El tiempo de los presos es tiempo de Dios

«Entrañas maternales. Esa es la motivación esencial de la persona voluntaria»

Cárcel
Cárcel

“El voluntariado es el lugar donde la compasión y la solidaridad se encuentran. Ambos conceptos comparten los mismos valores fundamentales: apoyarse mutuamente desde una posición de confianza, humildad, respeto e igualdad”

«Cada uno es llamado a sincronizar el tiempo del propio corazón, único e irrepetible, con el tiempo del corazón misericordioso de Dios»

Por Xaquín Campo Freire

— Ya estamos en NAVIDAD. Y aquí me tienes, amigo Xaquín, otra vez más para seguir hablando de la cárcel y de los presos. Hoy tengo una hora o más. Hace unos días, 05-12-2022, era el “Día del voluntariado”. Es curioso eso de tener que poner días para aquello que no debemos olvidar. Tiene su aquél de positivo y también de negativo, supongo. De forma muy reiterada te he escuchado, eso de: “El TIEMPO DE LOS PRESOS ES TIEMPO DE DIOS”. 

¿Quieres entonces que hablemos de eso? Haces alusión a dos temas bien interesantes. Ambos le afectan a las cárceles de forma muy directa

1º.- “El voluntariado es el lugar donde la compasión y la solidaridad se encuentran. Ambos conceptos comparten los mismos valores fundamentales: apoyarse mutuamente desde una posición de confianza, humildad, respeto e igualdad”. ¿Sabes de quién es esta cita? Ya veo que señalas hacia Biblia que ves ahí encima de la mesa. No. Aunque en ella, ya en el Antiguo Testamento ambas utopías son elementos absolutamente axiales y fundamentales. Y no digamos ya toda la forma de vivir de Jesús de Nazaret. Te voy a repetir algo de lo que mi benemérito mentor bíblico, D. Uxío García Amor, nos ha hablado mucho. El vocablo hebreo rahamim, plural del sustantivo raham, significa exactamente seno materno. La traducción literal sería entrañas maternales. Esa es la motivación esencial de la persona voluntaria que esté bien constituida.

Belén

La palabra hamal, literalmente: mantener con vida a un enemigo derrotado, expresa ese rasgo de compasión, que significa: mostrar compasión, conceder el perdón y la conmuta de las penas. Dedicarle parte de la vida para que viva. Por eso el Día Internacional del Voluntariado, 5 de diciembre, es el recordatorio para celebrar y agradecerles a las personas del mundo su valioso tiempo y esfuerzos voluntarios al servicio de los más necesitados y de las causas humanitarias más urgentes e imprescindibles. Es unir esfuerzos y promover iniciativas positivas para una mejor atención. Porque también necesitan absolutamente aliento y ánimo y saber que no están solos. Los temas de los Días Internacionales están vinculados a los principales campos de acción de las Naciones Unidas para: “mantenimiento de la paz, protección de los derechos humanos, promoción del desarrollo sostenible, defensa del derecho internacional y la ayuda humanitaria”. 

¿Son necesarios estos recordatorios en días significativos? Sí. Pues de lo contrario quedaríamos al albur de los más aprovechados y abusones. 

2º.- Y hablando del segundo tema: “El TIEMPO ES DE DIOS” 

Sí, en la vida todo es dialéctico. Y eso es positivo si sabemos “vivir en el hoy de Dios”, como dijo el Hermano Roger de Taizè. Eso que tú me atribuyes no es una  idea mía. Se lo debemos a Juan Pablo II, en el MENSAJE JUBILAR PARA LOS PRESOS EN EL AÑO 2000: Año Santo Romano. Es un documento corto pero muy importante para el mundo de las prisiones, para los Estados,  ciertamente,  para la Pastoral Penitenciaria y para el mundo actual. En él el Papa habla muy claro de varias cosas, entre ellas esa que a ti te llama tanto la atención y a mí también. Por eso mismo,  más que un comentario prefiero una lectura conjunta del texto literal y luego hablamos de ello, si te parece. Vale la pena la cita: 

“El Jubileo los recuerdan que el tiempo es de Dios. Y não escapa la este señorío de Dios el tiempo de la detención. 1º.-Los poderes públicos que, en cumplimiento de una disposición legal, privan de la libertad personal a un ser humano poniendo como que entre paréntesis un período mas o menos largo de su existencia, deben saber que no son señores del tiempo del recluso». 2º. «Del mismo modo, quien se encuentra detenido, no debe vivir como si el tiempo de prisión le fuera sustraído de manera irremediable”. También el tiempo transcurrido en la cárcel es tiempo de Dios y como tal debe ser vivido; es tiempo que há ser ofrecido a Dios como ocasión de verdad, de humildad, de expiación y también de fé». 3º. «El Jubileo sirve para recordarnos que no solo el tiempo es de Dios. Más aún: los momentos en que supiéremos recapitular todo en Cristo se tornan para nosotros «en un año de gracia del Señor». 4º. «Durante el período del Jubileo cada uno es llamado a sincronizar el tiempo del propio corazón, único e irrepetible, con el tiempo del corazón misericordioso de Dios, siempre pronto a acompañar la cada uno, al ritmo de su paso, hasta ala salvación» 5º. «Sin embargo, aunque a veces, la condición carcelaria corra el riesgo de despersonalizar el individuo, privándolo de muchas posibilidades de expresarse a sí mismo públicamente, el recluso debe recordar que, delante de Dios, no es así: el Jubileo es el tiempo de la persona, donde cada uno es él mismo delante de Dios, à imagen y semejanza de Él. Y cada uno/una es llamado a acelerar su paso, con rumbo hacia la salvación y progresar en el descubrimiento gradual de la verdad sobre sí mismo». (Mensaje Jubilar, 3).

Navidad en la cárcel

Si juntamos los dos temas que tú citas podemos concluir: Voluntariados en la cárcel, ¿para qué?

 “El voluntariado es el lugar donde la compasión, (concepto bíblico) y la solidaridad (concepto más civil) se encuentran. Ambos conceptos comparten los mismos valores fundamentales: apoyarse mutuamente desde una posición de confianza, humildad, respeto e igualdad”. “Mantenimiento de la paz, protección de los derechos humanos, promoción del desarrollo sostenible, defensa del derecho internacional y la ayuda humanitaria”. (ONU). 

Y ahora que estamos comenzando un nuevo año: Cada uno es llamado a sincronizar el tiempo del propio corazón, único e irrepetible, con el tiempo del corazón misericordioso de Dios, «en un año de gracia del Señor», siempre prontos a acompañarnos cada uno, al ritmo de su paso, hasta la salvación». (X. P. II)

“El TIEMPO ES DE DIOS”. EL DE LOS PRESOS TAMBIÉN.

Xaquín, vale la pena que sigamos hablando! 
—  Amigo: FELIZ NADAL! FELIZ ANO NOVO! E UN BO 2023! 

La cárcel y los pobres

En la cárcel están los pobres. Los pobres están en la cárcel

(Parece una tautología. Pues no es tal)

Cárcel

«Me gustaría tener una conversación larga; un diálogo, o varios, sobre la pobreza en el mundo. Pero concretando por grupos de empobrecidos. Por ejemplo: ¿Son las cárceles lugares de pobreza hoy, aquí y también en el mundo? ¿Cómo está eso?»

«¿En la cárcel sólo hay pobres?  ¿Y en el caso de las mujeres hay alguna diferencia en esto? ¿Qué le aporta la cárcel a cualquier preso/a?»

«Ni tenemos instrumentos e instituciones de acogida y reinserción y resocialización. Ni personal especializado suficiente. ¿Es la cárcel un fracaso colectivo pero con muchos intereses de todo tipo detrás?»

«Claro que no les aporta nada de lo que se debía. Nos hace peores a todos»

Por | Xaquín Campo Freire

Xaquín, desearía hablar contigo de algo que me está preocupando. El domingo, 13-11-2022, fue la Jornada Mundial de los Pobres. El Obispo de Mondoñedo Ferrol escribió: “La cercanía a los pobres hace que nos preguntemos sobre lo importante y fundamental en la vida; nos permite quitar nuestras máscaras y alejarnos de la superficialidad para provocarnos al amor auténtico”. Y tiene razón.

Me gustaría tener una conversación larga; un diálogo, o varios, sobre la pobreza en el mundo. Pero concretando por grupos de empobrecidos. Por ejemplo:

¿Son las cárceles lugares de pobreza hoy, aquí y también en el mundo? ¿Cómo está eso? El Papa dijo: “Frente a los pobres no se hace retórica”. Hay que pisar realidad. Se quieres comenzamos haciendo con calma como una visita virtual a la cárcel, un lugar donde solo hay cantidad de pobrezas variadas, pero reales todas ellas: La soledad, el desamor, los miedos, la falta de libertad, enfermedades varias, los más diversos desarraigos, la desconfianza, las fracturas familiares, los enfermos psiquiátricos, los trastornos de conducta, etc.

«La fábrica del llanto y el telar de lanas lágrimas”, como dijo Miguel Hernández»

Sí. A mi casi me gustaría más ir formulándote preguntas concretas. Sí. Algo así como esa ‘visita virtual’. Aunque pienso que va a dar para varias sesiones.

¿En la cárcel sólo hay pobres? Psicosociológicamente proceden mayoritariamente de sectores empobrecidos, ya desde la propia infancia. Sí. Ya vienen de ambientes pobres o son víctimas de varios infortunios empobrecedores previos: Las hipotecas, los desahucios, los cierres de empresas, malas gestiones o despilfarros económicos, alcohol, drogas, ludopatías, no inculturados, inmigrantes, maltrartadas/os, los/as sin trabajo, deudores, hipotecas, víctimas de especulaciones financieras, enfermos de todo tipo, conflictos familiares y de pareja. Casi todos proceden de barriadas de clases desfavorecidas o de sectores pobres y empobrecidos.

También están aquellos que cuando llega una crisis económica o desahucio son despedidos del trabajo, o no pueden con los créditos, tienen muchos hijos, son inmigrantes, etc. Como en la crisis del 2008 o la pandemia; o ahora con la guerra, etc. “Para los pobres siempre es noche”. “Siempre los pilla el toro”.

«Algunos ricos también van a la cárcel pero su estancia, aun estando en el mismo patio, celda o vida común, las angustias son diferentes. Si lees el libro ‘Memorias de un preso’ de Mario Conde te darás cuenta de esto»

Y sobre todo están los de tipo psiquiátrico en diversos grados y diagnósticos o incluso sin diagnosticar y por tanto sin ningún tratamiento adecuado ya desde la infancia o de la adolescencia.

Algunos ricos también van a la cárcel pero su estancia, aun estando en el mismo patio, celda o vida común, las angustias son diferentes. Si lees el libro “Memorias de un preso” de Mario Conde te darás cuenta de esto.

¿Y en el caso de las mujeres hay alguna diferencia en esto? Sí. De entre esos pobres, desde siempre, están el caso de las mujeres encarceladas y también los menores. La mayoría son aún más pobres. Y están las víctimas de la trata de seres humanos. España es uno de los países con los mayores negocios. Piensa en todas las cárceles. También en las cárceles de fuera: de los pisos o lugares de comercio y explotación sexual y otros por el estilo. ¡Son cárceles!

Nadie puede querer una hija, una madre, hermana o abuela en esos lugares. Precisamente por ser mujeres y menores. Para ellas la cárcel ya llegó más temprano. La vida las marginó más, las excluyó y las rompió ya muy pronto. A muchos ya justo al nacer. Luego, el tiempo de la condena siempre llega y se presenta más dura de cumplir la estancia en la cárcel o reformatorio, por ser mujeres y menores, es decir, más vulnerables. También está el negocio del juego. Los sociólogos y los que nos movemos por el interior de las cárceles sabemos de esta realidad. Es suficiente con entrar cualquier día en Google y seleccionar aquellos estudios de autores que veamos serios, con artículos imparciales, más objetivos y documentados. Están ahí a nuestra disposición. Y no le demos más vueltas.

Te diré más. Muchas de estas nuestras hermanas pobres ya nacieron físicamente en las cárceles, de madres gestantes en prisión. Una pobreza multiplicada. Hasta los tres años viven con ellas en las prisiones llamadas ‘humanizadas’, pero sin libertad. Llevan la cárcel, no en el ADN físico, pero casi. Los primeros apegos y las primeras intuiciones, que van grabadas en el subconsciente, serán las de la cárcel. Y los desapegos que vienen a continuación serán consecuencia de esa realidad y aparecen sucesivamente las primeras tomas de conciencia con el crecimiento evolutivo. Ya el mismo salir, que para el niño/a llega de un día para otro, de repente. E irán posteriormente a los vis a vis a la cárcel, si no quedan muy lejos los tutores, que al ser pobres, depende del tiempo que puedan librar y de la economía. Los desplazamientos son caros, seguramente con pernoctas, y con riesgos. “Y todo para dos horas”. ¿De verdad vale la pena, dicen, hacer sufrir al niño y a la madre, cuyas despedidas luego son un drama desgarrador para todos? Y los mismos bebés irán preguntando paulatinamente: ¿Y por qué mamá está ahí y no viene para casa? ¿Es que ya no nos quiere?

Otras veces, aun estando relativamente cerca, (80 quilómetros sencillos; 160 en total), no podrán, por pobreza, ir con frecuencia semanal a esa visita a la cárcel donde está la mamá, con el trauma de la separación y falta de frecuencia de trato para todas y todos. Si no castigan a la madre con la suspensión del encuentro por ‘su comportamiento’. El niño/a va creciendo en esas circunstancias. Ya alguien les dirán, más temprano que tarde, en la barriada o en el colegio o incluso en la misma familia: “¡tú eres un hijo/a de la cárcel!”. “Dicho en Román paladín y bíblico: “¡acuérdate que eres polvo y al polvo vas a volver!”. O en clarito castellano: “Está de Dios que la cabra tira al monte”.

¿Qué le aporta la cárcel a cualquier preso/a? Nunca a problemas complejos se deben presentar soluciones simples. Ni como políticos ni como sociedad de opinión. El problema es muy diverso y amplio. La cárcel es “la grande purga de Benito”: Vale para todos los desajustes conductuales. Es el ‘sistema-parche’ general y universal que nosotros, como sociedad, hemos creado para solucionar todas las disonancias conductuales, sean ellas cuáles sean: “¡Venga ya! ¡A la cárcel! ¡Que nos los quiten de delante!”. Y no vale culpabilizar luego al funcionariado. Puede haber casos aislados con problemas, como en todo colectivo, pero no es culpa de ellos. Son problemas estructurales.

«¡Venga ya! ¡A la cárcel! ¡Que nos los quiten de delante!»

Se intentó con el art. 25, § 2, de la Constitución afrontar el problema. Pero ahí se quedó. Gran parte de las leyes que se debían ir desarrollando y/o crear institucionalmente los medios para las distintas respuestas adecuadas por sectores y grupos de problemas, están sin desarrollar. Pongo por caso toda la sanidad psiquiátrica pública y las respuestas adecuadas para toda la población, por sectores parciales, con instituciones para diagnósticos precoces y preventivos y con respuestas y terapias idóneas. Hay, por ejemplo, ‘cárceles-granja’ para psiquiátricos con buenos resultados. Pero hay que invertir en personal especializado y en medios.

Pero todo eso sigue ahí dentro de la sanidad general, limitada a los Centros de Salud, como una gripe o un catarro común. Y conste que los sanitarios de estos Centros hacen muchísimo más de lo que pueden. Pero van allá más de cuarenta años. Y cuando llegan los problemas,… ‘cada uno que se entienda’. Los pobres nunca tendrán medios para ir a la sanidad privada y especializada, muy cara ella ya desde las primeras consultas y no digamos luego las terapias en régimen de internamiento. Que tampoco están bien orientadas. ¡Están al máximo lucro! Pero somos principalmente nosotros, la sociedad civil, los algo más que presuntos implicados.

Solo sabemos repetir como grito común: “Que se pudran en la cárcel”. Victimizamos vindicativamente. Si a un niño en vez de mandarlo a la escuela lo mandamos a cuidar del ganado no le podemos luego exigir que esté preparado con la EXB o el Bachillerato. No está ni en el sitio ni con el tiempo adecuado.

Muchos de los reclusos, de ser gente con problemas, los retiramos de la sociedad con juicios legales, (faltaría más), por discordantes sociales o peligrosos inadaptados. Pero no van para el sitio en el que se les ayude a curarse, rehabilitarse, reeducarse, reinsertarse y resocializarse. Ni cuando salen nosotros los acogemos en la sociedad para poder valerse por sí mismos.

«¿Sabes, por ejemplo, que está creciendo el número de reclusos que no quieren dejar la cárcel porque no se creen capaces de salir adelante y, por miedo, prefieren seguir presos?»

Ni tenemos instrumentos e instituciones de acogida y reinserción y resocialización. Ni personal especializado suficiente. ¿Sabes, por ejemplo, que está creciendo el número de reclusos que no quieren dejar la cárcel porque no se creen capaces de salir adelante y, por miedo, prefieren seguir presos?

Pero llegado el día se les echa. Y para regresar “a su casa”, el penal, tienen que re-delinquir gravemente. También está constatado que un sector, no pequeño, salen peor. Allí se han preparado mejor para delinquir de nuevo como solución para sobrevivir y que ellos mismos te dicen que tienen claro que serán reincidentes.

Ellos están dentro de un sistema que todos nosotros, sociedad civil, preparamos como la grande solución para todo: “¡Que se pudran ahí!, gritamos alto y al unísono. Dicho todo el anterior, claro que no les aporta nada de lo que se debía. Nos hace peores a todos.

¿Es la cárcel un fracaso colectivo pero con muchos intereses de todo tipo detrás? Muchos especialistas serios en estos temas dicen que hay que ir a otras formas de tratar toda la inadaptación y la desadaptación social.

«Otra justicia es posible. Otro cumplimiento de las penas es posible»

Seguimos hablando otro día. Se me hace tarde. Cuídate.

Un gesto de clemencia por Navidad

El Papa pide a los jefes de Estado de todo el mundo «un gesto de clemencia» con presos por Navidad

El Papa, con los presos
El Papa, con los presos

«Con ocasión de la próxima Navidad, el papa Francisco está enviando a todos los jefes de Estado una carta para invitarles a cumplir un gesto de clemencia con nuestros hermanos y hermanas privados de libertad que sean considerados idóneos para beneficiarse de dicha medida»

 | RD/Efe

El papa Francisco ha escrito una carta a todos los jefes de Estado para animarles a cumplir un «gesto de clemencia» con algunos presos que «se consideren idóneos» para esa medida de cara a Navidad, según explicó hoy la Santa Sede.

«Con ocasión de la próxima Navidad, el papa Francisco está enviando a todos los jefes de Estado una carta para invitarles a cumplir un gesto de clemencia con nuestros hermanos y hermanas privados de libertad que sean considerados idóneos para beneficiarse de dicha medida», se lee en un escueto comunicado.

La petición del pontífice tiene por objetivo hacer que «este tiempo marcado por las tensiones, las injusticias y los conflictos pueda abrirse a la gracia que llega del Señor».

Osoro vuelve a visitar a los presos de Soto del Real: "No estáis solos"
Osoro vuelve a visitar a los presos de Soto del Real: «No estáis solos»

Esta no es la primera vez que el papa argentino reclama al mundo una acción similar.

En noviembre de 2016, en el marco del Año Santo Extraordinario de la Misericordia, Francisco reclamó, usando la misma fórmula, «un acto de clemencia hacia aquellos presos que se consideren idóneos».

Mejorar las condiciones de vida en las cárceles

Asimismo llamó a mejorar las condiciones de vida en las penitenciarías de todo el planeta, que no duda en visitar en sus frecuentes viajes apostólicos, y subrayó la importancia de una justicia que «no sea exclusivamente punitiva sino abierta a la esperanza y a la reinserción del reo en la sociedad».

Tras este llamamiento, algunos gobiernos del mundo anunciaron amnistías de este tipo, como Cuba, cuyo Consejo de Estado concedió el 15 de noviembre de aquel año el indulto a 787 presos en respuesta a la petición del pontífice, que un año antes visitó la isla.

De hecho La Habana ha anunciado amnistías con la visita de cada papa: en 2015 recibieron esta gracia 3.522 como «gesto humanitario» de cara a la visita de Francisco; otros 200 en 1998 por la llegada de Juan Pablo II y otros 2.900 en 2012 meses antes de la visita de Benedicto XVI.

El 18 de noviembre de 2016, Paraguay, por aquel entonces presidido por Horacio Cartes, también anunció el indulto de 16 presos, en su mayoría mujeres

Adviento en la Cárcel de Navalcarnero:

Los presos nos transmiten sus esperanzas

San Dimas

«Hoy nos hemos reunido en la cárcel de Navalcarnero como cada sábado, para celebrar las dos eucaristías. En ellas, intentamos celebrar cada semana nuestra vida a la luz del evangelio y de las circunstancias personales de cada uno»
«Ha sido una celebración muy especial, de mucha ternura, de mucha emoción y de mucho encuentro profundo con el Dios pequeño y pobre que nos va a nacer. Hemos vuelto a comprobar cómo los pobres y los pequeños, representados en los presos de la cárcel, nos dan lecciones y nos ‘preceden en el Reino de los cielos'»
«A mí me enseñan los presos de Navalcarnero y su sufrimiento me hace ser más humano, más evangélico y me obliga a intentar llenar ese dolor de vida y de esperanza. Un día más doy gracias a Dios por este ministerio encomendado»

Por | Javier Sánchez, capellán de la cárcel de Navalcarnero

Hoy nos hemos reunido en la cárcel de Navalcarnero como cada sábado, para celebrar las dos eucaristías. En ellas, intentamos celebrar cada semana nuestra vida a la luz del evangelio y de las circunstancias personales de cada uno. El inicio de cada celebración siempre es un momento de encuentro, porque a muchos de los chavales los vemos una vez a la semana, sobre todo los voluntarios, yo tengo la suerte de verlos casi a diario. Y por eso, siempre hay un primer momento de saludarnos, de darnos un abrazo de bienvenida y ver cómo estamos, y cómo hemos pasado la semana.

Hoy ha sido una celebración muy especial, de mucha ternura, de mucha emoción y de mucho encuentro profundo con el Dios pequeño y pobre que nos va a nacer. Hemos vuelto a comprobar cómo los pobres y los pequeños, representados en los presos de la cárcel, nos dan lecciones y nos “preceden en el Reino de los cielos”. Los listos, los engreídos, los que creen saberlo todo no entienden el Evangelio, porque no pueden aprender nada de nadie. Los presos, desde su dolor, y desde su debilidad, nos han hecho una vez más descubrir qué es lo importante de nuestra vida cristiana, y hacer nuestras las palabras del Evangelio de Jesús “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla” (Mt )

«Hemos vuelto a comprobar cómo los pobres y los pequeños, representados en los presos de la cárcel, nos dan lecciones y nos ‘preceden en el Reino de los cielos’. Los listos, los engreídos, los que creen saberlo todo no entienden el Evangelio, porque no pueden aprender nada de nadie»

Javier Sánchez, capellán de Navalcarnero

Además, este sábado iniciábamos el tiempo de adviento, junto con toda nuestra Iglesia, y por eso hemos comenzado explicando cada uno de los símbolos que teníamos en esta celebración. Los colores litúrgicos para este tiempo especial de preparación previo a la navidad, la corona de adviento, y los elementos fundamentales de estas cuatro semanas. Uno de los chavales nos había preparado también un cartel de ambientación de este tiempo, y la palabra que resumía la temática evangélica de este día: esperad. Con todo ello hemos comenzado la celebración, con nuestro canto de entrada y nuestra disposición a tener un encuentro con Dios y con los demás hermanos reunidos.

Hemos leído la lectura del profeta Isaías y después también el Salmo que como siempre elaboramos y adaptamos para nuestra celebración. En el Salmo se mencionaba mucho la palabra esperanza y el reconocimiento de que la esperanza supone “estar activos”, creyendo que las cosas pueden cambiar. Un tiempo nuevo para una cárcel y una experiencia nueva de vida, la que se nos brindaba. “Que nuestra esperanza consista en estar atentos a quien nos necesita”, rezábamos juntos.

Después del Salmo, como cada día, hemos ido haciendo el eco de lo que habíamos rezando, y como siempre es impresionante, en un silencio conmovedor escuchar cómo cada uno vamos repitiendo la frase que más nos llega en ese momento o más nos llama la atención. Es un momento de oración profunda y sentida la que vivimos juntos y sin duda es expresión de lo que en ese momento cada uno de nosotros estamos sintiendo y viviendo.

Y después del Salmo y su eco, encendimos nuestra primera vela de este tiempo de Adviento, antes de proclamar el evangelio. En esta primera vela se nos invitaba a estar atentos al paso de Dios por nuestra vida, y a poder descubrir que la esperanza nos debe llevar al compromiso con los más necesitados de los módulos, con aquellos con los que compartimos la vida en la cárcel. Una imagen acertada y bonita, que luego retomamos en la reflexión, era la de sentirnos “desde nuestra pobre arcilla llamados a dejarnos modelar por el Dios que nos llama al cambio y a una nueva vida”.

En este clima de oración, proclamamos el evangelio, que como últimamente, lo hizo Wilber, un muchacho colombiano en prisión preventiva desde hace varios meses, pero que fue catequista en su país y que lo proclama siempre desde el corazón y sintiendo lo que dice. Se le nota que está preparado y sobre todo que es de profunda fe. Su querer ayudar a la familia, y por qué no, le ha llevado a la cárcel, y ahora se encuentra aquí, sólo y en espera de juicio que nunca llega, con su familia y sus amigos en Colombia. Siempre me dice que nosotros somos su familia; está en comunicación con ellos por teléfono y varias veces su mujer me envía fotos de sus hijos para poder verlos crecer y participar de su vida, a pesar de la distancia. Llama la atención que siempre tiene una sonrisa en la boca y que además es tremendamente agradecido. Y después de escuchar el evangelio, como siempre lo hemos reflexionado entre todos. Como siempre ha sido impresionante.

Les he dicho a los chicos que estábamos estrenando el tiempo de adviento, un tiempo de esperanza, de ilusión y de sueños. Y luego les he preguntado si ellos tenían esperanzas, si esperaban algo. Se me han llenado los ojos de lágrimas al escucharles: “Claro que tenemos esperanzas, si no, no podríamos vivir”, han coincidido todos,” aquí la vida es muy dura pero tenemos esperanza de salir pronto y de poder cambiar de vida”. Al escucharles no he podido por menos que emocionarme, porque escuchar que en medio de tanto dolor, los sufridos, los crucificados tienen esperanza, sin duda que un gesto y un signo de Dios, del Dios de la vida, que también está crucificado con ellos y que también sufre con ellos. Los crucificados de la vida transmitiendo esperanza.

Les he dicho que me alegraba el escucharles y que haría la misma pregunta, como todos los domingos, en la misa de la parroquia, para ver también cómo la gente me respondía. Es impresionante, porque los que tenemos de todo, los que estamos con menos dolor, los que la vida nos sonríe a cada momento, no somos capaces de valorar los signos del amor de Dios, y quizás estamos siempre quejándonos.

Hemos hablado desde ahí de las esperanzas en medio del dolor que tienen tantos seres humanos; de cómo entre los escombros y las ruinas de Ucrania, surge la esperanza y el amor, cuando vemos que una señora hace comida para la gente, y es capaz de dar vida y cariño en medio de tanto dolor: es la esperanza la que triunfa por encima de la cruz, es la resurrección la que aparece primero. Es la vida del crucificado y a la vez resucitado, es la experiencia pascual por antonomasia. Y desde ahí también la llamada a estar en vela que nos brindaba el evangelio y a reconocer que “de las espadas forjarán arados, y de las lanzas podaderas” que nos decía el profeta Isaías.

Hemos continuado la celebración con el momento de petición, donde teníamos presente de modo especial al obispo auxiliar de la diócesis de Getafe, que en ese momento estaban consagrando, y le pedíamos al Padre que estuviera con aquellos más necesitados de nuestra Iglesia. Los chicos también han pedido por las familias, han presentado sus sueños, han pedido por la gente de la calle… como siempre eran peticiones de los crucificados, al crucificado.

Después de dar gracias juntos con la plegaria eucarística, rezar el santo salvadoreño, recordar a Jesús en su entrega y hacer el brindis por el amor de Dios que se hace presente en la entrega de Jesús y en la fuerza del Espíritu Santo, hemos compartido el momento de la paz. Un momento, el de la paz, especialmente entrañable en la cárcel, porque todos nos abrazamos y nos preguntamos cómo estamos, qué nos pasa. En cada abrazo todos sentimos el abrazo de un Dios Padre-Madre que nos quiere y nos abraza. No es un momento de cumplimento, de darnos la paz “porque toca”, sino que es un momento de hacer presente que nos necesitamos, que somos iguales, que no hay presos y libres, sino que hay hermanos y hermanas que queremos compartir la vida juntos.

Después el momento de la comunión, y al final el canto explosivo de “color esperanza”, que nos ha hecho descubrir que esa esperanza evangélica y profética, de este tiempo de adviento, es posible.

Si la primera misa ha sido especial, la segunda no lo ha sido mucho menos. En esta celebración segunda siempre somos más, unos cuarenta nos reunimos. Y confieso que al mirarles sentados he descubierto y vivido aún más esa fuerza de “algo nuevo”.

Cuando ha entrado Angel, un chaval peruano, toxicómano, le he dicho, mirándolo a los ojos y sonriendo que hace unos días estuvo su madre conmigo en la parroquia y me preguntó cómo estaba. Su madre, hacía mucho tiempo no se comunicaba con él, porque Angel seguía drogándose en la cárcel y porque seguía sin cambiar. Cuando se lo he dicho, la cara se le ha iluminado y me ha dicho: “De verdad? ¡qué alegría! Pensé que ya no quería saber nada de mí”. Su madre me había dicho varias veces, que era su hijo y lo quería mucho por encima de todo, y que en ocasiones había pensado incluso decirle al juez que entrara ella en prisión para que pudiera salir su hijo. Ha sonreído y me ha dado las gracias con un fuerte abrazo.

Luego ha llegado Egson, otro chico peruano, y me preguntado también por su madre; hace unos días me envió una carta para él que también lo emocionó, porque también hacía tiempo no se comunicaban. Le he dicho que esta semana no, pero que yo la escribiría para contarla cómo estaba.

Han ido apareciendo todos los demás, hasta casi cuarenta como digo, y así hemos comenzado la eucaristía. Hemos vuelto a proclamar las lecturas y de nuevo en la homilía, les he vuelto a preguntar si tenían esperanza. Otra vez han vuelto a coincidir todos en lo mismo: “tenemos esperanza de poder cambiar algún día y sobre todo de que Dios nos reúne y nos acompaña, que nos da fuerzas para seguir”. Sin poder contener la emoción y las lágrimas, les he dicho que esa esperanza la veía en cada uno de ellos.

Que para mí era esperanzador cada vez que estaba compartiendo con ellos. Ayer, les dije, pase la tarde con un compañero del módulo dos que está de permiso y con su madre, y fue una tarde esperanzadora y llena de vida. Similar al rato que estuve con la madre de Angel. Esperanza que veía cuando me escribía la madre de Egson, o el padre de Sergio. Y al nombrarlos a cada uno de ellos, me miraban y me regalaban la mejor de las sonrisas, que sin duda era la misma sonrisa del Dios crucificado, en cada uno de ellos, en cada una de sus vidas y en las de sus propias madres. Ha sido de nuevo un momento de gracias, y de pascua, de vida resucitada y llena de Dios.

Después hemos seguido la celebración como cada día. Cuando ha llegado el momento de la paz de nuevo ha surgido una especial ternura evangélica. Sergio, Egson y Angel me han dado especialmente las gracias al abrazarme y de nuevo he sentido las gracias y la sonrisa de Dios. En cada apretón, en cada sonrisa, estaban los cálidos brazos del Dios de la vida, que tantas veces me abraza y me quiere en Navalcarnero.

Y cuando estábamos comulgando, ha surgido algo muy especial, que nos ha demostrado la sensibilidad y solidaridad de los más pobres. Se me ha acercado un chico de los del módulo de enfermería para decirme que un compañero suyo, con demencia, había salido fuera de la sala y que no sabía dónde estaba, que estaba preocupado porque el otro día se perdió por toda la cárcel. Hemos parado de comulgar, y han salido a buscarlo, y de modo especial sus compañeros de la enfermería. Ha sido un momento especial, porque salían hasta los que estaban con muletas a buscar a su compañero. Por fin, lo han encontrado y todos han respirado agusto y sonreído. Tras comulgar, hemos dado gracias por este gesto, y hemos coincidido todos en que allí, en este lugar que parece tan insolidario, la sensibilidad por el otro está a flor de piel, especialmente en aquellos que se encuentran incluso más necesitados: los enfermos con muletas preocupados por aquel compañero con demencia, que se ha perdido. ¿Hay alguna definición más entrañable, más teológica y más evangélica de Dios?

Hemos terminado también con el canto “color esperanza” y la oración final, “Jesús esperamos un año más tu venida a nuestra vida, a nuestra cárcel, a nuestro mundo. Te necesitamos, no nos dejes. Te necesitamos para construir juntos un mundonuevo. Eres nuestra esperanza. Ayúdanos a creernos que se puede hacer”.

Un bonito comienzo de adviento, un signo de esperanza y de vida, algo nuevo está brotando y brota de donde tiene que brotar, de la cruz, del dolor, del sufrimiento, de la entrega. Siempre lo digo: la cárcel es un lugar pascual por excelencia, donde el crucificado Jesús de Nazaret, se une a los crucificados de Navalcarnero, para decirnos que cuenta con nosotros, para seguir poniendo vida y esperanza allí. Recuerdo, como en tantas ocasiones, las palabras de Monseñor Romero: “ No sólo el predicador enseña, el predicador aprende. Ustedes me enseñan. La atención de ustedes es para mí también inspiración del Espíritu Santo. El rechazo de ustedes sería para mí también rechazo de Dios” (Homilía 16 de julio de 1978).

A mí me enseñan los presos de Navalcarnero y su sufrimiento me hace ser más humano, más evangélico y me obliga a intentar llenar ese dolor de vida y de esperanza. Un día más doy gracias a Dios por este ministerio encomendado, porque cuenta conmigo para ello, porque me da su Espíritu y su gracia para poder compartirla. Ojala que pueda ser fiel a esa confianza que El pone en mí, porque me siento como el profeta Jeremías, que no sé hablar, que soy un niño. Y cada día y en cada momento, descubro que no soy yo el habla, sino que Alguien va hablando y haciendo posible la vida, a través de mí.

Los presos me enseñan cada día, me hacen ser más humano, más evangélico y me ayudan a ser cura. “Te doy gracias Padre porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla” (Mateo 11, 25)

Medalla de reconocimiento a Nelly León, capellana de la cárcel de Santiago

Chile: Medalla Cardenal Raúl Silva Henríquez para capellana de cárcel de mujeres

Por| ROBERTO URBINA AVENDAÑO

Reconocimiento a su permanente compromiso con quienes sufren la privación de libertad, revindicando su dignidad y persiguiendo su reinserción a la sociedad

La religiosa del Buen Pastor, Nelly León Correa, recibió la Medalla Cardenal Raúl Silva Henríquez en reconocimiento a su trabajo como capellana de la cárcel de mujeres de Santiago, otorgada por la Universidad Cardenal Raúl Silva Henríquez.La ceremonia tuvo lugar en la capilla de la Cárcel de mujeres de Santiago, a pedido de la homenajeada. En presencia de un grupo numeroso de reclusas, el Presidente y Gran Canciller de la Universidad, Padre Carlo Lira, el Rector Galvarino Jofré y el Vicerrector Académico, Álvaro Acuña, le entregaron la medalla por su “permanente compromiso con quienes sufren la privación de libertad, revindicando su dignidad y persiguiendo su reinserción a la sociedad, reflejando con ello la vigencia del pensamiento del Cardenal Raúl Silva Henríquez, y representando fielmente los valores de una egresada de nuestra Universidad”.

Mujer levántate

La hermana Nelly se ha hecho conocida por su trabajo con las reclusas del Centro Penitenciario Femenino de Santiago, desde 2005, y también por la creación de la Fundación “Mujer Levántate” que acoge a quienes egresan de la cárcel sin tener un lugar donde llegar. Adquirió especial notoriedad en enero de 2018 con la visita del Papa Francisco a Chile, ya que esta cárcel fue uno de los lugares que visitó y donde tuvo un emotivo y festivo encuentro con reclusas, momento que fue reconocido como el de mayor calidez y entusiasmo expresados al Papa.

En su discurso de agradecimiento la religiosa confesó estar “muy emocionada con esta distinción. Le pedí a las autoridades de la Universidad que vinieran a este lugar porque todo lo que yo soy y he logrado es por ustedes”, dijo a la numerosa concurrencia de reclusas presentes en el acto.

Una de las reclusas presentes, Elizabeth, entregó su testimonio durante la Misa. “Hoy me siento empoderada, sé que la Fundación Mujer Levántate me seguirá acompañando y confío en Dios que este trabajo pueda continuar y así restaurar muchas más vidas, tal como restauró la mía. Gracias, hermana Nelly por darle vida a esta fundación y gracias a todos quienes son parte de este maravilloso sueño”, confesó.

Inclusión social con trato digno

La ceremonia tuvo lugar durante la celebración de una Misa por el 14º aniversario de la Fundación “Mujer levántate” que Nelly León, con otras personas que la apoyaron, fundó y actualmente preside. En esa Fundación declaran que trabajan “por la inclusión social de mujeres que están o han estado privadas de libertad a través de un programa integral, donde el trabajo metódico, la conexión afectiva y el trato digno es nuestro sello fundamental”.

“Mujer levántate” acoge, actualmente, un promedio de 100 mujeres al año, impactando la vida de más de 300 niños y niñas. En su presentación, dicen que “cuando una mujer está en la cárcel no solo ella es condenada, sino todo su entorno, principalmente sus hijos, quienes son nuestros usuarios indirectos y en quienes pensamos cada vez que proponemos a una mujer integrarse a nuestro programa y protagonizar un cambio de vida, siendo sujetos de su propio cambio”.

En diciembre de 2020 Nelly León asumió como Delegada episcopal para la pastoral en la diócesis de San Felipe, tarea a la que la invitó el obispo Gonzalo Bravo Álvarez. “Cuando el obispo me pidió este servicio en la pastoral le dije que la cárcel no se transa. Entonces dentro del tiempo que yo pueda aportar a la diócesis, lo haré, pero la cárcel no está en juego y él lo aceptó así”, dijo Nelly a Vida Nueva en esa oportunidad.

Agregó que aceptó esa tarea “porque creo que las mujeres hemos luchado mucho para que se nos abran espacios y en el momento que se nos dan muchas veces retrocedemos, nos cuesta, no aceptamos. Entonces vi aquí una oportunidad no solo por mí, sino por todas las mujeres de la Iglesia que luchamos y pedimos a gritos un espacio. Aquí se abrió uno y espero que no sea el único”.

Plan de trabajo de la Pastoral Penitencial

¿Cuál es el objetivo general de la pastoral penitenciaria?

Evangelizar, anunciando la Buena Nueva de Jesús y promoviendo la instauración del Reino de Dios en el mundo penitenciario, humanizando mediante la promoción y defensa de los Derechos Fundamentales de las personas, sirviendo de puente de unión entre el centro penitenciario y la sociedad.

¿Cuáles son los objetivos específicos de la pastoral penitenciaria?

  • Evangelizar anunciando la Buena Nueva de Jesús y promoviendo la instauración del Reino de Dios en el mundo penitenciario.
  • Humanizar el mundo penitenciario mediante la promoción y defensa de los derechos fundamentales de las personas.
  • Servir de puente entre la cárcel y la sociedad, anunciando y denunciando la realidad del mundo penal y penitenciario.
  • Sensibilizar las comunidades cristianas (parroquias, movimientos apostólicos, institutos religiosos…) y la sociedad sobre la problemática penitenciaria en la diócesis.
  • Promover y formar agentes de pastoral para la misión específica que, encomendada por el obispo debe realizarse dentro o fuera de las prisiones.
  • Apoyar y coordinar las actividades y servicios que ofrecen las personas, grupos, movimientos para el servicio en la misión de pastoral penitenciaria.
  • Atender a las familias de personas privadas de libertad que soliciten ayuda, ofreciéndoles acogida y orientación.

Acompañamiento a los privados de libertad

La Fundación La Merced Migraciones, el ‘LinkedIn’ de las personas privadas de libertad en Elche

La entidad mercedaria ha presentado hoy su Memoria de Actividades 2021, destacando su labor en la pastoral penitenciaria

La Fundación La Merced Migraciones reforzó su apuesta por las personas privadas de libertad en 2021, a quienes atiende en Elche, centro de su actividad en la pastoral penitenciaria. De hecho, 29 personas han participado en el programa de empleo Reincorpora -junto a la Fundación La Caixa- y ya 16 de ellos han encontrado trabajo.

Los datos se recogen en la Memoria de Actividades 2021, llamada ‘Memoria de libertad’, presentada esta misma mañana en Madrid por la organización mercedaria, que este 2022 cumple 35 años tendiendo la mano a los más vulnerables.

Durante la presentación, el director de la Fundación, el mercedario Luis Callejas, ha recordado que, “más allá de los datos, se encuentran personas con deseos de que su voz se escuche”. “Los datos no son algo frío, son historias humanas”, ha reconocido el religioso, que vive en una casa en Madrid con una decena de chavales, en su mayoría ex tutelados.

Empoderamiento

Trinidad Amorós, coordinadora de La Merced Migraciones en la delegación de Elche (Alicante), ha explicado, tras agradecer a las empresas empleadoras, cómo trabajan con los internos durante el segundo y tercer grado. “Se trata de un programa muy individualizado en el que trabajamos mucho la autoconfianza, porque vienen de situaciones en las que se pierde”, ha recalcado.

Para ella y todo su equipo de educadoras no solo es importante conseguirles un trabajo, sino trabajar sus carencias, tales como la comunicación, el trabajo en equipo, la toma de decisiones, la flexibilidad e incluso la solidaridad, para que luego puedan poner en práctica estas competencias adquiridas en la búsqueda de empleo. En definitiva, “empoderarles”, ha subrayado.

El camino de Rubén

La cara tras los datos es Rubén, un joven de 27 años que, tras seis años en prisión, cuenta ahora con el tercer grado gracias a La Merced Migraciones y su proyecto Reincorpora. “Las técnicas están siempre buscándome trabajo, cursos, y cualquier cosa que me haga falta. Ellas me han devuelto la confianza en mí mismo”, ha explicado.

Tras este impulso por parte de la entidad, ahora se permite soñar a corto y largo plazo. El primer paso, sacarse el carnet de conducir. Más adelante, comprar una casa y formar una familia, ha compartido. “Cuando sales de ese sitio te da miedo todo, te agobias con las personas… Muchos lo olvidan, pero yo no, y es lo que me hace seguir adelante”, ha relatado.

La Merced Migraciones acompañó el pasado año a un total de 661 personas, si se tiene en cuenta sus tres ‘patas’ -migrantes y refugiados, personas privadas de libertad e infancia-. En concreto, la entidad cifra en 520 las personas acompañadas en el área de migraciones, 29 presos y 112 menores.

X Congreso de Pastoral Penitenciaria

La Iglesia española pide revisar las «condenas largas sin horizonte de esperanza» y «medidas alternativas a prisión»

PorMaría Rodríguez 

La Iglesia católica española ha pedido «medidas alternativas a la prisión» y revisar la legislación para que no haya «condenas largas sin horizonte de esperanza».

Así se lee en la declaración final del X Congreso Nacional de Pastoral Penitenciaria, organizado por el departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que se ha celebrado en El Escorial (Madrid) del 21 al 23 de octubre.

En este sentido, defienden que «la prisión no es la solución a determinados delitos» y que «con un tratamiento mas educativo se evitaría el ingreso en prisión». Además, reclaman que «las penas alternativas no sean una excepción».

En concreto, a la Justicia le piden que «humanice las sentencias», que sea «valiente a la hora de apostar por las medidas alternativas a la prisión, sin condicionamientos sociales y mediáticos», y que «revise la legislación de las condenas largas sin un horizonte de esperanza y mucho menos de rehabilitación», apostando por «las vías de la justicia restaurativa».

«Como Pastoral Penitenciaria soñamos con un mundo donde cada vez haya menos presos. Un mundo positivo que vaya superando la prisión como recuperación de la persona para la sociedad, en la cual lo normal sean sentencias que se cumplan a través de medidas alternativas en un entorno social y familiar positivo para la persona, y nunca sean la excepción», subrayan

Modelo 77

Alberto Rodríguez: «Cuando entras en la cárcel, dejas de existir, es un sistema para alienar al individuo»

El director y guionista Alberto Rodríguez, durante el rodaje

BEGOÑA PIÑA

El cineasta viaja a finales de los años setenta en Modelo 77, película que ha inaugurado el 70 Festival de San Sebastián, para contar el movimiento de los presos sociales en las cárceles franquistas y que se cerró con la famosa fuga de la Modelo de Barcelona.

La brutalidad en las cárceles franquistas es uno de los capítulos más negros de aquellos años siniestros de la historia reciente de España. Más allá de la represión política, los presos sociales –entonces se les llamaba comunes– padecieron igualmente esa feroz violencia. Aquella historia y la del nacimiento de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) al final de los años 70 es la que ahora cuenta Alberto Rodríguez en su nueva película, Modelo 77, que ha inaugurado el 70 Festival de San Sebastián.

Motines, episodios de autolesiones colectivas, huelgas de hambre… y asambleas, celebradas a sabiendas de las consecuencias que tendrían todas estas movilizaciones, fueron cimentando un colectivo que hizo historia. Hombres de todas las cárceles españolas y entre los que había homosexuales, vagabundos, artistas, ladrones, estafadores… y muchos de ellos sin haber tenido posibilidad de juicio, se unieron para pedir una amnistía y conseguir la libertad. Mejora en las condiciones de las cárceles y la depuración de jueces y de funcionarios de prisiones eran otras de sus reivindicaciones. La película se inicia tres meses después de la muerte del dictador Franco, cuando en la calle se respiraban por fin aires de libertad.

El colectivo no logró la amnistía que pedía, pero aquella fue una derrota dignísima y honrosa que, en el caso de la Cárcel Modelo de Barcelona se remató con la histórica fuga de 45 presos. Y precisamente ese es el escenario en el que ha rodado Alberto Rodríguez su película, con los actores Miguel Herrán, Javier Gutiérrez, Jesús Carroza y Fernando Tejero, entre otros, y sobre un guion escrito junto a Rafael Cobos. Se tardó años en volver a detener a aquellos 45 hombres y, a pesar de la nueva España que se estaba levantando, algunos no tuvieron un juicio hasta 1995.

Están presentando la película como una historia inspirada en la famosa fuga de la Cárcel Modelo de Barcelona de 1978, pero ¿no es mucho más una historia de cómo se organizaron los presos sociales en las cárceles franquistas?

Sí, es una película sobre lo ocurrido con COPEL, el sindicato de presos en las cárceles franquistas entre 1977 y 1979. No es una historia nueva para nosotros, llevamos trabajando en ella desde 2005, cuando empezamos a hacer entrevistas, pero no hemos tenido hasta ahora oportunidades ni cárceles para rodar. Y necesitábamos una cárcel grande, como Carabanchel o la Modelo.

¿Qué cuenta esta historia de finales de los setenta a la gente de hoy?

Algo que no deja nunca de ser interesante y que tiene que ver con la utopía, con la posibilidad de pensar que se puede aspirar a cambiar las cosas. Lo de COPEL fue excepcional, porque si la unión era complicada, mucho más dentro de la cárcel donde sabían que habría consecuencias. Por supuesto, los vientos que ya corrían por todo el país tuvieron mucho que ver y los presos tenían el apoyo de la calle, de abogados y de los intelectuales. Allí había homosexuales, estafadores, miembros de Els Joglars… Andreu Solsona nos dijo que recordaba como una gran experiencia las asambleas en la cárcel y que el trato que les dieron a ellos los otros presos fue exquisito. Están en la foto del final.

¿Esa unión, la fuerza del colectivo, también es un arma para cambiar cosas ahora?

Es lo que más nos hace falta, una visión de conjunto, una unión y dejar de pensar tanto en uno mismo. Hubo un momento en que tuve la sensación de que esta historia se iba a quedar sin contarse, como una página del libro de la Historia que se cae. Había que contarlo.

La violencia en las cárceles franquistas era brutal, usted la muestra en la película…

Tuve la sensación de que esta historia iba a quedarse como una página del libro de la Historia que se cae

Y tratamos de que no resultara demasiado duro, teniendo en cuenta lo que oímos en muchos testimonios y lo que leímos. No sé si en la película la crudeza se transmite porque se percibe como real, tal vez. Mira el caso del anarquista Agustín Rueda, al que asesinaron en Carabanchel. La violencia tenía que estar presente, porque la violencia tiene que ver con el fascismo y ésta es una película muy política.

Las cárceles han cambiado, pero ¿la sensación de ausencia de libertad es la misma, no?

Porque cuando entras en la cárcel, dejas de existir, tu tiempo ya no te pertenece y eso es una de las peores cosas que te pueden ocurrir. Es un sistema para alienar al individuo, por eso esta historia es más utópica todavía, porque ellos buscaban conseguir de nuevo su identidad a través de una lucha colectiva.

¿Es consciente de que con sus películas está escribiendo una especie de crónica de España desde el cine?

La violencia tenía que estar presente, porque la violencia tiene que ver con el fascismo

Pero es involuntario, sin querer, sin un plan deliberado. Pero, por otro lado, hay algo de eso, por eso es interesante esta historia, porque aquel fue un momento en el que parecía que se podía llegar a cualquier sitio, que todo era posible. Estaba todo por crearse y la sensación de libertad era bestial. Ese es un momento de nuestra historia que no se ha vuelto a producir. Entonces todos aspiraban a la libertad, hasta los que estaban en cárceles privados de ella. No todo estaba cerrado. Hay mucha gente que se enroca en el pensamiento contrario y así no se llega a ninguna parte.

‘Modelo 77’ es una ficción inspirada en hechos reales, ¿se han dejado fuera cosas interesantes que no eran pertinentes para la narración?

Rafael Cobos (coguionista) y yo hicimos muchas entrevistas, pero yo no tengo la sensación de haber dejado en el ‘debe’ cosas. También tengo que decir que una parte muy enriquecedora de todo el proceso ha sido construir la ficción. Nosotros nos debemos a la ficción, pero ésta debe ser coherente dentro de un marco histórico, aunque nosotros trabajamos más la parte emocional que la otra.

De todo lo que pasó con COPEL esos años ¿hay alguna historia especial?

El 18 de julio de 1977, los presos estuvieron cuatro días en los tejados de la cárcel de Carabanchel. En una entrevista nos contaron que tiraron un bote de humo desde un helicóptero, porque no conseguían bajarlos de allí, pero los presos lo cogieron y lo devolvieron. Nos dijeron que cayó dentro del helicóptero y que casi se estrella. Lo quitamos de la película porque era bastante increíble, pero luego hemos visto un vídeo con el humo saliendo de dentro del helicóptero. Y es impresionante la historia de los presos cortándose las venas en La Modelo para que entrara la prensa.

La prensa entonces tenía mucha fuerza, ¿qué papel cree que hacen hoy los medios de comunicación?

Bueno, es un momento tan delicado, con el auge de los fascismos y la ultraderecha, es como si lo estuviésemos digiriendo todavía y parece que entre todos estuviéramos blanqueando las cosas que pasan.

Y entre las historias personales, ¿han conocido muchas en esas entrevistas?

Con el auge de los fascismos y la ultraderecha parece  estuviéramos blanqueando las cosas que pasan

Muchas. Las cárceles están llenas de historias. Cada individuo tiene la suya. Hay una divertida, un funcionario de la Modelo que se fue y se dedicó a escribir novelas de ciencia-ficción. Era Luis García Lecha, que usaba varios seudónimos, uno era el de Clark Carrados, escribió centenares de novelas. Luego volvió a la cárcel para completar la pensión.

Y al final, la fuga.

Esta es mi película más austera, la más ceñida a un único punto de vista, el de los presos, el espectador solo sabe lo que ellos saben y ven. Y a partir de un momento, el final de la película tiene más que ver con la justicia poética que con la realidad, aunque la fuga fue real.

Peregrinación a Santiago

110 reclusos de prisiones españolas peregrinan a Santiago

Reclusos de prisiones españolas culminan el Camino de Santiago

La iniciativa fue puesta en marcha por el departamento de Pastoral Penitenciaria e involucró a más 100 detenidos que recorrieron distintas rutas jacobeas

«Nos hemos sentido capaces de volver a nuestras vidas con confianza» fueron algunos de los sentimientos compartido

Expresaron con agradecimiento, la felicidad que puede dar simplemente caminar con una mochila y la oportunidad y confianza que ha supuesto poder participar en esta iniciativa

Finalizada la jornada, volvieron cada uno de sus lugares de origen, aunque, según reconocieron, con las mochilas más vacías después de haber dejado en el camino muchas de sus cargas

(Vatican News).- Se dieron cita en Santiago los 110 detenidos procedentes de 15 prisiones españolas que este fin de semana peregrinaron por el Camino de Santiago. Organizados en 13 grupos, los reclusos recorrieron distintas rutas jacobeas, en una iniciativa promovida por el departamento de Pastoral Penitenciaria, informa la Conferencia Episcopal Española. Junto a ellos, peregrinaron un centenar de funcionarios, capellanes y voluntarios de prisiones.

Partiendo del Monte del Gozo, punto de encuentro del sábado 1 de octubre, se desplazaron a San Martín Pinario donde tuvo lugar un momento de convivencia con el obispo responsable y el director del departamento, Mons. Fernando García Cadiñanos y Florencio Roselló. Uno de los momentos más emotivos de la jornada fueron los testimonios de 11 de los peregrinos participantes en la peregrinación.

“Nos hemos sentido capaces de volver a nuestras vidas con confianza” fueron algunos de los sentimientos compartidos. Asimismo, expresaron con agradecimiento, la felicidad que puede dar simplemente caminar con una mochila; y la oportunidad y confianza que ha supuesto poder participar en esta iniciativa que algunos calificaron como “un trofeo” que no se puede olvidar.

Dejar las cargas en el camino

Con aplausos demostraron también el agradecimiento para todos los que les acompañaron en este camino y les acompañan también en su día a día en el camino dentro de la cárcel.

Después de esta “parada” festiva, el Camino culminó por la tarde con la Misa del Peregrino, presidida por el arzobispo de Santiago, Mons. Julián Barrio.

Finalizada la jornada, volvieron cada uno de sus lugares de origen, aunque, según reconocieron, con las mochilas más vacías después de haber dejado en el camino muchas de sus cargas.