La Buena Noticia del Dgo 14º-C

ENVIADOS A ANUNCIAR EL REINO DE DIOS. Lc 10, 1-12.17-20

Los mandó por delante de dos en dos
Los mandó por delante de dos en dos

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LA HORA DE LA PALABRA

La alegría de anunciar el Evangelio
Jesús envía a un grupo de setenta y dos discípulos a colaborar con él en el proyecto del Reino de Dios. Y los envía de dos en dos para que el camino sea más llevadero y para que lo que prediquen sea un testimonio contrastado. Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”
En este mundo en el que sigue aumentando cada vez más la separación entre ricos y pobres, el anuncio del Reino de Dios y el compromiso con él, es más urgente que nunca, si queremos ser fieles a Jesús.
Los discípulos de Jesús no solo estamos llamados a seguirle, sino a ser también anunciadores del mensaje a otros.
ACTUALIZACION DE LA PALABRA

DOS CONSIGNAS DE JESÚS 

Después de veinte siglos de cristianismo es difícil escuchar las instrucciones de Jesús a los suyos sin sentir sonrojo. No se trata de vivirlas al pie de la letra. No. Simplemente de no actuar contra el espíritu que encierran. Solo recordaré dos consignas.

Jesús envía a sus discípulos por las aldeas de Galilea como «corderos en medio de lobos». ¿Quién cree hoy que esta ha de ser nuestra identidad en una sociedad atravesada por toda clase de conflictos y enfrentamientos? Y, sin embargo, no necesitamos entre nosotros más lobos, sino más corderos. Cada vez que desde la Iglesia o su entorno se alimenta la agresividad y el resentimiento, o se lanzan insultos y ataques que hacen más difícil el mutuo entendimiento, estamos actuando contra el espíritu de Jesús.

Lo «primero» que han de comunicar sus discípulos al entrar en una casa es: «Paz a esta casa». La paz es la primera señal del reino de Dios. Si la Iglesia no introduce paz en la convivencia, los cristianos estamos anulando de raíz nuestra primera tarea.

La otra consigna es más desconcertante: «No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias». Los seguidores de Jesús vivirán como los vagabundos que encuentran en su camino. No llevarán dinero ni provisiones. Caminarán descalzos, como tantos pobres que no tienen un par de sandalias de cuero. No llevarán siquiera una alforja, como hacían ciertos filósofos itinerantes.

Todos podrán ver en su manera de vestir y de equiparse su pasión por los últimos. Lo sorprendente es que Jesús no está pensando en lo que han de llevar consigo, sino precisamente en lo contrario: en lo que no deben llevar; no sea que se distancien demasiado de los más pobres.

¿Cómo se puede traducir hoy este espíritu de Jesús en la sociedad del bienestar? No simplemente recurriendo a un atuendo que nos identifique como miembros de una institución religiosa o responsables de un cargo en la Iglesia. Cada cual hemos de revisar con humildad qué nivel de vida, qué comportamientos, qué palabra, qué actitud nos identifican mejor con los últimos.

Por José Antonio Pagola

TESTIGOS DE LA PALABRA

Representación de la masacre ante el monumento a la memoria del Sumpul
Representación de la masacre ante el monumento a la memoria del Sumpul

La masacre del Sumpul

En la madrugada del 14 de mayo de 1980, en el departamento de Chalatenango, El Salvador, en el río Sumpul, que hace frontera con Honduras, fueron asesinadas más de 600 personas civiles (niños y adultos), por soldados, Guardia Nacional, miembros de la organización paramilitar ORDEN, apoyados por helicópteros que comenzaron a disparar sobre la gente. Antes de rematarlos, les torturaban tirando a los niños pequeños al aire para hacer blanco.
Los sobrevivientes intentan atravesar el río, huyendo hacia la frontera con Honduras. Muchos se ahogan y los que logran pasar son asesinados por el ejército hondureño apostado en la otra orilla. Ese día el río Sumpul se tiñó de sangre inocente.
Todos los años las comunidades cristianas rememoran la masacre pidiendo que haya pronto justicia para tantos inocentes.

ORACIÓN DESDE LA PALABRA

Manda, Señor, obreros a tu mies
Manda, Señor, obreros a tu mies
Quiero ser altavoz de tu Palabra
Allí donde eres desconocido o ignorado
Porque en esta tarea no estoy solo; somos muchos
Pero no siempre tenemos el valor suficiente
Para dar valor de tu presencia,
Para ser tus testigos con todas las consecuencias.
Manda, Señor, obreros a tu mies Quiero ser trabajador de tu campo.
¡Ayúdame, Señor, a ponerme en camino!
sin más amparo que el ancho cielo,
sin otro apoyo que tu Espíritu,
sin más aliento que tu Palabra.
Quiero ser reflejo de tu amor y de tu paz
Llevando al mundo esperanza,
Ilusión y alegría a los hombres y mujeres
que carecen de ellas.
Porque experimento cada día,
que mi nombre, que nuestros nombres
están escritos en la palma de tu mano.
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Isidro Lozano o.c.
.
Pastoral bíblica de Daniel Sánchez Barbero en Fuente de Pedro Naharro, Cuenca

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