Ecuador se desangra en sus cárceles

El motín más violento del país deja 116 muertos, entre ellos decapitados, y expone las limitaciones del Estado ante las bandas criminales 

SARA ESPAÑA   GUAYAQUIL –  

Familiares de reos fallecidos esperan información de sus parientes en los exteriores de la cárcel este jueves.

Familiares de reos fallecidos esperan información de sus parientes en los exteriores de la cárcel este jueves.MARCOS PIN / EFE 

El impacto de las bandas criminales en Ecuador es tan grande que las autoridades reconocen que son “una amenaza con un poder igual o superior al del Estado”. Con esa descripción, el que era director del sistema penitenciario del país hasta esta semana, Fausto Cobo, medía la dimensión del último amotinamiento en la antigua Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, que comenzó este martes. Los 116 muertos contados hasta el momento y los 80 heridos trasladados a hospitales suponen el enfrentamiento más violento entre presos en las cárceles del país. Pero no el primero. Es el más sangriento de la escalada de motines y ataques exacerbada desde 2019. 

Otro episodio similar y simultáneo en cuatro prisiones dejó 79 muertos en febrero de este año, pero la ola de violencia comenzó hace dos, cuando aún gobernaba Lenín Moreno y las imágenes de un solo reo decapitado escandalizaron a la ciudadanía. Hoy, la policía no alcanza a contar cuántos presos están descuartizados o quemados en el penal de Guayaquil y los familiares de las víctimas de la masacre desconocían aún este jueves si sus parientes están entre los muertos, los heridos o los ilesos. Decenas de ellos, enojados y dolidos, se han apostado estos dos días alrededor del recinto penitenciario esperando noticias. “No hay ni siquiera una lista”, reclaman a gritos. “Lo reconocí por un tatuaje que tiene en el brazo derecho”, se lamentaba Jazmín Quiroz tras ver a su hermano desfigurado en uno de los vídeos que se difundieron desde el interior de la cárcel. 

Su testimonio es el de todos los que acudieron este jueves a las instalaciones habilitadas en un parque de Guayaquil, por orden del presidente Guillermo Lasso, para canalizar la información oficial y la asistencia psicológica. Hasta este jueves se habían entregado apenas cuatro cuerpos de los 116 encontrados en los pabellones carcelarios a medida que avanzan los efectivos policiales y militares. El motín empezó entre disparos y detonaciones el martes por la mañana, pero seguía sin controlarse totalmente dos días después, pese a que se movilizaron incluso tanques hasta el recinto carcelario de Guayaquil. A la pregunta de si ya se había recuperado el control en el interior, el presidente ecuatoriano admitió que no el miércoles por la noche en una rueda de prensa. “Me gustaría decir que sí, pero no lo puedo hacer. Las acciones requieren su tiempo”. 

Los cadáveres encontrados, detallaba el comandante de la policía Fausto Buenaño el primer día de amotinamiento, “tenían impactos de proyectil de armas de fuego y también por granadas”. El director saliente de las cárceles explicaba un día después lo arriesgado de la operación para pacificar la prisión: “Nuestros efectivos entran con escudos y sin armas, mientras que ellos están con granadas, fusiles y pistolas”. 

Lasso compareció el miércoles a última hora con semblante serio y dio pocas explicaciones, tras reunirse con la ministra de Gobierno, la secretaria de Derechos Humanos, el nuevo director del sistema penitenciario, el gobernador en la provincia de Guayas y los mandos policiales. El mandatario ecuatoriano, que se desplazó de urgencia a Guayaquil ante la magnitud de la tragedia, anunció un estado de excepción en todas las cárceles del sistema penitenciario para evitar que se repliquen los amotinamientos. La medida durará 60 días. El presidente defendió que su declaración de emergencia, a diferencia de las que decretó Moreno cuando gobernaba Ecuador, sí cuenta con un plan de inversiones de 75 millones de dólares para restaurar la función de rehabilitación social de las cárceles. 

“El objetivo es precautelar los derechos de las personas privadas, los derechos humanos, el derecho a la vida, el derecho a la integridad”, pronunció Lasso. La matanza entre presos, aseguró, se relaciona con las peleas por el control que mantiene el crimen organizado en el país dentro y fuera de las prisiones. “Es lamentable que se pretenda convertir a las cárceles en un territorio en disputa del poder por parte de bandas delincuenciales”, sostuvo 

El Papa recibe en Santa Marta a 20 reclusos de una cárcel de Roma

“Cada vez que entro en una cárcel, me pregunto: ¿Por qué ellos y no yo?”, suele comentar Francisco cuando visita un centro de detención, como ha hecho en sus viajes a América Latina

El papa Francisco sigue prodigándose en gestos con los presidiarios. El último tuvo lugar esta mañana, cuando recibió en la Casa Santa Marta, la residencia vaticana donde vive, a alrededor de 20 reos de la cárcel romana de Rebibbia. Estaban acompañados por la directora, Annamaria Trapazzo, el capellán y algunos funcionarios de prisiones. El grupo realizó luego una visita a los Museos Vaticanos, según informó la Sala de Prensa de la Santa Sede en un escueto comunicado.
En sus ocho años de pontificado, Jorge Mario Bergoglio ha realizado numerosas visitas a cárceles y ha logrado en varias ocasiones que el foco de la atención internacional se pusiera sobre la situación de los reclusos. En el Vía Crucis de la Semana Santa de 2020, por ejemplo, las meditaciones estuvieron escritas por un grupo de presidiarios de la cárcel de Padua (norte de Italia). Sigue leyendo

Ganar el Xacobeo desde la prisión

Ganar el Xacobeo desde prisión: el otro Camino de Santiago
El Padre Xavier Rodríguez, capellán de Brians-2 –diócesis de Sant Felliu–, ha acompañado a Francisco, Josep y Juan en su particular peregrinación
Desde la Pastoral Penitenciaria llegan historias y vivencias con contrastes, una mezcla de cautividad, redención, esperanza, sufrimiento, acompañamiento, soledad… la cara y la cruz de quien quiere vivir la fe dentro de la prisión y de quien les acompaña en su particular camino. Una de estas historias es precisamente la de recorrer el Camino de Santiago Sigue leyendo

Prisiones bajo máximo estrés

Mercedarios: encuentros humanos entre rejas


El momento en que se van cerrando las puertas de seguridad detrás de ti es el más molesto. Al principio se hace un nudo en el estómago, ponemos cara de susto al entrar en un mundo tan separado y en teoría habitado por personas peligrosas y malvadas. Sin embargo, la magia empieza con el primer saludo. Y es a los funcionarios, las personas que llevan adelante y humanizan el sistema penitenciario, con quiénes vamos entablando pequeñas conversaciones mientras agilizamos el paso por el detector de metales y la verificación de credenciales. Pronto encontramos por los pasillos a los que han conseguido un trabajo en talleres, en el huerto o en los servicios internos del centro. José estuvo mucho tiempo en el grupo de catequesis y en “Entre dos sillas”, y nos saluda con alegría mientras empuja el carro de comida. Preguntamos a Juan que sale de la limpieza del módulo de entradas, y nos pone al corriente del último permiso que disfrutó y de su familia, que conocemos bien. Con Óscar es apenas un saludo de lejos, al otro lado del rastrillo: estuvo en la pastoral juvenil y sus antiguos catequistas mandan saludos. Cuando llegamos a los módulos estamos ya sumergidos en este microcosmos humano. Primero grandes saludos, en tropel, mientras vamos al salón de actos para la Eucaristía. Jorge está enfadado, le han negado un permiso y habla de recurrir al juez. Recuerdo cuando en una catequesis descubrió que otro compañero había estado en el mismo reformatorio, y se decían: ¿a ti también te pegaron con la manguera? ¿Y estaba aquel que dirigía las palizas? Ahora tiene más de cincuenta años, y ha pasado por una docena de prisiones… Sigue leyendo

El régimen abierto: una puerta de entrada en la inserción


Con la pandemia se han potenciado medidas que facilitan la transición hacia la libertad de los presos. Los expertos esperan que estos cambios se queden, pero reclaman más oportunidades para mujeres, personas migradas y jóvenes.
PAULA ERICSSON@PAULAERICSSON_
Salir de la cárcel, si no hay un buen proceso de acompañamiento, puede ser un camino muy difícil de recorrer. Es por eso que varios expertos en Catalunya apuestan por los regímenes abiertos, ya sea con los permisos de salida en el segundo grado u otorgando el tercer grado, en el que una persona privada de libertad puede ir a dormir a su casa bajo la tutela del centro penitenciario y sus trabajadores.
Con estos permisos y apertura se introducen poco a poco en el mundo laboral, familiar y emocional. Según el vocal de tercer sector y justicia en el Col•legi de Criminòlegs, Sergi Fortià, una salida progresiva a lo largo de la condena da mejores resultados para reducir la reincidencia delictiva. Según la investigación propia del Centre d’Estudis Jurídis i Formació Especialitzada, la tasa de reincidencia penitenciaria en libertad condicional fue del 9,5% en 2018, la cifra más baja en los últimos 27 años. Sigue leyendo

Imparable envejecimiento en las cárceles españolas

El sistema penitenciario de un país no deja de ser un reflejo de la sociedad que lo crea, aunque no quiera mirarse en él. Hoy , en España contamos con una población envejecida, dentro y fuera de las cárceles, y con un sistema penitenciario que necesita renovarse en sus profesionales y en sus prácticas.
Álvaro Crespo Quevedo. Responsable del programa de prisiones de Solidarios para el Desarrollo
A Eugenio, 52 años, volvieron a apresarlo por un atraco tras un permiso. Con los ojos vidriosos nos contaba que, en retrospectiva, llevaba “32 años en el talego”. Desde los 20 años. Toda una vida. Saliendo y entrando en prisión en una plena institucionalización. Y así una vez y otra y otra.
Con esa edad, Eugenio, al igual que tantos otros, configura bien el envejecimiento que la población penitenciaria está evidenciando y que no solo se refleja en los internos, sino también en el funcionariado que les atiende.
Comparemos las cifras de los últimos años. Según la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en abril de 2010 España contaba con 16.963 personas internas entre 41 y 60 años y 1.524 de más de 60 años (de una población penitenciaria de 60.331); 10 años después, con un total de 46.729 personas presas, había 19.635 de 41 a 60 años y 2.371 de más de 60 años (el 7,6% mujeres). Cifras porcentualmente mayores en un contexto de reducción de la población penitenciaria. Sigue leyendo

El Centro de Estudios Penitenciarios en Cuenca

Cuenca será la sede del futuro Centro de Estudios Penitenciarios Cuenca acogerá la sede del futuro Centro de Estudios Penitenciarios. Lo ha anunciado Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias, durante su comparecencia en Comisión de Interior en el Congreso de los Diputados. El reconocimiento de la Comisión Europea de Cuenca y su provincia como una de las zonas más despobladas, la oferta de infraestructuras ofrecidas por el ayuntamiento y la situación geográfica ha sido lo que ha decantado a Instituciones Penitenciarias a adoptar esta decisión para que sea sede del Centro de Estudios Penitenciarios. El Centro contará con la residencia universitaria María de Molina y con el complejo en el que se encuentra ubicado el colegio San Julián. “Las instalaciones se adaptan a las necesidades de esta administración y se ha valorado que se puede utilizar con carácter inmediato las instalaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha en Cuenca”. El secretario general de Instituciones Penitenciarias ha agradecido a las ciudades candidatas “los magníficos proyectos presentados”. Las otras ciudades candidatas eran Burgos, Segovia, León y Santander. “La decisión ha sido difícil y meditada”.

“Esperanza entre rejas”: Retos del voluntariado penitenciario

Un libro para conocer la realidad penitenciaria ‘Esperanza entre rejas” Retos del voluntariado penitenciario’ de José M. Martínez Castelló

Cárcel de Picasent

Este libro ‘Esperanza entre rejas Retos del voluntariado penitenciario’ parte del convencimiento de que la prisión es un ámbito de exclusión en el que el dolor y el sufrimiento traspasa todas las vidas que pasan por esta experiencia
Es un intento de acercamiento de la realidad penitenciaria –tan desconocida– a la ciudadanía, a la sociedad civil, para dignificar y tener presentes a las personas que carecen de libertad, así como a todos aquellos que las custodian y vigilan
“Estas páginas son un homenaje al Padre Ximo. Los que tuvimos la suerte de conocerlo, supimos que estábamos ante un santo, ante una persona fuera de lo común que vivía por y para los demás”
“A mis padres, Amparo y Vicent. Mi madre fue, como ye he expresado, la que dio el paso y se atrevió con una valentía enorme iniciarse en el mudo de la cárcel. Siempre me ha acompañado, desde pequeño, en los grandes momentos que he vivido. La cárcel nos ha unido más. Gràcies mamá”
02.05.2021 | José Miguel Martínez Castelló Sigue leyendo

¿Un manicomio en la prisión?

El Gobierno valenciano se opone a la construcción de un macro hospital psiquiátrico penitenciario en Siete Aguas

Laura Martínez© Proporcionado por eldiario.es 

España comenzó la abolición de los llamados manicomios, un sistema más cercano al de la prisión que al del tratamiento de la enfermedad mental, con la Ley de Sanidad de 1986. El concepto de hospital psiquiátrico fue evolucionando hacia una perspectiva más respetuosa con los derechos humanos y la integración de los pacientes con acompañamiento médico, combinando la atención en salud mental con las políticas activas de inclusión. Tres décadas después de la ley, en España existen 91 centros de salud mental y tratamiento de toxicomanías, con cerca de 13.500 camas; el cuarto país a la cola de Europa por cada 100.000 habitantes. Los centros trabajan con previsión de atender a los pacientes agudos, no las estancias prolongadas.

Si en el sistema sanitario existen carencias, en el campo penitenciario la salud mental aún tiene fuertes lagunas. El Código Penal español establece como inimputable “el [individuo] que al tiempo de cometer la infracción penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión”. No obstante, la ley contempla el internamiento como medida de protección para el propio individuo, pero no es un reo al uso, como sucede con los menores. En España existen dos hospitales penitenciarios: Fontcalent (Alicante), con cerca de 300 personas, y Sevilla, con 150 plazas para personas con patologías diversas y condenas diversas. En 2019, según las denuncias de los sindicatos, solo contaban con un psiquiatra cada uno y durante la pandemia han pasado meses sin la visita de un profesional, según denuncia la asociación Àmbit.

Con este panorama, un proyecto del Ministerio de Interior ha hecho saltar todas las alarmas. Un macrocentro hospitalario penitenciario para 500 personas en el emplazamiento de la prisión Levante II en Siete Aguas (Valencia), un modelo que doscientas entidades consideran anacrónico y opuesto a la tendencia del tratamiento en salud mental. El departamento que dirige Fernando Grande Marlaska, de quien depende la secretaría general de Instituciones Penitenciarias, destinará 80 millones de euros, de los que 700.000 serán para la redacción del proyecto para revitalizar la fallida cárcel y reconvertirla en un espacio para personas en privación de libertad con trastornos mentales, según los pliegos de Siepse (Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado). La prisión de Siete Aguas se adjudicó en 2010 y se paralizó en 2012 con una inversión ejecutada de 14 millones de euros.

El proyecto se ha encontrado con la oposición de las asociaciones que trabajan los trastornos mentales en prisión, de los profesionales de la salud mental y del Gobierno valenciano, a través de la vicepresidenta, Mónica Oltra, y del comisionado de Presidencia para la Salud Mental, el catedrático en Psiquiatría Rafael Tabarés. La vicepresidencia, con competencias en salud mental, trasladó su negativa al proyecto en una reunión con la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Gloria Calero. El departamento de Oltra aboga por una atención especializada, comunitaria y de proximidad, con centros pequeños y deslocalizados, en línea con el nuevo mapa de servicios sociales. El lunes, tras una reunión con los colectivos que se oponen al centro, la vicepresidenta expresó que se posicionaba con los criterios de la OMS y con expertos internacionales en salud mental, que rechazan esta clase de “macrocentros”, donde las personas con trastornos de salud mental grave se encuentran “lejos de casa y desarraigados, lo cual dificulta poder hacer este acompañamiento tan necesario en su rehabilitación”. Oltra aboga por recursos cercanos que potencien la autonomía personal y mantengan a las personas con trastorno mental grave “en su entorno social y familiar por medio de servicios de atención social complementarios a la atención especializada”, como por ejemplo las viviendas tuteladas o los recursos de orientación laboral que “favorecen su inclusión y su integración”. El Ejecutivo autonómico reclama que se trasladen las competencias en sanidad penitenciara, una petición que ha reiterado Unides Podem en las Corts Valencianes.

“El modelo sanitario de prisiones es un modelo fallido”, expresa Javier Vilalta, representante de Àmbit, asociación que trabaja por la inclusión de reclusos con problemas de salud mental. Vilata indica que el modelo que plantea Interior va en contra de la estrategia de salud mental, “desarraiga” a los internos e implica volver al modelo de los noventa y considera que las prisiones no son espacios para las personas con patologías duales, que son extremadamente vulnerables. La asociación Àmbit lidera la oposición al proyecto en la Comunitat Valenciana con un escrito que une a doscientos colectivos y traslada su descontento al proyecto de Interior: “La construcción de este centro refuerza una serie de valores que son totalmente contrarios a los que, desde hace tiempo, se defienden de forma clara y repetida desde las distintas instituciones españolas e internacionales implicadas este ámbito. Las estrategias de intervención que se llevarán a cabo en este centro psiquiátrico penitenciario van en dirección totalmente opuesta a la que marcan tanto organismos nacionales como internacionales”, recoge el escrito enviado al Gobierno central, que reclama que el coste de retomar las obras de la prisión se destine a facultativos para los centros penitenciarios. Algunos, como el de Castellón, llevan años sin recibir la visita de un psiquiatra.

El senador de Compromís, Carles Mulet, recogió el escrito y preguntó al Ejecutivo por el rechazo al proyecto. La respuesta del Gobierno elude referencias a las críticas y se limita a informar del procedimiento: “Se informa que, para culminar la construcción de este será necesario, previamente, realizar una modificación del Plan de Amortización y Creación de Centros Penitenciarios (PACEP), en la que se está trabajando en estos momentos, y en la que se está teniendo en cuenta que el diseño de la infraestructura pueda favorecer la intervención terapéutica”.

La Ley de Sanidad que pretendía acabar con el modelo de psiquiátrico establece que “se desarrollarán los servicios de rehabilitación y reinserción social necesarios para una adecuada atención integral de los problemas del enfermo mental, buscando la necesaria coordinación con los servicios sociales”. “Un recluso no pierde sus derechos sanitarios”, recuerda Vilalta, que critica que “a las personas con patología dual se les aplica un criterio punitivo y no sanitario”. De seguir adelante el proyecto, el colectivo prepara varios recursos judiciales.