Escrituras, de la Palabra de Salvación, para después testimoniar y trasmitir en su vida diaria y en la vida pastoral. La pastoral bíblica tiene que ver con organizar cursos, campañas bíblicas, conseguir traducciones bíblicas para los pueblos originarios o para algunas personas que tienen dificultades visuales, conseguir la Biblia en Braile, buscar buenos precios. Ofrecer todo eso. Eso es la pastoral bíblica. Por eso, cuando armamos el Estatuto, le pusimos Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica para poder diferenciar. En todo caso, creo yo, el servicio diocesano, regional o nacional de Pastoral Bíblica es el garante de que la ABP no falte en ningún ámbito eclesial. En una diócesis el equipo de pastoral bíblica es el garante de que se haga animación bíblica. Debe ver qué estrategia se puede ofrecer para, por ejemplo, ABP en Caritas, en pastoral carcelaria, en pastoral de salud y en otras áreas. Hay que entrar en el paradigma de la animación bíblica. No hace falta tener biblistas en todos los equipos. Una herramienta muy buena es el libro “Orientaciones de ABP” elaborado conjuntamente por el CELAM y la Federación Bíblica Católica de América Latina y el Caribe, que es muy práctico, muy sencillo. ¿Cómo te vas de este servicio? Me voy con la alegría de haber servido, a pesar de mis limitaciones. Gracias hay que dar a Verónica Talamé por aceptar este cargo, por asumir este compromiso, porque tiene mucho entusiasmo y menos años que yo; sin duda, va a hacer un gran trabajo y muy hermoso. Un mensaje final acerca de las comidas de Jesús en las mesas de hoy… ¿Cuáles son las comidas de Jesús que debemos atender hoy? Yo diría que las mesas para los católicos romanos son tres: la mesa de la Eucaristía, la mesa de la Palabra que es el gran redescubrimiento que hace el Concilio Vaticano II –el mismo Cristo se ofrece en dos mesas, lo que ya decían los Santos Padres– y la mesa fraterna, el ágape. La reforma litúrgica más grande en toda la historia de la Iglesia la hizo san Pablo cuando lamentablemente tuvo que separar el ágape fraterno de la fracción del Pan, porque decía que algunos se acercaban al Pan consagrado sin la debida disposición porque antes, en el ágape, se habían llenado de alimentos cuando otros pasaban hambre. Hoy tenemos que volver a unir esas mesas. Sin distinciones. Todos somos hermanas y hermanos. Venimos de alimentarnos del Cuerpo de Cristo. San Agustín decía: “somos Cuerpo de Cristo, por eso comemos el Cuerpo de Cristo”. Volver a redescubrir estas tres mesas. Y de todas estas comensalidades de Jesús, de todos los relatos de Jesús sentado a la mesa, me quedaría yo –al final de este periodo de servicio como Director– con el recuerdo de la comida de Jesús en el capítulo 7 de Lucas, cuando Jesús va a la casa de Simón el fariseo, y llega esa mujer por detrás a lavar los pies de Jesús y Simón de reojo la mira y piensa: “Si este fuera un profeta, sabría qué clase de mujer lo está tocando”. Y Jesús le dice al oído: “Simón, tengo algo que decirte…”. “Di, Maestro”. Entonces yo quisiera que Jesús me dijera: “Gerardo, tengo algo que decirte… Porque todavía hay gente que está siendo discriminada. Porque todavía hay gente que está siendo dejada de lado. Porque todavía hay gente que no puede venir a mi mesa cuando yo dije tomen y coman todos”. Y yo quisiera decirle: “¡Di, Maestro! Cuenta conmigo para lo que necesites”. Entrevista realizada por Lucrecia Casemajor y Juampy Zulli de la Diócesis de Neuquén. 21 de marzo de 2022

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