Adiós, planeta… ¿adiós?

Adiós, planeta... ¿adiós?
Adiós, planeta… ¿adiós?

Una guerra mundial atómica o una catástrofe ecológica global son amenazas sólidamente probables desde un punto de vista científico

Aunque a Putin no le hayan salido las cosas a su gusto, Occidente parece estar fracasando en la guerra de Ucrania: ni ha conseguido la ayuda de todo el Sur, incluso de sus aliados árabes, ni parece que Ucrania podrá resistir una guerra muy larga)

Por José I. González Faus

El título no significa que puedo irme pronto (eso se da por descontado), sino quizá es el planeta el que se nos despide antes de lo previsto. Más que una despedida quiere ser un lamento.

Normalmente los gritos de alarma o los avisos de peligros muy graves suele tomarlos la gente como “jeremiadas” o anuncios de Casandra (única que predijo la derrota de Troya sin que nadie le hiciera caso). El hecho es que, cuando nos dicen que hoy podríamos estar ante otra caída, más mortal y más global que la de Jerusalén o la de Troya, nos limitamos a subir el volumen de nuestras orquestas para poder seguir “bailando tranquilamente sobre la cubierta del Titanic”. Esa frase no es mía pero me parece una descripción muy gráfica de lo que puede ser nuestro momento histórico.

Ucrania
Ucrania

Veamos. Aunque a Putin no le hayan salido las cosas a su gusto, Occidente parece estar fracasando en la guerra de Ucrania: ni ha conseguido la ayuda de todo el Sur, incluso de sus aliados árabes, ni parece que Ucrania podrá resistir una guerra muy larga. Llevar a Putin ante un tribunal internacional (¡que EEUU no reconoce!) implicaría llevar también a EEUU ante ese mismo tribunal por la masacre de Irak, que fue tan “injustificada y brutal” como la de Ucrania, como acaba de reconocer el mismo G. Bush, aunque no sepamos si sus palabras fueron un lapsus inconsciente, o una tardía confesión deliberada.

La entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN es una calamidad (fruto de esas cegueras del miedo) que nos vuelve a la antigua situación de guerra fría, por más que la OTAN la célebre insensatamente. Las sanciones impuestas a Rusia están haciéndonos más daño a los ciudadanos de la Europa occidental que a los rusos: porque estos ya están acostumbrados a pasarlo mal, mientras que nosotros, como nos alteren un grado el aire acondicionado, parece que ya no podemos soportar tanta molestia. Y si todo esto va llevando a una prolongación de la guerra y acabamos llegando a una tercera guerra mundial, con armas atómicas en ambas partes…, prefiero no seguir pensando. Pero “científicamente hablando”, hay que reconocer que esa es una amenaza sólidamente probable.

Creemos que los rusos están peor porque están sometidos a una desinformación total por la censura política. Es cierto; pero no nos damos cuenta de que nosotros estamos sometidos a una censura parecida y más sutil, que no proviene de los poderes políticos sino de los mediáticos: no se prohíbe nada, por supuesto. Pero se guisa y se escatima todo, según los intereses del sistema.

Vacuna al planeta
Vacuna al planeta

Por otro lado, la ocupación con la guerra ha llevado a un abandono casi total de nuestra preocupación por el planeta que ya era bastante irresponsable (la describí una vez como “tratar el cáncer con paracetamoles”). Hace poco, un grupo de científicos ha lanzado un manifiesto muy serio denunciando que el planeta está cada vez más enfermo, que no cumplimos ninguno de los objetivos propuestos, que el calentamiento se acentúa y que es urgente modificar casi todos nuestros parámetros de conducta. Esas cosas podemos permitirnos incluso publicarlas un día (¡faltaría más! ¡Con el respeto que tenemos nosotros de la libertad de expresión!). Pero al día siguiente se entierran, y se cumple aquella máxima tan sabia de que “nada hay más viejo que el diario de ayer”. Prometemos que “mañana mismo” atenderemos a esa advertencia y luego cumplimos el sabio verso de Lope de Vega: “siempre mañana y nunca mañanamos”. Y además hacemos bien: porque ya sabemos que la democracia es una cuestión de mayorías, y que todas esas advertencias son minoritarias; y el gobernante que intente un programa ecológico radical perderá las próximas elecciones.

Armas nucleares
Armas nucleares

Pero, otra vez: todos esos peligros no son puras fantasías o imaginaciones, sino amenazas sólidamente probables desde el punto de vista científico.

Esos creo que son los datos. La pregunta que queda es cuál será nuestra reacción si un día esas serias probabilidades pasan a ser realidades. Por un lado, un grupito criminal repetirá tranquilamente las conductas que viene denunciando Oxfam y que ya no sé si calificar de “Putinianas” o de “Otanianas”: “los diez hombres más ricos del mundo duplicaron su fortuna durante la pandemia”; durante la covid, “cada día ha habido un milmillonario más y varios miles de hambrientos más”… Otro grupo mucho mayor, echará la culpa a Dios (aunque no crea en Él), porque no puede concebir otra explicación de lo que ha ocurrido. Muchos otros buscarán desesperadamente una salida individual para ellos solos, sin lograr encontrarla. Otros creerán oír la voz de Dios que grita como en el libro del Génesis: “Adán ¿dónde estás?”… Y quizás a unos pocos les pasará como al profeta Jeremías: que después de haber anunciado desesperadamente, contra la incredulidad y las protestas de casi todos, la próxima caída de Jerusalén, cuando se produjo por fin esa caída, lloraba desesperadamente con más dolor que nadie… 

Por mi parte, “solo le pido a Dios”… como cantaba Mercedes Sosa. Sólo le pido a Dios que todo esto sean chocheces de viejo.

¿Cómo hablamos de la Iglesia –sinodal–?

por José Fernando Juan 

Un buen jesuita, profesor de muchos en Comillas, insistía en clase en escuchar cómo se habla de la Iglesia, que básicamente eran dos: en tercera persona (unas veces en singular, que suele ser muy reduccionista, y otras en plural) o en primera persona del plural. E insistía en la diferencia de tono que empleábamos al vivirnos como parte, con su responsabilidad, o desatendernos de lo que ocurre, como lavándonos las manos.na de las grandezas del Sínodo sobre sinodalidad es ponernos en la situación segunda, la que no permite opción singular, la del nosotros. Entonces, más que tomar la palabra, o pelear incluso por ella, se hace necesario en primer término situarse a la escucha. La imagen antiquísima que relaciona María con la Iglesia nos devuelve la pregunta sobre qué atendemos cuando nos vivimos eclesialmente, en comunidad con otros próximos, en comunidad en la que Dios está presente, sea como Cuerpo de Cristo, sea como Pueblo de Dios, sea como Fraternidad, sea como Asamblea y Templo del Espíritu. ¿Qué escuchamos? ¿La escucha es la escucha sensible, abierta, fecunda de María? ¿Estamos ahí en primera persona del plural?

Tomar parte

Otra de las exigencias y acentos del Sínodo está siendo la singular participación de cada uno con su don, más que –diría yo– desde su identidad. Es decir, pedir a cada cristiano que discierna humildemente y con otros lo que Dios le ha dado o cómo Dios se da en el para construcción de la Iglesia, o cómo Dios quiere que sea piedra viva para la edificación del Reino. Una mirada sobre uno mismo y sobre los demás, como parte integrante y ministerial, como parte que no puede pretender vivir sin la dependencia del otro, sin la relación con el otro. Participación que, como tal, en muchos casos es incapaz de ser vivida al margen de la comunidad. ¿Cuál es la participación a que podemos responder vocacionalmente? ¿No será el Señor quien está llamando a unos y otros a “tomar parte con él” como a Pedro en la última cena? ¿No es este “tomar parte” en gran medida una situación eucarística?

Y, por último, desde esta sana vivencia interna, en absoluto sencilla porque como en toda familia hay de todo y las tensiones no son despreciables, abrirse al mundo para reconciliarlo con Dios, para sanar y religar, para convocar y acrecentar la comunidad. Es indiscutible que no hay Iglesia en salida sin iglesia, si la iglesia como comunidad queda destruida por luchas y críticas fratricidas, si la iglesia como comunidad no es encuentro. En gran medida, detrás de las mejores intuiciones del Sínodo, que atiende extraordinariamente bien a los procesos disgregadores de la cultura occidental, ya más allá del individualismo y en una fragmentación absoluta del sujeto, se sitúa el corazón de la evangelización, tal y como se vive auténticamente desde el tiempo de los apóstoles: “Yo estaré con vosotros”. La evangelización comienza en esta constitución de un sujeto plural reconocido por parte del Señor y enviado al mundo a continuar su misión. ¿Quién evangeliza realmente, sino el Espíritu que mueve y une la humanidad hacia la comunidad de vida que es la Iglesia?

Aprueban el plan de las residencias

El ministerio de Belarra aprueba el plan para la transformación total de las residencias de mayores


Ione Belarra, durante el consejo interterritorial. 

El plan necesitaba el apoyo de las comunidades autónomas y la victoria en la votación ha sido estrecha: diez a favor y nueve en contra.

JOSE CARMONA@JOSECARMONAGILO

Se acabaron las macrorresidencias. El Ministerio de Derechos Sociales y las comunidades autónomas han aprobado el Acuerdo para mejorar la calidad de las residencias y el Sistema de Atención a la Dependencia, un plan por el que las residencias de mayores y las residencias para personas con discapacidad vivirán una transformación total, con prioridad en la dignidad de las personas ingresadas y en aumentar notablemente la calidad de vida

Este acuerdo pone fin al actual modelo de macrorresidencias. «Hoy me siento especialmente satisfecha de que hayamos logrado uno de los acuerdos más importantes de esta legislatura. Un acuerdo para mejorar la calidad de las residencias y de todo el Sistema de Atención a la Dependencia», ha asegurado la ministra Ione Belarra tras oficializarse el acuerdo. 

Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE, ha votado en contra

El acuerdo necesitaba de la mayoría simple de las comunidades autónomas y así ha sido: por un solo voto de diferencia, diez a nueve. A favor estaban Extremadura, Canarias, Navarra, Comunidad Valenciana, Asturias, La Rioja, Baleares, Cantabria, Aragón y Melilla. En contra, Galicia, Madrid, Andalucia, Murcia, Ceuta, Catalunya, Euskadi, Castilla-La Mancha y Castilla y León. 

No ha sido fácil, ya que este proyecto cuenta con la oposición de lobbies y empresas privadas, que han asegurado que el plan es insostenible en tiempo y forma. De hecho, la idea del Ministerio de Derechos Sociales era que el plan fuera aprobado hace varias semanas, pero se llevó ante el Consejo Interterritorial y no generó consenso. Varias comunidades gobernadas por el PSOE estaban en contra. Esta vez, ha habido un cambio, aunque Castilla-La Mancha ha mantenido su oposición al acuerdo

El plan diseñado pone un margen de ocho años, hasta 2030, en el que las comunidades tendrán que aumentar ratios de trabajadores de las residencias y se limita el número de personas residentes en ellas. En España quedarán limitadas las plazas para evitar esas macrorresidencias y el límite serán 120, aunque vivirán en grupos de 15 para generar sensación de hogar. 

Aunque el cambio es total en las residencias, el plan del ministerio pretende que a partir de ahora se incentive el telecuidado. Nadie quiere abandonar su hogar y se incentivará la teleasistecia hasta que sea inevitable el ingreso de una persona.

Pese a la oposición de las comunidades del PP, las que tienen partidos nacionalistas que se oponen por una supuesta invasión de competencias y Castilla-La Mancha, Belarra había cosechado para su reforma de las residencias el apoyo unánime de los expertos en la materia.

Otro sacerdote asesinado en Nigeria

Un ataque de hombres armados acabó con la vida de Vitus Borogo el pasado sábado

Vitus Borogo
  • El sacerdote Vitus Borogo, de 50 años, fue asesinado el pasado sábado por un grupo de hombres armados que asaltaron una finca del estado nigeriano de Kaduna, tal como recoge Europa Press. Se trata, así, de un ataque más contra los cristianos en el país, donde, durante las últimas semanas, han sido asaltadas varias iglesias dejando decenas de fallecidos.

Borongo era el capellán de la comunidad católica del politécnico estatal de Kaduna, donde los atacantes entraron abriendo fuego indiscriminado. Borogo era, además, representante estatal en la Asociación de Sacerdotes Diocesanos Católicos de Nigeria.

Condolencias de la Archidiócesis

“El reverendísimo Matthew Man-Oso Ndagoso, arzobispo católico de Kaduna expresa sus condolencias a la familia inmediata, a la Familia NFCS de la Politécnica de Kaduna y, de hecho, a toda la Comunidad Politécnica de Kaduna; y les asegura su fraterna cercanía y oración”, se puede leer en un comunicado de la Archidiócesis.

A la espera de los detalles del funeral, la Iglesia nigeriana a “encomendado su alma a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, y llamamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a continuar orando por el pacífico descanso de su alma y por el consuelo de su afligida familia, especialmente de su madre”

El liderazgo sinodal

Cristina Inogés “El liderazgo sinodal es poner a la persona en el centro”

La teóloga y Maria Luisa Berzosa dieron claves para la gestión de las congregaciones durante la segunda jornada de la Asamblea General de la CONFER

La segunda jornada de la Asamblea General de la CONFER ha abordado, de la mano de Cristina Inogés y Maria Luisa Berzosa, el liderazgo sinodal. En un formato participativo, han destacado la importancia de la persona, “por encima de la institución” y la figura de los votos como “una ventana abierta a la libertad”.


Abrió el fuego Inogés, recurriendo a san Juan y a los tres mosqueteros para exponer el concepto de liderazgo sinodal. Así, este tipo de mandato “arranca del evangelio de san Juan, donde desaparecen los apóstoles pero todos somos discípulos”. Terminó recurriendo a los héroes de Dumas para concretarlo: “‘Todos para uno y uno para todos’. En este lema se recoge la idea del liderazgo sinodal. Atos, Aramis y Portos son tres personas totalmente diferentes que, sin embargo, actúan en conjunto, como una sola. Y lo hacen porque tienen una misión”.

Entonces, “si ellos son capaces de actuar así, nosotros, que tenemos una misión muchísimo más importante, tenemos que poder hacerlo. Podemos crear liderazgos sinodales”, insistió la teóloga. En este sentido, abundó en que “hay que poner a la persona en el centro. La institución no puede estar por encima de la persona. Por ejemplo, en las visitas, hay que preguntar ‘¿como estás’ no para que te respondan ‘bien’ o ‘me duele la pierna’, sino preguntar si siente que es feliz, si las funciones que tiene son lo que ella puede aportar, si se siente arropada, o sola… “.

“Todos para uno y uno para todos”

Algo fundamental para que pueda funcionar este tipo de liderazgo “es la comunicación“. En este sentido, Inogés subrayó la importancia de “establecer canales de comunicación válidos, conforme a las realidades y necesidades de cada congregación. Después, es fundamental contar con una persona preparada al frente de la comunicación de cada congregación“.

En este aspecto, Berzosa advierte: “hay que tener cuidado con cómo se dicen las cosas. Y mucho cuidado con el secretismo. Sobre todo, porque al final se sabe todo y crea mal ambiente, rompe la sensación de pertenencia al grupo. Somos familia, y debemos saber todo, lo bueno y lo malo. Debemos elegir bien los canales”.

Poder vs Autoridad

Interpelada por los asistentes, Inogés explicó que la diferencia entre “poder y autoridad es que el poder vence, pero la autoridad convence”. en este sentido, se remitió al ejemplo de la Virgen. “Muchas veces nos venden una imagen de María como la que obedece, y se confunde esa obediencia con sumisión. Ella dialoga con el enviado del Señor, que es como hacerlo con el Señor. Y hay que ver el contexto de la época… Por otro lado, se habla poco del sí de José, y se le ve con otra perspectiva“. En cualquier caso, “obediencia sí, sumisión no”.

También hizo referencia Berzosa a los votos. Explicó que, para ella, lejos de ser una cárcel, “son una ventana abierta a la libertad“.

«L´Osservatore en Strada»

Nace ‘L’Osservatore en Strada’, el periódico gratuito ‘con’ y ‘para’ los pobres

La nueva encíclica del Papa, en Osservatore Romano
La nueva encíclica del Papa, en Osservatore Romano

La comunidad de trabajo del Dicasterio para la Comunicación produce el periódico en papel y en su versión online «con» los pobres, para devolverles su derecho a la palabra

Cada primer domingo de mes, a partir del 29 de junio, con motivo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, será distribuido por los sin techo alojados en el Palazzo Migliori junto con voluntarios. La oferta de compra es gratuita

En la fiesta de los Santos Pedro y Pablo, el próximo 29 de junio, tras el rezo del Ángelus con el Santo Padre, se distribuirá entre los fieles en la Plaza de San Pedro una nueva revista mensual de L’Osservatore Romano. Se trata de L’Osservatore di Strada, un periódico concebido y producido por la comunidad de trabajo del Dicasterio para la Comunicación, que con este proyecto pretende dar voz a los que habitualmente no son escuchados, a los pobres, a las personas heridas por la vida, a los descartados y excluidos. Un periódico a través del cual reconocer y restituir el derecho a la palabra a quienes la sociedad contemporánea trata como «rechazados», poniendo de relieve el patrimonio de experiencias, conocimientos y valores del que son depositarios.

Un periódico «con» los pobres

L’Osservatore di Strada se publicará el primer domingo de cada mes, tanto en versión impresa como en línea. La distribución de ejemplares impresos de la revista mensual tendrá lugar todos los domingos cerca de la Plaza de San Pedro, con motivo del Ángelus del Papa.

Bergoglio en un almuerzo con los pobres de Roma.
Bergoglio en un almuerzo con los pobres de Roma. Osservatore Romano.

Algunos huéspedes del Palazzo Migliori, la estructura confiada por el Dicasterio de la Caridad a la Comunidad de San Egidio para dar un techo a quienes no lo tienen, con la ayuda de voluntarios, se harán cargo de ella. Aunque los pobres podrán conservar para sí las ofrendas que reciban de la labor de difusión (de hecho, el periódico se distribuirá gratuitamente), L’Osservatore di Strada no será sólo un periódico de los pobres y por los pobres.

Es y quiere ser sobre todo un periódico con los pobres, un periódico hecho junto a ellos, dando la oportunidad de expresarse a quienes tienen talento para escribir o dibujar, o simplemente una historia que contar o una opinión que expresar. Y si alguien carece de las «herramientas», el periódico se las proporcionará, implicando a intelectuales y personalidades del mundo de la cultura (escritores, poetas, periodistas, fotógrafos, dibujantes, directores, actores, músicos…) que pondrán su arte a disposición para realizar juntos una contribución que sea fruto, no de una fría mediación en la mesa, sino de una relación directa, cara a cara. Todos al mismo nivel. A todos la misma dignidad. A todos el mismo respeto.

Una portada, doce páginas y un tema por mes

El periódico constará de doce páginas. En la portada, un «editorial de calle» introducirá el tema del mes, que luego se desarrollará en el artículo «a cuatro manos y dos corazones» que ocupará las páginas 2 y 3. Para el primer número, dedicado al tema de «la calle», el artículo lleva las firmas de Mimmo, un sin techo del centro histórico de Roma, y del escritor Daniele Mencarelli.

Cada mes se dedicará un espacio especial (página 4) a la voz de los inmigrantes, que podrán contar su historia y sus esperanzas. L’Osservatore di Strada quiere participar también en la misión de las otras ediciones del periódico vaticano y de los demás órganos de información que dependen del Dicasterio para la Comunicación.

Por ello, en las páginas centrales, la reflexión sobre el tema del número estará protagonizada por el Papa Francisco, a través de una amplia antología de sus palabras y gestos. A esto le seguirá una página dedicada al voluntariado, con historias que relatan la relación entre el buen samaritano y el moribundo en el camino de Jericó. A continuación, se dedicarán dos páginas enteras a los «cantos de las periferias», una colección de relatos, reflexiones, poemas, dibujos realizados por personas asistidas por asociaciones y grupos eclesiásticos o simplemente encontradas en la calle.

Para cerrar estas páginas, un artículo presentará la experiencia de otros periódicos de calle publicados en Italia y en el mundo. Por último, «la otra portada», con dos lecturas, una en clave espiritual y otra humorística, del tema del número. Para el primer número, los autores son el cardenal Enrico Feroci y el artista callejero romano Maupal (Mauro Pallotta).

Un instrumento de «colaboración» al servicio de la caridad

«Un periódico de la amistad social y la fraternidad», L’Osservatore di Strada quiere ser también un instrumento al servicio de la comunión y la colaboración entre quienes se ponen al servicio de la caridad. En este empeño, el periódico ha recabado el apoyo de diversas realidades que operan en el mundo de la caridad -como Cáritas, San Vincenzo, la Comunidad de San Egidio, el Centro Astalli, el Círculo de San Pedro y la Asociación de los Santos Pedro y Pablo- y de varias personas, entre ellas el cardenal Konrad Krajewski, Limosnero pontificio, el cardenal Enrico Feroci y el Obispo Auxiliar de Roma para la Caridad, monseñor Benoni Ambarus. Para continuar su aventura, L’Osservatore di Strada depende totalmente de la generosidad de los benefactores, cuyos donativos le permitirán cubrir los gastos de impresión, y de los amigos y profesionales que pondrán su tiempo y talento a disposición de la redacción del periódico de forma gratuita

Criminalización de los migrantes

Los religiosos españoles alzan su voz ante la “desprotección” de los migrantes tras la última tragedia en la valla de Melilla

“Manifestamos nuestra preocupación ante la creciente criminalización de migrantes”, afirman la CONFER

LEER MÁS: La diócesis de Málaga reclama “la protección de los refugiados”

LEER MÁS: Justicia y Paz: “La cultura de la muerte está detrás de la política migratoria europea”

“Estamos profundamente consternados ante la desprotección que viven las personas migradas y refugiadas en la frontera sur y manifestamos nuestra preocupación ante la creciente criminalización de migrantes”. Así lo expresa la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) en un comunicado ante la última tragedia vivida en la valla de Melilla el pasado viernes 24 de junio con la muerte de 37 personas además de otros tantos heridos.


“La CONFER ha apoyado y se ha manifestado en diversas ocasiones en favor de la vida, la dignidad y la hospitalidad ante la situación de las personas migradas y refugiadas que intentan buscar un futuro mejor y un lugar donde poder desarrollar sus proyectos en libertad. Rechazamos categóricamente el incumplimiento de los tratados internacionales a los que España está adscrito”, señalan en el mismo escrito.

Asimismo, “nos hacemos uno con la Iglesia de Melilla en su quehacer en favor de los migrantes y queremos unir nuestra voz a la de aquellos que trabajan por recuperar la dignidad y los derechos humanos de nuestros hermanos y hermanas migrantes”.

Málaga, contra al trato inhumano

La CONFER se adhiere también al comunicado emitido por la Delegación Diocesana de Migraciones de Málaga y Melilla, quienes el mismo viernes mostraban su preocupación por “la situación que se está viviendo en Nador: el trato inhumano que están recibiendo estas personas, mientras se les impide solicitar asilo”.

“Tanto Marruecos como España han optado por eliminar la dignidad humana en nuestras fronteras, sosteniendo a toda costa que hay que evitar la llegada de personas migrantes, olvidando las vidas que se desgarran por el camino. Las autoridades no pueden eludir su responsabilidad ante estos hechos, muchas de estas personas vienen huyendo de la guerra, de persecuciones y conflictos, la falta de vías seguras para solicitar asilo han ocasionado estas muertes, los heridos y la alarma social”, denuncia la diócesis malagueña. Por eso, exigen a las autoridades “la protección de los refugiados, como marcan los tratados internacionales”.

Por otro lado, manifestaban su preocupación por “la criminalización a los migrantes por parte de la sociedad. No son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, se ha olvidado que tienen la misma dignidad que nosotros”. Y agregaron: “Nuestra actitud se debe regir por la ley suprema del amor fraterno”.

La Iglesia en Melilla está “atenta, socorriendo al ‘extraño en el camino’. Desde la Delegación seguiremos denunciando la vulneración de derechos en nuestra frontera sur y acompañando a las personas para restituir su dignidad como hijos de Dios”, subrayaron.

Justicia y paz, contra la cultura de la muerte

Por su parte, Justicia y Paz ha denunciado “la cultura de la muerte que hay detrás de la política migratoria europea y española que cada año se cobra miles de vidas”.

“Los gravísimos sucesos no deben calificarse como un episodio más en la gestión de flujos migratorios en el que se asume como normal la represión con extrema dureza por parte de fuerzas policiales, en el que se practican devoluciones en caliente y en el que se intenta desviar la atención de la opinión pública poniendo el énfasis en actuaciones de tipo violento que puedan haberse producido por parte de algunos migrantes”, afirman.

Y añaden: “No debe obviarse que la guerra, el hambre y las persecuciones están detrás de todas y cada una de las historias de las personas que salen de sus países. Tampoco debe obviarse que todos los países de la Unión Europea, además de los países en tránsito, son signatarios de la Convención de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados que obliga a los estados miembros a proporcionar protección”.

Asimismo, “exigimos una investigación exhaustiva a los gobiernos español y marroquí sobre su actuación en estos hechos, al tiempo que lamentamos profundamente la falta de empatía que el presidente del Gobierno español ha mostrado en todo este lamentable episodio”.

IV Encuentro de la Iglesia católica en la Amazonía Legal

50 años de Santarém: «Un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización»

Celebración de los 50 años de Santarém

«Escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía»

«Buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda»

«Sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios»

Importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía

Grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

El Encuentro de Santarém, que tuvo lugar hace 50 años en el mismo lugar donde se celebra el IV Encuentro de la Iglesia en la Amazonía Legal, del 6 al 9 de junio, «es una expresión de gratitud a Dios por haber animado a tantos hermanos y hermanas laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos, a entrar en las diversidades de esta Amazonía con la misión de anunciar y testimoniar a Nuestro Señor Jesucristo y su obra misionera», según Mons. Irineu Roman. Las palabras del arzobispo fueron refrendadas por el alcalde local, que destacó el legado de la Iglesia católica en el municipio de Santarém.

Un encuentro que inició un camino que continúa hoy, aspecto que destacó Mons. Mario Antonio da Silva, arzobispo de Cuiabá, quien llamó a que la Iglesia siga «encarnada en la realidad y en la evangelización liberadora», en un camino en red, actitud presente en el recorrido de la REPAM. El vicepresidente de la CNBB llamó a «seguir unidos en la defensa de la vida humana y de toda la Creación», y junto a ello a «proclamar al mundo la Buena Noticia de la ecología integral», que definió como la prioridad de la vida humana para el cuidado de la casa común y de todos sus pueblos.

Santarém fue un momento importante para toda la Iglesia brasileña y celebrar sus Bodas de Oro «contribuye a reavivar con más fuerza en todos nosotros el compromiso asumido por nuestra Iglesia hace 50 años», según Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, que envió un mensaje en vídeo. El presidente de la CNBB destacó la importancia del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín, viendo en el Documento de Santarém un instrumento para una evangelización de la Amazonía que respete las culturas de los pueblos originarios y esté al servicio de la preservación de la Amazonía.

El encuentro de Santarém celebra 50 años en un momento difícil, según Mons. Walmor, que denunció la deforestación y pidió una reacción misionera de la Iglesia en la Amazonía, a partir del Sínodo para la Amazonía y en la perspectiva del Sínodo sobre la Sinodalidad. Un tiempo de desafíos, pero también de esperanza, donde bajo la protección de Nuestra Señora de Nazaret, «sabemos escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía».

Mons. Leonardo Steiner definió el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal como «una pequeña asamblea sinodal». El presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB ve el Documento de Santarém como «un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización». Mons. Leonardo agradeció al equipo de preparación de un encuentro que quiere hacer memoria, una memoria que se lleva a cabo después del Sínodo, «fruto del camino iniciado en Santarém».

A partir del Documento, el arzobispo de Manaos llamó a «buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda», para que «la Iglesia haga visible el Reino de Dios», y promover, a partir del Sínodo para la Amazonía, una evangelización liberadora, que tenga en cuenta los sueños de la Querida Amazonía.

El Papa Francisco estuvo presente en el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal, con un mensaje, en el que dice ver en este encuentro un «motivo de especial aliento», considerándolo «una ocasión de intensa acción de gracias al Altísimo por los frutos de la acción del Divino Espíritu Santo en la Iglesia en la Amazonía – durante estas últimas cinco décadas – y por todo lo que inspira».

Destacó que «las intuiciones de ese encuentro sirvieron también para iluminar las reflexiones de los Padres Sinodales durante el reciente Sínodo para la región panamazónica», alegrándose «por el compromiso de las Iglesias particulares de la Amazonía brasileña, a través de sus comunidades, en la realización de las indicaciones de la última Asamblea Sinodal». Pidió a los participantes que «sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios», y por medio del Espíritu, «anuncien el Evangelio con un nuevo compromiso y contemplen la belleza de la creación».

El Encuentro de Santarém puso de relieve una Iglesia de rostro amazónico, según Mons. Erwin Kräutler, que intervino virtualmente. El obispo emérito de la Prelatura del Xingú recordó las principales aportaciones de Santarém, que inspiraron las líneas prioritarias de la pastoral en la Amazonía: la encarnación en la realidad, a través del conocimiento y el contacto con el pueblo, en la sencillez, que se aprende del pueblo, y la evangelización liberadora, destacando el papel fundamental de los laicos comprometidos, lo que llevó a insistir en la formación de líderes locales.

Una experiencia Pascual, un paso que en la Iglesia católica se está dando, “pasar de lo local hacia lo universal, desde la Amazonía para la Iglesia Universal”, en palabras del cardenal Barreto. El purpurado peruano ha compartido como se está viviendo “este Kairós de la catolicidad, de la universalidad”, llamando a “mirar con los ojos de Dios y dejarnos mirar por la Amazonía”, una mirada que viene de los pueblos que habitan la región. Tras recordar y agradecer la labor del cardenal Hummes en la Iglesia de la Amazonía, destacó la gratitud y la profecía como elementos fundamentales que animan un camino sinodal que debe llevar a escuchar, discernir y actuar juntos.

Según la Hna. Marlene Betlinski, administradora parroquial del Área Misionera de Santa Clara, en la Archidiócesis de Santarém, el Documento de Santarém ha marcado el camino de la Iglesia local, idea reafirmada por Mons. Mario Antonio da Silva. Pero también marcó la vida del pueblo, según el testimonio de Felício Pontes, basado en su propia experiencia, que destacó la importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía.

En la conferencia de prensa, Mons. Mario Antonio llamó, a partir de Santarém, ADN de la sinodalidad en la Amazonía, a avanzar desde los sueños de la Querida Amazonía para buscar una mayor posibilidad de encarnar el Evangelio y asumir la evangelización liberadora. Una encarnación que nace de la escucha, una forma de aprender a llevar a Jesús, según la Hna. Marlene, que llamó a una conversión para superar el clericalismo, basada en la escucha y el diálogo. La formación como prioridad, holística, más allá de la Iglesia, también surgió de Santarém, según Felicio, que ayudó a conocer lo que la Dictadura trató de ocultar. Un desafío que se vuelve actual, según el Fiscal de la República, y una posibilidad para ello es la campaña «Yo voto por la Amazonía», que lleva a abrir los ojos para reconocer a los lobos que devoran la Amazonía sin ningún escrúpulo, según Mons. Mario Antonio da Silva.

En la Iglesia de la Amazonía, la realidad siempre ha sido un elemento fundamental desde el que construir caminos. Santarém es un claro ejemplo de ello, que dio lugar a un documento donde se expone claramente esta realidad social y eclesial. 50 años después, la realidad sociopolítica en la Amazonía es desafiante, según Luis Fernando Novoa, algo que se concreta en grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social, desafiando a la Iglesia Católica a negociar una tregua que evite esta destrucción de la Amazonía. Frente a esto, la Iglesia tiene que ser compañera, creer en los pequeños, en los pobres, fortalecer una sociedad más allá del mercado.

En el análisis de la situación eclesial, Mons. Leonardo Steiner partió del Documento de Santarém y de Querida Amazonía, cuestionando: «¿Cómo estamos hoy como Iglesia en la Amazonía?», y desafiando a los participantes del encuentro a intentar «situarnos como nuestros hermanos hace 50 años». Siguiendo el Documento de Santarém, analizó los pasos a seguir para poner en práctica sus líneas prioritarias: encarnación en la realidad y evangelización liberadora.  

En relación a Querida Amazonía insistió en que los sueños son dimensiones de una única realidad, de un todo, un llamado a la Iglesia a estar presente en cada una de las realidades, a inculturarlas, llamando a salir al encuentro para descubrir lo más significativo. Entre estos elementos significativos, algunos fueron compartidos en los diferentes testimonios de algunos de los participantes en el encuentro.

El día terminó con la celebración de los 50 años del Documento de Santarém, con la presencia del pueblo de la Arquidiócesis en la Iglesia de San Francisco. Fue un momento para recordar un Documento que hizo de la Iglesia una red de comunidades y una de las mayores defensoras de la vida de los pueblos originarios, del derecho a la tierra, regalo de Dios a todos sus hijos e hijas. Fue un momento en el que Mons. Leonardo Steiner, presidente de la celebración, llamó a ser cada vez más sal de la tierra y luz del mundo, lo que ayuda a saborear la vida y a maravillarse de un mundo lleno de vida.

Otra misionera asesinada en Haití

Luisa Dell’Orto, la última misionera que derrama su sangre en la martirizada Haití

Luisa Dell'Orto, misionera asesinada en Haití

Religiosa de las Hermanitas del Evangelio (la congregación de Carlos de Foucauld), ha sido asesinada este 25 de junio en Puerto PríncipeLlevaba 20 años en la misión y se entregaba en cuerpo y alma al Kay Chal, un hogar infantil en un suburbio de la capital haitianaUna vez más, Haití ha visto derramar sangre misionera en su ya de por sí martirizado suelo. Tristemente, el último caso lo ha protagonizado la religiosa italiana Luisa Dell’Orto, misionera de las Hermanitas del Evangelio (la congregación de Carlos de Foucauld), asesinada este pasado 25 de junio en Puerto Príncipe.


La religiosa milanesa llevaba 20 años de misión en la capital haitiana, donde se entregaba en cuerpo y alma al Kay Chal, un hogar infantil en un suburbio marcado por la vulnerabilidad extrema. Además, daba clases de Filosofía con una comunidad de salesianas en el Seminario de Notre Dame.

Posible robo

Las reacciones a su asesinato, del que apenas hay datos confirmados (se habla de que trataron de robarla y asaltaron su coche), han sido numerosas en las últimas horas. Empezando por el papa Francisco, que la recordó ayer en el ángelus dominical, destacando que “la hermana Luisa” llevaba dos décadas “al servicio de los niños de la calle”. Un servicio que se ha cortado drásticamente, por lo que Bergoglio ofreció su oración por “su alma” y “por el pueblo haitiano, especialmente por los más pequeños, para que puedan tener un futuro más sereno, sin miseria ni violencia. Sor Luisa hizo de su vida un don para los demás, hasta el martirio”.

El arzobispo de Milán, Mario Delpini, también ha recordado a la religiosa, nacida hace hoy 65 años en la localidad lombarda de Lomagna, destacando que “su muerte nos deja desconsolados y desconcertados; se convierte en una revelación del bien que hizo y de la vida santa que vivió; se convierte en dolor y oración”.

Alabanza de los misioneros

En este sentido, el prelado milanés ensalza la labor de todos los misioneros, quienes “no van en busca de peligros, sino de signos del Reino de Dios que viene, entre los pobres, entre los que solo son importantes para Dios e ignorados por todos. Aman la vida, no van a buscar la muerte donde cuatro monedas cuentan más que una mujer santa; van a sembrar palabras del Evangelio para que incluso los países desesperados se abran a la esperanza”.

Para Delpini, además, los misioneros, quienes “no salen en las noticias” y “no van con programas y presunciones, con doctrinas y pretensiones; van a ofrecer amistad, en nombre del Señor; van a decir su impotencia perseverando en la oración. No eligen a dónde ir, van a donde son llamados por el gemido menos escuchado; van a donde son enviados para convertirse en oración, en ofrenda, en amigos, en semilla que muere para dar fruto”.

“Me dirán que estoy un poco loca”

Si cabe, aún resuenan con más fuerza estas palabras que Luisa Dell’Orto, quien antes fue misionera en Camerún y Madagascar, escribió en octubre a un grupo de misioneros y que hoy recupera ‘Vatican News’: “Me dirán que estoy un poco loca. ¿Por qué permanecer aquí? ¿Por qué exponerse al riesgo? ¿Qué sentido tiene vivir con tanta incomodidad? ¿No sería mejor que la gente resolviera sus propios problemas? No podemos callar lo que hemos visto y oído. ¡Poder contar con alguien es importante para vivir! Y dar testimonio de que se puede contar con la solidaridad que surge de la fe y el amor a Dios es el mayor don que podemos ofrecer”.

El medio vaticano también reproduce unas declaraciones de su hermana Adela que son muy significativas del grado de entrega de la misionera: “Ella era consciente de que podía pasar algo, porque es evidente, incluso en su última carta lo decía, que la situación era muy difícil. Pero ella quería quedarse y dar su testimonio”.

Inseguridad

La Conferencia Haitiana de Religiosos (CHR) ha recordado con mucho cariño a Luisa Dell’Orto y ha denunciado que “la inseguridad sin nombre de nuestro querido Haití ha tocado una vez más a la puerta de nuestra hermanda

«Caminar juntos» implica «ser juntos»

Pikaza: «Es bueno que las confesiones cristianas sean distintas, pero no para condenarse, sino para iluminarse mutuamente»

Unidad de los cristianos
Unidad de los cristianos

Sínodo (Syn-hodein) significa caminar juntos, no ser todos lo mismo, sino ir andando y comunicándose (acompañándose) unos a los otros, en un plano de conocimiento y vida

Es bueno que las religiones y las confesiones cristianas sean distintas, pero no para enfrentarse y condenarse, sino para iluminarse y ayudarse mutuamente, enriqueciéndose así unas a las otras.

Por Xabier Pikaza

Partiendo de Jesús, un rechazado

    A fin de mantener sus privilegios y seguir dominando como hacían, los poderes establecidos, que controlaban las redes sacrales (sacerdotes) e imperiales (soldados) del siglo I d.C., mataron a Jesús, pensando que así deshacían su obra y acallaban su mensaje, pero no lo consiguieron, pues tenían poder, pero no palabra ni proyecto de vida compartida, no tenían caminos para acompañarse mutuamente.Unos apelarona su templo, otros en sus legiones, y pactaron para matar a Jesús, pero no pudieron destruir su mensaje, ni su vida, sino todo lo contrario: Con su misma decisión de muerte hicieron posible que Jesús mostrara y desplegara radicalmente su proyecto, como nuevo comienzo de vida (grano de trigo que cae en la tierra…: Jn 12, 24).

Subió Jesús sin armas ni dinero a la ciudad de las promesas, que era entonces Jerusalén. De igual forma, los hombres religiosos de este tiempo pueden y deben ofrecer su tarea de humanidad (comunicación y paz) a pesar de las posibles amenazas de los poderes dominantes, al servicio de la comunión humana.

(1) En la línea de Jesús, para promover la comunión de los hombres, las iglesias no necesitan ejércitos más fuertes, sino todo lo contrario: deben renunciar a los ejércitos. Ellas han de promover la comunión, poniéndose al, de los pobres y excluidos de la tierra. Si no está al servicio de ellos no tiene sentido este octavario.

(3) Las iglesias tampoco necesitan un dinero especial, propio, pues aquello que se adquiere y mantiene con dinero debe defenderse con armas y dinero, y la unidad  que las iglesias han de promover a través de sus caminos (en forma sinodal) es comunión de “palabra” compartida.

La alternativa de las víctimas.

Jesús no fue un héroe, ni un superman, ni un santo asceta o moralista…, sino un hombre que vivió a favor de los demás, abriendo un cuerpo o comunión de humanidad compartida. Aquí se funda la propuesta de sinodalidad cristiana.

Más de una vez, las iglesias cristianas han buscado la paz y unidad de Jesús por la  fuerza (¡como si la fuerza hiciera la unión), pro con eso le han traicionado: han apelado a los poderes civiles para defenderse, han creado instituciones sacrales y sociales, con aparatos de poder administrativo y legal y de esa forma han terminado edificando muros, no abriendo caminos de diálogo, en forma de “sínodo”.   

            En contra de eso, la unidad de las iglesia se expresa y realiza caminando (avanzando) juntos, al servicio de los más excluidos de la comunión humana. Por eso, la comunicación entre los cristianos no necesita instituciones centralizadas de tipo impositivo (pues en ella todo es centro y todo periferia), ni pactos especiales con los poderes del sistema (que apelan siempre a las armas para defenderse). Ella necesita sólo comunidades caminantes, que son como bicicletas (perdónese el símil) pues sólo se mantienen firmes avanzando.

La paz es Palabra encarnada, no argumento.

La verdad de los cristianos es su oferta de palabra, caminando con aquellos que caminas a su lado; por eso, allí donde triunfara por imposición el cristianismo habría muerto La finalidad del cristianismo no su triunfo, ni la extensión de una iglesia que dice llamarse cristiana, sino que los hombres y mujeres puedan darse vida y compartirla en gratuidad, mientras avanza, siendo así Palabra encarnada y comunicada, de un modo directo, inmediato, sin la mediación impositiva de una ideología, de un capital, de un ejército.

La unidad de los cristianos es la comunión de por la palabra, el diálogo de cada iglesia con otras iglesias, buscando cada una el bien de las demás antes que el propio. Por eso, una iglesia que utilizara algún poder para imponer o expandir su pretendida verdad dejaría de ser cristiana. La verdad solo es «verdadera» allí donde no apela a su verdad, donde no toma ni impone ningún tipo de ventaja (cf. Mt 12, 18-21).Por eso, si los cristianos buscaran el triunfo de su iglesia como institución dejarían de ser evangélicos y la iglesia no sería ya cristiana.  

El Evangelio es testimonio de comunicación, no doctrina impuesta

La iglesia no tiene que dar lecciones a otros, ni resolver problemas en un plano de sistema, diciendo a políticos o economistas, a militares o jueces lo que ellos han hacer en sus respectivos campos. La iglesia debe limitarse a ser iglesia, en diálogo de paz con otros movimientos religiosos y humanos que también buscan la paz, escuchando y ofreciendo de manera esperanza su propuesta, es decir, su Buena Noticia.

La verdad de la iglesia no es un dogma separado, sino su misma vida, que ella ofrece y comparte con todos. No está para dar lecciones (doctrinas, teorías), sino para compartir caminos, entre los cristianos y con todos en el mundo.

 No hay primero fe cristiana, sin comunicación personal ni diálogo gratuito, y luego comunicación, porque el contenido de la fe es la misma comunicación, es decir, el amor mutuo entre los fieles y todos los hombres.

Por eso, una propuesta de unidad cristiana que fuera independiente de la vida, o que viniera después, como una consecuencia que brota de otros principios, no sería cristiana. Este es el contenido de la fe evangélica: que los hombres se amen, dándose la vida, en camino pascual de paz.

Jn 14,1-6.En la casa de mi Padre hay muchas moradas, esto es, muchos caminos

7/20. La Segunda Venida De Cristo “Jesús Promete Volver” (ESTUDIO DE …

Muchos pensaban que sólo había una morada, una forma de ser y de vivir, impuesta desde arriba, por la fuerza, tanto en el judaísmo de la ley (algunos fariseos), como en el judaísmo sacerdotal (un templo). Algunos cristianos quisieron imponer ese modelo de morada única, pero el evangelio de Juan se opuso, y lo hizo apelando a la pregunta de Pedro que le había dicho que le había dicho: ¿Dónde vas? (Jn 13, 36).

            Pedro quiere saber dónde va Jesús, para tener la llave de la puerta y abrir sólo a los suyos (los de Pedro, no los de Jesús); y Jesús le respondió: “No te turbes, Pedro, no te turbes Papa, en la casa de mi Padre hay muchas moradas”. Dios es comunión, Dios es sínodo, no es sólo como tú lo piensas (Jn 14, 1

            En esto interviene Tomás, el inteligente… (toda la tradición le presenta como más sabio que Pedro). Pues bien, este Tomás se atreve a seguir donde se ha parado Pedro… y le dice a Jesús: No sabemos dónde vas (¡hay muchas moradas!) ¿cómo podremos saber el camino? (Jn 14, 5). Y es entonces cuando Jesús le dice: Yo soy el camino, la verdad y la vida… (Jn 14, 6).

Eso significa: vayas donde vayas ven conmigo…Si las “moradas del Padre” son muchas, muchos han de ser los caminos de Jesús… caminos diversos, pero todos de Jesús, todos hacia el Padre, todos en diálogo. Este es el programa del octavario por la comunión de las Iglesia.

            Tomás pregunta aquí también, y Jesús le responde: Muchas son las moradas, hay formas distintas de aplicar el evangelio, pero todas han de fundarse en la entrega de Jesús hasta la muerte, en el amor más hondo, en comunión de vida con él, como describió Santa Teresa en su libro de las Moradas. Hay formas distintas de aplicar la Buena Nueva, pero Jesús es el camino, la verdad y la vida, en él avanzamos, conocemos y somos. Su ciudad es una ciudad grande, como la Ciudad Biblia

 La gran iglesia, comunión de Iglesias

              En un mundo dominado por el miedo al destino, poblado de fuerzas astrales y poderes demoníacos, los seguidores de Jesús ofrecieron la confianza en Dios Padre y la certeza de su amor más íntimo (dirigido a cada uno de los hombres y mujeres) y más universal (abierto al conjunto de la humanidad, asumiendo y desbordando incluso los esquemas del orden social dominante, representado por un Imperio romano que quería extenderse a todo el mundo conocido).  

Dentro de una sociedad donde se habían perdido los antiguos criterios morales de la mayoría dominante de población y todo podía comprarse, venderse y cambiarse (cf. Ap 13-14; 18, 12-13), los cristianos se mostraban seguros de su vocación y dignidad, como hijos de Dios y portadores de una fraternidad sagrada que les unía a todos los hombres, sabiendo que en la casa del Padre han varias moradas (formas distintas de Iglesia), pero todas en la línea del camino de Jesús, que es la verdad, que es la vida (no en línea de imposición, sino de comunión).

Este es el ideal de la gran iglesia (=comunión de Iglesias; una iglesia de muchas moradas), una iglesia en forma de simbiosis, no de una fusión en la que todo se confunde, ni de una imposición en la que un grupo domina sobre otros.  Éstos son algunos de sus rasgos:

  (a) Hechos 2-4. Vida común: Ser capaces de con-vivir, compartiendo los bienes de la vida. La iglesia de Jerusalén, que se desarrolló en torno a Santiago,  esarrolló una intensa experiencia de vida común, que Lucas ha presentado como modelo para todas las iglesias: «Tenían los bienes en común; vendían sus posesiones y las repartían entre todos, según la necesidad de cada uno» (Hech 2, 44). Aquella era, sin duda, una comunidad escatológica, en la línea de otros grupos judíos de aquel tiempo; pero ella ponía de relieve una intensa experiencia de culminación mesiánica, lograda ya por Jesús.

            Se trataba de una comunidad «pobres» (es decir, generosos; no apegados a lo de cada uno, sino buscando cada uno el bien de los demás: «la multitud de los creyentes tenían un corazón y una mente, y ninguno llamaba propios a sus bienes, sino que los tenían en común…; y no había entre ellos nadie que fuera pobre, pues los que poseían campos o casas los vendían y ponían el producto de la venta a los pies de los apóstoles, que daban a cada uno lo que necesitaba» (Hech 4, 32-24).  

(b) Mateo 18. Organización común. El que no acepta la comunión queda fuera Iglesia. La iglesia de Mateo no es congregación de creyentes intachables, compañeros según ley cumplidores del derecho. Al contrario, ella es comunión de pobres (pequeños) perdonados, que se acogen y ayudan unos a los otros (cf. Mt 18, 1-14). Desde aquí surge el problema: ¿Puede mantenerse una comunidad desde el perdón? Ella es una iglesia abierta a todos, pero sólo si ellos saben aceptarse y perdonarse unos a otros (Mt 18, 15-17).

            En principio, la iglesia se abre a todos, pero si hay alguien  que no acepta su apertura ni perdona, si rechaza al grupo entero y si se niega a vivir en actitud de comunión hacia todos queda fuera de la unión comunitaria. Ésta es una iglesia donde hay  caminos distintos, varias moradas, como sabe el evangelio de Juan, pero caminos y moradas que no se excluyen ni condenan entre sí, sino que dialogan, se perdonan, se ayudan mutuamente.

 Caminando con Pablo.

  En perspectiva pascual, la experiencia del Espíritu, expandida a todo el mundo de forma misionera, desemboca en el surgimiento de un grupo de los fieles que se unen para siempre en comunión. Es evidente que, escribiendo el libro de Hechos, Lucas quiere presentarnos más que un hecho del pasado una imagen ideal de lo que debe ser la Iglesia del principio. En ella han venido a expresarse, sin embargo, algunos rasgos esenciales de la toca comunión cristiana:

 Todos los creyentes tendían a lo mismoy tenían todas las cosas en común (Hech 2,44). La multitud de los creyentes tenía un corazón y un alma sola;y nadie llamaba suyo aquello que tenía, sino que todo lo tenían en común (Hech 4,32).

 Conforme a la visión de conjunto del libro de los Hechos, esta nueva comunión es fruto y presencia del Espíritu de Cristo. Allí donde los fieles aguardaban quizá la destrucción del mundo, allí donde temían el gran juicio, ha llegado por Jesús la comunión de amor que ha de expresarse en un plano económico (bienes), afectivo (corazón) y vital (alma).

Más allá de la pura ley. La gracia de la comunión (Pablo)

              Hay formas distintas de vida, pero todas se vinculan en Cristo. Hay grupos diferentes, culturas, sexos… Pero ninguno por encima de los otros, pues todos pueden “comulgar” (reconocerse y ayudarse mutuamente en Cristo”.

  •  ya no hay más judío ni griego,
  • ya no hay más siervo ni libre,
  • ya no hay más varón ni hembra;
  • todos vosotros sois uno en el Cristo Jesús (Gal 3,28).

 Esta unidad universal en Cristo forma el principio y contenido de la nueva experiencia de libertad cristiana, fundada en el Espíritu (cf. Gal, 4,5-6). Así lo desarrolla Pablo en 1 Cor 12-14: «hay división de carismas, pero un mismo Espíritu; hay división de servicios, pero un mismo Señor; hay división de actuaciones, pero Dios es quien actúa todo en todos»  (1 Cor 12, 4-6).  

             Este es el milagro cristiano, esta  es la novedad del evangelio: que todos los hombres y mujeres de la tierra pueden compartir y comparten desde Dios, en Cristo, unos caminos de esperanza, una experiencia radical de amor. Unos y otros, hombres y mujeres se distinguen y separan de múltiples manera, pero todos se vinculan en lo mismo, porque el Espíritu es unión y así suscita la unidad de los creyentes separados (1 Cor 12,7-11):

  •  Como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros,
  • así también el Cristo.
  • Porque todos nosotros hemos sido bautizados
  • en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo,
  • ya seamos judíos o griegos, siervos o libres;
  • y todos hemos bebido un mismo Espíritu (1 Cor 12,12-14).

             Un tipo de judaísmo nacional formaba un cuerpo bien organizado y bien tratado, por la fuerza conformante de la ley y las costumbres sociales, culturales, religiosas. Pues bien, los cristianos (judíos mesiánicos) han superado ese nivel de comunión. Su iglesia incluye, como en nueva experiencia germinal, a judíos y gentiles, a esclavos y libres, a hombres y mujeres, pues les une un tipo más alto de personalidad,  la comunión en Cristo.

            Tienen caminos que pueden ser distintos, incluso moradas diferentes… pero hay algo más alto que les une:  Los creyentes han sido bautizados, es decir, han renacido por la fuerza de Jesús, en el Espíritu; por eso, como muertos a este mundo viejo han superado los antiguos niveles de lucha y opresión interhumana. Pero no han nacido en forma individual y separada, desligados los unos de los otros; han nacido como cuerpo, de manera que se encuentran vinculados en amor, en solidaridad y transparencia, los unos a los otros (1 Cor 12,14-30).

  • Esforzaos por guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz.
  • * Hay un sólo cuerpo y un Espíritu,
  • como es una la esperanza de vuestra vocación,
  • a la que habéis sido llamados.
  • * Hay un Señor, una fe, un sólo bautismo.
  • * Hay un Dios que es Padre de todos (Ef 4, 3-6).

 La unidad de Dios Padre y la Unidad del Señor Jesus (expresada en fe y bautismo) se convierte por medio del Espíritu en unidad del cuerpo que es la iglesia, es decir, la comunión de las iglesias… con un mismo Señor Jesús con un mismo Espíritu Santo, con un mismo Bautismo, recreados en Cristo.

Una iglesia encarnada en muchas iglesias. El testimonio de Juan

             Ésta es la comunión en el amor, el amor que a todo vincula, por encima (a través de) las diferencias externas de las Iglesias:   

  • Para que todos sean Uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti,
  • para que también ellos sean uno
  • y el mundo conozca que tú me has enviado.
  • Para que sean uno, como nosotros somos uno,
  • yo en ellos y tú en mí,
  • para que sean perfectos en la unidad (Jn 17, 21-23).

 Esta unidad perfecta, realizada en forma de comunión interhumana, constituye el misterio y presencia del Espíritu, la comunión real de las iglesias. Crear esa unidad: esta es la vocación y tarea de la iglesia, en medio de una historia humana que sigue estando dividida.

    Esta es la comunión que se expresa y despliega allí donde cada uno vive al servicio de los demás, de aquellos que caminan a su lada. Ésta es la comunión de las iglesias, que no empiezan buscando su bien propio, sino el bien de las otras iglesias, para crear de esa manera un “nosotros” más alto de unión con Dios, de unión entre los creyentes. Dios no es yo, ni es tú, somos nosotros, es la comunión, es la “persona compartida”, es el amor mutuo.

    Así se puede decir con una fórmula tradicional de la geología: Entre el nosotros de la unión intradivina del Espíritu entendido como amor subsistente del Padre y del Hijo, y el nosotros de la iglesia como campo de encuentro entre los humanos existe más que una relación de causalidad eficiente o de imitación platónica. El mismo nosotros de Dios viene a realizarse en el nosotros de la iglesia.

El problema se sitúa en perspectiva cristológica. El mismo Jesús que es amor de comunión con el Padre en el Espíritu se expresas en las iglesias como amor interhumano. Con esto llegamos al problema especulativo de fondo: la categorización ontológica del Espíritu en el misterio de la trinidad, su valor y su función como persona. Es este un tema que deberíamos y quizá debamos tratar por separado en una postal diferente; por ahora queremos limitarnos a trazar algunos de sus rasgos.

– En perspectiva bíblica el problema sigue abierto. El Espíritu es la fuerza de Dios y es el poder de la pascua de Jesús, el Cristo.  

– En perspectiva teológica, las iglesias no han desarrollado todavía una clara  visión del Espíritu Santo entendido como camino compartida, como morada de Dios (Dios) en el que existen y se fecundan diversas moradas.

– Ya en el final de nuestras reflexiones preguntamos, ¿será posible un cristianismo nuevo, capaz de expresar con más claridad (con la vida más que con teorías) la unidad de los diversos caminos de la Iglesia?

Personalmente pienso que sí.  Mañana seguiré avanzando en esa línea. En esa línea nos sitúa el modelo sinodal que está proponiendo el Papa Francisco: Un modelo de comunicación, en el que cada iglesia existe y despliega su verdad  compartiendo el camino don otras iglesias.

El camino sinodal consiste en caminar juntos… ¿No podemos dar un paso más y decir: Caminar-juntos (synhodein) implicas ser-juntos (syn-einai).