Los mártires del Zenta

Argentina ya tiene dos nuevos beatos: los Mártires del Zenta

“Juntos se pusieron al servicio del Evangelio y fueron fieles hasta el derramamiento de la sangre”, destacó el cardenal Semeraro en la ceremonia de beatificación

Durante la mañana se celebró en San Ramón de la Nueva Orán (provincia de Salta) la beatificación de los sacerdotes Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas sj, conocidos como los Mártires del Zenta.sorprendidos por miembros de unas tribus que los masacraron y los decapitaron, regando con su sangre el suelo salteño. 

Como es habitual, el obispo del lugar, Luis Scozzina ofm y la postuladora de la causa, hna. Isabel Fernández, pidieron al enviado papal, Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, que el Santo Padre sume a Ortiz de Zárate y Solinas como nuevos beatos de la Iglesia.

El papa Francisco, a través de la lectura de su carta apostólica, ratificó el pedido y declaró beatos a los Mártires del Zenta. Seguidamente, se descubrió la imagen de los nuevos beatificados mientras se entonaba un himno especialmente dedicado a los misioneros.

La primavera de la Iglesia

El cardenal prefecto, durante la homilía, destacó que la historia del martirio sufrido por estos dos nuevos beatos queda muy lejana en el tiempo y a nuestra sensibilidad por algunos detalles sangrientos, y aún hoy, “lamentablemente desde muchas partes de la tierra, nos llegan dolorosos testimonios”. Cuando se trata de hijos e hijas de la Iglesia, que son perseguidos y ejecutados por odio a la fe u otra virtud o por la justicia practicada por amor a Cristo, emerge una nueva clave de lectura, que Tertuliano bien expresó: «la sangre de los cristianos es una semilla».

Dijo también que la muerte del Santo de los santos, del Señor, es la primera semilla de la que ha germinado la Iglesia. “Esto es precisamente lo que hoy nosotros estamos celebrando, recordando el martirio de los beatos mártires Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas: “estamos celebrando el florecer, la primavera de la Iglesia”.

Recordó las palabras del papa Francisco, en Gaudete et exsultateque señala que la cruz, sobre todo los cansancios y dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduración y de santificación, y que concluye: “Aceptar cada día el camino del Evangelio, aunque nos traiga problemas, esto es santidad”.

Impulso misionero

Con respecto a los nuevos beatos, el prefecto remarcó algunos de los aspectos de su personalidad. Sobre el beato Pedro se dirá que fue un hombre para todas las épocas, es decir, testigo de Cristo en muchos estados de vida. Un testigo del proceso lo ha descrito como «buen político, buen marido y padre, y luego un excelente sacerdote, que conocía bien a los indios y los defendía, los bautizaba y cuidaba como cristianos» (Summarium Testium XVII, §129).

En cuanto al beato Juan Antonio, comentó que este hombre de Cerdeña, después de su ordenación sacerdotal en la compañía de Jesús, llegó a tierras de misión y se dedicó a la evangelización de los indios. Los testimonios destacan la generosa entrega a las necesidades, tanto espirituales como materiales, y la atención pastoral en favor de los españoles, que habitaban en aquellas tierras.

“Fue el impulso misionero el que los condujo hacia un encuentro mutuo. Juntos se pusieron al servicio del Evangelio y fueron fieles hasta el derramamiento de la sangre”, señaló Semeraro.

Asimismo, el cardenal destacó la íntima relación que existe entre el martirio y la Eucaristía, en palabras de San Agustín: “Por esto, cada vez que los mártires derraman su sangre por los hermanos, devuelven el don que ellos han recibido en la mesa del Señor”. Y aseguró que es de la Eucaristía que nace la fuerza para ser cristianos, para seguir siendo cristianos, para vivir como cristianos.

También reforzó la expresión “el pan de los fuertes” de san Carlos Borromeo, y mencionó que este pan: “para ellos las cuerdas, los grilletes, las cadenas en las manos, la prisión, el ayuno, el hambre eran más dulces que el panal y la miel… Fueron a la muerte con mayor diligencia de cuanto nosotros buscamos la vida. En cambio, cuánta debilidad cuando dejamos de tomar este alimento, qué dolencia, cuánta inseguridad”.

A modo de oración pidió a Dios, en el día de la beatificación de los mártires Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas, en el que se celebra la Santa Eucaristía, que sostenga a la Iglesia con la fuerza del alimento que no perece para perseverar en la fe y en amor y llegar a contemplar el resplandor de su rostro.

Agradecimientos

Antes de la bendición final, el superior provincial de los jesuitas, Rafael Velasco sj leyó una carta del superior general Arturo Sosa Abascal sj, quien reforzó el testimonio de los mártires y sus compañeros que entregaron su vida por la misión.

Por su parte, el obispo de Orán, Luis Scozzina agradeció las visitas del cardenal Semeraro, del nuncio apostólico Miroslaw Adamczyk, del cardenal Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y de una treintena de obispos presentes en la celebración.

Tuvo palabras de consideración para quienes iniciaron la causa de canonización, el obispo Gerardo Sueldo y el p. Diego Calvisi, ambos fallecidos, y agradeció el trabajo silencioso de la postuladora, sus colaboradores y la participación en la fase romana del obispo José María Arancibia.

Agradeció a las autoridades del gobierno provincial de Salta y de la municipalidad de Pichanal, a quienes les dijo: “tendrán que seguir con la camiseta de los mártires”. También destacó la labor de las fuerzas de seguridad, del servicio sanitario, de los voluntarios y de las familias por la acogida a los visitantes.

Finalmente, Scozzina aseguró: “Esto es posible porque el pueblo fiel de Dios instituye a los Mártires. Desde hace más de 30 años, los fieles de las comunidades de Pichanal y de Colonia, sostuvieron con su peregrinación, creyeron y ya encontraron muchas gracias. Mañana proclamaremos ese lugar como santuario diocesano de los Mártires del Zenta“.

La fecha litúrgica de los nuevos beatos será el día de su martirio: el 27 de octubre.

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