Semana de Teología Pastoral

XXXIII Semana de Teología Pastoral del Instituto Superior de Pastoral

Luis Aranguren: «La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro»

«El cristianismo que crea futuro es el que vuelve a la esencia de la fraternidad cristiana, al ejercicio de la fraternidad que deja ese lado la absolutización de otras mediaciones, empezando por la mediación de la comunidad cristiana, que muchas veces se la ha ensalzado de una manera nominal, casi ensoñadora»

«La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro, y ese descolocarnos tiene que ver con generar una cultura del cuidado, que no es solamente establecer protocolos»

Por José Lorenzo

«El cristianismo que crea futuro es el que vuelve a la esencia de la fraternidad cristiana, al ejercicio de la fraternidad que deja ese lado la absolutización de otras mediaciones, empezando por la mediación de la comunidad cristiana, que muchas veces se la ha ensalzado de una manera nominal, casi ensoñadora y esa absolutización de la Iglesia, de la comunidad, muchas veces eso ha matado el ejercicio de la práctica y de la fraternidad».

Así respondía Luis Aranguren, desde su ponencia en la XXXIII Semana de Teología Pastoral, en la tarde de este martes 25 de enero, al lema de esas jornadas, «Qué cristianismo crea futuro?», organizadas por el Instituto Superior de Pastoral (ISP), de Madrid.

Cambiar las estructuras

«Se nos recodará en el futuro -señaló en conversación con Religión Digital- por lo fraternos que seamos, no por el tipo o modelo de Iglesia que llevemos adelante. Y eso tiene mucho que ver con lo que decía el cardenal Baltazar Porras durante la pandemia: ‘Si la Iglesia del poscoronavirus vuelve a ser la de antes, no tendrá futuro».

En este sentido, y citando a otro de los ponente, Juan Antonio Estrada, «la Iglesia está abocada, si quiere crea futuro, a cambiar las estructuras, no a la clericalización del cristianismo, no al patriarcado del cristianismo y de la Iglesia», señaló el escritor y profesor del ISP.

«Pero eso también supone -añadió- cambiar la cultura interna de la Iglesia, porque a mi juicio no bastará solo con ese cambio de estructuras, no bastará abrir un proceso sinodal que deje por escrito que las mujeres van a tener más cargos… No es el tema papel de la mujer ni el lugar que ocupe, ¡que claro que hay que tratarlos!, sino que es el tema del lugar, ese lugar en el que todos hemos de quedar ‘descolocados’ en la Iglesia».

«La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro, y ese descolocarnos tiene que ver con generar una cultura del cuidado, que no es solamente establecer protocolos»

«La Iglesia que viene, o nos descoloca a todos desde el Evangelio, o no tendrá futuro, y ese descolocarnos tiene que ver con generar una cultura del cuidado, que no es solamente establecer protocolos. Que también hay que ponerlos. Pero la emergencia de los abusos nos ha puesto en el disparadero de qué tipo de Iglesia tenemos, y eso sí que se previene con protocolos, medidas de prevención, de seguridad, análisis de los hechos y decir la verdad de lo que está aconteciendo», enfatizó.

«Pero -subrayó- también se necesita una promoción de valores en positivo, y esa promoción, lo que yo llamo la cultura del cuidado, es ese ejercicio de relaciones, de vínculos en positivo, que en definitiva es el ejercicio de la fraternidad», concluyó Aranguren.

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