Carta a los dirigentes de la república iraní

González Faus

Todas las medidas que estáis tomando contra Elnaz Recabí son una grave ofensa a Dios: estás profanando su Nombre.

No os hablo desde la distancia ni desde la condena, sino desde la fraternidad, desde aquella experiencia tan humana y tan universal que ya formularon los romanos: “la corrupción de lo mejor se convierte en lo peor”. Ni desde la hostilidad a vuestro pueblo tan injsutamente tratado por nosotros los occidentales

EEUU no tiene ningún derecho ni autoridad para imponeros una sanción

Si un país tiene derecho a poser armas nucleares, lo tenéis también vosotros. No vale aquello de «nosotros tenemos derecho porque somos los buenos; ellos no porque son los malos». Así nunca podrá haber paz en el mundo.

No podéis comportaros con las mujeres como los EEUU se comportan con Irán

Por José Ignacio González faus

Me dirijo a vosotros como creyente en Dios: en el Dios único del que todos somos creaturas y servidores. Quisiera hablaros en nombre de ese Dios Santo, para deciros que son una grave ofensa a Dios todas las medidas que estáis tomando contra Elnaz Recabí la atleta iraní que compitió sin velo.

En nombre del Dios Altísimo quiero deciros que no hay nada inmoral en el uso o no uso del velo, tanto en las competiciones deportivas como en la vida ordinaria: son hábitos culturales que no debemos sacralizar porque eso es manipular a Dios en provecho propio, lo cual constituye la mayor perversión de toda religiosidad. Bien dijo el gran místico musulmán Dû-l-Nûn: “conoce mejor a Dios el hombre más perplejo respecto de Él”. Y por eso: “aquellos a quienes separa de Dios un velo más espeso son el devoto por su devoción y el doctor de la Ley por sus conocimientos”.

Todo esto se agrava cuando quienes efectúan esa falsa sacralización son varones contra mujeres: porque eso ofende a Dios, padre de todos los seres humanos (ellos y ellas) haciéndole cómplice de un pecado propio de machismo. Y mucho más cuando las penas por esa conducta indiferente son tan enormes y crueles.

Los dos primeros nombres de Alá (sacados del Coran y de la Sunna) son “el Misericordioso” y “el Clemente” (Ar-Rahman y Ar-Rahim). Y todavía más adelante aparece el de Perdonador (Al-Ghaffar). Nada de eso puede entreverse en vuestra conducta para con Elnaz. Cuidado pues porque podéis estar ofendiendo mortalmente a Dios y falsificándole en vez de servirle. Me diréis que vosotros solo juzgáis sobre lo que está legislado; pero la pregunta que queda es quién legisla y desde dónde lo hace.

Y no quiero deciros nada de eso desde la distancia ni desde la condena, sino desde la fraternidad, desde aquella experiencia tan humana y tan universal que ya formularon los romanos: “la corrupción de lo mejor se convierte en lo peor”… A nosotros cristianos también nos acusaron nuestros propios profetas (Isaías y Pablo de Tarso), más de lo que nos ha podido acusar ningún increyente, diciéndonos: “por vuestra causa es blasfemado el nombre de Dios entre las gentes”. ¡Cuidado pues!

Tampoco os digo lo anterior desde una hostilidad a vuestro pueblo, tan injustamente tratado por nosotros los occidentales. Por supuesto, Estados Unidos no tiene ningún derecho a imponer sanciones a Irán ni por el mal trato a las mujeres, ni por los drones vendidos a Rusia. También tendría derecho Irán a castigar a los EEUU por el enorme pecado de proclamar un derecho de cada individuo a poseer armas: si no lo hace no es porque carezca de rectitud sino porque carece de poder. Pero, en este mundo nuestro tan injusto, el poder no tiene nada que ver con la rectitud. Lo único que está obligado a hacer EEUU es entrar en el Tribunal Penal Internacional (donde no se dignó ingresar), y trabajar para que ese tribunal sea aceptado por todo el planeta y se constituya de la forma más justa y más independiente posible.

Todavía más: hay un principio de justicia elemental, bien fácil de comprender: si un país tiene armas atómicas, todos los países tienen derecho a poseerlas. Porque los derechos humanos son universales. Os digo por eso que Irán tiene derecho a poseer armas nucleares si las posee Israel y si las poseen tantos otros países. Irán ha sido injustamente tratado y no debe ser castigado si enriquece uranio. Nuestra conducta occidental se ha basado en el falso principio de que “nosotros somos los bueno y ellos son los malos; por eso nosotros tenemos unos derechos que ellos no tienen”. Así nunca podrá haber paz en el mundo: el profeta Jesús de Nazaret tachó de fariseísmo esa actitud de “los buenos”; y avisó del pecado de “ver la paja en el ojo ajeno cuando no se ve la viga en el propio”, digamos: ver el uranio en Irán y no ver el arsenal nuclear en uno mismo. Lo que hay que hacer pues es trabajar sin descanso para que todas las armas nucleares desaparezcan, por imposible que esto parezca. Y aquí es otra vez donde EEUU aparece como el mayor responsable, por haber sido quien utilizó y más contribuyó a propagar ese armamentismo inmoral.

Pues bien: vosotros no podéis comportaros con las mujeres como los EEUU se comportan con Irán. Ojalá estas reflexiones sirvieran para que comprendáis que no hablo desde ningún odio ni hostilidad hacia vosotros, sino desde un afán de fraternidad y desde otro afán que compartimos por tributar el máximo respeto al Misterio Sobrecogedor y Acogedor al que llamamos Dios, y buscando cumplir aquel precepto de Moisés de “no tomar el santo Nombre de Dios en vano”. Pues si comprendéis esto, comprenderéis que os pida con voz bien alta que, por favor, cambie vuestra actitud no solo contra Elnaz Recabí, sino contra todas las mujeres: pues son hermanas nuestras, libres como nosotros y de ninguna manera esclavas: ni de nuestros caprichos sexuales (como pensamos a veces en Occidente) ni de nuestros caprichos morales como pensáis vosotros.

Y ojalá que así demos un paso más (por pequeño que sea) hacia esa humanidad renovada, una a pesar de las diversidades y fraterna a pesar de las diferencias. “Al.lahu àkbar: está por encima de las mentiras de los opresores y es la mejor defensa de los oprimidos”.

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