Ortega contra la Iglesia

Ortega arremete contra la Iglesia católica y la tilda de una «dictadura perfecta»

Daniel Ortega

Agencia EFE

Managua, 28 sep (EFE).- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, arremetió este miércoles contra la Iglesia católica, a la que acusó de no practicar la democracia, y de ser una «dictadura» y una «tiranía perfecta».

Durante un acto en ocasión del 43 aniversario de la Policía Nacional y transmitido en cadena de radio y televisión, Ortega también acusó a la Iglesia católica que dirige el papa Francisco de haber utilizado «a sus obispos en Nicaragua para dar un golpe de Estado» a su Gobierno en el marco de las manifestaciones que estallaron en abril de 2018 por unas controvertidas reformas a la seguridad social.

«¿Desde cuándo los curas están para dar golpe de Estado y desde cuándo tienen autoridad para hablar de democracia?», cuestionó el líder sandinista.

«¿Quién elige a los curas, a los obispos, al papa, a los cardenales? ¿cuántos votos?, ¿quién se los da?», continuó.

Ortega dijo que si la Iglesia católica quiere hablar de democracia, debería empezar «por elegir con el voto de los católicos al papa, a los cardenales, a los obispos, a los sacerdotes, sino que todo es impuesto, es una dictadura, la dictadura perfecta, es una tiranía, la tiranía perfecta».

Para el antiguo guerrillero marxista, que ahora se define como católico, la Iglesia católica no tiene autoridad para hablar de democracia, porque «los obispos son nombrados de dedo de parte de alguien que no ha sido electo por el pueblo, sino por un grupo de cardenales».

«Le diría a su santidad, el papa, con todo respeto, a las autoridades de la Iglesia católica, yo soy católico, que como católico no me siento representado y no me siento representado por todo lo que conocemos de esa historia terrible, pero también por el hecho que lo oímos hablar de democracia y no practican la democracia», alegó.

A juicio de Ortega, «sería una revolución que al papa lo eligiera el pueblo católico del mundo».

ACUSA A JERARCAS DE PEDIR SU MUERTE

Asimismo, el líder sandinista volvió a tildar de «golpistas» a «algunos obispos» de Nicaragua y los acusó de encubrir a una «banda de asesinos» que, según dijo, intentaron derrocarlo y asesinarlo en el marco de las manifestaciones antigubernamentales de hace cuatro años, en la que se pidió su dimisión por responder con la fuerza.

Según el mandatario, «algunos curas, algunos obispos, llamaron a la gente a que me metieran plomo (balas), qué esperaban para matarme», aunque no ofreció pruebas.

Es decir, agregó, era «una banda de asesinos encubierta con la Iglesia católica» de Nicaragua.

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, calificó de mentiroso y cínico a Ortega por los señalamientos a la Iglesia católica y a los religiosos nicaragüenses.

«¡Cuánta ignorancia, cuánta mentira y cuánto cinismo! Un dictador dando lecciones de democracia; alguien que ejerce en forma ilegítima el poder, criticando la autoridad que Jesús otorgó a su Iglesia; alguien que es ateo, lamentándose de no sentirse representado por la Iglesia», escribió en un tuit el obispo, quien se encuentra fuera del país desde hace 41 meses por decisión del papa Francisco por motivos de seguridad.

IGLESIA-ESTADO: UN AÑO CONVULSO

El discurso de este miércoles del líder sandinista es el capítulo más reciente de un último año especialmente convulso para la Iglesia católica de Nicaragua con el Gobierno de Ortega, quien ha tildado de «golpistas» y «terroristas» a los religiosos.

Este año, el Gobierno sandinista expulsó del país al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y a 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta.

También mantiene bajo arresto a ocho sacerdotes, incluyendo al obispo Rolando Álvarez, quien fue sustraído por agentes policiales la madrugada del viernes 19 de agosto, junto a otros cuatro presbíteros, dos seminaristas y un camarógrafo del palacio episcopal de la diócesis de Matagalpa, después de haber estado 15 días confinados.

Además, el Ejecutivo cerró nueve estaciones de radio católicas y sacó de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos.

La Policía Nacional, que dirige Francisco Díaz, consuegro de Ortega, además ingresó por la fuerza y allanó una parroquia, impidiendo a los feligreses recibir la eucaristía dentro del templo y sitiando a otros sacerdotes en sus iglesias, prohibido procesiones con imágenes de los santos, entre otros.

Las relaciones entre los sandinistas y la Iglesia católica de Nicaragua han estado marcadas por roces y desconfianzas en los últimos 43 años

Encuesta a 300 clérigos y seminaristas sobre el clericalismo

El 58% de curas y seminaristas encuestados por una universidad jesuita se declaró «no heterosexual»

Clericalismo

Los teólogos de EE.UU. han estudiado las actitudes de los católicos hacia el clericalismo, y han llegado a conclusiones claras: Los sacerdotes apenas reciben apoyo para establecer una relación sana con su sexualidad. Esto fomenta el abuso

«Los nuevos modelos de sacerdocio que se centran en el empoderamiento de los laicos, el cuidado mutuo, la transparencia, la apertura y la vulnerabilidad, son cruciales para la prevención de la violencia sexual en la iglesia», subrayan los autores.

Las dimensiones importantes para el estudio del clericalismo son la sexualidad, los roles de género y el poder

Los investigadores recomiendan, por tanto, anclar el desarrollo de una sexualidad madura en la formación de sacerdotes y laicos. Todavía hay muy poca reflexión en la Iglesia sobre cómo se retratan las relaciones

El 49% de los sacerdotes y el 73% de los seminaristas encuestados dijeron que les habían aconsejado reprimir la sexualidad como estrategia para afrontar su propia sexualidad. Proporciones similares de sacerdotes y seminaristas dijeron que les resultaba difícil hablar de su sexualidad. 

Estos datos forman parte de un estudio realizado por teólogos de la Universidad jesuita de Santa Clara, donde examinan las actitudes del clero y de los laicos ante el clericalismo, entendido este «como una estructura de poder que sitúa a los sacerdotes por encima de los demás, les otorga un exceso de poder y autoridad, y limita la competencia de los laicos para actuar».

Según las conclusiones, en la formación del clero se descuida el examen de la sexualidad, los roles de género y el poder, recalcando que el clericalismo se ve favorecido por las deficiencias en la formación para una sana integración de la sexualidad, según informa a la agencia KNA.

Violencia y dominación

Otro factor fue la falta de confrontación con los roles de género. «El clericalismo se manifiesta en formas de masculinidad que se asocian en la investigación con la violencia y la dominación. El estudio llega a la conclusión de que una forma clericalista de ejercer el poder está asociada a estilos de liderazgo autoritarios y caóticos», apunta la misma fuente.

Según los autores, los abusos sexuales en la Iglesia no pueden explicarse de forma individualista por el hecho de que sólo los lleven a cabo autores individuales. «En cambio, es necesario un análisis estructural de la vida de la Iglesia. Para superar el clericalismo, se necesitan estrategias ‘anticlericalistas’, a las que hasta ahora no se ha prestado suficiente atención entre las medidas para afrontar y prevenir la violencia sexualizada en la Iglesia».

Los estudios demuestran que existe una conexión entre la falta de capacidad para hablar de la sexualidad y el abuso. También faltan enfoques sobre cómo dar forma adecuada a la intimidad y la vulnerabilidad. El tratamiento de esto debe ir más allá de establecer límites con los demás, señalan los autores.

Educación sexual

Tras la ordenación sacerdotal, muchos clérigos carecen de estrategias sobre cómo implicar más a los laicos y permitirles asumir mayores responsabilidades. «Por lo tanto, uno de los enfoques en los seminarios y facultades de teología, pero también en las parroquias, debería ser el tema del ‘empoderamiento’. Desde el punto de vista teológico -apunta el informe- hay que reforzar las imágenes del sacerdocio que se centran menos en la autoridad del clérigo individual».

Los nuevos modelos de sacerdocio

«Los nuevos modelos de sacerdocio que se centran en el empoderamiento de los laicos, el cuidado mutuo, la transparencia, la apertura y la vulnerabilidad, son cruciales para la prevención de la violencia sexual en la Iglesia», subrayan los autores.

Esto incluye también la reflexión sobre las prácticas litúrgicas. En este sentido, «el clericalismo estructural debe ser contrarrestado por prácticas litúrgicas que enfaticen la posición del sacerdote como miembro de la congregación que preside, se centren en la oración de la congregación (sacerdote y pueblo) y fomenten con alegría la participación plena, consciente y activa de todo el pueblo de Dios», dice el estudio.

«Los nuevos modelos de sacerdocio que se centran en el empoderamiento de los laicos, el cuidado mutuo, la transparencia, la apertura y la vulnerabilidad son cruciales para la prevención de la violencia sexual en la iglesia»

Dificultades para encontrar posibles encuestados

El estudio se basó en casi 300 encuestados, de los cuales aproximadamente la mitad eran clérigos, en formación para ser clérigos o religiosos. Aunque querían haber llegado a los 600 encuestados, no fue posible debido a la resistencia de las diócesis y los seminarios, lo que ha hecho que los encuestados formados en instituciones jesuitas estén sobrerrepresentados.

«Al compararlos con los egresados de otras instituciones de formación, se notan grandes diferencias: la mitad de los sacerdotes y seminaristas entrevistados afirmaron haber sido preparados adecuadamente en su formación para vivir el celibato sin negar su sexualidad; todos ellos eran egresados de instituciones jesuitas», subrayan los autores.

Muy llamativo fue el dato de que entre los encuestados, el 58% dijo no ser heterosexual (25% homosexual, 10% bisexual, 11% otro o sin respuesta), mientras que entre los encuestados laicos, el 85% se describió como heterosexual y sólo el 1% no dio ninguna indicación sobre su orientación sexual. «No se puede obviar la concentración de hombres homosexuales en el sacerdocio, ya que la mayoría de los sacerdotes son incapaces de hablar abiertamente de su orientación sexual, y algunos de ellos, consciente o inconscientemente, eligen el sacerdocio como una forma de evitar o reprimir su sexualidad, lo que dificulta extraordinariamente un enfoque saludable del celibato», señalan los autores en la información acogida por la agencia alemana.

CONVERTIRNOS EN DISCÍPULOS DE JESÚS

Todo cristiano está llamado a convertirse en discípulo de Jesús. De hecho, los primeros que se encontraron con él y lo siguieron se llamaron <<discípulos>>, es decir, hombres y mujeres dispuestos a aprender de su Maestro.

1 La tarea más decisiva

Sin embargo, hoy son mayoría los cristianos para los que Jesús no es, en modo alguno, inspirador de su vida. No aciertan a ver qué relación puede existir entre Jesús y lo que ellos viven día a día. Y, sin embargo, ese Jesús mejor conocido y más fielmente seguido podría transformar su vida. No como el Maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde el fondo mismo de nuestro ser, puede ser nuestro Maestro de vida.

Por eso, lo primero que hemos de hacer es tomar conciencia de que la tarea decisiva de los cristianos es profundizar en nuestra relación personal con Jesús en el silencio y la escucha interior.

La crisis actual del cristianismo está sacudiendo sus cimientos como ninguna otra en el pasado. La Iglesia no va a poder llevar a cabo su misión en el mundo de hoy si los cristianos no nos convertimos en discípulos. Convertirnos en discípulos de Jesús no es una búsqueda ideológica, es un camino interior. No es buscar doctrina, es una experiencia mística. No es conocerlo desde fuera, es escucharlo en lo más profundo de nuestro ser.

¿Cómo despertar en nosotros el deseo de convertirnos en discípulos de Jesús? Lo primero es, sin duda, reconocer que tengo algo que aprender y que todavía ignoro:¿cuál es el sentido último de mi existencia?¿Quién soy yo realmente?¿Ya me conozco a mí mismo?¿Qué es acertar en la vida?. Además, para convertirme en discípulo de Jesús he de salir de mí mismo y de mi pequeño mundo para dar pasos hacia el encuentro interior con él.

Iremos descubriendo que, para él, Dios no es un concepto, sino una experiencia amistosa y cercana que le hace vivir y amar la vida de manera diferente. Sentiremos que Jesús vive a Dios como el mejor amigo del ser humano. Para él, Dios no es algo extraño que, desde lejos, controla el mundo y presiona nuestras pobres vidas; es el amigo que, desde dentro, comparte nuestra existencia y se convierte en la luz más clara y la fuerza más segura para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.

Nos sorprenderemos al descubrir que, según Jesús, lo que más interesa a Dios no es la religión, sino un mundo más humano y amable. Lo que busca siempre es una vida más digna, sana y dichosa para todos, empezando por los últimos. Lo que quiere Dios es vernos felices, desde ahora y para siempre. Esta es la Buena Noticia de Dios que nos enseña Jesús, nuestro Maestro interior: Dios es un misterio insondable de amor, liberación y salvación.

2 Adentrarnos en la existencia de Jesús

Hay cosas que conviene aclarar desde el comienzo: ¿qué buscamos nosotros al orientar nuestra vida en dirección a Jesús?. <<Maestro, ¿Dónde vives?>>. Todavía no le conocen, pero le llaman <<Maestro>>. Parecen dispuestos a aprender de él. Su pregunta es profunda: ¿dónde vives?, ¿cuál es el secreto de tu vida?. No buscan en Jesús nuevas doctrinas. Quieren que les enseñe dónde vive. Quieren aprender un modo diferente de vivir. Desean que Jesús les enseñe a vivir como él.

Jesús les responde directamente: <<Venid y lo veréis>>. Haced vosotros mismos la experiencia. Solo conviviendo con Jesús aprenderemos a vivir como él. Este es el paso que hemos de dar. Esto es hacernos discípulos de Jesús como Maestro interior.

Lo primero es buscar. Lo importante no es buscar algo, sino buscar a Jesús. Lo decisivo no es conocer más cosas sobre Jesús, sino encontrarnos con su persona viva, adentrarnos en su existencia.

Pero, sin duda, lo decisivo es <<aprender a vivir como Jesús>>. Aprender de su experiencia de Dios a creer en un Padre bueno en el que podemos confiar siempre. Aprender de Jesús a ser misericordiosos como el Padre para introducir en el mundo su misericordia. Aprender de Jesús a abrir caminos al proyecto humanizador del Padre, que quiere ver a sus hijos viviendo de manera digna, fraterna y solidaria.

Aprender de Jesús a identificarnos con la causa de los últimos, los más pobres y necesitados. Aprender de Jesús a acoger y escuchar a todos sin excluir a nadie. Aprender a orar como él en el silencio y en lo secreto del corazón. Contagiar esperanza como contagiaba él.

3 La atracción por una vida nueva

Si nos abrimos con cierta hondura a Jesús, nuestro Maestro interior y perseveramos escuchando en silencio su voz, nos sentiremos poco a poco atraídos hacia una vida nueva, una vida sencilla y humilde, abierta al misterio de Dios, entregada a hacer el bien a todos, sin excluir a nadie…

Por eso hemos de caminar con corazón humilde, sin apoyarnos en nuestras fuerzas, con fe grande en Jesús y confianza absoluta en Dios. Si nos mantenemos en contacto interior con él, su presencia en nosotros empezará a hacernos ver todo bajo una luz nueva. Nos iluminará para responder de manera evangélica en las diversas situaciones y antes los diferentes acontecimientos. Si perseveramos, experimentaremos poco a poco que Jesús, nuestro Maestro interior, se va convirtiendo en el centro de nuestra vida, el fundamento de nuestra existencia y la razón de nuestra esperanza última.

4 Jesús, Maestro interior, camino hacia el misterio de Dios

No hemos de olvidar nunca lo más decisivo. Vivir en contacto interior con Jesús como Maestro interior nos orienta hacia el misterio de Dios.

La cercanía al misterio de Dios que vive Jesús, su confianza total en un Dios al que invoca como Abbá, su relación íntima con él, hace crecer en nosotros la disponibilidad a acoger su misterio. Nos sentiremos cada vez más atraídos por ese Dios Padre- Madre.

Hemos de recordar siempre que, cualquiera que sea el nombre con que se le designe, Dios sigue siendo para todos un misterio insondable. El misterio último de la realidad, que algunos llamamos Dios, está más allá de todas nuestras palabras, dogmas, fórmulas o explicaciones.

También para los cristianos Dios es un misterio, pero, si vivimos en contacto interior con Jesús, se despierta en nosotros la conciencia de nuestra finitud y caducidad y se reaviva el deseo de la unión con ese Misterio insondable en el que desde ahora <<vivimos, nos movemos y existimos>> (Hechos de los Apóstoles 17,28 ).

Al experimentar su presencia amistosa en nosotros, nos va atrayendo a ser sus testigos con una vida más digna y más humana.

Al mismo tiempo, si nos vamos centrando en Dios, irá disminuyendo nuestro falso ego: el cuidado de nosotros mismos y de nuestro prestigio, y el encerrarnos en el  pequeño mundo de nuestros intereses.

Esta transformación nos conducirá a buscar el bien de los demás. Los últimos del planeta, es decir, los hambrientos, los que sufren abandonados por todos, los refugiados que huyen de las guerras, los que viven sin hogar…. adquirirán cada vez más importancia para nosotros. Irá creciendo en nuestro interior el olvido de nosotros mismos y, al mismo tiempo, nuestro amor servicial a los demás.

En este camino de transformación <<no hay ningún fin que alcanzar. El propio camino es el fin>> (K.G.Durkheim).

Permaneciendo en ese camino, guiados por Jesús como Maestro interior, nos encontramos en el movimiento que conduce hacia la plenitud de la vida en el misterio insondable de Dios.

Jesús maestro interior1: Lectura orante del evangelio

Colaboración de Juan de la Cruz García

Última llamada para tomar el avión…

Jostein Gaarder: «El führer Putin es una amenaza real y esta es nuestra última llamada para coger el avión»

El escritor noruego Jostein Gaarder

El filósofo Jostein Gaarder, autor del ‘súperventas’ ‘El mundo de Sofía’, ha calificado al presidente ruso Vladimir Putin de «führer» y considera que el mundo está viviendo un momento de «última llamada para coger el avión y todavía algunos están apurando en el bar su copa de vino blanco«.

Por María Rodríguez

«La guerra nuclear es una posibilidad y Putin está amenazando y creo que es real. Hace un año escribía sobre esto pero no lo consideraba una posibilidad real, pero ahora mismo veo posible que mis nietos conozcan una guerra de este tipo y que el mundo sea más difícil e inseguro», ha explicado el autor en un encuentro con la prensa.

Gaarder publica ‘Somos nosotros los que estamos aquí ahora’ (Siruela), una suerte de revisión de ‘El mundo de Sofía’ escrita ahora para sus nietos y con una visión del siglo XXI. «Hace poco me dio por ver sobre lo que escribí en ese libro y si hablaba de las amenazas globales de ahora como el cambio climático. Y me di cuenta de que no decía nada de eso», ha explicado.

«La gran pregunta de ahora es cómo conservar la civilización y es por lo que vamos a ser juzgados por generaciones posteriores. Está la metáfora de los aeropuertos, esa última llamada para coger el avión y parece que todavía estamos en el bar apurando una copa de vino blanco», ha lamentado.

En cualquier caso, el filósofo noruego asegura haber decidido «no ser pesimista». «Ser pesimista es una forma de ser perezoso, es muy fácil tumbarse en el sofá y decir que todo va fatal y no tiene arreglo: es hasta irresponsable. Yo prefiero tener esperanza y ser activo en la toma de decisiones», ha asegurado.

PUTIN Y TRUMP Gaarder advierte de que la actual deriva política y social es «preocupante». «Ves a Hungría y partes de Europa donde la extrema derecha gana posiciones, en otros lados si no ganas las elecciones y no te gusta el resultado invades el Parlamento, se generan una suerte de alianzas nada santas como las de Putin y Trump…», ha alertado.

No obstante, pese a poner el foco en estos casos, cree que finalmente las democracias se impondrán a otras formas de manejar un país. «Nada dura para siempre y las democracias no es algo que podamos dar garantizado para siempre, pero eso también se aplica al otro lado: ninguna dictadura es eterna», ha reconocido.

El autor noruego considera que el problema del ser humano es que «es muy corto de vista y limitado» y por ello no aborda problemas con suficiente perspectiva. «El gran logro filosófico del siglo pasado fue la Carta de Derechos Humanos, pero eso ya no basta: tenemos que crear también una carta con obligaciones, que acaben con situaciones como las de Irán en que las mujeres son atacadas por no llevar el velo islámico canónicamente», ha defendido.

EL FIN DEL MUNDO CON TIK TOK Con un libro escrito para generaciones futuras, Gaarder admite su «preocupación» por el abandono de las humanidades y el predominio de las redes sociales entre los más jóvenes. «Me preocupa porque en cualquier ciudad del mundo ves a gente absorta en sus pantallas, sin mirar el mundo que tienen delante. Y no sólo los más jóvenes», ha detallado».

«Hay un poeta inglés que escribió una pieza que me hace mucha gracia y me parece acertada, algo así como que no se sabe dónde empieza el Big Bang, pero sí que el mundo acabará con Tik Tok. En realidad, lo de las redes sociales puede ser como ocurre con los alcohólicos: primero uno vacía la botella, pero luego la botella le vacía a él», ha concluido

Revuelo creado por el arzobispo se San Salvador

José Luis Escobar aseguró que «el pueblo quiere que el presidente se reelija

José Luis Escobar, arzobispo de San Salvador
José Luis Escobar, arzobispo de San Salvador

«El Salvador: No todos los obispos quieren la reelección de Bukele y se desligan del presidente de la Conferencia Episcopal

Dos de los diez obispos que componen la Conferencia Episcopal de El Salvador han salido al paso de las declaraciones del presidente de ese organismo, José Luis Escobar Alas, sobre la reelección del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, en 2024

“Monseñor Escobar Alas habla en nombre de su arquidiócesis, no de toda la Conferencia Episcopal (…) generalmente coincidimos, pero no en todo”, señaló el obispo de Zacatecoluca, Elías Samuel Bolaños

27.09.2022 | RD

Dos de los diez obispos que componen la Conferencia Episcopal de El Salvador han salido al paso de las declaraciones del presidente de ese organismo, José Luis Escobar Alas, sobre la reelección del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, en 2024. El pasado domingo, el arzobispo de San Salvador aseguró que «el pueblo quiere que el presidente se reelija», posibilidad que iría contra al menos siete artículos de la Constitución de la República, según señala el diario La Prensa Gráfica

Monseñor Escobar Alas habla en nombre de su arquidiócesis, no de toda la Conferencia Episcopal (…) generalmente coincidimos, pero no en todo”, señaló el obispo de Zacatecoluca, Elías Samuel Bolaños, quien aclaró que la Conferencia Episcopal se reunió la semana pasada y no se emitió pronunciamiento en torno al tema de la reelección. “Por tanto, esta postura es únicamente del arzobispo de San Salvador”.

Obispos de El Salvador con Francisco
Obispos de El Salvador con Francisco

Otro miembro de la Conferencia Episcopal, que prefirió el anonimato, también dijo que la postura de Escobar Alas había sido a título personal, señala el diario, que también recoge la opinión del jesuita Juan Vicente Chopín, quien aclaró que «en la Iglesia Católica, los obispos son de territorio delimitado y ellos pueden hablar y emitir juicio para ese territorio, pero no es la voz de toda la Iglesia«.

Nota aclaratoria

Ante el revuelo causado, el arzobispo Escobar se vio obligado a emitir una nota aclaratoria en la que asegura que que no se pronunció «en el sentido de aprobar o desaprobar la posibilidad», pues esto «le compete a la Corte Suprema de Justicia y al Tribunal Supremo Electoral».

El pasado 15 de septiembre, el presidente Bukele anunció que se postulará como candidato para la presidencia en 2024, “respaldándose en una interpretación de la Sala de lo Constitucional impuesta por el oficialismo”, sobre cuya legalidad hay muchas dudas, también, como se ve, dentro de la propia Iglesia salvadoreña.

Pos-teísmo y pos-religión

Andrés Torres Queiruga

Andrés Torres Queiruga: «Pos-teísmo y pos-religión: un diálogo necesario»

«La tarea teológica consiste en recuperar esa experiencia, repensándola en una interpretación que la haga vivible y comprensible en la situación actual»

«Dejando aparte la postura que se reduciría a un puro inmovilismo fundamentalista, cabe dividirlas en dos grupos, que se distinguen por su modo de situarse ante la crisis del paradigma calcedónico»

«Al primer grupo pertenecen las dos posturas que coinciden en el abandono total o casi total del mismo y que se distinguen entre sí por la radicalidad con que lo hacen»

«La otra postura es la que suele llamarse pos-teísta o pos-religiosa. No niega su valor para la fe “religiosa”; pero, tal como es presentada en el paradigma tradicional, la rechaza —con distintos grados en la explicitud o en la hondura— en su “valor teológico”

Por Andrés Torres Queiruga, teólogo

No hace mucho se ha suscitado entre nosotros una viva polémica en torno al amplio y pluriforme movimiento del pos-teísmo y la pos-religión (1). Dado que personalmente me ha coincidido con el tema que estaba desarrollando en mi ya largo trabajo sobre la Jesucristología, he decidido publicar, con ligeras acomodaciones, las páginas que le dedico. Creo que, dada la importancia del fenómeno, no debe quedar ausente del diálogo teológico. A él quieren contribuir estas sugerencias. 

Afrontar la situación teológica actual significa no solo tomar noticia de la misma, sino comprenderla en la complejidad de sus dimensiones intrínsecas: 1) saber que se ha hecho imposible seguir manteniendo a la letra la “interpretación calcedónica” [con esta denominación me refiero al paradigma clásico, que va fundamentalmente desde Nicea a la entrada de la Modernidad]; 2) que eso no significa desconocer que, dentro de sus condicionamientos culturales, en ella se expresa y transmite verdaderamente la experiencia originaria de la fe cristiana; 3) y que por tanto no se trata de negarla sin más, borrándola de historia; 4) sino que la tarea teológica consiste en recuperar esa experiencia, repensándola en una interpretación que la haga vivible y comprensible en la situación actual.

Colocando sobre ella como una falsilla transparente estos cuatro puntos, aparecen las cuatro posturas teológicas que la habitan. No se trata de describirlas con detalle, pues los límites no siempre son claros y se multiplican tanto los matices como los solapamientos. Son más bien indicaciones que marcan cuatro tipos de orientación y que, en la medida en que no se dejan llevar por estrechamientos dogmáticos, pueden enriquecer las búsquedas que mueven este “período de elaboración” [me refiero a la estructuración que hace Amor Ruibal de los procesos históricos: adquisición, elaboración y síntesis].

Dejando aparte la postura que se reduciría a un puro inmovilismo fundamentalista, cabe dividirlas en dos grupos, que se distinguen por su modo de situarse ante la crisis del paradigma calcedónico.

1) Al primer grupo pertenecen las dos posturas que coinciden en el abandono total o casi total del mismo y que se distinguen entre sí por la radicalidad con que lo hacen

La más extrema viene del ateísmo y niega sin más su “valor religioso”. Para este momento de nuestra reflexión interesa sobre todo de manera indirecta. La he aludido ya, mencionando la discusión entre Joseph Ratzinger/Benedicto XVI y Paolo Flores d’Arcais acerca de la interpretación de los datos históricos acerca de Jesús. Es una muestra elocuente de como la negativa a reconocer la necesidad de un cambio radical en la interpretación, tiende a paralizar la teología y a fortalecer las razones del rechazo ateo. 

La otra postura es la que suele llamarse pos-teísta o pos-religiosa. No niega su valor para la fe “religiosa”; pero, tal como es presentada en el paradigma tradicional, la rechaza —con distintos grados en la explicitud o en la hondura— en su “valor teológico”. El panorama que presenta es amplio y genérico: algunas manifestaciones no solo van más allá de Calcedonia, sino también del Evangelio, llegando a la “época axial” e incluso más allá.

Últimamente ha adquirido fuerza especial en el espacio euro-americano de habla española, aunque acoge de manera activa las inquietudes “religiosas” de la no-dualidad en la tradición oriental y de la espiritualidad atea occidental; presta atención al gran mundo pos-colonial y a las distintas iniciativas teológicas acerca de los márgenes individuales y sociales;  y se remite incluso a la teología de la muerte de Dios y otras formas radicales de la secularización (incluida una discutible inclusión de Dietrich Bonhöffer) (2). 

Su radicalismo frente a lo “religioso” no significa abandono de la apertura a la Trascendencia. Por eso, en la medida en que está determinado por el hecho de reconocer el agotamiento teológico del paradigma tradicional y la necesidad urgente de buscar una renovación en bien de la vivencia y del anuncio de lo último y trascendente en la cultura actual, abre la posibilidad objetiva de diálogo. Partiendo de esa base común, se trata de calibrar la hondura exigida por el cambio, intentando dilucidar sus justas consecuencias.

En concreto, presenta la cuestión de si ese paradigma debe ser abandonado sin más, porque sus desajustes y aun sus deformaciones en la interpretación son tales, que hacen imposible una continuidad en lo fundamental de la experiencia creyente; o si, por el contrario, esa continuidad no solo es posible sino necesaria y fecunda. No es preciso recordar que toda la marcha del presente discurso se sitúa de manera decidida en esta segunda opción. Pero eso no significa, sino que más bien implica, la conveniencia y aun la necesidad de establecer un diálogo que, reconociendo el disenso, acoja las coincidencias y busque en bien de todos las convergencias posibles.

Empezando por lo segundo, es decir, por las coincidencias, que nacen ante todo de reconocer la urgencia de un cambio radical, creo que la energía y claridad del rechazo deben servir como importante campanada de alerta para que la teología actual tome por fin en serio la necesidad de una renovación a fondo. No cabe ignorar que incluso dentro de las propias iglesias la persistencia en la interpretación tradicional produce un desconcierto que alcanza cotas crecientemente altas de ausencia en la práctica cristiana, manifestada en el alarmante vacío que desertiza la asistencia a las celebraciones. Y en el mundo cultural fomenta una verdadera hemorragia de abandonos y, lo que es peor, genera un amplio ambiente de simple desinterés por el Evangelio  y mina de raíz la credibilidad de la fe.

Por otra parte, es de justicia reconocer que la distancia aguda que esta postura adopta frente a las formulaciones teológicas y a las prácticas religiosas recibidas, tanto en el culto como en la piedad personal, está favoreciendo en positivo nuevos modos de expresión que sintonizan con la sensibilidad ambiental. Eso le permite elaborar posibilidades tanto de explicación conceptual como de evocación simbólica, que facilitan la apertura a la Trascendencia y motivan su aceptación y vivencia. De hecho, todo indica que, tanto dentro como en el exterior de las comunidades creyentes, su influjo está mostrándose eficaz en personas y ambientes que no comprenden el lenguaje teológico, sienten incomodidad con la “religión oficial” o se sitúan prácticamente fuera de ella.

Junto al reconocimiento cordial de todo esto, tampoco cabe ignorar las razones del disenso. La primera y, en mi parecer, la fundamental está en la radicalidad con que formula un rechazo, que tiende a negar el pan y la sal a toda una tradición que, pese a sus defectos y limitaciones, lleva dos milenios alimentando la fe de miles de millones. Debiera hacer pensar el mismo hecho de que, aún así, ha promovido toda una cultura de entregas generosas y existencias esperanzadas. Intelectualmente, en su elaboración y constantes reajustes han trabajado muchos genios entre los grandes de la humanidad. Hegel supo verlo bien: “Malo sería que no hubiera ningún sentido en algo que durante dos milenios fue la representación más santa de los cristianos” (3).

En este sentido, no me parece históricamente justo ni hermenéuticamente aceptable, el recurso insistente de elaborar una especie de caricatura que, con el nombre de “teísmo” y la referencia a “un Señor en el cielo”, omnipotente y arbitrario,  descalifica en bloque y con duras palabras toda la tradición. Identificando el abuso con el uso y los defectos con la esencia, se reduce a esa visión la comprensión de la fe en el Dios de Jesús. No se advierte que, sin descuidar lo que hay de justo en esas críticas, muchas teólogas y teólogos vienen —venimos— trabajando en la reinterpretación y actualización de la fe cristiana con no menor radicalidad que la supuesta en esas descalificaciones, y, a veces, con una dedicación incluso anterior a ellas (4). Torres Queiruga

(Si en este momento uso la primera persona del plural, es porque, con ánimo fraternal de diálogo, me parece de justicia manifestar dos cosas. La primera, que, aún sin personalizar, más de una vez he sentido íntimamente que esas descalificaciones hieren una comprensión de la fe que compartimos tantos teólogos y teólogas. A su repensamiento he consagrado personalmente una obra ya bastante larga, tratando de hacer ver que en nada se parece a la caricatura aludida y que, de hecho, no ha dejado de examinar y denunciar las deformaciones que unos y otros rechazamos. La segunda es una pregunta que, de algún modo, me intriga: ¿realmente algunos teólogos o teólogas entre los que suponen esa comprensión de la fe “teísta”, la han vivido ellos o ellas mismas y como adultos medianamente instruidos, de manera tan incurablemente deformada como la presentan hoy?).

Dejando aparte este aspecto (más) subjetivo, hay en el objetivo alguna observación que, en mi parecer, merece ser también reseñada. Una vez reconocida cordialmente la sensibilidad actualizadora y la capacidad expresiva de muchos tratamientos, me atrevo a avisar de dos peligros que me parecen serios: por un lado, el insuficiente cultivo (o al menos la falta de tratamiento expreso y efectivo) de los problemas gnoseológicos y hermenéuticos que intervienen en el amplio y difícil tema de la interpretación exegética, dogmática y teológica; por otro, la doble propensión, en mi parecer, no suficientemente controlada, a cabalgadas históricas dadas como evidentes, que en algunos casos pueden llegar hasta la misma cosmogénesis, y, en segundo lugar, a una cierta fascinación por los avances científicos, que, por avanzados que sean, no deben descuidar la alerta para no incurrir en una matábasis eis allo genos, lesionando la especificidad del discurso teológico.

En todo caso, es evidente que todas estas observaciones son discutibles y que están hechas no solo con intención de construcción objetiva, sino también de respeto por la intención y el esfuerzo desplegados en esa búsqueda de nuevos horizontes, cuando además me honro en algunos casos con la amistad de sus autores. Creo, en efecto, que el establecimiento de un diálogo (más) sereno podría ayudarnos a todos.

Para unos, la intención de esta crítica es invitar a que el afán de radicalidad no lleve a no deslizarse hacia a un cierto “furor de la destrucción”, sino a incluirse en una “deconstrucción” del modo de interpretar la fe tradicional, cuyo objeto primordial es empeñarse en la delicada y difícil tarea de una “reconstrucción” que haga revivir en la cultura actual la fuerza viva de las antiguas raíces. Por su parte, al otro tipo de teología, menos radical en las formas y creo que no lo suficiente en el fondo, le vendría bien acoger ese ímpetu renovador y colaborar en la búsqueda de caminos inéditos para la creatividad teológica.

Diálogo cultural y religioso

 1. Del surgimiento da cuenta Antonio Duato, Invitación a recoger en ATRIO el debate sobre No-teísmo y fe en Dios (https://www.atrio.org/2021/04/19397/).

2.  Una presentación viva, puede verse en el manifiesto promovido por los “Servicios Koinonía, info@servicioskoinonia.org”, de amplia implantación sobre todo en países ibero-americanos, en cuya promoción tiene un papel incansable José Maria Vigil. En Italia, Ferdinado Sudati se hace amplio eco, promoviendo traducciones y haciendo agudas aportaciones personales. La publicación del aludido manifiesto ha suscitado una reacción polémica por parte de A. Fierro, El sindiós de un cristianismo sin Dios (puede verse, en: https://www.atrio.org/2022/07/el-sindios-de-un-cristianismo-sin-dios/). Hecha desde el ateísmo, muestra los interrogantes que le llegan de un costado que también merece atención.

3. Vorlesungen über die Geschichte  der Philosophie, ed. Suhrkamp, Bd 18, 253. 

4.  Pemítaseme señalar personalmente un dato que creo significativo: en el año 2000 publiqué mi libro: Fin del cristianismo premoderno. Retos hacia un nuevo horizonte. En 1999, John Shelvy Spong, con Roger Lenaers uno de los serios y grandes referentes del movimiento, publicó: Why Christianity Must Change or Die. A Bishop Speaks to Believers In Exile. No lo citaba, porque entonces no lo conocía. Pero basta comparar los títulos para comprender dos cosas: 1) la coincidencia en la intención e incluso en las críticas más decisivas, que se confirma examinando el contenido y su tratamiento y 2) la diferencia en el alcance del diagnóstico: Spong hablaba de “cristianismo” sin más y de posible “muerte”; yo delimitaba expresamente, hablando del cristianismo “premoderno” y solo de él anunciaba el “fin”.

Jesús fue un refugiado

José Luis Sánchez: «Jesús fue un refugiado en Egipto»

Jesús, María y José en Egipto, huyendo de Herodes.

José Luis Sánchez García, Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia y Director técnico de la Cátedra de la Caridad de la UCV, ante la Jornada del Migrante y el Refugiado

«Tenemos que conseguir que los migrantes sean vistos como una oportunidad, como un regalo, más que como un problema»

24.09.2022

La Vicaría de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia junto con la Cátedra de la Caridad Santo Tomás de Villanueva de la Universidad Católica de Valencia se unen a la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado que tendrá lugar el domingo 25 de septiembre. El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales y director técnico de la Cátedra de la Caridad de la UCV, D. José Luis Sánchez García, ha enviado una carta a distintos ámbitos de la cultura para que participen de la reflexión que viene haciendo cada mes y que en esta ocasión quiere tratar este tema relevante y trascedente de la migración.

El Vicario episcopal ha indicado que “acoger a los migrantes y refugiados significa ver a Jesús refugiado en Egipto en cada uno de los rostros de los que llegan hasta nosotros. Esto no nos exime de tener en cuenta la legislación en esta materia. Para que la acogida pueda ser integradora y podamos compartir entre todos las bondades que aquí tenemos, es necesario que no se rompa el equilibrio y la armonía social”.

D.r Jose Luis Sanchez Garcia
D.r Jose Luis Sanchez Garcia

Sánchez García ha resaltado que “tenemos que conseguir que los migrantes sean vistos como una oportunidad, como un regalo, más que como un problema. Para ello, todos tenemos que colaborar, instituciones del estado y públicas, el derecho y las leyes, junto a nuestro deseo de familia universal. No todo es posible, tiene que haber límites para que la sociedad pueda ser integradora, siendo conscientes que uno o varios países no pueden acoger a todos. Necesitamos una ética de la sostenibilidad desde donde se plantee la colaboración de todos en este proyecto universal para que pueda ser una realidad”.

El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia recuerda este año de manera particular a todos los migrantes y refugiados a causa de la guerra en Ucrania y de otros conflictos bélicos actuales, animando a que “con responsabilidad y compromiso, no les dejemos solos: Todos somos hermanos”.

Origen en la I Guerra Mundial

La celebración de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado tiene su origen en 1914. Pío X, meses antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, llamó a todos los cristianos a rezar por los migrantes, conmovido por los millones de italianos que habían tenido que emigrar desde comienzos del siglo. Pocos meses más tarde, su sucesor, Benedicto XV, instituyó el “Día del migrante” para apoyar espiritual y económicamente las obras pastorales que ayudaban a los emigrantes italianos.

Migrantes
Migrantes

Desde entonces la Iglesia celebra esta jornada como una ocasión para expresar su preocupación por todas aquellas personas vulnerables que se encuentran desplazadas, rezar por ellas, brindarles apoyo y sensibilizar a todos sobre las oportunidades inherentes al hecho migratorio, fenómeno presente desde los comienzos de la historia de la humanidad.

Este año, bajo el lema “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”, el Papa Francisco ha insistido en el valor que supone la aportación de los migrantes y refugiados a las sociedades que los acogen, siendo su presencia “una oportunidad de crecimiento cultural y espiritual para todos”,que genera “espacios de confrontación fecunda”. Partiendo de la importancia de participar en la construcción del Reino de Dios aquí y ahora, el Papa recuerda que el proyecto divino “es esencialmente inclusivo y sitúa en el centro a los habitantes de las periferias existenciales”. Esta colaboración implica “un trabajo minucioso de conversión personal y de transformación de la realidad” en la búsqueda de la justicia, la fraternidad y la paz en este mundo, ha indicado el Santo Padre.

El Vicario episcopal de Cultura y Relaciones Institucionales de la archidiócesis de Valencia y director técnico de la Cátedra de la Caridad UCV, al término de su reflexión ha apuntado que “los migrantes deben compartir con nosotros la construcción del futuro del que van a ser partícipes, sin que esto sea obstáculo para continuar ayudando a todas las personas vulnerables en nuestra nación, que siguen necesitando de nuestro apoyo. Para ello hemos de seguir desarrollando una sensibilidad que nos implique más a todos”.

Refugiadas vuelven a Odessa
Refugiadas vuelven a Odessa

Más de cien millones, obligados a huir

Según datos de ACNUR, en 2021 un total de 89,3 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, de las cuales 27,1 millones son personas refugiadas (más de la mitad menores de 18 años). A estos datos hay que sumar en este añolos registrados por la invasión de Ucrania: al menos más de 5,6 millones de ucranianos refugiados en Europa y una estimación de más de 7,1 millones de personas desplazadas dentro de Ucrania. A finales de 2022 se prevé que, en todo el mundo, más de 101,1 millones de personas habrán tenido que huir de sus hogares.

Las causas de estos desplazamientos forzados son muy variadas: desde persecución, conflictos, violencia, violaciones de los derechos humanos o acontecimientos de graves alteraciones del orden público, a búsqueda de protección por motivos climáticos y medioambientales.

En este año del Centenario de la Coronación de la Virgen de los Desamparados podemos concretar nuestro apoyo colaborando con alguno de los proyectos que dan soporte a personas que han tenido que huir de sus hogares y necesitan ayuda (más información en https://centenario.basilicadesamparados.org/).

«Praedicate Evangelium» para los cardenales

Francisco con los cardenales: Los 12 principios irrenunciables de su pontificado que les va a repetir

Francisco, en la ceremonia del consistorio del 27 de agosto
Francisco, en la ceremonia del consistorio del 27 de agosto

El papa Francisco está en este momento reflexionado con casi 200 cardenales de todo el mundo, en una cita inédita, sobre la reforma de la Curia contenida Praedicate evangelium, la nueva constitución apostólica firmada el 19 de marzo, que entró en vigor el 5 de junio (solemnidad de Pentecostés) y cuya traducción del italiano se ha demorado meses, en lo que ha sido el primer intento de torpedearla

Los cardenales van a tener que aprender a hacerse a un lado, a compartir tareas con los laicos, que ya podrán presidir cualquier dicasterio vaticano

Estos dos días de reflexión habrán de servir para que los purpurados comiencen a familiarizarse con los nuevos dicasterios y normas que los rigen, pues el grueso del articulado de Praedicate Evangelium está dedicado a ese nuevo engranaje

Por José Lorenzo

Dos días para ‘meterles’ en la cabeza un trabajo de nueve años. El papa Francisco está en este momento reflexionado con casi 200 cardenales de todo el mundo, en una cita inédita, sobre la reforma de la Curia contenida Praedicate evangelium, la nueva constitución apostólica firmada el 19 de marzo, que entró en vigor el 5 de junio (solemnidad de Pentecostés) y cuya traducción del italiano se ha demorado meses, en lo que ha sido el primer intento de torpedearla.

“Esa reforma se está llevando a cabo, pero es un proceso lento porque hay quienes arrastran los pies con respecto a esto y no sólo arrastran los pies, sino que se oponen obstinadamente a lo que la Iglesia ha decretado realmente. Es un asunto muy serio”, acaba de declarar al The Tablet el flamante nuevo cardenal Roche ante lo que es objetivo prioritario de este encuentro cardenalicio: abordar la reforma de la Curia romana y empaparse de las nuevas normas que conlleva.

Lo señala el cardenal Roche, sí, y no se ha cansado de repetirlo quien ha sido el director de orquesta de la reforma, el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, coordinador del Consejo de Cardenales que durante esos nueve años ha dado forma -con un seguimiento muy estrecho por parte del Papa- a esta reforma, la quinta en la historia de la Iglesia y que viene a sustituir a la Pastor Bonus (1988) de Juan Pablo II.

“El trabajo no ha sido siempre fácil. Ha habido resistencias. Algunas personas querían que las cosas siguieran más o menos como estaban, con algunos retoques o mejoras que no les afectaran demasiado en sus posiciones”, reconoció el cardenal Maradiaga en el libro ‘Praedicate evangelium. Una nueva Curia para un tiempo nuevo’, una conversación con Fernando Prado.

Francisco reúne a todos los cardenales
Francisco reúne a todos los cardenales Vatican Media

Precisamente, uno de los objetivos de la reforma que trae consigo Praedicate Evangelium era “romper con esa burocratización”. “Estábamos profundamente convencidos de que no podía seguir así. Una Curia así no tenía futuro, se podía convertir en un engranaje de poderes”, abundaba el purpurado hondureño.

Cardenales: aprender a compartir el ‘poder’

Pero, ¿cómo va a afectar a la Curia romana y a los cardenales, que tendrán que ayudar a impulsarla, esta histórica reforma? En primer lugar, los cardenales van a tener que aprender a hacerse a un lado, a compartir tareas con los laicos, que ya podrán presidir cualquier dicasterio vaticano.

“La Constitución apostólica se convierte en sí misma en una verdadera llamada a implicar más a los laicos en el trabajo curial, sobre todo en las áreas vinculadas a las realidades temporales, como la tutela de la familia o la vida, la promoción de la justicia, la protección de los menores, la economía o la salvaguarda de la Creación”, señala el cardenal Maradiaga como uno de los puntos más destacados de la reforma de Francisco en el citado libro.

De hecho, en el nuevo Consejo para Asuntos Económicos ya no solo hay cardenales, sino que a los ocho purpurados existentes se incorporan siete laicos expertos que tendrán exactamente la misma capacidad decisoria que los clérigos.

Cinco años tope: adiós a la burocratización

Además, el desempeño de las funciones en la Curia tendrá un período de tiempo máximo de cinco años, al final de los cuales, las personas que las realizaban deberán regresar a sus lugares de origen para evitar así que Roma se llene de sacerdotes-funcionarios que acaban eludiendo tareas pastorales en sus países de origen.

También esto rige para algunas funcionales cardenalicias. Así, por ejemplo, el decano del colegio cardenalicio tendrá una encomienda temporal de cinco años y no vitalicia, como era hasta la entrada en vigor de la reforma.

Por otra parte, estos dos días de reflexión habrán de servir para que los purpurados comiencen a familiarizarse con los nuevos dicasterios y normas que los rigen, pues el grueso del articulado de Praedicate Evangelium está dedicado a ese nuevo engranaje.

Son en total 16 dicasterios, algunos de nueva creación, yque visibilizan las coordenadas pastorales de Iglesia en salida y misionera que marca del pontificado de Francisco, pues hay algunos que pierden ‘poder’, en tanto que otros, nuevos, se convierten en prioritarios.

Doctrina de la Fe, un dicasterio ‘relegado’

Ahora, los cardenales tendrán que aprender que el primer lugar lo ocupa ahora el Dicasterio para la Evangelización, presidido por el propio Papa, lo que es una doble novedad, por cie

Se cae del escalafón el hasta ahora temible y todopoderoso Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cuya principal misión hay que “formularla en positivo” y que ahora aparece “estructurado en dos secciones: una doctrinal y otra disciplinar” y al que se vincula “la protección de los menores y la prevención de abusos”, según señaló Maradiaga en el libro de Publicaciones Claretianas.

Y e tercero de estos “superministerios” lleva también la impronta de Francisco, de hecho, “actúa directamente en nombre del Papa”. Es el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, que llevará “la solicitud y cercanía del Papa a las personas y familias.

A lo largo de estos dos días de reflexiones, es más que posible que salgan -si no los pronuncia el propio Papa en su charla inicial- los principios irrenunciables de Francisco, según llevaba apuntados en su libreta el cardenal Maradiaga: “Individualidad (conversión pastoral), pastoralidad, misionariedad, racionalidad, funcionalidad, modernidad, sobriedad, subsidiariedad, sinodalidad, catolicidad, profesionalidad y gradualidad”. Las palabras claves de esta esta reforma. Y de esta cumbre cardenalicia.

Entrevista a Mons. Angel Macín, obispo de Reconquista

Ángel Macín: “El clericalismo parece ser uno de los grandes obstáculos para una conversión pastoral auténtica”

Angel José Macín

El obispo reconoció que la experiencia sinodal, aunque genera temores y resistencias, con sus momentos de escucha, de discernimiento y decisión, se constituye en un pilar fundamental para la Iglesia local

La Iglesia argentina presentó el resultado final de la etapa de escucha en el marco del proceso sinodal que culminará con el Sínodo de Sinodalidad del año próximo, convocado por el papa Francisco, y que trabajará sobre estos aportes presentados por las distintas Conferencias Episcopales.

Vida Nueva conversó con uno de los miembros de la comisión de animación del proceso sinodal de la Conferencia Episcopal Argentina, Ángel José Macín, obispo de Reconquista, para conocer las impresiones y expectativas frente a este “caminar juntos” que proponen desde las diócesis del país.

Pregunta: ¿Qué puntos le llamaron la atención del resultado de este proceso de escucha?

Respuesta: Sin dudarlo, aquello que más me llamó la atención en este proceso fue el redescubrimiento de esta actitud antropológica y teológica fundamental: la escucha. La escucha es una experiencia fundante en las relaciones. A nivel teológico y pastoral, es la acción primera, que orienta cualquier proyecto. En estos meses de camino sinodal, la valoración de la escucha se percibe en las comunidades, en los delegados diocesanos, en los peritos que trabajaron en la síntesis, en mis hermanos obispos…

Junto a la escucha, es asombroso el desarrollo de la cuestión del discernimiento. Todos somos conscientes que, a nivel comunitario, tenemos que aprender mucho en este punto. El discernimiento es escuchar lo que Dios quiere decirnos, a través de los demás y de los signos de los tiempos. Es mucho más que consenso.

No quisiera dejar de subrayar el entusiasmo que, poco a poco, se fue suscitando en diferentes sectores del Pueblo de Dios con el camino sinodal.

La apertura a todos

P: ¿Qué cambios piden las comunidades para lograr una conversión pastoral?

R: En continuidad con lo expuesto en la respuesta anterior, los distintos sectores reconocen y piden la necesidad de apertura a todos, dentro y fuera de la Iglesia, por decirlo de algún modo. Una apertura que se debe vivir sin excepciones, y que nos lleve a tender puentes para encontrarnos y dialogar.

Otro aspecto que salió con mucha fuerza es la urgencia de un acercamiento y una mayor interacción entre ministros ordenados y laicos. Esto, que es bastante claro en la teoría, cuesta mucho en la práctica. Para expresarlo con el lenguaje sinodal, el clericalismo parece ser uno de los grandes obstáculos para una conversión pastoral auténtica. Será muy importante discernir este tema. Es preciso reconocer las raíces más hondas de este flagelo, que va a contramano del espíritu de comunión misionera.

P: Después de estas experiencias diocesanas, ¿cuáles cree que son los pilares con los que cuenta la Iglesia argentina para seguir con el camino sinodal?

R: Entiendo que la experiencia sinodal, aunque al principio genera temores y resistencias, con sus momentos de escucha, de discernimiento, de decisión audaz y valiente, se constituye en un pilar fundamental para la Iglesia en Argentina. Dicho de otra manera, en mi mirada hay muchas diócesis que le fueron tomando el “gusto” al camino sinodal, sobre todo el laicado, y como señala Víctor Codina en una entrevista, el protagonismo de las mujeres es la gran novedad de este proceso. Este es un pilar fundamental para valorar mucho.

Otro pilar es la interconexión que se ha logrado entre los delegados de las diferentes diócesis. Pienso que este fue un espacio generado por el Espíritu. Por eso, no lo debiéramos descuidar. Ayuda mucho el ánimo reciproco que los delegados se transmiten entre sí. Este vínculo excede las reuniones. Me consta que delegados de las regiones siguen en contacto, compartiendo aciertos y dudas.

Tema áspero: el clericalismo

P: ¿Cuáles cree que son los temas más difíciles para ser abordados y a cuáles cree que habrá que prestar más atención pastoral?

R: No es una pregunta de respuesta fácil. Como creo haberlo adelantado, uno de los puntos más ásperos parece ser el clericalismo, que salió en la gran mayoría de las diócesis, y por lo expresado en algunos encuentros continentales, también en otros países e incluso en otros continentes. Una perito, la Dra. Carolina Bacher Martínez, hacia el final del proceso de síntesis, me manifestaba su preocupación por el asunto, señalando que “solo el cincuenta por ciento de las diócesis convocó a los presbíteros en particular. Eso se percibe porque sus temáticas específicas  no entran en la reflexión de los informes”; y agregaba: “No refiero a su opinión sobre la pastoral, sino como se perciben ellos mismos, sus tristezas y esperanzas. En este marco, reciben la reflexión sobre el clericalismo…de todos lados… Parece haber una resistencia de este grupo al proceso sinodal. Por lo tanto, de cómo se diagnostique esta situación, serán atinados los pasos a dar”. Me parece una advertencia clave y llena de sabiduría.

Otro tema difícil a abordar, pero urgente, es la escucha, la cercanía y el acompañamiento a situaciones diferentes. El proceso sinodal no podría alcanzar la hondura que necesita si no asume con decisión salir al encuentro de hermanas y hermanos cuya condición es diferente y se sienten excluidos.

A propósito de la participación importante de las mujeres, estimo que la discusión sobre una mayor presencia de las mujeres en los espacios de decisión nos va a reclamar mucha oración y diálogo.

P: ¿Cómo visualiza el camino de la Iglesia local después del Sínodo de la Sinodalidad impulsada por el papa Francisco?

R: La convocatoria a este sínodo sobre la Sinodalidad es una convocatoria acertada y oportuna del Papa Francisco, en esta coyuntura histórica. Algunas Iglesias Particulares ya están viviendo procesos sinodales. Pero la clave para todas las diócesis del país, y la Iglesia en general, es continuar en las bases el proceso sinodal. Sin este arraigo del espíritu sinodal en las Iglesias locales, el Sínodo corre el riesgo de ser un evento más. Por lo tanto, todos tenemos que convencernos que tenemos que ir por “más sinodalidad” en nuestras pequeñas comunidades, capillas, parroquias. Es la única forma que el Espíritu pueda “hacer nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,5).

La ultraderecha llega al Gobierno en Italia

El ascenso de Meloni en Italia: la ultraderecha que no quiere al Papa

Meloni, junto a Berlusconi y Salvini

El nombre del partido de Meloni, ‘Fratelli’, evoca para los creyentes la última encíclica del Papa, ‘Fratelli Tutti’. Sin embargo, sólo el nombre -y la, aparente, confesión de fe- unen a Bergoglio y Melloni, que a buen seguro compartirán, en breve, audiencia y presencia en los grandes acontecimientos litúrgicos en el Vaticano

¿Cómo coexistirán la futura primera ministra italiana con un Papa extranjero, defensor de los inmigrantes, que aboga por cambios radicales en la liturgia y que dialoga con musulmanes, ateos y homosexuales? Es una de las grandes incógnitas del presente

Por Jesús Bastante

«Sí a la familia natural, no a los lobbys LGBT; sí a la identidad sexual; no a la identidad de género; sí a la cultura de la vida; no al abismo de la muerte; sí a la universalidad de la cruz, no a la violencia islamista; sí a las fronteras seguras, no a la inmigración masiva». La gran triunfadora de las elecciones italianas, Giorgia Meloni, dejo el pasado mes de junio en Málaga (en un acto de Vox. Ya se sabe, los extremos se juntan) las claves para entender el que será el primer gobierno de la derecha extrema en Italia desde que, hace justo un siglo, llegara al poder Benito Mussolini.

Meloni gobernará gracias a una coalición de partidos dirigidos por Silvio Berlusconi (por todos conocido) y Matteo Salvini (el hombre que intentó que ningún barco de salvamento con migrantes a bordo, y que se declara admirador de Putin o el cardenal Sarah), y con un curioso nombre, ‘Fratelli’, que para los creyentes evoca necesariamente a la última encíclica del Papa, ‘Fratelli Tutti’. Sin embargo, sólo el nombre -y la, aparente, confesión de fe- unen a Bergoglio y Meloni, que a buen seguro compartirán, en breve, audiencia y presencia en los grandes acontecimientos litúrgicos en el Vaticano.

Invasión de la cruz y obsesión por el sexo

Porque el de Meloni es un programa racista, que muestra una visión del cristianismo basada únicamente en las ‘verdades innegociables’ de Juan Pablo II -todo lo referente al sexo y la familia tradicional- y en la defensa de la Cruz y la Fe en una supuesta ‘invasión’ del mundo musulmán, aliado con los lobbies LGTBI, odio al extranjero incluido. Mientras, el mensaje del Papa, como bien plasmó en sus últimos discursos en Asís y Matera, donde invitó a construir «un futuro donde los migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de la trata puedan vivir en paz y con dignidad«. En la misa, además, lanzó una andanada contra los guardianes de las esencias

En la capital del poverello, Bergoglio, además, reivindicó los valores de ‘Fratelli Tutti’, ‘Laudato Si’ y ‘Evangelii Gaudium’, poniendo en el centro «el grito de la Tierra y el de los pobres» y pidiendo «poner en discusión el modelo de desarrollo» de una «economía que mata», al reunirse en Asís con jóvenes de todo el mundo a los que convocó a construir un proceso de cambio «con los pobres como protagonistas».

¿Cómo coexistirán la futura primera ministra italiana con un Papa extranjero, defensor de los inmigrantes, que aboga por cambios radicales en la liturgia y que dialoga con musulmanes, ateos y homosexuales? Es una de las grandes incógnitas del presente, con una mirada inexcusable a nuestra realidad.

Pues los ‘Fratelli’ de España son los seguidores de VOX, cuyo líder, Santiago Abascal, se pasea en loor de multitudes por el CEU, llamando a los católicos a ser intolerantes y no tener tantas “tragaderas” con sus principios, y augurando una ‘revolución cultural’ que, sin duda, se asemejará a las diatribas que, en un mitin de sus hermanos de la ultraderecha española, perpetró Giorgia Meloni. Un siglo después, justo cien años después, de la llegada al poder de Mussolin