¿Quién es grande a los ojos de Dios?

“Estas gentes desconocidas son las que hacen el mundo más habitable y la vida más humana” 

Pagola: “Las personas que viven echando una mano y haciendo el bien, son grandes aunque no lo sepan” 
  • Hombres y mujeres del montón, gentes de a pie a los que apenas valora nadie, pero que van pasando por la vida poniendo amor y cariño a su alrededor 

No conocen el orgullo ni tienen grandes pretensiones, pero se les encuentra en el momento oportuno, cuando se necesita la palabra de ánimo, la mirada cordial, la mano cercana 

Son grandes porque son humanos, son los mejores seguidores de Jesús, pues viven haciendo un mundo más digno, como él. Sin saberlo, están abriendo caminos al reino de Dios 

Por José Antonio Pagola 

Nunca viene su nombre en los periódicos. Nadie les cede el paso en lugar alguno. No tienen títulos ni cuentas corrientes envidiables, pero son grandes. No poseen muchas riquezas, pero tienen algo que no se puede comprar con dinero: bondad, capacidad de acogida, ternura y compasión hacia el necesitado. 

Hombres y mujeres del montón, gentes de a pie a los que apenas valora nadie, pero que van pasando por la vida poniendo amor y cariño a su alrededor. Personas sencillas y buenas que solo saben vivir echando una mano y haciendo el bien. Gentes que no conocen el orgullo ni tienen grandes pretensiones. Hombres y mujeres a los que se les encuentra en el momento oportuno, cuando se necesita la palabra de ánimo, la mirada cordial, la mano cercana. 

Padres sencillos y buenos que se toman tiempo para escuchar a sus hijos pequeños, responder a sus infinitas preguntas, disfrutar con sus juegos y descubrir de nuevo junto a ellos lo mejor de la vida. Madres incansables que llenan el hogar de calor y alegría. Mujeres que no tienen precio, pues saben dar a sus hijos lo que más necesitan para enfrentarse confiadamente a su futuro. Esposos que van madurando su amor día a día, aprendiendo a ceder, cuidando generosamente la felicidad del otro, perdonándose mutuamente en los mil pequeños roces de la vida. 

Estas gentes desconocidas son los que hacen el mundo más habitable y la vida más humana. Ellos ponen un aire limpio y respirable en nuestra sociedad. De ellos ha dicho Jesús que son grandes porque viven al servicio de los demás. Ellos mismos no lo saben, pero gracias a sus vidas se abre paso en nuestras calles y hogares la energía más antigua y genuina: la energía del amor. 

En el desierto de este mundo, a veces tan inhóspito, donde solo parece crecer la rivalidad y el enfrentamiento, ellos son pequeños oasis en los que brota la amistad, la confianza y la mutua ayuda. No se pierden en discursos y teorías. Lo suyo es amar calladamente y prestar ayuda a quien lo necesite. 

Es posible que nadie les agradezca nunca nada. Probablemente no se les harán grandes homenajes. Pero estos hombres y mujeres son grandes porque son humanos. Ahí está su grandeza. Ellos son los mejores seguidores de Jesús, pues viven haciendo un mundo más digno, como él. Sin saberlo, están abriendo caminos al reino de Dios. 

Buena Noticia del Dgo 29º-B

La Misión: servir y dar la vida

Lectura del evangelio según san Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»Contestaron: «Lo somos.»Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Actualización del mensaje:

Hoy es el dia del DOMUND, el Domingo Mundial de las Misiones.
La Misión de la Iglesia no es otra que la de Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir y a entregar su vida.
Nosotros solemos tener las mismas tentaciones de los discípulos: buscamos el poder, el prestigio y el dominio sobre los demás.
Hoy se nos dice cómo tenemos que ser discípulos, o sea, misioneros:
Se trata de servir como Jesús y a través de nuestro servicio cristiano, las personas lleguen a comprender vivencialmente que Dios es un Padre, que de El no recibimos más que amor y que su voluntad es que seamos felices, viviendo la fraternidad y amándonos unos a otros.

-Cómo fue el servicio de Jesús a los pobres?

¿Cómo vivimos hoy este servicio y entrega a los demás?

-Cómo realizar hoy nuestra vocación misionera?

Un instrumento de paz

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz
que donde haya odio, ponga yo amor.

Donde haya ofensas, ponga yo perdón.
Donde haya discordia, ponga yo unión.

Donde haya error, ponga yo verdad.
Donde haya duda, que yo ponga fe.

Donde haya desesperación,
que yo ponga esperanza.
Donde haya tinieblas, que yo ponga luz

Donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
Haz que no busque tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido como comprender;
ser amado como amar.

Porque dando es como se recibe,
olvidándose de sí mismo
es como uno se encuentra a sí mismo.

Perdonando
es como se obtiene perdón.
Muriendo
es como se resucita para la vida eterna.

San Francisco de Asís

La obra inconclusa del Vaticano II 

Por el Papa Francisco 

 Commonweal, 28-9-2021 

El siguiente ensayo está adaptado del prefacio del Papa a Fraternità — segno dei tempi: il magistero sociale di Papa Francesco por el cardenal Michael Czerny y el p. Christian Barone, que será publicado en Italia por Libreria Editrice Vaticana el 30 de septiembre. La versión en inglés, Siblings All, Sign of the Times: The Social Teaching of Pope Francis será publicada por Orbis Books en 2022. 

El corazón del Evangelio es el anuncio del Reino de Dios, en la persona del mismo Jesús, el Emmanuel, Dios-Está-Con-Nosotros. En él, Dios lleva a cabo su proyecto de amor a la humanidad, estableciendo su señorío sobre las criaturas y sembrando la semilla de la vida divina en la historia humana, transformándola desde dentro. 

Ciertamente, el Reino de Dios no debe identificarse ni confundirse con algún logro terrenal o político. Tampoco debe concebirse como una realidad puramente interior, meramente personal y espiritual, o como una promesa que concierne únicamente al mundo venidero. En cambio, la fe cristiana vive de una “paradoja” fascinante y convincente, una palabra muy querida por el teólogo jesuita Henri de Lubac. Es lo que Jesús, unido para siempre a nuestra carne, está logrando aquí y ahora, abriéndonos a Dios Padre, produciendo una liberación permanente en nuestra vida, porque en él ya se ha acercado el Reino de Dios (Mc 1, 12). -15). Al mismo tiempo, mientras existamos en esta carne, el reino de Dios sigue siendo una promesa, un profundo anhelo que llevamos dentro, un grito que surge de una creación aún desfigurada por el mal, 

Por tanto, el Reino anunciado por Jesús es una realidad viva y dinámica. Nos invita a la conversión, pidiendo a nuestra fe que surja del estancamiento de una religiosidad individual o de su reducción al legalismo. Quiere que nuestra fe se convierta en cambio en una búsqueda continua e inquieta del Señor y de su Palabra, que nos llame a cada uno a cooperar con la obra de Dios en las diferentes situaciones de la vida y la sociedad. De diferentes maneras, a menudo anónimas y silenciosas, incluso en la historia de nuestros fracasos y nuestras heridas, el Reino de Dios se hace realidad en nuestros corazones y en los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor. Como una pequeña semilla escondida en la tierra (Mateo 13: 31–32), como un poco de levadura que leuda la masa (Mateo 13: 24–30), Jesús trae a nuestra historia de vida las señales de la nueva vida que ha venido. para empezar, pidiéndonos que trabajemos junto a él en esta tarea de salvación. 

Nunca debemos neutralizar esta dimensión social de la fe cristiana. Como mencioné también en Evangelii gaudium , el kerigma o proclamación de la fe cristiana en sí tiene una dimensión social. Nos invita a construir una sociedad donde triunfe la lógica de las Bienaventuranzas y de un mundo fraterno y solidario. El Dios que es amor, que en Jesús nos invita a vivir el mandamiento del amor fraterno, sana con ese mismo amor nuestras relaciones personales y sociales, llamándonos a ser pacificadores y constructores de hermandad y hermandad entre nosotros: 

El evangelio trata del reino de Dios (Lucas 4:43); se trata de amar a Dios que reina en nuestro mundo. En la medida en que Él reine en nosotros, la vida de la sociedad será un escenario de fraternidad universal, justicia, paz y dignidad. Por tanto, tanto la predicación cristiana como la vida deben tener un impacto en la sociedad (Evangelii gaudium, 180). 

En este sentido, cuidar de nuestra Madre Tierra y construir una sociedad solidaria como fratelli tutti o hermanos no solo no son ajenos a nuestra fe; son una realización concreta de ello. 

Jesús trae a nuestra historia de vida los signos de la nueva vida que ha venido a comenzar, pidiéndonos que trabajemos con él en esta tarea de salvación. 

Este es el fundamento de la doctrina social de la Iglesia. No es solo una simple extensión social de la fe cristiana, sino una realidad con una base teológica: el amor de Dios por la humanidad y su plan de amor, y de hermandad y hermandad, que realiza en la historia humana a través de Jesucristo su hijo, a quien todos los creyentes están íntimamente unidos a través del Espíritu Santo. 

Estoy agradecido al cardenal Michael Czerny y al p. Christian Barone, hermanos en la fe, por su contribución en el tema de la hermandad. También estoy agradecido de que este libro, aunque pretende ser una guía para la encíclica Fratelli tutti , se esfuerce por sacar a la luz y hacer explícito el profundo vínculo entre la doctrina social actual de la Iglesia y las enseñanzas del Concilio Vaticano II. 

Este enlace no siempre se nota, al menos no al principio. Intentaré explicar por qué. El clima eclesial de América Latina, en el que me sumergí primero como joven estudiante jesuita y luego en el ministerio, había absorbido con entusiasmo y se apoderó de las intuiciones teológicas, eclesiales y espirituales del Concilio, actualizándolas e inculturándolas. Para los más jóvenes, el Concilio se convirtió en el horizonte de nuestra fe y de nuestras formas de hablar y actuar. Es decir, se convirtió rápidamente en nuestro ecosistema eclesial y pastoral. Pero no nos acostumbramos a recitar decretos conciliares, ni nos detuvimos en reflexiones especulativas. El Concilio simplemente había entrado en nuestra forma de ser cristianos y nuestra forma de “ser Iglesia”, y a medida que transcurría la vida, mis intuiciones, mis percepciones y mi espiritualidad nacían simplemente de las sugerencias de las enseñanzas del Vaticano II. 

Hoy, después de muchas décadas, nos encontramos en un mundo —y en una Iglesia— profundamente cambiado, y probablemente sea necesario hacer más explícitos los conceptos clave del Concilio Vaticano II, su horizonte teológico y pastoral, sus temas y sus métodos. 

En la primera parte de su valioso libro, el cardenal Michael y el p. Christian ayúdanos con esto. Ellos leen e interpretan la enseñanza social que intento realizar, sacando a la luz algo un poco escondido entre líneas, es decir, la enseñanza del Concilio como base fundamental y punto de partida de la invitación que hago a la Iglesia y el mundo entero con este ideal de hermandad. Es uno de los signos de los tiempos que el Vaticano II saca a la luz, y lo que nuestro mundo, nuestro hogar común, en el que estamos llamados a vivir como hermanos, más necesita. 

Así es como debemos viajar siempre: siempre juntos. 

En este sentido, su nuevo libro también tiene el mérito de releer, en el mundo de hoy, la intuición del Concilio de una Iglesia abierta en diálogo con el mundo. Frente a las preguntas y desafíos del mundo moderno, el Vaticano II trató de responder con el aliento de Gaudium et spes ; pero hoy, siguiendo el camino marcado por los Padres conciliares, nos damos cuenta de que es necesario no solo que la Iglesia esté en diálogo con el mundo moderno, sino, sobre todo, que se ponga al servicio de la humanidad. , cuidando la creación, así como anunciando y trabajando para realizar una nueva hermandad y hermandad universal, en la que las relaciones humanas se curan del egoísmo y la violencia y se fundan en cambio en el amor recíproco, la acogida y la solidaridad. 

Si esto es lo que nos pide el mundo de hoy, especialmente en una sociedad fuertemente marcada por los desequilibrios, los agravios y las injusticias, nos damos cuenta de que esto también está en el espíritu del Concilio, que nos invita a leer y escuchar los signos. de la historia humana. Este libro también tiene el mérito de ofrecernos una reflexión sobre la metodología de la teología posconciliar, una metodología histórico-teológico-pastoral, en la que la historia humana es el lugar de la revelación de Dios. Aquí la teología desarrolla su orientación a través de la reflexión, y la pastoral encarna la teología en la praxis eclesial y social. Es por eso que las enseñanzas papales siempre deben estar atentas a la historia, y por eso requieren los aportes de la teología. 

Finalmente, esta colaboración entre un cardenal y un joven teólogo es en sí misma un ejemplo de cómo se pueden unir estudio, reflexión y experiencia eclesial, y también indica un nuevo método: una voz oficial y una voz joven, juntas. Así debemos caminar siempre: el magisterio, la teología, la praxis pastoral, el liderazgo oficial. Siempre juntos. Nuestros lazos serán más creíbles si en la Iglesia también empezamos a sentirnos hermanos todos, fratelli tutti, y a vivir nuestros respectivos ministerios como servicio al Evangelio, edificación del Reino de Dios y cuidado de la vida. nuestra casa común. 

El profeta Ezequiel

Ezequiel, un profeta para analizar el presente 

Jorge García Guevara. 

El octavo volumen de la Biblioteca Bíblica Básica lleva el título Jeremías y Ezequiel y está escrito por Carlos Junco y Jorge García Guevara. El tomo completa las doce obras que cubren la introducción general y el Antiguo Testamento 

“Ezequiel no tiene desperdicio, todo es sumamente interesante, su persona, su escrito y el impacto que ha causado en sus lectores. No es el mejor poeta, pero sí el narrador escrupuloso en los detalles”,admite García 

31.08.2021 | Elías Pérez – Editorial Verbo Divino 

La colección “Biblioteca Bíblica Básica” de Editorial Verbo Divino presenta un nuevo volumen (el número 8) con el título Jeremías y Ezequiel, escrito por Carlos Junco y Jorge García Guevara. Este volumen completa las doce obras que cubren la introducción general y el Antiguo Testamento. 

La parte dedicada a Ezequiel ha sido escrita por Jorge García Guevara, sacerdote de la Diócesis de Tampico, licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de México y profesor de Análisis de Textos en la Facultad de Filosofía del Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas y de Griego en el Instituto Cultural Tampico. 

¿Cuáles son los principales aspectos a destacar de la figura del profeta Ezequiel? 

Ezequiel no tiene desperdicio, todo es sumamente interesante, su persona, su escrito y el impacto que ha causado en sus lectores. No es el mejor poeta, pero sí el narrador escrupuloso en los detalles. Además, es genial en las analogías, que emplea para alimentar la imaginación de sus destinatarios y comunicar con fuerza su mensaje. 

Si tenemos en cuenta la personalidad de este profeta, peculiar donde los haya, ¿por qué podríamos sacar la cara por él? 

Es tan especial su persona que parece un sacerdote con rigidez para cumplir las normas de pureza, podríamos hoy pensar cargado para la derecha, y a la hora de entregar la profecía con gran libertad, caustico en la crítica, inclinado a la izquierda. Se trata en realidad de un fiel comunicador del mensaje divino que pone al servicio de Dios cuanto posee. 

¿Qué aspectos podemos señalar de su forma de comunicar, de sus acciones simbólicas, surrealistas o visionarias? 

JGG: Ezequiel es el profeta que se deja conducir por el espíritu, es un arriesgado comunicador que no se queda en el intento, va a los límites de la creatividad para no entregar una palabra llana, sino con la fuerza de una imagen o de una performance como gran histrión, logra su propósito. 

¿Qué define principalmente al libro bíblico de Ezequiel? 

El libro de Ezequiel se define por lo sublime de la gloria de Dios y la detestable miseria del hombre, el pecado, con un mensaje contundente: Dios no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. 

¿Quiénes serían los principales destinatarios? 

JGG: Los destinatarios hasta la caída de Jerusalén en 586 son sus habitantes que no habían sido deportados y creían haber librado el castigo del exilio. Después de esto, hasta nuestros días, cualquier persona que comparta la situación de destierro. 

¿Podemos encontrar algunos paralelismos entre aquel momento de la historia y la sociedad actual? 

Ezequiel aporta una forma de analizar el presente revisando las acciones del pasado. A partir de aquí, podemos encontrar un gran número de paralelismos, en lo material, en lo espiritual, en lo social o en lo personal. 

¿Qué cosas hoy en día harían enmudecer a Ezequiel? 

El profeta enmudecería ante el ejercicio ahora extendido de nulificar la Palabra con la adivinación, brujerías e idolatrías, nuevas o antiguas, que buscan poner al ser humano por encima de Dios. 

¿Qué importancia tiene este libro en la literatura profética, y cuáles son los principales aspectos teológicos? 

Ezequiel está considerado junto con Isaías y Jeremías como profeta mayor, de ahí su importancia. Las líneas teológicas están expuestas dentro de una trama donde resalta lo sublime de Dios y lo limitado del hombre. Hace una gran aportación en la reflexión moral para su tiempo al presentar la responsabilidad individual. Interpreta el exilio como un nuevo éxodo donde nace el verdadero pueblo de Dios, y finalmente la propuesta de Dios de renovar la naturaleza y al ser humano a partir de un nuevo templo. 

Ezequiel vivió el destierro, vio un pueblo desilusionado, con idolatrías, etc. ¿Cómo actualizar todo esto y los principios éticos que predica desde nuestro mundo de hoy? 

Ezequiel, desde la perspectiva de la responsabilidad individual, seguiría buscando hasta el día de hoy que el malvado renuncie a sus malas acciones y busque la práctica de la justicia y la fidelidad; al justo lo exhortaría a perseverar en el bien. La sola fama sin acciones no sirve de nada. 

¿Cómo interpretar desde hoy la visión de los huesos secos (37,1-14)? 

JGG: La visión de los huesos secos se traduce hoy en una sociedad que vive sin vivir, que se ha privado de la gracia y la alegría que viene de Dios y carece del vigor que aporta el espíritu. Sería una verdadera catástrofe si no se menciona la relevancia que tiene la acción del espíritu para ver el futuro con esperanza, con vida verdadera y gran aprecio por lo que agrada a Dios. 

Sacerdote y buen conocedor del oficio litúrgico. ¿Qué pediría a la jerarquía eclesial? 

La visión de Ezequiel sobre los pecados que se dan al interior del Templo es una severa crítica a todos los hombres del culto, es una llamada fuerte a la coherencia de lo que se practica por fuera y se lleva por dentro, eso que parece que nadie ve, pero Dios ha concedido al profeta contemplar, no sin asombro. 

¿Te imaginas compartiendo mesa con Ezequiel?, ¿cuáles serían las cosas más curiosas de la conversación? 

En la mesa estaría un pan recién hecho según la receta de Ez 4,9, de eso estoy seguro; y en cuanto a la conversación, una larga y entretenida sobremesa con la intensidad de quien maneja un lenguaje gestual muy amplio, y esgrime cada palabra siendo él mismo consciente de lo que provoca en lo que expresa. 

¿Desde este profeta, nuestra sociedad en qué podría apuntalar o basar la esperanza? 

La visión del hombre en Ezequiel no es el ser perdido a causa de sus pecados, sino la persona rescatada por el inmenso amor de Dios que ama la vida: en esto radica toda la esperanza. 

Han pretendido una obra útil, con actualizaciones y preguntas para la comprensión y reflexión personal, pero ¿realizarías alguna recomendación más a los lectores? 

Creo que el libro del profeta Ezequiel puede aprovecharse paso a paso para unos ejercicios espirituales de gran impacto para el lector

María, mujer del pueblo y mujer de Dios

“La hemos reducido al papel de mediadora y despojado de su carácter de modelo de seguimiento” 

La buena noticia a los pobres, equipo de lectura pastoral de la Biblia, Perú Juan Bosco 

María, plenitud de mujer

María ocupa, sin duda, un lugar importante en nuestras vidas y en nuestra experiencia de fe 

Es cierto que está muy presente en la devoción popular y que estas expresiones reflejan el amor que el pueblo siente por ella; pero también es cierto que la han alejado de lo que es y era, una mujer campesina y pobre 

Como sucede también con much@s sant@s, la hemos reducido al papel de mediadora para conseguir favores y milagros y la hemos despojado de su carácter de modelo de seguimiento 

También la hemos despojado de su femineidad plena, reduciéndola, como sucede en una perspectiva patriarcal a ser “madre” y, además, madre “virgen” 

Planteamos, por eso, limpiar nuestras miradas y encontrarnos con Ella desde una perspectiva distinta 

Nos encontraremos con textos de los evangelios en los que encontramos a la persona de María. Nos acercamos a María en cinco momentos distintos o desde cinco miradas distintas 

Son 24 encuentros comunitarios en la dinámica de la lectio divina al estilo de la ABP como la vivimos en el equipo de lectura pastoral de la Biblia (Lepabipe) 

Por Juan Bosco Monroy 

María ocupa, sin duda, un lugar importante en nuestras vidas y en nuestra experiencia de fe

Sin embargo, muchas veces la hemos y alejadode la realidad del pueblo por lo que pierde significatividar para la mayoría de las mujeres y varones en la respuesta de fe desde su realidad concreta. 

Muchas veces la hemos divinizado, entronizado o enseñoreado, convirtiéndola en una casi diosa que habita en un cielo lejano, o una reina sentada en un trono llena de coronas y signos de poder, o una “señora” poseedora de vestidos lujosos y privilegios. 

Es cierto que está muy presente en la devoción popular y que estas expresiones reflejan el amor que el pueblo siente por ella; pero también es cierto que la han alejado de lo que es y era, una mujer campesina y pobre, alejándola de la realidad cotidiana de nuestro pueblo y haciéndole perder la significatividad que tiene para l@s que queremos seguir el camino de Jesús. 

Como sucede también con much@s sant@s, la hemos reducido al papel de mediadora para conseguir favores y milagros y la hemos despojado de su carácter de modelo de seguimiento. 

También la hemos despojado de su femineidad plena, reduciéndola, como sucede en una perspectiva patriarcal a ser “madre” y, además, madre “virgen”. En esa perspectiva, la mujer, manchada por el pecado original y causante culpable de ese pecado, sólo encuentra su redención en la maternidad o la virginidad. La única posibilidad de redención para la mujer está en ser mamá o monja. 

También puede suceder que nuestra mirada y encuentro con María se ha “rutinizado”, repitiendo siempre las mismas “verdades”, los mismos “ritos” y anulando la capacidad transformadora que Ella puede provocar en nuestras vidas. 

Otro elemento importante, es que la hemos aislado; la hemos separado del grupo de mujeres y varones que caminaron con Jesúsy del que Ella formó parte activa. Esta separación favorece una perspectiva individualista tan querida por un cierto modo de concebir a la persona, a la sociedad y a la experiencia de fe; perdemos la dimensión comunitaria tan característica de la propuesta de Jesús. 

Planteamos, por eso, limpiar nuestras miradas y encontrarnos con Ella desde una perspectiva distinta. 

María mujer, vista desde su ser y su experiencia de mujer en un contexto histórico concreto y formando parte de una clase social concreta y de una comunidad de fe también concreta

María mujer, vista desde nuestros propios ojos de mujeres… y de varones… mujeres y varones que buscan vivir sus vidas en respuesta a un llamado que se experimenta como llamado y propuesta de Dios y al que se quiere responder en un compromiso de fidelidad en la construcción del Reino. 

Esta mirada a María como mujer en un contexto concreto nos permite poner atención a algunos aspectos de su persona, de su vida y de su experiencia de fe, a los que, quizá, no hemos puesto mucha atención. 

Necesitamos abrirnos a la novedad de Dios que siempre es más grande y está más allá de lo que creemos saber sobre Él, y sobre Ella. Dejar que, a través de esta mirada, María nos sorprenda y a través de Ella, también Dios nos sorprenda. 

Por eso en los textos nos encontramos con la “revelación de Dios” … siempre tienen algo nuevo que decirnos y provocan la conversión de la vida. 

Buscamos, entonces, acercarnos a María mujer, y mujer pobre, desde el ser y la experiencia de las mujeres, especialmente las mujeres pobres, de ayer y hoy; acercarse a ella desde una perspectiva de género y de clase. Ver a María, mujer, desde la realidad de las mujeres, y desde la relación que entablamos con ellas los varones, para volver a la realidad de las mujeres y varones con las luces que el encuentro con ella nos ofrece. Una preocupación importante, era cómo poder escapar de una mirada masculina y una mentalidad patriarcal en el encuentro con esta mujer. 

Nos encontraremos con textos de los evangelios en los que encontramos a la persona de María. Nos acercamos a María en cinco momentos distintos o desde cinco miradas distintas: 

-María de la encarnación 

-María de la visitación 

-María de la incertidumbre 

-María de la fidelidad 

-María de la comunidad resucitada 

Primero nos encontramos con la mujer joven que tiene sus planes y expectativas para construir su vida futura dentro de los modelos que su cultura y su pueblo le ofrecen, pero que debe discernir todo desde un llamado nuevo que “escucha”. A partir de ahí vive una conversión profunda y radical que orienta toda su vida en una dirección contraria con consecuencias muy grandes. 

El segundo momento nos presenta un encuentro de mujeresencuentro fecundo que pone en crisis todo el sistema socialy plantea una transformación radical del mismo, expresado en ese canto de las mujeres que descubren al Dios que revoluciona toda la vida. 

El tercer momento nos lleva a encontrarnos con María en sus experiencias de migrante, excluida, exiliada, marginada y sola junto con su pueblo

El cuarto momento nos ayuda a encontrarnos con María que, junto con otras mujeres, acompaña a Jesús en su vida comprometida con la realización del proyecto de “Papá”, el Reino de Dios. 

Por último, nos encontramos con ella en medio de la comunidad de discípulos y discípulas que han experimentado la vida nueva de y en Jesús y llevan adelante su propuesta

Este encuentro con María, mujer del pueblo y mujer de Dios, nos revitalizapara ser iglesia en salida; mujeres y varones que acompañan a sus hermanos y hermanas en el camino de la vida y ahí, junto con ellos y ellas, hacen la experiencia de Dios que l@s compromete a anunciar y realizar el “Reino de Papá”. 

En la dinámica de la lectio divina 

Son 24 encuentros comunitarios en la dinámica de la lectio divina al estilo de la ABP como la vivimos en el equipo de lectura pastoral de la Biblia (Lepabipe). 

En la perspectiva de la “animación bíblica de toda la vida y la pastoral” (DA 248), la lectio divina se va convirtiendo en el espacio comunitario que integra y alimenta a tod@s l@s que nos sentimos convocad@s por la Palabra al seguimiento de Jesús para la construcción del Reino. De esta manera la comunidad creyente se construye desde el encuentro con la Palabra que “anima toda la vida y la pastoral”

Esto supone una conversión de la vida, de l@s agentes pastorales, de los grupos y comunidades y de todos los procesos evangelizadores. Exige ser “una iglesia en salida”, “no autorreferencial”, como tanto insiste Francisco, obispo de Roma. 

A partir del sínodo de la Amazonía se plantea que queremos ser una iglesia samaritana, encarnada al modo en que el Hijo de Dios se encarnó; una iglesia magdalena, que se siente amada y reconciliada, que anuncia con gozo y convicción a Jesús crucificado y resucitado; una iglesia mariana que genera hij@s a la fe y l@s educa con cariño y paciencia aprendiendo también de las riquezas de los pueblos; una iglesia servidora, kerigmática, educadora, inculturada en medio de los pueblos que servimos

Esto exige de nosotr@s un contacto frecuente y profundo con la Palabra de Dios que se nos ofrece y nos sale al encuentro en la realidad, en el texto escrito, en la comunidad, en el interior de cada una de nosotr@s. 

Un encuentro constante con la Palabra que permita que cada persona y cada comunidad tengan más vida. Una lectura que trata de no acomodar y hacer encajar a las comunidades en la biblia, sino de ayudar a que la biblia se convierta en el elemento dinamizador de sus vidas

Son encuentros para la comunidad; una comunidad abierta, acogedora, que valora la vida, la presencia y el aporte de cada un@. La experiencia vivida en la dinámica de la lectio va permitiendo y favoreciendo la integración de la comunidad. 

En el proceso se mantienen los cuatro pasos tradicionales de la lectio, aunque añadiendo también otras formas de nombrarlas; de esta manera buscamos responder tanto a quienes viven esta experiencia por primera vez como a personas que ya tienen la experiencia de la lectura orante. 

A los cuatro pasos tradicionales hemos agregado un primer paso que consiste en partir de la realidad. En la línea de los dos libros de San Agustín, primero leemos el libro de la vida para después ir al libro de la biblia retornando, al final del proceso, a la vida, pero contemplada con otros ojos. 

Para cualquier información sobre este material pueden comunicarse a: 
jboscomonroyc@gmail.com 

Preparando el DOMUND

“¿Estás preparado para ser misionero?”, la pregunta de Francisco para el mes de octubre 

El vídeo de la Red Mundial de Oración del Papa en el mes del Domund centra su intención en la misión evangelizadora de la Iglesia 

“Jesús nos pide a todos, y a ti también, ser discípulos misioneros. ¿Estás preparado?” Con este interrogante comienza el papa Francisco el vídeo con la intención de oración del mes de octubre, en el que tradicionalmente se celebra la jornada del Domund. En el recurso publicado este jueves, 30 de septiembre, en la web www.ilvideodelpapa.org el pontífice señala que “basta con estar disponibles a su llamada y vivir unidos al Señor en las cosas más cotidianas, el trabajo, los encuentros, las ocupaciones de cada día, las casualidades de cada día, dejándonos guiar siempre por el Espíritu Santo”. 

La fuerza del testimonio 

“Si te mueve Cristo, si haces las cosas porque Cristo te guía, los demás se dan cuenta fácilmente”, prosigue el Papa en su reflexión. Para Bergoglio, “tu testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿Cómo es posible que esto sea así?” o “¿de dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”, invita. 

Finalmente, el pontífice, insiste en recordar “que la misión no es proselitismo, sino que la misión se basa en un encuentro entre personas, en el testimonio de hombres y mujeres que dicen: Yo conozco a Jesús, me gustaría que tú también lo conocieras”. “Recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y que cada bautizado esté disponible para la misión a través de su testimonio de vida. Y que este testimonio de vida tenga sabor a Evangelio”, concluye el Papa 

Biblia en el banquillo de los acusados

 

La Biblia

[Por: Marcelo Barros] 

El último domingo de septiembre, las comunidades católicas celebran el Día de la Biblia. Es importante que eso sea celebrado de forma que ayude las personas a encontrar alguna respuesta a conflictos que los cristianos enfrentan en la realidad social y política de su país.   

 Desde los inicios del cristianismo, las comunidades eclesiales siempre han tenido en su seno a personas y grupos con diferentes posiciones sociales y políticas. Y las Iglesias cristianas ven la catolicidad como su vocación, porque deben ser capaces de vivir con la diversidad.   

 En los años 50 del siglo I, en la región que hoy comprende Turquía, Pablo fundó algunas comunidades cristianas. En ellos había creyentes de diferentes culturas. Ante el conflicto entre grupos, Pablo se posicionó a favor de una Iglesia abierta y en salida, como propone el Papa Francisco. En primer lugar, su carta insiste en que “judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres, todos los bautizados en Cristo son iguales y deben estar unidos en Cristo” (Gal 3,27- 28). Sobre la base de la igualdad, Pablo defiende la libertad. La fe en Cristo es una fuerza liberadora: “Para que seamos libres nos liberó Cristo” (Gálatas 5). 

 Nadie tiene derecho a utilizar la Biblia y la fe en Jesús como pretexto para perseguir y atacar a comunidades de cultos afrodescendientes o de otras religiones. La Biblia no justifica posturas moralistas y discriminatorias contra igualdad de género y diversidad sexual. No es honesto leer literalmente un texto escrito hace más de dos mil años y en otro contexto cultural y geográfico para justificar posiciones antropocéntricas que ven al ser humano como superior a la naturaleza.   

 Lamentablemente, parte de la jerarquía católica, así como pastores evangélicos y grupos de diversas iglesias, siguen predicando el Evangelio de forma dogmática y arrogante. Al hacerlo, siguen el camino de los colonizadores que utilizaron la Biblia para justificar la violencia de la conquista. Dan la razón a quienes utilizan la Biblia como arma que legitima opresión y dolor a la humanidad y al planeta. Es necesario purificar la lectura de la Biblia y la forma en que se habla de Dios. Es necesario revelarlo como Amor y Compasión y no como un déspota que impone su voluntad y castiga sin piedad a quienes no le obedecen. En la lectura comunitaria y orante de la Biblia, discernimos la revelación de un proyecto divino de justicia, amor y vida para la humanidad y el universo entero. Como nos recordaba el Papa Pablo VI: “para encontrar a Dios, es imprescindible encontrar al ser humano” 

La Buena Noticia del Dgo 28º-B

Una cosa te falta

Anda, vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme 

Lectura del evangelio según san Marcos (10,17-30): 
 
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» 
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» 
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» 
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.» 
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!» 
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» 
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» 
Jesús se les quedó mirando. y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.» 
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» 
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.» 

Actualización de la Palabra 

 El hombre rico del Evangelio no era feliz a pesar de las muchas riquezas que tenía. Le faltaba algo que le llenase de verdad. Cuando Jesús le dice que venda todo y que dé el dinero a los pobres y le siga, él se va triste porque le costaba mucho dejar sus bienes. No tuvo valor  ni sabiduría para descubrir el verdadero tesoro que Jesús le ofrecía. 

Todos buscamos una luz que oriente nuestra vida, pero a veces nos dejamos atrapar por las cosas materiales. Jesús os invita a seguirle y a descubrir lo que nos falta para encontrar la verdadera sabiduría, la inmensa alegría de encontrar el mayor tesoro. 

¿En qué consiste el seguimiento de Jesús? 

¿Qué le faltó al joven rico para poder seguir a Jesús? 

¿Qué nos falta a nosotros? 

 
Al cabo de unos años… 

Y al cabo de unos años, más o menos,         tras una buena dosis                                          de aventura y desengaño,                         volvemos a encontrarnos cara a cara,        porque queremos y aún soñamos,               con el Maestro que nos miró con cariño   aunque no seguimos su camino.                 
Y es que sus cuatro palabras                           tan claras, suaves e imperativas                           -ve, vende, da, sígueme-                                 se nos quedaron tatuadas en el alma               y no hemos podido borrarlas,                             a pesar de sumergirnos en otras ofertas y baños,                                                        después de tantas etapas vividas. 
Volvemos, nos acercamos, soñamos.               Y el Maestro, que no acostumbra a cambiar,                                                                     nos mira con viva esperanza,                              y nos presenta nuevamente su alternativa      a contrapelo de la cultura que se estila:    vender, dar, no almacenar, vaciarse…              y seguirle olvidándose de ser héroes.         
 
Tantas heridas y marcas portamos ya          que, aunque sea a regañadientes,                    le damos crédito y le aceptamos.                     Y, al fin, empezamos a vivir la vejez,                 a pesar de las pérdidas y disminuciones,    como un camino de vida plena,           confiando a fondo perdido en su propuesta. 
Y es que, según la sabiduría evangélica,           Él no nos salvó por su poderío y fuerza sino por su vaciamiento y pobreza.                       Por eso, en este momento de    decrecimiento                                                      le dejamos a Él el volante y la brújula,               el mapa de carreteras y las preguntas,        para ver cumplido nuestro sueño y su promesa.                                               
Hoy, Señor, nos fiamos                                         y no oponemos resistencia. 
 
 Florentino Ulibarri  
 

Testigos de la Palabra

MÁRTIR SALVADOREÑO: PADRE MANUEL ANTONIO REYES   

 NACIMIENTO 
El Padre Manuel Antonio Reyes, nació en uno de los Barrios del Municipio de San Rafael Oriente, en el Departamento San Miguel, llamado, La Merced. Su padre se llamaba Modesto Antonio Reyes; y su madre, María Isabel Mónico. Enfrentaron una dura situación económica: Su casa era de madera, no tenía ladrillo en el piso y las camas eran catres de cordeles con sus respectivos petates95. En medio de esa pobreza extrema nació este mártir de la Iglesia católica salvadoreña. 
VIDA 
Después del Seminario Menor de San Miguel, el Padre Reyes ingresó al Seminario San José de la Montaña, un 17 de enero de 1963. Como explican sus biógrafos, desde que era seminarista acompañaba al pueblo, participando en las Comunidades Eclesiales de Base de La Chacra. Fue ordenado en Colombia, el 23 de mayo de 1971, en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri. Transcurridos unos meses, llegó a San Rafael Oriente a celebrar su primera misa; y realizó su trabajo pastoral en San Salvador, en la Parroquia de Santa Marta, ubicada en la Colonia 10 de Septiembre
MUERTE MARTIRIAL 
Siendo un sacerdote comprometido con su misión cosechó frutos en su Parroquia: ; bien organizados, tenían visitas a los hogares y núcleos de muchachos; la misa la celebraba en el patio de la casa de un señor todos los fines de semana, en ese lugar preparaban la asamblea con el altar, las flores, la liturgia… denunciaba injusticias, predicaba evangélicamente y procuraba guiar a su comunidad hacia un compromiso concreto en vista a alcanzar la paz y la justicia para todos. Se dedicó principalmente a la pastoral obrera. Pastoral que ya había provocado la muerte al joven Presbítero Neto Barrera. Ejemplo, que no detuvo al Padre Manuel en su misión. Le impulsó a continuar por esa vía hasta encontrar la muerte:  

El lunes 6 de octubre a las once de la noche, llegaron a su casa de habitación y después de haber llamado a la puerta, dijeron ser la autoridad y procedieron al cateo. El padre se identificó como sacerdote. Encontraron un material subversivo, dijeron las autoridades, un proyecto para una academia de corte y confección, un proyecto de una clínica asistencial y un proyecto de un taller de mecánica. Luego le dijeron: Acompáñenos en vías de investigación98. Investigación que nunca se llevó a cabo, por supuesto. Ni mucho menos un juicio público en el cual el Padre demostrara su inocencia. La misma acusación de poseer “papeles subversivos”, muestra lo falsos que fueron, los asesinos de este sacerdote. 
El Padre Mariano Brito testifica: Apareció asesinado en un basurero en el camino que va de Mejicanos a Mariona, tenía dos tiros en la boca con salida en la cabeza99. Este sacerdote que tanto bien hizo a sus parroquianos, entró al cielo, el 7 de octubre de 1980. Sabe Dios, muy bien, que sus papeles subversivos, eran proyectos que beneficiarían el desarrollo y promoción humana de las personas más necesitadas de su Parroquia. No los llevó a cabo, porque sus asesinos truncaron su labor; empero, con su martirio nos ha enseñado, unido al Mártir en Plenitud, qué camino seguir. 

Miriam, la profeta que desafió a Moisés

Las Escrituras de Israel mencionan a cinco mujeres “profetas”Miriam (Éxodo 15, 20), Débora (Jueces 4, 4), Culda (2 Reyes 22, 14; 2 Crónicas 34, 22), la madre del hijo de Isaías (Isaías 8, 3) y Noadia (Nehemías 6, 14). Joel 3, 1-2 y Ezequiel 13, 17 mencionan mujeres que profetizan y el Talmud, un compendio hebreo post bíblico, añade Sarah, Ana, Abigail y Esther.

El Nuevo Testamento describe a varias mujeres que profetizan, entre ellas Ana (Lucas 2, 36-37), las cuatro hijas de Felipe (Hechos 21, 9) y algunas mujeres de la congregación de Corinto (1 Corintios 11, 5).

Los profetas bíblicos transmiten mensajes de justicia, es decir, ofrecen una idea de lo que debería y podría ser. A menudo desafían el statu quo. Cuando hay resistencia, muestran convicción y valor.

Miriam es el modelo de profetisa. Aunque se desconoce el origen de su nombre, la tradición judía ofrece dos lecturas. En primer lugar, podría derivar de la palabra hebrea que expresa la amargura y, por lo tanto, reflejar el nacimiento en esclavitud de Miriam (Éxodo 1, 14). Pero también podría provenir de la palabra hebrea que significa “rebelión”.

Según Éxodo 2, el faraón, señor de Egipto, ordenó ahogar a todos los niños varones nacidos de esclavos judíos. Una madre judía colocó entonces a su hijo en una canasta en el Nilo con la esperanza de que un egipcio lo salvara. La hija del faraón vio al niño, dedujo que era israelita y, desafiando las órdenes de su padre, decidió criarlo.

Fue entonces cuando la hermana del bebé, identificada más tarde con Miriam, aseguró: “¿Quieres que yo vaya y llame una nodriza de entre las hebreas para que te críe este niño?” (Éxodo 2, 7). Cuando los israelitas finalmente escaparon de la esclavitud, Moisés y los israelitas cantaron una canción que exalta la salvación de Dios (Éxodo 15, 1).

Sin embargo, Éxodo 15, 20-21 dice: “María, la profetisa, hermana de Aarón tomó en sus manos un tímpano y todas las mujeres la seguían con tímpanos y danzando en coro. Y María les entonaba el estribillo: Cantad (masculino plural) a Yahveh pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballos y carros”.

Contra Moisés

Además de las mujeres, Miriam animó a los hombres a cantar también. Además, dado que mujeres como Débora (Jueces 5), Ana (1 Samuel 2, 1-10) y Judit (Judit 16) celebraron la victoria con cánticos, es probable que María compusiera el Cántico de Moisés original.

Finalmente, Miriam incluso desafió a Moisés. “María y Aarón murmuraron contra Moisés por causa de la mujer kusita que había tomado por esposa: por haberse casado con una kusita”. (Números 12, 1). En este versículo se menciona a Miriam antes que a su hermano, el sacerdote Aarón, y además el verbo hebreo traducido como “habló” está en singular femenino. Cuando la sintaxis hebrea usa la forma femenina singular del verbo para un sujeto compuesto mixto (por ejemplo, Génesis 33, 7), el énfasis se pone en la mujer.

En nombre de la esposa

La queja de Miriam no estaba dirigida contra un matrimonio mixto con una mujer kusita (un término que probablemente indica Etiopía; la antigua paráfrasis aramea hebrea de este versículo equipara “cusita” a “hermosa”). Más bien, Miriam habla en nombre de esta esposa, ya que Moisés, que permanece ritualmente puro debido a su frecuente contacto con lo divino, no es un buen esposo.

Cuando ella (y Aarón) preguntan: “¿Es que Yahveh no ha hablado más que con Moisés? ¿No ha hablado también con nosotros?” (Números 12, 2). La respuesta es “sí, Él también habló a través de vosotros”. Dios envía la lepra a Miriam por haber desafiado la autoridad de Moisés, pero los israelitas esperan a que ella sea sanada antes de continuar su viaje. El profeta Miqueas (6, 4) afirma que Dios envió a “Moisés, Aarón y Miriam” para guiar al pueblo.

Más de un milenio después, otra Miriam protegió a un niño, desafió a la autoridad y celebró la victoria de Dios. Lucas 1:27 identifica “una virgen, desposada con un hombre (…) llamado José”. El nombre de la virgen era Mariam, una traducción griega del hebreo Miriam.

Éxodo

El nombre recuerda a esa otra Miriam que sacó a su pueblo de la esclavitud. También recuerda a Mariamne, la esposa asmodea de Herodes el Grande, que representaba al gobierno judío en lugar del romano. Cuando Mariam canta “ha puesto los ojos en la humildad de su esclava” (en griego: doule; Lucas 1:48) recordamos a Miriam y a su pueblo, esclavos en Egipto.

Cuando Mariam proclama “derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes” (Lc 1, 52) recordamos el éxodo. Miriam y su tocaya Mariam son profetisas cuyas palabras y hechos resisten contra cualquier cosa que impida prosperar a los hombres

La igualdad del hombre y la mujer

NO VIVIMOS EL PLAN DE DIOS DESDE LA CREACIÓN Y ASÍ NOS VA 

Vaya por delante que es únicamente por el compromiso adquirido con Fe Adulta de comentar la liturgia de este domingo, que me dispongo a escribir unas letras porque si por mí fuera, no gastaría ni tinta ni esfuerzo en comentar unas lecturas en las que tenemos que emplear un montón de tiempo en explicar lo que no quieren decir, y entresacar el auténtico mensaje de liberación y de vuelta a los orígenes al principio de la Creación. 

Por eso, resulta muy doloroso, y quienes establecen los textos bíblicos para las lecturas litúrgicas tendrían que saberlo, volver una y otra vez a escuchar esos pasajes que no nos proporcionan un juicio moral de Jesús ante situaciones como el divorcio, porque ese no era en ningún momento su propósito, y sin embargo nos vuelven a recordar que no vivimos el ideal por el que fuimos creados: la igualdad, la mutualidad, la complementación entre los sexos. 

La cuestión del evangelio del domingo se centra en la pregunta con doble intención por parte de los fariseos a Jesús sobre si le está permitido al marido repudiar a la mujer. ¿Por qué le hacen esa pregunta si saben que la ley mosaica lo permite? ¿Qué quieren, que Jesús diga que no, y “pillarle” contradiciendo la ley de Dios dada a Moisés? 

Para darles respuesta Jesús se remonta al Génesis (parte del texto que se nos presenta como primera lectura de la liturgia de hoy) Gn 2: 18-24. “Dios los hizo varón y hembra por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y serán los dos un solo ser; de modo que ya no son dos, sino un solo ser”. 

“Por lo obstinados que sois”… les dice Jesús os dejó escrito Moisés ese mandamiento. El plan de Dios era otro muy distinto…pero el egoísmo, la búsqueda de placer instantáneo, la falta de compromiso real en una relación de amor maduro lleva a “destrozar” la vida de tantas mujeres que a lo largo de la historia han sido y siguen siendo tratadas como objetos. 

Jesús, con su predicación del Reino de Dios, cimienta las relaciones humanas en el amor, en el entendimiento mutuo, en el respeto y en el servicio bien entendido. Precisamente Jesús nos presenta a un Dios Abba que está por encima de la ley y los preceptos: la ley mata, el espíritu da vida. 

Resulta imposible reconciliar el Dios ley y el Dios Abba de Jesús. Son dos lenguajes tan diferentes, dos experiencias tan distintas que solo pueden llevar al conflicto. 

¿Buscamos en Jesús respuestas a cuestiones concretas que tienen que ver con las decisiones morales? Jesús apela a nuestra conciencia, a nuestra dignidad, de manera personal. No hay una ley que aplique a todos los casos por igual. 

Y además, ¿cómo vamos a entender esa pregunta hoy cuando en aquellos tiempos la mujer era vista como propiedad del marido, su alianza de matrimonio era algo acordado entre dos varones: él y el padre de la novia? Se podía deshacer de ella como quien se deshace de algo que ya no le sirve. ¿Cómo podemos usar este texto para decir que en nuestra religión no aceptamos el divorcio? ¿Tenía entonces la mujer alguna posibilidad de romper el compromiso con su marido? 

Recientemente, ante la noticia de la vuelta de los talibanes al gobierno de Afganistán después de tantos años de guerra, el mundo occidental se ha puesto en pie y reaccionamos entre otras cosas a su “maltrato y abuso” de las mujeres. 

Las mujeres estamos cansadas de tener que defender nuestros derechos con respecto a los varones en múltiples áreas de nuestras vidas y cómo no, en la iglesia católica. Sí, puntualizo en la iglesia católica, porque otras iglesias cristianas hace tiempo que se han dado cuenta de que el patriarcado ha dominado durante demasiados siglos nuestras culturas y también ¡cómo no!, nuestra manera de hacer iglesia. No es que otras comunidades lo tengan ya todo conseguido, pero desde luego sus decisiones responden más a los signos de los tiempos que las nuestras. 

No podemos admitir en pleno siglo XXI que las mujeres sigamos sufriendo el “dominio” de los varones. Sin embargo, nos deberíamos preguntar en nuestras comunidades cristianas, ¿cómo vivimos la igualdad, la mutualidad, la paridad entre mujeres y hombres? ¿Se hace real el mensaje de Jesús de liberación de cargas culturales, religiosas, tradiciones en lo que se refiere a los ministerios, las tomas de decisiones? LAS MUJERES DECIMOS QUE NO. El plan de Dios desde el principio de la creación no lo vivimos…y así nos va. 

Carmen Notario, SFCC