La teología, a debate en los XXXVIII Jueves de RD

Faus: “La teología tiene futuro, pero ahora está dormida”

Rafael Luciani, José Ignacio González Faus y Jesús Bastante
Rafael Luciani, José Ignacio González Faus y Jesús Bastante

¿Cuál es la misión de los teólogos y teólogas en la Iglesia del siglo XXI? ¿Cuál es el papel de la teología en la vida de la Iglesia y su aportación al mundo? ¿Cuál es el papel de la mujer en la teología? Estas y otras cuestiones vertebraron los XXXVIII Jueves de RD

Rafael Luciani: “Hoy la Iglesia está tomando decisiones por presiones de la sociedad y no por decisión propia, y esto es muy interesante, porque significa que tiene que saber escuchar a la sociedad aunque no sea católica. Es el caso de los abusos, como en España, donde la sociedad reclamó y la Iglesia tuvo que reconocerlos”

González Faus: “En la sinodalidad, una cosa es esperar a los que no llegan, y otra esperar porque la Iglesia no entiende al mundo. Ese retraso, a Juan Pablo II le costó 200 años decir que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran palabras cristianas”

Martínez Gordo: “El Camino Sinodal alemán creo que va a marcar el futuro de la Iglesia en buena parte del siglo XXI, sobre todo en lo que tiene que ver con el poder y control del poder en la Iglesia”

Por José Lorenzo

¿Tiene futuro la teología? ¿Cuál es la misión de los teólogos y teólogas en la Iglesia del siglo XXI? ¿Cuál es el papel de la teología en la vida de la Iglesia y su aportación al mundo? ¿Cuál es el papel de la mujer en la teología? ¿Hay nuevos autores trabajando en esta disciplina? Estas y otras cuestiones vertebraron los XXXVIII Jueves de RD, con las aportaciones de destacados especialistas, moderados por Jesús Bastante, redactor jefe de RD, y cuyo diagnóstico, sin ser optimista, tampoco acaba de enterrar una disciplina a la que se le pide que se encarne y no se encastille.

Abrió el debate, salpicado por distintas aportaciones para el debate, José Ignacio González Faus quien señaló que a sus 88 años, “la teología sirve para entretener a alguien como yo”, y puso, como quien no quiere la cosa, el dedo en la llaga al dejar caer que “la teología depende mucho de la calidad espiritual interior de quien la hace”.

Aunque mucha gente “cree que no sirve para nada”, añadió, el futuro de la teología “depende de que los teólogos sepamos comunicar algo antropológico, sobre el hombre, sobre la situación en que esta ahora”, aunque, dado que “han desaparecido los grandes teólogos, también los religiosos, y los laicos, aunque los hay, no acaban de aparecer”, consideró “la teología tiene futuro, pero quizás está dormida ahora”

“Una pasión inútil o esperanzada”

“Una teología -prosiguió el teólogo jesuita- que estudia porque cree, porque de Dios no podemos decir nada de sobre cómo es, solo que es amor, una comunicación infinita, que le da a la realidad un sentido, y por eso la teología tiene que desentrañar el sentido, la pregunta a la que ha de responder la teología hoy es esa, si somos una pasión inútil o una pasión esperanzada”

Rafael Luciani también extrañó a los grandes referentes de la teología con los que estudiaba extraño los grandes referentes con los que estudiaba, pero apuntó el reto actual de “buscan entrar en temas más amplios, de articular la vida cotidiana de donde nace la teología y el contexto desde dónde se hace”, pues varía de entre países y continentes».

“Como laico -advirtió-, veo mucha fragmentación, una gran ausencia en instituciones eclesiales por favorecer y promover al laicado en el ámbito teológico, y cuando se forman, no encuentran trabajo, y ese es también otro reto, porque hay muchos laicos y laicas que estudian la teología, pero luego no encuentran dónde poder desarrollarse

Recordó el profesor y teólogo que él ni siquiera podía estudiar teología en su país, y puso de relieve que, cuando se consigue hacer y termina la formación, resulta que no logran de ella “un sustento económico para vivir”, aunque señaló que en su caso “yo vivió la teología como un servicio que me humaniza”

Una teología encerrada en sí misma

Lamentó Faus el hecho de que, en su opinión, “cada teología se está encerrando mucho en sí misma, en cada tierra parece que ya no se lee lo de los demás, es algo que se está perdiendo, por lo que sería bueno que los teólogos mantuviéramos el contacto entre nosotros”.

Coincidió Luciania en que “el localismo se está viendo cada vez más, perdiéndose el aprendizaje de otras realidades y contextos”, aunque ve “algo bonito que está emergiendo, el trabajo en redes entre teólogos, continentales e intercontinentales, lo que ayuda a salir del ego en que se encierran”, por lo que consideró que “la única manera de salir es integrar disciplinas distintas en redes de distintos países”.

“Esto puede tener que ver con algo característico de nuestra época: en vez de un Karl Rahner, hay cinco o seis figuras, ojalá que con las redes sociales se pueda logra lo que dice Rafael”, concedió Faus.

La primnea de las aportaciones al debate “a dos” vino por parte de Jesús Martínez Gordo. El teólogo. Sacerdote vasco no dejó indiferente con una reflexión que era una carga de profundidad. En realidad, cuatro, como las pistas que ofreció: “La teología tiene que abordar la presencia de los cristianos en el mundo; abordar el tema de la relación entre la eucaristía y la espiritualidad con carne, como yo la llamo; la dimensión del anuncio y la evangelización, porque es importante que la teología aborde la relación entre la riqueza de carismas en la Iglesia y la legitimidad de opciones, es decir, quiénes son los preferidos y las razones, contrastadas por el Evangelio, porque no todo vale; y en la organización de la comunidad cristiana, yo seguiría muy de cerca el Camino Sinodal alemán, que creo que va a marcar el futuro de la Iglesia en buena parte del siglo XXI, sobre todo en lo que tiene que ver con el poder y control del poder en la Iglesia”.

Coinició Luciani en que el Camino Sinodal alemán está desarrollando temas que se están planteando, “por ejemplo en América Latina, con el tema de los nuevos ministerios, y en Alemania desde los años 80 tienen laicos coordinando parroquias, lo que significa que las Iglesia locales también marcan la teología que se hace, es una eclesiología que hemos recuperado del Concilio y que se había perdido por el universalismo”.

Faus también cree que “el camino de la Iglesia es la sinodalidad, pero me da un poco de miedo, porque caminar juntos no es posible, unos van delante y otros más atrasados, por eso la sinodalidad tiene la responsabilidad de recoger a los últimos, tiene que suponer paciencia para que podamos caminar todos, porque una cosa es esperar a los que no llegan, y otra esperar porque la Iglesia no entiende al mundo. Ese retraso, a Juan Pablo II le costó 200 años decir que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran palabras cristianas”.

Para Luciani, “la sinodalidad llevará una generación, es una cultura lenta, pero humanizadora, y donde tenemos que aprender a reconocer los disensos y los consensos, es un aprendizaje para la Iglesia actual, si no hay una conversación, las decisiones seguirán tomándose con la mentalidad de pontificados anteriores”.

En este sentido, valoró el hecho de que “hoy la Iglesia está tomando decisiones por presiones de la sociedad y no por decisión propia, y esto es muy interesante, porque significa que tiene que saber escuchar a la sociedad, aunque no sea católica. Es el caso de los abusos, como en España, donde la sociedad reclamó y la Iglesia tuvo que reconocerlos”.

En la intervención de Sara Nocetti la teóloga italiana, reivindicó una “presencia creciente de los laicos, su modo de hacer teología es aportar el lenguaje  y categorías de nuestro tiempo, la experiencia de ser creyentes laicos profundamente arraigados en el mundo de hoy, lo que abre a la teología un enfoque sapiencial y narrativo de la praxis”.

Desde una perspectiva feminista, “las teólogas -añadió- se preguntan cómo deconstruir un enfoque jerárquico, que es lo contario de una Iglesia sinodal y participativa, y cómo pensar a Dios más allá de las categorías simbólicas masculinas”, mostrando su deseo de que “la teología fuese un espacio crítico ante todos los poderes del mundo”.

La participación de Xabier Pikaza tampoco dejó indiferentes, lo que se tradujo también en un interesante debate en el chat habilitado. “He dedicado 60 años a la teología -arrancó el teólogo vasco-, pero estoy confuso, alegre por esa dedicación, pero con la sensación de haber avanzado poco. A partir del Vaticano II, la teología ha quedado desfasada, muerta, al servicio del adoctrinamiento y de una Iglesia que no es la nuestra ni la del Evangelio; por eso hay que volver a ras de tierra, de la vida, al camino que hizo Jesús, volver al principio de la Iglesia, una teología que pueda ser escuchada, hablada, vivida en este mundo, sobre todo en Occidente”

“Queremos imponer en algunas escuelas nuestra forma de entender el cristianismo y todo eso se queda vacío, por lo que creo que debemos empezar de nuevo, con una teología comprensible para el conjunto de la gente”, señaló el teólogo, que confesó al respecto que “no soy muy optimista, nada optimista”.

Tiempo para hablar de Jesús 

 “Las cosas tardan años en crecer”, quiso animar José Ignacio González Faus, quien reconoció que “lo que nos puede unir es Jesús” y lamentó, a esas alturas del debate, que “nos ha faltado tiempo para hablar de Jesús”.

Luciani, por su parte, incidió en la importancia de las deformas como las que ha emprendido el papa Francisco. “El Vaticano II nos dio el horizonte pero nosotros tenemos que pensar esta reforma, en este camino de sinodalidad vemos que a veces el primer obstáculo es el párroco o el seminario, que no quiere abrir la puerta a estos temas, y la teología tiene que hacer un aporte a estas instituciones, planteando proyectos concretos de ministerialidad”.

“La teología -prosiguió el teólogo laico- se conecta con cambios concretos, gracias a la reflexión teológica. Hoy en día, cuando Francisco hace la reforma de la Curia, tenemos laicos y laicas donde hace seis meses tenía que estar un obispo, es decir, la teología reflexionando tiene una incidencia en lo práctico siempre, la teología si es teología tiene que tener un impacto den la realidad”.

El intenso debate finalizó con la intervención de la teóloga Pepa Torres,  quien reconoció que “vivimos tiempos difíciles para la teología, pero también de oportunidades”, y aseguró esta disciplina tiene mucho que ver con la cocina, “porque un teólogo o teóloga no puede estar al margen y atención de lo concreto, no se puede ser solo teólogo, sino ciudadano y ciudadana, servidores y servidoras en la mesa del Reino, la teología tiene que ser experta en hacer y hacerse preguntas incómodas, preguntarse qué nos duele a los teólogos y teólogas”.

Los Jueves de RD son posibles gracias al patrocinio de Instituciones Religiosas del Banco Sabadell y el apoyo técnico de Católicos en Red.

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