Residencias de mayores en España

España tiene 35.000 personas con gran dependencia sin atender por falta de plazas en residencias de mayores

Además, el país necesita al menos 76.000 plazas más en residencias de mayores para alcanzar la ratio recomendable.

El ministerio de Belarra lanzará una ley de Servicios Sociales que consolidará las prestaciones básicas en toda España

JOSE CARMONA

España necesita al menos 35.000 plazas para atender la demanda actual de personas en dependencia severa o grandes dependientes y requiere la creación de al menos 76.350 plazas en residencias de mayores para alcanzar el ratio de cico plazas por cada 100 personas mayores de 65 años.

Estos son los datos arrojados por el último informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, que analiza el estado de las residencias de mayores tras el impacto de la covid-19. 

El informe registra el estancamiento del número de plazas en residencias de mayores. En 2021 han aumentado los números totales apenas un 2%, un aumento de 7.766 plazas, muy lejos de los números que esta asociación estima como necesarios. Andalucía y la Comunidad Valencia, con 31.475
y 23.485 respectivamente, son las regiones de España con mayor déficit de plazas. 

«Si en 2014 faltaban 53.103 plazas para alcanzar la ratio del 5%, en el último año este déficit alcanza las 76.350»

«Si en 2014 faltaban 53.103 plazas para alcanzar la ratio del 5%, en el último año este déficit alcanza las 76.350. Según los últimos datos oficiales hay en lista de espera de ser atendidas 80.862 personas con Grado II y III, más 60.000 pendientes de valorar, que previsiblemente obtendrán uno de esos grados, lo que eleva el número hasta las 140.862 personas», concluye este informe en materia de Servicios Sociales. 

El informe identifica a Castilla y León y Castilla-La Mancha como las Comunidades con mayor cobertura de plazas de financiación pública, seguidas de Extremadura y Aragón. Por contra, las regiones con menos plazas de financiación pública son Canarias y la Comunitat Valenciana, que no alcanzan un 1,5%. Madrid es la única Comunidad donde las plazas exclusivamente privadas tienen una cobertura mayor (2,53%) que las de financiación pública (1,83%). 

Alcanzar ese ratio, 5 plazas por cada 100 personas mayores de 65, aunque es una aspiración aún inalcanzable para la mayoría de comunidades autónomas, también puede llevar a engaño, según apunta el informe, puesto que la media de edad de las personas en residencias es de 85 años. Por tanto, la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales concluye con una reclamación al IMSERSO, y es que proponga al Consejo Territorial un acuerdo para fijar una ratio «más adecuada a la sociedad actual y a la situación y demandas de las personas mayores, contando para ello con el asesoramiento de las organizaciones científicas y las entidades del sector».

La semana pasada, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, anunciaba un anteproyecto para diseñar una ley de Servicios Sociales que obligue a las Comunidades Autonómas a diseñar un acuerdo de mínimos en torno a esta materia. Con esta ley, que deberá pasar por el Congreso de los Diputados y aspira a ser aprobada en torno a junio y julio, se intentan corregir las enormes desigualdades que existen entre las diferentes regiones de España en materia de Servicios Sociales.

Humor y amor para saber cuidar

Cuidar con amor y humor …es posible

El 19º Ciclo de Conferencias del programa Aula Persona apuesta por la humanización de la salud en su próximo encuentro en la localidad malagueña de Arroyo de la Miel

“Humor y amor para saber cuidar”. Este el título de la conferencia que el psiquiatra, Doctor en Medicina y en Farmacia, filósofo y psicólogo, Mariano Betés ofrecerá el próximo sábado 21 de enero, a las 11:30 h. ofrecerá dentro del programa Aula Persona en su 19º Ciclo de Conferencias ‘Cuidar con amor’ de Asís, Asociación Solidaria Integración Social.

Formas de cuidado

Un ciclo con una serie de charlas que están dirigidas a todo el que esté interesado en el tema: padres, profesionales del tercer sector, educadores, profesores, AMPAS… Estas conferencias se imparten en el edificio Innova de Arroyo de la Miel (Málaga), con entrada libre hasta llenar el aforo a las 11:30 de la mañana.

Las próximas citas mensuales, hasta el mes de abril, afrontarán cuestiones como el cuidado de los mayores, la crisis energética y el cambio climático o la vulnerabilidad. Diferentes especialistas compartirán sus reflexiones al respecto.

El valor de la vejez para un mundo nuevo

«La ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos» (papa Francisco).

Es aquí donde se presenta la revolución de los cuidados, que es la esencia de lo humano. Ciertamente, sin cuidados no hay vida.

El tema central de las V Jornadas de Doctrina Social de la Iglesia de la Comisión diocesana de Justicia y Paz de la Región de Murcia, celebrada durante los días 21, 22 y 23 de noviembre de 2022, giró en torno al «valor de la vejez para un mundo nuevo». Se realizaron en el Instituto Teológico de Murcia, OFM.

El ser humano, tanto desde el punto de vista somático como desde el psicológico, es un ser sumamente vulnerable. Desde su nacimiento hasta el final de la vida es vulnerable. Es mortal, vive con el riesgo de sufrir toda clase de enfermedades, sobre todo en la vejez. Sin embargo, es una dicha llegar a la vejez, cuando otras personas «murieron antes de tiempo», en palabras de fray Bartolomé de las Casas. La vejez es un motivo de acción de gracias al Dios de la Vida.

El primer ponente de estas Jornadas fue el Dr. Emilio García Sánchez, profesor de medicina en la universidad Cardenal Herrera de Valencia. Señaló que el único modo de seguir sobreviviendo es «la mutua ayuda, el cuidado, la solidaridad universal y la responsabilidad ética de unos por otros». Se centró en la vulnerabilidad de las personas ancianas, enfermas graves y discapacitadas, que se han visto desprotegidas y, en algunos casos, excluidas del debido cuidado.

El proceso de envejecimiento suele limitar las funciones corporales y cognitivas y con frecuencia va unido a la disminución de la capacidad para participar en las relaciones interpersonales y sociales. Estas pérdidas de relaciones sociales van llevando a la persona anciana a un progresivo aislamiento con todo el impacto emocional que esto conlleva. A muchas de ellas con enfermedades crónicas les afecta y hiere más el ser marginadas y olvidadas que el mismo dolor. Y esto es causa de una profunda soledad, depresión, destrucción de la autoestima que, incluso, les puede llevar a desear la muerte.                  Porque el deseo de morir de quien sufre una enfermedad grave surge cuando ya ha muerto socialmente para los demás. «La soledad es la antesala de la muerte», señalaba el Dr. Emilio García.

El sistema capitalista neoliberal valora a las personas sanas, jóvenes y bellas, hombres y mujeres que generan riqueza, que producen; valora a las grandes gentes emprendedoras, a la élite del deporte y artistas… Sin embargo, las personas vulnerables, pobres y ancianas son descartadas, ignoradas y más si sufren alguna enfermedad crónica, porque no generan riqueza, no producen. Las personas mayores son una carga para la sociedad, con cuantiosos gastos en sanidad y, en algunas familias, hasta un estorbo. Una alta personalidad del mundo económico-financiero llegó a decir que las personas ancianas son una limitación y un obstáculo para el desarrollo de la economía. En verdad la sociedad capitalista ha generado un individualismo que mata. Valora más el dinero que la persona.

El profesor Marcos Alonso Bote, catedrático de sociología de la Universidad de Murcia, presentó un análisis de la situación de la vejez en la Región. Señaló que esta región es eminentemente de gente joven. Es la Comunidad española con menos personas mayores y la más baja en esperanza de vida. No dudó en afirmar que la mitad de las personas pensionistas de la Región de Murcia percibe por debajo de los 800 euros. Esta realidad afecta a las personas ancianas. Las políticas que emanan del afán de lucro y del individualismo terminan por ser una fábrica imparable de soledad y de vacío.

Ante esta situación, en donde el sufrimiento, la angustia y el dolor campean hiriendo a multitud de hermanos y hermanas, marginándolas, excluyéndolas y obligándolas a vivir una vida que no es vida, se impone la práctica de la compasión. Compasión significa «sufrir con». Es la capacidad de dolerse con el sufrimiento de las demás personas. Es meterse dentro de ellas y vibrar con ellas. Es un sentimiento de amor, de cariño, de ternura. Pero es también la capacidad de sonreír, de acoger, de abrazar, de llorar y de reír. Es aquí donde se presenta la revolución de los cuidados, que es la esencia de lo humano. Ciertamente, sin cuidados no hay vida.

En la mesa redonda, en la que participaron Juan José Gómez, gerontólogo, director de un Centro de Día, Antonio José Torrano, director de una residencia de personas mayores de Mensajeros de la Paz, Elena Martínez, médico internista y Adela Delgado, enfermera, se abordó el tema de los Cuidados Paliativos. Estos buscan superar el sufrimiento físico y emocional. 

El Cuidado y la ternura constituyen un orden alternativo a la explotación y la dominación.

La vulnerabilidad es la gran oportunidad para que el ser humano desarrolle sus cualidades, sobre todo la capacidad de cuidar y de dejarse cuidar. De ciudadanos debemos pasar a «cuidadanos», señalaba Juan José Gómez, es decir, que se desarrolle en cada persona la actitud, profundamente evangélica, de estar al lado de las gentes vulnerables, para que descubran su dignidad y mantengan firme la esperanza.

Los Cuidados Paliativos ayudan no solo a aliviar el sufrimiento físico, sino sobre todo a combatir la soledad, a fortalecer la autoestima, a levantar la esperanza y a sentir el amor y la acogida. El espíritu de los Cuidados Paliativos emerge de la misericordia, de la compasión y de la ternura. Quien está enfermo en fase terminal, con frecuencia, sufre una soledad indescriptible. Necesita sentir compañía, tacto, caricias. El contacto físico es una manera de consolar. El tacto es uno de los medios de comunicación más eficaces.

Por ejemplo, coger la mano o dar un suave masaje son maneras de acompañar, de hacer sentir nuestra proximidad. Asimismo, el llamar por el nombre y mirar a los ojos, en silencio, son actitudes de consuelo. Una persona enferma en fase terminal es muy sensible.

Esta actitud del cuidado y la compasión no se realiza solamente entre la persona que vive bien y la que sufre. Es necesario, para construir un mundo nuevo, que también la vulnerable, la anciana, la herida socialmente, en su debilidad se haga misericordiosa y compasiva. Cuando una persona anciana comparte su ayuda con otra se construye la fraternidad y se siembra la semilla de un mundo más humano. La misericordia y compasión entre vulnerables (pobres, ancianos, enfermos…) encierra un potencial profundamente transformador. Qué bello es escuchar el grito de aquella abuela de la Plaza de Mayo en Argentina: «Mientras tenga vida seguiré soñando y luchando».

El papa Francisco señala que «Los ancianos deben estar en el centro de la atención de la comunidad: el diálogo entre los niños y los abuelos es fundamental para evitar el crecimiento de «una generación sin pasado, es decir, sin raíces… La ancianidad no es un tiempo inútil en el que nos hacemos a un lado, abandonando los remos en la barca, sino que es una estación para seguir dando frutos. Hay una nueva misión que nos espera y nos invita a dirigir la mirada hacia el futuro. Será una elección de amor de los ancianos hacia las nuevas generaciones».La experiencia y madurez de la persona mayor es un pozo de sabiduría. En las culturas de los pueblos originarios de América y África, la gente anciana tiene ya de por sí una autoridad moral, porque es depositaria de las tradiciones de las generaciones anteriores. Es respetada y valorada.

Finalmente, cuando llega el momento del final de la vida, las personas creyentes, de cualquier confesión religiosa, pueden encontrar en su fe una fuerza esperanzadora. La muerte, por la que vamos a pasar, es la puerta a la plenitud de la vida. Por eso, pacientes con años y dolores, no temen morir. Renuncian a los tratamientos de soporte vital porque lo único que van a servir es para prolongar el sufrimiento, por ello prefieren simplemente, que se les acompañe esperando el momento de cruzar el umbral de la eternidad y penetrar en el Misterio de Dios.

Fernando Bermúdez

La lógica deshumana del capitalismo

«El tratamiento a los mayores nos da una imagen de la lógica deshumana del capitalismo»

Naiz [Foto: la escritora Silvia Federici

Por Maddi Txintxurreta 

Es marxista con muchos ‘peros’ y feminista sin duda alguna. Dice que le gusta «explicar» y son muchas y muchos quienes la escuchan. Con ‘Calibán y la bruja’ como su obra clave, Silvia Federici es una referente del feminismo.

Silvia Federici (Parma, Italia, 1942) llega a Iruñea invitada por Katakrak. Pende de sus ojos el peso de una mirada prospectora desviada de lo común –vuelta hacia los comunes– y hojea los títulos que llevan su firma y que Katakrak ha colocado en una mesa aparte. «¿Puedo llevarme una copia de este?» pregunta a la responsable del espacio cultural, y esta le responde con un «claro» tan evidente que parece que piensa: «¡Si es suyo!»

Ochenta años atraviesan sus palabras y su cuerpo y no puede dejar de mirar a la historia para leer el mundo actual: lo piensa, mastica y devuelve comprensible a sus lectoras. Recurre y regresa a menudo a las luchas feministas de la década de 1970 en Estados Unidos, como si intuyera que si hace cincuenta años no hubiera estado allí, no estaría en Iruñea un día de octubre del 2022 presentando ‘Ir más allá de la piel’.

Viene a Katakrak a presentar ‘Ir más allá de la piel’. En esta obra aterriza su pensamiento al mundo actual, al capitalismo contemporáneo. Teniendo en cuenta que vivimos una época de constantes cambios, a usted, como escritora, ¿le supone alguna dificultad pensar e interpretar la época actual?

¡Al contrario! Todos mis libros llegan hasta la experiencia contemporánea, a pesar de que siempre tengo una perspectiva histórica, porque el pasado para mí no es pasado, no es algo que ha muerto: vive en el presente. Nunca podría analizar el presente olvidándome del pasado. La clave es comprender el cambio social, comprender cómo las estructuras que son históricas todavía se transforman. El capitalismo tiene una historia de más de cinco siglos y en cada fase histórica se cambia, se vuelve en respuesta a las luchas, a los cambios económicos, a las crisis… pero la experiencia actual es fundamental.

En sus trabajos sostiene que las mujeres son el principal motor para la producción capitalista; antes de los 70 porque se dedicaban de manera gratuita a los trabajos reproductivos y, después, con su entrada en el mercado laboral, porque son ellas las que soportan las peores condiciones laborales, además de que siguen con el trabajo reproductivo gratuito.

Sí, cualquier tipo de trabajo, las mujeres lo hacen. Hacen el trabajo de reproducción, que incluye el trabajo del campo, de la agricultura o de la sanidad. También el trabajo extradoméstico, en las oficinas, en las fábricas, el trabajo industrial. En Bangladesh, en México a la frontera con Estados Unidos, en las llamadas zonas de libre comercio, hay formas de explotación del trabajo de la mujer similares a la esclavitud. Por eso, hoy las mujeres son las protagonistas del desarrollo. Y creo que siempre ha sido así.

¿No le parece que esta situación de vulnerabilidad les ofrece al mismo tiempo un gran poder, en cuanto las necesita el capital?

Claro, el trabajo de la mujer ha sido la fuerza que ha permitido relanzar una nueva fase del desarrollo. Por eso mismo las mujeres son las protagonistas de muchísimas luchas sociales, empezando por la lucha sobre la reproducción y la lucha contra la destrucción de la naturaleza. En muchos lugares de África y América Latina vemos que las mujeres están en primera línea contra la deforestación, contra la política del extractivismo, la minería, la extracción petrolera… porque se dan cuenta de que la destrucción de la naturaleza es la destrucción de la vida, de la comunidad. Y saben que aunque estas empresas pueden traer salarios para los jóvenes, destruyen a la comunidad la posibilidad de reproducirse.

Participó en la campaña ‘Salario para el trabajo doméstico’ en los años 70. La falta de salario convierte a las mujeres en dependientes y domésticas, sin embargo, el salario es uno de los mayores mecanismos de control del capital. ¿Cuál debe ser el punto de encuentro entre el trabajo de hogar y de cuidados y el salario para que no suponga una dependencia esclava de los hombres ni del capital?

Sí, pero voy a agregar: solamente se dice que el salario es una medida de control cuando se habla de las mujeres y del trabajo de hogar. No se dice que es una medida de control cuando se habla de los salarios de los profesores o de los salarios de los obreros industriales. Si es verdad que luchar por un salario reproduce el capital, ¿porqué no creamos los mismos discursos en relación a todos los trabajadores asalariados? ¿Qué vamos a proponer? ¿Que todos trabajen sin salarios?

El discurso por el salario en el trabajo doméstico era una estrategia de un momento concreto para liberar las mujeres de la dependencia de los hombres, para visibilizar que lo doméstico es un trabajo, un trabajo que produce capital y sustenta cualquier actividad productiva. Porque aunque no produce coches, produce trabajadores para generaciones futuras. Por ello, pedir un salario era una forma de abrir una vía de contacto y negociación entre mujeres y capital. En los años 70, la relación mujeres-capital era mediada por los hombres. Entonces, el salario no era el fin, nunca lo propusimos como tal, sino una estrategia para cambiar la relación de poder entre mujeres-hombres, mujeres-estado y mujeres-capital. Y a partir de esta posición empezar un nuevo ciclo de lucha.

En ‘Calibán y la bruja’ determinó que el capitalismo ha transformado los cuerpos en máquinas de trabajo y sostiene que las mujeres sufren una doble mecanización, productiva y reproductiva. ¿La implicación de los hombres en el trabajo de hogar y de los cuidados ayudaría a resolver esta situación?

¡Claro! Pero dos cosas: lo primero, esto no cambiaría la condición de este trabajo. El problema sigue siendo que este trabajo está desvalorizado, no está remunerado y no da acceso a beneficios como pensiones o un seguro de salud. Compartir el trabajo con los hombres es un paso. Pero lo más importante de todo es responsabilizar al Estado. Hemos visto en las luchas en torno al trabajo doméstico que la dificultad de compartir el trabajo con los hombres no es solamente la falta de voluntad de los varones, que es tanta, es también que la organización actual del trabajo y de los salarios provoque que sea mejor que el varón trabaje fuera de casa, porque su salario es mayor. Entonces, además de compartir, se necesita un cambio de la organización del trabajo asalariado.

En Euskal Herria, algunos sindicatos y partidos llevan tiempo reivindicando un sistema público de cuidados. ¿Cree que esto podría ser efectivo contra la crisis de los cuidados?

Claro que el Estado se debe responsabilizar. Aunque yo soy crítica con lo que dicen, porque el Estado debe responsabilizarse sin establecer un sistema de control y la comunidad debe decidir qué servicios nos va a dar el Estado. Soy contraria a que el Estado organice, debemos ser partícipes. Siempre he dicho que estos discursos de los comunes, los entramados comunitarios, las asambleas vecinales, son necesarios para cambiar nuestra relación con lo público. Porque hoy el Estado es neoliberal y no tiene ningún interés en reproducir nuestra vida. Nos ofrecen la sanidad para que volvamos a trabajar lo antes posible, nos ofrecen servicios, lo más baratos que pueden. Entonces, necesitamos una lucha desde abajo y esto significa que la comunidad debe organizarse y relacionarse con quienes trabajan en los servicios públicos. No es suficiente abrir las ventanas y aplaudir a las enfermeras, tenemos que encontrarnos con ellas y decidir qué necesitamos, qué podemos hacer.

«Cuando hablamos de trabajadores es necesario tener en cuenta la diversidad y saber que aún así podemos pensar en formas de lucha conjuntas. Se trata de pensar cómo juntarnos de manera que los que tienen más privilegios no sean los que dominen la lucha. Es una cuestión de organización»

El cuerpo cambia, envejece, se vuelve inservible en la lógica capitalista y se deshecha. ¿Cómo debemos resignificar, recuperar, ‘reciclar’ estos cuerpos?

Cuando pensamos en la condición de los mayores hoy, vemos verdaderamente la violencia de esta sociedad capitalista y cómo destruye a las personas. En muchas sociedades precapitalistas, y pienso sobre todo en las comunidades indígenas de Norte América, los mayores eran los guías, también las mujeres mayores. Tenían la sabiduría y la experiencia, la memoria colectiva del pueblo. Tomaban las decisiones. Ahora los mayores son los tontos, no son productivos, pesan, dan problemas a las familias, son una carga. Vivimos una desvalorización de los mayores y se desvaloriza la reproducción. Y todavía el capitalismo privilegia, en el contexto de esta desvalorización general, la infancia, porque de ahí vienen los futuros trabajadores. Así que los mayores se pueden desechar como basura.

Hemos visto con el covid-19 en Estados Unidos que muchos de los mayores que murieron estaban en los centros públicos financiados por el Estado. Pero la crisis de estos centros era precedente al covid-19, porque en estos centros se han cortado los fondos, el personal, así que dejan a los mayores durante horas en sus camas. El tratamiento a los mayores nos da una imagen de la lógica deshumana de esta sociedad capitalista.

Algunas voces que se declaran feministas defienden el sentido más biologicista del cuerpo y reprochan tanto al movimiento queer como al transfeminismo que vacían de contenido la categoría mujer, que «borran» a las mujeres. ¿Qué opinión le merece esto?

Creo que hay problemas en ambos lados. Yo vengo de una lucha que surgió en los años 70, cuando el feminismo criticó la concepción del capitalismo sobre la mujer. Siempre hemos subrayado que mujer no es un concepto biológico. Pero la mujer es importante como sujeto político, porque mujer, en la historia de la sociedad capitalista, ha significado toda una organización particular de la explotación y del trabajo. Y todo un tipo de lucha contra la discriminación.

Es cierto que el feminismo siempre ha tenido más conciencia de las diversidades. Pero lo mismo pasa con los trabajadores, ¿no? ¿Vamos a desechar la condición del trabajador explotado porque un trabajador no es lo mismo en el País Vasco o en España, o en África? Claro que la categoría del trabajador explotado es importante para comprender la lucha en la historia del capitalismo. Y, a pesar de ello, la categoría del trabajador explotado incluye una gran variedad. ¿Porqué se responsabiliza de la diversidad solamente al movimiento feminista? ¿Porqué no se le pide lo mismo al movimiento de los trabajadores?

Cuando hablamos de trabajadores es necesario tener en cuenta la diversidad y saber que aún así podemos pensar en formas de lucha conjuntas. Se trata de pensar cómo juntarnos de manera que los que tienen más privilegios no sean los que dominen la lucha. Es una cuestión de organización.

Pero, como defiende la teoría interseccional, la relación entre opresor y oprimido es coyuntural y esto puede general tensiones.

Verás, en los años 70, a partir del movimiento del Poder Negro, hubo una discusión muy interesante. Trataba de la diferencia entre autonomía y separatismo, porque había una parte del movimiento negro a favor del separatismo, de una forma de organización sin blancos. La autonomía, sin embargo, significa poder decidir, tener espacios sin personas blancas, pero a pesar de ello poder juntarnos en las luchas donde tenemos intereses comunes decidiendo cuándo, dónde y de qué forma.

Este discurso también se ha tratado en el movimiento feminista. Las separatistas decían ‘nada de trabajo con los hombres. Vamos a crear comunidades de mujeres, vamos a crear una cultura exclusivamente de mujeres, porque la relaciones con los hombres son siempre de dominación’. Por otro lado, y yo me posiciono en este lado, hay mujeres que dicen que no, porque los hombres también son explotados.

En ‘Calibán y la bruja’ hablo de acumulación de diferencias, acumulación de jerarquías: el capitalismo, cada vez, en cada fase de desarrollo, no deconstruye estas divisiones. Es así, dividiéndonos, haciendo que peleemos unos con otros, como ha podido perpetuarse. El discurso no debe ser que nunca nos podemos encontrar con los hombres, sino que tenemos nuestra autonomía y capacidad de decidir, que nos organizamos como mujeres y no incluimos hombres en nuestra organización. Y vamos a decidir en qué espacios y cómo participarán los hombres.

Defiende en ‘Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes’ la vida comunal libre de relaciones productivas. ¿Cómo podemos imaginar los comunes?

Yo hablo de la necesidad de las relaciones comunales hoy, en una sociedad donde en cualquier parte estamos circundados, circundadas, por la relación capitalista. Entonces, la concepción de los comunes hoy no es una concepción final. Pero podemos pensar en lo comunal, sea en el marco de las relaciones sociales, de compartir los bienes, pero sobre todo como un principio de organización social que se puede y se debe aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas. Por ejemplo, compartiendo la riqueza natural y la riqueza que se produce o colaborando en la reproducción de la vida, etcétera. También en la justicia. Decir no a las cárceles, no a la Policía y pensar en la justicia de forma comunal. Hay varios ejemplos en el seno de las comunidades indígenas, porque ellos tienen otros sistemas, como el sistema restaurativo, y podemos valorar si pueden inspirarnos.

Esto, por ello, es un principio de organización social para crear una sociedad que no esté fundada en la explotación ni en la competencia, sino en la colaboración. Y, sobre todo, bajo el principio de responsabilizarnos; de todo, no solamente de nuestras vidas individuales, también de la vida de la comunidad. Responsabilizarnos también de la reproducción de la riqueza que usamos.

Las comunidades indígenas nos dan una lección, pues ellos decían: ‘Debemos dar a la naturaleza para que las próximas generaciones la puedan usar’. Así, no solamente hay que consumir, buscar y traer, también se debe reproducir. Eso es lo que te hace miembro de una comunidad. Porque el miembro de una comunidad no es la persona que llega y toma, es alguien que se responsabiliza de los otros, de las otras, y de la medida de reproducción.

Para mí, lo comunitario es una forma de crear más resistencia, de fortalecer nuestra resistencia hacia el Estado y al capital. Es, también, un terreno para la experimentación. Necesitamos experimentar, la sociedad que queremos construir no se va a construir en un momento. Se va a construir a través de un largo proceso de lucha, que debe ser también un proceso de experimentación para lograr nuevas formas de autogobierno. Ahora no somos capaces de gobernarnos sin el Estado, porque hemos interiorizado esta dependencia. Por ello, necesitamos un proceso de liberación y, para mí, el común es eso.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/especial/20221114/el-tratamiento-a-los-mayores-nos-da-una-imagen-de-la-logica-deshumana-del-capitalismo

El programa «El Lago»

Dolors Ribes: “A partir de los 60, el reto es mantener una actitud positiva frente a la vida”

La coordinadora del programa ‘El Lago’, para religiosas y laicas, reflexiona desde la fe sobre los anhelos que surgen a la edad de la jubilación

Profundizar en las preguntas más difíciles sobre la vida es una característica del ser humano que se acentúa, o, al menos, cobra mayor protagonismo al llegar a la tercera edad. Ante esto, y con el afán de ofrecer una reflexión, desde la fe, al momento vital que se abre a partir de los 60 años, Ruaj Vedruna organiza una nueva edición del programa ‘El Lago’, orientado a mujeres, laicas y religiosas. Vida Nueva profundiza sobre ello con Dolors Ribes, coordinadora del programa.

PREGUNTA.- ¿Cómo es el momento vital que empieza a partir de los 60?

RESPUESTA.- En torno a los 60-65 años se inicia una nueva etapa. Es a partir de ese momento, cuando vamos viendo como, por circunstancias de la vida, en ocasiones se producen importantes cambios en el ámbito laboral en el que nos movemos. Para otras personas, los cambios vienen dados en relación a su salud, que hace que tengan que replantearse algunos aspectos de la vida.

También se da, sin cambios físicos importantes o de trabajo, cuando llega un momento vital en que las personas se plantean preguntas de difícil respuesta y que entienden necesitan profundizar en ellas, aprovechando, por ejemplo, un curso de formación como el que se ofrece. La persona debe hacer frente a distintas situaciones y a veces no dispone de herramientas suficientes para afrontarlas. El reto es mantener una actitud positiva frente a la vida y a los cambios que se avecinan.

Después de tantos años de permanencia en la entrega, vida laboral, familiar, se recoge el fruto de una mayor gratuidad y libertad interior. Para las personas creyentes son unos años decisivos para reactivar el seguimiento de Jesús y cultivar el sentido de misión a fin de mantener una presencia evangelizadora, en cualquiera que sea su opción de vida.

P.- ¿Se vive de forma diferente este momento siendo religiosa que siendo laica?

R.- Tiene sus matices, pero hay muchos puntos en común. Puede ser el momento en que se deja el activo laboral o de ceder responsabilidades en el ámbito en el que se trabaja y se entra en otra modalidad de trabajo/acción. Esto tiene su complejidad. Se producen cambios importantes en la vida de la persona. Son experiencias que obligan a plantearse la propia existencia como plenitud o como fracaso.

Se puede experimentar, de alguna manera, un vacío interior (las cosas van adelante con otros, los hijos se han emancipado y viven sus vidas, ya no somos imprescindibles). En esta situación pueden buscarse formas de compensarlo constructivas o saludables.

Se puede vivir este nuevo tiempo como una oportunidad de servicio gratuito sin tener que ajustarse a un horario laboral. Por ejemplo, en la familia el cuidado de hijos nietos, padres de edad avanzada, implicarse a fondo en voluntariados,etc.

En definitiva, se abren nuevos horizontes y es momento de hacerse nuevos planteamientos. Existe la posibilidad de profundizar en la formación, y también desplegarse en alguna actividad que nos gusta y a la que hasta ese momento no era posible dedicar tiempo…

P.- ¿Qué papel tiene la fe en este momento de la vida?

R.- En este tiempo ya cercano a la jubilación o el cese de la actividad laboral, o ya inmersas en ella, la persona se percibe más integrada. El Dios que se le revela es un Dios de cercanía y misericordia, aun en medio de la oscuridad. Es un Dios que invita más que a hacer, a abandonarse y dejarse hacer por Él. Desde su ser creyente es un Dios que nos sigue llamando a la misión, a profundizar en las raíces creyentes que nos sustentan.

P.- En las semanas abordan desde el papel de algunos iconos bíblicos hasta el cuidado corporal ¿por qué son importantes estos aspectos?

R.- Porque la mayoría de las personas de esta edad, al estar tan implicadas en sus responsabilidades profesionales o familiares, no han tenido oportunidad a veces, para ahondar en una formación suficientemente actualizada en temas básicos de Teología, Psicología de la mujer en esta etapa, Realidad mundial, Vida creyente, Palabra de Dios.

Al poder abordar estos temas desde las diferentes áreas troncales, podemos resituarnos en esta nueva etapa con un horizonte más amplio y con más seguridad, para mantener una presencia evangelizadora y una vida más plena. Sí, es una formación integral que busca posibilitar que la persona profundice en su vida toda teniendo en cuenta el cuerpo, la mente y el espíritu.

¿Qué horizontes se me abren?

P.- En estos años ¿qué preguntas y anhelos han detectado en quienes accedían al programa?

R.- Las preguntas que se hacen las participantes son algunas como las siguientes: “Hasta ahora tenía muchas responsabilidades y trabajos pero ahora que eso ya ha acabado ¿cómo situarme? ¿Sabré encontrar ritmo a esta nueva etapa? ¿Qué horizontes se me abren? ¿Cómo canalizar toda la vida y energía que tengo a favor de los demás, del Reino?”

Y en cuanto a los anhelos, escuchamos entre otros, el “seguir ofreciendo esta vida que se siente palpitar, pero no se sabe muy bien cómo hacerlo. Las personas que ya habían iniciado pequeños voluntariados, aun en medio de sus trabajos, desean hacerlo a pleno pulmón. Está la búsqueda de un tiempo amplio de formación, actualización. Y el descubrir nuevos horizontes y relacionarse con otras personas creyentes, que se encuentran en esta misma etapa.

P.- ¿En qué situación estaban al acabar?

R.- Bastantes mujeres participantes del Lago llegan a valorar la Formación Permanente en dinámica de proceso. Un proceso que dura toda la vida, y cómo no esta etapa también, y propicia personalizar la gestión de la propia vida y alimentar la fe recibida de Dios y acogida por cada una.

Expresaron en la evaluación su estar contentas y agradecidas de que exista un programa de acompañamiento para mujeres en esta etapa, religiosas de diversas congregaciones y laicas vinculadas a diferentes carismas.

Estas mujeres se toman muy en serio la tarea de acompañarse mutuamente, siendo acompañantes y acompañadas. Existe la cultura de que la misión dura toda la vida, que no se acaba con la jubilación. Las mujeres se implican activamente en nuevas tareas de misión en el voluntariado y se preocupan de conocer y abrirse a nuevas posibilidades. Desarrollan una actividad importante y ésta es reconocida y celebrada en las provincias de las diversas congregaciones, en el caso de las religiosas.

Amplían sus horizontes y valoran la comunidad interprovincial e intercongregacional. Valoran la apertura a otros y otras, el diálogo inter como actitud de comunicación y encuentro. Se amplían las redes por la relación con otras mujeres de distintos lugares.

Viven su vocación con más calidad humana y espiritual, se hacen planteamientos importantes, toman decisiones en dinámica de discernimiento sobre modos y maneras de seguir entregando la vida en su edad y circunstancias concretas.

Varias de las participantes, a partir de ‘El Lago’ se animan a vivir experiencias apostólicas –por un tiempo– en latitudes diferentes a las de su entorno habitual.

Realmente desde el equipo RUAJ que anima el programa, en colaboración con el equipo de formación Vedruna Europa, constatamos que tras siete ediciones, casi 25 años de programa, cuyos contenidos hemos ido actualizando, han pasado por EL LAGO 350 participantes de diferentes congregaciones y nos han dado testimonio de cómo la vida se vive en proceso y en misión, hasta el final de nuestros días. Hoy vemos importante ofrecer esta oportunidad a la participación de mujeres laicas que viven la misión y se plantean entrar en procesos formativos como este

Las Marchas de los pensionistas

Los pensionistas se manifestarán este sábado en Madrid

Pensionistas de diversas plataformas se manifestarán este próximo sábado en Madrid.

El Independiente

Movimientos de pensionistas de diferentes comunidades autónomas han convocado una manifestación en la capital de España para el próximo 15 de octubre a fin de exigir la revalorización de las pensiones respecto al incremento del IPC acumulado anual y una pensión mínima del 60% del salario medio.

Entre las diferentes plataformas convocantes se encuentran organizaciones de pensionistas de Galicia, Andalucía, Extremadura, País Vasco y Madrid, así como la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe), la Asociación Jubilación Anticipada sin Penalizar (Asjubi40) y la Confederación General del Trabajo (CGT).

Esta manifestación, que se celebrará a mediodía desde la Plaza de Neptuno hasta Callao, será el primer paso de una movilización general que los convocantes tienen previsto realizar en noviembre en los pueblos y comunidades para seguir defendiendo sus reivindicaciones, informa Europa Press.

Además de exigir la revalorización de las pensiones con el IPC, piden una auditoría de las cuentas de la Seguridad Social y muestran su «rechazo a la privatización del Sistema Público de Pensiones (SPP)».

Pensiones de miseria

Las asociaciones de pensionistas convocantes denuncian que, mientras algunas comunidades están bajando impuestos, como el de Patrimonio, las pensiones mínimas y no contributivas son «de miseria».

Recuerdan, además, que las pensiones perdieron en 2021 un 3% de poder adquisitivo y que salarios y pensiones están perdiendo más de seis puntos de poder de compra en lo transcurrido de 2022.

Frente a ello, critican, las empresas del Ibex 35 están batiendo récords de beneficios, alcanzando los 48.868 millones de euros en el primer semestre del año.

«La causa fundamental del incremento de los precios no son los salarios ni las pensiones: son quienes, en régimen de monopolio, fijan los precios para mantener e incrementar sus escandalosos beneficios», denuncian.

«Seguiremos en la calle hasta revertir las contrarreformas que nos están imponiendo, acabar con la brecha de género en salarios y pensiones, eliminar la penalización a las pensiones anticipadas con largas carreras de cotización, recuperar los derechos perdidos en las sucesivas reformas laborales y de pensiones, generar un reparto equitativo de la riqueza y mejorar y garantizar servicios públicos y comunitarios universales y de calidad», advierten los convocantes.

«Monólogos de la Vida Misma»

San Juan de Dios planta cara a la soledad de las personas mayores

La campaña nacional de sensibilización ‘Monólogos de La Vida Misma’ ofrece propuestas para combatir el aislamiento y exclusión social de los ancianos

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios ha presentado la campaña nacional de sensibilización ‘Monólogos de La Vida Misma’, que da voz a las personas mayores y la situación de soledad no deseada, aislamiento y exclusión social en que viven muchas de ellas, animándonos a realizar pequeños gestos que pueden cambiar esta realidad.


“La soledad no deseada es una de las caras más dolorosas y no siempre reconocidas de la vulnerabilidad”, afirmó Juan José Afonso, director general de San Juan de Dios en España, quien destacó que esta campaña es un llamamiento a la sociedad. “Con esta iniciativa hacemos público algo que está en nuestro ADN y que cada día se lleva a cabo en cada centro de San Juan de Dios, de manera íntima y callada: reconocer a la persona vulnerable y situarla en el centro de todo, con mucha responsabilidad, con todo el respeto y, sobre todo, ofreciéndole nuestra hospitalidad sin reservas”.

En el acto de presentación, que ha tenido lugar en Granada, la ciudad donde nació la institución hace casi 500 años, han intervenido Carmen, Emilio y Lola, tres personas mayores que han compartido sus vivencias. Sus testimonios han sido grabados en vídeo y pueden verse en los canales de la campaña, mostrando la importancia del intercambio generacional y de los pequeños gestos. Compartir una café, un paseo, una conversación… algo tan sencillo como eso puede suponer un cambio radical en el día a día de las personas que sufren soledad no deseada.

Desesperanza y desamparo

Zapata Tenor, cantante de ópera y monologuista, es embajador de la campaña y ha ejercido de maestro de ceremonias en la presentación. El artista considera la campaña absolutamente necesaria, porque estas personas mayores “no solo se sienten solas, sino que viven una soledad real, ya que pasan muchas horas y muchos días sin hablar con nadie, sin compañía…”.

Diana Casellas, responsable del Área de Sensibilización de San Juan de Dios en España, recordó que “la crisis provocada por la Covid-19 y sus consecuencias han puesto de relieve la necesidad de hacer crecer la conciencia ciudadana hacia el colectivo de personas mayores”. Además, explicó que la soledad no deseada ha aumentado notablemente en los últimos años, y no sólo afecta al bienestar psicológico de las personas, sino que se asocia a peores niveles de salud y mayor riesgo de mortalidad.

Es también uno de los principales factores de riesgo de maltrato hacia las personas mayores. En la jornada se celebró una mesa redonda en la que intervino Isabel Ródenas, médica especialista en Geriatría del Hospital San Rafael de Granada y vocal de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología, y describió la soledad no deseada como “un sentimiento de desesperanza, de tristeza y de desamparo que lo vemos frecuente, no solo en los mayores sino en personas jóvenes y de mediana edad. Es un problema social importante que además tiene consecuencias sobre la salud física y cognitiva”.

Papel del voluntariado

También participó Jordi Ramón, enfermero especialista en salud mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu e impulsor de una investigación sobre soledad no deseada en personas mayores. En su estudio, detectó que ante el contexto de ansiedad, depresión y distimia en que se encontraron a muchos de los pacientes mayores de 65 años, el abordaje sanitario era un aumento de fármacos para tratarlos.

En este contexto, Jordi Ramón y su equipo pusieron en marcha espacios comunitarios en centros cívicos y otros espacios para fomentar las relaciones de las personas mayores con el resto del barrio o vecindario, quedando demostrado que “la soledad no deseada no es un problema sanitario sino social, por este motivo es importante abordarlo desde este punto de vista social-comunitario”.

Por último, Paloma Pérez, responsable de solidaridad del Hospital San Juan de Dios de Sevilla y técnica del programa de acompañamiento de mayores, resaltó la labor del voluntariado. Una figura que cobra una especial relevancia en este ámbito. San Juan de Dios cuenta con más de 4.500 personas voluntarias, de las cuales un 22% está vinculado al ámbito de las personas mayores

Las Marchas de los pensionistas a Madrid

Pensionistas de varias CCAA se manifestarán este sábado en Madrid en defensa de pensiones y salarios «dignos»

– Varios pensionistas durante una concentración el pasado mes de junio –

Por María Rodríguez

Movimientos de pensionistas de diferentes comunidades autónomas han convocado una manifestación en Madrid para el próximo 15 de octubre a fin de exigir la revalorización de las pensiones respecto al incremento del IPC acumulado anual y una pensión mínima del 60% del salario medio.

Entre las diferentes plataformas convocantes se encuentran organizaciones de pensionistas de Galicia, Andalucía, Extremadura, País Vasco y Madrid, así como la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe), la Asociación Jubilación Anticipada sin Penalizar (Asjubi40) y la Confederación General del

Esta manifestación, que se celebrará a mediodía desde la Plaza de Neptuno hasta Callao, será el primer paso de una movilización general que los convocantes tienen previsto realizar en noviembre en los pueblos y comunidades para seguir defendiendo sus reivindicaciones.

Además de exigir la revalorización de las pensiones con el IPC, piden una auditoría de las cuentas de la Seguridad Social y muestran su «rechazo a la privatización del Sistema Público de Pensiones (SPP)».

Las asociaciones de pensionistas convocantes denuncian que, mientras algunas comunidades están bajando impuestos, como el de Patrimonio, las pensiones mínimas y no contributivas son «de miseria».

Recuerdan, además, que las pensiones perdieron en 2021 un 3% de poder adquisitivo y que salarios y pensiones están perdiendo más de seis puntos de poder de compra en lo transcurrido de 2022.

Frente a ello, critican, las empresas del Ibex 35 están batiendo récords de beneficios, alcanzando los 48.868 millones de euros en el primer semestre del año.

«La causa fundamental del incremento de los precios no son los salarios ni las pensiones: son quienes, en régimen de monopolio, fijan los precios para mantener e incrementar sus escandalosos beneficios», denuncian.

«Seguiremos en la calle hasta revertir las contrarreformas que nos están imponiendo, acabar con la brecha de género en salarios y pensiones, eliminar la penalización a las pensiones anticipadas con largas carreras de cotización, recuperar los derechos perdidos en las sucesivas reformas laborales y de pensiones, generar un reparto equitativo de la riqueza y mejorar y garantizar servicios públicos y comunitarios universales y de calidad», advierten los convocantes

Las macroresidencias privadas a examen

Las macrorresidencias privadas, epicentro de un descalabro: más muertes por covid que en las públicas

Decenas de personas convocadas por la Asociación Plataforma por la Dignidad de las personas Mayores se manifiestan este martes 15 de junio contra Ayuso por su gestión de las residencias
Decenas de personas convocadas por la Asociación Plataforma por la Dignidad de las personas Mayores se manifiestan este martes 15 de junio contra Ayuso por su gestión de las residencias. 

Un estudio demuestra que la mortalidad de la covid fue mayor en las macrorresidencias privadas. El formato menos lesivo durante la pandemia, apunta este informe, es el de residencias públicas de menos de 25 plazas. 

JOSE CARMONA@JOSECARMONAGILO

Pasan los meses y cada vez hay más certezas al respecto. Las macrorresidencias de mayores, gestionadas por empresas privadas, tuvieron una mortalidad considerablemente mayor durante la primera ola de la covid-19 que las residencias de gestión pública. 

Cuanto mayor es el tamaño de la residencia, más riesgo de muertes por covid-19 hay, una tendencia mucho más acusada cuando la residencia es privada y es de más de 100 plazas, las llamadas macrorresidencias a las que el Ministerio de Asuntos Sociales pretende poner coto. Esa es la conclusión a la que llega el estudio Covid-19 y personas mayores en residencias: impacto según el tipo de residencia, realizado por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y publicado y premiado por la Revista española de geriatría y gerontología.

La investigación dirime los resultados de la primera ola de covid, en la que el 86% de los fallecidos fueron personas mayores de 70 años. Hubo comunidades autónomas como Madrid, donde murió el 22% de toda la población geriátrica. Los datos de la capital, que con Ayuso al frente dio la orden de no derivar a urgencias a mayores de residencias, muestran por tanto que con las mismas condiciones y las mismas políticas desde la administración, las residencias privadas tuvieron unos resultados peores respecto a las públicas.

En toda España, los datos oscilaron considerablemente al medir qué porcentaje del total de fallecidos eran mayores ingresados en residencias. La región con datos más bajos fue Islas Canarias con un 11,92%, mientras que en Aragón se disparó hasta el 88,26%.

«El tamaño de la residencia es estadísticamente significativo y claro», asegura la investigación, y concluye que «se ha observado que las macrorresidencias privadas son las más vulnerables a brotes de alta letalidad durante la primera oleada«. Además, los datos también revelan que las residencias donde la letalidad de la covid fue menor tenían una gestión pública y no superaban las 25 plazas.

Son varias las investigaciones que han llegado a estas conclusiones. Otro estudio publicado en la revista Epidemiología aseguraba que el número de muertes en Madrid fue mucho más elevado en las residencias gestionadas por la empresa privada que en aquellas de gestión pública. Hasta un 15% de diferencia. 

La problemática de las macrorresidencias fue abordada por el Ministerio de Asuntos Sociales, que a través de un acuerdo con las comunidades autónomas ha puesto freno a este modelo de residencias. Los centros proyectados tras la aprobación no podrán superar las 75 plazas residenciales cuando se encuentren ubicados en zonas rurales o zonas escasamente pobladas, no podrán superar las 90 plazas si se encuentran ubicados en localidades o zonas de densidad intermedia y no superarán las 120 plazas cuando estén ubicados en ciudades o zonas densamente pobladas. El límite quedará fijado en un máximo de 50 plazas para aquellos centros cuya atención se destine a personas con discapacidad.

En estas unidades convivirán un grupo reducido, que en ningún caso podrá superar las 15 personas residentes, de forma que se pueda garantizar un funcionamiento tipo hogar. Las Comunidad Autónoma o administración que tenga la competencia podrán excepcionar a los centros cuya construcción se haya iniciado con carácter previo a la aprobación del presente acuerdo del cumplimiento de este requisito cuando la adaptación al mismo se demuestre inviable por razones arquitectónicas.

Las pensiones, ¿cómo van a quedar?

¿Cómo quedarán las pensiones máximas y mínimas para 2023?

Nuño Rodrigo Palacios,Raquel Pascual Cortés

El Gobierno ha confirmado de forma definitiva, al dar luz verde al proyecto de Presupuestos Generales del Estado, que la revalorización de las pensiones de cara al próximo ejercicio se hará conforme a la ley vigente, que obliga a que los pensionistas no pierdan poder adquisitivo aunque crezcan los precios. Tal y como había adelantado el Ejecutivo, las pensiones se actualizarán con la inflación media de los últimos 12 meses a cierre de noviembre, mediante una subida que se aplicará a partir de enero para los nueve millones de pensionistas que cobran más de diez millones de prestaciones (cerca de un millón de beneficiarios cobra dos pensiones).

Garantizar que los pensionistas no perderán poder de compra con la inflación rondando el 10% durante buena parte del año, ¿significa que las pensiones subirán en una cuantía similar desde enero?

No. Aunque el dato de IPC interanual del mes de septiembre ha sido del 9%, la inflación no se calculará con el dato de cierre de noviembre, sino con el promedio de los 12 meses anteriores (desde noviembre de 2022 a diciembre de 2021).

De hecho, con los datos actuales de la evolución de los precios en 2022 solo una fuerte subida del IPC (hacia el entorno del 16% en los meses de octubre y noviembre) podría llevar la media de 12 meses al área del 10%, algo muy poco probable hasta en el actual escenario de fuerte incertidumbre.

Entonces, ¿cuánto van a subir las prestaciones?

El Gobierno ya apuntó ayer a una subida del 8,5%, décima arriba o abajo, según dijo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. A falta de dos meses, la media de los 10 que computarán en las pensiones es del 8,75%. El panel de expertos de Funcas, actualizado en septiembre, apunta a un IPC del 8,4% en octubre y el 8,2% en noviembre, lo que dejaría una media de 12 meses del 8,675%. Este panel ya sobreestimó en cuatro décimas en IPC de septiembre; si se repitiera este error, el IPC medio en el periodo de cómputo sería del 8,6%, y si la desviación a la baja fuera de un punto en cada uno de los meses, las pensiones subirían el 8,5%. Si los datos finales se desviaran un punto porcentual al alza la media se iría al 8,84%. .

Dando por bueno ese 8,5% que ha tenido de referencia el Gobierno para elaborar los Presupuestos Generales del Estado, ¿cómo quedarán las pensiones mínimas y máximas a partir de enero del próximo año?

La pensión mínima por jubilación, con cónyuge a cargo sube, así, hasta los 20.290 euros al año, o 966,19 al mes. Son 76 euros mensuales más que el año pasado. Sin cónyuge a cargo la pensión queda en 10.962 euros al año, o 783,04, en 14 pagas. La pensión de viudedad superará los 900 euros (905), y la pensión máxima superará, por primera vez en la historia, los 3.000 euros.

¿Habrá en 2023 paguilla compensatoria del IPC?

No. La llamada paguilla –que acuñó la que fuera ministra de Trabajo y Seguridad Social del PSOE, Magdalena Valerio– consistía en una paga extra que se abonaba a los pensionistas en los meses de enero o febrero, de una sola vez, por valor de la diferencia entre lo que hubieran subido las pensiones al inicio del año y el IPC de noviembre de ese mismo ejercicio. Así, por ejemplo, en las pensiones subieron un 0,9% en enero de 2021, en línea con las previsiones  de inflación del Gobierno, pero dado que el IPC después fue mayor (un 2,5% medio en los 12 meses que terminaron en noviembre), el Gobierno tuvo después de ajustar esta brecha con una paga compensatoria equivalente al 1,6% que va del 0,9% al 2,5%. Pero el año 2021 fue el último en el que los pensionistas cobraron dicha paga compensatoria, ya que a partir del pasado ejercicio, la ley especifica que las pensiones subirán lo mismo que lo haga el promedio de los precios.

¿Cuántas pagas tendrán los pensionistas en 2023?

La Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de Garantía del Poder Adquisitivo de las Pensiones y de otras Medidas de Refuerzo de la Sostenibilidad Financiera y Social del Sistema Público de Pensiones, que entró en vigor el 1 de enero y que recuperó la revalorización de las prestaciones con el IPC pasado, no modificó la fórmula de cobro, por lo que los pensionistas seguirán cobrando 14 pagas anuales, con dos extras en junio y diciembre.