La Buena Noticia del Dgo. 4º-A

Bienaventurados

Lectura de la Palabra

Mateo 5,1-12a

                                                            Dichosos los pobres en el espírituEn aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Comentario a la lectura

Mateo, al formular las Bienaventuranzas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús. De ahí la importancia que tienen para nosotros en estos tiempos en que la Iglesia ha de ir encontrando su propio estilo de vida en medio de una sociedad secularizada.

No es posible proponer la Buena Noticia de Jesús de cualquier forma. El Evangelio solo se difunde desde actitudes evangélicas. Las bienaventuranzas nos indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la Iglesia y de los cristianos en su peregrinación hacia el Padre.

Dichosa la Iglesia «pobre de espíritu» y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia, sin riqueza ni esplendor, sostenida solo por la autoridad humilde de Jesús.

Dichosa la que «llora» con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y de poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y el destino de Jesús.

Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor.

Dichosa la Iglesia que tiene «hambre y sed de justicia», pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos.

Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús.

Dichosa la Iglesia de «corazón limpio» y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús.

Dichosa la Iglesia que «trabaja por la paz» y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús.

Dichosa la Iglesia que sufre la hostilidad y persecución a causa de la justicia sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús

La sociedad actual necesita conocer comunidades cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Solo una Iglesia evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.       (José Antonio Pagola)

Testigos de la Palabra

Cristian Javá Ríos, mártir de la Amazonía

Cristian Javá Ríos era un indígena Kukama, defensor de su territorio y monitor ambiental en la comunidad indígena La Petrolera, ubicada en el distrito de Urarinas del departamento nororiental de Loreto en Perú. Murió a tiros tras ser emboscado por bandas criminales que estarían intentado expulsar a las comunidades indígenas de esa zona de la Selva Amazónica.

Según ACODECOSPAT, una asociación que agrupa a 64 comunidades indígenas Kukama y Urarina, el 17 de abril una delegación de la comunidad indígena La Petrolera se dirigió a una zona dentro de su territorio comunal que había sido invadida con el objeto de retomar posesión de ella; pero los invasores les tendieron una emboscada causando la muerte a Cristian Javá y dejando a otras cinco personas heridas.

Testimonios locales aseguran que las bandas llevaban meses amenazando a la población de La Petrolera; impidiendo incluso labores de remediación ambiental y vigilancia en zonas cercanas a sus asentamientos. Esto habría sido denunciado ante la Fiscalía de Nauta, pero según un boletín de prensa de ACODECOSPAT la institución no habría tomado ninguna acción.

ACODECOSPAT denuncia que las invasiones a los territorios comunales en el Chambira y Patoyacu responden a intereses de personas que acuerdan con la empresa y el Estado la implementación de proyectos de «desarrollo» (como sistemas de saneamiento) para lucrarse a través de ellos. La misma organización sugiere que habría un relación entre los ataques a los oleoductos de la zona y las empresas encargadas de remediación.

Cristian Javá era un joven esposo y padre de un bebé de seis meses

La Buena Noticia del Dgo. 3º-A

El seguimiento de Jesús

Mt 4, 12-24

Venid conmigo y os haré pescadores de hombres

Jesús comienza su misión anunciando el Reino de Dios y curando a los enfermos.  Y a la vez invita a los primeros discípulos a seguirle.

La fe cristiana no es solo adhesión doctrinal, sino conducta y vida marcada por nuestra vinculación a Jesús. Creer en Jesucristo es vivir su estilo de vida, animados por su Espíritu, colaborando en su proyecto del Reino de Dios y cargando con su cruz para compartir su resurrección.

Lectura de la Palabra

Mateo 4,12-23

                      Se estableció en Cafarnaún. Así se cumplió lo que había dicho Isaías

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»

[Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.]

Comentario a las lecturas

La primera lectura parece haber sido escogida estrictamente por coincidir con la tercera lectura en la alusión geográfica a la zona de Zabulón y Neftalí, en la que Jesús se vino a establecer. La segunda -como hemos dicho que sucede casi siempre- va por sus caminos propios, siendo puramente aleatorio que alguna vez encaje con el mensaje de las otras dos. Diríamos que el evangelio de hoy –dada la altura a la que estamos en el año litúrgico– se adecúa bien a la altura que correspondería dentro de la vida de Jesús siguiendo un criterio simplemente cronológico: el inicio de su actividad pública, el comienzo del despliegue de lo que será el Jesús predicador del Reino en su plenitud.

Son bastantes los detalles que merecen comentario en este evangelio.

-Jesús comienza su actividad tomando como referencia los signos de los tiempos. Al menos el evangelista hace notar que no empezó Jesús sin más cuando quiso, sino al ver que habían encarcelado a Juan. Jesús reacciona ante los hechos de la historia que le rodea. No viene a cumplir una misión ya programada previamente y que ha de llevarse a cabo con la indiferencia del «pase lo que pase».

-Jesús «fue a vivir» a Cafarnaúm. Algunos teólogos (Nolan por ejemplo) hacen notar que «se estableció» allí, y que, probablemente, la que varias veces en los evangelios se cita como «su casa» sería casa no de Pedro, sino la casa de Jesús… No hay seguridad, pero no es improbable. Una duda sobre esa imagen tan fácil que nos hemos hecho del Jesús evangelizador itinerante.

-El contenido de lo que sería la «primera predicación» de Jesús, o más bien, la tónica dominante de la predicación de Jesús: la venida del Reinado de Dios, como buena noticia que invita al cambio… Hoy ya esto lo saben los niños en la catequesis parroquial, cuando hace cuarenta años lo ignorábamos todos los cristianos adultos, incluidos los predicadores: que el centro de la predicación de Jesús fue el «Reinado de Dios», un concepto entre profético y escatológico… O sea: que Jesús no fue un predicador doctrinal teórico, ni un maestro de sabiduría religiosa, ni un asceta… sino un profeta dominado por la urgencia de una pasión, la pasión por el Reinado de Dios que él creía inminente…

-No era sólo un anuncio, sino una con-moción: Jesús anunciaba para empujar al cambio, para animar la esperanza en el cambio que Dios mismo estaba a punto de empujar… Por eso, su anuncio era para la conversión: «cambien su vida y su corazón porque el Reino de los Cielos se ha acercado», traduce la Biblia Latinoamericana.

-Aquí hay una doble dirección: hay que cambiar (convertirse) «porque» viene el Reinado de Dios, y, también, hay que cambiar «para que» venga, para hacer posible que venga, porque cambiando, en nuestro cambiar, ya está viniendo ese Reinado… Son las dos dimensiones: activa y pasiva, receptiva y provocativa, de contemplación y de lucha… sin unilateralismos.

-El carácter concreto del tipo de praxis que Jesús adopta, que no es la de transformar la sociedad él mismo directamente, con sus propias prácticas, no es la de afrontar directamente la tarea, sino la de enrolar a otros, convencer a otros para sumarse a la tarea, y para ello, dedicarse a desbloquear las mentes, a iluminar los corazones, abrir la visión de los demás… para que puedan incorporarse a la transformación de la sociedad. Si se nos permite decirlo así, Jesús, más que una práctica, asume una práctica teórica y simbólica. Él no se hace médico ni se dedica a curar a los enfermos, sino a dar la Buena Noticia, aunque salpica su predicación constantemente con «signos» de curación: «predicaba y sanaba». Teoría y práctica. Esta práctica era apoyo de aquella teoría, y la teoría no era realmente tal, sino una práctica teórica: Jesús ejercía de abridor de mentes, iluminador de corazones, generador de esperanza, transmisor de energías…

-En esa línea se puede enmarcar mejor aún lo de convertir a sus más allegados en «pescadores de personas» (no «de hombres»), lo que él mismo estaba siendo, lo que cualquier discípulo debe también ser. El expansionismo evangelizador misionero proselitista, el querer extender el cristianismo a todo el mundo haciendo tabla rasa de las demás religiones, ya no tiene lugar en una visión a la altura de los tiempos actuales. El ser realmente «evangelizador» apasionado por la Utopía del Reino (utopía que no es enemiga de las demás religiones ni pretende imponer ninguna cultura) sigue teniendo plenamente sentido

Testigos de la Palabra

Aniversario de Marcos-Ana 

Autobiografía

Mi pecado es terrible;                                                                                                                                                                        quise llenar de estrellas                                                                                                                                                                           el corazón del hombre.                                                                                                                                                                        Por eso aquí entre rejas,                                                                                                                                                                         en diecinueve inviernos                                                                                                                                                                           perdí mis primaveras.                                                                                                                                                                             Preso desde mi infancia                                                                                                                                                                           y a muerte mi condena,                                                                                                                                                                           mis ojos van secando                                                                                                                                                                              su luz contra las piedras.                                                                                                                                                                    Mas no hay sombra de arcángel                                                                                                                                                  vengador en mis venas:                                                                                                                                                                  España es solo el grito                                                                                                                                                                           de mi dolor que sueña

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¡Marcos Ana vive!

Te fuiste Marcos Ana,                                                                                                                                                                   calladamente y sin ruido…                                                                                                                                                                 como siempre lo hacías todo,                                                                                                                                                             con dignidad y entereza,                                                                                                                                                                  dejándonos algo tristes,                                                                                                                                                                          pero llenos de valor                                                                                                                                                                               por tu ejemplo y valentía…                                                                                                                                                                   Tu memoria entre nosotros                                                                                                                                                                   siempre permanecerá…                                                                                                                                                                         Hoy adornan flores rojas                                                                                                                                                                          puestas por tus paisanos                                                                                                                                                                        en el monumento memorial                                                                                                                                                                   en San Vicente de Alconada…                                                                                                                                                             Estoy plenamente seguro                                                                                                                                                                          que tu ejemplo quedará                                                                                                                                                                       en nosotros bien marcado,                                                                                                                                                                        y nos compromete ya,                                                                                                                                                                                    a luchar por la igualdad,                                                                                                                                                                      la justicia y democracia,                                                                                                                                                                             como tu nos enseñaste…                                                                                                                                                                        Marcos Ana, poeta del pueblo,                                                                                                                                                                Hasta la victoria siempre!                                                                                                                                                          ¡Descansa en paz!                                                                                                                                                                             ¡Que viva Marcos Ana!

Daniel. S. Barbero

La Buena Noticia del Dgo.2º-A

La liberación de Jesús

Jn 1, 29-34

Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo

Juan Bautista, al llamarlo así, recuerda al primer Cordero Pascual, que marcó el proceso de liberación de Israel… Jesús viene a abrir el camino de la liberación de toda la humanidad.

El pecado del mundo es todo lo que amenaza la Vida, dentro y fuera de nosotros: los millones de seres humanos forzados a la miseria y al hambre a causa de una injusta distribución de la riqueza, el comercio escandaloso de armas, la criminal difusión de la droga, el drama de los refugiados a las puertas de Europa…

Pero también «el pecado del mundo» son nuestras hostilidades, nuestras pequeñas o grandes ambiciones… «el pecado del mundo» es en definitiva la ausencia del amor.

Lectura de la Palabra

Juan 1,29-34

                                                            Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»

Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

Comentario a la Palabra

DEJARNOS BAUTIZAR POR EL ESPÍRITU DE JESÚS

 Los evangelistas se esfuerzan por diferenciar bien el bautismo de Jesús del bautismo de Juan. No hay que confundirlos. El bautismo de Jesús no consiste en sumergir a sus seguidores en las aguas de un río. Jesús sumerge a los suyos en el Espíritu Santo. El evangelio de Juan lo dice de manera clara. Jesús posee la plenitud del Espíritu de Dios, y por eso puede comunicar a los suyos esa plenitud. La gran novedad de Jesús consiste en que Jesús es «el Hijo de Dios» que puede «bautizar con Espíritu Santo».

Este bautismo de Jesús no es un baño externo, parecido al que algunos han podido conocer tal vez en las aguas del Jordán. Es un «baño interior». La metáfora sugiere que Jesús comunica su Espíritu para penetrar, empapar y transformar el corazón de la persona.

Este Espíritu Santo es considerado por los evangelistas como «Espíritu de vida». Por eso, dejarnos bautizar por Jesús significa acoger su Espíritu como fuente de vida nueva. Su Espíritu puede potenciar en nosotros una relación más vital con él. Nos puede llevar a un nuevo nivel de existencia cristiana, a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de verdad». Dejarnos bautizar por él es poner verdad en nuestro cristianismo. No dejarnos engañar por falsas seguridades. Recuperar una y otra vez nuestra identidad irrenunciable de seguidores de Jesús. Abandonar caminos que nos desvían del evangelio.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de amor», capaz de liberarnos de la cobardía y del egoísmo de vivir pensando solo en nuestros intereses y nuestro bienestar. Dejarnos bautizar por él es abrirnos al amor solidario, gratuito y compasivo.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de conversión» a Dios. Dejarnos bautizar por él significa dejarnos transformar lentamente por él. Aprender a vivir con sus criterios, sus actitudes, su corazón y su sensibilidad hacia quienes viven sufriendo.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de renovación». Dejarnos bautizar por él es dejarnos atraer por su novedad creadora. Él puede despertar lo mejor que hay en la Iglesia y darle un «corazón nuevo», con mayor capacidad de ser fiel al evangelio.

PorJosé Antonio Pagola

Testigos de la Palabra

Silvia Maribel Arriola

 Silvia, “la mujer de la sonrisa”, se hizo religiosa para servir a las mayorías pobres y necesitadas de su país, es menuda, frágil de apariencia, pero fuerte como para aportar la solución arriesgada en situaciones limite, como al optar por acompañar, como enfermera, al Ejército de Liberación Farabundo Martí, en el Frente Occidental “Feliciano Ama”. También como al entregar su vida por la liberación de su pueblo. Silvia de 30 años de edad, fue asesinada por el ejército, el día 17 de enero de 1981, junto otros compañeros enfermeras y médicos del campamento. La comunidad religiosa a la que pertenece nace de las comunidades de bases de San Salvador y es aprobada canónicamente por Monseñor Romero, con el nombre de “Religiosas para el Pueblo”. Silvia, amiga de todos, animadora de comunidades, enfermera en un campamento guerrillero, cumple hasta el fin sus promesa de fidelidad al pueblo, dando testimonio de la Buena Noticia a los pobres. Murió con el pueblo y resucitará con él.

EL SALVADOR ENERO 17 DE ENERO DE 1981.

LA compañera Hermana Silvia Arriola murió el 17 de enero de 1981 en Cutumay Camones, Santa Ana, en una operación militar que dejó muy pocos sobrevivientes en un grupo de más de 200 personas.

la compañera silvia fue secretaria personal de Monseñor Romero y prima de la comandante Mariana de la C.P. del PRS-ERP.FMLN.

Silvia se hizo religiosa para servir a las mayorías pobres y necesitadas de su país. El Salvador. Como su pueblo estaba en un momento de guerra, decidió ayudar como enfermera en los hospitales de las áreas más atacadas. Ahí fue asesinada, a los treinta años, el día 17 de enero de 1981, junto con otras enfermeras y médicos.

Oración de Silvia:

» Prometo serle fiel al Señor:

en la salud y en la enfermedad

en la juventud y en la vejez

en la tranquilidad y en la persecución

en las alegrías y en la tristeza

en su encarnación entre los más pobres

siendo pobre y solidaria con ellos en su lucha por los demás…

Hna. Silvia Maribel Arriola:

Fue miembro de las Comunidades Eclesiales de Base en la Comunidad Cristiana de la Colonia Zacamil de Mejicanos, San Salvador. Cayó en Cutumay Camones, Santa Ana el 13 de enero de 1981.

Nació el 20 de marzo de 1951 en el departamento de Santa Ana, hija de Jorge Arriola y Angelina Marroquín de Arriola, fue la primera hija entre cuatro hermanos (un hombre y tres mujeres).

A la edad de 15 años descubre su vocación religiosa e ingresa a la Congregación de Hermanas Guadalupanas. Sus padres no estaban de acuerdo y fueron para sacarla del convento; pero al ver su terquedad, optaron por permitir su regreso al convento. Silvia permaneció 8 años con las Hermanas Guadalupanas. durante ese tiempo estudió enfermería en México, compartiendo con personas enfermas y mucha gente necesitada.

Regresó a El Salvador para profesar sus votos perpetuos. en este tiempo acompaño a una de sus hermanas que estudiaba Sociología para hacer una encuesta en el tugurio de La Tutunichapa. Silvia conoció allí a un grupo de mujeres de las Comunidades Eclesiales de Base, pidió quedarse en la reunión y al final de la sesión conoció a Nohemí, hermana de la Pequeña Comunidad, intercambiaron sobre la experiencia comunitaria-religiosa nacida de las Comunidades Eclesiales de Base y se entusiasmó por esa novedad.

Silvia, aún siendo religiosa Guadalupana, continuó visitando la Comunidad Marginal de Tutunichapa. En poco tiempo asimiló la mística de las Comunidades Eclesiales de Base y se incorporó a visitar y vivír el espíritu comunitario. Un día Silvia recibió una carta de la hermana superiora de la Congregación donde se le exijía decidir entre las Comunidades Eclesiales de Base y la Congregación.

Silvia decidió salir de la congregación de Religiosas Guadalupanas y se incorporó a la experiencia de vida religiosa de la Pequeña Comunidad. El 25 de agosto de 1975 todas celebraron la incorporación de una hermana más en la vida comunitaria. «Nosotras no dudamos frente al planteamiento de incorporarse a la Comunidad; al contrario, celebramos como cipotas su integración. Silvia era una persona con grandes valores, puso en la vida de la Comunidad su espíritu, su mística y su opción para con los seres humanos. «¡Eso le encantó tanto a la gente!» (María Isabel).

«Silvia vivió y compartió cinco años y medio en la Pequeña Comunidad. María Isabel Figueroa trabajaba en el archivo del Arzobispado con Monseñor Luis Chávez y González. Con la llegada de Monseñor Romero en 1976, María Isabel fue trasladada como secretaria. A través de Isabel, Silvia llega a trabajar también como secretaria de Monseñor Romero. Trabajaban medio tiempo: leían y resumían la correspondencia, redactaban y archivaban. En el otro medio tiempo, Silvia animaba hasta altas horas de la noche las Comunidades Eclesiales de Base en San Roque (Plan del Pito) y Cuscatancingo.

«Silvia tuvo una especial atención para los jóvenes y el acompañamiento al movimiento político. Con su forma de ser selló a cada persona, respetando su individualidad y potenciando sus capacidades» Carmen Elena). Durante esa época de persecución muchos de esos jóvenes se comprometieron con su vida por los cambios sociales. Ahora son parte de la Lista de Mártires. Otros asumieron compromisos de liderazgo en la formación y la continuidad de las Comunidades Eclesiales de Base. El 3 de enero de 1981, Silvia decidió incorporarse al Frente de Guerra acompañando a la población en la Ofensiva Guerrillera del 10 de enero de 1981. Durante estas batallas Silvia ofreció sus servicios de enfermería. El 17 de enero de 1981, murió en el Cantón Cutumay Camones, del departamento de Santa Ana, junto a más de un centenar de hombres y mujeres combatientes del FMLN.

A 42 años de su martirio, el espíritu de Silvia continúa revoloteando, sus valores son parte de la herencia y la presencia en quienes siguen creyendo en ideales comunitarios y de transformación de la sociedad» (Carmen Elena).

«Silvia fue pequeña en estatura, ¡pero con un ser tan grande! A través de sus hermosos ojos reflejó su opción de vida por las personas más desposeídas. Silvia no está ausente, sigue presente, manifestada, animando la vida y el compromiso de mucha gente que continúa luchando por la misma causa por la que ella dio su vida. Cuando oigo hablar de ella a otras personas, la vida se recrea y su presencia que animó a muchos en su infancia, les sigue acompañando hoy en su vida de personas adultas» (María Isabel).

«Silvia es un ser extraordinario que pasó y se quedó en nuestro corazón, su respeto por cada persona, el amor en los detalles, el regalo de su sonrisa y su presencia siempre dulce, me invita a seguir conociéndome, desarrollando mi ser y el inmenso agradecimiento a la vida por la oportunidad de amar y ser amado» (Juan Carlos).

(FUENTE: Tomado del libro «Tomamos la Palabra, testimonios de mujeres de las Comunidades Eclesiales de Base del Norte de Morazán». impreso en Talleres UCA, Noviembre de 2001).

La Buena Noticia del Dgo: El Bautismo del Señor

El Bautismo de Jesús

Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto

Mt 3, 13-17

El bautismo de Jesús va a ser un momento importante en su vida, le va a marcar como un antes y un después. Va a cambiar totalmente su vida. Jesús toma conciencia de su misión y se compromete totalmente a la construcción del Reino de Dios.                                                          Nosotros hemos sido bautizados en el Espíritu de Jesús para vivir como El: haciendo el bien y curando a los que nos encontremos heridos  en el camino. Renovemos hoy nuestras promesas bautismales de unirnos a Jesús en la construcción del Reino de la justicia, de la fraternidad y la paz verdadera

Lectura de la Palabra

                           Lectura del santo evangelio según san Mateo (3,13-17):

EN aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Comentario de la Palabra

Hace dos días celebrábamos la primera manifestación de Jesús, en Belén, a los paganos. Hoy celebramos la segunda, a todos, en el Jordán, mediante la voz del cielo. Entonces nos decían que Jesús es el rey de los judíos; hoy, Dios Padre nos dice que es su Hijo amado, su predilecto.

El bautismo de Jesús (Mateo 3,13-17)

Los evangelios están plagados de silencios que casi irritan al lector. ¿Por qué Jesús decide ir al Jordán? ¿Cómo se enteró de lo que hacía y decía Juan Bautista? ¿Por qué le interesa tanto? Ningún evangelista lo dice. Todos ellos se centran en lo esencial, no en satisfacer nuestra curiosidad, incluso piadosa.

En el relato de Mateo podemos distinguir tres momentos: el diálogo con Juan, la venida del Espíritu y la voz del cielo.

El diálogo con Juan es exclusivo del evangelio de Mateo. Cuando Marcos escribió su evangelio, el hecho de que Jesús fuese bautizado por Juan no planteaba problemas. Sin embargo, Mateo entrevé en esta escena un auténtico escándalo para los cristianos: ¿cómo es posible que Jesús se ponga por debajo de Juan y se someta a un bautismo para el perdón de los pecados? Para evitar ese posible escándalo, introduce un diálogo entre los dos protagonistas, poniendo de relieve el motivo que aduce Jesús: “Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere”. Así deja claro lo que para él será más importante a lo largo de su vida: cumplir la voluntad de Dios. Al mismo tiempo, aprendemos que su actuación será en ocasiones sorprendente, un misterio que nunca podemos penetrar del todo y que incluso puede provocar escándalo en las personas mejor intencionadas. Desde la primera escena, Jesús nos está desconcertando.

Precisamente en el momento de la mayor humillación tiene lugar su mayor exaltación. Marcos cuenta el episodio como una experiencia personal de Jesús: “Mientras salía del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto” (Mc 1,10-11). Sólo Jesús ve rasgarse el cielo, y la voz se le dirige sólo a él: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”.  Mateo, en cambio, presenta la escena como un gran acontecimiento público. El cielo se abre para todos, y la voz proclama: “Este es mi Hijo amado, mi predilecto”. No se trata de que Jesús tenga una vivencia nueva, especial; son los presentes los que caen en la cuenta de la importancia de Jesús.

La venida del Espíritu sobre Jesús tiene especial importancia, porque entre algunos rabinos existía la idea de que el Espíritu había dejado de comunicarse después de Esdras (siglo V a.C.). Ahora, al venir sobre Jesús, se inaugura una etapa nueva en la historia de las relaciones de Dios con la humanidad. Porque ese Espíritu que viene sobre Jesús es el mismo con el que él nos bautizará, según las palabras de Juan Bautista.

La voz del cielo. En cualquier hipótesis, como experiencia personal o como proclamación pública, es importantísimo conocer el sentido de las palabras: “Tú/éste es mi Hijo amado, mi predilecto”. A un oyente judío estas palabras le recuerdan dos textos con sentido muy distinto. El Salmo 2,7: “tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”, y el comienzo del primer canto del Siervo de Yahvé (Isaías 42,1). El salmo habla del rey, hijo de Dios, en el momento de su entronización. Isaías se refiere a un personaje que salva a su pueblo con enorme paciencia y sufrimiento. Parece que Mateo quiere evocarnos las dos ideas: dignidad de Jesús y salvación a través del sufrimiento. Todo esto, que ahora sólo queda insinuado, se irá confirmando a lo largo del Evangelio. En algún momento, el lector podrá sentirse escandalizado por las cosas que hace y dice Jesús, que terminarán costándole la muerte, pero debe recordar que no es un blasfemo ni un hereje, sino el hijo de Dios guiado por el Espíritu.

El programa futuro de Jesús (Isaías 42,1-4.6-7)

Las palabras del cielo no sólo hablan de la dignidad de Jesús, le trazan también un programa. Es lo que indica la primera lectura de este domingo, tomada del libro de Isaías (42,1-4.6-7).

El programa indica, ante todo, lo que no hará: gritar, clamar, vocear, que equivale a amenazar y condenar; quebrar la caña cascada y apagar el pabilo vacilante, símbolos de seres peligrosos o débiles, que es preferible eliminar (basta pensar en Leví, el recaudador de impuestos, la mujer sorprendida en adulterio, la prostituta…).

Dice luego lo que hará: promover e implantar el derecho, o, dicho de otra forma, abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión; estas imágenes se refieren probablemente a la actividad del rey persa Ciro, del que espera el profeta la liberación de los pueblos sometidos por Babilonia; aplicadas a Jesús tienen un sentido distinto, más global y profundo, que incluye la liberación espiritual y personal.

El programa incluye también cómo se comportará: «no vacilará ni se quebrará». Su misión no será sencilla ni bien acogida por todos. Abundarán las críticas y las condenas, sobre todo por parte de las autoridades religiosas judías (escribas, fariseos, sumos sacerdotes). Pero en todo momento se mantendrá firme, hasta la muerte.

Misión cumplida: pasó haciendo el bien (Hechos 10,34-38)

La segunda lectura, de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, dirigiéndose al centurión Cornelio y a su familia, resumen en estas pocas palabras la actividad de Jesús: “Pasó haciendo el bien”. Un buen ejemplo para vivir nuestro bautismo.

Por José Luis Sicre

Testigos de la Palabra

P. Octavio Ortiz Luna

Se desempeñaba como párroco de la iglesia » San Francisco de Asís«, en el barrio de Mejicanos en San Salvador, y también realizaba trabajo de evangelización en comunidades de San Antonio Abad. Su dedicación especial era el trabajo con los jóvenes obreros. Acostumbraba darles momentos especiales de formación en casas de retiros. En la madrugada del día 20 de enero de 1979 el ejército y otros grupos paramilitares invadieron el local en donde estaba dando un retiro y mataron al padre, así como a otros 4 jóvenes.

Un tanque pasó por encima de la cabeza del sacerdote, destruyéndole completamente el rostro. El Obispo Romero, en la misa de los funerales, subrayó este hecho diciendo: «El padre Octavio murió con el rostro destrozado. En la funeraria trataron de arreglarlo, pero no pudieron conseguirlo».

Epifanía del Señor

Fiesta de Epifanía

Una luz para todos

Hoy es la fiesta de la Epifanía o la Manifestación del Señor a todos los pueblos de la tierra, simbolizados en los Magos que vienen de oriente guiados por una estrella.
Los Magos son modelos de fe para nosotros: están abiertos a lo nuevo, son personas inquietas, buscan y se ponen en camino siguiendo la estrella que les lleva a Jesús a quien adoran.
El Señor también nos envía continuamente luces que nos lleven hacia él.
¿Qué luces o estrellas recibimos nosotros y cómo las seguimos? ¿Cómo podemos ser nosotros luces o estrellas vivas para los demás?

Lectura de la Palabra

Mateo 2, 1-12

                                    Venimos de Oriente para adorar al Rey

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel»».

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino

Comentario a la Palabra

Epifanía del Señor: Matar o adorar

«No basta escuchar la llamada del corazón; hay que ponerse en marcha»

«Herodes y su corte representan el mundo de los poderosos. Todo vale en ese mundo con tal de asegurar el propio poder: el cálculo, la estrategia y la mentira»

«Según el relato de Mateo, unos magos venidos de Oriente irrumpen en este mundo de tinieblas. Algunos exegetas interpretan hoy la leyenda evangélica acudiendo a la psicología de lo profundo»

«Los magos representan el camino que siguen quienes escuchan los anhelos más nobles del corazón humano; la estrella que los guía es la nostalgia de lo divino; el camino que recorren es el deseo»

«Con su atención al débil y su ternura hacia el humillado, este Niño nacido en Belén introducirá en el mundo la magia del amor, única fuerza de salvación que ya desde ahora hace temblar al poderoso Herodes.»

 Por José Antonio Pagola

Herodes y su corte representan el mundo de los poderosos. Todo vale en ese mundo con tal de asegurar el propio poder: el cálculo, la estrategia y la mentira. Vale incluso la crueldad, el terror, el desprecio al ser humano y la destrucción de inocentes. Parece un mundo grande y poderoso, se nos presenta como defensor del orden y la justicia, pero es débil y mezquino, pues termina siempre buscando al niño «para matarlo».

«Para reconocer la dignidad del ser humano en vez de destruirla, hay que recorrer un camino opuesto al que sigue Herodes»

Según el relato de Mateo, unos magos venidos de Oriente irrumpen en este mundo de tinieblas. Algunos exegetas interpretan hoy la leyenda evangélica acudiendo a la psicología de lo profundo. Los magos representan el camino que siguen quienes escuchan los anhelos más nobles del corazón humano; la estrella que los guía es la nostalgia de lo divino; el camino que recorren es el deseo. Para descubrir lo divino en lo humano, para adorar al niño en vez de buscar su muerte, para reconocer la dignidad del ser humano en vez de destruirla, hay que recorrer un camino opuesto al que sigue Herodes.

No es un camino fácil. No basta escuchar la llamada del corazón; hay que ponerse en marcha, exponerse, correr riesgos. El gesto final de los magos es sublime. No matan al niño, sino que lo adoran. Se inclinan respetuosamente ante su dignidad; descubren lo divino en lo humano. Este es el mensaje de su adoración al Hijo de Dios encarnado en el niño de Belén.

«No es un camino fácil»

Podemos vislumbrar también el significado simbólico de los regalos que le ofrecen. Con el oro reconocen la dignidad y el valor inestimable del ser humano: todo ha de quedar subordinado a su felicidad; un niño merece que se pongan a sus pies todas las riquezas del mundo. El incienso recoge el deseo de que la vida de ese niño se despliegue y su dignidad se eleve hasta el cielo: todo ser humano está llamado a participar de la vida misma de Dios. La mirra es medicina para curar la enfermedad y aliviar el sufrimiento: el ser humano necesita de cuidados y consuelo, no de violencia y agresión.

Con su atención al débil y su ternura hacia el humillado, este Niño nacido en Belén introducirá en el mundo la magia del amor, única fuerza de salvación que ya desde ahora hace temblar al poderoso Herodes.

 

Testigos de la Palabra

Misioneros asesinados en 2020


Según el desglose continental, este año el número mayor vuelve a registrarse en América, le siguen África y Asia. En los últimos 20 años, del 2000 al 2020, han sido asesinados en el mundo 535 agentes pastorales, de los cuales 5 eran obispos. También muchos agentes pastorales han sido asesinados durante intentos de robo, han sido secuestrados o se han visto envueltos en actos de violencia. Ninguno de ellos ha realizado hazañas o acciones llamativas, sino que simplemente han compartido la misma vida cotidiana que la mayoría de la población. La lista anual de Fides no solo se refiere a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino que trata de reflejar todos los casos en los que bautizados comprometidos con la vida de la Iglesia han muerto de manera violenta
| Agencia Fides
En el año 2020, según los datos recopilados por la Agencia Fides, han sido asesinados en el mundo 20 misioneros: 8 sacerdotes, 1 religioso, 3 religiosas, 2 seminarista y 6 laicos. Según el desglose continental, este año el número mayor vuelve a registrarse en América, donde han sido asesinados 5 sacerdotes y 3 laicos (8). Le sigue África, donde han sido asesinados 1 sacerdote, 3 religiosas, 1 seminarista y 2 laicos (7). Mientras que en Asia han sido asesinados 1 sacerdote, 1 seminarista y 1 laico. Por último, en Europa 1 sacerdote y 1 religioso. En los últimos 20 años, del 2000 al 2020, han sido asesinados en el mundo 535 agentes pastorales, de los cuales 5 eran obispos.
Continuando con su servicio de recopilación de información relativa a los misioneros asesinados durante el año, la Agencia Fides usa el término “misionero” para todos los bautizados, conscientes de que “en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se convierte en discípulo misionero. Cada persona bautizada, sea cual sea su función en la Iglesia o conocimiento de la fe, es un sujeto activo de evangelización” (EG 120). Además, desde hace algún tiempo, la lista anual de Fidesno solo se refiere a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino que trata de reflejar todos los casos en los que bautizados comprometidos con la vida de la Iglesia han muerto de manera violenta, no expresamente “por odio a la fe”. Por esta razón, preferimos no usar el término “mártires”, – excepto en su significado etimológico de “testigos”-, con el fin de no entrar en el juicio que la Iglesia pueda hacer sobre algunos de ellos proponiéndolos, después de una cuidadosa consideración, para la beatificación o canonización, como sucede con frecuencia.
En este 2020 también muchos agentes pastorales han sido asesinados durante intentos de robo, realizados con gran ferocidad, o han sido objeto de secuestro o se han visto envueltos en tiroteos o en actos de violencia en los contextos en los que trabajaban marcados por la pobreza económica y cultural, de degrado moral y ambiental, donde la violencia y el desprecio por la vida y por cada derecho humano son casi lo habitual. Ninguno de ellos ha realizado hazañas o acciones llamativas, sino que simplemente han compartido la misma vida cotidiana que la mayoría de la población, dando su testimonio evangélico como signo de esperanza cristiana.

La Buena Noticia del Dgo.4º-Adv-A

Dios está con nosotros

Mt 1, 18-24

La hora de la Palabra

Antes que nazca Jesús en Belén, Mateo declara que llevará el nombre de «Enmanuel», que significa «Dios con nosotros». En realidad el evangelista está ofreciendo a sus lectores la clave para acercarnos a Jesús, el Hijo de Dios, que comparte nuestra vida.

Dios es siempre «Dios-con-nosotros», un Dios tan sorprendente como cercano. Nadie se hubiera imaginado un Dios tan de nuestra familia. Por eso quien no esté abierto a la sorpresa de Dios, no lo encontrará. Y de ahí la necesidad de no buscar a Dios donde no está. No hace falta ir muy lejos en su búsqueda.

Lectura de la Palabra

Mateo 1,18-24

                                                                Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Comentarios a la Palabra:

Dios está con nosotros

Por

La Navidad está tan desfigurada que parece casi imposible hoy ayudar a alguien a comprender el misterio que encierra. Tal vez hay un camino, pero lo ha de recorrer cada uno. No consiste en entender grandes explicaciones teológicas, sino en vivir una experiencia interior humilde ante Dios.

Las grandes experiencias de la vida son un regalo, pero, de ordinario, solo las viven quienes están dispuestos a recibirlas. Para vivir la experiencia del Hijo de Dios hecho hombre hay que prepararse por dentro. El evangelista Mateo nos viene a decir que Jesús, el niño que nace en Belén, es el único al que podemos llamar con toda verdad «Emmanuel», que significa «Dios con nosotros». Pero ¿qué quiere decir esto? ¿Cómo puedes tú «saber» que Dios está contigo?

Ten valor para quedarte a solas. Busca un lugar tranquilo y sosegado. Escúchate a ti mismo. Acércate silenciosamente a lo más íntimo de tu ser. Es fácil que experimentes una sensación tremenda: qué solo estás en la vida; qué lejos están todas esas personas que te rodean y a las que te sientes unido por el amor. Te quieren mucho, pero están fuera de ti.

Sigue en silencio. Tal vez sientas una impresión extraña: tú vives porque estás arraigado en una realidad inmensa y desconocida. ¿De dónde te llega la vida? ¿Qué hay en el fondo de tu ser? Si eres capaz de «aguantar» un poco más el silencio, probablemente empieces a sentir temor y, al mismo tiempo, paz. Estás ante el misterio último de tu ser. Los creyentes lo llaman Dios.

Abandónate a ese misterio con confianza. Dios te parece inmenso y lejano. Pero, si te abres a él, lo sentirás cercano. Dios está en ti sosteniendo tu fragilidad y haciéndote vivir. No es como las personas que te quieren desde fuera. Dios está en tu mismo ser.

Según Karl Rahner, «esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre». Ya nunca estarás solo. Nadie está solo. Dios está con nosotros. Ahora sabes «algo» de la Navidad. Puedes celebrarla, disfrutar y felicitar. Puedes gozar con los tuyos y ser más generoso con los que sufren y viven tristes. Dios está contigo.

Testigos de la Palabra

El Mozote

Por P.Tojeira

En 1996 me invitaron a decir unas palabras sobre el libro “Luciérnagas en El Mozote”. Hoy que recordamos la masacre de El Mozote y que se está filmando una película con el mismo título, reproduzco algunas de las frases que dije en aquel momento:

Las masacres no son algo nuevo en nuestro continente. Tal vez el olvidarlas es lo que nos ha llevado a repetirlas. Ya en el siglo XVI Bartolomé de las Casas se refería a ellas en la Brevísima destrucción de las Indias: «Los cristianos, con sus caballos y espadas y lanzas, comienzan a hacer matanzas y crueldades extrañas en (los indios) ellos. Entraban en los pueblos y no dejaban niños, ni viejos, ni mujeres preñadas o paridas que no desbarrigaran o hicieran pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría al hombre por medio, o quién le cortaba la cabeza de un piquete o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres, por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellas en ríos por las espaldas, riéndose y burlándose, y cayendo en el agua decían: «Bullís, cuerpo de tal». Otras criaturas metían a espada con las madres juntamente y con todos cuantos delante de sí hallaban».

Los poderosos tratan de encubrir la verdad pero la verdad, aunque patrimonio de todos, lo es muy especialmente de los pobres de este país. Han puesto el sudor, han puesto el trabajo, han puesto el sacrificio y han puesto el dolor. Una historia no contada por los pobres, o al menos sin su especial protagonismo, no sería más que una vil mentira dedicada a reproducir esquemas sociopolíticos de dominio, de abuso y de enriquecimiento. Solo contada por los pobres «La verdad les hará libres». ¿No es acaso maravilloso ver a Rufina Amaya, con su palabra de campesina, imponiendo su verdad, la verdadera verdad, a los Dean Hinton, Tom Enders, Elliot Abrams, Ronald Reagan y el Wall Street Journal?

Sin el recuerdo de las víctimas no podría haber auténtica felicidad humana. Una felicidad construida sobre la ignorancia y la falta de respeto a tanta sangre inocente ni sería felicidad ni sería humana. Se trataría simplemente de un sentimiento superficial que intentaría convertir el olvido en carcajada hueca y el Alzheimer mental en patrón de conducta. Si algún día la humanidad llegara a ser feliz, tendría que tener en el puesto de honor de su recuerdo a todas aquellas víctimas inocentes que hicieron posible con su fidelidad a determinados valores que la humanidad fuera más justa y más humana.

Gaspar García Laviana

Poema A Gaspar García Laviana

Como un vuelo cortado por la muerte

Igual que un crucifijo en carne viva,

Como un abrazo extremo, que me llama,

Me ha cercado tu nombre,

Gaspar, hermano mío.

Asturiano, justicia de minero,

Bronco acantilado,

Corazón de Jesús en pura llaga.

Tola y sus montes callarán ahora,

-verdes la guerra y la arboleda verde-

Mientras hablamos,

Mientras el Pueblo vela, todavía junto al Dios que escucha,

La Paz del Reino que se aplaza tanto.

Hablaremos tú y yo, Gaspar, a solas.

Al contraluz de mi anhelante fiebre.

Como si aún no fueras un glorioso llegado.

A corazón abierto,

Gaspar,

Sin más testigo

Que el Amor que ya vives cara a cara.

Terratenientes eran

Los que ahogaban tus pobres,

Los que ahogan mis gentes.

Y es el mismo Evangelio

Que te ardía en las manos

Más que el fusil inhóspito,

Amor exasperado, hermano mío:

Tus manos bajo el óleo

Sangrándote,

Llorándote los ojos cielo arriba.

Dime, Gaspar,

¿qué harías

Si volvieras?

Y cuida bien de Tola,

Cuida de Nicaragua, todavía en combate,

No dejes que tu sangre se marchite

En el cáliz (rajado) de su Iglesia.

  1. D.Pedro Casaldáliga

 

La Buena Nueva del Dgo.3º-Adv-A

El Domingo de la alegría

Mt 11, 2-11

 Un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan,                             Venía como testigo, para dar testimonio de la luz…

 Juan Bautista es el precursor del Mesías, el que prepara la venida del Señor. El es el “testigo de la luz”, es una voz que anima a otros a allanar el camino del Señor.

Hoy también necesitamos esas “voces y testigos” que en medio del desaliento y el desconcierto pongan luz en nuestro camino y nos ayuden a sentir la cercanía de Jesús…

Como las mártires norteamericanas secuestradas y asesinadas en El Salvador en 1980, y como las catequistas de nuestra Parroquia que hoy recibirán el Envío para acompañar a los niños y niñas, y también a sus padres, en el proceso de educación de la fe cristiana.

Lectura de la Palabra

Mateo 11,2-11

¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»

Comentario a la lectura

REGUNTAS INQUIETANTES DEL ADVIENTO

El Evangelio de este tercer domingo de Adviento nos recuerda que la esperanza no está exenta de preguntas ni incertidumbre, sino que se apoya también en signos. Pero estos no tienen nada que ver con los niveles de productividad, el cálculo estadístico, ni la previsión de resultados eficaces o pragmáticos, sino con la desmesura de Amor que se encarna y se compromete en hacer histórica la liberación de los y las descartables.
La lectura de Isaías que antecede al Evangelio de este domingo recoge también esta idea: Dios viene en persona y nos salva. Se aprojima. la esperanza del Adviento es inseparable de esta aprojimación. Orígenes se refiere a ello con el termino synkatábasis. Con esta categoría expresa que Dios en Jesús se familiariza con la humanidad: se aprojima. En consecuencia, también nosotros nos familiarizamos con Dios y comulgamos con Él en la medida en que vivimos dejándonos afectar y comulgando con las vidas de los y las más vulneradas. De manera que la plenitud de lo humano no acontece nunca en la negación, la indiferencia del otro/a, o el olvido de la interdependencia y la relación, sino en el cuidado y el encuentro con la alteridad y la diversidad que nos constituye.
Esa es la Buena nueva del Evangelio y quizás la novedad de cristianismo frente a otras religiones. Los signos del Reino no remiten a actitudes abstractas o meramente intencionales, sino a la liberación del sufrimiento y la humanización de la vida. No conocen tampoco las fronteras entre lo sagrado y lo profano, sino que acontecen en escenarios donde lo humano y la casa común está más amenazados, porque la profecía del Evangelio encuentra un humus más adecuado en las periferias y sus riesgos que en la seguridad de las zonas de confort.
Traduciéndolo a nuestra vida cotidiana y a nuestro contexto mundial de crisis civilizatoria y eco-social esto significa que allá donde se antepone el cuidado de la vida y su sostenibilidad, en lugar del dinero, el consumo y el lucroallá donde se genera cultura del encuentro y lo comunitario frente al cada uno a lo suyo; allá donde se practica la hospitalidad y se ensancha la mesa del compartir los bienes; allá donde se enfrenta la injusticia y la violencia que nos quiebra como seres humanos, allá se nos revelan los signos del reino y el Evangelio se hace seminalmente presente.
El Evangelio de este domingo nos invita preguntarnos hoy por el nivel de nuestra sensibilidad para captar hoy estos signos, y comprometernos con su cuidado y aliento. La esperanza del Adviento no es una esperanza cómoda, sino inquietante, cargada de preguntas, como las de Juan Bautista a Jesús y las de Jesús a sus interlocutores. Abrámonos con profundidad a ellas y quizás desde ahí, podamos experimentar, como diría la gran mística y activista cristiana Dorothy Day, que el Evangelio es verdad, el Evangelio es ahora.
 
 
Pepa Torres Pérez

Testigos de la Palabra

Hermanas Maryknoll en el 39º Aniv.de su martirio

 “Recordamos a nuestras Hermanas, nuestras amigas, como mártires –mujeres que fueron violadas y asesinadas por tener valores evangélicos-, cuyo total acto de autoentrega, sacó a la luz las atrocidades cometidas en El Salvador, y cuyas muertes –se espera- ayudaron a impedir las muertes de otros hombres, mujeres y niños salvadoreños.

Recordamos a nuestras hermanas como personas sencillas que Dios usó para realizar cosas extraordinarias.

Las recordamos como mujeres de iglesia con sus propias personalidades, sus propios domes, cuyas familias y amigos aún lamentan profundamente su muerte.

Durante este tiempo de conmemoración contemplamos las vidas de Ita, Maura, Dorothy y Jean, y buscamos  la forma en que podemos trabajar hoy en miras a un mundo más justo y humano. Creemos que su ejemplo inspirará y desafiará por siempre las futuras generaciones”

                                               (Declaración e las Hermanas Mariknoll   de Sto Domingo   en el aniversario de su martirio)

La Buena Noticia del Dgo. 2º-Adv.-A

Una voz grita en el desierto

Mt 3, 1-12

Preparad el camino del Señor

El tiempo de Adviento es tiempo de esperanza y de apertura al cambio para que todos puedan ver la salvación de Dios, el Reino que esperamos como promesa de Dios , el «Otro mundo posible», el «Nuevo orden de la humanidad» que Dios nos ofrece en Jesucristo y que podemos construir si cambiamos y nos convertimos.

Se necesitan cambios sociales, económicos y políticos, pero también una renovación espiritual y una conversión pastoral de la misma Iglesia.

¿Qué caminos tenemos que allanar en nuestra vida, en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia para que nos venga ese Nuevo Orden de Dios? ¿Cómo tiene que ser ese cambio y esa conversión a nivel personal, a nivel social y a nivel eclesial?

Lectura de la Palabra

Mateo 3,1-12

                              Convertíos, porque está acerca el reino de los cielos

Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

Comentario de la lectura

PARAISO, CONVERSIÓN, ACOGIDA

Por José Luis Sicre

  1. De las ruinas de Jarkov al paraíso (Isaías 11,1-10)

El domingo pasado, la primera lectura nos situaba en un mundo utópico sin guerras ni carrera de armamentos. Este domingo, nos habla de la utopía de la paz universal, simbolizada por la vuelta al paraíso. El poema de Isaías podemos leerlo como un tríptico.

La primera tabla ofrece un paisaje desolador, parecido al de las ruinas de Ucrania. En este caso, el territorio de Judá, un bosque arrasado y quemado después de la invasión y la guerra. Pero en medio de esa desolación, en primer plano, hay un tronco del que brota un vástago: el tronco es Jesé, el padre de David; el vástago, un rey semejante al gran rey judío.

En la segunda tabla, como en un cuento maravilloso, el vástago vegetal adquiere forma humana y se convierte en rey, y sobre él vienen todos los dones del Espíritu de Dios y todos los pone al servicio de la administración de la justicia. El enemigo no es ahora una potencia invasora. Lo que disturba al pueblo de Dios es la presencia de malvados y violentos, opresores de los pobres y desamparados. El rey dedicará todo su esfuerzo a la superación de estas injusticias.

La tercera tabla da por supuesto que el rey tendrá éxito, consiguiendo reimplantar en la tierra una situación paradisíaca, que se describe uniendo parejas de animales fuertes y débiles (lobo-cordero, pantera-cabrito, novillo-león) en los que desaparece toda agresividad, y todos los animales aceptan una modesta dieta vegetariana («el león comerá paja con el buey») como proponía el ideal de Gn 1,30. Como símbolo admirable de la unión y concordia entre todos, aparece un pastor infantil de lobos, panteras y leones, además de ese niño que introduce la mano en el escondite de la serpiente. El miedo, la violencia, desaparecen de la tierra. Y todo ello gracias a que «está lleno el país del conocimiento del Señor». Ya no habrá que anhelar, como en el antiguo paraíso, comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Hay una ciencia más profunda, el conocimiento de Dios, y ésa no queda recluida dentro de unos límites prohibidos, sino que inunda la tierra como las aguas inundan el mar.

Esta esperanza del paraíso no se ha hecho todavía realidad. Pero el Adviento nos anima a mantener la esperanza y hacer lo posible por remediar la situación de injusticia.

  1. Conversión (Mateo 3,1-12)

El evangelio del primer domingo nos invitaba a la vigilancia. El del segundo domingo exhorta a la conversión, que implica el doble aspecto de vuelta a Dios y cambio de vida, basándose en la predicación de Juan Bautista. Pero el evangelio de Mateo introduce unos cambios muy significativos en el relato de Marcos.

En Marcos, todo tiene un tono muy positivo. Juan Bautista predica un bautismo de conversión y la gente se bautiza. Juan no es un loco; su forma de vestir y de alimentarse recuerda al profeta Elías. Pero no anuncia un castigo, sino la venida de uno muy superior a él, que bautizará con espíritu santo.

Mateo, que escribe décadas más tarde, cuando existe un claro enfrentamiento entre los cristianos y las autoridades judías, divide el relato en dos partes.

En la primera, Juan predica la conversión, pero añade como motivo la cercanía del reinado de Dios, tema que será fundamental en la predicación de Jesús. Un mensaje exigente pero muy positivo, bien acogido por la gente.

En la segunda, los protagonistas son los fariseos y saduceos, representantes de las autoridades judías opuestas a los cristianos. A ellos Juan se dirige de forma insultante (“camada de víboras”) y con tono amenazador. El hacha está dispuesta a cortar el árbol que no dé buen fruto, y no les servirá de nada decir que pertenecen al pueblo elegido, que son hijos de Abrahán. Incluso cuando habla del personaje superior a él, no dice simplemente que bautizará con espíritu santo, sino con espíritu santo y fuego, porque separará el trigo de la paja y ésta la quemará en un fuego inextinguible.

Este pasaje nos obliga a examinar si producimos buenos frutos o si nos refugiamos en la cómoda confesión de que somos cristianos, católicos, y no necesitamos convertirnos. Por otra parte, plantea la duda de si Jesús actuará de esa forma terrible que anuncia Juan Bautista. La respuesta a esta pregunta la ofrecerá el evangelista más adelante.

  1. Acogida (Romanos 15,4-9)

Las primeras comunidades cristianas estaban formadas por dos grupos de origen muy distinto: judíos y paganos. El judío tendía a considerarse superior. El pagano, como reacción, a rechazar al cristiano de origen judío. En este contexto se mueve la lectura de Pablo. Hoy día no existe este problema, pero pueden darse otros parecidos, que dividen a los cristianos por motivos raciales, políticos o culturales.

Reflexión final

Las lecturas de Adviento nos dan un nuevo baño de utopía y realismo. Ante los numerosos problemas de todo tipo que se dan en el mundo, hay que mantener la esperanza del paraíso, sabiendo que eso se logrará mediante gobernantes justos. Pero también debe darse un compromiso personal de conversión, buenas obras, vuelta a Dios y acogida de los demás, incluso los que pueden resultarnos más ajenos y contrarios.

Testigos de la Palabra

Antonio de Montesinos

Antonio de Montesinos formó parte del primer grupo de misioneros dominicos que llegó a la isla de La Española en 1510. La comunidad religiosa vio las duras condiciones en que vivían los indios, sometidos a los malos tratos de los encomenderos. Denunciaron la situación y eligieron a Montesinos como su representante.
El 21 de diciembre de 1511 pronunció un sermón comenzando con la frase  evangélica Ego vox clamantis in deserto, ante los encomenderos y el virrey Diego Colón. Abrió el proceso crítico a la conquista de América por parte de los mismos españoles. Entre los oyentes estaba también Bartolomé de Las Casas, entonces encomendero, a quien el sermón impactó profundamente y que es quien nos lo ha conservado. El sermón censuraba duramente las injusticias contra los indios condenando los repartimientos de indios y  dudando de la legitimidad de los títulos de soberanía de la Corona de Castilla sobre aquellas tierras.
Las autoridades instaron a los religiosos para que fray Antonio se retractara el domingo siguiente, en lugar de hacerlo, Antonio de Montesinos reiteró su denuncia y la apoyó con nuevos argumentos. El rey Fernando el Católico convocó la Junta de Burgos, formada por teólogos y juristas, para estudiar y pronunciarse sobre el tema. Montesinos viajó a España para participar en las deliberaciones.
Entre 1512 y 1513 se publicaron las Leyes de Burgos, que reglamentaban y suavizaban el trabajo de los indios. Fundó canónicamente el Convento de Santo Tomás de Aquino en la ciudad de San Juan de Puerto Rico.

Se cree que fray Antonio de Montesinos murió mártir en Venezuela el 27 de junio de 1540.
Llegado el domingo y la hora de predicar, subió en el púlpito el susodicho padre Antón Montesinos, y tomó por tema y fundamento de su sermón, que ya llevaba escripto y firmado de los demás: «Yo soy la voz que clama en el desierto» (cf. Mt 3,3). Hecha su introducción y dicho algo de lo que tocaba a la materia del tiempo del Adviento, comenzó a encarecer la esterilidad del desierto de las conciencias de los españoles desta isla y la ceguedad en que vivían, diciendo así: «Para os los dar a cognoscer me he sobido aquí, yo que soy la voz de Cristo en el desierto desta isla»… «Esta voz, dijo él, que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué auctoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muerte y estragos nunca oídos, habéis consumido? …
«¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.» Finalmente, de tal manera explicó la voz que antes había muy encarecido, que los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y algunos algo compungidos, pero a ninguno, a lo que yo después entendí, convertido…

(Las Casas «Historia de las Indias» cap. 4. En BAE, t.96, 176)

Fiesta de Jesucristo Rey del Universo

«Este es el Rey de los judíos»

Hoy estarás conmigo en el paraíso

Lectura de la Palabra

Lucas 23, 35-43

Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.» Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.» Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Comentarios a la Palabra

Pagola: «Jesucristo se identificó tanto con las víctimas inocentes que terminó como ellas»

Solemnidad de Cristo Rey
Solemnidad de Cristo Rey
Por José Antonio Pagola

Los cristianos hemos atribuido al Crucificado diversos nombres: «redentor», «salvador», «rey», «liberador». Podemos acercarnos a él agradecidos: él nos ha rescatado de la perdición. Podemos contemplarlo conmovidos: nadie nos ha amado así. Podemos abrazarnos a él para encontrar fuerzas en medio de nuestros sufrimientos y penas.

Entre los primeros cristianos se le llamaba también «mártir», es decir «testigo». Un escrito llamado Apocalipsis, redactado hacia el año 95, ve en el Crucificado al «mártir fiel», «testigo fiel». Desde la cruz, Jesús se nos presenta como testigo fiel del amor de Dios y también de una existencia identificada con los últimos. No hemos de olvidarlo.

Se identificó tanto con las víctimas inocentes que terminó como ellas. Su palabra molestaba. Había ido demasiado lejos al hablar de Dios y su justicia. Ni el Imperio ni el templo lo podían consentir. Había que eliminarlo. Tal vez, antes de que Pablo comenzara a elaborar su teología de la cruz, entre los pobres de Galilea se vivía esta convicción: «Ha muerto por nosotros», «por defendernos hasta el final», «por atreverse a hablar de Dios como defensor de los últimos».

Al mirar al Crucificado deberíamos recordar instintivamente el dolor y la humillación de tantas víctimas desconocidas que, a lo largo de la historia, han sufrido, sufren y sufrirán olvidadas por casi todos. Sería una burla besar al Crucificado, invocarlo o adorarlo mientras vivimos indiferentes a todo sufrimiento que no sea el nuestro.

El crucifijo está desapareciendo de nuestros hogares e instituciones, pero los crucificados siguen ahí. Los podemos ver todos los días en cualquier telediario. Hemos de aprender a venerar al Crucificado no en un pequeño crucifijo, sino en las víctimas inocentes del hambre y de las guerras, en las mujeres asesinadas por sus parejas, en los que se ahogan al hundirse sus pateras.

Confesar al Crucificado no es solo hacer grandes profesiones de fe. La mejor manera de aceptarlo como Señor y Redentor es imitarle viviendo identificados con quienes sufren injustamente.

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

Por José Luis Sicre

Inicialmente esta fiesta se celebraba el domingo anterior a la de Todos los Santos (1 de noviembre). La reforma del Concilio Vaticano II decidió cerrar el año litúrgico con esta solemnidad para subrayar la victoria final de Jesús.

David, el rey salvador (2 Samuel 5, 1-3)

La primera lectura solo se comprende recordando los acontecimientos previos. Años atrás, el primer rey israelita, Saúl, ha muerto luchando contra los filisteos. Le ha sucedido un hijo bastante inútil, Isbaal, y el poder se concentra en las manos del general Abner. Pero tensiones internas y externas llevarán al asesinato de Abner y, más tarde, de Isbaal. Las tribus del norte, sin rey ni general, se sienten desconcertadas. Y consideran que la única solución es ofrecerle el trono a David, que ya es rey de Judá desde hace siete años. Y se dirigen a la que entonces era capital de Judá, Hebrón (Jerusalén todavía no había sido conquistada).

Nosotros leemos estas palabras sin darle especial importancia. Pero el que los del norte vengan a buscar la salvación en el rey del sur era entonces algo inaudito, que sólo se explica por la necesidad urgente de un rey que los salve.

Jesús, ¿un rey incapaz de salvar? (Lucas 23, 35-43)

Los contemporáneos de Jesús también esperaban un rey con capacidad de salvar. La lectura del evangelio de hoy lo deja muy claro. Las autoridades, los soldados, uno de los malhechores crucificado con Jesús, lo repiten hasta la saciedad. Pronuncian los mayores títulos: Mesías de Dios, Elegido, rey de los judíos, Mesías. Pero sólo están dispuestos a aplicárselos a Jesús si se salva a sí mismo, o, como dice el otro crucificado, «sálvate a ti mismo y a nosotros». La sorpresa aparece al final, en la petición del buen ladrón, cuando reconoce que el reino de Jesús no se realiza en este mundo, no es aquí donde lleva a cabo obras portentosas para que la gente lo acepte como rey. Su reino se encuentra en una dimensión distinta, en la que entrará a través de la muerte. Por eso, el buen ladrón no pide que lo salve. Sólo pide un recuerdo: «acuérdate de mí».

A lo largo de su vida, Jesús escuchó muchas peticiones: de leprosos que deseaban ser curados, de ciegos y cojos, de padres de niños difuntos, de discípulos asustados por la tormenta… Pero esta es la petición más bella y más sencilla: «Jesús, acuérdate de mí». El buen ladrón pide muy poco. Pero hace falta una fe profundísima para creer que ese ajusticiado, al que todos rechazan y del que todos se burlan, dentro de poco será rey, y que un simple recuerdo suyo puede traer la felicidad. Así ocurre en la promesa que Jesús le hace: «hoy estarás conmigo en el paraíso».

«Acuérdate de mí» y «estarás conmigo» son las dos caras de una misma moneda, de la intimidad plena entre el rey y su súbdito, más satisfactoria que todas las prebendas y beneficios mundanos que regalan otros reyes.

Jesús, mucho más que rey (Colosenses 1,12-20)

Si los presentes junto a la cruz negaban la realeza de Jesús, Pablo, sin llamarlo “rey”, habla de su reino y coloca a Jesús por encima de todo lo imaginable en cielo y tierra. La lectura podemos dividirla en dos secciones.

En la primera, se da gracias a Dios por un regalo inimaginable. Imaginemos que somos ciudadanos de un país pobre, miserable, sin futuro; de repente, nos conceden la ciudadanía de un país maravilloso, el pasaporte para entrar en él, incluso nos llevan en avión en primera clase. Eso es lo que ha hecho Dios con nosotros: del mundo de las sombras y del pecado nos ha trasladado al reino de su Hijo querido.

La segunda parte resulta difícil entender si no se conoce la situación de los cristianos de Colosas (en la actual Turquía). ¿Era Jesús superior a los semidioses tan venerados por el pueblo: tronos, dominaciones, principados, potestades? ¿Se extendía su dominio a los seres visibles e invisibles, al pasado y al futuro, al ámbito de los muertos? Preguntas que pueden parecernos trasnochadas pero esenciales para ellos. Pablo responde situando a Jesús por encima de todo lo imaginables en cielo y tierra, pero sin olvidar la realidad de su muerte en cruz.

Nota sobre el sentido originario de la fiesta

Cuando Achille Ratti fue elegido Papa en febrero de 1922 y tomó el nombre de Pío XI, tenía la experiencia reciente de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución rusa. Pocos meses después, en octubre, Mussolini organizaba la marcha sobre Roma, que llevaría al triunfo del fascismo. Un año más tarde (8 de noviembre de 1923) Hitler intenta un golpe de estado en Múnich. Pío XI, alarmado por las tensiones crecientes en Europa y en todo el mundo, piensa que la única y verdadera solución a los problemas de tipo social, político, económico, es atenerse al mensaje del evangelio. Si Cristo fuese el rey de este mundo, muy distintas serían las cosas. Entonces instituyó esta fiesta, aprovechando que en 1925 se cumplían mil seiscientos años del concilio de Nicea, que proclamó la realeza de Cristo al añadir al credo apostólico las palabras: “y su reino no tendrán fin”.

Ha pasado casi un siglo. El lenguaje, como tantas cosas, ha cambiado; las verdades profundas, no. No creo que muchos católicos se animen a decir hoy día que la solución a los problemas que afectan al mundo actual sea Cristo Rey. Pero sí debemos estar dispuestos a defender los valores evangélicos del amor al prójimo, especialmente al más necesitado, de reconocernos todos como hermanos, hijos del mismo Padre, de la compasión, la justicia, la paz.

La Buena Noticia del Dgo. 33º-C

La hora de la Palabra

La hora de la paciencia y la perseverancia

Lc 21, 5-19

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

La realidad que estamos viviendo está generando desconcierto y desesperanza para muchas personas. El Evangelio de hoy nos invita a la perseverancia en la construcción del Reino.

Suceda lo que suceda, el Reino de la verdad, de la justicia, de la paz y del amor, siempre llama y hay que realizarlo. Muchos cristianos están luchando por construir una nueva historia y por eso son perseguidos. Estos días estamos celebrando el 33º Aniversario de los Mártires de la UCA.

Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz y la lucidez

Lectura de la Palabra

Lucas 21, 5-19

                                                                Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»

Él contesto: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien: «El momento está cerca; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»

Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.

Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Comentario de la Palabra

                                                                                           SIN PERDER LA PACIENCIA

Por José Antonio Pagola

Lucas recoge las palabras de Jesús sobre las persecuciones y la tribulación futuras subrayando de manera especial la necesidad de enfrentarnos a la crisis con paciencia. El término empleado por el evangelista significa entereza, aguante, perseverancia, capacidad de mantenerse firme ante las dificultades, paciencia activa.

Apenas se habla de la paciencia en nuestros días, y sin embargo pocas veces habrá sido tan necesaria como en estos momentos de grave crisis generalizada, incertidumbre y frustración.

Son muchos los que viven hoy a la intemperie y, al no poder encontrar cobijo en nada que les ofrezca sentido, seguridad y esperanza, caen en el desaliento, la crispación o la depresión.

La paciencia de la que se habla en el evangelio no es una virtud propia de hombres fuertes y aguerridos. Es más bien la actitud serena de quien cree en un Dios paciente y fuerte que alienta y conduce la historia, a veces tan incomprensible para nosotros, con ternura y amor compasivo.

La persona animada por esta paciencia no se deja perturbar por las tribulaciones y crisis de los tiempos. Mantiene el ánimo sereno y confiado. Su secreto es la paciencia fiel de Dios, que, a pesar de tanta injusticia absurda y tanta contradicción, sigue su obra hasta cumplir sus promesas.

Al impaciente, la espera se le hace larga. Por eso se crispa y se vuelve intolerante. Aunque parece firme y fuerte, en realidad es débil y sin raíces. Se agita mucho, pero construye poco; critica constantemente, pero apenas siembra; condena, pero no libera. El impaciente puede terminar en el desaliento, el cansancio o la resignación amarga. Ya no espera nada. Nunca infunde esperanza.

La persona paciente, por el contrario, no se irrita ni se deja deprimir por la tristeza. Contempla la vida con respeto y hasta con simpatía. Deja ser a los demás, no anticipa el juicio de Dios, no pretende imponer su propia justicia.

No por eso cae en la apatía, el escepticismo o la dejación. La persona paciente lucha y combate día a día, precisamente porque vive animada por la esperanza. «Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en el Dios vivo» (1 Timoteo 4,10).

La paciencia del creyente se arraiga en el Dios «amigo de la vida». A pesar de las injusticias que encontramos en nuestro camino y de los golpes que da la vida, a pesar de tanto sufrimiento absurdo o inútil, Dios sigue su obra. En él ponemos los creyentes nuestra esperanza.

Testigos de la Palabra

Los mártires de la UCA

El 16 de diciembre hace 33 años fueron asesinados en El Salvador, juntamente con dos empleadas domésticas, seis jesuítas en la Universidad Católica (UCA). Ignacio Ellacuría era el rector y los demás, el equipo principal de la Universidad Centro Americana. Habían tomado en serio lo que es hoy la Misión de la Compañía de Jesús: “Comprometerse , bajo el estandarte de la cruz, en la lucha crucial de nuestro tiempo: la lucha por la fe y la lucha por la justicia, que la misma fe exigte”.

Ese compromiso los llevó a la muerte. La sangre derramada de nuestros seis hermanos y de las dos empleadas se convierte en clamor de los desposeídos de la tierra. Los jesuítas murieron luchando por una paz en justicia.

Así “los jesuítas de San Salvador”, “Ignacio y compañeros mártires”…,cristianamente hablando, hay que decir que merecieron la palma y la gracia del martirio.

Día Mundial de los Pobres

LA IGLESIA ESPAÑOLA, CONTRA LA «POBREZA QUE HUMILLA Y MATA

Por Jesús Bastante

«Hay una pobreza que humilla y mata». La Conferencia Episcopal y Cáritas Española han lanzado un mensaje con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, que este año se celebra bajo el lema ‘Jesucristo se hizo pobre por vosotros’. En su mensaje, la Iglesia de nuestro país hace suyo el «llamamiento a la solidaridad en medio de un mundo herido por la violencia y la guerra», lanzado por el Papa Francisco, al tiempo que recuerda que «la caridad no es una obligación, sino un signo del amor».

Esta jornada, que instituyó Francisco en noviembre de 2016, en el cierre del Año de la Misericordia, pretende invitar a «compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra», una realidad más presente que nunca en un mundo marcado por la guerra y las migraciones.

«Como miembros de la sociedad civil, mantengamos vivo el llamado a los valores de libertad, responsabilidad, fraternidad y solidaridad», resalta el mensaje de los obispos y Cáritas. Citando al Papa, destaca que «la generosidad hacia los pobres encuentra su motivación más fuerte en la elección del Hijo de Dios que quiso hacerse pobre Él mismo».

«El mensaje de Jesús nos muestra el camino y nos hace descubrir que hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya, que nos libera y nos hace felices», recalca el mensaje, que invita a «hacer un esfuerzo para que a nadie le falte lo necesario». Siempre tomando como base las palabras del Papa, el mensaje de la Iglesia española subraya que «no es el activismo lo que salva, sino la atención sincera y generosa que permite acercarse a un pobre como a un hermano que tiende la mano para que yo me despierte del letargo en el que he caído».

«Cómo hacernos pobres como comunidad»

¿Cómo hacerlo en España? La jornada de este domingo propone, como gesto, “concretar en un manifiesto o credo cómo podemos hacernos pobres en comunidad para llevar vida en abundancia a otros”. Todo ello con una serie de acciones. ¿Cuáles? Estas:

-dar una respuesta personal y comunitaria, pues «mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad»

-ser comunidad de vida y de bienes, en la que «el amor recíproco nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido», compartiendo lo que tenemos con los que no tienen nada, pero acogiendo, al mismo tiempo, lo que nos puedan aportar: su trabajo, su pensamiento, su forma de hacer y de entender la vida.

-ser comunidad de acción porque “la preocupación por los pobres y por la justicia social» es “un compromiso que nos afecta a todos” y, por tanto, “nadie puede sentirse exceptuado”

Comentarios al Evangelio:

Perseveren, venciendo el miedo y la fascinación de la vanidad

Templo de Jerusalén

Por Fray Alfredo Quintero Campoy OdeM

Jesús nos lleva a lo esencial de la vida, haciéndonos ver que la belleza que adorna el templo referida por sus discípulos, en el evangelio de Lucas de este Domingo 33, llegará su tiempo de término.

No es fácil para nosotros entrar en esa mentalidad realista a la que Jesús nos conduce, aunque la belleza del templo sea expresión de esa riqueza de fe de la experiencia religiosa que se va plasmando en historia, con huella sobresaliente; sin embargo, los avatares de las dificultades por venir a causa de guerras y conflictos, de las sacudidas desastrosas por la naturaleza de terremotos no deben frenar la perseverancia de una esperanza que nos hace caminar.

Ante el tambaleo natural provocado por conflictos y dificultades, no hay que dejarse confundir ni atrapar por quienes en el miedo y en la inseguridad nos ofertan falsedades con apariencia de verdad.

Jesús nos invita a estar alertas y no dejarnos engañar, no es el final, aunque pareciera ser el final.

Que importante es entender lo anterior, a veces nos encontramos así en la vida, situaciones que nos tambalean, que nos aprietan y nos hacen perder una seguridad o una certeza fruto de tener todo controlado, para dar un paso a algo fundamental en nuestra fe y en nuestro camino perseverancia, no dejar de tener confianza.

Confiar en Dios para caminar en la perseverancia que nos permita salvar la vida y nuestras almas.

El profeta Malaquias así lo refiere en la primera lectura: Pero a ustedes, los que temen mi nombre, les iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra.

En medio de la dificultad y la adversidad, quien confía en el Señor puede perseverar con firmeza y verse airoso y fortalecer la firmeza.

Ya lo recuerda en la segunda lectura a lo Tesalonicenses San Pablo, debemos trabajar, porque podemos trabajar y aportar siempre con la mayor generosidad, no siendo gravosos a nadie.

El trabajo nos da una identidad, nos permite servir y nos facilita un sustento que nos hace tener dignidad y libertad.

Lo que ofrecemos en el trabajo realizado con amor es expresar y comunicar algo que es posible. Con nuestro trabajo hacemos más dinámica nuestra vida de comunicación y relación.

Los pasivos, los que no trabajan, no solo hacen más lenta la vida sino que van agotando las fuerzas de los otros y los recursos que se pueden generar cuando se trabaja lo que se debe.

Hay quienes van agotando recursos porque no trabajan o no quieren trabajar.

La naturaleza como el sol, el viento, las nubes, los mares, los árboles, nuestro cuerpo van en un movimiento que permite generar vida.

El trabajo genera vida, eso lo que tenemos que tener muy claro en nuestro pensamiento y en nuestra configuración de integración social.

El trabajo nos genera un sustento para vivir y a través del mismo generamos comunicando vida, desde un servicio que corresponde a la tarea que cada uno está llamado a realizar.

Ese es nuestro aporte a la vida que nos distingue y nos identifica.

Sino trabajamos no solo nos hacemos inútiles y no vemos nuestras posibilidades de intercambio y sustento de vida que produce el trabajo, sino que caemos en la injusticia de arrebatarle el pan a quien con sudor y esfuerzo se lo ha ganado y procurado.

Trabajo digno, sociedad decente. Manifestación promovida por la HOAC en 2019.

El trabajo es importante para vivir con más justicia y permitiendo el desarrollo personal y social que nos descubre, enriquece y nos hace más plenos.