El camino sinodal de la Iglesia alemana

La Iglesia alemana envía a Roma las primeras conclusiones de su ‘Camino Sinodal’

Iglesia alemana

La Iglesia es «una institución que define pero no escucha. Y lo hacen porque quieren que «el Evangelio pueda seguir siendo anunciado de forma creíble». Y para ello hacen falta reformas, discutidas, dialogadas… y encarnadas en la realidad

La Iglesia alemana lamenta el retroceso de la Iglesia a partir del pontificado de Juan Pablo II y la posterior secularización, con la consiguiente disminución de fieles, de ingresos, de sacerdotes y de colaboradores pastorales

«Hay temas tabú que no se pueden abordar, hay límites a la libertad de expresión en la Iglesia»

Por Jesús Bastante

La Conferencia Episcopal alemana ha enviado a la Secretaría General del Sínodo las primeras conclusiones del ‘Camino sinodal’, demostrando que, pese a las dudas de algunos sectores del Vaticano (no del Papa, como él mismo se encargó de aclarar en el vuelo de regreso de Canadá), los católicos del país quieren seguir participando dentro del proceso de reformas en la Iglesia universal.

No, no van por su cuenta, pese a que admiten en los resúmenes enviados a Roma, que la Iglesia es «una institución que define pero no escucha. Y lo hacen porque quieren que «el Evangelio pueda seguir siendo anunciado de forma creíble». Y para ello hacen falta reformas, discutidas, dialogadas… y encarnadas en la realidad.

Aplicar el Vaticano II

El documento que ha llegado al Vaticano consta de dos partes: una primera, en la que reflexiona sobre las experiencias sinodales en Alemania; y una segunda con un resumen de las reacciones de las diócesis del país al ‘Vademécum’ planteado por la Santa Sede.

Así, tras recordar los sínodos de Würzurg y Dresde, para «aplicar las decisiones del Concilio Vaticano II«, que configuraron «la cultura de la colaboración entre obispos, sacerdotes y laicos y permitieron una amplia participación», la Iglesia alemana lamenta el retroceso de la Iglesia a partir del pontificado de Juan Pablo II y la posterior secularización, con la consiguiente disminución de fieles, de ingresos, de sacerdotes y de colaboradores pastorales.

Encubrimiento «sistémico» de los abusos

Pero el verdadero punto de inflexión fue el estallido del escándalo de abusos sexuales, que -admiten los obispos-  demostraron que «no era una cuestión de fallos personales, sino de razones sistémicas que favorecían los abusos sexuales en la Iglesia y su encubrimiento».

De ahí surgió el Camino Sinodal alemán, que (pese a las dificultades y los intentos de boicot de los sectores ultraconservadores de la Curia) plantea temas «que deben ser sometidas a debate con la Iglesia universal». Por eso, «los católicos de Alemania miran con esperanza el Camino Sinodal de la Iglesia universal» como una oportunidad para integrar las experiencias sinodales y hacer su propia contribución. 

Que la Iglesia salga de su zona de confort

Dichas contribuciones han de integrarse dentro del Sínodo Mundial, se asegura en el documento enviado a Roma, que clama por lograr que la Iglesia «salga de la zona de confort del rol de anfitrión para convertirse en huésped en la vida de las personas”. Para los católicos alemanes, la Iglesia del futuro «será de pequeñas comunidades en las que los laicos tengan un papel protagonista». 

Pese a todo, las conclusiones denuncian que obispos, sacerdotes y responsables pastorales «no escuchan lo suficiente» a los fieles, que la Iglesia es «una institución que define pero no escucha«, y que si lo hace no es una «escucha compartida». «Hay temas tabú que no se pueden abordar, hay límites a la libertad de expresión en la Iglesia», concluye el documento.

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