El proceso sinodal

El camino hacia el Sínodo abrirá procesos que «ni tan siquiera el Concilio Vaticano II podía imaginar», según cardenal

El cardenal maltés Mario Grech, secretario general del Sínodo, ha señalado que el camino de escucha que conducirá a la asamblea del Sínodo Mundial de los Obispos en 2023 abrirá en la Iglesia «procesos» que «ni tan siquiera el Concilio Vaticano II, del que se cumplen 60 años, podía imaginar».

En todo caso, ha dejado claro que este acto eclesial, que arrancó en 2021 «no es ni una concesión, ni una deferencia a los que están al margen de un proyecto».

«No es un gesto para ganar alguna simpatía o algún consenso barato; ni siquiera un informe, más bien una manera de rendir cuentas a alguien que reclama el derecho a saber», ha señalado Grech en una conferencia sobre el Concilio Vaticano II y la sinodalidad en la Pontificia Universidad Gregoriana con motivo de los 250 años de su fundación.

Para el secretario general del Sínodo, el actual proceso sinodal muestra cómo «una correcta recepción de la eclesiología conciliar está activando procesos tan fecundos como para abrir escenarios que ni siquiera el Concilio había imaginado y en los que se manifiesta la acción del Espíritu que guía a la Iglesia».

«Si la dimensión profética reside en el Pueblo de Dios, la totalidad de los bautizados, y el primer acto de la Iglesia es la escucha, entonces es precisamente al Pueblo de Dios al que hay que devolver el resultado de esa escucha. Y como el Pueblo de Dios vive en las iglesias, el documento debe ser enviado a las iglesias», ha revelado.

El Sínodo 2021-2023 fue convocado por Francisco y comenzó con una etapa local, en las distintas diócesis y movimientos católicos, que dio lugar a un informe nacional, enviado al Vaticano; la segunda fase es la llamada ‘etapa continental’, que producirá una nueva reflexión, antes del encuentro mundial presidido por el Papa, en octubre del próximo año.

Para Grech, el Sínodo refleja en la circularidad del proceso la «interioridad mutua» que existe entre las iglesias particulares y la Iglesia universal. En definitiva, ha constatado que el envío del documento para la etapa continental a las Iglesias es «un acto debido».

Por último, ha deseado que la Iglesia siga viviendo el proceso sinodal en la lógica de la escucha de Dios y de los demás, del Espíritu en los otros». «Si hay una disposición que los padres conciliares vivieron y transmitieron a la Iglesia como herencia, es la de escucharse unos a otros para oír lo que el Espíritu dice a la Iglesia», ha concluido.

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