Canonización del hermano Carlos de Foucauld

«Imitemos a Jesús por amor»

Foucoauld
Foucoauld

«Los santos no son figuritas perfectas, sino personas atravesadas por Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que dejan entrar la luz en diversas tonalidades de color. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han recibido la luz de Dios en su corazón y la han transmitido al mundo, cada uno según su propia «tonalidad». Pero todos han sido transparentes, han luchado por quitar las manchas y las oscuridades del pecado, para hacer pasar la luz afectuosa de Dios. Este es el objetivo de la vida: hacer pasar la luz de Dios y también el objetivo de nuestra vida» (Papa Francisco, Ángelus 1 de noviembre de 2017).

«Presentar al nuevo santo canonizado como ‘buscador de la verdad'»

«Nos alegra que el Hermano Carlos sea canonizado con un grupo de seguidores del Maestro para subrayar que la santidad es vocación de todo bautizado»

Por | Manuel Pozo Oller

IMITEMOS A JESÚS POR AMOR

El Consejo de Redacción del Boletín, con el visto bueno de los delegados/as de las familias de España, afronta la tarea de ayudar a la preparación de la canonización del Hermano Carlos, prevista para el próximo 15 de mayo de actual año 2022. Con este número, dando por conocidas las noticias sobre el acontecimiento al tiempo que se han publicado y difundido diversos materiales para orar y extender el carisma, pone empeño en presentar al nuevo santo canonizado como “buscador de la verdad”. En verdad su biografía se funde con su itinerario espiritual que está jalonado de lugares, pero, sobre todo, de encuentros con personas que le llevaron al Dios como único absoluto.

Nos alegra que el Hermano Carlos sea canonizado con un grupo de seguidores del Maestro para subrayar que la santidad es vocación de todo bautizado (cf. LG , “Universal vocación a la santidad”) y que su diversidad y pluralismo es lo que hace grande y bella a la Iglesia peregrina que siguiendo “al Modelo único” necesita apóstoles que por el bautismo son llamados a la perfección en la caridad para ser
testigos del Evangelio.

Pintura de Joan Nin de la Comunidad de Jesús P. Foucauld

Muchas han sido las dificultades para la canonización. El proceso canónico comenzó en 1925 con los trabajos arduos de recopilación de material. Las Hermanas Blancas de Argel se tomaron diez años en mecanografiar el material que se acercaba a los 15.000 folios, de 1930 a 1940. Este material precioso llegará a Roma seis años después junto al material obligado para estos procesos. Pio XII pidió parar la causa por la guerra de Argelia. Se reabrirá dos años más tarde de la clausura del II Concilio Vaticano. El proceso debe mucho al tesón del movimiento por una Iglesia servidora y pobre y al P. Paul Goutier.

Hasta 1979 la Congregación para la Causa de los Santos no activaría de nuevo el proceso solicitando a los promotores la redacción del documento que se denomina positio super virtutibus. A partir de 1990 el reducido equipo de Postulación trabajó presidido por Mons. Bouvier. Mucho debe la fraternidad al trabajo persistente y eficaz de Pierre Sourisseau, Antoine Chatelard , Maurice Serpette, Louis Kergoat y otros pocos.

Detrás siempre apoyando y animando el proceso la Association Famille Spirituelle Charles de Foucauld.
La alegría de la canonización, algunos matizan este acontecimiento reflexionando sobre la conveniencia o no de esta propuesta, consiste en la presentación al mundo de un «movimiento evangelizador universal», que volviendo al Evangelio y a la espiritualidad nazarena, sin duda, será una revolución en la Iglesia en tanto que sus miembros tienen vocación de grano de trigo enterrado en la tierra fértil del Evangelio.

Foucauld

El Papa Francisco habla en sus escritos de una santidad cercana, alcanzable, con la gracia de Dios, por personas inquietas y buscadoras: «Los santos no son figuritas perfectas, sino personas atravesadas por Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que dejan entrar la luz en diversas tonalidades de color. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han recibido la luz de Dios en su corazón y la han transmitido al mundo, cada uno según su propia «tonalidad». Pero todos han sido transparentes, han luchado por quitar las manchas y las oscuridades del pecado, para hacer pasar la luz afectuosa de Dios. Este es el objetivo de la vida: hacer pasar la luz de Dios y también el objetivo de nuestra vida» (Ángelus 1 de noviembre de 2017).

El Hermano Carlos reflexionando sobre la santidad nos da la clave de este gran regalo de la Santísima Trinidad a su Iglesia hoy: «Miremos a los santos, pero no nos detengamos en la admiración. Contemplemos en ellos a Aquel cuya contemplación ha llenado sus vidas. Aprovechemos sus ejemplos, pero sin detenemos mucho tiempo ni tomar como modelo perfecto a este o a aquel santo.

Tomando de cada uno lo que nos parece más conforme a las palabras y a los ejemplos de nuestro Señor Jesús, nuestro único y verdadero modelo. De este modo sus lecciones nos servirán, no para imitarlos a ellos, sino para imitar mejor a Jesús» (Opere spirituali, 13. Citado en A. MANDONICO, ¡Dios mío que bueno eres! (Madrid 2021) 23)

MANUEL POZO OLLER
Director

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