La encíclica «Laudato si»

´Laudato si’: ¿la encíclica verde de un Papa comunista?

por Juan V. Fernández de la Gala 

  

Las tardes de Roma llevaban varios días saturadas de una brisa de rosas tiernas que venía del viejo cementerio judío de Santa Sabina, mecía las puntas los álamos del Tíber y entraba por la ventana de la residencia Santa Marta. Era la primavera de 2015 y una mano diligente estaba concluyendo una carta, bien larga, formada por varios pliegos. Unos ojos atentos y vivaces la releían una vez más y retocaban una palabra u otra a la luz de unos lentes bifocales.

Por fin, en la mañana de Pentecostés, el cardenal Bergoglio asintió satisfecho, la dobló y la entregó a su secretario. Para poder llegar hasta nosotros, la carta tuvo que atravesar el laberinto sin alma de las burocracias vaticanas, fue impresa en tinta negra sobre papel verjurado de color marfil y recibió sin quejarse la sangre caliente de los lacres heráldicos pontificios. El 18 de junio se entregó, sin lucha, a los caminos inciertos del correo.

Bajo la formalidad rectangular del sobre, se escondía un mensaje que iba a ser revolucionario para la Iglesia católica, como revolucionarias sonarían también las palabras de Jesús de Nazaret a los oídos rigoristas de los fariseos. Era la encíclica Laudato si’ del papa Francisco.

Por primera vez un Papa se animaba a describir, con toda crudeza y desnudez, la plaga mortal de un desarrollo irresponsable y carnicero, a condenar el consumismo que lo engorda y que nos somete a todos a su más adictiva esclavitud, a mostrar en canal sus podridas secuelas de degradación ambiental y a repudiar esa injusticia intergeneracional que supone hipotecar el futuro de nuestros hijos, solo para mantener en marcha un sistema de relaciones humanas que garantiza el beneficio de unos pocos en perjuicio de unos muchos.

De la cuestión ecológica a la social

Y ahí estaba probablemente la almendra más dura de masticar y de asumir del documento pontificio: que la cuestión ecológica conduce inexorablemente a la cuestión social, que “el clamor de la Tierra es el clamor de los pobres” (LS 49).

La carta encíclica Laudato si’ surgió entonces oportunamente como una voz de alarma y de denuncia. Algunos la escucharon, pocos la entendieron y muchos menos se sintieron destinatarios de la invitación evangélica a la conversión radical que alienta en el filo sus párrafos.

La mayoría de nosotros, sin alcanzar a leerla, nos entretuvimos en hacer conjeturas arriesgadas y suposiciones de aire flojo sobre su contenido. Parece como si el sobre de esa carta siguiera intacto, sin abrir, encerrando sus lacres el secreto temible de esta denuncia. Hasta ahora, han sido solo las preconcepciones y los prejuicios, que zumban como avispas de sospecha sobre el sobre sin abrir, los únicos que se esgrimen en las conversaciones de sacristía o los que entintan de verde cómodo los sermones parroquiales.

¿Una moda de izquierdas?

Para los sectores más tradicionales de la Iglesia, Laudato si’ fue la confirmación definitiva de que el Papa se había vuelto comunista o, al menos, se había dejado caer sin remedio hacia la izquierda más temible del espectro político, en lugar de aliarse con la gente de orden que vota “religiosamente” a los grupos políticos que, como Dios manda, son conservadores de las esencias que hay que conservar.

No faltaron tampoco los que se miraban con media sonrisa de conmiseración pensando que el Papa se había apuntado también a la moda ecologista y que, para estar más a juego con los tiempos, se proponía pintar de verde los muros milenarios de la Iglesia católica. Y eso no les pareció ni bien ni mal, siempre que se dejasen intactos los mecanismos de inercia de los siglos, el estucado de las paredes de las curias y la blanda moqueta de los despachos vaticanos.

Para todos estos que se asustan fácilmente, quizá resulte más sencillo  ̶ y también más providencial ̶  pensar que si Juan Pablo II ha pasado a la historia de la Iglesia como el Papa que quiso inmunizarnos para siempre frente a los peligros del comunismo más despersonalizado, sea ahora el papa Francisco quien nos prevenga contra los excesos más inhumanos del capitalismo. Así es la libertad del Espíritu, que siempre nos sorprende y no siempre nos dice lo que esperamos oír de un Papa.

Libertad-Igualdad-Fraternidad

Recuerdo a este respecto la vieja reflexión lucidísima de José Luis Sampedro. El sabio economista y escritor español rememoraba aquel clamor popular de la Revolución Francesa de 1789, que hizo fraguar en las calles el grito “Liberté-Égalité-Fraternité”. Y añadía luego su comentario personal más constructivo: algunos países, en las hermosas tierras del este, persiguieron tanto la igualdad que llegaron a comprometer la libertad de su pueblo; otros países quisieron ser los abanderados de la libertad a toda costa y lo fueron tanto y tan fervientemente que llegaron a sacrificar la igualdad radical de los seres humanos.

Queda aún por hacer la más grave tarea: ojalá algún día haya personas, comunidades, países que abracen el lema de la fraternidad y se animen a desplegar esa bandera. Porque solo la fraternidad reconoce la igualdad de los hermanos, asume sus diferencias y las respeta como parte de su sagrada libertad. Pues ese es el único sesgo ideológico que encontraremos en Laudato si’. Desde aquí os animamos a abrir el sobre de esa carta que no fue escrita para el estrecho círculo de los obispos católicos, ni siquiera para los creyentes de cualquier confesión, sino para todos los hombres y mujeres de buena voluntad que habitan este planeta (LS 3).

Acuerdo in extremis en la COP 27

La COP27 alcanza un acuerdo final in extremis que consigue salvar las pérdidas y los daños

  • Tras un final agónico de las negociaciones, la comunidad internacional reconoce la necesidad de crear un fondo para las pérdidas y los daños que sufren los países más vulnerables ante el cambio climático. 
  • La sociedad civil consigue que se escuche su demanda y exige que el comité para el diseño de este fondo cuente con participación de las plataformas sociales presentes en las negociaciones.
  • En cuanto a la mitigación, el texto final no tiene ningún avance respecto a la COP26 de Glasgow, por lo que Ecologistas en Acción señala que es inadmisible que se haya perdido un año para la lucha frente a la emergencia climática. 
  • La financiación para adaptación es el paquete que más desapercibido ha pasado, donde los resultados no tienen avances y son incapaces de determinar una hoja de ruta para duplicar los objetivos de financiación pactados en Glasgow.  

La COP27 se planteaba como una cumbre de la confianza y de la implementación —o puesta en marcha— de los Acuerdos de París y el Pacto de Glasgow. Sin embargo, durante dos semanas las negociaciones se han mostrado complejas: sin un papel claro de facilitación de la Presidencia egipcia, sin apenas borradores que avanzaran el estado de las discusiones, y con informaciones de bloqueos y puntos de vista muy diferentes en aspectos relevantes.

Tanto es así que, en las últimas 24 horas de las negociaciones y ya en el tiempo de descuento, la UE ha llegado a plantear la posibilidad de un no acuerdo y de su abandono de la cumbre antes de aceptar que se rebaje la ambición del 1’5 ºC. También parecía imposible que EE UU cediera a la creación del fondo para las pérdidas y los daños. Sin embargo, las Partes han logrado salvar un acuerdo que, según Ecologistas en Acción, “incluye la exigencia de la sociedad civil de crear dicho fondo —dirigido a los países más vulnerables ante el cambio climático— pero tiene elementos bastante preocupantes para avanzar en la lucha climática que, además, agrandan la brecha entre el Norte y el Sur global”.

Esta es la valoración de Ecologistas en Acción sobre los puntos más destacados del acuerdo final:

1. Fondo para las pérdidas y los daños. Aunque a lo largo de las negociaciones ninguna de las propuestas sobre la mesa parecía contentar a los diferentes países, la redacción final del acuerdo ha conseguido incluir este fondo —exigido por la sociedad civil desde hace más de un año— así como otros mecanismos financieros. Los países que más han contribuido históricamente al aumento de las emisiones son quienes deberán nutrir este fondo económico. Una decisión que se ha tomado a pesar de la presión de algunos países como EE UU que ha intentado bloquearlo.

A pesar de la aprobación de estos mecanismos, cabe destacar que la polarización y lentitud de las discusiones ha impedido el avance en la metodología y en el diseño de próximos pasos para su puesta en marcha rápida. El texto final contempla la creación de un comité de transición que tendrá que definir con claridad el proceso para la financiación del fondo y los criterios para la selección de proyectos que podrían acogerse a esa financiación.

Las numerosas acciones celebradas durante la COP27 por la sociedad civil han contribuido a desbloquear este acuerdo que se preveía complejo o imposible tras escuchar las palabras de representantes de muchos de los países del Norte global.

Para Javier Andaluz, portavoz de Ecologistas en Acción, “esta ha sido una noticia agridulce. Si bien esta herramienta permitirá atender las demandas de los países más vulnerables, también deja al comité transitorio para la definición del fondo tareas que se tendrían que haber cerrado en esta cumbre. Las organizaciones ecologistas, las plataformas indígenas, de género y de juventud exigimos que se nos tenga en cuenta en el diseño de los siguientes pasos”.

2. Mitigación.  Las medidas sobre la reducción de las emisiones son sin duda las más desfavorecidas de este acuerdo. La Presidencia egipcia no ha mostrado interés por avanzar en este sentido; de hecho, se ha limitado a repetir lo ya pactado en Glasgow y no ha presentado ningún avance sobre el que discutir. Para la organización ecologista, esto supone la pérdida de un año de trabajo y muestra la incapacidad de las COP de incluir las obligatoriedad de ceñirse a los últimos informes del IPCC.

Asimismo, durante estas dos semanas en Egipto, la oposición de muchos países a tomar medidas adicionales para enfrentar la emergencia climática ha sido clara. Las declaraciones públicas y propuestas de nuevos textos han mostrado los intentos de algunas Partes de relajar las medidas de reducción de las emisiones o evitar cualquier mención al objetivo del 1,5 ºC.

Como ya ocurrió en Glasgow, la inclusión de una mención a la necesidad de abandonar los combustibles fósiles ha sido un escollo importante. En la COP26 del año pasado, se consiguió incluir dicha mención, aunque solo en modo recomendación y sin mencionar a todos los combustibles fósiles: “aumentar sus esfuerzos para abandonar los subsidios ineficientes del carbón”.  En esta ocasión, la redacción ha quedado intacta, lo cual supone que no se den pasos adelante en una década crucial para desfosilizar nuestras economías.

De nuevo, todos estos debates han distraído e impedido consensuar un texto más fuerte que permita avanzar en el fin de todos los combustibles fósiles y de un modelo de desarrollo basado en la destrucción del planeta, facilitando el acceso a las tecnologías renovables a la mayor parte del planeta que se ve afectado por una crisis energética, ecológica y social.

Además, la COP27 se ha mostrado incapaz, nuevamente, de descartar falsas soluciones como la energía nuclear (una energía demasiado cara, peligrosa y radiactiva) al incluir la mención a “las energías con bajas emisiones” al mismo nivel que las energías renovables.

La falta de ambición de Sharm el-Sheij muestra el enorme precio de llegar a acuerdos por consenso en las negociaciones. También da cuenta del poder de los grandes países petroleros, que evitan a toda costa hacer mención a la desaparición necesaria de todos los combustibles fósiles en las economías antes de final de siglo.

Irene Rubiera, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “Los países del Norte global – como la UE o EEUU- tienen que aumentar su ambición de reducción de emisiones, mientras que los países en desarrollo con economías emergentes no pueden eludir su responsabilidad a la hora de impulsar una transición energética que no repita los mismos errores que los cometidos por el Norte global”.

3. Adaptación y financiación. Ecologistas en Acción quiere recordar a los países que “resulta difícil tener credibilidad de cumplimiento de las promesas de financiación cuando todavía no han sido capaces de movilizar la meta de los 100.000 millones de dólares comprometidos en el Fondo Verde para el Clima”. Para la organización ecologista, pactar la creación de un fondo para adaptación es un gran paso pero hay que garantizar que la  financiación sea nueva, adicional y suficiente.

En medio de todas las negociaciones de la COP27, ha pasado desapercibida la incapacidad de los países de fijar una nueva cifra de financiación para dicho Fondo Verde para el Clima. Es más, por primera vez aparece en los documentos finales de una cumbre la mención a financiación privada como Bloomberg Philantropies.

Marta García Pallarés, portavoz de Ecologistas en Acción, ha señalado que “la incorporación de financiación privada abre un mal precedente en los acuerdos internacionales, son los países quienes deben estar representados en estas negociaciones y no las corporaciones. Además, los países tienen capacidad legislativa para establecer las medidas fiscales suficientes para que estas compañías —responsables en gran medida de la emergencia— paguen por los daños causados”.

Por otro lado,  los documentos finales no recogen una hoja de ruta clara que permita garantizar la duplicación de los compromisos de financiación pactados en Glasgow, y deja a la mera voluntariedad de los países que ese objetivo se cumpla en los próximos años.

En cuanto a los avances dentro del paquete de adaptación, la Cumbre del Clima de Sharm el-Sheij ha logrado estabilizar el programa de trabajo sobre el objetivo global de adaptación. Este mecanismo fija los siguientes pasos en la materia, que darán continuidad al mandato de Glasgow y deberán alcanzar conclusiones en la próxima cumbre que se celebrará en Dubai.

4. Derechos humanos. Una de las partes más agridulces del cierre de las negociaciones es la ausencia de menciones —en la parte operativa— a los derechos humanos. En borradores anteriores del texto, los derechos humanos, así como el recién reconocido derecho al medioambiente digno, no aparecían. Pero la presión de la sociedad civil ha conseguido que finalmente estas menciones aparezcan en  en el texto final, aunque únicamente en la parte preambular.

Por otro lado, la demanda de los derechos humanos ha sido central en la agenda de la sociedad civil de una COP presidida por el Gobierno totalitario de Abdelfatah El-Sisi. El lema “sin derechos humanos no hay justicia climática” así como la exigencia de amnistía de los presos políticos ha protagonizado gran parte de las acciones, junto con otras sobre la exigencia de un fondo para las pérdidas y los daños, el aumento de la ambición en mitigación o la exigencia de justicia climática.

Marta García Pallarés ha añadido: “Denunciamos la represión ejercida por el Gobierno egipcio contra activistas, disidentes políticos y periodistas, antes de la COP y también durante la celebración de la cumbre. La Comisión Egipcia para los Derechos y Libertades ha cifrado en más de 800 las personas detenidas desde principios de octubre hasta la fecha, con un repunte en el número de detenciones desde el 11 de noviembre por una supuesta convocatoria de protesta en el país. Pedimos a la comunidad internacional y a la ONU que condenen estas acciones y demanden al país anfitrión la liberación de los presos políticos”.

Como balance general de la Cumbre del Clima que acaba de cerrarse en Sharm el-Sheij, Javier Andaluz ha declarado: «La Presidencia egipcia se ha mostrado incapaz de dar avances significativos en una COP que era trascendental. La ruptura de la confianza entre los países se ha hecho evidente, agrandando las diferencias entre los países y poniendo en jaque un proceso que se basa en su mera voluntariedad. Hoy más que nunca queda claro lo lejos que están los gobiernos de asumir las indicaciones científicas y responder a la justicia climática. La sociedad civil es la que ha estado a la altura del reto, mientras los países siguen jugando a la geopolítica en estas cumbres».

Las conclusiones de la COP27

Las plataformas cristianas, insatisfechas por las conclusiones de la COP27

La gente espera una fila en la entrada del Centro Internacional de Convenciones de Sharm El Sheikh, durante la apertura de la cumbre climática COP27, en Sharm el-Sheikh, Egipto, 06 de noviembre de 2022

Por | MATEO GONZÁLEZ ALONSO

“Es hora de ponerse de pie y actuar con valentía y solidaridad unos con otros, mostrándolo a través de medidas concretas”, reclaman desde CIDSE

Concluida la COP27 desarrollada 6 al 18 de noviembre de 2022 en Sharm el-Sheij (Egipto), la nueva edición de la conferencia sobre el clima promovida por Naciones Unidas, las entidades católicas participantes integradas en CIDSE (Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad), ven que la cita ha sido un “atisbo de esperanza” en unos momentos en los que las condiciones climáticas empeoran.

En su comunicado final, CIDSE recoge la denuncia hecha por el secretario general de la ONU, António Guterres, al señalar que “estamos en una autopista hacia el infierno climático con el pie todavía en el acelerador. Por ello, denuncian que los gobiernos junto a “declaraciones ambiciosas” están ampliando “la brecha” ya que la temperatura se ha incrementado 1,1°C, acercándose al tope de 1,5 °C que la COP se ha marcado como objetivo.

Mayor ambición

“En vista de la profundidad de los daños ya nos ha causado un aumento de esto es más urgente que nunca”, señalan las entidades; si bien destacan los positivo que es crear el Fondo para Pérdidas y Daños en el que se reconocen “las diferencias históricamente injustas entre quienes han causado la crisis climática y quienes la han estado pagando”. Para Lydia Machaka, responsable de Energía y Justicia Climática de CIDSE, “desafortunadamente, este faro de esperanza corre el riesgo de ser el árbol que oculta el bosque como esta COP, que se suponía que era una ‘COP de implementación’ no entregó una acción significativa y el nivel requerido de ambición y urgencia”.

“Las partes no solo no lograron cumplir con la eliminación gradual de los combustibles fósiles, sino que también perdieron credibilidad al lograr muy pocos avances en la implementación del Acuerdo de París”, denuncia CIDSE. “En esta COP, la esperanza de la Iglesia Católica en África, de que las naciones ricas tomarían la iniciativa para aumentar la ambición y la acción climática, lamentablemente no se ha cumplido. Es hora de ponerse de pie y actuar con valentía y solidaridad unos con otros, como una sola familia humana a través de los continentes, y mostrándolo a través de medidas concretas”, ha declarado Josianne Gauthier, secretaria general de CIDSE.

Ante la crisis socio-ambiental

Paradojas y tentaciones en el compromiso eclesial ante la crisis socio-ambiental

por Mauricio López Oropeza 

A la luz de las reflexiones de estos días sobre el compromiso de la Iglesia ante la cumbre de partes sobre cambio climático – COP27, quiero presentar algunas “paradojas y tentaciones” en el sentido de este compromiso eclesial sobre el cuidado de la casa común. Estas preguntas las asumo como propias y hacia mi propia praxis, pero las comparto como llamado a revisarnos en nuestro proceder.

Primera paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de responder a coyunturas como estos eventos políticos de organismos multilaterales (ciertamente urgentes y que llaman al compromiso) con un mínimo impacto real, como lo son algunos de estos foros internacionales, sin generar procesos de largo plazo y de acompañamiento directo y real a las poblaciones que más son impactadas? Un coyunturismo oportunista.
  2. Y en el sentido opuesto ¿De qué sirve tener procesos sólidos, que pueden tornarse en autorreferenciales, sin impacto real o capacidad de responder en las coyunturas urgentes y en los espacios estratégico-políticos en los que la Iglesia tiene acceso? Un aislamiento o asepsia ante las urgencias.

Segunda paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de responder de modo reducido, fragmentado, a alguna dimensión en particular de la Ecología Integral (sea por comodidad, por ceguera, por limitación, o por temor a ver más ampliamente), sin abordar las problemáticas desde una mirada sobre la complejidad multi-dimensional y desde una comprensión amplia de los fenómenos en nuestro mundo y sociedad? Ceguera estructural.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿De qué sirve tener una comprensión integral y multidimensional profunda en clave de Ecología Integral (casi abstracta) sin una influencia real en las necesidades específicas de las personas, aquellas que se expresan en una dimensión particular, ahí donde la vida acontece? Desterritorialización.

Tercera paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de hacer diagnósticos profundos, detallados y con todo el sustento científico, casi perfectos, y seguir haciéndolos por años (sean catastróficos o más mesurados), sin llegar a propuestas concretas, a acciones aterrizadas y realistas, que respondan a la vida de las personas a la luz de esos diagnósticos? Academicismo desencarnado.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿De qué sirve responder de modo concreto y permanente (a veces ideológico o con postura de superioridad) sin tener un adecuado diagnóstico y comprensión de la realidad en la que se trabaja, reconociendo nuestra pequeñez en los aportes, y generando acciones a veces sin sentido o poco eficaces? Prepotencia y actitud de sabelotodos.

Cuarta paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de organizar eventos importantes de modo interinstitucional, con la suma de todos los logos, sin una posibilidad real de salir de nuestro propio modo de ser y hacer particular, y no alcanzando concreciones de largo aliento que ayuden a cambiar la vida de las personas que más son afectadas por esta emergencia socio-ambiental? Imaginarios de visibilidad con poca comunión práctica.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿de qué sirve tener alianzas estratégicas muy profundas y claras en el territorio, sin la posibilidad de actuar de modo integrado en acciones de incidencia o eventos de relevancia como éste? Sinodalidad carente de incidencia.

Quinta paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de bellos y amplios discursos políticos, fuertemente cargados de ideología y carentes de autocrítica, que en la práctica se encuentran con la incoherencia y la incapacidad de hacer vida lo que las palabras discursivas expresan? Ideologismo político.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿de qué sirve responder en la vida cotidiana a muchos de los desafíos en materia de justicia socio-ambiental si no se logra traducir eso en una visión de cambio estructural y políticas públicas que movilicen una reforma de fondo? Praxis sin impacto político.

Ante estas paradojas, queda el desafío de preguntarnos sobre nuestra posición en cada una de ellas, y sobre todo asumir el itinerario de vida y la agenda de reforma de la Encíclica Laudato Si´, para acercarnos cada vez más, en nuestra fragilidad, al ideal de sociedad y de Iglesia que ahí se nos presenta. Un paso a la vez, de modo sinodal y profético, mirando a las periferias… y dejándonos mirar y ser transformados por ellas también.

El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.

Laudato si’, No. 13


Por Mauricio López Oropeza. Director del Centro Pastoral de Redes y Acción Social del CELAM

El pacto de Asís

«Nosotros, jóvenes, nos comprometemos a gastar nuestra vida para que la economía de hoy y de mañana se convierta en una economía evangélica»

El Papa firma el Pacto de Asís
El Papa firma el Pacto de Asís

«Apostamos por una economía guiada por la ética de la persona y abierta a la trascendencia, una economía que cree riqueza para todos, que genere alegría y no sólo bienestar porque la felicidad no compartida es muy poca»

«Una economía al servicio de la persona, de la familia y de la vida, respetuosa con cada mujer, hombre, niño, anciano y especialmente con los más frágiles y vulnerables»

«Una economía que combata la miseria en todas sus formas, que reduzca las desigualdades y que sepa decir, con Jesús y con Francisco, benditos sean los pobres»

| Pacto de Asís

Nosotros, jóvenes economistas, emprendedores, changemakers, llamados aquí a Asís desde todo el mundo,
conscientes de la responsabilidad que recae sobre nuestra generación, nos comprometemos ahora, individualmente y todos juntos a gastar nuestra vida para que la economía de hoy y de mañana se convierta en una economía evangélica.

Francisco tomando mate
Francisco tomando mate

Por lo tanto:

-una economía de paz y no de guerra,

-una economía que se oponga a la proliferación de armas, especialmente las más destructivas, una economía que cuide la creación y no la expolie,

-una economía al servicio de la persona, de la familia y de la vida, respetuosa con cada mujer, hombre, niño, anciano y especialmente con los más frágiles y vulnerables,

-una economía en la que el cuidado sustituye al descarte y la indiferencia,

-una economía que no deje a nadie atrás, para construir una sociedad donde las piedras desechadas por la mentalidad dominante se conviertan en piedras angulares,

Economía de Francisco
Economía de Francisco

-una economía que reconozca y proteja el trabajo decente y seguro para todos, especialmente para las mujeres, una economía en la que las finanzas sean amigas y aliadas de la economía y el trabajo reales y no vayan en contra de ellos,

-una economía que sepa valorar y preservar las culturas y tradiciones de los pueblos, todas las especies vivas y los recursos naturales de la Tierra,

-una economía que combata la miseria en todas sus formas, que reduzca las desigualdades y que sepa decir, con Jesús y con Francisco, «benditos sean los pobres»,

-una economía guiada por la ética de la persona y abierta a la trascendencia, una economía que cree riqueza para todos, que genere alegría y no sólo bienestar porque la felicidad no compartida es muy poca.

Algunos de los intervinientes en La Economía de Francisco
Algunos de los intervinientes en La Economía de Francisco

Creemos en esta economía. No es una utopía, porque ya la estamos construyendo. Y algunos de nosotros, en mañanas especialmente brillantes, ya hemos vislumbrado el comienzo de la tierra prometida.

Asís, 24 de septiembre de 2022

Documental «La Carta»

Estreno de ‘La Carta’, un innovador documental sobre Francisco y la protección del clima y la naturaleza

'La Carta'
‘La Carta’

El largometraje, de los productores ganadores de un Oscar, ofrece destellos inéditos de la historia personal del Papa Francisco y crea presión para la justicia climática mundial al destacar voces no escuchadas en la primera línea de la crisis

La película de YouTube Originals explora temas como los derechos de los indígenas, la migración climática y el liderazgo de los jóvenes en el contexto de la acción sobre el clima y la naturaleza

 | RD

Hoy se ha estrenado en la Ciudad del Vaticano un nuevo documental sobre el poder de la humanidad para detener la crisis ecológica. Con el título de ‘La Carta’, la película cuenta la historia de los viajes de diversos líderes de primera línea a Roma para discutir la encíclica Laudato Si’ con el papa Francisco.

La película fue producida por los productores ganadores del Oscar, Off the Fence (My Octopus Teacher). Con protagonistas de la Amazonia brasileña, Senegal, India y Estados Unidos, la película explora temas como los derechos de los indígenas, la migración climática y el liderazgo de los jóvenes en el contexto de la acción sobre el clima y la naturaleza. La película incluye un diálogo exclusivo con el papa Francisco e imágenes inéditas desde su investidura como Papa

Francisco, con los protagonistas y equipo técnico
Francisco, con los protagonistas y equipo técnico

En los eventos celebrados en el Vaticano participaron los protagonistas y cineastas, el máximo responsable del Vaticano en cuestiones ecológicas y el secretario general del IPCC, junto con embajadores y representantes de la sociedad civil.

Gratuita en un servicio de streaming

La película es presentada por YouTube Originals. Es la primera vez que una película con un Papa estará disponible de forma gratuita a través de un servicio de streaming.

El estreno se produce el mismo día que la entrada oficial de la Santa Sede en el histórico Acuerdo de París sobre el cambio climático. Funcionarios del Vaticano recibieron a los embajadores de la Santa Sede tanto en el estreno como en un evento paralelo de alto nivel sobre el Acuerdo de París, ejerciendo presión sobre los gobiernos para una mayor acción climática. 

Protagonistas de La Carta en el Vaticano
Protagonistas de La Carta en el Vaticano

Estos esfuerzos representan el compromiso cada vez más ambicioso y urgente de la Iglesia Católica en cuestiones ecológicas. En los próximos meses se prevé una campaña mundial de proyecciones en las comunidades, eventos de alto nivel y el liderazgo de organizaciones asociadas en el Norte y el Sur del mundo, lo que impulsará una nueva presión sobre los responsables de la toma de decisiones en la cumbre del clima de la ONU COP27 y la cumbre de la naturaleza COP15. 

Esta urgencia está en consonancia con las alarmas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, el organismo científico del clima que informa el acuerdo de París y la COP27. En declaraciones sobre la película, el presidente del IPCC que asistió a los eventos en el Vaticano, el Dr. Hoesung Lee, dijo: «La comunidad científica agradece la oportunidad de colaborar con personas de fe mientras trabajamos para encontrar soluciones a la crisis climática».

Uno de ls protagonistas de La Carta
Uno de ls protagonistas de La Carta

Ridhima Pandey, una joven activista del clima y protagonista de La Carta, dijo «Los adultos deben hacerlo mejor. Y no voy a esperar a que lo arreglen. Créanme, mis esfuerzos apenas están comenzando».

Nicolas Brown, director de La Carta, dijo: «Guiados por la brújula moral proporcionada por el Papa Francisco, espero que todos podamos encontrar un renovado sentido de propósito y compromiso para proteger nuestra casa común y tener compasión por todos los seres vivos, incluidos los demás».

El jefe indígena Dadá, en canoa
El jefe indígena Dadá, en canoa

Producida por el equipo ganador del Oscar Off the Fence(My Octopus Teacher) en colaboración con el Movimiento Laudato Si’, la película fue dirigida por el director ganador de un Emmy, Nicolas BrownLa Carta se realizó en colaboración con el Dicasterio de Comunicación y el Dicasterio para el Servicio  del Desarrollo Humano Integral. La película es presentada por YouTube Originals.

Hacia una Iglesia samaritana y cuidadora de la Naturaleza

Iglesia samaritana

«Todo parece indicar que el virus es un contra-ataque de la Madre Tierra a raíz de la secular agresión que los poderosos le hicieran devastando enteros ecosistemas en función de la acumulación de bienes materiales»

«La Madre Tierra nos quiere decir: paren este tipo de relación violenta contra mí que les doy cotidianamente todo lo que necesitan para vivir. En caso contrario, vendrán otros virus más dañinos y eventualmente el Gran Virus (The Next Big One) contra el cual las vacunas serán ineficaces y gran parte de la biosfera podrá verse peligrosamente afectada»

«Con el viraje hacia el paradigma del frater, del hermano y de la hermana, se abre una ventana de salvación»

«Hoy día el mayor problema de la humanidad no es ni el económico, ni el político, ni el cultural, ni el religioso, sino la falta de solidaridad con otros seres humanos que están a nuestro lado»

Por Leonardo Boff

Antes de abordar el tema –Hacia una Iglesia samaritana y cuidadora de la Naturaleza– pretendo hacer dos observaciones:

– La primera: ¿qué mensaje la Madre Tierra nos quiere comunicar con la intrusión del Coronavírus?

– La segunda: la confrontación de dos paradigmas civilizatorios: del dominus y del frater: ¿cuál es su significado para la actual crisis generalizada?

Vamos a la primera observación: más allá de las vacunas y de todas las precauciones contra la diseminación del vírus, hay que preguntarse: ¿de dónde viene el vírus? Todo parece indicar que el vírus es un contra-ataque de la Madre Tierra a raiz de la secular agresión que los poderosos le hicieran devastando enteros ecosistemas en función de la acumulación de bienes materiales. En otras palabras, es una respuesta al antropoceno y al necroceno. Tocamos los limites ecológicos de la Tierra al punto de que necesitamos más de un planeta y medio para atender al consumo y especialmente al consumismo suntuoso de una pequeña porción de la humanidad.

La Madre Tierra nos quiere decir: paren este tipo de relación violenta contra mí que les doy cotidianamente todo lo que necesitan para vivir. En caso contrario, vendrán otros virus más dañinos y eventualmente el Gran Virus (The Next Big One) contra el cual las vacunas serán ineficaces y gran parte de la biosfera podrá verse peligrosamente afectada. O vendrán otros eventos extremos como grandes catastrofes ecologico-sociales. 

Todo está indicando que tal mensaje no está siendo oído por los jefes de Estado, los directores de las grandes corporaciones multinacionales y por la población en general. Si lo escucharan, tendrían que cambiar su modo de producción, las ganancias absurdas y perder sus privilegios.

Hay que reconocer que la Covid-19 cayó como un meteoro rasante sobre el capitalismo neoliberal desmantelando sus mantras: el lucro,  la acumulación privada, la competencia, el individualismo, el consumismo, el Estado reducido al mínimo y la privatización de la cosa pública y de los bienes comunes. 

Mientras, planteo inequívocamente la disyuntiva: ¿vale más el lucro o la vida? ¿Debemos salvar la economía o salvar vidas humana? Si hubiéramos seguido tales mantras todos estaríamos en peligro.

Lo que nos ha salvado fue lo que le falta al capitalismo: la solidaridad, la cooperación, la interdependencia entre todos, la generosidad y el cuidado mutuo de la vida de unos y otros y de la naturaleza.

Segunda observación: El presente caos sanitario, ecológico, social, politico y espiritual es la consecuencia derivada del paradigma que ha dominado  en los últimos tres siglos de nuestra historia, ahora globalizada. Los padres fundadores de la Modernidad del siglo XVII entendían el ser humano como el dominus, el maître et possesseur de la naturaleza y no como parte de ella. Para ellos la Tierra carece de propósito y la naturaleza no tiene valor en sí misma, sino que está solo ordenada al ser humano que puede disponer de ella a su antojo. Este paradigma ha modificado la faz de la Tierra, trajo innegables beneficios, pero en su afán de dominar todo, ha creado el principio de autodetrucción de sí mismos y de la naturaleza con armas químicas, biológicas y nucleares.

El fin del mundo ya no es cosa de Dios, sino del proprio ser humano que se ha enseñoreado de la propia muerte. Llegamos a tal punto que el Secretario General de la ONU, António Guterrez dijo recientemene en un encuentro en Berlín sobre el calientamento global que crece de forma no prevista: “Solo tenemos esta elección: la acción colectiva o el suicidio colectivo”.

De cara al paradigma del dominus el Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti propone otro paradigma: el del frater el hermano y la hermana, él de la fraternidad universal y de la amistad social (n.6; 128). Desplaza el centro: de una civilización técnico-industrial, antropocéntrica e individualista a una civilización de la solidaridad, de la preservación y del cuidado de toda la vida.

Sabemos, por datos de la ciencia, que todos los seres vivos tienen en común el mismo código genético de base, los 20 aminoacidos y las mismas cuatro bases nitrogenadas, desde la célula más primitiva de 3,8 mil millones de años, pasando por los dinosaurios, los caballos y legándonos a nosotros. Por eso somos de hecho, y no retórica o místicamente, hermanos y hermanas. Esto lo reafirma la Carta de la Tierra así  como las dos encíclicas ecológicas del Papa Francisco.

Estos dos paradigmas están hoy altamente confrontados. Si seguimos el paradigma del señor y dueño que usa el poder como dominación de todo, hasta de las últimas dimensiones de la materia y de la vida, vamos seguramente al encuentro de un armagedón ecológico, con el riesgo de exterminar la vida en la Tierra.

 Sería el justo castigo por las ofensas y heridas que hemos infligido a la Madre Tierra por siglos y siglos. Ella seguirá su curso alrededor del sol pero sin nosotros.

Con el viraje hacia el paradigma del frater, del hermano y de la hermana, se abre una ventana de salvación. Superaremos la visión apocalíptica de la amenaza del fin de la especie humana, por una visión de esperanza, de que podemos y debemos cambiar de rumbo y de ser de hecho hermanos y hermanas dentro de la misma Casa Común, la naturaleza incluída. Sería el bien vivir y convivir del ideal andino, en armonía entre los humanos y con toda la naturaleza.

Este es el contexto dentro del cual se debe situar la acción de la Iglesia que se propone ser samaritana y cuidadora de todo lo que existe y vive.

El Papa Francisco de Roma, inspirado por el otro Francisco, él de Asís, se dió cuenta de la gravedad de la situación dramática del sistema-Tierra y del sistema-vida, y formuló una respuesta. En la Laudato Sì: cómo cuidar de la Casa Común invitó a todos a “una conversión ecológica global” (n. 5), además, “una pasión por el cuidado del mundo”…”una mística que nos anima, impele, fomenta y da sentido a la acción personal y comunitaria”(n. 216). En la Fratelli tutti fue todavia más radical: “estamos en el mismo barco, o nos salvamos todos o nadie se salvará”(n.32)

Creo que los elementos de las dos encíclicas ecológicas del Papa Francisco pueden servirnos de inspiración para realizar la misión de ser samaritanos y cuidadores de toda vida.

Pero lo primero es por dónde empezar. Aquí el Papa revela su actitud básica, repetida a menudo a los encuentros con los movimientos sociales sea en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, sea en  Roma:

 «No esperéis nada de arriba porque siempre viene más de lo mismo o todavía peor; empiecen por ustedes mismos», “desde abajo, desde cada uno de vosotros, a luchar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo» (Fratelli n. 78). El Papa sugiere lo que hoy es la punta de la discusión ecológica mundial: trabajar la región, el biorregionalismo que permite la verdadera sostenibilidad, con una agroecología, una democracia popular y participativa que humaniza las comunidades y articula lo local con lo universal (Fratelli n. 147).

Dios es un «buen samaritano»

De la mano de la parábola del Buen Samaritano, hace un análisis riguroso de los diversos personajes que entran en escena y los aplica a la economía política, culminando con la pregunta: “¿con quién te identificas (con el herido del camino, con el sacerdote, con el levita o con el extranjero, el samaritano, despreciado por los judíos)? Esta pregunta es cruda, directa y decisiva. ¿A cuál de ellos te pareces?” (Fratelli n.64).        El Buen Samaritano se convierte en modelo del amor social y político (n. 66).

Eso me hace recordar lo que decía siempre el gran obispo de los indigenas de Chiapas en México, tan mal comprendido por Roma, Monseñor Samuel Ruiz: “Esta es la pregunta que el Juez Supremo hará a cada uno en el término de su vida: de qué lado estuviste? ¿A quién has defendido? ¿Qué personas has elegido?” En la contestación a estas preguntas se decide el destino humano.

Como nunca antes en la historia la Iglesia, sea local, sea universal, debe mostrarse samaritana porque son millones y millones los caídos en los caminos, muriendo de hambre o de las enfermedades del hambre. Es cruel constatar que 1% de la humanidad tiene más riqueza que 4,6 mil millones de personas. Son inhumanos y sin piedad.        En este campo, en todos los países las Iglesias se han mostrado samaritanas, especialmente, con los más vulnerables. Una ola inmensa de solidaridad se ha mostrado en los movimientos cristianos que han ofertado centenares de toneladas de productos agroecológicos y millones de platos de comida a los marginados en las periferias de las ciudades.

Curiosamente el Papa Francisco, en el arco del nuevo paradigma de la fraternidad universal y del amor social, confiere una significación política a dimensiones que siempre fueron tratadas en el campo de la subjetividad, como la ternura, el cuidado y la amabilidad. Afirma que “en la política hay lugar para el amor con ternura: a los más pequeños, a los más débiles, a los más pobres; ellos deben enternecernos y tienen el ‘derecho’ de llenar nuestra alma y nuestro corazón; sí, son nuestros hermanos y hermanas y como tales debemos amarlos y tratarlos de esta manera” (Fratelli n. 194). 

Se pregunta qué es la ternura y responde: “es el amor que se hace cercano y concreto; es un movimiento que procede del corazón y llega a los ojos, a los oídos, a las manos” (n.196). 

Igualmente define la amabilidad en su aspecto politico que significa “un estado de ánimo que no es áspero, duro, rudo, sino afable, gentil, que sostiene y conforta.           La persona que posee esta cualidad ayuda a los demás a hacer más llevadera su existencia» (Fratelli n. 223).

Este es un desafío para los políticos, hecho también a los obispos y sacerdotes: hacer la revolución de la ternura. De la misma forma ve en la solidaridad una forma “de cuidar de la fragilidad humana” (Fratelli n.115).

La esencia de la Iglesia, cuyas raíces se encuentran en la comunión de las tres divinas Personas, reside en la communio y no en la sacra potestas es decir en su estructura jerárquica y piramidal. El Papa Francisco, especialmente en la Laudato Sì lo traduce en términos de la moderna ecología y fisica cuántica: un hilo conductor recorre todo el texto, sosteniendo “que todo está relacionado y no existe nada fuera de la relación (LS nn. 117 y120). Aquí reside el primado de la communio como valor ecológico y principalmente eclesiológico.

La misión de la Iglesia es construir puentes, puentes afectivos entre todos y con la naturaleza. Es rehacer las relaciones rotas por el individualismo de la cultura del capital. De hecho, la bioantropología y la psicología evolutiva han dejado claro que la esencia específica del ser humano es cooperar y relacionarse con todos. No hay ningún gen egoísta, formulado por Dawkins a finales de los 60 del siglo pasado sin ninguna base empírica. Todos los genes están interrelacionados entre sí y dentro de las células. En este sentido, el individualismo, valor supremo de la cultura del capital, es antinatural y no tiene ninguna sustentación biológica.

El Movimiento Laudato Si’ abre la inscripción para el programa Animadores

Otro punto fundamental en la misión samaritana de la Iglesia es el cuidado por todo lo creado. El cuidado esencial pertenece a todos los seres vivos y, según la antigua fabula del cuidado, del esclavo Higinio, profundizada por Martin Heidegger en su Ser y Tiempo, el cuidado es la esencia de lo humano sin el cual nadie  subsistiría. No necesito narrar la fábula porque la trabajé en profundidad en mi libro que está en español: Saber cuidar: ética de lo humano y compasión por la Tierra. 

El cuidado es, además, una constante cosmológica: las cuatro fuerzas que sostienen el universo (la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear débil y la nuclear fuerte) actúan sinérgicamente con extremo cuidado sin el cual no estaríamos aquí reflexionando sobre estas cosas.

El cuidado supone una relación amiga de la vida, protectora de todos los seres porque los ve como un valor en sí mismo, independiente del uso humano. Fue la falta de cuidado de la naturaleza, devastándola, lo que hizo que los virus perdieran su hábitat, conservado durante miles de años y pasaran  al ser humano. Todo lo que cuidamos, lo amamos y todo lo que amamos, lo cuidamos. 

El ecofeminismo ha aportado una contribución significativa a la preservación de la vida y de la naturaleza con la ética del cuidado, porque el cuidado adquiere una especial densidad en las mujeres.

Otro punto fundamental en la misión de la Iglesia es la solidaridad. Está en el corazón de nuestra humanidad y de suyo es un valor eclesiológico como se pude constatar en las comunidades de la Iglesia primitiva y yo añadiría en las comunidades eclesiales de base que están por todas las partes de la Iglesia.

Los bioantropólogos nos han revelado que cuando nuestros antepasados antropoides buscaban sus alimentos, no los comían aisladamente. Los llevaban al grupo y servían a todos empezando por los más jóvenes, después a los mayores y luego a todos los demás. De esto surgió la comensalidad y el sentido de cooperación y solidaridad. Fue la solidaridad la que nos permitió dar el salto de la animalidad a la humanidad. Lo que fue válido ayer también vale para hoy.

Esta solidaridad no existe sólo entre los humanos. Es otra constante cosmológica: todos los seres conviven, están involucrados en redes de relaciones de reciprocidad y solidaridad de forma que todos puedan ayudarse mutuamente a vivir y co-evolucionar. Incluso el más débil, con la colaboración de otros subsiste, tiene su lugar en el conjunto de los seres y coevoluciona.

El sistema del capital no conoce la solidaridad, solo la competición que produce tensiones, rivalidades y verdaderas destrucciones de otros competidores en función de una mayor acumulación. Tiene una tendencia suicida.

Hoy día el mayor problema de la humanidad no es ni el económico, ni el político, ni el cultural, ni el religioso, sino la falta de solidaridad con otros seres humanos que están a nuestro lado. El capitalismo no ama la persona, solo su capacidad de producción y de consumo.

Como cristianos y cristianas en el seguimiento de Jesús, debemos hacer del hecho de la solidaridad esencial, un proyecto, vale decir, una opción conciente: solidarios a partir de los últimos e invisibles, de aquellos que no cuentan para el sistema imperante y son considerados como ceros económicos y prescindibles. Aqui reside la base espiritual y teologal de la Teologia de la Liberación, cuyo eje central es la opción por los pobres, contra su pobreza y a favor de su liberación.

¿Cuál es el proyecto de sociedad soñado por el Papa Francisco, fundado en la fraternidad universal y en el amor social? Lo que resulta de sus textos y pronunciamientos es una sociedad biocentrada. La vida con toda su diversidad detiene la centralidad. La economía y la política están a su servicio para que esta vida se mantenga en la Tierra, Tierra esta entendida como viva, la Magna Mater de los antiguos, la Pachamama de los andinos y la Gaia de los modernos.

Pachamama

Todo esto no puede ser apenas un proyecto formulado intelectualmente utilizando todos los recursos técnicos y científicos a nuestra disposición. Tenemos que incorporar algo fundamental: la razón cordial o sensible. En este tipo de inteligencia reside el mundo de las excelencias, que nos mueve y nos propicia una ética, una espiritualidad y el cuidado de tal forma que construímos un lazo afectivo con nuestra Madre Tierra. 

La razón intelectual, importante para dar cuenta de la complejidad de nuestras sociedades, tiene solo unos 7-8 millones de años. La razón cordial o sensible tiene como dos cientos y veinte millones de años e irrumpió cuando surgieron los mamiferos en el proceso de la evolución. La madre al dar a luz a su cría, la ama, la cuida y la defiende. Nosotros, los humanos, somos mamíferos racionales, penetrados de afecto, de cuidado y de cariño con nuestros hijos y hijas.

Hoy esta dimensión afectiva está prácticamente ausente en los procesos técnico-científicos, típicos de nuestro paradigma moderno. Importa enriquecer la razón intelectual con la razón sensible y cordial para movernos a amar y cuidar de la Tierra y de la naturaleza. En su encíclica Laudato Sí el Papa Francisco muestra varias veces poéticamente esta razón cordial y sensible. Ve en San Francisco “el ejemplo  por excelencia del cuidado…. tenia un corazón universal” (LS n.10). En otro lugar dice con profunda sensibilidad cordial: “Todo está relacionado y todos nosotros, seres humanos, caminamos juntos como hermanos y hermanas en una peregrinación maravillosa….que nos une también con tierna afección al hermano Sol, a la hermana Luna, al hermano rio y a la Madre Tierra” (LS nn. 92 y 86).

Sin el rescate de los derechos del corazón no vamos a comprometernos en la salvación de los “commons”, ni vamos establecer una alianza afectiva con el hermano bosque, con la hermana agua, en fin, com todos los seres de la naturaleza de cual somos parte.

Unidos, corazón y mente, podemos dar sostenibilidad al proyecto de una civilización biocentrada. El próximo paso de la humanidad es empezar a dar cuerpo a este tipo de civilización, que podrá garantizar un futuro bienaventurado a la Casa Común, la naturaleza incluida.

‘Fratelli tutti’

Termino con una frase del libro de la Sabiduría, citado por el Papa en la enciclica Laudato Sì (n. 89):”Señor, tu amas todo cuanto existe, y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si odiaras algo, no lo hubieras creado… Tú eres indulgente con todas las cosas, porque todas son tuyas, oh Señor, amante de la vida (Sab 11,24-26).

Un Dios que es apasionado amante de la vida no va a permitir que sus hijos e hijas perezcan así miserablemente. Tenemos esperanza de que habrá cambios sustanciales en la conciencia de la humanidad, de cara a las amenazas que pueden exterminarla, que hará, en fin, “una conversión ecológica global” (LS n.5) y así seguiremos viviendo y resplandeciendo en este pequeño y radiante planeta Tierra, nuestra Gran Madre y Casa Común. 

Dixi et salvavi animam meam.

*Leonardo Boff, teologo, filosofo y escritor. Escribió: Ecología: grito de la Tierra-grito de los pobres, Trotta 2000;  con el cosmólogo Mark Hathaway, El Tao de la liberación: explorando la ecología de transformación, Trotta 2011. 

Conclusión Semana «Laudato Si»

Ante el lema «Escuchar y caminar juntos»

Escena de "La Invitación"
Escena de «La Invitación» Mov Laudato Si´

Hemos celebrado la Semana Laudato sí, que se ha llevado a cabo, del 22 al 29 de mayo y en la que hemos conmemorado el séptimo aniversario, de la publicación de la encíclica Laudato si ́ sobre el cuidado de la casa común.

Por Rosa María Quero Pérez

Hablamos de ecología integral, como en otras ocasiones, porque es un llamado del Papa Francisco y porque hemos celebrado la Semana Laudato sí, que se ha llevado a cabo, del 22 al 29 de mayo y en la que hemos conmemorado el séptimo aniversario, de la publicación de la encíclica Laudato si ́ sobre el cuidado de la casa común.

EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN ES UN CAMINO DE CONVERSIÓN

Reconciliarnos con la creación se nos presenta como una oportunidad de renovación espiritual y como eje de la misión evangelizadora. La ecología integral es un eje transversal de la misión y afecta a la calidad de nuestra relación con Dios, con los otros seres humanos y con la creación y sitúa el hecho del problema medioambiental, en relación con la pobreza, la exclusión social y la marginación, temas que hasta ahora se tendían a separar.

El reto ecológico no nace de un deber ético ni de una responsabilidad social, ni se trata de cumplir con las exigencias de una cierta sensibilidad por la sostenibilidad, sino que nace de una llamada del espíritu, a un proceso de conversión y cambio.

Y esto es necesario para que no se quede en una simple preocupación superficial, sino que logre una creatividad apostólica que nos haga ser mejores personas y ver todas las cosas nuevas en Cristo.

Colaborar con el cuidado de la casa común es trabajar en red y saber que el trabajo conjunto da más fruto que sí se hace solo. Esto conlleva un cambio de cultura, con la conciencia de que lo haremos bien, si lo hacemos poco a poco, desde dentro y con otras personas.

Debemos relacionar nuestra experiencia de fe con el cuidado de la casa común de manera, que estas conexiones últimas, se sustenten en un modo nuevo de ver la realidad y de sentir la presencia de Dios en ella.

Llevamos a cabo actividades concretas, con iniciativas en el ámbito personal y comunitario pero todavía no hay una dinámica lo suficientemente interconectada. Además, en el ámbito interno, tenemos miedo a reconocer nuestra falta de coherencia y ello suscita este camino de conversión.

En los jóvenes hay una oportunidad para que asuman un liderazgo, porque la Iglesia en este ámbito, cada vez más, está tomando una posición más valiente, más audaz y estas jóvenes generaciones “hijas de Laudato si ́”, se pueden sentir cada vez más arropadas.

Otra cuestión importante es que nos permite trabajar con otras personas que tienen otros intereses e incluso menos afinidad, lo cual, nos da la posibilidad de ampliar nuestras redes dentro de la sociedad.

Desde el plano de la acción se nos presentan diversas tareas, tales como, la posibilidad de trabajar con otras espiritualidades y religiones, la necesidad de la formación conjunta y la recopilación en manuales básicos y prácticos, la forma de actuar, el fomento de la espiritualidad en clave de conversión ecológica, el llevar a cabo los planes de sostenibilidad de las obras y proyectos, la presencia de la figura de los coordinadores en cada institución, el ser capaces de vivir esta opción a nivel personal con renuncias y nuevos estilos de vida, la sensibilización y movilización externa, la visión transversal y holística en nuestras instituciones o el conectar lo local y lo global.

¿CÓMO INICIAMOS ESTE CAMINO?

Con este fin, ponemos ante Dios, quiénes somos, qué vivimos y qué esperamos… para no vivir de forma aislada o autorreferencial y que Él nos ayude a SER, VIVIR Y ESPERAR desde el Resucitado.

¿Quiénes somos?
Somos una comunidad de hijos e hijas de Dios: llamados de diversa manera; o trabajando con mentalidades distintas; guiados desde experiencias dispares y en caminos variados, unos consagrados, otros en familia, todos desde la misión encomendada por Dios.

¿Cómo vivimos?
Vivimos tocados por la Palabra de Dios, pero también vivimos el miedo ante el mundo, y a su vez vivimos el empuje de salir de nosotros mismos. Y de ahí, nos disponemos al,

¿Qué esperamos?
Nos lo propone el papa Francisco en Laudato si ́: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el
aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida” (LS 207).

Los católicos hemos celebrado nuestros logros porque “Sabemos que las cosas pueden cambiar”, pero es el momento de marcar una hoja de ruta para los retos que se nos presentan en adelante y “proteger la casa común incluye la preocupación por unir a toda la familia humana” (LS 13).

Rosa María Quero Pérez
Animadora Laudato sí, del Movimiento Laudato si

La cuestión ecológica

Ferran Lluch: «Los curas tienen que aprender de los laicos a no ser meros espectadores ante la emergencia climática»

Ferran Lluch, sacerdote y biólogo Manos

«Los que formamos la Iglesia debemos creer realmente que la cuestión ecológica es una cuestión de fe, que esto no es una de las ‘ocurrencias del Papa Francisco’, porque ya lo decía por activa y por pasiva San Juan Pablo II»

«En cuanto a concienciación, está claro que nos falta muchísimo, y no creo equivocarme  si digo que, entre los laicos, independientemente de su rango de formación, se da en  mayor medida que entre el clero»

«La Iglesia, siendo coherente con el Evangelio, ha sido pionera en tantos aspectos sociales… no deberíamos ir a la zaga en la cuestión ecológica»

«Las medidas de ahorro energético, en general, nunca serán populares ni siquiera a nivel individual, porque nuestra cultura tiende al hedonismo»

Por José Lorenzo

Pionero en la pastoral del medioambiente en la Iglesia española, el sacerdote y biólogo Ferran Lluch dirige el Secretariado de Ecología Humana del Arzobispado de Valencia. La primera vez que contacté con él no había prácticamente rastro en la pastoral de la Iglesia española (y poco en la universal) de un mínimo interés por la cuestión ecológica, a pesar de tener al patrón de los ecologistas, San Francisco de Asís, en «nómina». 

Hoy, con una encíclica programática como Laudato si‘ que muchos dentro de la Iglesia siguen mirando por encima del lomo, este profundo creyente en la comunión con la Creación, repasa en esta entrevista los pasos dados en la concienciación ecológica en la Iglesia en Espaa así como las medidas para el ahorro energético puestas en marcha la pasada semana por el Gobierno central. 

La de Valencia fue en su día una diocesis pionera en la pastoral del medioambiente.  ¿Qué actividades ha llevado a cabo hasta ahora? 

La Comisión surgió hace más de una década, cuando el tema producía ciertas sonrisas y  se miraba apenas con seriedad. Se ha viajado mucho (pero no bastante) por toda la  Diócesis sensibilizando y formando en muchas parroquias (pero no suficiente). Se han  elaborado materiales para educar y celebrar en nuestras escuelas, asumiendo aquello  del evangelio: lo nuestro es sembrar, recoger… es otra cosa. Se han enviado durante años  subsidios litúrgicos a las parroquias para que, con ocasión de la Feria de las Témporas,  tuviese un cariz de responsabilidad y agradecimiento por la Creación; con la institución  en la Iglesia Católica del Tiempo de la Creación, se ha cambiado el “chip” y se trabaja en  materiales para este Tiempo. Empiezan a surgir algunos Círculos Laudato si’, Quizá el  desafío ahora sea caminar juntos y no perder el norte.  

Cambio climático

¿Se ha notado en estos años entre los fieles esa sensibilización? ¿Hasta qué punto ha  influido Laudato si’?  

Sinceramente, creo que entre nuestros fieles (hablo en general) esta sensibilización está  siendo más una consecuencia de los medios de comunicación, o de la formación en  escuelas, entre niños y jóvenes, que algo consecuente de la encíclica.  

Ahora bien, en aquellas personas que ya tenían una especial sensibilidad ecológica, han  encontrado en la Pastoral ecológica en general, y en Laudato si’ especialmente, el nexo  de unión entre su fe y la responsabilidad con la Casa Común, con la Creación, nexo que  parecía faltarles, a pesar de que el magisterio de la Iglesia ya hacía años que caminaba  en este sentido. Esta conciencia sí está desencadenando movimientos, círculos, de  reflexión, oración y acción, algo que, aunque incipiente, es muy positivo  

En líneas generales, ¿está la Iglesia en España concienciada sobre el cuidado de la  Creación y su deber de tomar medidas ante el cambio climático?

En cuanto a concienciación, está claro que nos falta muchísimo, y no creo equivocarme  si digo que, entre los laicos, independientemente de su rango de formación, se da en  mayor medida que entre el clero. La sinodalidad, ese reunirnos y caminar juntos,  escuchándonos unos a otros, debería contribuir a que, los que somos clero, aprendamos de los laicos, que ven con más facilidad muchas cosas que a nosotros nos cuesta ver,  como que en la Iglesia no podamos ser meros espectadores de una Casa Común  maltratada ni de una emergencia climática que mata.  

Refugiados Climáticos

Las diócesis alemanas han empezado a elaborar pautas de actuación para ahorrar  energía. ¿Acabaremos también en España apagando la iluminación nocturna de las catedrales? ¿Qué le parece esa medida, adoptada ya en varias catedrales alemanas?  ¿Tendría que proponerlo quizás la propia CEE antes de que se lo acabe reclamando la Administración? 

Algunas medidas “vistosas” son necesarias para llamar la atención y contribuir a la  sensibilización. Pero para dar un testimonio de nuestra responsabilidad con la creación, y  no quedarnos sólo en medidas “cosméticas”, hay que profundizar. San Juan Pablo II  empleaba la expresión “conversión ecológica” para ir más allá de los hechos puntuales.

El cambio de estilo de vida que implica la conversión apunta a que los cambios en la forma de  hacer las cosas, para salvaguardar la Creación, deberían ser por convicción y anteriores a las imposiciones administrativas. La Iglesia, siendo coherente con el Evangelio, ha sido pionera en tantos aspectos sociales… no deberíamos ir a la zaga. Y no es un concurso por ver quién es el primero, pero proteger nuestra Casa Común urge.  

El Gobierno ha aprobado un paquete de medidas de ahorro energético. ¿Qué le  parece a usted? ¿Se queda corto, como dicen algunos, o está exagerando en las  propuestas?

¿Implementar medidas de ahorro es positivo? Cierto, la austeridad también en el ámbito  energético es un valor común, tanto para ecologistas no creyentes como para creyentes no ecologistas, así como para cualquiera a quien su sentido común le indique que los recursos de la Tierra son finitos, aun sin guerras ni crisis energéticas por medio.

¿Quizá “las medidas” deberían ser más ambiciosas? Cierto, porque en el enfoque todavía pesa más la visión economicista y de inmediatez que la visión amplia, holista, del cuidado de la Casa Común que es la Tierra. Podemos discutir sobre los grados óptimos para el aire acondicionado, por ejemplo, pero no focalizar en ello el tema y provocar el estancamiento. Las medidas de ahorro energético, en general, nunca serán populares ni siquiera a nivel individual, porque nuestra cultura tiende al hedonismo. 

¿No habría que sacar el debate sobre el clima, el cambio climático, el cuidado del  planeta, del debate político?

Imposible. El problema no es “lo político”, sino la manera de des-hacer política con una  crispación sistemática y premeditada, electoralista y cortoplacista, y que a veces se pierde  en la discusión de si son galgos o podencos.

El Estado tiene el deber de buscar el Bien Común, y la emergencia climática afecta al bienestar de todos los ciudadanos. Por eso es necesario el debate en forma de diálogo, pero de todas las fuerzas políticas y los distintos sectores de la sociedad: desde la ciencia, desde la filosofía y la ética, el derecho, desde la  economía, la fe… El problema es complejo y global, necesita soluciones dialogadas para que el desarrollo del ser humano sea integral.  

¿Qué más puede hacer la Iglesia en la promoción del cuidado de la tierra y sus  criaturas?  

– Primero, que los que formamos la Iglesia creamos realmente que la cuestión ecológica es una cuestión de fe, y esto no es una de las “ocurrencias del Papa Francisco”, lo decía por activa y por pasiva San Juan Pablo II, y bien que lo subrayó Benedicto XVI. Es una cuestión de fe y ligado directamente con la paz y la pobreza. Todo está conectado.  

– Promocionar aun más los principios de la Doctrina Social de la Iglesia en los que las grandes líneas de actuación, en la cuestión ecológica, están bastante claras. Y no en detrimento de otros temas importantes, pero… el día tiene 24 horas, y hay que hacer espacio a temas no menos importantes porque afectan directa y profundamente a la vida del ser humano.  

– Que promueva el diálogo entre las distintas fuerzas sociales. Es tan necesario que la Iglesia mueva… ya no hilos, sino cuerdas, para que las posiciones polarizadas se allanen… Es la única forma de crear procesos, continuidad. Y sin los procesos, con mentalidades  cortoplacistas, fuera o dentro de la Iglesia, es imposible cuidar la creación.  

– Incorporar a nuestro estilo de vida esa conversión ecológica para huir de acciones que  miran más el aspecto económico que la custodia de la Creación, y no caer en medidas  cosmética de las que hablábamos. 

– Que los cristianos, desde sus posiciones en la sociedad, en la educación, en los medios de  comunicación, en la política… actúen más desde la Doctrina Social de la Iglesia (esa gran desconocida) que desde los colores partidistas.  

Podemos seguir…  

El Tiempo de la Creación

¿Acabaremos viendo más abanicos que aire acondicionado en las parroquias valencianas, como antaño? 

Sobre todo en los dos tercios meridionales de la península, y debido a las condiciones  climáticas de las zonas próximas al mar, la humedad crea un ambiente sofocante en verano, y un frío que en invierno cala hasta los huesos (el otoño y la primavera ya hace unos años que  brillan por su ausencia).

Sería bueno reflexionar, más que sobre abanicos o aires acondicionados, que también, sobre la forma en que se han construido los templos en las últimas épocas. En su inmensa mayoría no están pensados para “convivir con el clima” y menos con este cambio climático. Que en las últimas décadas se hayan construido templos y otros edificios… sin pensar en una eficiencia climática y energética… tiene delito (o pecado). De una manera u otra, esto es también extensible a otras muchas zonas del interior. Lo que está hecho tiene difícil remedio, pero lo que está por hacer…

Tiempo de la creación 2022. Preparados¡¡¡

Comenzamos el curso pastoral con un gesto de oración universal cristiano por la creación. Es como un nuevo tiempo litúrgico que nos abre a la consideración de una verdadera ecología integral, a la cultura del cuidado, de la vida, la salud y la fraternidad. Este año se nos invita a responder al fuego del cambio climático, sufrido en estos últimos tiempos, con el fuego de la fe y el cuidado por todo lo creado. Unámonos todos en este quehacer litúrgico y ecológico, donde el celebrar y el vivir van de la mano.

Tiempo de la creación: La zarza ardiente

«He oído su clamor… Conozco sus sufrimientos…

¡Ven, ahora! Te enviaré… Estaré contigo» (Ex 3: 1-12)

El papa y el grito de la creación

Viene septiembre, nuevo curso y el día primero ya nos invita en un mensaje el Papa Francisco a una oración universal a todos los cristianos. El lema “escuchar la creación” y cómo símbolo la “zarza ardiendo ante Moisés”, un fuego de vida y de luz que responde a los fuegos destructores que venimos viviendo con una fuerza especial en estos últimos tiempos. En su mensaje nos invita a escuchar la doble melodía de la creación, por una parte, la grandeza y la belleza de la misma naturaleza y de lo humano que nos invita a dar gracias y alabar, a sentir y gozar la bondad y la verdad del ser que es generoso y se da en diálogo de comunión entre lo humano y lo natural. Habla él de la espiritualidad ecológica situada en la armonía y en la gracia, haciendo referencias a claves bíblicas teológica de gran calado. Pero también subraya la disfonía del dolor, el miedo y la muerte que está presente en esa misma naturaleza debido a un antropocentrismo despótico, que tiene consecuencias en la naturaleza y que lo sufren más los más pobres de la tierra: “son los más pobres entre nosotros los que gritan”.

 Ellos son los que más sufren el impacto de las sequías, las inundaciones, los huracanes y las olas de calor, que siguen siendo cada vez más intensos y frecuentes. Especialmente sufren los pueblos nativos, saqueados y expoliados en lo que son sus medios de vida. Ante estos gritos de dolor, el papa no sólo invita a la oración, sino que pide que se refleje en un arrepentimiento y cambio de estilos de vida y de los sistemas perjudiciales, y hace referencias las cumbres próximas de Egipto y Canadá. Aclara que hoy, no se puede ser cristiano sin implicarse de verdad en esta tarea humana, sostiene que esto ha de hacerse en una sensibilización comunitaria, social, que hemos de animar y desarrollar entre nosotros.  El papa tiene claro que es un reto para todos los cristianos del mundo, por exigencia del guion de nuestra fe, y que además comulgamos con las demás religiones en este cuidado de lo creado. Se trata de algo ecuménico, interreligioso, político y humano. Y lo hace desde su silla de ruedas cuando parece agotado, quiere ser voz viva del grito de la creación y especialmente de los más pobres de la tierra.

Por José Moreno Losada. Delegación diocesana para la ecología integral.

¿Qué es el tiempo de la creación?

El Tiempo de la Creación es una época para renovar nuestra relación con el Creador y toda la creación a través de la celebración, la conversión y el compromiso juntos. Durante el Tiempo de la Creación, nos unimos a nuestras hermanas y hermanos de la familia ecuménica en oración y acción por nuestra casa común.

El Patriarca Ecuménico Dimitrios I proclamó el 1 de septiembre como día de oración por la creación para los ortodoxos en 1989. En efecto, el año de la Iglesia Ortodoxa comienza ese día con una conmemoración de cómo Dios creó el mundo. El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) fue fundamental para convertirlo en un tiempo especial, extendiendo la celebración del 1 de septiembre al 4 de octubre.

Tras el Patriarca Ecuménico Dimitrios I y el CMI, los cristianos de todo el mundo han acogido este tiempo como parte de su calendario anual. El Papa Francisco hizo oficial la cálida bienvenida de la Iglesia Católica Romana al Tiempo de la Creación en 2015. En los últimos años, los líderes religiosos de todo el mundo han formulado declaraciones en las que animan a los fieles a dedicar tiempo a cuidar de la creación durante este mes de celebración.

Este periodo comienza el 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y termina el 4 de octubre, en la fiesta de San Francisco de Asís, el santo patrón de la ecología amado por muchas denominaciones cristianas.

A lo largo del mes de celebración, los 2.200 millones de cristianos del mundo nos unimos para cuidar de nuestra casa común.

El símbolo de este año: la zarza ardiente

«He oído su clamor… Conozco sus sufrimientos…                                                                                      ¡Ven, ahora! Te enviaré… Estaré contigo» (Ex 3: 1-12)

La zarza ardiente es el símbolo del Tiempo de la Creación 2022. Hoy en día, la prevalencia de incendios no naturales es un signo de los efectos devastadores que el cambio climático tiene sobre los más vulnerables. La creación grita mientras los bosques crepitan, los animales huyen y las personas se ven obligadas a emigrar debido al fuego de la injusticia.

Por el contrario, el fuego que llamó a Moisés mientras cuidaba el rebaño en el monte Horeb no consumió ni destruyó la zarza. Esta llama del Espíritu reveló la presencia de Dios. Este fuego sagrado afirmaba que Dios escuchaba los gritos de todos los que sufrían, y prometía estar con nosotros mientras seguíamos con fe nuestra liberación de la injusticia.

En este Tiempo de la Creación, este símbolo del Espíritu de Dios nos llama a escuchar la voz de la creación