Oración por la Paz en Ucrania

¿Cómo acompañar al Papa en el acto de consagración al Corazón Inmaculado de María?

Papa Francisco 

Sigue en directo a través de Vatican News, el Acto de Consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María. El mismo acto, el mismo día, será realizado en Fátima por el Cardenal Konrad Krajewski

Lo realizará el Santo Padre este viernes 25 de marzo, a las 17.00 horas en la Basílica de San Pedro, Solemnidad de la Anunciación del Señor

Será una oración pública y coral, que une a toda la Iglesia, para implorar la paz y consagrar al Corazón Inmaculado de María a la humanidad entera y en especial a Rusia y Ucrania

25.03.2022 | Renato Martinez

(Vatican News).- “El viernes 25 de marzo, durante la Celebración de la Penitencia que presidirá a las 17.00 horas en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco consagrará a Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de MaríaEl mismo acto, el mismo día, será realizado en Fátima por el Cardenal Konrad Krajewski, Limosnero Pontificio, como enviado del Santo Padre», este era el anuncio que realizó el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, el pasado 15 de marzo anunciando que el Santo Padre realizaría este Acto de Consagración de Rusia y Ucrania en el día de la Solemnidad de la Anunciación del Señor.

¿Qué es el Acto de Consagración?

El Acto que realizará este viernes el Papa Francisco será una oración pública y coral, que une a toda la Iglesia, para implorar la paz y consagrar al Corazón Inmaculado de María a la humanidad entera y en especial a Rusia y Ucrania. Como escribió el Santo Padre en su Carta a los Obispos para el Acto de Consagración al Corazón Inmaculado de María, este 23 de marzo, “la Iglesia, en esta hora oscura, está fuertemente llamada a interceder ante el Príncipe de la paz y a estar cerca de cuantos sufren en carne propia las consecuencias del conflicto”.

Este Acto previsto en torno a las 18:30, hora de Roma, lo realiza el Papa Francisco acogiendo las numerosas peticiones del Pueblo de Dios, para invocar la paz renovados por el perdón de Dios, y “quiere ser un gesto de la Iglesia universal, que en este momento dramático lleva a Dios, por mediación de la Madre suya y nuestra, el grito de dolor de cuantos sufren e imploran el fin de la violencia, y confía el futuro de la humanidad a la Reina de la paz”.

¿Dónde poder seguir el Acto de Consagración?

Por esta razón, el Santo Padre invita a todo el pueblo de Dios a unirse a este Acto consacratorio, convocado para este viernes 25 de marzo, a las 17.00, hora de Roma, para que el Pueblo santo de Dios eleve la súplica a su Madre de manera unánime y apremiante. Después de la celebración penitencial, con el rito de reconciliación de varios penitentes con la confesión y absolución individual, el Papa Francisco realizará el Acto de Consagración que lo puedes seguir a través de Vatican News en:

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Cura de pueblo

Antonio López Villar

Desde hace siete años, Antonio López Villar es el cura de cuatro pueblos del sur de la Serranía de Cuenca, en el sureste de la provincia. Son Cardenete, Engídanos, Villar del Humo y Yémeda, cuatro hermosos nombres para cuatro pueblos de la hoy España vacía. Sus habitantes tienen tanto derecho – o más, según Antonio – a tener la mejor atención pastoral y no ser siempre los últimos. Ejercer de cura allí es desde luego algo especial.

Llamo con los nudillos en la puerta de aluminio y plástico traslúcido de la puerta de la vivienda, porque no hay timbre, después de retirar la cortina de tela que la protege del sol y la lluvia. Desde dentro preguntan: «¿Quién?», Contesto: «Antonio, el cura». Me abre Nazaret, la joven dominicana que cuida a la tía Simona, que cumplirá en febrero 110 años. Cuando entro y estoy a su lado pocas veces me reconoce, suele confundirme con compañeros anteriores a quienes se queja de lo poco que yo, el cura actual, la visita «Porque usted sí que venía todos los domingos, pero este de ahora, no viene nunca», me dice.

Hasta hace muy pocos años el sacerdote residía en la localidad y su presencia era mucho más cercana con todos los vecinos. Yo trato de ir los domingos y un día entre semana a cada uno de los cuatro – y conste que no me quejo – que acompaño en la Serranía Baja Conquense y entre todos no sumo mil habitantes (cuando hablan de pueblos de diez mil habitantes a mí me da la risa).

Vivimos una pastoral de presencia que se echa de menos si no está, pero que no se aprecia ni se echa mano de ella cuando permanece.

¿Qué hace un cura de pueblo? Fundamentalmente es una labor de acompañamiento a comunidades parroquiales que yo, personalmente (y en eso coincidimos  los compañeros del arciprestazgo), considero no tienen identidad de pertenencia a una comunidad cristiana; sencillamente viven una pertenencia local: «la parroquia de mi pueblo». La vinculación entre las personas que participan en la vida de la parroquia es familiar, de amistad (o enemistad), o de vecindad; pero en muy pocas personas ha transcendido el sentido de comunidad que va más allá de cualquier otro tipo de consideración (nos une el Amor de Dios por encima de todo, el convencimiento de que nuestro modo de ser y vivir como comunidad hace presente el amor de Dios a toda la creación). A eso no se ha llegado.

En 2019 comenzamos, a nivel diocesano, el Plan Pastoral para la renovación de las Parroquias, que ahora se ha solapado con la fase diocesana del Sínodo. Pero aun así a la gente le cuesta mucho comprometerse y tratar de salir de su espacio de confort, de su comodidad, para que, en las nuevas circunstancias que viven nuestros pueblos, nos planteemos acciones distintas y modos nuevos de ser y de vivir nuestro ser cristiano. Los pocos matrimonios de mediana edad que viven en el pueblo no se acercan a la parroquia salvo a celebraciones concretas y no acompañan a sus hijos (los que los tienen) en un proceso de vivencia de fe. Han sido absorbidos por la indiferencia generalizada frente a lo religioso. [«Eso sí, si la Misa del Gallo (por poner un ejemplo) no la celebras a las 00,00 de la Noche Buena estás quitándoles sus tradiciones; y no les vale que nos reunamos a las 18,00 ó a las 20,00 horas, porque de ese modo no les da tiempo a preparar la cena»]. Todo entre comillas y entre corchetes.

Considero que, siguiendo la dinámica del Evangelio, si creemos de verdad que los más pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio, debemos poner a disposición de los más desfavorecidos a nivel pastoral los mejores medios para que se formen de modo adecuado y no sean siempre los últimos. Una de las principales tareas del sacerdote rural, del cura de pueblo, es sacudirse a diario esa insatisfacción, ese no detectar ningún avance y continuar adelante con alegría y entusiasmo, con determinación, porque somos conscientes de que no queremos dejarnos llevar por un efectivismo que requiere ver los frutos conseguidos a cada paso que damos.

Acompaña la vida de los vecinos que no son reticentes a su presencia, preside las celebraciones ordinarias y extraordinarias, visita a los enfermos, procura atender las necesidades de las personas que no pueden ser atendidas por los servicios sociales por falta de medios o la complicada maraña burocrática, apoya todas las actividades culturales y formativas que tienen lugar en la localidad, está dispuesto a la escucha atenta y desinteresada y a mediar en los conflictos. Pretende ser el amigo cercano de quien siempre se puede echar mano; lo trágico es cuando nadie demanda otra cosa que lo puramente convencional. Vivimos en gran medida una pastoral de presencia que, en muchos casos, se echa de menos si no está (“Es que nunca estás en tu casa”), pero que no se aprecia y ni echa mano de ella cuando permanece.

Ser cura de pueblo es aceptar que en el abandono, en la soledad y en el vacío está presente la gracia de Dios y optar por vivirla ahí.

Ser cura de pueblo es vivir la opción preferencial por los pobres, los olvidados, los sin servicios, los abandonados de los que sólo se acuerdan cuando hay elecciones en el horizonte; ser cura de pueblo es hacer presente a la iglesia samaritana que acompaña a los dejados de lado cuyas opiniones no cuentan para nada, a los improductivos, a los resistentes, a los que se han quedado a base de puro no querer irse cuando las condiciones se han ido endureciendo de un modo extremo. Ser cura de pueblo es querer ser y estar porque estamos convencidos de que en este espacio también hay que anunciar el Evangelio a los pobres y oprimidos, a los desprovistos de oportunidades.

Ser cura de pueblo es querer estar y ser aquí en el nombre del Señor para acercar su amor, su compasión y su misericordia, para cuidar, para procurar desde la fe, la ternura de Dios a quienes se experimentan como «dejados de su mano»; ser cura de pueblo es continuar trabajando y haciendo presente el Reino de Dios sin renunciar a la Esperanza activa de que las cosas pueden cambiar y la realidad se puede transformar si entre nosotros estrechamos los lazos de atención y solidaridad unos con otros.

Ser cura de pueblo es crear espacios de atención, de escucha y de búsqueda interior para quienes deseen acogerlos y construirlos en sí mismos.
Ser cura de pueblo es aceptar que en el abandono, en la soledad y en el vacío está presente la gracia de Dios y optar por vivirla ahí y no en otro lugar u otras circunstancias.
Ser cura de pueblo es construir donde otros no quieren edificar porque no ven futuro.
Ser cura de pueblo es permanecer donde otros huyen.
Ser cura de pueblo es querer estar hasta el final, ser el último en irse, cuando ya no quede nadie, para cerrar la puerta y tirar la llave al río.
Ser cura de pueblo no tiene ningún reconocimiento social, ni falta que nos hace

Hablemos de liderazgo parroquial II

  


Según la definición de la RAE, liderazgo es “situación de superioridad en que se halla una institución u organización, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito”. Su raíz etimológica es anglosajona proveniente de “lead” que significa guía. Pero ambas definiciones, una estructural y la otra intrínseca, no proyectan la demanda que implica el liderazgo parroquial.

Probablemente han escuchado la historia de los dos vendedores de zapatos que fueron enviados a África para abrir mercado, uno mandó un telegrama diciendo: “mercado cerrado, nadie usa zapatos”, mientras que el otro escribió: “maravillosa oportunidad, nadie usa zapatos”. Podría decir que algo similar ocurre con las parroquias ahora, muchos piensan que están muriendo, y somos algunos los que pensamos que aún no han visto nada.

Podemos sacar en contra de esta idea innumerables estadísticas de parroquias que han cerrado o seminarios que quedan vacíos, pero quisiera que recordáramos, como sacerdotes o incluso como laicos que hemos tenido una experiencia de conversión, cómo al inicio, ya sea que hayamos entrado al seminario o hayamos salido de un retiro o cualquier encuentro con Dios, asistíamos a todo, queríamos leer todos los libros o folletos, enterarnos de todo, entrar al coro, al grupo juvenil, al grupo de adoración, a la pequeña comunidad, íbamos a dos tres misas los domingos, etc.

Poco a poco, al siguiente año, ya empezábamos a sentir el peso de las responsabilidades, y aprendimos a limitarnos en cada cosa, hasta que terminamos solo con aquello que nos llenaba el alma, podría haber sido el silencio o solo comunidad, organizar los retiros o dar catequesis infantil; un sacerdote recién ordenado experimenta lo mismo, cuando llega a su primera parroquia quiere hacer todo, participar en todo e involucrarse con todos, hasta que, con el tiempo, va dejando responsabilidades a los demás; lo que realmente pasa es que los impulsos se van reduciendo, cuando iniciamos cada una de las participaciones son impulsivas, luego son impulsivos los periodos, hasta que finalmente el impulso está en todo nuestro programa de vida.

La compasión, esencial en el liderazgo parroquial

Muchas veces pasa lo mismo con el liderazgo, creemos que hay recetas a seguir y buscamos los pasos que impulsivamente seguimos, pensando que obtendremos el resultado final sin darnos cuenta que estamos haciendo un torpe intento impulsivo. Cuando ese mismo impulso lo dejamos de dirigir a los pasos y lo ponemos en todo el proyecto, es entonces cuando empezamos a construir un liderazgo más sólido. El liderazgo es un proyecto personal a largo plazo.

Las parroquias en mi diócesis son de 30,000 habitantes, aproximadamente, con sus excepciones tanto arriba como abajo de ese rango; sin embargo, comparten entre todas unos porcentajes de participación muy similares: 75% se dice católica, el 6.6% asiste a misa dominical y el 0.7% está comprometido con algún apostolado.

De modo que tenemos cerca de 200 personas que podemos llamar apasionados por el apostolado parroquial, tenemos otro grupo más grande, cerca de 2,500 que van a misa por diferentes razones y ayudan cuando pueden en algún proyecto sin comprometerse a nada, pero tienen algo de identidad; tenemos otro grupo mayor, poco más de 20,000, que van a misa algunas veces al año, su religiosidad está plagada de supersticiones, y su única identidad es, muchas veces, una tradición familiar; y finalmente un pequeño grupo que crece cada día más de personas que están alejadas por muchas razones, que pueden tener o no otras identificaciones religiosas. Pero nadie, ninguna persona de cada uno de esos grupos, puede ser ajeno a lo que es más esencial en el liderazgo parroquial: la compasión.

Una renovación parroquial sustentable

Incluso la persona menos creyente no puede ser inmune a la compasión, simplemente dejaría de ser humano. La compasión es un movimiento natural de la persona que al verse envuelto en manifestaciones violentas, simplemente se esconde, pero ahí está. No tendríamos familia, ni habría abuelos entusiasmados por sus nietos, ni celebraciones de cumpleaños ni más bodas o reuniones de amigos para ver el futbol si no fuéramos compasivos. Es algo que llevamos dentro y que podemos sentir. Imagina solo por un momento que Jesús hubiera dicho: “perdonen a su hermano como el Padre los perdona, aunque no sé si esto sea posible” (!¡)

Cuando cualquiera piensa que, tener una parroquia renovada con líderes compasivos que muevan a las personas a ser discípulos y encontrarse renovadamente con Cristo, es algo imposible o en el mejor de los casos muy difícil, no es por su propia culpa, sino que es culpa nuestra, de quienes pretendemos encabezar algún tipo de liderazgo, de los obispos, líderes y estructuras que actúan con un supuesto plan y dirigen su impulso a cada uno de los pasos, que les generan números que adornan muy bien sus informes; porque realizar metas cortas por impulsos es una gran tentación, pero eso no crea un liderazgo parroquial sólido pensando a largo plazo y es un error.

Cuando el impulso se pone en el plan y no solo en las metas, permite crear una especie de economía del impulso, una administración que produce resultados pero al mismo tiempo crea las condiciones para que las cosas no se terminen ahí, sino que sigan creciendo hasta alcanzar una renovación parroquial sustentable. Es vivir la renovación con la emoción que te da el ver la construcción, teniendo lideres envisionados y no la puesta de cada ladrillo que produce líderes cansados. Se trata de tener en mente la visión global.

Ojos brillantes que van haciéndose nuevos discípulos

Muchas veces somos o tenemos líderes en nuestras parroquias que solo piensan en ese 6.6% de los que asisten a misa, por ejemplo, los jóvenes que invitan a los que van a misa para que se sumen al grupo juvenil; imagina cómo sería un líder que pensara que a todos les debe gustar la parroquia, que todos deberían encontrar un lugar, que todos deberían sentirse bienvenidos, y que simplemente todavía no se han enterado de lo maravilloso que es encontrar a Dios y al hermano, tendrían que provocar una transformación desde dentro; es como decíamos al inicio, ver un problema o una oportunidad.

En realidad un buen líder parroquial no debería “hacer” nada. Yo conozco líderes que hacen todo, están en tres ministerios, comunidad, y literal, venden gelatinas el domingo. El liderazgo parroquial depende de su capacidad de empoderar a otros. Su trabajo es despertar las posibilidades de los demás. Esto se verifica cuando ves que los ojos de los otros brillan, es entonces cuando el líder sabe que lo está haciendo bien. Cuando a la gente le brillan los ojos escuchando la prédica de su pastor, cuando le brillan los ojos por aprender, por alabar, por ayudar, etc, hay un líder detrás que lo está haciendo bien; entonces el éxito en la construcción de una parroquia renovada se trata de ver cuántos ojos brillantes van haciéndose nuevos discípulos.

Podemos encontrar miles de artículos sobre liderazgo, pero pocos van a hablar sobre el espíritu del liderazgo parroquial, se trata de un caminar discipular compasivo que debe desarrollar habilidades de escucha empática, mirar objetivamente al prójimo, conectar con sus necesidades y saber vivir en el respeto que la compasión dicta. Es el mismo itinerario que hizo el Buen Samaritano o el Padre de la parábola del hijo pródigo.

¿Arde la Iglesia? No hay duda

Es el libro que todo obispo debería tener en su mesita de noche, que todo católico debe tener en cuenta, todo lector de cualquier tendencia, interesado en el destino de la Iglesia como institución, debería consultar para captar el viento de la historia. Porque si bien la noticia se fija en momentos únicos del pontificado bergogliano , la Iglesia católica se encuentra inmersa durante 70 años en un proceso de transformación que tiene las características de una transición de época.
En su libro «¿The Church Burns? Crisis y futuro del cristianismo» el historiador Andrea Riccardi resume la larga ola de las últimas décadas, marcando el rumbo de una crisis -incluidas las respuestas dadas por la institución- que está en pleno apogeo. Grandes papas como Pablo VI y Juan Pablo II , Juan XXIII y Francisco han demostrado que son capaces de situarse en el escenario mundial, situándose como interlocutores de la sociedad moderna, pero mientras tanto la crisis estructural de la Iglesia como institución y ha avanzado la comunidad de personas, aparatos y asociaciones religiosas tradicionales. Seguir leyendo

El camino sinodal


por Rafael Narbona
Todas las reformas que han surgido en el seno de la Iglesia católica han sufrido el rechazo y la incomprensión de la jerarquía eclesiástica, siempre reacia a los cambios. Inocencio III contempló con recelo a san Francisco de Asís la primera vez que se entrevistó con él, sugiriéndole despectivo que tal vez debería predicar ante los cerdos, pues su atuendo era tan miserable que parecía apropiado para una porqueriza y no para una audiencia papal. Santa Teresa de Jesús no llegó a ser procesada por el Santo Oficio, pero ‘El Libro de la Vida’ permaneció en manos de los inquisidores hasta su muerte, sujeto a exámenes que rastreaban posibles herejías. San Juan de la Cruz fue encarcelado en Toledo por los Calzados, soportando toda clase de privaciones y vejaciones. Su celda no era un calabozo convencional, sino una antigua letrina. Las penurias no le impidieron comenzar el ‘Cántico espiritual’, una de las cimas de la mística española del XVI. El filósofo y jesuita Teilhard de Chardin publicó póstumamente gran parte de su obra para evitar represalias. Se le acusó de posiciones heréticas (cuestionó el pecado original, aprobó los métodos anticonceptivos y señaló que el fin del matrimonio no es la procreación, sino el enriquecimiento espiritual de los esposos), pero –como reconoció Benedicto XVI– su liturgia cósmica, que convertía el universo en una hostia viviente, inspiró ‘Gaudium et spes’, la única constitución pastoral del Concilio Vaticano II. El 20 de julio de 1981 L’Osservatore Romano afirmó que Teilhard de Chardin fue “un hombre poseído por Cristo en lo más profundo de su alma. Estaba preocupado por honrar tanto la fe como la razón, y anticipó la respuesta al llamamiento de Juan Pablo II: ‘No tengáis miedo, abrid, abrid de par en par las puertas de los inmensos ámbitos de la cultura, la civilización y el progreso a Cristo’”. Seguir leyendo

El CELAM perfila sus próximos pasos en perspectiva sinodal

[Por: Óscar Elizalde Prada | ADN Celam]
Con una celebración eucarística presidida por Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte en la capilla de la Casa Lago de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) dio inicio este miércoles 14 de julio, en la Ciudad de México, a la reunión de la Presidencia con los Centros Pastorales que se desarrollará hasta el próximo viernes 16 de julio.

Integración, discernimiento y evaluación

En su homilía Monseñor Cabrejos destacó la importancia de este encuentro tras la aprobación de la nueva estructura pastoral del Celam por la 38ª. Asamblea General Ordinaria, el pasado mes de mayo, como un espacio propicio para el encuentro, la integración, el discernimiento de los pasos el Celam deberá dar en perspectiva de sinodalidad, y la evaluación de los itinerarios que el organismo episcopal viene transitando para responder al mandato de los obispos en la Asamblea de Tegucigalpa (mayo de 2019).

Las palabras que el Santo Padre ha dirigido al Celam –en respuesta a la misiva que le envió la Presidencia, al concluir la 38ª. Asamblea General– son fuente de inspiración para las jornadas de oración, trabajo y reflexión que se desarrollan en estos días: “No olviden que las palabras que guían vuestro proceso de sinodalidad, ‘memoria’ y ‘desafíos’, tinene un denominador común: la ‘escucha’”, ha dicho el Papa Francisco al Celam, al tiempo que anima a los a que “no dejemos de escuchar lo que el Espíritu Santo nos sugiere a nosotros, pastores, poniendo un oído en la historia de nuestros pueblos, atentos a las raíces que los sustentan, y otro e el presente, escuchando los gritos de nuestros hermanos y hermanas”.

Grupo discerniente

Esta invitación del Obispo de Roma ha permeado los momentos de oración, reflexión y discernimiento comunitario que orienta el jesuita mexicano José Luis Serra, quien ha propuesto un itinerario teórico-práctico a la luz del método ignaciano de discernimiento, con el fin de ayudar a los participantes a constituirse como grupo discerniente.

La reunión se realiza en modalidad presencial y virtual, al mismo tiempo, con la presencia activa de la Presidencia del Celam, de la Secretaría General y de los Centros Pastorales, representados por los Obispos Coordinadores de los Consejos y los Directores de cada Centro: el Centro de Gestión del Conocimiento, el Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral, Centro de Formación CEBITEPAL y el Centro para la Comunicación.

Publicado en: https://prensacelam.org/2021/07/15/el-celam-perfila-sus-proximos-pasos-en-perspectiva-de-sinodalidad/

Hubo una vez en la Iglesia…

El tiempo avanza y nos vamos acercando al Sínodo que se abrirá el 9 de octubre en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, y el día 17 del mismo mes en el resto de las diócesis del mundo.
No va a ser un Sínodo más, lo que no significa que vaya a ser el más importante porque, a buen seguro, vendrán otros detrás de este con asuntos de igual de importancia. Sin embargo, este Sínodo, cuyo centro es la sinodalidad, es el primero donde todo el pueblo de Dios está llamado a participar de forma activa porque su voz va a ser escuchada.
Insistimos mucho en el significado de la palabra sinodalidad, que es caminar juntos, sin embargo, la sinodalidad también es transparencia, corresponsabilidad, valentía, generosidad, esperanza… No podemos olvidar que, a nosotros, nos va a tocar iniciar un proceso que no vamos a ver realizado como tal, es decir, nosotros no veremos una Iglesia plenamente sinodal porque llevará mucho tiempo que toda su estructura cambie para ser realmente sinodal. La Iglesia, desde siempre, ha pensado el tiempo en siglos. A nosotros nos toca ayudarla a pensar el tiempo en años, que ya será un gran avance. Seguir leyendo

Dos mujeres españolas en el Sínodo Eclesial

Carmen Peña y Cristina Inogés serán las dos mujeres españolas presentes en el Sínodo

Cristina Inogés

La profesora de Derecho Canónico de Comillas, Carmen Peña García, formará parte de la Comisión Teológica, que estará coordinada por el agustino Luis Marín de San Martín, y en la que en representación de nuestro país estarán Eloy Bueno de la Fuente y Santiago Madrigal
Cristina Inogés Sanz, por su parte, formará parte de la Comisión Metodológica, coordinada por Nathalie Becquart
19.07.2021 Jesús Bastante
Que las cosas están cambiando en la Iglesia da buena muestra el hecho de que las mujeres, poco a poco, dejan de ser ‘extrañas’ en una institución tradicionalmente copada por hombres (obispos, por más señas). El Francisco ha querido acabar con eso y, de hecho, son dos las españolas que formarán parte de las comisiones que preparan el Sínodo que arrancará en octubre de este año en Roma, en presencia del Papa.
¿Quiénes son? Cristina Inogés y Carmen Peña. La profesora de Derecho Canónico de Comillas, Carmen Peña García, formará parte de la Comisión Teológica, que estará coordinada por el agustino Luis Marín de San Martín, y en la que en representación de nuestro país estarán Eloy Bueno de la Fuente y Santiago Madrigal. Cristina Inogés Sanz, por su parte, formará parte de la Comisión Metodológica, coordinada por Nathalie Becquart.


Carmen Peña García
Breves biografías
Cristina Inogés, laica católica, teóloga por la Facultad de Teología Protestante de Madrid SEUT. Durante diez años (2004-2014), colaboró con la Facultad de Teología de Gotinga (Alemania), participando en las publicaciones ‘online’. Actualmente colabora en ‘Lecturas diarias’, de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (Argentina), según la biografía de PPC. Ella se define como «teóloga de espíritu beguino y ecuménico» en sus redes sociales.
Carmen Peña García, por su parte, es Doctora en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia Comillas, en cuya Facultad estudió también la Licenciatura en Derecho Canónico, licenciándose en 1995. Es también Licenciada y Doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Licenciada en Estudios Eclesiásticos por la Universidad Pontificia de Salamanca, y en Teología Dogmática y Fundamental por la Universidad P. Comillas. En 2014 participó, en calidad de Experta, en la Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, celebrada en el Vaticano, y en octubre de 2018 fue nombrada Consultora del Dicasterio de Laicos, Familia y Vida del Vaticano, explica la web de Comillas.

El Sínodo de la sinodalidad echa a andar…

El Sínodo de la Sinodalidad echa a andar con tres comisiones en las que participan cuatro españoles
Cristina Inogés será parte de la Comisión Metodológica junto a cinco laicos, una religiosa y dos religiosos
Carmen Peña, Eloy Bueno y Santiago Madrigal se suman a la Comisión Teológica, formada por 25 personas
La Comisión Asesora está copada por cuatro italianos a los que acompaña una laica alemana

El Sínodo de los Obispos comienza a armar su XVI Asamblea General Ordinaria con el tema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’. Prevista inicialmente para octubre de 2022 y pospuesta a 2023, la Secretaría General ha propuesto una modalidad inédita que se articulará en tres fases, entre octubre de 2021 y octubre de 2023: fase diocesana, fase continental y fase de la Iglesia Universal. Para echar a andar, han nombrado una Comisión Teológica, una Comisión Metodológica y una Comisión Asesora. Seguir leyendo

Jornada sobre retos pastorales: desafíos y reforma de Francisco

José Manuel Vidal: «Es hora de que las parroquias funcionen como cajas de resonancia de lo que hace y dice el Papa»

El pasado jueves, 29 de julio, tuvo lugar en el Liceo de Ourense la Jornada sobre ‘retos pastorais: desafíos e reforma’, organizada por la revista de carácter religioso ‘Encrucillada’

Guiada por su director, el teólogo gallego Pedro Castelao y con el propósito de profundizar en la figura del papa Francisco y sus reformas, la jornada contó con José Manuel Vidal y Carme Soto Varela como invitados

Pedro Castelao: «‘Encrucillada’ Es una revista eclesial, de teología, testimonios, pastorales, espiritualidad. De compromiso con la Iglesia universal y con los desafíos concretos de las Iglesias particulares de Galicia»

Vidal: «Francisco, desde mi punto vista, está descongelando el Concilio Vaticano II. Sacándolo del congelador donde lo guardaron, los dos papas que le precedieron, por miedo. Por esa falsa prudencia tan eclesiástica»

«Lo que Francisco quiere es primero el evangelio y después la doctrina»

Carme Soto: «El feminismo tiene algo que decir en la Iglesia, y también Francisco. Necesitamos dignidad, de hecho y de derecho, dentro de la comunidad eclesial: en ministerios, en la palabra, en la reflexión, en la actuación»

«Si esto fuera así, tendríamos la llave que puede ayudarnos a hombres y mujeres a construir esa Iglesia en sinodalidad para todos”

Por Carmen Maestro

El pasado jueves, 29 de julio, tuvo lugar en el Liceo de Ourense la Jornada sobre ‘retos pastorais: desafíos e reforma’, organizada por la revista gallega ‘Encrucillada’, y dirigida por su director, el teólogo Pedro Castelao, que además es profesor de Antropología Teológica en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.

Con el propósito de profundizar en la figura del papa Francisco y sus reformas, la jornada contó con José Manuel Vidal y Carme Soto Varela como invitados. Vidal, ourensano y director del portal de información religiosa Religión Digital, habló, desde una perspectiva universal, sobre la reforma de Francisco en relación con los desafíos actuales de la Iglesia.

Por su parte, Carme Soto Varela, viguesa, licenciada en Historia Contemporánea por la U. de Santiago de Compostela y doctora en Teología, especializada en Biblia, por la U. P de Comillas y autora de numerosas publicaciones vinculadas en su mayoría al tema de la mujer, relfexionó sobre los desafíos que la Iglesia de hoy tiene que enfrentar en relación con el tema del feminismo.

El obispo de Ourense, José Leonardo Lemos Montanet, invitado a formar parte de esta Jornada, no pudo asistir a causa de la muerte de su padre, al que enterraba ese mismo día en Ferrol, y al que desde aquí le hacemos llegar nuestras condolencias.

De la esfera al poliedro

“Dios es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”. Así comenzó la introducción de esta Jornada Pedro Castelao, parafraseando a Empédocles de Agrigento, la primera persona en utilizar esta figura geométrica para definir a Dios, por su característica de equidistar todos los puntos que la componen. “Una figura adoptada también en el Concilio de Nicea”, añadió, “que muchos siglos después utilizó una imagen luminosa para definir la relación entre Dios padre y Jesús de Nazaret, teniendo como razón última de comprensión la difusión esférica de todo punto luminoso, la relación eterna del hijo con el padre”.

Es en este marco geométrico donde podemos empezar a vislumbrar a un Papa que marca la diferencia, puesto que Francisco, acudiendo a su vez a la geometría, nos propone otra figura: “cuando habla de poder, lo representa como una pirámide invertida en cuya parte superior se sitúa el pueblo de Dios y en la inferior la jerarquía; los obispos y él mismo, siguiendo la lógica de los ministerios entendidos como ‘servicio desinteresado’”. “Y cuando piensa en la sociedad, en la conformación de las comunidades eclesiales, ahonda en el simbolismo geométrico y coloca la figura del poliedro por delante de la esfera, que iguala y no revela la diversidad: ­

«El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno” … “Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que verdaderamente incorpora a todos»” (Evangelii gaudium, núm 236).

Estas palabras de Francisco que destaca Castelao para explicar la cosmovisión del pontífice, nos descubren a un papa caminante de la tierra, de la realidad.

‘Encrucillada’

Tras esta introducción, Castelao define el espíritu que anima su revista, muy en consonancia con la idea geométrica del Papa: “Encrucillada tiene la vocación de ser punto de intersección, de avanzar con el único y verdadero centro que tiene el cristianismo, la persona de Jesús de Nazaret. Punto de convergencia, cruce de caminos, lugar reencuentro. Huyendo de extremos simplistas y abiertos a la complejidad de una realidad siempre en transformación. Es una revista eclesial, de teología, testimonios, pastorales, espiritualidad. De compromiso con la Iglesia universal y con los desafíos concretos de las Iglesias particulares de Galicia. No abanderamos ninguna ideología política, tan solo queremos y luchamos por un mundo mejor. Nuestro único centro está en Dios, pero tenemos los pies puestos en nuestra tierra”.

Dicho esto, da paso a José Manuel Vidal, quien habla de la figura del papa Francisco desde su perspectiva de periodista que sigue su labor día a día y de “alguien que le admira profundamente y que le quiere”: “Es un regalo de Dios para el mundo y para la Iglesia”, asegura. Comparando al Papa con un gran delantero, afirma que la revista que dirige está ‘a sus pies’ para dar relevancia a esas “jugadas tan bonitas” que hace, tanto de palabra como, sobre todo, de gestos: “Ocho años siguiéndole de cerca, escribiendo sobre él, soñando con él”.

“Un Papa incansable y transparente que está llevando a cabo una primavera de la Iglesia”. Una primavera realizable porque se hace sobre un terreno abonado durante 35 años: “Lo que está haciendo Francisco, desde mi punto vista, es descongelar el Concilio Vaticano II. Sacándolo del congelador porque lo metieron ahí, en la época anterior, los dos papas que le precedieron, por miedo. Por esa falsa prudencia tan eclesiástica”.

Reivindica a los teólogos y teólogas, laicos y laicas, monjas, curas y ‘algún obispo’ que sufrieron por mantenerse firmes en la línea del Concilio Vaticano II, durante los años oscuros: “Esta espera fue abonada por gente que se dejó la vida por mantenerse fiel al espíritu del Concilio; todos conocemos ejemplos de las parteras de esta nueva primavera de la Iglesia: el obispo Casaldáliga, muerto recientemente; la revista Encrucillada, durante cuatro décadas defendiendo una Iglesia encarnada, samaritana. Y Andrés Torres Queiruga, que sufrió en sus carnes, y no hace mucho tiempo, por defender la Iglesia del Concilio. “Hubo mucho sufrimiento durante estos años entre los teólogos, algunos han sido rehabilitados públicamente por el propio Papa, como J María Castillo. Jon Sobrino, Gutierrez, Leonardo Boff… Otros quedan sin rehabilitar”.

Primero el evangelio y después la doctrina

“Con Francisco, estamos asistiendo un nuevo pentecostés”, afirma. “Había tierra abonada, pero él puso el arado en funcionamiento. Sin programa establecido, pero con las ideas claras. En todo caso, si lo tiene, es un programa hecho en conjunto con el pueblo santo de Dios, poco a poco. Y lo está haciendo con el método de los sínodos. Un método de pequeños concilios temáticos, instrumentos permanentes de participación en el gobierno de la Iglesia, implicando a millones de personas”. “Por lo menos es lo que él quiere, otra cosa es que le ayudemos a hacerlo en cada país, en cada diócesis”, apunta.

“El Papa tiene una idea clara de lo que quiere: una Iglesia que sea la casa del Padre. Que deje de ser aduana”.

Señala que el cambio de orientación y de tendencia está siendo brutal, aunque casi no nos demos cuenta. “Estamos acostumbrándonos a la normalidad de un papa normal, por primera vez en la historia. Un papa que deja de ser rey para convertirse en una persona normal. Que pasea, que viaja con un coche sencillo, que vive en una casa y no en un palacio. Que ríe, que se acerca a las personas, que llena con su presencia. Y que cuando habla, le entendemos todos. Esto hace unos años era inconcebible”. “Lo que él quiere es primero el evangelio y después la doctrina”.

“Estamos perdiendo los ritos de paso porque nos guiamos demasiado por la doctrina y poco por el evangelio. Para conseguir ese cambio de rumbo, de una Iglesia-casa, el Papa propone abrir una serie de puertas para que entre el aire fresco y ventile, que falta hace”.

«Francisco no tiene programa, pero sí tiene una especie de hoja de ruta»

“El Papa habla de cuatro o cinco principios muy importantes que dice que son los que nuclean su forma de ser y de pensar. Uno de esos principios es que el tiempo es superior al espacio. La revolución tiene que ser de abajo a arriba. Por eso, no será de la noche a la mañana; es un proceso que ha de madurar en el tiempo”. “Esto es una revolución y tiene que ver con esta dinámica: que ya no caben ‘remiendos’. Si queremos una renovación tenemos que tener la valentía de estar dispuestos a todo”.

“Esto se está plasmando en tres ámbitos principales: Reforma ‘hacia adentro’ (la más costosa y donde más resistencia encuentra). Pide que hagamos cosas concretas; a los obispos, menos grandes palabras y más caminar en medio de la gente… Pero cambiar cuesta. El clericalismo es el gran mal de nuestra Iglesia”.

Reforma ‘hacia afuera’, mediante la cultura del encuentro, y la ‘transformación interior’, de conversión personal, a una espiritualidad distinta: misionera, empática, samaritana, compasiva. Que no cuestiona. Que no condena. Que camina con la gente”. Y la teología de la mujer, “que queda también por delante”.

“Es hora de que nuestras parroquias funcionen como cajas de resonancia de lo que hace y dice el Papa”

Es hora de que nuestras parroquias funcionen como cajas de resonancia del evangelio, pero también de lo que hace y dice el Papa. Hay muchas en las que no se le nombra para nada. Se oculta todo lo que hace y dice. Y resulta que tenemos un ejemplo para enorgullecernos de él y para mostrarle al mundo. Tengo al Papa Francisco en la más alta estima; es la autoridad moral más importante de este planeta, con mucha diferencia a todos los niveles. Todo el mundo lo reconoce, menos en nuestras parroquias. En ellas no se nos invita a hacer lo que él hace. Y lo tenemos muy fácil”, asegura, y concluye:

“La tentación de acomodación será incapaz de impedir que siga soplando el viento del Espíritu para que podamos seguir conjugando la vida en gerundio: esperando, perdonando, llorando, riendo, compartiendo y amando, sabedores de que nadie puede parar la primavera en primavera”.

Carme: «El feminismo tiene algo que decir en la Iglesia, y también Francisco»

“Me toca hablar de un tema que parece anexo a los temas importantes. Es el tema de qué hacemos las mujeres creyentes en esta primavera, en este mundo de reformas de Francisco. O cuál es la presencia de la mujeres dentro de la Iglesia y qué tiene que ver con las mujeres creyentes todo ese gran movimiento que es el feminismo”. Así comienza su ponencia Carme Soto, quien desde su perspectiva de mujer, teóloga y creyente, plantea las preguntas fundamentales respecto al lugar de las mujeres dentro de la Iglesia, aún sin las respuestas que serían “la llave para crear, entre todos, una Iglesia sinodal”.

“Pienso que en esta reforma que Francisco quiere emprender, las mujeres tenemos una palabra. Por un lado, reivindicativa: dónde estamos las mujeres cristianas en la Iglesia. Dónde están las mujeres cristianas en la Teología. Dónde están -lo más importante-, las mujeres en las tomas de decisiones dentro de la Iglesia.

Es verdad que está habiendo cambios significativos pero son cambios que llevamos pidiendo desde antes del Concilio Vaticano II, donde 23 mujeres actuaron como auditoras e influyeron muchísimo en la redacción de Gaudium et spes, y hoy no las recordamos”.

“Francisco, en muchas de sus intervenciones y en documentos oficiales condena la violencia contra las mujeres, la desigualdad…, pero también cae en el tópico de resaltar de lo femenino su peculiaridad, la ternura, que no es que sea negativo, pero podemos decir que las mujeres somos algo más”:

«Las mujeres tenemos una mirada concreta de mirar a Dios y de hablar de él, de leer la sagrada escritura”.

 “El malestar que tenemos las mujeres en la Iglesia: Mi pregunta”

“Hoy sabemos que hay auditoras para los sínodos, en secretarías y en subscretarías… pequeña puertas que se van abriendo a las mujeres en la estructura eclesial, pero, sin duda, son puertas pequeñas”, continúa la teóloga.

“Mi pregunta es, en gran medida, por qué es tan difícil, dentro de la Iglesia, comprender que las mujeres somos, por lo menos, la mitad del pueblo de Dios”.

“¿Por qué es tan difícil entender el tema de la igualdad? También hay que preguntarnos a nosotras cómo entendemos a Dios, cómo es nuestra espiritualidad”.

“Por qué no hablar de quiénes son las mujeres que nos ha precedido y que son testimonio, también, del origen, y no solamente los apóstoles varones…”

“Las mujeres tenemos un lugar, pero queremos un lugar diferente. No es cuestión de darle la vuelta a la tortilla, sino que juntos, hombres y mujeres podamos hacer una Iglesia distinta”.

Una petición al Papa

“Me gustaría hacer una petición a Francisco: necesitamos que se nos pregunte más, que se nos pregunte quiénes queremos ser dentro de la Iglesia”.

“La dignidad de hecho y de derecho dentro de la comunidad eclesial, en ministerios, en la palabra, en la reflexión, en la actuación, en el escuchar, es necesaria. Si esto fuera así, tendríamos la llave que puede ayudarnos a hombres y mujeres a construir esa Iglesia en sinodalidad para todos”.

Termina su ponencia en la esperanza de que “este montón de preguntas pueda calar y podamos llegar, juntos, a darle respuesta”. Así sea.

Oposición a Francisco dentro de la Iglesia. Cómo lo vive

Llega el turno de preguntas y el teólogo Andrés Torres Queiruga, presidente de la Asociación Encrucillada, uno plantea a Vidal cómo cree que vive el Papa la fuerte oposición que está encontrando dentro de la Iglesia.

“Le duele profundamente”, contesta el periodista. “Ocurren cosas que no se vieron nunca en un cardenal: la saña de los ataques; una especie de odio ideológico. Como que sienten que les están tirando el tinglado y arremeten con todo porque se les viene la vida abajo, en todos los sentidos”.

“El papa lo vive con serenidad. Está muy acostumbrado a estas cosas. Él sabía perfectamente, desde que llegó, que si quería cambiar algo, tendría que someterse a un pim pam pum constante, brutal. La visceralidad con que le están atacando es nueva y le duele, sobre todo en la cuestión de ideología. De que no seamos capaces de llegar a un acuerdo, pero tiene una capacidad inmensa de asumir el disenso”. “Siempre dice que tiene muy claro que el Espíritu de Dios está con él; que tiene una misión que cumplir. Y estoy seguro de que va a llegar hasta el final”.

Termina Jornada en un aplauso y una cosa queda clara: el barco avanza, a pesar del temporal. Y yo, me pregunto si esos ataques desesperados de los que es víctima el Papa, no son una afirmación de su poderío y su grandeza. Los últimos estertores de una Iglesia que agoniza por decadente y alejada de la vida, la piel de la serpiente que quedará en el camino. El ruido de una renovación que no tiene vuelta atrás, probablemente.