Adiós, planeta… ¿adiós?

Adiós, planeta... ¿adiós?
Adiós, planeta… ¿adiós?

Una guerra mundial atómica o una catástrofe ecológica global son amenazas sólidamente probables desde un punto de vista científico

Aunque a Putin no le hayan salido las cosas a su gusto, Occidente parece estar fracasando en la guerra de Ucrania: ni ha conseguido la ayuda de todo el Sur, incluso de sus aliados árabes, ni parece que Ucrania podrá resistir una guerra muy larga)

Por José I. González Faus

El título no significa que puedo irme pronto (eso se da por descontado), sino quizá es el planeta el que se nos despide antes de lo previsto. Más que una despedida quiere ser un lamento.

Normalmente los gritos de alarma o los avisos de peligros muy graves suele tomarlos la gente como “jeremiadas” o anuncios de Casandra (única que predijo la derrota de Troya sin que nadie le hiciera caso). El hecho es que, cuando nos dicen que hoy podríamos estar ante otra caída, más mortal y más global que la de Jerusalén o la de Troya, nos limitamos a subir el volumen de nuestras orquestas para poder seguir “bailando tranquilamente sobre la cubierta del Titanic”. Esa frase no es mía pero me parece una descripción muy gráfica de lo que puede ser nuestro momento histórico.

Ucrania
Ucrania

Veamos. Aunque a Putin no le hayan salido las cosas a su gusto, Occidente parece estar fracasando en la guerra de Ucrania: ni ha conseguido la ayuda de todo el Sur, incluso de sus aliados árabes, ni parece que Ucrania podrá resistir una guerra muy larga. Llevar a Putin ante un tribunal internacional (¡que EEUU no reconoce!) implicaría llevar también a EEUU ante ese mismo tribunal por la masacre de Irak, que fue tan “injustificada y brutal” como la de Ucrania, como acaba de reconocer el mismo G. Bush, aunque no sepamos si sus palabras fueron un lapsus inconsciente, o una tardía confesión deliberada.

La entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN es una calamidad (fruto de esas cegueras del miedo) que nos vuelve a la antigua situación de guerra fría, por más que la OTAN la célebre insensatamente. Las sanciones impuestas a Rusia están haciéndonos más daño a los ciudadanos de la Europa occidental que a los rusos: porque estos ya están acostumbrados a pasarlo mal, mientras que nosotros, como nos alteren un grado el aire acondicionado, parece que ya no podemos soportar tanta molestia. Y si todo esto va llevando a una prolongación de la guerra y acabamos llegando a una tercera guerra mundial, con armas atómicas en ambas partes…, prefiero no seguir pensando. Pero “científicamente hablando”, hay que reconocer que esa es una amenaza sólidamente probable.

Creemos que los rusos están peor porque están sometidos a una desinformación total por la censura política. Es cierto; pero no nos damos cuenta de que nosotros estamos sometidos a una censura parecida y más sutil, que no proviene de los poderes políticos sino de los mediáticos: no se prohíbe nada, por supuesto. Pero se guisa y se escatima todo, según los intereses del sistema.

Vacuna al planeta
Vacuna al planeta

Por otro lado, la ocupación con la guerra ha llevado a un abandono casi total de nuestra preocupación por el planeta que ya era bastante irresponsable (la describí una vez como “tratar el cáncer con paracetamoles”). Hace poco, un grupo de científicos ha lanzado un manifiesto muy serio denunciando que el planeta está cada vez más enfermo, que no cumplimos ninguno de los objetivos propuestos, que el calentamiento se acentúa y que es urgente modificar casi todos nuestros parámetros de conducta. Esas cosas podemos permitirnos incluso publicarlas un día (¡faltaría más! ¡Con el respeto que tenemos nosotros de la libertad de expresión!). Pero al día siguiente se entierran, y se cumple aquella máxima tan sabia de que “nada hay más viejo que el diario de ayer”. Prometemos que “mañana mismo” atenderemos a esa advertencia y luego cumplimos el sabio verso de Lope de Vega: “siempre mañana y nunca mañanamos”. Y además hacemos bien: porque ya sabemos que la democracia es una cuestión de mayorías, y que todas esas advertencias son minoritarias; y el gobernante que intente un programa ecológico radical perderá las próximas elecciones.

Armas nucleares
Armas nucleares

Pero, otra vez: todos esos peligros no son puras fantasías o imaginaciones, sino amenazas sólidamente probables desde el punto de vista científico.

Esos creo que son los datos. La pregunta que queda es cuál será nuestra reacción si un día esas serias probabilidades pasan a ser realidades. Por un lado, un grupito criminal repetirá tranquilamente las conductas que viene denunciando Oxfam y que ya no sé si calificar de “Putinianas” o de “Otanianas”: “los diez hombres más ricos del mundo duplicaron su fortuna durante la pandemia”; durante la covid, “cada día ha habido un milmillonario más y varios miles de hambrientos más”… Otro grupo mucho mayor, echará la culpa a Dios (aunque no crea en Él), porque no puede concebir otra explicación de lo que ha ocurrido. Muchos otros buscarán desesperadamente una salida individual para ellos solos, sin lograr encontrarla. Otros creerán oír la voz de Dios que grita como en el libro del Génesis: “Adán ¿dónde estás?”… Y quizás a unos pocos les pasará como al profeta Jeremías: que después de haber anunciado desesperadamente, contra la incredulidad y las protestas de casi todos, la próxima caída de Jerusalén, cuando se produjo por fin esa caída, lloraba desesperadamente con más dolor que nadie… 

Por mi parte, “solo le pido a Dios”… como cantaba Mercedes Sosa. Sólo le pido a Dios que todo esto sean chocheces de viejo.

7º Aniversario de «Laudato Si»

Un Planeta a cuidar, un grito aún a escuchar

En el séptimo aniversario de la encíclica Laudato si’, trazamos un balance de cuánto se hizo hasta ahora y de cómo las palabras proféticas de Francisco han hecho iniciar procesos fecundos, en todos los ámbitos tocados por el texto, interpelando a los gobernantes, así como también a los niños al punto de transformar la urgencia en una costumbre: cuidar la Casa Común, y cada una de sus creaturas, incluso la más efímera.

Cecilia Seppia – Ciudad del Vaticano 

Si el Planeta Tierra fuera una persona, probablemente estaría hoy tumbado en alguna cama de hospital con un goteo de morfina conectado a su brazo para aliviar los numerosos e insoportables dolores que le aquejan. Ha sido el hombre, sobre todo en las últimas cuatro décadas, el que, como buen médico, se ha esforzado en hacer la historia clínica del paciente, sometiéndolo a análisis clínicos especializados, hasta llegar a un diagnóstico poco halagüeño: la contaminación; el cambio climático; la desaparición de la biodiversidad; la deuda ecológica entre el Norte y el Sur, vinculada a los desequilibrios económicos; el antropocentrismo; el dominio de la tecnocracia y las finanzas, con la prevalencia de una «cultura del descarte» rampante que lleva a la explotación de los niños, el abandono de los ancianos, la esclavización de los demás, el comercio de órganos o los diamantes de sangre. 

En una palabra, el «cáncer», y además el cáncer «en última fase», que quizá sea más temible que las enfermedades descriptas anteriormente, pero que nos deja indiferentes porque no ha afectado a ningún miembro de nuestra familia o a amigos de toda la vida. Sin embargo, ese mismo médico, tan escrupuloso en la fase de diagnóstico, se olvidó de encontrar una cura. O donde la había encontrado, para administrarla diariamente, con perseverancia y amor. Hace siete años, el 24 de mayo de 2015, con la encíclica Laudato si’, fue el Papa Francisco quien relanzó la urgencia de una terapia dirigida contra las enfermedades de la Tierra, apelando no a los médicos profesionales, sino a «todos los hombres y mujeres de buena voluntad»: 221 páginas, una introducción, 6 capítulos y dos espléndidas oraciones finales que inmediatamente dejaron su huella no solo en la Doctrina Social de la Iglesia, sino también en los procesos políticos, económicos y ecológicos de nuestras sociedades globalizadas.

Palabras proféticas 

Hoy también a la luz de la dramática experiencia de la pandemia que nos ha puesto de rodillas y de la guerra que continúa sembrando terror y destrucción, tenemos la prueba por una parte de las intuiciones “proféticas” del texto de Francisco y, por otra, de su fuerza, tan simple como el verso del Cántico de las Criaturas del que toma su nombre y, al mismo tiempo, tan eficaz, como lo es toda palabra dirigida a Dios con fe.

Los frutos de la encíclica del Papa Bergoglio, la segunda de todo su Pontificado, han, de hecho, iniciado procesos fecundos, muchos de ellos aún en curso, en todos los ámbitos tratados en el texto, interpelando a los gobernantes, como también a los niños, decididos, con pies de plomo, a hacer su parte. El bagaje cultural y magisterial en el que se asienta la reflexión del Papa es amplio y bien documentado: desde Pablo VI, que se refirió al problema ecológico presentándolo como una crisis que es «consecuencia dramática» de la actividad incontrolada del ser humano, hasta San Juan Pablo II, pasando por Benedicto XVI, que ha invitado con preocupación a reconocer que la Creación está comprometida allí «donde somos las últimas instancias, donde el todo es simplemente de nuestra propiedad y lo consumimos solo para nosotros mismos».

Y, sin embargo, en la maravillosa obra de las manos de Dios, no hay depredadores ni egoísmo, no hay amos y esclavos, no hay un entorno que se pueda explotar a voluntad, sino un lugar, un hogar de hecho, que se comparte en armonía. Francisco dice: “La Biblia nos enseña que el mundo no nació del caos o del azar, sino de una decisión de Dios que lo llamó y siempre lo llama a la existencia, por amor. El universo es bello y bueno, y contemplarlo nos permite vislumbrar la infinita belleza y bondad de su Autor. Cada criatura, incluso la más efímera, es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo”.

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Nota Eclesial: Laudato si’ para toda la humanidad

23/05/2022

Nota Eclesial: Laudato si’ para toda la humanidad

Todo está conectado, incluso las crisis 

El primero y valioso fruto de la Laudato si’ es precisamente su capacidad de conectar aspectos que, con anterioridad, se trataban sectorialmente. No es casualidad que entre las expresiones más citadas se encuentre “la ecología integral”, que está en el centro mismo, el «todo está conectado», que se ha convertido casi en un eslogan, y la anotación de que «no hay dos crisis searadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socio-ambiental»: el Planeta está mal, pero el hombre ciertamente no está mejor, obligado por la hambruna, el hambre, los desplazamientos de tierra, las inundaciones, las guerras, la corrupción, a abandonar su hogar, sin saber si alguna vez encontrará otro.

También este año hemos contado en Vatican News muchas historias inspiradas en Laudato si’, desde Roma hasta las Islas Salomón, atravesando los 5 continentes con los testimonios de quienes han querido ponerle cara. La acción a favor del medio ambiente es transversal a las culturas, a los pueblos, a los contextos geográficas, a las creencias, aunque hay que decir que la Iglesia ha sido un enorme hervidero de ideas y proyectos, gracias a los cuales las palabras del Pontífice no quedaron en papel mojado. 

Los proyectos

En Ghana, por ejemplo, los obispos de la Conferencia Episcopal están haciendo un esfuerzo para plantar un millón de árboles, una acción concreta para complementar y apoyar el proyecto gubernamental “Green Ghana”, lanzado en junio de 2021.

En Kenia, ya habían comenzado, el año pasado, con la plantación de semillas en el bosque de Kakamega, el único bosque tropical que queda en el país. En el programa participaron 500 personas de distintas confesiones cristianas, que también realizaron iniciativas de sensibilización por un uso más respetuoso de los recursos de la tierra. Plantar un árbol -había dicho el Papa Francisco precisamente en Kenia en 2015- es, en primera instancia, una invitación a seguir luchando contra fenómenos como la deforestación y la desertificación. A su vez, plantar un árbol nos provoca a seguir confiando, esperando y especialmente comprometiendo nuestras manos para revertir todas las situaciones de injusticia y deterioro que hoy padecemos”.

Con esta visión, los jóvenes del Movimiento Laudato si’, en modo particular, intervinieron también en el ámbito urbano para afrontar sea simbólica como concretamente uno de los más grandes desafíos a los que se enfrentan las ciudades: el de la inmensa producción de residuos. Y así, en colaboración con la ONG Nairobi Recyclers (Narec), dieron vida a un proyecto de reciclaje que busca limpiar parte de la capital. Además de recoger la basura y de proteger el medio ambiente de la contaminación, el equipo de Nairobi Recyclers identificó 17 escuelas y 5 casas religiosas de acogida para niños donde pretende plantar más de mil árboles frutales y otras especies. Pero la Iglesia, además de los proyectos de reforestación en África, ha puesto en marcha, en otros contextos, de descarbonización, de eficiencia energética, de agricultura sustentable, de abastecimiento de agua potable, de limpieza de los mares de plástico, de educación y sensibilización ambiental, sin olvidar nunca a la persona y la protección de la vida humana.

Con este propósito no se puede no citar la obra del episcopado estadounidense y de la diócesis de Chicago que, bajo la guía del cardenal arzobispo de la ciudad, Blase Joseph Cupich, tiene el mérito de haber establecido el primer ministerio Laudato si’ en el mundo, interpelando a tantos católicos, jóvenes y mayores, que han puesto su profesión o «carisma» en el cuidado de la Casa Común y la defensa de los más débiles. Una mención especial también para la diócesis de Burlington que se comprometió con los fieles en la sensibilización y en la acción hacia una mayor justicia ecológica emprendiendo proyectos para hacer frente a la cultura del despilfarro (práctica del compostaje en el huerto y en el jardín, uso exclusivo de materiales reciclados empezando por el papel, modelos circulares de producción y consumo alimentario, pero no solo), junto al comienzo de un monitoreo de las propiedades inmobiliarias diocesanas en lo que respecta al suministro de energía para su conversión a formas renovables o de bajo impacto ambiental. También es grande la implicación de las comunidades locales, por parte de la Iglesia, para salvar a la Amazonía, el pulmón verde del mundo que corre el riesgo de derrumbarse cada día más a causa de la deforestación, de la corrupción, la explotación intensiva del suelo y la aniquilación de la biodiversidad. 

Los frutos de un llamamiento incansable 

“En efecto, existe una clara relación entre la protección de la naturaleza y la construcción de un orden social justo y equitativo. No puede haber una renovación de nuestra relación con la naturaleza, sin una renovación de la humanidad misma”, había dicho el Papa en ocasión del Encuentro con las Autoridades keniatas durante el Viaje Apostólico de noviembre de 2015, que también tocó a Uganda y a África Central, pocos meses después de la publicación de la encíclica. El llamamiento es, no obstante, incansable: “Cuidar la Tierra, para que no responda con la destrucción”, no devorar la Tierra sino devolverle su dignidad, escuchar aquel grito sufriente de los pueblos que sigue presionando los oídos de todos. También en este año hemos presenciado un vibrante florecimiento de las Comunidades Laudato si’, que nacidas de la idea del obispo de Rieti, monseñor Domenico Pompilli y del fundador de Slow Food Italia, Carlo Petrini, en el silencio de la oración o en el “barullo” de las movilizaciones, pero siempre con iniciativas concretas, han relanzado el tema de la ecología integral apuntando a esa conversión del corazón, pero también de acción que atraviesa e irradia el texto de Francesco. Desde 2020 en adelante, no obstante la pandemia, los círculos Laudato si’ han registrado un aumento de casi el 300%.

La encíclica ha permeado el debate político y científico a partir de la Conferencia de París sobre el clima del 2015 y la de Glasgow del 2021; hizo sí que el cuidado de la Casa Común se incluyera entre las obras de misericordia y dio lugar a la «Economía de Francisco”. 

Sin ese documento quizás hubiera sido más difícil celebrar un Sínodo como el de la Amazonia (cuya conexión con Laudato si’ es evidente ya desde el tema: «Nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral») y llegar a la posterior exhortación apostólica, Querida Amazonia, con sus cuatro sueños -social, cultural, ecológico y eclesial- que son en realidad un camino de ecología integral capaz de interpelar la conciencia del mundo entero, al que el propio Francisco se refirió cuando, al hilo de los trabajos sinodales, habló de un verdadero «pecado ecológico».

El mismo Sínodo de los jóvenes del 2018 y el “Documento sobre la fraternidad humana”, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Papa y el gran imán de Al-Azhar, Al-Tayyib, estarían, al fin y al cabo, entre los frutos de este texto, inicialmente visto como una encíclica verde, más tarde mejor entendido como una verdadera perspectiva innovadora, motor de una revolución cultural, que atraviesa la sociedad en todas sus grietas. Durante la JMJ de Panamá, en enero de 2019, se habló incluso de una «Generación Laudato si’«. Sin embargo, es un hecho que el paradigma de la ecología integral se ha extendido como un reguero de pólvora a nivel internacional, gracias también al compromiso del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, así como en Italia, donde ha encontrado un terreno especialmente fértil, dada la sensibilidad hacia las cuestiones medioambientales demostrada por la Conferencia Episcopal Italiana y las distintas diócesis. Sin embargo, el documento de Francisco ha dado un nuevo impulso a la reflexión de asociaciones comerciales como ColdirettiConfcooperative y Confartigianato o de fuerzas sindicales como la Cisl.

A nivel eclesial, se ha injertado en iniciativas nacionales como las Semanas Sociales de los católicos italianos; ha inspirado eventos de espiritualidad, sobre todo el «Tiempo de la Creación» que va desde el 1º de septiembre, Jornada Mundial de Oración por la Salvaguarda de la Creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco. Ha permitido el establecimiento de la Semana Laudato si’, este año programada del 22 al 29 de mayo; ha alimentado la música, el arte, la cultura e incluso el cine. «Somos parte de una sola familia humana, llamada a vivir en una casa común de la que constatamos, juntos, la inquietante degradación», fueron las palabras del Papa Francisco en el texto entregado a los ecologistas franceses, con los que se reunió el 3 de septiembre de 2020, pero, añadió, «nos alegra el hecho de que la toma de conciencia de la urgencia de la situación se haga sentir en todas partes, de que el tema de la ecología cale cada vez más en las formas de pensar en todos los ámbitos y empiece a influir en las decisiones políticas y económicas, aunque quede mucho por hacer”.

Más inversión climática piden obispos


Los obispos de Estados Unidos piden más inversión para combatir el cambio climático

“Las inversiones climáticas y las decisiones económicas deben estar guiadas por el bien común”, han recordado

Los obispos de Estados Unidos han pedido más inversión pública dedicada a la lucha contra el cambio climático. Así lo han expresado en una carta firmada por el arzobispo de Oklahoma, Paul Coakley, presidente del Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano de la Conferencia de Obispos Católicos de EE UU (USCCB).El cuidado de la creación, y especialmente del clima que afecta a toda la vida en la tierra, es parte integral del cuidado de la humanidad”, señalan los prelados. Asimismo, han advertido que “Estados Unidos, uno de los principales productores y consumidores de energía mundial y uno de los principales emisores de carbono del mundo, tiene una clara responsabilidad de abordar el cambio climático”.

Decisiones basadas en el bien común

“Este es un momento crítico para las inversiones en mitigación climática, adaptación e innovación”, continúan. De esta manera, han defendido, como ya habían hecho anteriormente, que “el sistema tributario debe recaudar ingresos adecuados para pagar las necesidades públicas de la sociedad, especialmente para satisfacer las necesidades básicas de los pobres” y que “toda persona tiene derecho a una atención médica adecuada”.

“Las inversiones climáticas y las decisiones económicas deben estar guiadas por el bien común“, concluyen los obispos estadounidenses. Subrayan, además, que “las futuras inversiones bajo consideración deben ayudar a los marginados de la sociedad, fortalecer a las familias, proteger la libertad religiosa, promover el cuidado de la creación y respetar los derechos y la dignidad de toda vida humana”

Otra agenda mundial:

¿liberar la vida u otro paradigma civilizatorio?

Leonardo Boff

Nota previa: Se ha organizado un grupo internacional que se propone “otra agenda mundial para liberar la vida”. La primera sesión tuvo lugar el día 5/5/2022. Cada participante (en total unos 20 aunque no todos intervinieron) tenía 10-15 minutos para presentar su visión del tema. El coordinador era un conocido economista italiano, que trabaja en la Comunidad Europea, en Bruselas. El propósito básico es cómo democratizar los conocimientos científicos que refuerzan la búsqueda de una agenda que tenga como objetivo liberar la vida.

Expongo aquí mi corta presentación, hecha en francés, con las ideas que he propuesto y defendido en otros escritos. Hasta ahora, por lo visto, la nueva agenda se sitúa todavía dentro del viejo paradigma (la burbuja dominante), sin plantearse la cuestión de la profunda crisis que este paradigma, el de la modernidad científico-técnica, ha provocado, paradigma que está poniendo en peligro el futuro de nuestra vida y de nuestra civilización. De ahí la oportunidad de exponer claramente mi posición crítica, que no cree en las virtualidades de liberar la vida de este paradigma, pues la está destruyendo rápidamente. Lboff

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Voy directo al punto: ¿dentro del actual paradigma civilizatorio, de la modernidad, es posible otra Agenda o hemos tocado sus límites insuperables y tenemos que buscar otro paradigma civilizatorio si todavía queremos seguir viviendo sobre este planeta?

Mi respuesta se inspira en tres afirmaciones de gran autoridad.

La primera es de la Carta de la Tierra, aprobada por la UNESCO en 2003. Su frase inicial presenta tonos apocalípticos: “Estamos ante un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro… y esa elección es: o formar una alianza global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros, o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y a la destrucción de la diversidad de la vida” (Preámbulo).

La segunda afirmación muy seria es del Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti (2020): “estamos en el mismo barco, nadie se salva solo, o nos salvamos todos o no se salva nadie” (n.32).

La tercera afirmación es del gran historiador Eric Hobsbawn en su conocida obra La era de los extremos (1994) en su frase final: No sabemos hacia donde estamos yendo. Sin embargo, una cosa es segura: si la humanidad quiere tener un futuro aceptable, no puede ser mediante la prolongación del pasado o del presente. Si intentamos construir el tercer milenio sobre esta base vamos a fracasar. Y el precio del fracaso, o sea la alternativa al cambio de la sociedad, es la oscuridad”(p.562).

En otras palabras: nuestro modo de habitar la Tierra, que nos ha traído innegables beneficios, ha llegado a su agotamiento. Todos los semáforos están en rojo. Hemos construido el principio de autodestrucción, que puede exterminar toda la vida con armas químicas, biológicas y nucleares de muchas formas distintas. La tecnociencia que nos hace llegar a los límites extremos de sostenibilidad del planeta Tierra (The Earth Overshoot) no tiene condiciones por si sola, como la Covid-19 ha mostrado, para salvarnos Podemos limar los dientes al lobo pensando que le quitamos, ilusoriamente, su voracidad. Pero esta no reside en los dientes sino en su naturaleza.

Por lo tanto, tenemos que abandonar nuestro barco e ir más allá de una nueva agenda mundial. Hemos llegado al final del camino. Tenemos que abrir un camino distinto. De lo contrario, como dijo en su última entrevista antes de morir Zygmunt Bauman: “vamos a engrosar el cortejo de aquellos que caminan en dirección a su propia tumba”. Nos vemos forzados, si queremos vivir, a recrearnos y a reinventar un nuevo paradigma de civilización.

Dos paradigmas: el del dominus y el del frater

En este momento veo enfrentados dos paradigmas: el paradigma del dominus y el paradigma del frater. Dicho de otra manera: el paradigma de la conquista es expresión de la voluntad de poder como dominación, formulada por los padres fundadores de la modernidad, como Descartes, Newton, Francis Bacon; dominación de todo, de pueblos, como en las Américas, África y Asia, dominación de clases, de la naturaleza, de la vida y dominación de la materia hasta su última expresión energética con el Bosón de Higgs.

El ser humano (maître et possesseur de Descartes) no se siente parte de la naturaleza, sino su dueño y señor (dominus), que en palabras de Francis Bacon “debe torturar a la naturaleza como el torturador hace con su víctima hasta que entregue todos sus secretos”. Él es el fundador del método científico moderno, prevalente hasta el día de hoy.

Ese paradigma entiende la Tierra como mera res extensa y sin propósito, transformada en un baúl de recursos, considerados infinitos y que permiten un crecimiento/desarrollo también infinito. Sucede sin embargo que hoy sabemos científicamente que un planeta finito no soporta un proyecto infinito. Esta es la gran crisis del sistema del capital como modo de producción y del neoliberalismo como su expresión política.

El otro paradigma es el de frater: hermano y hermana de todos los seres humanos entre sí y hermanos y hermanas de todos los demás seres de la naturaleza. Todos los seres vivos tenemos, como Dawson y Crick mostraron en los años 1950, los mismos 20 aminoácidos y las 4 bases nitrogenadas, desde la célula más originaria que surgió hace 3.800 millones de años, pasando por los dinosaurios y llegando hasta nosotros humanos. Por eso dice la Carta de la Tierra y lo enfatiza fuertemente el Papa Francisco en sus dos encíclicas ecológicas, Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común (2015) y Fratelli tutti (2020): un lazo de fraternidad nos une a todos, “al hermano Sol, la hermana Luna, al hermano río y a la Madre Tierra” (LS n.92; CT preámbulo). El ser humano se siente parte de la naturaleza y tiene el mismo origen que todos los demás seres: “el humus” (la tierra fértil) de donde se deriva homo, como masculino y femenino, hombre y mujer.

Si en el primer paradigma prevalece la conquista y la dominación (paradigma de Alejandro Magno y Hernán Cortés), en el segundo se muestra el cuidado y la corresponsabilidad de todos con todos (paradigma de Francisco de Asís y Madre Teresa de Calcuta).

Representado figurativamente podemos decir: el paradigma del dominus es el puño cerrado que somete y domina. El paradigma del frater es la mano extendida que se entrelaza con otras manos para la caricia esencial y el cuidado de todas las cosas.

El paradigma del dominus es el dominante, está en el origen de nuestras muchas crisis y en todas las áreas. El paradigma del frater está naciendo y representa el mayor anhelo de la humanidad, especialmente de aquellas grandes mayorías dominadas sin piedad, marginalizadas y condenadas a morir antes de tiempo. Pero posee la fuerza de una semilla y, como en toda semilla, en ella están presentes las raíces, el tronco, las ramas, las hojas, las flores y los frutos. Por eso por él pasa la esperanza, como principio más que como virtud, como aquella energía indomable que proyecta siempre nuevos sueños, nuevas utopías y nuevos mundos, es decir, nos hace caminar en dirección a nuevas formas de habitar la Tierra, de producir, de distribuir los frutos de la naturaleza y del trabajo, de consumir y de organizar relaciones fraternales y sororales entre los humanos y con los demás seres de la naturaleza.

El paso del paradigma del dominus al paradigma del frater

Sé que aquí se plantea el espinoso problema de la transición de un paradigma a otro. Se hará gradualmente, con un pie en el viejo paradigma del dominus/conquista ya que debemos garantizar nuestra subsistencia y el otro pie en el nuevo paradigma del frater/cuidado para inaugurarlo a partir de abajo. Aquí deben ser discutidos varios supuestos, pero no es el momento de hacer eso. Una cosa podemos adelantar: trabajando el territorio, el biorregionalismo, se podrá implantar regionalmente el nuevo paradigma del frater/cuidado de forma sostenible, pues tiene la capacidad de incluir a todos y crear más igualdad social y equilibrio ambiental.

Nuestro gran desafío es este: cómo pasar de una sociedad capitalista de superproducción de bienes materiales a una sociedad de sostenimiento de toda la vida, con valores humano-espirituales intangibles como el amor, la solidaridad, la compasión, la justa medida, el respeto y el cuidado especialmente de los más vulnerables.

El adviento de una biocivilización

Esta nueva civilización tiene un nombre: es una biocivilización, cuya centralidad es la vida en toda su diversidad, pero especialmente la vida huma personal y colectiva. La economía, la política y la cultura están al servicio del mantenimiento y de la expansión de las virtualidades presentes en todas las formas de vida.

El futuro de la vida en la Tierra y el destino de nuestra civilización están en nuestras manos. Tenemos poco tiempo para hacer las trasformaciones necesarias, pues ya hemos entrado en la nueva fase de la Tierra, su calentamiento creciente. Falta la suficiente conciencia en los jefes de estado sobre las emergencias ecológicas y es todavía muy escasa en el conjunto de la humanidad.

Leonardo Boff, teólogo, filósofo y ha escrito: Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres, 1999/2018; Habitar la Tierra: ¿cuál es el camino para la fraternidad universal? Vozes 2022.

«Laudato si’ 100%

Arranca la semana para el cuidado de la Casa Común

Comunidades cristianas de todo el mundo organizan del 22 al 29 de mayo la Semana Laudato Si’ 2022 con el lema “Escuchar y caminar juntos”

Por cuarta vez se convoca a las comunidades cristianas de todo el mundo a incrementar su compromiso ecológico con la Semana Laudato Si’ 2022. Del 22 al 29 de mayo se potenciarán propuestas para participar en el cuidado de la Casa común con el tema “Escuchar y caminar juntos”, a partir de la cita de la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco: “Unir a la familia humana para proteger nuestra casa común” (núm. 13


En el séptimo aniversario de la histórica encíclica del papa Francisco sobre el cuidado de la creación, este desafío lanza escuchar y responder al clamor de la creación de Dios y al doble desafío de la emergencia climática y la crisis ecológica.

Para ello, la nueva Plataforma de Acción Laudato Si’ del Vaticano quiere ayudar a las instituciones católicas, las comunidades y las familias para llevar la Laudato Si’ a la vida. Por su parte, Religión y Escuela hace varias propuestas para la clase de Religión.

Movimiento en marcha

El plazo de inscripciones a esta Plataforma Laudato Si’ se ha ampliado hasta el 4 de octubre de 2022. El 14 de noviembre, Día Mundial de los Pobres, comenzarán las inscripciones para el segundo ciclo. Desde ahí, se propone para cada día de la semana –según el mensaje del papa para 2022– uno de los diferentes objetivos de la Laudato Si’.

Así, esta propuesta pasa por trabajar la espuesta al clamor de la Tierra, respuesta al clamor de los pobres, economía ecológica, adopción de estilos de vida sostenibles, educación ecológica, espiritualidad ecológica y resiliencia y empoderamiento de la comunidad. La semana concluirá el 29 de mayo con el lanzamiento oficial de la Plataforma de Iniciativas Laudato Si’.

Asamblea por el Clima

22 de mayo: el día en el que las voces se unen contra la crisis climática

Pancarta en una manifestación
Pancarta en una manifestación Pexels
  • Una gran acción colectiva exigirá medidas contundentes al Gobierno para priorizar la salud del planeta

Paola Amigo

El 22 de mayo podría ser un día más en el calendario. Un domingo cualquiera en el que hacer planes con los amigos. Pero mucha gente tiene claro que será un día en el que hay que unirse y hacerse oír. Y no porque se celebre el Día Internacional de la Diversidad Biológica o el Día Mundial del Pac-Man, que podría ser, sino porque saben que la crisis climática está pidiendo con fuerza una movilización, y que no puede esperar más. 

Ese domingo concluye la Asamblea Ciudadana por el Clima que se celebra en España desde finales de 2021 y que tanta polémica ha suscitado entre los movimientos ciudadanos que luchan contra la crisis climática. Una Asamblea Ciudadana compuesta por 100 ciudadanos escogidos de forma aleatoria que tras varias sesiones tienen la oportunidad de presentar ante el Congreso de los Diputados las medidas necesarias para frenar el cambio climático. Pero también una Asamblea Ciudadana que se espera aumente la ambición sobre lo presente, pues la ley contra el cambio climático fue aprobada hace ya un año, y sigue suscitando grandes críticas del movimiento ecologista.

Ese mismo día 22 de mayo, y no otro, ha sido el elegido por la plataforma Marea Deliberativa, que reúne a más de 40 movimientos y organizaciones, para poner en marcha una gran movilización que una todas las voces. Una acción que aúne a la sociedad civil, al movimiento ecologista y a los activistas por la democracia en una acción colectiva que visibilice  sus diferentes planteamientos sobre la Asamblea Ciudadana para el Clima, para darle un final digno el día en el que se presenten sus conclusiones.

“Aunque  existe una percepción generalizada muy crítica sobre esta Asamblea Ciudadana para el Clima, existe también cierto consenso por el que estamos ante una herramienta que, bien formulada y ejecutada, nos permitiría desatascar y acelerar una transición ecológica justa para la que nos estamos quedando sin tiempo”, comenta Sergio Moreno de Movemos Europa

Todos los movimientos ciudadanos que luchan por el clima, desde Greenpeace a Ecologistas en Acción, pasando por Extinction Rebellion o Juventud Verde, coinciden en que la escasa visibilidad que ha tenido esta Asamblea Ciudadana por el Clima juega en su contra, y que al igual que estas herramientas ciudadanas han servido para cambiar el rumbo de un país en diferentes escenarios, en España “vemos difícil que la Asamblea esté sirviendo para situar la crisis climática en la centralidad de las agendas pública, política y mediática”, añade Moreno, “por lo que es necesario alzar nuestras voces para darla a conocer y exigir más y mejores asambleas”.

Según Javier Andaluz, de Ecologistas en Acción, “lo que hemos podido comprobar durante este proceso es que vista la opacidad con la que se ha desarrollado y la falta de vinculación de las propuestas, parece que este no ha sido ni de lejos el proceso participativo que se anunciaba al inicio de esta Asamblea Ciudadana por el Clima”. Y hace un llamamiento para el 22 de mayo: “todas tenemos que hablar sobre la emergencia climática y poner medidas sobre la mesa, y desde estos espacios en los que puede haber un intercambio de diálogo se puede pedir más participación y más mecanismos de control y de democracia públicos”.

“La ciencia prevé que en 2050 España alcance las mismas temperaturas que Irak”, apunta Moreno. “Es el momento de aumentar la ambición climática e involucrar a la sociedad civil y a la ciudadanía con herramientas de participación reales y no simbólicas. En tanto que la ley de cambio climático mandata que la asamblea ciudadana sea un espacio de «participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones» en lugar de un mero ejercicio de reflexión, exigimos ahora que sus recomendaciones sean vinculantes”.

El día de la manifestación, los movimientos ciudadanos, y todas las voces que se quieran sumar, exigirán medidas contundentes al Gobierno y recordarán la capacidad de la democracia participativa como la principal herramienta para superar la crisis climática . Porque aún hay esperanza. “Lo que no podemos permitir es que esta Asamblea termine sin pena ni gloria”, defiende Virginia Alfaro, del movimiento Extinction Rebellion. “Desde el Gobierno se comprometieron a que esta no sería la única Asamblea, sino la primera, y es esencial que las siguientes sean como deben ser, porque recursos para mejorarla existen”.

Tal y como recuerdan desde Marea Deliberativa, en una segunda edición de la Asamblea Ciudadana para el Clima se podría hacer todo lo que no se ha hecho en la primera, de modo que se podrían seguir las recomendaciones de la OCDE —Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos—, darle visibilidad plena, marcar unos objetivos concretos y que todo el proceso transcurra acorde a la ciencia. Siempre, además, con la posibilidad de celebrar asambleas ciudadanas climáticas autonómicas, provinciales e incluso municipales.

“Este 22 de mayo debe ser un espacio compartido en el que podamos aprender mutuamente sobre cómo movernos hacia adelante, tanto como sociedad civil como a través del Ministerio para la Transición Ecológica, para que se vea involucrado a hacerlo de otra manera”, apunta Alfaro, “Y no debemos olvidar que las Asambleas Ciudadanas son un mecanismo de democracia deliberativa que se utilizan a nivel institucional, pero que existen mecanismos de bases que se pueden emplear para que todas las voces se escuchen y podamos crear espacios radicalmente inclusivos. Así podremos contrarrestar la opacidad que hemos encontrado en esta Asamblea Ciudadana por el Clima, y por eso es tan importante unir nuestras voces el próximo 22 de mayo”.

Entrevista al P. Dário Bossi

“Laudato Si’, quizás tiene sus principales profetas en las poblaciones minoritarias”

Dario Bossi, miembro de Iglesias y minería
Dario Bossi, miembro de Iglesias y minería

«En los años de la pandemia, los beneficios de las empresas mineras en América Latina se han disparado»

«Se pagan tres grandes categorías: las comunidades, que intentan defender sus territorios y modos de vida, los trabajadores y la naturaleza»

«Todavía estamos lejos de entender que la ecología integral es un paradigma que desmonta el modelo económico, político y cultural que hemos promovido hasta ahora, y que estamos tratando de arreglar en algunas piezas, en algunos engranajes que no están funcionando»

«Lo que falta es una opción renovada, como dice la encíclica Laudato Si’, por los pobres y por la Madre Tierra»

 Luis Miguel Modino,

Dário Bossi con el Papa Francisco

La megaminería es algo cada vez más presente em América Latina, con un aumento durante la pandemia, tiempo en que los beneficios de las empresas mineras se han disparado. Es una cuenta que la pagan las comunidades, los trabajadores y la naturaleza.

Luchar contra eso es uno de los propósitos de la Red Iglesias y Minería, de la cual forma parte el padre Dário Bossi. En esta entrevista nos habla sobre la realidad de las comunidades afectadas, los pasos dados, destacando la Caravana por la Ecología Integral en Tiempos de Extractivismos, que recientemente recorrió varios países de Europa, inclusive visitó la Curia Vaticana.

Se trata de avanzar en todo lo apuntado por la Laudato Sí, de que las Iglesias hagan “un examen de conciencia muy severo y exigente para preguntarse hasta qué punto la Iglesia corre el peligro de ser cómplice de este sistema de muerte que está saqueando los territorios y la naturaleza”. Asumir “una opción renovada, como dice la encíclica Laudato Si’, por los pobres y por la Madre Tierra”.

¿Cuál es la realidad latinoamericana en torno a la minería hoy en día?

La opción por el extractivismo depredador en América Latina viene de lejos. Ha sido una opción que ha atravesado diferentes países y diferentes espectros políticos, de derecha a izquierda, en todo el continente. Sin embargo, en este último periodo, la crisis pandémica, el aumento de la pobreza, la inflación, los impactos que la guerra en Ucrania ha provocado en la seguridad del acceso a las materias primas, los combustibles fósiles, los fertilizantes, en general el mineral, junto con la falta de seguridad de los flujos financieros y la vuelta al oro como instrumento que garantiza la estabilidad financiera, han contribuido a aumentar aún más el ritmo arrollador del extractivismo.

Tanto es así que, en los años de la pandemia, los beneficios de las empresas mineras en América Latina se han disparado. Esto es escandaloso si vemos la caída del Producto Interior Bruto de los países, la caída del acceso mínimo a los salarios y a los derechos de la población. Al aumento de la brecha entre los más ricos y los más pobres también ha contribuido el incremento de los beneficios de las grandes empresas mineras.

Minería ilegal

¿Quién paga la factura de todo esto?

Se pagan tres grandes categorías: las comunidades, que intentan defender sus territorios y modos de vida, los trabajadores y la naturaleza. Cada vez hay más comunidades amenazadas, porque la necesidad de un extractivismo que amplíe las fronteras, el freno es la llamada licencia social, que las empresas no siempre pueden obtener. La licencia medioambiental la conceden los Estados, que suelen ser cómplices de las grandes empresas, pero la licencia social tiene que ser garantizada por las personas que viven en los territorios, y esto no siempre es tan fácil de conseguir.

Ante este conflicto, la amenaza aumenta, la amenaza a los indígenas, como está ocurriendo aquí en Brasil con los proyectos de liberación de la minería en tierras indígenas, la amenaza a los campesinos, la amenaza a las comunidades que quieren mantener otro tipo de relación con sus territorios. Los trabajadores también están pagando la factura, porque lo vimos con fuerza durante la pandemia, pero sigue teniendo repercusiones hoy en día. El poder de negociación de las empresas ante la pérdida de derechos, la pérdida de salarios, la necesidad de trabajar de las personas, ha aumentado.

La gente tuvo que someterse cada vez más a los descuentos para reclamar el derecho al trabajo. La minería fue reconocida durante la pandemia como una actividad esencial, lo cual es absurdo, paradójico. Si observamos las existencias de minerales que se almacenan en muchos países, no era tan esencial. Fue posible reducir o incluso suspender la extracción por un tiempo durante la pandemia.

Pero aumentó su ritmo durante la pandemia, lo que demuestra la pérdida de poder de negociación de los trabajadores frente al poder de la empresa. De esto se desprende que la naturaleza es la que paga la factura, porque se perdió la expansión de la minería en regiones hasta entonces, como los territorios indígenas, las áreas protegidas, los parques naturales, las zonas fronterizas, que hasta entonces estaban sujetas a una legislación más estricta. Tanto desde el punto de vista de la minería ilegal, como de la minería de oro, como de la minería industrial, la expansión acaba afectando a los derechos de la naturaleza.

Caravana Ecología Integral

Está haciendo algunas denuncias que han hecho en los últimos años diferentes organizaciones, incluida la Iglesia Católica, en referencia a la minería. Recientemente, una caravana latinoamericana visitó seis países europeos, haciendo estas y otras denuncias, incluso al Vaticano. ¿Qué importancia puede tener esta caravana para el futuro?

La caravana quería dialogar tanto con la sociedad civil como con las Iglesias. En primer lugar, quería llevar la solidaridad del Sur Global a una Europa que se siente fuertemente amenazada por la guerra, que es una guerra de disputas territoriales por las materias primas. Una guerra que disputa los canales para el flujo de materias primas.

Es, por tanto, una guerra que los países del Sur viven constantemente, quizá de forma menos visible pero constantemente efectiva, en las muertes, en la militarización de los territorios, en la alianza entre ejércitos, empresas y actividades extractivas ilegales. Un Sur Global que quiere mostrar su solidaridad con Europa y gritar que el origen de este tipo de violencia bélica no es más que el modelo de extractivismo depredador que se ha reproducido en tierras que hasta entonces se sentían protegidas, seguras y en paz.

Además de esta solidaridad, la caravana quería denunciar este modelo y las guerras que se libran en este lado. Incluyendo la denuncia de las consecuencias y perspectivas que el nuevo contexto de conflicto internacional provocará en los países del Sur Global, no sólo en América Latina, sino también en África. Por último, la caravana ha querido hacer un llamamiento a la solidaridad, para elevar la capacidad que la sociedad civil y la Iglesia europea siempre han tenido, y que es necesario reavivar para aliarse con las Iglesias y comunidades latinoamericanas.

Laudato Si´

Después de 7 años de la encíclica Laudato Si’, ¿en qué medida ha sido asumida por la Iglesia? ¿Hasta qué punto la Iglesia ha asumido que la defensa de la Casa Común es una misión que no se puede dejar?

Todavía estamos lejos de entender que la ecología integral es un paradigma que desmonta el modelo económico, político y cultural que hemos promovido hasta ahora, y que estamos tratando de arreglar en algunas piezas, en algunos engranajes que no están funcionando. Estamos lejos de cambiar el modelo de manera radical, estamos lejos de descolonizar nuestras visiones, como iglesias y como sociedad para aprender que el mensaje de Laudato Si’, quizás tiene sus principales profetas en las poblaciones minoritarias o en las intuiciones minoritarias vividas por grupos que no tienen poder.

Pero, por otro lado, hay signos de esperanza, porque la Iglesia ha sido capaz, a través del Sínodo de la Amazonia, de establecer alguna nueva alianza, de hacer aflorar la voz protagonista de estos pueblos, de revertir algún movimiento que estaba excluyendo el protagonismo de estos pueblos. Sólo estamos al principio de un gran proceso.

Las iglesias tienen que hacer constantemente un examen de conciencia muy severo y exigente para preguntarse hasta qué punto la Iglesia corre el peligro de ser cómplice de este sistema de muerte que está saqueando los territorios y la naturaleza. Y hasta qué punto, incluso sin ser cómplice, su neutralidad, supuestamente equidistante, esta neutralidad silenciosa corre el riesgo de volverse inerte, incapaz de transformar, incapaz de tomar posición junto a estas comunidades proféticas. La conversión ecológica que puede nacer de este examen de conciencia radical es algo que nos interpela mucho.

¿Y qué falta en la Iglesia para que esto se asuma?

Lo que falta es una opción renovada, como dice la encíclica Laudato Si’, por los pobres y por la Madre Tierra. Esto es radical, es simple, pero al mismo tiempo es esencial, no se puede camuflar con otras opciones pastorales. Una opción pastoral decisiva que ponga en el centro el grito de los pobres y el grito de la Madre Tierra tendrá consecuencias en la organización de la pastoral, en las prioridades, en los grupos de trabajo, en el poder en la Iglesia y en el valor profético de la denuncia. Si tenemos el valor fundamental de poner el grito de los pobres y de la Madre Tierra en el centro como tema.

En ese sentido, es bueno destacar el apoyo de la Iglesia al Foro Pan Amazónico de Belem en julio, la importancia de que la Iglesia coopere con los movimientos sociales, otro gran llamado del Papa Francisco. Aquí, en América Latina, la Iglesia acoge este llamado del Papa, lo reaviva uniéndose al Foro Pan Amazónico de Belem, donde la REPAM estará presente para relanzar el Sínodo para la Amazonía en un diálogo más abierto, más amplio, más pan amazónico.

Semana «Laudato Si»

La Semana Laudato si’: Intensificar esfuerzos contra el cambio climático

La Semana Laudato si'
La Semana Laudato si’

Siete días y cientos de eventos globales, regionales y locales promovidos por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para celebrar el séptimo aniversario de la encíclica del Papa Francisco

También siete los objetivos que persigue la Plataforma de Acción Laudato si’ para crear una masa social crítica y proteger nuestra casa común

Como dice Francisco: «Vivir la vocación de ser protectores de la creación de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa»

(Vatican News).- Intensificar los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático es solo uno de los objetivos de la Semana Laudato si’, que se celebrará del 22 al 29 de mayo, promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en el séptimo aniversario de la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación.  Una serie de celebraciones globales y conversatorios centrarán las jornadas donde se tratarán temas como el clamor de los pobres, la ciencia de la conservación ecológica, la biodiversidad, e incluso las voces de los pueblos indígenas que contará con la participación de la hermana Alessandra Smerilli, FMA, secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El Papa lanza el Movimiento Educativo Internacional Scholas Occurrentes

Siete días de eventos, pero también los 7 objetivos que persigue la Plataforma de Acción Laudato si’ promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, para crear una masa social crítica y proteger nuestra casa común. Esta nueva herramienta está capacitando a las instituciones, comunidades y familias católicas para implementar Laudato Si’ en su totalidad.

Cada día de la Semana Laudato si’ presentará eventos globales, regionales y locales vinculados a los objetivos Laudato si’ y a los siete sectores de la Plataforma de Acción Laudato si’, los cuales sustentan el concepto de ecología integral.

Durante la Semana Laudato Si’ se tratarán temas como los recursos de los católicos para combatir el colapso de la biodiversidad; el papel de los combustibles fósiles en los conflictos y la crisis climática; y cómo todos podemos abrazar a los pobres en nuestra vida cotidiana.

Oremos juntos por la dignidad de las personas y nuestra casa común

Programa de la Semana Laudato si’

Lunes 23 de mayo: Respuesta al clamor de la Tierra

10:00 CEST         No más colapso de la biodiversidad: Reequilibrar los sistemas sociales con la naturaleza

Retransmitido en directo desde la Universidad Católica Australiana de Roma, el padre Joshtrom Kureethadam, del Vaticano, dirigirá una dinámica conversación centrada en elevar las voces indígenas de cara a la conferencia de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad que tendrá lugar este año.

Ponentes destacados:

● Sor Alessandra Smerill, FMA, Secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano

● Theresa Ardler, investigadora de enlace indígena en la Universidad Católica de Australia, directora y propietaria de Gweagal Cultural Connections

● Vandana Shiva, fundadora de la Fundación de Investigación Navdanya para la Ciencia, la Tecnología y la Ecología en la India y Presidenta de Navdanya International

● Padre Joshtrom Isaac Kureethadam, Jefe de la Oficina de Ecología y Creación del Vaticano, Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

● Angela Manno, artista premiada

● Greg Asner, Director del Centro ASU de Descubrimiento Global y Ciencia de la Conservación

Martes, 24 de mayo: Respuesta al clamor de los pobres (7mo aniversario de LS)

9:00 CEST  Empoderamiento de la ECO-munidad: Abrazando a los pobres

Miércoles, 25 de mayo: Economía Ecológica

15:00 CEST  Combustibles fósiles, violencia y crisis climática

Con Jeffrey D. Sachs

Jueves, 26 de mayo: Adopción de estilos de vida sostenibles (Fiesta de la Ascensión)

15:30 CEST  Invertir en Laudato Si’

Viernes, 27 de mayo: Educación Ecológica

14:00 CEST  Avance: Largometraje documental sobre Laudato si’

Sábado, 28 de mayo: Espiritualidad Ecológica

19:00-21:00 CEST  Festival Laudato si’

Con Migueli Marin y Marco Mammoli

Domingo, 29 de mayo: Resiliencia y empoderamiento de la comunidad como parte de nuestro Viaje Sinodal

15:00 CEST  Encuentro de oración de clausura de la Semana Laudato si’: La resiliencia y el empoderamiento de las comunidades como parte de nuestro viaje sinodal.

Los eventos mundiales

El programa completo y final de la Semana Laudato si’, que incluye los eventos mundiales en Uganda, Italia, Irlanda, Brasil y Filipinas, puede encontrarse en la web dedicada a las jornadasTodos los eventos globales, excluyendo el avance de la película el 27 de mayo, serán transmitidos en los canales de Youtube y Facebook del Movimiento Laudato Si’.

La Caravana por la Ecología Integral

Mons. Vicente Ferreira: «La Iglesia sigue siendo muy lenta en este tema de la ecología integral»

Mons. Vicente de Paula Ferreira
Mons. Vicente de Paula Ferreira

«La alternativa principal y fundamental es que nuestras comunidades tienen que tener la soberanía de elegir su forma de vida, y eso es lo que la minería muchas veces no hace, porque termina imponiendo sus proyectos»

«Un punto que es fundamental es la disputa por el lenguaje, por la narrativa, por la visibilidad. Desgraciadamente, este sistema hegemónico y capitalista que está ahí, que sólo piensa en el beneficio, tiene en sus manos el poder de la comunicación»

«No fuimos allí sólo a pedir ayuda al Vaticano, fuimos a ofrecer nuestra historia, nuestra espiritualidad, nuestra defensa de nuestros pueblos y las experiencias concretas que tenemos en nuestro territorio»

«La Iglesia debe acelerar su proceso de resistencia y defensa de nuestros pueblos»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Dom Vicente Ferreira

El objetivo de la Caravana por la Ecología Integral en Tiempos de Extractivismo, formada por 10 personas de Colombia, Ecuador, Honduras y Brasil, que visitó Alemania, Italia, Bélgica, Austria y España, del 22 de marzo al 6 de abril, fue visibilizar «todas esas heridas que estos megaproyectos extractivistas causan a América Latina».

Uno de ellos fue Mons. Vicente de Paula Ferreira, secretario de la Comisión Especial para la Ecología Integral y la Minería de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), quien, de regreso a Brasil, explica en esta entrevista lo que vivió durante los encuentros y lo que esto significa para las comunidades afectadas por la minería, víctimas de crímenes que sepultan el futuro de muchas personas.

¿Cómo fue su experiencia de poder visitar varios países de Europa para dar visibilidad a la realidad de la minería en América Latina?

La Caravana por la Ecología Integral en Tiempos de Extractivismo, fuimos un grupo de 10 personas de la Red de Iglesias y Minería, de Colombia, Ecuador, Honduras y Brasil. La palabra es exactamente esa, sacar a la luz todas esas heridas que estos megaproyectos extractivos causan a América Latina.

Incluso trayendo crímenes como el de Brumadinho, Mariana, también llevamos la realidad de Piquiá de Baixo en Maranhão, Putumayo y Caldas, en Colombia, para mostrar a entidades eclesiales y civiles de cinco países de Europa, que fueron Alemania, Italia, Bélgica, Austria y España, esas voces. No son sólo denuncias, sino también anuncios, como hemos respondido varias veces cuando nos han preguntado: Pero ¿cuál es la alternativa?

La alternativa principal y fundamental es que nuestras comunidades tienen que tener la soberanía de elegir su forma de vida, y eso es lo que la minería muchas veces no hace, porque termina imponiendo sus proyectos a costa de expulsar a las familias de sus territorios, con la contaminación del aire, del agua y la devastación de la naturaleza. Esta fue la experiencia que tuve en esta caravana.

Mons. Vicente de Paula Ferreira y Cardenal Hollerich

¿Cuál ha sido la reacción de la sociedad civil y de la Iglesia en Europa ante lo denunciado y anunciado?

Mucha empatía, mucha aceptación, sensibilidad, aunque vemos que la Iglesia sigue siendo muy lenta en este tema de Laudato Si’, de la ecología integral. La propia sociedad en sus grandes organizaciones no se ha tomado en serio estos tratados para la protección del medio ambiente, para la lucha contra el calentamiento global. Aunque en cierto modo nos sentimos impotentes, los grupos que hablaron con nosotros fueron muy receptivos, e incluso pudimos reforzar nuestras alianzas.

Aquí en Brasil, por ejemplo, hay proyectos concretos que son apoyados por algunas instituciones eclesiales, que nos ayudan aquí a construir proyectos de vida para nuestras comunidades. He sentido mucha empatía, mucha acogida y también compromisos. Por ejemplo, desde el punto de vista de la sociedad civil, hay un compromiso de las organizaciones para construir la ley de la debida diligencia, que Europa está construyendo, que es precisamente para responsabilizar a las empresas en toda la cadena de producción, y también para defender a quienes son víctimas de estos procesos extractivos.

¿Cómo podemos ayudar a la Iglesia en Europa, en América Latina, en el mundo entero, a tomar conciencia de que el cuidado de la Casa Común es una misión de cada bautizado y de la propia Iglesia?

La primera es pasar por un proceso de conversión personal. No podemos esperar la iniciativa de otros. Si tenemos conciencia, vamos a hacer lo que está a nuestro alcance. En mi caso, esto es visible. ¿Por dónde empezar? A través de un testimonio concreto en los territorios, tenemos que abrazar una causa concreta, no sirve hablar de cosas abstractas. En mi caso, acompaño a Brumadinho, y estoy allí junto a las comunidades. Y tantos otros que aparecen porque abrazan causas concretas.

Un punto que es fundamental es la disputa por el lenguaje, por la narrativa, por la visibilidad. Desgraciadamente, este sistema hegemónico y capitalista que está ahí, que sólo piensa en el beneficio, tiene en sus manos el poder de la comunicación. Por ejemplo la Vale, muestra lo que hace, pero lo que no hace, y el dolor de la gente que sufre con sus crímenes, no lo muestra. Por lo tanto, ayudar a la Iglesia es también ayudar a que esto sea visible para nuestros propios líderes y fieles. Otro punto que destaco es la formación, la elaboración de materiales formativos para grupos de catequesis, para jóvenes, para familias, para sensibilizar a nuestra Iglesia.

Brumadinho

Usted ha seguido de cerca la realidad de Brumadinho, uno de los mayores crímenes ambientales de la historia de Brasil. Para las personas que viven en Brumadinho y en otras regiones fuertemente afectadas por las consecuencias de la minería, ¿qué significan este tipo de iniciativas, como la caravana que acaba de terminar?

Mostrar que estas comunidades están heridas y al mismo tiempo tienen vida, sueños, quieren vivir una vida feliz, lo logramos con mucho entusiasmo, poniendo a Brumadinho en la mesa de los organismos internacionales, en el discurso de la Iglesia en el Vaticano, en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, llevando los casos de Mariana, de Piquiá, mostrando que nuestro pueblo sufre, está herido, pero quiere vivir, tiene proyectos de agroecología, de turismo, tiene espiritualidad, tiene vida de Iglesia, tiene sueños, tiene deseos, que no necesariamente pasan por la minería.

La gente, las comunidades, tienen otros proyectos y hay que respetar su autonomía para decidir su futuro. La caravana dio un gran impulso para mostrar la memoria de todo lo que está pasando.

Ha hablado de la visita al Dicasterio de Desarrollo Humano Integral. ¿Qué significa esta atención del Vaticano para Iglesias y Minería?

Significa mucho, hice la sugerencia de que deberíamos caminar más juntos. Tuvimos una reunión, el Dicasterio está en transición, y fuimos recibidos por parte de la coordinación, por la hermana Alessandra Smerilli, y nos insertó en movimientos muy importantes. No fuimos sólo a pedir, sino también a llevar nuestra experiencia, y creo que la experiencia de resistencia en América Latina, con tantas redes de defensa de la vida, de los derechos humanos y de la naturaleza, puede aportar mucho al Vaticano, al Dicasterio.

No fuimos allí sólo a pedir ayuda al Vaticano, fuimos a ofrecer nuestra historia, nuestra espiritualidad, nuestra defensa de nuestros pueblos y las experiencias concretas que tenemos en nuestro territorio. También trajimos esto como tarea, para caminar aún más cerca de este Dicasterio, que es el lugar más importante para nosotros para discutir, en términos de la Iglesia universal, de Iglesia Católica, la cuestión de la ecología integral.

Visita Dicasterio Desarrollo Humano Integral

De cara al futuro, pensando en la vida de las comunidades que son acompañadas por Iglesias y Minería, ¿qué puede representar esta caravana y las luces que encontraron en los diferentes lugares y entidades visitadas?

No podemos resistir ni proponer alternativas si no conocemos profundamente nuestra realidad global. Estos problemas, Mariana, Brumadinho, no son sólo problemas locales, esto es un estilo, es el resultado de un capitalismo global, que está profundamente cuestionado. Y como modelo de economía global, profundamente herido, y causando graves daños a tantos millones de personas en el mundo y a la naturaleza.

Mostrar una mirada crítica a esta realidad, para no sufrir lo que sufrimos en tantos territorios, que es la alienación. Es como si la minería fuera así, siempre lo ha sido, seguirá así y no podemos cambiar. Primero hay que plantear la cuestión, cuestionar este modelo, luego hay que demostrar, como hicimos nosotros, que las comunidades tienen vida, tienen proyectos. A menudo se sacrifican proyectos en nombre del lucro que ni siquiera se queda en nuestro territorio, sino que se va al extranjero.

Mostrar a las comunidades su importancia, la importancia de su canto, de su danza, de su familia, de su río, de su agricultura familiar, de sus pequeños proyectos comerciales, de su culinaria, de su forma de ser. Esto es muy reforzante. La caravana muestra la forma de ser latinoamericana, esto ayuda mucho.

¿Cuál es su mensaje a los obispos y a la Iglesia de Brasil y de América Latina sobre la realidad de la minería y las consecuencias que está teniendo en la vida de la gente?

Este tema no es un tema secundario, es transversal, es primordial, es urgente. Ahora la guerra sobrecargará nuestro continente latinoamericano y África, porque habrá escasez de materias primas. Entonces se acelerarán los procesos de destrucción de nuestros territorios, de explotación.

La Iglesia debe acelerar su proceso de resistencia y defensa de nuestros pueblos. Incluso, y esto es importante destacarlo, proponemos la desinversión de las empresas mineras que destruyen nuestros territorios, nuestros pueblos. Nosotros, como Iglesia, no podemos aprobar estos modelos económicos, ni siquiera recibiendo donaciones. Tenemos que saber dónde están nuestras inversiones, cuáles son los bancos, de dónde viene este dinero.

No puedo aceptar que una Vale, que mata a tanta gente en Brumadinho, luego venga «amablemente» a reformar mi Iglesia. Mata a la persona y luego va con las flores al cementerio y la gente aplaudirá porque es buena, porque donó. Es ella quien está matando a nuestro pueblo.

La propia desinversión, no recibir recursos, no invertir, no apostar por este modelo. Es una tarea muy importante para nosotros que somos coordinadores de diócesis, para los obispos, para los sacerdotes, hacer siempre este discernimiento de dónde estamos invirtiendo nuestros recursos. ¿Son fondos éticos o fondos criminales?

Y esto debería hacernos, ayudarnos, como creadores de opinión, a tener el valor de decirlo públicamente. Mostrarnos en las redes sociales, mostrarnos en la televisión, en las homilías, donde estamos, estos proyectos. Porque, de hecho, nuestro pueblo no puede defenderse solo, y tenemos una responsabilidad social ante tanta gente, tenemos voz. Lo que vivimos es a favor de estas víctimas, y no a favor del sistema que está dañando a nuestro pueblo y a la tierra.

San Óscar Romero y Jorge Mario Bergoglio, hermanos en el conflicto


  Fray Oswaldo Escobar, OCD. Obispo de Chalatenango (El Salvador)


Dentro de la Iglesia muchas veces vivimos con dramatismo algunos sucesos. Quisiéramos que el Espíritu Santo nos guiara de una manera lineal o en ascenso progresivo, a la vez quisiéramos un mundo sin complicaciones ni vericuetos. Nos duelen tantos acontecimientos y llegamos a cuestionar muchas tomas de decisiones de jerarcas, y algunos en el sinsabor llegan hasta la indignación. Pero, sin querer caer en espiritualismos, se nos olvida que el momento presente no es el último.


El Señor es el Dios de la historia. Nuestra realidad finita no alcanza a vislumbrar cómo Dios hará que prevalezca la verdad de los suyos. Muchos han padecido la difamación y en no pocos casos han muerto como indeseables. Sin embargo, el Señor mismo que desea dejar la historia ordenada con el tiempo hace que aparezca la verdad y podríamos cantar al unísono con el salmista: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares” (Salmo 125, 5). Esta es la experiencia de san Óscar Romero, y quiero ofrecer aquí algunos datos que a lo mejor no son conocidos.

En el siglo pasado, la década de los 80, fue un decenio de mucho sufrimiento eclesial. Los cambios del Concilio Vaticano II se concretizaban en nuestra América Latina, pero las confrontaciones, difamaciones, exilios, deportaciones y martirios se realizaron con frecuencia; las reformas conciliares fueron bañadas con sangre en muchos países.

Quarracino y la Iglesia salvadoreña

Monseñor Antonio Quarracino, obispo de Avellaneda (Argentina), sin pretenderlo tuvo que incursionar en la historia de la Iglesia salvadoreña y, más concretamente, en la vida del arzobispo Óscar Arnulfo Romero.

San Juan Pablo II fue constantemente mal informado de lo que sucedía en la Iglesia salvadoreña. Sopesando la información recibida, tomó la decisión de enviar como visitador pontificio a monseñor Quarracino. Su tarea será examinar la tarea pastoral del arzobispo Romero. Muchas acusaciones había contra el hoy profeta, mártir y santo, algunas habían llegado a las oficinas vaticanas por medio de autoridades gubernamentales y otras por hombres de Iglesia.

Apoyo a la casusa de monseñor Óscar Romero

Quarracino estuvo una semana en El Salvador, el país por entonces era un hervidero de movimientos sociales que propugnaban un cambio en el sistema injusto. La propaganda oficial denominaba a todos estos grupos como “comunistas”; sin embargo, había un amplio abanico de posturas: desde cristianos bien formados, a veces en Lovaina, que hacían vehementes llamados para un cambio en el sistema; y los había, claro está, grupos vinculados a movimientos insurreccionistas que promulgaban la lucha armada.

Visita apostólica

Quarracino, en mi humilde opinión, no logró comprender toda la problemática social del país; en su Argentina de nacimiento pasaban cosas similares, pero con raíces muy diversas. Su visita fue de lo más discreta, se entrevistó con algunos personajes relevantes de aquellos tiempos. Antes de que concluyera la tarea el visitador, san Óscar Romero manifiesta en su ‘Diario’ bastante optimismo sobre lo que podría ser el resultado de la visita. Cenando con unos amigos, en un ambiente muy íntimo, narra lo siguiente:

“Conversamos también en forma muy confidencial sobre la visita apostólica que durante esta semana se está realizando en nuestra Arquidiócesis. Ha venido monseñor Quarracino, de la Diócesis de Avellaneda de Argentina, trayendo la comisión de parte de la Santa Sede, de la Sagrada congregación para Obispos, de realizar una visita apostólica que dé razón de la pastoral de nuestra Arquidiócesis. Se pregunta de manera especial de las relaciones con el obispo auxiliar [se refiere a mons. Marco René Revelo, el cual se manifestaba adverso a las líneas pastorales de su obispo, pero a veces eran más bien ataques personales y no tanto cuestiones pastorales]. Sé que han llegado muchas personas a dar testimonio de la pastoral de nuestra arquidiócesis y que el resultado de la visita me parece, hasta ahora, muy positivo” (‘Diario’, 19 de diciembre de 1978).

Intervención de la Santa Sede

En su ‘Diario’, Romero trata escuetamente la secuencia de esta visita, hay alusiones, pero adolecemos de un juicio global por el ahora santo. Lo que sí es cierto es que, contemporáneamente a la visita de Quarracino, las oposiciones a Romero se caldeaban. Sus hermanos en el episcopado salvadoreño, salvo monseñor Rivera, estaban en completo desacuerdo con las iniciativas pastorales romerianas, incluso pretendían sacar del Seminario San José de la Montaña a los seminaristas de la arquidiócesis y quedarse solo las diócesis que pensaban de una forma similar. En aquella ocasión, el hoy convertido en el primer cardenal salvadoreño salvó la zancadilla lanzada en contra de Romero y sus seminaristas. El profeta y santo cuenta así el hecho:

“Por la tarde, durante la cena, interesante entrevista con el rector del Seminario, padre Gregorio Rosa, quien me informó de las actividades de los otros señores obispos acerca del Seminario, en el cual se quiere educar únicamente a los seminaristas de las diócesis sufragáneas, eliminando así al grupo de la arquidiócesis que, según los otros señores obispos, es el que causa problemas. Naturalmente, el equipo del Seminario reaccionó en forma muy eclesial diciendo que estaban al servicio de la Iglesia en la formación de los sacerdotes y que había una intervención de la Santa Sede que quería un Seminario interdiocesano. Me alegré de esta reacción eclesial del equipo, lo mismo que de los informes que se dieron al visitador apostólico que estuvo investigando la actuación del arzobispo y la pastoral de la arquidiócesis” (‘Diario’, 3 de enero de 1979).

La visita pontificia no fue nada favorable para Romero. En el obispo de Avellaneda prevaleció una imagen negativa sobre nuestro santo. A pesar de que muchos ofrecieron informes positivos sobre el arzobispo, la conclusión fue que Romero incitaba a la rebelión y que los sacerdotes más cercanos a él iban en la misma línea. El visitador sugirió que en El Salvador debía nombrarse un “administrador apostólico sede plena”. En otras palabras, el Vaticano debía intervenir directamente a la arquidiócesis y deponer al que estaba siendo investigado. Romero resume el informe en las siguientes líneas:

Quarracino, el cual reconoce una situación sumamente delicada y quien recomendó como solución a las deficiencias pastorales y a la falta de unidad entre los obispos, un administrador apostólico, sede plena” (‘Diario’, 7 de mayo de 1979).

Entrevista con Juan Pablo II

Para el mes de mayo del año siguiente, Romero peregrinará a Roma con ocasión de la beatificación del fundador de las Dominicas de la Anunciata, el P. Coll. Pero también pretende entrevistarse con Juan Pablo II para aclarar el cúmulo de acusaciones en su contra, llevando una abultada documentación. Después de unos intrincados trámites para adquirir la cita con el Papa, este le recibe el 7 de mayo [Para una visión global sobre este viaje y entrevista con el papa Juan Pablo II, recomiendo la lectura del ‘Diario’ de nuestro santo. Los días a considerar son del 28 de abril al 9 de mayo de 1979].

Sin embargo, este artículo no pretende ahondar ni en la visita de Quarracino a El Salvador ni tampoco en la visita de Romero a Roma. Lo que me interesa recalcar es la persona de Quarracino. La razón es la siguiente: Quarracino, siendo posteriormente arzobispo de Buenos Aires, conoció por circunstancias que la Providencia prepara a un ex provincial jesuita arrinconado en una residencia para ancianos y enfermos en Córdoba (Argentina). Su nombre era el P. Jorge Mario Bergoglio.

El servicio de la autoridad en muchas ocasiones es sumamente complejo. El P. Bergoglio, en su provincialato había tomado decisiones firmes, incluso hasta el cierre de alguna presencia. Todo ello ocasionó en algunos de sus hermanos una inconformidad hacia su persona. Córdoba fue una especie de exilio para el ex provincial jesuita, además de vivir una auténtica noche oscura ante sus hermanos, la vivía también en su propio interior.

Auxiliar de Buenos Aires

Quarracino quedó deslumbrado con la personalidad del P. Jorge Mario Bergoglio, y fácilmente pensó en él como un futuro obispo. En varias ocasiones le propuso ante sus colegas de la Conferencia Episcopal de Argentina como candidato al episcopado, pero su propuesta fue bloqueada por distintas circunstancias. El arzobispo bonaerense decidió ir personalmente donde Juan Pablo II para presentarle directamente su petición en favor de Bergoglio. El Papa accede y le hizo obispo auxiliar de Buenos Aires. Al renunciar Quarracino como arzobispo por límite de edad, nadie pensaba que le sucedería Bergoglio, pero contra todo pronóstico fue elegido como arzobispo de la capital argentina.

Para no cansar más al lector, voy afinando el punto al que quiero llegar: Quarracino valoró negativamente a Romero; sin embargo, fue quien promovió a Jorge Mario Bergoglio como obispo, el cual se convierte posteriormente en el papa Francisco. Y será un discípulo de Quarracino (Bergoglio) el que termina canonizando a Romero.

Verdades y mentiras

Este artículo quiere dejar constancia de cómo, en muchas ocasiones, nos encerramos en el momento crítico y no vemos horizonte alguno. Se nos olvida que el Espíritu de
Dios siempre nos lleva a la verdad completa. Sobre Romero se dijeron muchas difamaciones, el mismo papa Francisco dijo al episcopado centroamericano –reunido en Panamá con ocasión de la JMJ de 2019– que en muchos círculos eclesiales del pasado mencionar a Romero era “mala palabra”.

El Papa lo dijo con la sencillez y contundencia que le caracteriza. En mi opinión, el Espíritu viene a resucitar con el tiempo tanto las mentiras como las verdades. Las primeras, para ser reconocidas como tal junto a sus autores; y las segundas, para que iluminen honrosamente a quienes padecieron las difamaciones. Aquí en mi diócesis he oído varias veces un dicho que reza así: “La mentira tiene patas cortas y la verdad siempre la alcanza”. Hay en ello una gran sabiduría, que me hace recordar también una frase lapidaria de santa Teresa de Jesús“La verdad padece, mas no perece” (Cta. 284, 26)