Dimensión Socio transformadora:

“Expresar el pensamiento social de la Iglesia y ponerlo en obras”

Dimensión Socio transformadora

“La Doctrina Social de la Iglesia es un camino para hacer coherente nuestra vida con el mensaje evangélico, un estímulo a la acción, no un ejercicio intelectual”

“Trabajar en el acompañamiento de iniciativas de economía solidaria, o de lo que hoy llamamos Economías de Francisco, economías de lo social, economías de lo común”

“Cambiar la cultura en nuestros pueblos que sienten al migrante como alguien que viene a quitarle el lugar a uno”, entendiendo que van a “aportar su riqueza, su cultura, su capacidad de ir construyendo una sociedad más fraterna”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Con motivo del primer aniversario de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), ha organizado una serie de encuentros para reflexionar sobre las diferentes dimensiones presentes en el texto “Hacia una Iglesia en salida a las periferias”.

Opción preferencial por los pobres

Este 30 de noviembre los debates se han centrado en la Dimensión Socio transformadora, queriendo envolver de modo especial a quienes desde la Iglesia han asumido la opción preferencial por los pobres: agentes y voluntarios de todas las redes de Cáritas, los integrantes de la red de migración, desplazamiento trata y refugio Red Clamor, pastorales urbanas y todos aquellos que acompañan y trabajan con las periferias.

Esta es la quinta de las seis dimensiones que nos propone el texto que servirá como orientaciones pastorales para los próximos años, como recordaba Mons. Jorge Lozano. El secretario general del Celam ha querido agradecer la tarea que los participantes del encuentro virtual y sus comunidades realizan en favor de los más pobres y que buscan tener en el continente situaciones de justicia, alentándoles a seguir juntos en el cuidado de los que más sufren.

No podemos olvidar que la Dimensión Socio transformadora es constitutiva de la manera como el mismo Jesús entiende su misión, que es la de “anunciar la Buena Nueva a los pobres”, porque las obras de caridad practicadas con los más vulnerables son identificadas con la caridad hecha al mismo Cristo. No se puede olvidar que la fe, sin obras de caridad, está muerta. Por eso, la Doctrina Social de la Iglesia llama a asumir que evangelizar es “hacer presente en el mundo al Reino de Dios”.

Ejercer el rol profético

Las seis dimensiones propuestas en el Texto, “nos llaman a ejercer el rol profético, que es parte de nuestro ministerio bautismal, para anunciar el Reino y denunciar todo aquello que atenta contra el Reino”, según Guillermo Sandoval, que lo ve como “expresar el pensamiento social de la Iglesia y ponerlo en obras”. Algo que sirve para “trabajar en el plano ecuménico, avanzar en lo interreligioso y, más ampliamente, junto a todas aquellas personas de buena voluntad”, lo que “requiere una buena formación, para aportar desde nuestra identidad”.

Para el director del Centro de Gestión del Conocimiento del Celam, “la Doctrina Social de la Iglesia es un camino para hacer coherente nuestra vida con el mensaje evangélico, un estímulo a la acción, no un ejercicio intelectual”. Desde ahí recordaba las palabras del obispo mártir, Juan Gerardi, de Guatemala, que decía que “la pastoral de la Iglesia es una sola, profética, litúrgica y social. Se divide sólo para efectos de estudio, pero son inseparables”.  Por eso la preocupación por la dimensión socio transformadora en los documentos conclusivos en todas las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe y en la Asamblea Eclesial, insistiendo en que “es una necesidad o una obligación moral inseparable de la opción por los pobres”.

Sin miedo a entrar en política

Sandoval ha recordado que la Asamblea Eclesial propone tener presencia en los espacios donde se pueda influir en los cambios culturales, políticos, sociales, económicos y eclesiales. Afirmando que “la política, en particular, es una forma superior de la caridad”, la considera un espacio privilegiado para la acción del laico, y hacía ver que “no hay que tener miedo de entrar en ella si tenemos vocación”, reclamando en ese campo “una buena formación y un permanente acompañamiento”.

En relación con los derechos humanos, el director del Centro de Gestión del Conocimiento afirmó que un cristiano no puede quedar tranquilo ante su violación, ante la violencia contra mujeres, jóvenes, ancianos, pueblos originarios y afrodescendientes, víctimas de la pobreza. Ante esas realidades llama a ir más allá de la oración, a comprometerse “en la formación y estructuración de una cultura de paz, donde la persona y la justicia sean importantes”.

Economía solidaria y sustentable

Sobre la actuación en la economía y la política, donde hoy se juega el destino de los pueblos, llamó a “trabajar en el acompañamiento de iniciativas de economía solidaria, o de lo que hoy llamamos Economías de Francisco, economías de lo social, economías de lo común”. En ese sentido, dijo que “formas económicas solidarias y sustentables son también una tarea del cristiano, que buscan superar al neoliberalismo”. Del mismo modo, fortalecer las democracias, a “ensuciarnos los pies en el barro” para “ir a servir en la cosa pública”, recordando las palabras de Gaudium et Spes: “El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo, falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”.

Otro elemento es el cuidado de las víctimas de injusticias sociales, algo inspirado en la parábola del Buen Samaritano, fundamento de Fratelli tutti. En este campo hay dos momentos, según Guillermo Sandoval: atender las urgencias, acoger a las víctimas, ser la Iglesia Hospital de Campaña. Con ella, “trabajamos en la atención de las consecuencias de las situaciones injustas”, citando “lo que ocurre con los migrantes y la trata de personas, la explotación de niñas, niños y adolescentes, los encarcelados, las víctimas de explotación económica, las víctimas de las distintas formas de violencia que a menudo son ocasionadas por el pecado estructural”.

Acogida y misericordia

La presencia de la Iglesia junto a los pueblos originarios y afrodescendientes, victimas de un trato desigual, también esté presente entre las dimensiones, así como la atención especial a los migrantes y refugiados, encarcelados y discapacitados. En este punto, Sandoval destacó el gran trabajo de la Red Clamor, coordinando el trabajo que la Iglesia realiza en la acogida a los hermanos migrantes expulsados de sus patrias por múltiples razones. Desde ahí llamó a “cambiar la cultura en nuestros pueblos que sienten al migrante como alguien que viene a quitarle el lugar a uno”, entendiendo que van a “aportar su riqueza, su cultura, su capacidad de ir construyendo una sociedad más fraterna”.

Finalmente, en el campo de la protección de la vida y de la familia, Guillermo Sandoval insistió en “cuidar la vida para poder regalarla, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”, llamando a evitar que se dañe la vida en todas las circunstancias y momentos. Todo ello para “avanzar a una sociedad de hermanos, donde nadie tenga que llegar a esas situaciones». Por eso llamó a tratar el tema de la familia con mucha verdad y mucha misericordia.

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