El buen trato, signo del cristiano

por Trinidad Ried 

Actualmente son muchos los que padecen soledad, abandono, enfermedades mentales y físicas, producto del modo de vida que llevamos tan acelerado, individualista, consumista y narcisista. Por lo mismo, el buen trato, requisito indispensable para nuestro desarrollo personal y social, se ha ido desdibujando y ha sido reemplazado por un modo de relación más bien higiénico, funcional y comercial (en el mejor de los casos), o bien, por un modo abusivo, hostigador, manipulador, opresor y humillante en muchas ocasiones. a violencia y la agresión se ha normalizado como modo de vincularnos y las consecuencias tanto en los niños, jóvenes, adultos y en especial en las personas mayores, ya comienza a develar situaciones muy preocupantes en nuestra convivencia. Es en este contexto donde los cristianos tenemos mucho que aportar con un testimonio diferente donde, más que palabras, seamos reconocidos por cómo tratamos a los demás y cuánto amor y cuidado ponemos en ello. Y es que las tareas del cuidado, que se encarnan en el buen trato, son necesarias para vivir, convivir, satisfacer necesidades, construir proyectos de bienestar personal y proyectos ciudadanos en torno al bien común, la igualdad y la solidaridad.

¿Qué es el buen trato?

El cuidado ha estado históricamente asociado a las mujeres, en la vida familiar y en la guerra. Estas han sido las principales cuidadoras de la vida que crece, de los ancianos, de las personas enfermas y en dificultad. Sin embargo, se afirma que, aunque las experiencias de las mujeres son una fuente importante del aprendizaje y la realización del cuidado, no es un valor exclusivo de ellas. El mismo ejemplo de Jesús nos interpela a todos a hacernos cargo responsablemente de los demás porque no podemos vivir solo para nosotros mismos, ya que somos seres relacionales, interdependientes y llamados a construir un Reino de amor.

El buen trato es más que ausencia de abuso o maltrato. No es equivalente a la pasividad, sino que designa una manera de posicionarse y actuar frente al mundo. Implica establecer relaciones basadas en el respeto, la consideración de los demás y el reconocimiento de los otros y lo otro, como “como legítimos otros/otro”.

Si bien se traduce en gestos, es más bien un paradigma, una forma de ver la vida y, sobre todo, de actuar en ella. Pero antes debemos aclarar “mitos” que se aplican al buen trato: querer a todo el mundo o llevarse bien con todos; darse por entero a los demás, olvidándose de uno mismo; estar siempre de buen humor, sin enojarse nunca; estar siempre bien con todos, sin nunca entrar en conflicto; confiar ciegamente en todo el mundo; ver solo el lado bueno de la vida.

¿Cómo se promueve?

El buen trato no se instruye. El buen trato se vive. El buen trato se promueve en vínculos, en la forma de relacionarnos. Para ello es necesario generar contextos o microclimas de buen trato. Estos microclimas protegen del efecto tóxico de las relaciones o contextos abusivos, otorgando parámetros de contraste que impiden normalizar abusos y malos tratos de cualquier índole:

  • Enfocados en los recursos vs los déficits, lo que falta: los climas en que me y nos movemos, ¿destacan mis aspectos positivos? ¿O destacan lo negativo que hay en mí o en los otros? Los climas nutritivos se manifiestan en que en ellos se descubren y destacan talentos y habilidades de cada uno; se reconocen explícitamente los logros; se considera el error como una oportunidad de aprendizaje; no se desconocen las debilidades o errores, pero se ayuda a asumirlas; se sancionan las conductas, no las personas. En cambio, en los climas tóxicos los indicadores son que se enfatizan los defectos, errores y debilidades de cada uno; hay descalificación o ausencia de reconocimiento; se considera el error como un fracaso; se culpabiliza o estigmatiza al otro por sus debilidades o errores; se sanciona a la persona.
  • Enfocados en la cooperación vs la competencia: en los climas en los cuales me desenvuelvo, ¿vamos todos para el mismo lado? ¿O cada cual tira para el suyo? Los climas nutritivos se manifiestan en: surge la lógica del bien común. Las personas trabajan unas con otros. Todos ganan: “Yo gano, si tú ganas”. Se generan relaciones solidarias y de confianza. En los climas tóxicos se ve que surge una lógica individualista. Las personas trabajan unas contra otras. Hay ganadores y perdedores: “yo gano, si tú pierdes”. Se generan relaciones de desconfianza.
  • Enfocados en la pertenencia vs la exclusión: ¿me siento parte del grupo? ¿Integro a los demás? ¿Soy responsable de la marginación de algunos? Los climas nutritivos se manifiestan en que: se busca integrar a todos. Los grupos son permeables. Se hace sentir que todos son parte del grupo. Pertenecer no implica perder la propia individualidad. El grupo se preocupa ante eventos vitales especiales de algún miembro. En los climas tóxicos se ve: hay rechazos o se invisibiliza a algunos. Hay grupos cerrados. Se hace sentir que da lo mismo que uno esté o no. Para pertenecer hay que negarse a uno mismo. Se privilegia a unos sobre otros. Hay favoritos y privilegiados. El grupo se muestra indiferente ante eventos vitales de algún miembro.
  • Enfocados en jerarquías de actualización vs jerarquías de dominio: ¿cómo se ejerce la autoridad en los climas donde yo me desenvuelvo? ¿Cómo ejerzo yo la autoridad? En los climas nutritivos se puede visualizar: el poder conlleva responsabilidades. Se basan en el respeto. Prima el valor de la convivencia. Las jerarquías son transitorias. Se promueve el crecimiento de quienes están bajo el propio alegro. Nunca se avala o justifica el mal trato. En los climas tóxicos se visualiza: el poder que conlleva privilegios. Se basan en el sometimiento, confundiendo respeto a sumisión. Prima el valor de la obediencia como fin en sí mismo. Las jerarquías son permanentes e inmutables. Se inhibe el crecimiento de quienes están bajo el propio alero. Se legitima el maltrato como un mal necesario o merecido.
  • Enfocados en la comunicación vvs la incomunicación: ¿cómo es la comunicación dentro de los grupos donde yo me desenvuelvo? ¿Cómo me comunico yo? En los climas nutritivos se manifiesta en que: se crean oportunidades para conversar y escucharse. Es posible expresar la propia opinión. Hay cabida a las propias dudas, preguntas o inquietudes. Hay transparencia. En los climas tóxicos se manifiesta esto: carencia de espacios para la escucha y conversa. Silencio, monólogos, sermones, interrogatorios. Hay silenciamiento o hay que ceñirse a un discurso oficial, sin posibilidad de disentir. Se estigmatiza a aquel que tiene dudas, preguntas o inquietudes. Hay ocultamiento.
  • Enfocados en el manejo constructivo del conflicto vs manejo no constructivo de conflicto: ¿cómo se abordan los conflictos en los climas en los cuales me desenvuelvo? En climas nutritivos se ve: se considera que los conflictos son naturales e inherentes a la convivencia. Los conflictos se abordan directamente. Se promueve la participación en el abordaje y resolución de los conflictos propios. Si un tercero interviene, es para alentar la reflexión y para promover el desarrollo de la empatía. En los climas tóxicos se visualiza que: se considera que los conflictos son negativos y peligrosos. Los conflictos se evitan o se produce una confrontación violenta. Hay uno o unos pocos que resuelven los conflictos por los demás. Si un tercero interviene es para determinar quién es el culpable o para “pseudoconciliar”.
  • Enfocados en el humor y disfrute vs amargura y tensión: ¿cómo lo paso en los diferentes ambientes en que me desenvuelvo? ¿Contribuyo a que los demás lo pasen bien? En los climas nutritivos se visualiza de la siguiente forma: prima un ambiente distendido. Hay espacio para el humor sano (los miembros del grupo se ríen unos con otros). Los miembros del grupo disfrutan juntos de cosas simples. En los climas tóxicos se encuentra que: prima un ambiente tenso. Se descalifica el humor o, si lo hay, se da la burla (los miembros del grupo ríen unos de otros). Se requiere de un gran despliegue para pasarlo bien.

El signo de un cristiano

El buen trato, en definitiva, es el signo de un cristiano. La ética del cuidado exige un cuidado, un buen trato, tanto a nosotros mismos como a los demás y al entorno, como ya se ha dicho. Sin embargo, lo importante no es hablar del buen trato ni del bien, sino obrar bien y hacer el bien, tal como lo encarnó Cristo y lo predicó. Todo su testimonio fue un buen trato que debemos imitar y enseñar y que se sintetizan en “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

EEUU, avanzando hacia el fascismo, corre al precipicio

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El politólogo Noam Chomsky alerta que Estados Unidos avanza hacia el fascismo en medio de un colapso social masivo y una lucha de clases.

“Cuando Estados Unidos corre hacia el precipicio, tiene un impacto en los demás. Otras cosas que están sucediendo son bastante malas, pero, con Estados Unidos a la cabeza y marchando hacia la destrucción, el futuro es muy oscuro. Y es nuestra responsabilidad aquí controlarlo, terminarlo, hacer que el país vuelva a la cordura, que haya cordura en estos temas, antes de que sea demasiado tarde”, explicó el politólogo y lingüista estadounidense, en una entrevista con Democracy Now.

Chomsky también afirmó que el Partido Republicano con Donald Trump “dueño del partido” y sus secuaces está “haciendo marchar” al mundo hacia la destrucción al ignorar la emergencia climática. De hecho, durante el mandato de Trump, EE.UU. se retiró del Acuerdo de París, maximizó el uso de combustibles fósiles, desmanteló los sistemas que de alguna manera mitigaron sus efectos.

Señaló también que el neoliberalismo se traduce en una amarga guerra de clases al contrario de lo que significa en el diccionario. Al respecto, aludió a una investigación realizada por Corporación RAND, la cual revela que, en los últimos 40 años, se observa una transferencia de riqueza de 50 billones de dólares de la clase trabajadora y la clase media a los ricos, lo que a juicio del experto es un “robo” y no una transferencia de riqueza.

“Una gran parte, probablemente la mayoría, de la población en este momento básicamente sobrevive de cheque en cheque, muy poco en reserva. Si tienen un problema de salud o algo más, están en serios problemas, especialmente por la falta de apoyo social en el país”, resaltó.

El académico estadounidense además dijo que, como resultado de la estrategia republicana, es “muy posible” que Donald Trump vuelva a ser presidente de Estados Unidos, o alguien como él, y “luego simplemente correremos hacia el precipicio”, vaticinó.

“La estrategia republicana ha tenido éxito, haga todo el daño que pueda al país, culpe a los demócratas, desarrolle todo tipo de cuentos fantásticos sobre las cosas horribles que los comunistas, los demócratas, le están haciendo a su país, los niños, a la sociedad, en un país sometido al colapso social, a la atomización, a la falta de capacidad organizada para responder en ideas y acciones que puedan tener éxito”, subrayó.

En otro momento, refiriéndose a algunos analistas “muy astutos y conocedores”, dijo que, en realidad, “estamos avanzando hacia el fascismo real”. Por su parte, lo llamó una especie de “proto-fascismo”, donde muchos de los síntomas del fascismo son bastante evidentes: recurrir a la violencia, la creencia de que la violencia es necesaria.

Hildegarda de Bingen

La larga espera de Hildegarda, una “pluma” de grandes talentos


Hildegarda

La pequeña, diminuta, muy frágil Hildegarda que escapó de la muerte el día que vio la luz, niña solitaria y tímida para hablar ¿qué es capaz de ver que los demás no saben interpretar? Esta Hildegarda, samaritana de la mirada, nos habla a nosotros, los modernos inmersos en el mundo de la imagen. “Lo que no veo, lo ignoro”, repite.


La gente la reconoció como mujer de Dios mientras aún vivía y la veneraron inmediatamente después de su muerte, pero no fue hasta 2012 cuando fue proclamada formalmente santa y Doctora de la Iglesia. Larga espera para obtener el reconocimiento de su dimensión intelectual tan difícil de aceptar en la mujer por parte de la Iglesia, porque la mujer se tolera más fácilmente como mística que como teóloga. Además, nada ha sido fácil en la vida de Hildegarda.

Desde su difícil nacimiento siendo la décima hija, pasando por sus primeros años de vida o su infancia complicada e inquietante hasta su precoz ingreso en el convento ya que tampoco en el siglo XII era común autorizar la entrada a un convento a una niña de ocho años. Puede sonar tremendo y lo es. Pero en ese momento, los niños eran queridos de una forma muy distinta a la que conocemos hoy. No es fácil de imaginar, pero podemos intentarlo.

Hildegarda nació en Bermersheim, diócesis de Mainz, en 1098, en el seno de una familia de la nobleza menor. Según lo relatado en la Vida de santa Hildegarda, escrita por Godofredo de Disibodenberg y por Teodorico de Echternach, enfermaba muchas veces hasta casi el borde de la muerte, tuvo visiones y hablaba muy poco. Cuando ingresó en el monasterio benedictino de Disibodenberg fue confiada al cuidado de la joven noble Jutta de Spanheim, que vivía allí como un anacoreta en una celda construida por su familia y que accedió a educarla en la vida espiritual.

Sus visiones

En una carta a Bernardo de Claraval, Hildegarda escribe que conoce el significado interior de los Salmos y otros textos de la Biblia que se le muestran en las visiones, que puede leerlos “solo de una forma sencilla” y que no conoce las palabras que los componen.

Una profesión de ignorancia que sería confirmada en Vita, donde leemos que Jutta solo le enseñó a cantar los salmos de David acompañándose con el salterio de diez cuerdas, y que, aparte de esto, “no aprendió nada más de letras ni de música ni de otros seres humanos, a pesar de que no hay pocos escritos sobre ella y volúmenes que son todo menos delgados”. Lo más probable es que esto no sea cierto.

Lo que tanto Hildegarda como sus hagiógrafos quieren subrayar es que en ella es Dios quien habla. Porque su figura es absolutamente excepcional y en ese momento era algo que podría ser muy peligroso ya que las visiones eran sospechosas, entonces como ahora, porque quién sabe si venían de Dios o del diablo. Ni siquiera la niña Hildegarda podía saberlo y de hecho durante mucho tiempo aprendió a mantenerlas en secreto.

A su alrededor todos comprendían la excepcionalidad de la situación y el peligro que corría, y enviarla al convento fue una forma de protegerla del ruido del mundo. Pero para ella también se convirtió en otra cosa. Como escribe Chiara Frugoni, el monasterio es un espacio de autonomía para la mujer de la Edad Media, un lugar donde puede tener “un espacio para ella sola” que le permita igualar y superar a los hombres en oración, meditación y cultura.

Ser mujer llena de sabiduría es vivir en la frontera. Es difícil no demostrarlo, pero peligroso hacerlo por lo que constituye un agotador ejercicio de contención. También pasaba en el convento porque también el convento debe protegerse, sobre todo de la sospecha de herejía. Allí Hildegarda recibió del abad Kuno el mandato de silencio y ella lo aceptó: “Hasta mis quince años de vida vi muchas cosas, y algunas las conté, pero los que las escucharon se asombraron hasta tal punto que se preguntaban de dónde venían y de quién. Así que me asusté y escondí la Visión tanto como pude”.

Ella no podía hablar de lo que veía, pero veía y lo hacía de una manera completamente clara, su mente no estaba para nada confusa: “Escucho estas cosas con los ojos abiertos, en las visiones no sufro ningún éxtasis. Las veo en estado de vigilia, día y noche”. Dios se presentaba a sí mismo como Luz. En los textos de Hildegarda las palabras luz, luminoso, sol, iluminación y clara luz son la clave para la interpretación de la Creación. Las visiones eran precisas y cultas y partían del texto bíblico, a la par que resultaban muy originales. Lo que sabía y hacía no podía venir más que de Dios.

Luz viva

Y sabía mucho. Hildegarda daba a menudo una hermosa definición de sí misma: “una pluma confiada al viento de la confianza en Dios”. Pluma porque estaba expuesta al viento de la sospecha o la idolatría. De un momento a otro, pasaba de ser una santa a una hechicera. Estaba muy apegada a su noble discípula Riccarda di Strade, su predilecta, a la que quiso y educó. No temió a los afectos, ella que era amada por Dios. Era la fe en Dios lo que la movía y aunque conocía las dudas de los profetas del Antiguo Testamento, tenía una clara conciencia de su propio valor como instrumento en las manos de Dios.

Lo que ella llamaba “Luz viva” le mostraba claramente lo que debía hacer. Hildegarda escribía y escribía. A partir de los cuarenta y dos años comenzó a dictar las visiones. Y en esto el monje Wolmar, asignado a ella, la ayudó con la condición de que las revelaciones no salieran del monasterio. Y es él quien también pintó sus visiones, bellas y complejas miniaturas alegóricas, sobre el cosmos, el ser humano, la ciudad y el Espíritu que da vida a todas las criaturas.

Cuerpo y espíritu

Hay tres obras de Hildegarda que son teológicas y proféticas: Scivias, Liber vitae meritorum y Liber divinorum operum. También fundó el monasterio de Rupertsberg en el lugar que le fue indicado por Dios, cerca de Bingen. Resultó toda una lucha por obtener el permiso del abad Kuno, acostumbrado a las vocaciones y, por tanto, a los ricos dones que gracias a la presencia de Hildegarda llegaban al monasterio. Luz viva entonces le pidió que se cuidara y lo hizo. La presencia de la enfermería en los monasterios benedictinos era normal, pero con ella Luz viva fue más allá y le dictó los fundamentos del arte de curar.

Así Hildegarda escribió Liber subtilitatum diversarum naturarum creaturarum (El libro de las sutiles diferencias de las distintas naturalezas de las criaturas). Es una colección teológico-naturalista de conocimientos sobre las plantas, las enfermedades y el equilibrio del cuerpo. El cuerpo y el espíritu. El espíritu que trabaja en el cuerpo y con el cuerpo. La unidad entre naturaleza y espíritu, animales, plantas y hombres. Me evoca el mundo sutil de los espíritus del chamanismo universal, la idea de que existe una continuidad absoluta entre la vida del hombre y la naturaleza. O una anticipación de la visión unificada moderna del mundo. Es así, pero en Hildegarda es Dios el autor de esta armonía.

Sanadora

También transcribió la música celestial que acompaña a las visiones. Era una nueva música que unían a religiosas y fieles durante las celebraciones. Las hermanas también eran visiones. Las viste de luz, con velos y coronas despampanantes. Hildegarda no se detiene. Es la primera mujer compositora de la que tenemos la música que defiende con orgullo el papel del canto en la vida de fe. Ama a Dios a través de los cuerpos que sana. Primero lo amaba con palabras. Luego a través de la música, finalmente a través de las plantas y las flores, de toda la naturaleza.

Cuando Hildegarda ya era mayor, mayor para la época, Luz viva le ordenó predicar, una actividad absolutamente excepcional para una mujer. Y ella lo hizo por Colonia, Trier, Lieja y Würzburg. Tenemos que imaginar estos viajes en la Edad Media. Era una mujer que siempre fue frágil lidiando entre el barro y las frías aguas del deshielo del Rin. La enfermedad la convirtió en una samaritana necesitada de cuidados, pero la curaba Luz viva y, a través de ella, Hildegarda curaba los cuerpos, las herejías y cualquier tentación de poder.

Samaritana

¡De cuántas maneras Hildegarda ha sido samaritana! Nunca se apartó del camino a pesar de ser una mujer sola, sin una gran personalidad que la protegiera, “paupercula feminea forma”, mandada por hombres, sacerdotes poderosos y levitas que controlaban su don. Me viene a la mente la secuencia pascual, “muerte y vida enfrentadas en un duelo extraordinario”, en ella, en su cuerpo. El mundo que nos rodea se pregunta cómo es posible, pero son cuestiones de nada cuando la fe y el amor por las criaturas nos habitan.

Dos arcoíris muy brillantes se cruzaban en el cielo, uno de norte a sur y otro de este a oeste, justo encima de la celda del monasterio de Rupertsberg cuando Hildegarda murió la noche del 17 de septiembre de 1179. En el punto donde los dos arcoíris se encontraron, apareció una luz muy clara en el interior que mostraba una cruz rodeada de círculos de colores. El movimiento de la luz se extendía a todo el firmamento y descendía a la tierra hasta iluminar la montaña que rodea el monasterio para abrazar toda su amada tierra, llena de energía, Viriditas, la fuerza vital verde en la que se sustenta toda la creación. Creación a la que Dios envía el “rocío de su dulzura” todos los días.

[Las citas provienen de Il libro delle opere divine, Marta Cristiani y Michela Pereira, Mondadori 2010.]º

Victoria de la izquierda, ¿un revés para la Iglesia colombiana?

Petro, en una iglesia
Petro, en una iglesia

«El Señor bendiga a Colombia y lo mejor para quienes van a gobernar al país en los próximos años» (Mons. Henao)

Los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta se aseguraron de aceptar la invitación de la Sede Apostólica a reunirse en privado con el papa Francisco en Roma, meses atrás

Para el pueblo colombiano la fe cristiana sigue siendo preponderante entre los valores que lo constituyen como sociedad

Gustavo Petro, presidente electo de los colombianos para el período 2022-2026, manifestó en diversas ocasiones ser seguidor de la Teología de la liberación latinoamericana

Dos días después de las elecciones presidenciales ni una sola mención del resultado en la página de la Conferencia episcopal

Por Dumar Espinosa

Luego del parte de victoria de Gustavo Petro y Francia Márquez en el convulso proceso electoral colombiano, hacia las 4:51 de la tarde, una de las primeras reacciones que presentó en directo Caracol,[1] canal privado de televisión del país suramericano, fue la de monseñor Héctor Fabio Henao, sacerdote delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia para las relaciones entre la Iglesia y el Estado, quien comentó brevemente que la jornada electoral fue una demostración democrática y deseó éxitos para el nuevo gobierno sin mencionar siquiera el nombre del nuevo mandatario de los colombianos, ni mencionar la victoria de la izquierda sin precedentes en la historia bicentenaria de la república, ni felicitar a los ganadores en la contienda electoral; mostrando cierto embarazo al comentar en caliente los resultados de la sorprendente jornada electoral colombiana. Estas fueron sus palabras:

“Lo primero que nosotros queremos valorar de una manera muy sincera es la participación, una participación política pacífica, con una expresión de una verdadera fiesta de la democracia; una participación muy masiva de la población que nos deja a nosotros también un grado de legitimidad del sistema electoral; un sistema electoral que ha sabido responder adecuadamente en tiempo para darnos unas cifras confiables, con lo cual nosotros sentimos que ésto nos ayuda a fortalecer la democracia, por una parte por la participación, por otra parte por el sistema robusto que tenemos electoral y en tercer lugar, por la voluntad ciudadana de aportarle al país a caminar hacia el horizonte de construcción de nación.

Hay un propósito ya construido de tiempo atrás que es el de un pacto por la reconciliación entre los colombianos de suma importancia, porque una de las situaciones difíciles que tenemos que superar es los grados de fragmentación en nuestra sociedad, de separaciones y de divisiones; y ese caminar, digamos, hay que seguir avanzando. Hay múltiples sectores comprometidos en crear un clima de acuerdo, de pacto, tiene distintos nombres para denominarlo, pero un clima que nos permita convivir, convivir en paz, construir un  proyecto de nación compartido que nos permita a nosotros construir un proyecto de país en el cual podamos vivir con dignidad todas las personas; éso va a exigir en este período presidencial concreto esfuerzos muy decididos para que todas las voces puedan ser incluidas y para que definitivamente la sociedad se sienta adecuadamente representada. Es un tema también de representación política; es un tema de construcción de país; es un tema de democracia y aunque existan grandes iniciativas o proyectos, también grandes inquietudes, tiene que ir primando la capacidad de construir colectivamente.

El Señor bendiga a Colombia y lo mejor para quienes van a gobernar al país en los próximos años”.

En un momento de efervescencia popular por la disputada presidencia de Colombia hubiese sido natural la mención directa de los candidatos en contienda y el reconocimiento explícito del vencedor; cosa que haría minutos más tarde el presidente de la Conferencia episcopal colombiana, monseñor Luis José Rueda Aparicio arzobispo de Bogotá en un mensaje hecho viral por redes sociales. De todos modos, esa fue la primera impresión que dejó del mensaje de la Iglesia colombiana en uno de los principales medios de comunicación del país.

No obstante las interpretaciones de las primeras reacciones de los jerarcas católicos a la victoria de Gustavo Petro, está fuera de duda la importancia que jugó la Iglesia, o más genéricamente la fe cristiana, en la contienda electoral. De hecho, los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta se aseguraron de aceptar la invitación de la Sede Apostólica a reunirse en privado con el papa Francisco en Roma, meses atrás. Casualmente, de todos los candidatos fueron los únicos que lo hicieron. Gustavo Petro el miércoles 2 de febrero de 2022 y Rodolfo Hernández el miércoles 16 de marzo de 2022. En ambos casos, no hay imágenes de las conversaciones en privado que sostuvieron durante algunos minutos con el Pontífice, pero las campañas se aseguraron de mostrar imágenes ciertas o falsas de ese momento.

En el caso de Petro hubo que reconocer que se trató de un montaje en el que se utilizó una fotografía antigua de una visita del presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin al Vaticano. En el caso de Hernández se publicó un video del saludo del pontífice al candidato y su esposa al finalizar la Audiencia general del miércoles en el Aula Pablo VI.

Las campañas querían demostrar la religiosidad de su candidato o las buenas relaciones con la Santa Sede porque para el pueblo colombiano la fe cristiana sigue siendo preponderante entre los valores que lo constituyen como sociedad. De hecho, ante la afirmación de ateísmo por parte del precandidato Alejandro Gaviria, antes de la consulta de su partido Centro esperanza, sus números bajaron en las preferencias de los colombianos, no obstante explicara luego que: “No soy católico, pero creo en un mandamiento fundamental, uno que los resume y contiene a todos los otros mandamientos: el amor al prójimo”.[2]

Después del episodio del Vaticano y de la anécdota de Gaviria aparecieron más imágenes de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta electoral participando en celebraciones religiosas, aunque esto no significó, en ninguno de los dos casos, que fueran portavoces de la doctrina católica en materias sensibles como el aborto, la eutanasia o las uniones homosexuales; pero sí, indirectamente, en materia de responsabilidad social con el slogan “No robar, no mentir y no traicionar” de la campaña de Rodolfo Hernández; y de responsabilidad social y ambiental de inclusión y justicia en el programa de gobierno de Gustavo Petro.

En una población mayoritariamente católica, la práctica religiosa de los candidatos sigue siendo un factor no indiferente a la hora de las votaciones. Seguramente en algunos casos las escenas religiosas en que los retratan corresponden a una creencia auténtica más o menos formada en la fe; en otros sólo sirven para alimentar el imaginario colectivo de una religiosidad que no reste puntos importantes en el escrutinio final.

En el caso concreto de Gustavo Petro, presidente electo de los colombianos para el período 2022-2026, a pesar de lo que puede pensarse de un candidato de izquierda respecto a sus convicciones religiosas, aunque pertenezcan a la esfera privada, manifestó en diversas entrevistas y discursos ser seguidor de la Teología de la liberación latinoamericana con su preocupación por el pobre, el huérfano, la viuda y el extranjero.[3] La opción preferencial por el pobre que fue objeto de tanta discusión en la segunda mitad del siglo pasado en Latinoamérica. Discusión que lejos de apaciguar la valoración positiva de su discurso en ambiente católico puede también crear preocupación por las experiencias vividas y recalentadas en otros países de la región. En revoluciones como la sandinista en Nicaragua también se hondearon los slogans de la Teología de la liberación.

La preocupación de la Iglesia colombiana ante el nuevo gobierno se irá apaciguando en la medida en que se conserve, como lo ha prometido en sus discursos el nuevo presidente, el orden institucional con la separación de los tres poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y se siga construyendo tejido social en un país que quiere salir de una historia de división, narcotráfico, muerte y subdesarrollo.

En el caso de Nicaragua y de otros países latinoamericanos en el siglo pasado se pretendió equiparar cristianismo con marxismo. A nivel ideológico, se planteó entonces la pregunta que hiciera en sus escritos el cardenal Alfonso López Trujillo “¿Puede un cristiano apelar a la «metodología» marxista sin que su fe sufra el menor riesgo?”.[4] Es decir, si el análisis marxista sea compatible con la fe cristiana e irónicamente comentaba el cardenal “Nada tan temible en esta materia como la ingenuidad”.[5] Esto, explicaba, debido a que el marxismo es un sistema en el que el presupuesto materialista, el análisis científico de la realidad y la estrategia de la lucha de clases son inseparables. “No hay, pues, separación entre concepción del hombre y de la historia y praxis, entre «cosmovisión» y análisis marxista, entre «ideología marxista» y método científico. La diferencia es de niveles solamente”.[6]

En ese mismo sentido, Pablo VI advierte sobre el riesgo del análisis marxista en la lectura de la realidad: “Es sin duda ilusorio y peligroso olvidar el lazo íntimo que los une radicalmente, el aceptar elementos del análisis marxista sin reconocer sus relaciones con la ideología, al entrar en la lucha de clases y de su interpretación marxista, omitiendo el percibir el tipo de sociedad totalitaria y violenta a la que conduce este proceso”.[7]

Sea cual sea el análisis de lo que sucedió el domingo 19 de junio 2022 en las elecciones presidenciales de Colombia, por parte de los pastores católicos, está claro que comienza en el país un período de esperanza y de incertidumbre que se gestó por la escasa o nula respuesta histórica del ejecutivo a las necesidades profundas y sentidas del pueblo.

Dos días después de las elecciones presidenciales en Colombia, en la página de la Conferencia episcopal colombiana ni una sola palabra sobre el resultado histórico (https://www.cec.org.co). Mientras L’Osservatore Romano si presentó el lunes en primera página una crónica completa del acontecimiento.

El Dios de la vida oriente las decisiones del nuevo gobierno, de salud y prosperidad al pueblo colombiano, a sus gobernantes y a sus pastores.

[1] https://www.youtube.com/watch?v=A6YsKjAs848

[2] https://www.elcolombiano.com/colombia/politica/alejandro-gaviria-habla-sobre-la-religion-catolica-y-sus-creencias-religiosas-FE15661370

[3] https://www.semana.com/nacion/articulo/cual-es-el-dios-en-el-que-cree-gustavo-petro/202200/

[4] Análisis marxista y liberación cristiana 1974, 207.

[5] Ibíd.

[6] Análisis marxista y liberación cristiana 1974, 220-221.

[7] Carta Apostólica Octogesima Adveniens 1971, nro. 34.

La Doctrina Social de la Iglesia

Un poco de Doctrina Social de la Iglesia para Europa

por José Fernando Juan 


  

Un mes antes de que Rusia comenzara su guerra contra Ucrania y Europa, el profesor Julio Martínez recordaba, en panel de expertos en Madrid, que la doctrina sobre la guerra justa había sido puesta en jaque por el papa Francisco en Fratelli Tutti. ¿Sabéis dónde y qué ha cambiado?


La formación cristiana debería incorporar cada año alguna actualización sobre Doctrina Social. Varias editoriales, y esta misma revista, se esfuerzan por no perder de vista este asunto. Más allá de sus principios fundamentales, aspectos concretos que abarcan todo aquello que tenga que ver con la forma que damos a nuestra sociedad. El día de Europa, celebrado el 9 de mayo, más allá de una conmemoración y recuerdo cada vez más lejano, sirve para recordar que es un proyecto de sólidos fundamentos y altas aspiraciones para la humanidad, que hunde sin duda sus raíces en la gran tradición espiritual judeocristiana, en la razón con vocación de alcanzarlo todo y en la legalidad como marco general de convivencia.

Al respecto, más allá de nombres más o menos complejos, nuestra sociedad tiene dos grandes principios que convendría actualizar y unir más de lo que habitualmente se expresa. Por un lado, la autonomía, tan manida y traída, tan mal comprendida cuando se hace de ella solipsismo personalista e intimismo individualista, se afirma como prioridad de la persona y su libertad esencial, no marginal. Pero no puede ir sola. Necesita para ser vivida de unas relaciones especiales con otros, tal y como expresa el principio de subsidiariedad, del que todos procedemos y con el que estamos en deuda. Si bien me gusta verlo a la inversa de como siempre se presenta.

Responsabilidad

El principio de subsidiariedad afirma, a mi entender, demasiado rápido “la ayuda mutua”, la imprescindible solidaridad y fraternidad. Sin embargo, para ser real, debe ser capacitante y, al mismo tiempo, encaminar a la responsabilidad. Dando que la persona es lo primero que empuja la DSI como construcción social, y la persona es libre, se debe garantizar siempre el ejercicio de su libertad gradual y responsablemente. A mis alumnos les hago la siguiente pregunta: ¿Mi hija pequeña es capaz de poner y retirar la mesa? Quizá alguien piensa que no, lo cual es verdad. Quizá alguien diga que sí, y le diría que no cualquier mesa. Puede hacerlo en la medida de su capacidad. Pero si no permito que se ejercite según su capacidad, libre y guiadamente, lo que haré será una persona “inútil” y “dependiente”. Estas dos últimas palabras han sido la respuesta de mis alumnos hoy. Salta a la vista que es así y que no hay mejor forma de expresarlo.

Lo que vale para casa, en tanto que relaciones familiares, debe extenderse igualmente a la sociedad de algún modo y manera. No para fomentar el paternalismo legal y la vigilancia tecnológica permanente en los que estamos “cayendo” como si se tratara de una pendiente necesaria para la vida en el siglo XXI, sino para cultivar las relaciones fraternas, tal y como Francisco las llama refiriéndose a la “amistad social”, que son las grandes olvidadas del enfrentamiento totalitario de los otros dos principios del lema ilustrado: igualdad y libertad.

Cultivar las relaciones fraternas

Sin duda, la semana de Europa nos debería enfocar más en lo positivo y bueno que tiene la construcción de un proyecto asentado responsablemente en la libertad, con deberes y obligaciones serias de participación e implicación, con derechos que limiten el alcance de una legalidad excesivamente positivista con peligros de ser instrumento ideológico en todos los frentes que toca.

Para terminar, un reto. ¿Qué tienen en común Fratelli Tutti 84, 97, 103, 121, 129, 203, 218, en general toda ella, y el 258 en el que se proclama al final: ¡Nunca más la guerra!? Sin duda, no un texto para estudiar, leer, comentar y debatir, sino para vivir, implicarse, comprometerse con él y dejarse la piel

La alteridad: un camino para la postpandemia

por Academia de Líderes Católicos 

  

¡Las personas necesitan de personas!  A veces, pensamos que este cimiento estructurante, insitó a la existencia humana, la alteridad, necesita de espacios reales en nuestras relaciones enfermas y autorreferentes.  La dramática dinámica de la autonomía humana puede llevar el hombre a un abismo interminable de búsqueda, a partir de una dictadura del consumo, de la necesidad de estatus social, de disputa, de la “belleza” y del poder, produciendo rupturas entre los sujetos, reiteradamente confirmadas por relaciones débiles y utilitaristas.seguramente es uno de los caminos más acertados para el post pandemia.

Para Martin Buber, el individuo puede realizarse plenamente, cuando hay un verdadero empeño hacia el prójimo, por medio de una relación de dialogo y compromiso con el otro: por medio de la relación Yo-Tú.

La familia

La estructura relacional humana, parte de la célula fundamental de la sociedad, o sea, la familia, en sus formas de amor: filiación, hermandad, dimensión esponsal y maternidad/paternidad (TREMBLAY Y ZAMBONI, Figli nel Figlio, p. 366), que se dilata, necesariamente, hacia un amor más grande a las personas con las cuales se afrontarán aventuras de la existencia humana en sus más diversos matices y desafíos.

La obra emblemática de Defoe diseña una isla desierta, teniendo como personaje a Robinson Crusoe, que, después de naufragar, vive en un “no-lugar” por largos años solo.  ¡Si la literatura lo permite a la construcción de un individualismo en aquellos moldes, la historia de la familia humana no lo permite!  Esta misma levantase en el intercambio de experiencias como cimiento natural en la construcción del humanum.

Bien ha interrogado Comte-Sponville: “¿en un siglo en que la simpatía desempeña un rol tan importante, porqué la compasión tiene tan mala fama?  Sin duda, porque se prefieren los sentimientos a las virtudes”.   (COMTE-SPONVILLE, Pequeño tratado de las grandes virtudes, página 115).  Sin embargo, los sentimientos no bastan para establecer lazos de intercambio, aún el mismo amor no se resume a esta esfera.  “el amor no es solamente un sentimiento. Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor.” (BENEDICTO XVI, Deus Caritas est, 17).  Es necesario más que esto, “encuentro implica también nuestra voluntad y nuestro entendimiento” (Ibid).

Una cultura del encuentro

La “epifanía del rostro del otro”, magníficamente descrita por Levinas, desafíanos urgentemente, en estos tiempos cambiantes, a construir practicas fraternas y solidarias, ayudados por las nuevas tecnologías que traen, por supuesto, un enorme facilitador para la expansión de una cultura del encuentro y el cultivo de una verdadera amistad social.  ¡En esto está la base genuina de la ética!

La alteridad como recurso humano en la superación de la angustia, del miedo, de la falta de salud, de la incertidumbre, de la soledad, de la sensación de profundo desamparo psíquico y material, descortinase frente a nosotros como vital.  ¡También nosotros necesitamos de personas!  Es imperativo que experimentemos desde el amanecer de nuestras vidas hasta su ocaso.

El amor-compromiso como camino postpandemia nos impone un desafío.  Nadie puede esquivarse de él, sea en sentido de “ida”, sea en sentido de “retorno”.  Bien ha recordado fatídicamente Benedicto XVI: “No hay orden estatal, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre. Siempre habrá sufrimiento que necesite consuelo y ayuda. Siempre habrá soledad. Siempre se darán también situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo.” (Ibid, 28b)

Un camino posible postpandemia es el de fomentar una autentica cultura del encuentro, que supere formas de egoísmo y de pérdida del sentido social.  Las palabras iluminadas del Papa Francisco nos ayudan: “reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. (FRANCISCO, Fratelli Tutti, 8).

¡Sigamos, pues, alumnos y maestros, padres e hijos, amigos, todos nosotros en el mismo barco, en el mar revuelto y bondadoso de la vida, enriqueciendo nuestras pobrezas y nuestras insuficiencias, con el amparo precioso escondido en el OTRO!


Por Frederico Martins e Silva. Sacerdote de la Arquidiócesis de Diamantina – MG (Brasil) . Asesor de la Academia de Lideres Católicos de Brasil

Beatificación de 27 mártires dominicos:

Son un “estímulo de fidelidad” y un legado de fe

La celebración tendrá lugar mañana, 18 de junio, en la Catedral de Sevilla

  • Mañana, 18 de junio de 2022, la Catedral de Sevilla acogerá la beatificación de 27 mártires dominicos, asesinados en el contexto de la Guerra Civil. El papa Francisco aprobó la beatificación de estos mártires en diciembre de 2019, y desde ese momento comenzaron los preparativos de la beatificación que iba a tener lugar en 2020. La irrupción de la pandemia del coronavirus obligó a posponer la celebración esperando un mejor momento.
  • ce de los contenidos

Se trata de veinticinco frailes dominicos martirizados en Almagro (Ciudad Real) y en Almería, además de un laico dominico, reputado periodista, que sufrió el martirio en Almería, y una monja dominica de Huéscar, que se convierte en la segunda monja dominica española en ser beatificada en toda la historia de la Orden.

Fray Emilio, prior del convento Santo Tomás de Sevilla, explica a Vida Nueva que “el proceso lleva consigo una serie de etapas”. En el caso de la beatificación de los mártires “los procesos son siempre más sencillos, porque es determinante el martirio en sí mismo. Más allá de como fuera su vida anterior, el hecho de que dieran su vida por Jesucristo de esa manera, no solo manteniendo su fe sino perdonando a sus verdugos, es muy determinante.”, señala fray Emilio.

Gracia de Dios

“Al tratarse de un martirio siempre cuenta mucho la violencia, y suele ser súbita”, explica. “Las circunstancias se precipitan, y tienes que decir si eres fiel a lo que crees“. Algo que, tal como subraya el dominico, “no puede ser otra cosa sino una gracia de Dios. Si no, uno no es capaz de afrontar un fin de esa manera”.

Desde la orden han vivido esta beatificación con orgullo. “Sobre todo teniendo en cuenta que muchos de ellos eran muy jóvenes. En la veintena había como cuatro o cinco, y hay que ver lo que significa que esto ocurra cuando tienes toda la vida por delante, con toda la ilusión por vivir la vocación que Dios te ha dado, y de pronto se trunca de esa manera”. “Para nosotros es un estímulo de fidelidad, y eso para la posteridad es un legado indudable”, concluye Fray Emilio.

Los evangélicos en Brazil

col acebo

Cuesta creer que los evangélicos que hace 50 años en Brasil sólo eran el 5% de la población, frente a un 92% de católicos, hoy hayan pasado a tener un tercio del electorado. Tienen tanta fuerza que, en los medios de comunicación, se oye más el Evangelio que la samba y las mega iglesias reportan beneficios que alcanzan cifras millonarias, “gracias a Dios”. También están cambiando la política brasileña pues desde hace años eligen a representantes locales que pueden proteger a sus iglesias de tal modo que el congreso que tiene 513 diputados, 195 pertenecen a su grupo.

La confesión religiosa tendrá mucho que decir en las próximas elecciones brasileñas a la presidencia. Bolsonaro es católico pero su mujer Michelle es evangélica y a la familia presidencial la apoyan los evangélicos. Un pastor famoso, André Valada, con 5 millones de seguidores en las redes sociales, defiende que no se puede votar a la izquierda. Otro obispo, Edir Macedo, dueño del segundo canal televisivo del país, apoyó a Lula en el 2002 y a Bolsonaro en el 2018. La izquierda obtiene el apoyo de Paulo Marcelo, que pertenece a la Asamblea de Dios, la Iglesia mayor de Brasil, pero como dice un famoso político, Juliano Spyer, no se puede combatir una armada de pastores contrarios que controlan Whatsapp y otras redes.

El pueblo considera a Bolsonaro, recto y piadoso, un hombre de Dios como predican muchos pastores que aseguran que le votan por sus principios y no por su persona, ya que se ha casado tres veces. Protege a la familia y se opone al aborto. En cambio, no es bien recibido entre las personas de color a los que considera descendientes de esclavos y a los que llamó gordos y vagos. La pobreza también tiene que decir ya que un tercio de los evangélicos ingresa por debajo del mínimo mensual o incluso menos y aunque algunos confían en el otro mundo para cambiar sus condiciones de vida, otros pretenden mejorar en la tierra

Lo más curioso es la fuerza que va a tener el voto femenino pues las encuestas demuestran que los varones prefieren a Bolsonaro mientras que las féminas se inclinan por Lula, aunque haya sido condenado por corrupción y luego se le absolvió. A las críticas por su gestión el actual presidente respondió que era el Mesías, su segundo nombre, pero que no podía hacer milagros como Jesús

Muchas personas religiosas se han cansado de la politización de la religión, pero es una realidad en muchos países del mundo entre los que incluyo a los Estados Unidos. Me recuerda a nuestra Iglesia en tiempos de Franco y prefiero a la actual que deja a los ciudadanos católicos votar en conciencia. Eso si algo habremos hecho mal en Brasil para que tantos católicos se hayan pasado a otra iglesia, es un toque de atención que merece analizar

A lo mejor tiene razón

Un amigo respondió a mi último blog sobre el espectacular avance de los evangélicos en Brasil diciéndome algunas cosas interesantes. Había trabajado en muchos proyectos en América del Sur promovidos por una ONG y me advertía que mi noticia sobre Brasil se podía extender a muchos otros países de América Latina.

Aseguraba que algunos problemas venían porque los pastores protestantes estaban involucrados con el pueblo al que pertenecían, tenían esposa e hijos y podían hablar en primera persona de los problemas de la educación, los efectos de la droga en los adolescentes, los embarazos prematuros de las jóvenes y otras vicisitudes por las que atraviesan las comunidades. No era que el sacerdote católico estuviera apartado de estos temas, pero se consideraba que los vivía más de lejos pues con frecuencia había llegado catapultado de otras tierras y al cabo de un tiempo lo mandaban a otro lugar.

Los vecinos lo miraban con deferencia, pero no lo consideraban uno de ellos. Al pairo de esta reflexión recuerdo que un canon del Derecho Canónico habla de que los sacerdotes tienen otra esencia que el resto de los fieles. Comentando en broma este tema, le dije a un amigo sacerdote que mi esencia era Chanel número 5 y le preguntaba cuál era la suya. Se rió porque no consideraba que fueran distintas pero el canon dejaba claro que la esencia de los clérigos era mejor, más valiosa. Si a esto unimos que muchas ordenaciones sacerdotales marcaban el hecho de que el ordenando se debía apartar del mundo nos coloca en una situación distante y superior del sacerdote frente al pueblo que tiene que pastorear.

Paz: fuente y culmen

por José Francisco Gómez Hinojosa 

  

Ya ronda los tres meses la invasión de Rusia a Ucrania, mismos en que personas de buena voluntad en todo el mundo oran por el fin de la guerra y el arribo de la paz. El papa Francisco ha sido particularmente insistente en llamar al cese de hostilidades, calificando al conflicto como cruel e insensato.


Llama la atención la actualidad de lo que hoy nos dice Jesucristo en el evangelio de Juan (14,23-29): “la paz les dejo, mi paz les doy”. Y añade que no nos deja lo que entiende el mundo por ella: un sinónimo de inmovilismo, de pasividad. No. La paz no es una forma barata de ocultar los problemas, ni una manera infantil de sacarle la vuelta a las dificultades, ni sólo la ausencia de conflictos. Por el contrario. Es en medio de los ellos en donde tenemos que encontrarla, propiciando condiciones de justicia, de verdad, de amor, de fraternidad, en una palabra, de paz.

Y es aquí en donde, me parece, está el meollo del problema: la paz es fuente y culmen del Reino de Dios.

Fuente, porque es propia de aquellas personas que llevan a Dios en su corazón; que no son liosas, pero que tampoco rehúyen el conflicto; que son asertivas, pero no agresivas; que son capaces de combinar ternura con firmeza; que ponen la otra mejilla, pero que defienden a quien ya fue golpeado en las dos; que no se alteran, salvo cuando presencian una injusticia; que lloran de alegría, pero también de tristeza. Quienes viven así, con la paz de Dios en su corazón, son constructores del Reino de Dios, del Padre de Jesús.

Culmen, porque es el resultado de una cultura impregnada por la verdad y no por la mentira; porque para lograrse no atenta contra la dignidad de las personas y los pueblos, sino que la defiende: es justa; porque depende de relaciones amorosas, plenas de fraternidad y sororidad para poder concretarse. No habrá paz, entonces, si no se soporta en una comunicación veraz, en estructuras justas, en relaciones amorosas.

La paz que nos hereda Jesús de Nazaret, va mucho más allá de acabar con bombas atómicas, misiles nucleares y batallas galácticas -en lo macro-, y de prohibir el uso de metralletas cuerno de chivo, revólveres dorados o navajas asesinas -en lo micro-. Implica corazones y estructuras amantes de la justicia, de la verdad y del amor, constructores del Reino de Dios.

Pro-vocación

Pues el arzobispo de San Francisco, California, ya dijo que Nancy Pelosi, la poderosa presidenta de la Cámara de Representantes norteamericana, no será aceptada si se acerca a comulgar. ¿La razón? Ella ha dicho que trabajará para que una ley confirme el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo en ciertas circunstancias. No es que esté a favor del aborto, sino de que las mujeres decidan libremente si hacerlo o no. Ya el papa Francisco dijo que, en el caso semejante de Biden -darle o no la comunión por estar a favor de esa legislación-, estábamos ante una decisión política, no pastoral. En fin.

EL ANTES Y EL DESPUÉS

col notario

Todo proceso que muestra un antes y un después tiene en medio una gran carga de trabajo personal que solo lo lleva a cabo quien cree que va a obtener un beneficio considerable. No nos fiamos de los tratamientos rápidos para quitarnos las arrugas, perder peso o incluso ganar mucho dinero sin casi esfuerzo.

Piensa en una decisión que has tenido que tomar en tu vida. ¿Qué carrera, el matrimonio, un hijx, la vida religiosa…? Decisiva no quiere decir negativa; algunas de ellas nos han ayudado a llegar donde estamos ahora. Sin embargo seguro que no ha sido algo dicho y hecho, sino un proceso que, si no hiciste antes de tomar la decisión, sí que habrás tenido que volver a visitar en algún momento para darle forma y vivir esa opción de una manera más acorde con tu realidad.

Muchas de las opciones por las que tenemos que optar, la sociedad nos las presenta como nuestra identidad: soy aquello en lo que trabajo, soy mi estado civil… y a medida que va pasando el tiempo abrumada por los cargos, las responsabilidades, lo que se espera de mí me pregunto: ¿Quién soy yo y cómo quiero «estar»?

Los primeros seguidores de Jesús necesitaron mucho valor para dejar todo atrás: familia, profesión, seguridades, para seguirle sin un programa concreto, haciendo camino al andar, dejando que Dios fuera marcando el paso, el día a día, el encuentro con aquellos a quienes Jesús se sentía llamado a liberar, a sanar a perdonar.

Esa falta de control sobre sus propias vidas les desconcertó y también desconcierta a mucha gente que empieza el camino con ilusión pero que al cabo de un tiempo se cansa de la desinstalación, de la falta de compresión, de las continuas contrariedades del camino; no deja a Jesús del todo, pero se ha perdido la ilusión del principio y eso tiene consecuencias a la larga.

Hay posibilidad de revertir esa trayectoria, sí, para nosotrxs también… ¿y cuál es?

Pues es precisamente a través de la nueva presencia de Jesús después de la Resurrección. Esa presencia, esa vida que no podemos ver, ni palpar ni escuchar con nuestros oídos, tiene la fuerza para resucitarnos, devolvernos la vida, la ilusión y des-centrarnos de nosotrxs mismos.

Hasta la muerte y resurrección de Jesús lxs discípulxs habían estado centrados en ellos mismos, buscaban su propia realización. A partir de la experiencia de la resurrección desaparece el miedo y exponen abiertamente lo que Jesús ha hecho en sus vidas. No temen lo que les puedan hacer las autoridades porque saben que no les van a quitar lo más preciado para ellxs, esa nueva dimensión en su relación con Dios.

Se saben guiadxs por la Ruah y allí donde están dan testimonio de lo que han visto y oído, obedeciendo a su fuero interno con la conciencia de que la misión a la que se les envía es universal.

Se ven como minúscula levadura en medio de una gran masa a la que ellos han «pertenecido» hasta ahora, y saben que la capacidad de «levantar» a algunos no les viene de sus propias fuerzas sino de enterrarse en medio de ella.

¿Qué ha cambiado entonces? ¿En qué les ha afectado la resurrección de Jesús?

Ahora no les guía el ánimo de destacar ni de ser los más importantes, ni la curiosidad de conocer a un nuevo maestro que apareció en Galilea, ni un proyecto de Reino a su estilo… Ahora se dejan guiar por la voz del resucitado que les acompaña en aquello que deben hacer y decir.

Han tomado una decisión basada en una experiencia que es un proceso largo y arduo pero que no lo cambian por nada.

¿Notas un antes y un después en ti?