Conclusión Semana «Laudato Si»

Ante el lema «Escuchar y caminar juntos»

Escena de "La Invitación"
Escena de «La Invitación» Mov Laudato Si´

Hemos celebrado la Semana Laudato sí, que se ha llevado a cabo, del 22 al 29 de mayo y en la que hemos conmemorado el séptimo aniversario, de la publicación de la encíclica Laudato si ́ sobre el cuidado de la casa común.

Por Rosa María Quero Pérez

Hablamos de ecología integral, como en otras ocasiones, porque es un llamado del Papa Francisco y porque hemos celebrado la Semana Laudato sí, que se ha llevado a cabo, del 22 al 29 de mayo y en la que hemos conmemorado el séptimo aniversario, de la publicación de la encíclica Laudato si ́ sobre el cuidado de la casa común.

EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN ES UN CAMINO DE CONVERSIÓN

Reconciliarnos con la creación se nos presenta como una oportunidad de renovación espiritual y como eje de la misión evangelizadora. La ecología integral es un eje transversal de la misión y afecta a la calidad de nuestra relación con Dios, con los otros seres humanos y con la creación y sitúa el hecho del problema medioambiental, en relación con la pobreza, la exclusión social y la marginación, temas que hasta ahora se tendían a separar.

El reto ecológico no nace de un deber ético ni de una responsabilidad social, ni se trata de cumplir con las exigencias de una cierta sensibilidad por la sostenibilidad, sino que nace de una llamada del espíritu, a un proceso de conversión y cambio.

Y esto es necesario para que no se quede en una simple preocupación superficial, sino que logre una creatividad apostólica que nos haga ser mejores personas y ver todas las cosas nuevas en Cristo.

Colaborar con el cuidado de la casa común es trabajar en red y saber que el trabajo conjunto da más fruto que sí se hace solo. Esto conlleva un cambio de cultura, con la conciencia de que lo haremos bien, si lo hacemos poco a poco, desde dentro y con otras personas.

Debemos relacionar nuestra experiencia de fe con el cuidado de la casa común de manera, que estas conexiones últimas, se sustenten en un modo nuevo de ver la realidad y de sentir la presencia de Dios en ella.

Llevamos a cabo actividades concretas, con iniciativas en el ámbito personal y comunitario pero todavía no hay una dinámica lo suficientemente interconectada. Además, en el ámbito interno, tenemos miedo a reconocer nuestra falta de coherencia y ello suscita este camino de conversión.

En los jóvenes hay una oportunidad para que asuman un liderazgo, porque la Iglesia en este ámbito, cada vez más, está tomando una posición más valiente, más audaz y estas jóvenes generaciones “hijas de Laudato si ́”, se pueden sentir cada vez más arropadas.

Otra cuestión importante es que nos permite trabajar con otras personas que tienen otros intereses e incluso menos afinidad, lo cual, nos da la posibilidad de ampliar nuestras redes dentro de la sociedad.

Desde el plano de la acción se nos presentan diversas tareas, tales como, la posibilidad de trabajar con otras espiritualidades y religiones, la necesidad de la formación conjunta y la recopilación en manuales básicos y prácticos, la forma de actuar, el fomento de la espiritualidad en clave de conversión ecológica, el llevar a cabo los planes de sostenibilidad de las obras y proyectos, la presencia de la figura de los coordinadores en cada institución, el ser capaces de vivir esta opción a nivel personal con renuncias y nuevos estilos de vida, la sensibilización y movilización externa, la visión transversal y holística en nuestras instituciones o el conectar lo local y lo global.

¿CÓMO INICIAMOS ESTE CAMINO?

Con este fin, ponemos ante Dios, quiénes somos, qué vivimos y qué esperamos… para no vivir de forma aislada o autorreferencial y que Él nos ayude a SER, VIVIR Y ESPERAR desde el Resucitado.

¿Quiénes somos?
Somos una comunidad de hijos e hijas de Dios: llamados de diversa manera; o trabajando con mentalidades distintas; guiados desde experiencias dispares y en caminos variados, unos consagrados, otros en familia, todos desde la misión encomendada por Dios.

¿Cómo vivimos?
Vivimos tocados por la Palabra de Dios, pero también vivimos el miedo ante el mundo, y a su vez vivimos el empuje de salir de nosotros mismos. Y de ahí, nos disponemos al,

¿Qué esperamos?
Nos lo propone el papa Francisco en Laudato si ́: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el
aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida” (LS 207).

Los católicos hemos celebrado nuestros logros porque “Sabemos que las cosas pueden cambiar”, pero es el momento de marcar una hoja de ruta para los retos que se nos presentan en adelante y “proteger la casa común incluye la preocupación por unir a toda la familia humana” (LS 13).

Rosa María Quero Pérez
Animadora Laudato sí, del Movimiento Laudato si

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